En la primera etapa del herpes simple pueden aparecer hormigueo, picazón, ardor, sensibilidad, enrojecimiento o dolor en la zona donde surgirán las lesiones. Después suelen formarse pequeñas ampollas agrupadas, que pueden romperse y convertirse en úlceras dolorosas.
El tratamiento funciona mejor si se inicia tan pronto como sea posible después del comienzo de un brote, preferiblemente desde los primeros síntomas, antes de que aparezcan las ampollas. Los antivirales pueden acortar la duración y reducir la intensidad del episodio, pero no eliminan el virus del organismo.
Qué es el herpes simple
El herpes resulta de la infección con el virus del herpes simple (VHS). Este hace que se formen llagas o ampollas en o alrededor de la boca o genitales, al igual que otros síntomas.
Hay dos tipos de VHS: el VHS-1 causa herpes bucal, que usualmente afecta la boca y la piel alrededor, y el VHS-2 causa herpes genital, que usualmente se transmite sexualmente.
El VHS-1 causa con más frecuencia el herpes labial, mientras que el VHS-2 causa con más frecuencia el herpes genital. Sin embargo, el VHS-1 también puede causar herpes genital, especialmente después del contacto oral-genital.
Si una persona tiene una infección por el virus del herpes simple, la tendrá por el resto de su vida, aunque algunas personas nunca desarrollan síntomas. Después de la primera infección, el virus permanece inactivo en las células nerviosas y puede reactivarse periódicamente.

Cómo comienza el herpes en la primera etapa
La infección primaria ocurre cuando el virus ingresa en el cuerpo a través de una pequeña lesión de la piel o de una membrana mucosa, como la boca, el ano, la vagina o los genitales.
El primer brote suele aparecer entre 2 y 14 días después de la exposición al herpes genital, aunque algunas personas tienen sus primeros síntomas meses o incluso años después de haberse infectado.
Los síntomas pueden variar en gran medida de una persona a otra. La mayoría de las personas nunca tienen síntomas o tienen síntomas tan leves que no los reconocen.
Cuando hay síntomas, estos suelen comenzar con hormigueo, picor o quemazón cerca del lugar donde aparecerán las lesiones. También puede existir sensación de presión, sensibilidad, entumecimiento o dolor en esa zona.
Primeros signos o síntomas prodrómicos
- Hormigueo en la piel.
- Picazón o comezón.
- Sensación de ardor o quemazón.
- Enrojecimiento.
- Sensibilidad al tacto.
- Dolor localizado.
- Entumecimiento.
- Dolor fulgurante en las piernas, las caderas o los glúteos.
Alrededor de la mitad de las personas que tienen brotes repetidos pueden sentir que les aparecerá un brote en unas pocas horas o un par de días antes de que ocurra.
Estos síntomas iniciales pueden aparecer antes de que se observe cualquier ampolla. En ese momento el virus puede transmitirse, por lo que conviene evitar el contacto sexual y tocar la zona afectada.
Primera etapa del herpes genital
El herpes genital es una infección de transmisión sexual causada por el virus del herpes simple. Puede causar llagas en el área genital o rectal, nalgas y muslos.
La transmisión ocurre principalmente a través del contacto directo con las llagas o secreciones infectadas durante las relaciones sexuales vaginales, anales u orales. Sin embargo, también es posible la transmisión en ausencia de síntomas.
Las llagas aparecen en el lugar por donde la infección ingresa al cuerpo. Pueden aparecer en los genitales o dentro de ellos, así como en los glúteos, los muslos, el ano o la boca.
En hombres y personas con pene, las lesiones suelen localizarse en el pene o alrededor del área anal. En mujeres, pueden desarrollarse en la vulva, la vagina, el cuello uterino, el ano o la piel circundante.
Primeros síntomas del herpes genital
- Hormigueo, ardor o picazón en la zona genital.
- Enrojecimiento y sensibilidad de la piel.
- Pequeños bultos o ampollas alrededor de los genitales, el ano o la boca.
- Dolor o comezón en el pene, la vulva o dentro de la vagina.
- Dolor al orinar.
- Secreción anormal de la vagina o el pene.
- Ganglios linfáticos inflamados y sensibles en la ingle.
- Fiebre, dolor de cabeza y dolores musculares.
El primer brote de herpes tiende a ser el más largo y el más grave. Las ampollas pueden reventarse y convertirse en llagas superficiales que supuran y pueden tardar hasta tres semanas en sanar.
Las llagas pueden ser apenas visibles o aparecer en grupos y alcanzar un tamaño considerable. En algunos casos son tan dolorosas que caminar, sentarse u orinar resulta incómodo.
Durante la primera infección también pueden presentarse síntomas parecidos a los de la gripe, como fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares, cansancio y sensación general de malestar.
