Glomérulo renal: histología, partes y barrera de filtración

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El glomérulo renal es la unidad principal de filtración del riñón. Está formado por una red de vasos sanguíneos pequeños, denominados capilares, que se encuentran dentro de un saco que recibe el nombre de cápsula de Bowman.

El corpúsculo renal es el aparato de filtración de la nefrona. Cada corpúsculo consta de dos elementos principales: el glomérulo y la cápsula glomerular de Bowman. En el corpúsculo renal se produce la primera filtración de la sangre y se inicia la formación de la orina primaria, también llamada ultrafiltrado.

Organización general del riñón

Los riñones son órganos retroperitoneales pareados del sistema urinario. Su función es filtrar la sangre y producir orina. Cada riñón consta de una corteza, médula y cálices.

El riñón es un órgano con forma de frijol, que presenta una cara lateral convexa, una cara medial cóncava y dos polos, uno superior y otro inferior. La cara medial corresponde al hilio del riñón, que es lugar de paso de los vasos renales y el uréter.

Una cápsula de tejido conectivo, llamada cápsula renal, y una cápsula adiposa protegen y amortiguan al riñón. La cápsula renal contiene una capa de células contráctiles llamadas miofibroblastos, que hacen que esta pueda adaptarse a los cambios constantes de presión dentro del riñón.

El parénquima renal consta de dos capas: una corteza externa y una médula interna. La corteza es la zona más externa y contiene los corpúsculos renales, las porciones contorneadas de los túbulos proximales y distales, y parte de la porción recta.

La corteza renal es la capa más externa del tejido renal. Es más oscura que la médula renal subyacente porque recibe más del 90% de la irrigación del riñón. La médula renal tiene la apariencia de rayas, ya que contiene las estructuras de nefrona verticales, como túbulos y conductos colectores.

La médula se divide en 8-10 masas de tejido en forma de cono llamadas pirámides renales. La base de cada pirámide se origina en el borde entre la corteza y termina en la papila, que se proyecta en el espacio de la pelvis renal.

Las pirámides renales están separadas por proyecciones de la corteza renal llamadas columnas renales. Cada pirámide renal, rodeada por tejido cortical, forma un lóbulo renal. Los lóbulos renales se subdividen en lobulillos. Cada lobulillo está formado por un grupo de nefronas que desembocan en un conducto colector.

Los vértices de las pirámides se dirigen hacia la pelvis renal y se abren en los cálices mayores por medio de láminas perforadas en sus superficies, denominadas área cribosa. Los cálices aumentan gradualmente de tamaño, comenzando con los cálices menores, que se abren en los cálices mayores, más grandes, que luego vacían su contenido en la pelvis renal. Desde la pelvis renal, la orina pasa hacia el uréter.

Histología de corteza y médula renal

La nefrona y el corpúsculo renal

A nivel microscópico, se establece una unidad funcional renal, la nefrona. Cada riñón humano contiene alrededor de 800.000 a 1.000.000 nefronas, cada una de las cuales es capaz de formar orina.

La nefrona es la unidad funcional del riñón. Produce orina concentrada al realizar el ultrafiltrado de la sangre. Los corpúsculos renales se ubican en la corteza renal, mientras que sus sistemas tubulares se extienden dentro de la médula.

Dependiendo de su distribución y morfología, existen dos tipos principales de nefronas en el riñón: cortical y yuxtamedular. Las nefronas corticales tienen sus corpúsculos cercanos a la cápsula renal. Sus túbulos son muy cortos y se extienden solamente en la médula superior. Los corpúsculos de las nefronas yuxtamedulares se localizan cerca del borde corticomedular.

El corpúsculo renal, formado por el glomérulo y la cápsula de Bowman, tiene dos polos: un polo vascular y un polo tubular. Las arteriolas de la circulación renal entran y salen del glomérulo por el polo vascular.

El polo vascular es el lugar por donde entran la arteriola aferente y salen la arteriola eferente. El polo tubular es la región en la que el epitelio parietal se continúa con el túbulo proximal y por la que el filtrado abandona el espacio capsular.

Glomérulo renal

El glomérulo es el ovillo de capilares del corpúsculo renal. Los capilares glomerulares se ramifican y anastomosan y, comparados con otros capilares de otros sistemas, tienen una presión hidrostática elevada, alrededor de 60 mmHg.

La irrigación del glomérulo se realiza a través de la arteriola aferente. Luego, la sangre fluye a través de la red capilar, donde se filtra y luego sale del glomérulo a través de la arteriola eferente.

La arteria renal entra en el riñón a través del hilio y después se ramifica hasta formar las arterias interlobulares, las arterias arciformes, las arterias interlobulillares y las arteriolas aferentes, que terminan en los capilares glomerulares, donde se produce la filtración de grandes cantidades de líquido y solutos para comenzar la formación de orina.

Los extremos distales de los capilares glomerulares coalescen hasta formar la arteriola eferente, que llega a la segunda red capilar formando los capilares peritubulares, que rodean a los túbulos renales.