Primera etapa del herpes labial
El herpes labial suele comenzar con hormigueo, picazón, ardor o sensación de tensión alrededor de los labios. Estos signos pueden durar desde unos minutos hasta varias horas.
Después aparece enrojecimiento e inflamación, seguidos de grupos de ampollas pequeñas llenas de líquido. Las ampollas pueden formarse alrededor de la boca, en los labios, en la lengua o, con menor frecuencia, en otras zonas de la cara.
Las ampollas se rompen y se convierten en úlceras que forman rápidamente una costra. El episodio suele terminar después de varios días, aunque las lesiones pueden durar de dos a tres semanas.
Etapas habituales del herpes labial
| Etapa | Manifestaciones principales |
|---|---|
| Primera etapa | Hormigueo, sensación de tensión, dolor o picazón alrededor de los labios. |
| Segunda etapa | Formación de grupos de ampollas rojas llenas de líquido. |
| Tercera etapa | Ruptura de las ampollas, dolor y comienzo de la formación de una costra. |
| Cuarta etapa | Costras que pueden picar, agrietarse o sangrar. |
| Quinta etapa | Desprendimiento de las costras y recuperación gradual de la piel. |
El herpes labial progresa a través de 5 etapas durante un período de 7 a 10 días. Para la mayoría de las personas, las costras comienzan a desprenderse entre los días 8 y 10 desde el inicio de los síntomas sin medicamentos.
Cómo evolucionan las lesiones
Las ampollas suelen aparecer agrupadas sobre una zona de piel enrojecida. Pueden causar dolor, picazón o sensación de quemazón.
Cuando se rompen, dejan úlceras abiertas que pueden supurar o sangrar. Posteriormente se forma una costra y comienza la cicatrización.
En el herpes genital, las ampollas pueden tardar hasta tres semanas en sanar durante el primer brote. En los brotes posteriores, las lesiones suelen ser menos numerosas, menos dolorosas y de menor duración.
La mayoría de las lesiones sanan sin dejar cicatrices permanentes. No se deben arrancar las costras ni rascar las ampollas, porque esto puede aumentar la irritación y facilitar la propagación del virus a otras partes del cuerpo.
Qué causa los brotes
Después del primer brote, el virus del herpes permanece en las células nerviosas debajo de la piel y se vuelve inactivo. Por lo general, se activa de nuevo de vez en cuando, desplazándose otra vez a la piel y causando más llagas.
Los factores que pueden desencadenar un nuevo brote incluyen el estrés emocional, la fatiga, la fiebre, otras infecciones, una lesión física, la irritación de la zona genital, una nueva pareja sexual, la menstruación, los cambios hormonales, la exposición al sol y cualquier circunstancia que debilite el sistema inmunitario.
A menudo se desconoce el factor desencadenante. Algunas personas presentan numerosos brotes cada año, mientras que otras tienen solo unos pocos o ninguno.
Con el tiempo, los brotes suelen aparecer con menos frecuencia, sanar más rápido y causar menos dolor. Los brotes recurrentes del herpes genital causado por el VHS-1 suelen ser menos frecuentes que los producidos por el VHS-2.
Cómo se diagnostica el herpes en la primera etapa
El médico puede diagnosticar el herpes genital mediante la historia clínica y la exploración física, especialmente cuando las lesiones tienen un aspecto característico.
Si este es el primer brote, puede tomarse una muestra del tejido o del líquido de una ampolla o úlcera para realizar pruebas. La muestra puede analizarse mediante cultivo viral o reacción en cadena de la polimerasa.
La reacción en cadena de la polimerasa es una prueba más sensible que el cultivo viral y permite identificar el ADN del virus del herpes simple.
También pueden realizarse análisis de sangre para detectar anticuerpos frente al VHS y, en ciertos casos, diferenciar entre una infección por VHS-1 y una infección por VHS-2.
El diagnóstico puede ser más difícil cuando las lesiones todavía no son visibles o cuando los síntomas se confunden con una infección por hongos, vaginosis, irritación cutánea u otro problema dermatológico.
Tratamiento en la primera etapa
No existe una cura definitiva que elimine completamente el herpes genital del organismo. Los medicamentos pueden aliviar el dolor y la comezón, reducir la gravedad del brote y ayudar a que las lesiones sanen más rápidamente.
El herpes simple normalmente responde al uso de antivirales como aciclovir, valaciclovir o famciclovir. Estos medicamentos son más eficaces si se emplean de manera precoz y en una dosis suficiente.
La eficacia del tratamiento de los episodios recurrentes es mayor si se inicia antes de que hayan transcurrido 48 horas desde el comienzo de los síntomas, preferiblemente desde la primera señal de hormigueo o malestar.