En definitiva, se puede afirmar que la circulación renal tiene dos lechos capilares, los capilares glomerulares y los capilares peritubulares, que están dispuestos en serie y están separados por las arteriolas eferentes.

Las arteriolas aferentes y eferentes presentan diferencias importantes en su diámetro. Estas diferencias contribuyen a mantener una presión hidrostática elevada dentro de los capilares glomerulares.

EstructuraCaracterísticas principales
Arteriola aferenteIntroduce la sangre en la red capilar glomerular.
Capilares glomerularesRed vascular donde se produce la filtración.
Arteriola eferenteRecoge la sangre que sale del glomérulo y origina los capilares peritubulares.
Capilares peritubularesRodean los túbulos renales y participan en la reabsorción y la secreción.

Cápsula de Bowman

Todo el glomérulo está cubierto por la denominada cápsula de Bowman. La cápsula de Bowman está formada por dos capas, la parietal y la visceral.

La capa parietal está constituida por epitelio simple plano, también denominado epitelio escamoso simple. Las células que forman la cápsula que constituye el espacio capsular del glomérulo se denominan células parietales.

La hoja parietal es la capa más externa de la cápsula de Bowman. Contribuye al mantenimiento estructural del corpúsculo renal, pero no participa directamente en la formación de la orina.

La hoja visceral envuelve al glomérulo renal y está compuesta por células epiteliales modificadas llamadas podocitos. El ovillo de capilares se encuentra englobado por la hoja visceral de la cápsula de Bowman, la cual está formada por estas células especializadas.

Entre la hoja parietal y la visceral hay un espacio incoloro, el espacio de Bowman, al cual se vierte la primera filtración de orina. El espacio dentro de la cápsula que rodea los glomérulos se conoce como espacio capsular del glomérulo, también llamado espacio de Bowman o espacio urinario.

El espacio capsular está delimitado por la hoja visceral, que recubre los capilares, y por la hoja parietal, que forma la capa externa del glomérulo. El líquido filtrado desde los capilares glomerulares circula hacia la cápsula de Bowman y después al túbulo proximal.

Podocitos y hoja visceral

Los podocitos son células epiteliales especializadas ubicadas en la hoja visceral de la cápsula renal. Son células polarizadas, con una parte apical orientada hacia el espacio de la cápsula de Bowman y otra hacia la lámina basal del endotelio.

Presentan un citoplasma aplanado, que emite multitud de prolongaciones a modo de dedos que literalmente abrazan a la lámina basal del endotelio, constituyendo los pies interdigitados.

Los podocitos cubren las paredes de los capilares glomerulares, se interdigitan entre sí y forman ranuras estrechas entre sus proyecciones. Los pedicelos descansan sobre la membrana basal.

La capa externa de la pared capilar está formada por los procesos podocitarios. Las ranuras o hendiduras de filtración que forman los podocitos permiten el paso del líquido y de pequeñas moléculas hacia el espacio de Bowman.

Los pedicelos están unidos entre sí por el diafragma de filtración. En las ranuras podocitarias se expresan moléculas de adhesión y proteínas de superficie que mantienen una constante interacción entre podocitos vecinos.

La distribución homogénea de los podocitos se mantiene gracias a su baja actividad replicativa. Los podocitos mantienen una baja actividad mitótica, y su número permanece prácticamente invariable al estar reprimida su capacidad replicativa.

Pero esto no quiere decir que sean células funcionalmente inactivas. De hecho, sintetizan y liberan, entre otras moléculas, colágeno de tipo IV, fibronectina, laminina o heparán sulfato, que hacen que presenten una carga electro-negativa muy importante y colaboren en la actividad funcional de las células de la membrana basal.

Al abrazar mediante los pies interdigitados a los capilares glomerulares, contribuyen a que estos soporten la presión hidrostática, ya que los podocitos tienen un citoesqueleto formado sobre todo por filamentos de actina que, al formar el complejo actina-miosina, modulan la respuesta de los capilares a la presión hidrostática.

Los podocitos forman el penacho glomerular y participan en la arquitectura de la cápsula glomerular. Es difícil diferenciar histológicamente a los podocitos de las células endoteliales del capilar.

Podocitos y pedicelos glomerulares

Barrera de filtración glomerular

El aparato de filtración del riñón está formado por tres capas de tejido: el endotelio de los capilares glomerulares, la membrana basal glomerular y los podocitos, que constituyen la hoja visceral de la cápsula renal.

Endotelio capilar fenestrado

Las células endoteliales que rodean los capilares presentan varias fenestraciones que permiten una filtración rápida de la sangre. Los capilares glomerulares están compuestos por endotelio fenestrado, donde estas fenestraciones funcionan como poros.

Las fenestraciones permiten el paso del agua y de solutos pequeños, pero impiden el paso de las células sanguíneas y de otros elementos de gran tamaño.

Membrana basal glomerular

La membrana basal glomerular está situada entre la capa endotelial y la epitelial. Presenta un grosor de 240 a 340 nm. Está constituida fundamentalmente por colágenos de tipo IV y V, glicoproteínas y proteoglicanos como el heparán sulfato.