Los antivirales pueden aliviar ligeramente el malestar y acortar la duración del brote. En algunos casos, los síntomas se reducen uno o dos días más rápido que sin tratamiento.
Tratamiento episódico
El tratamiento episódico consiste en tomar un antiviral durante unos días cuando aparecen los primeros signos de un brote. Puede utilizarse cuando los episodios son poco frecuentes y la persona reconoce los síntomas iniciales.
El tratamiento funciona mejor si se inicia tan pronto como sea posible después del comienzo de un brote. Esto es especialmente cierto para brotes que vuelven una y otra vez.
La elección del medicamento, la dosis y la duración deben ser indicadas por un profesional de la salud, porque dependen de si se trata de una infección inicial, un brote recurrente, un embarazo o una alteración del sistema inmunitario.
Tratamiento supresor
Si tiene una gran cantidad de brotes, puede tomar medicamentos todos los días para reducir el número de brotes.
El tratamiento diario suele estar recomendado para las personas que tienen episodios recurrentes muy dolorosos o frecuentes o que desean reducir el riesgo de transmitir el herpes a otra persona.
Si una persona experimenta recurrencias con más frecuencia, el médico podría recomendarle que tome un antiviral por 6 a 12 meses a la vez.
Tomar medicamentos antivirales todos los días puede reducir significativamente el riesgo de transmitir el herpes a la pareja, aunque existe esa posibilidad.
Medidas para aliviar las molestias
Para las personas con molestias mínimas, el tratamiento puede consistir en mantener limpia la zona infectada y lavarla suavemente con agua y jabón.
Para el herpes genital, puede ser útil sentarse en un baño de agua templada durante 20 minutos sin jabón, vestir ropa holgada y utilizar medicamentos contra el dolor de venta libre.
La aplicación de hielo puede proporcionar alivio y reducir la hinchazón. Nunca se debe aplicar hielo directamente sobre la piel; primero debe envolverse en un paño.
Para calmar el dolor pueden tomarse analgésicos, como paracetamol, naproxeno o ibuprofeno, siempre respetando las indicaciones del envase o del profesional de la salud.
Los anestésicos tópicos, como la lidocaína o la benzocaína, pueden ayudar a aliviar el dolor. Estos productos deben utilizarse siguiendo las indicaciones y no deben ingerirse.
Si las lesiones provocan dolor al orinar, puede ayudar dirigir agua sobre la zona mientras se orina. La incapacidad para orinar requiere atención médica.
Qué no debe hacerse
- No reviente las ampollas.
- No arranque las costras.
- No toque las lesiones innecesariamente.
- No tenga relaciones sexuales mientras haya síntomas o lesiones activas.
- No comparta vasos, cubiertos, toallas ni objetos que hayan estado en contacto con la saliva durante un brote oral.
- No se aplique productos caseros cuya seguridad o eficacia no esté comprobada.
No hay una cura naturalmente comprobada y segura para el herpes genital. Aunque algunos cambios en el estilo de vida podrían ayudar a controlar los síntomas en algunos casos, estos enfoques no deben considerarse alternativas a los tratamientos médicos convencionales.
Contagio durante la primera etapa
El herpes es especialmente contagioso desde la aparición de los primeros síntomas hasta que las lesiones sanan por completo. También puede transmitirse cuando no hay ampollas visibles.
Las personas infectadas pueden contagiar el virus incluso si no tienen síntomas visibles. Algunas personas no saben que tienen herpes o interpretan el dolor al orinar, la irritación o una pequeña grieta como otro problema.
El VHS-1 se transmite principalmente por contacto con el virus presente en las llagas, la saliva, la piel o la zona bucolabial. También puede transmitirse a la zona genital por contacto bucogenital.
El VHS-2 se transmite principalmente durante las relaciones sexuales, por contacto con las superficies genitales o anales, la piel, las llagas o los líquidos de una persona infectada.
El virus puede propagarse de una zona del cuerpo a otra si una persona toca una lesión y después se frota los ojos, los dedos u otra parte de la piel. Por eso es importante lavarse las manos cuidadosamente después de tocar el área afectada.
Cómo reducir el riesgo de transmisión
Las personas con síntomas de herpes genital deben abstenerse de mantener relaciones sexuales mientras sean sintomáticas. Esto incluye las relaciones vaginales, anales y orales.
El uso correcto y sistemático de preservativos es una de las mejores formas de reducir el riesgo de herpes genital y otras infecciones de transmisión sexual. Sin embargo, los preservativos no cubren toda la piel que puede estar infectada, por lo que no eliminan completamente el riesgo.
También pueden utilizarse barreras bucales durante las relaciones sexuales orales. Es importante hablar con la pareja sobre la posibilidad de tener herpes y sobre los síntomas de los brotes.
Tomar medicamentos antivirales puede reducir la cantidad de brotes y disminuir las probabilidades de infectar a la pareja, pero no impide por completo la transmisión.
Cuándo consultar a un profesional de la salud
Si no le han diagnosticado herpes genital, consulte a un médico si tiene ampollas o llagas dolorosas en la zona genital o pélvica, ardor o dolor al orinar, secreción anormal o motivos para pensar que estuvo expuesto al herpes genital.
Si ya le han diagnosticado herpes genital, consulte si los brotes son frecuentes, si las lesiones son muy extensas, si no puede orinar o si presenta estreñimiento asociado al brote.
Las personas con un sistema inmunitario debilitado tienen más probabilidades de presentar brotes prolongados o graves y deben solicitar valoración médica temprana.
La infección ocular puede causar dolor, lagrimeo, sensibilidad a la luz, visión borrosa o pérdida de visión y requiere atención médica urgente.
La confusión, la fiebre intensa, las convulsiones, la dificultad respiratoria, la debilidad marcada o el deterioro rápido del estado general son signos de posibles complicaciones graves.
Herpes durante el embarazo
Si está embarazada y tiene herpes genital o piensa que tiene herpes genital, debe informarlo al profesional de la salud que la atiende.
El virus puede transmitirse al bebé durante el parto y causar herpes neonatal, una infección poco frecuente pero grave que puede afectar la piel, el sistema nervioso o varios órganos.
El riesgo es mayor cuando la madre contrae la primera infección por VHS al final del embarazo o presenta lesiones activas al comenzar el trabajo de parto.
El profesional de la salud puede recomendar medicamentos antivirales en la última etapa del embarazo para intentar prevenir un brote cerca del parto.
Si hay un brote en el momento del trabajo de parto, el equipo de atención médica podría recomendar una cesárea para reducir el riesgo de transmitir el virus al bebé.
Herpes y sistema inmunitario debilitado
Las infecciones de herpes genital pueden ser graves en personas con un sistema inmunitario deteriorado, como las personas con VIH.
En personas inmunodeprimidas, las lesiones pueden ser más grandes, dolorosas y prolongadas, y tardar semanas en curarse. La infección también puede extenderse al esófago, los pulmones, el hígado, el colon, los ojos o el sistema nervioso central.
El VHS-2 aumenta aproximadamente por tres el riesgo de adquirir una infección por el VIH, porque las llagas genitales pueden facilitar la entrada del virus al organismo.
Las personas con síntomas que sean indicio de herpes genital pueden hablar con un profesional de la salud sobre la prueba del VIH y otras infecciones de transmisión sexual.
Diferencia entre herpes simple y herpes zóster
El herpes zóster es causado por el virus varicela-zóster, el mismo virus que causa la varicela. No es el mismo virus que causa el herpes genital o el herpes labial.
El herpes zóster suele aparecer como una franja de ampollas en un solo lado del cuerpo y se caracteriza por dolor punzante, sensibilidad al tacto y una erupción roja que aparece después del dolor.
El herpes simple puede causar ampollas y úlceras alrededor de la boca, en los genitales, el ano, los glúteos o los muslos, y puede reaparecer en la misma zona.
El herpes zóster no debe confundirse con el herpes genital. Ante una erupción dolorosa, ampollas o lesiones de causa desconocida, es conveniente consultar para confirmar el diagnóstico.
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Preguntas frecuentes sobre la primera etapa
¿Cómo se siente el herpes antes de que aparezcan las ampollas?
Puede sentirse hormigueo, picazón, ardor, sensibilidad, entumecimiento, dolor o enrojecimiento en el área donde aparecerán las lesiones.
¿Cuánto tarda en aparecer el herpes después del contagio?
Cuando aparecen síntomas, suelen comenzar entre 2 y 14 días después de la exposición al herpes genital. Algunas personas tienen los primeros síntomas meses o incluso años después de la infección.
¿El primer brote suele ser más fuerte?
El primer brote suele ser el más largo y el más grave. Puede incluir fiebre, dolores corporales, ganglios inflamados, numerosas ampollas y llagas dolorosas.
¿El herpes desaparece para siempre?
Las lesiones pueden desaparecer, pero el virus permanece en el organismo en estado latente. Los brotes posteriores pueden aparecer de forma intermitente y suelen ser menos intensos.
¿Se puede transmitir el herpes sin lesiones visibles?
El VHS puede transmitirse aunque la piel tenga una apariencia normal y no haya ampollas visibles. El riesgo es mayor cuando existen lesiones activas.
¿Cuándo debe comenzar el tratamiento?
El tratamiento antiviral es más eficaz cuando se inicia rápidamente, desde el hormigueo o los primeros signos del brote y, en los episodios recurrentes, preferiblemente antes de que transcurran 48 horas desde el inicio de los síntomas.