La membrana basal glomerular es más compleja que otras membranas basales epiteliales. Es una estructura trilaminar compuesta principalmente de colágeno de tipo IV con laminina, heparán sulfato y entactina, así como componentes más pequeños de otras proteínas y proteoglicanos.

La membrana basal glomerular no solo es un elemento estabilizador de la estructura de capilares y glomérulos, sino también la única capa continua y homogénea de la barrera filtrante.

Esta composición hace que presente una carga electronegativa que repele a pequeñas proteínas y otros elementos cargados negativamente que hubiesen atravesado la barrera endotelial fenestrada.

El grosor normal de la membrana basal glomerular es muy variable en la literatura y puede variar entre 215 y 430 nm. El grosor normal del adulto se cree que se alcanza entre los 9 y 11 años de edad. La membrana basal glomerular es más gruesa en hombres que en mujeres y más gruesa en el adulto mayor.

La membrana basal glomerular presenta una lámina rara interna y externa y tiene afinidad por la tinción de plata. La tinción de plata es una buena técnica para observar su estructura.

Epitelio visceral

La tercera capa de la barrera de filtración está formada por los podocitos. Sus proyecciones presentan forma de dedos, denominadas pedicelos, que se interdigitan y forman estrechas ranuras de filtración entre las proyecciones.

Juntas, estas tres capas funcionan como un filtro selectivo, permitiendo que solo moléculas por debajo de una cierta medida y con una determinada carga puedan pasar desde la sangre y entrar en el sistema tubular renal.

Por ejemplo, se evita que las células sanguíneas, las plaquetas, algunas proteínas y algunos aniones abandonen los capilares glomerulares, mientras que el agua y los solutos pasan a través de estos.

Capa de la barreraCaracterísticasFunción
Endotelio glomerularEndotelio fenestrado con poros.Permite una filtración rápida de agua y solutos pequeños.
Membrana basal glomerularEstructura trilaminar con colágeno tipo IV, laminina, heparán sulfato y entactina.Actúa como soporte y filtro continuo con selectividad por tamaño y carga.
PodocitosCélulas epiteliales con pedicelos interdigitados y diafragma de filtración.Forman la capa externa de la pared capilar y las hendiduras de filtración.

Filtración glomerular

La filtración inicial de la orina tiene lugar en los glomérulos del riñón, en su red capilar. La filtración glomerular es un proceso pasivo.

La barrera de filtración evita el paso al túbulo renal de células y de la mayor parte de las proteínas plasmáticas, generando un ultrafiltrado compuesto fundamentalmente por agua y elementos de pequeño tamaño circulantes en la sangre.

La presión hidrostática en los capilares glomerulares es esencialmente la fuerza principal que empuja a la sangre contra la barrera de filtración glomerular. Por esta razón, la presión sanguínea en el glomérulo renal es excepcionalmente elevada, aproximadamente 55 mmHg, en comparación con la observada en otros lechos capilares, que es de 26 mmHg.

La presión hidrostática ejercida contra la membrana de filtración por el líquido del espacio capsular se opone a la filtración hacia el túbulo renal y oscila alrededor de 15 mmHg.

La presión ejercida por las proteínas en la sangre tiende a recuperar el agua filtrada. Estas presiones determinan la presión de filtración neta, que representa el resultado de la suma de las presiones que favorecen o se oponen al filtrado glomerular.

En definitiva, a nivel capilar renal se genera una fuerza de empuje extremadamente elevada y constante de unos 10 mmHg.

Los riñones procesan un volumen enorme de sangre cada día. Cada minuto, el flujo sanguíneo que llega a los glomérulos renales es de unos 1200 mililitros de sangre, de los cuales 650 ml corresponden a plasma sanguíneo y, de este, una quinta parte aproximadamente será filtrado en el glomérulo.

Esto implica que cada 24 horas los riñones filtran más de 60 veces todo el plasma sanguíneo.

Tasa de filtración glomerular

La cantidad de filtrado glomerular que se forma en todos los corpúsculos renales de ambos riñones por minuto es la tasa de filtración glomerular, o TFG.

La TFG suele ser de unos 125 mL/min en los hombres y algo menor, unos 105 mL/min, en las mujeres. Esta TFG se mantiene relativamente constante.

Si se eleva de forma importante, el ultrafiltrado glomerular sería tan alto que se dificultaría la actividad de reabsorción tubular. Si es muy baja, un exceso de reabsorción en el túbulo dificultaría la excreción de productos a este nivel.

La TFG depende básicamente de tres condicionantes: la presión hidrostática sanguínea con la que el agua y los solutos son empujados contra la membrana de filtración, la longitud o extensión de esta membrana de filtración y la permeabilidad de la misma.

Mesangio glomerular

Entre los capilares glomerulares se encuentran áreas mesangiales. En el centro de un área mesangial puede reconocerse el núcleo de una célula mesangial, rodeado por varios capilares.

Las células mesangiales intraglomerulares se encuentran entre los capilares y forman el mesangio. Las células musculares especializadas incluyen las células mesangiales intraglomerulares, las células mesangiales extraglomerulares y las células granulares.

El mesangio proporciona soporte a los capilares glomerulares. La membrana basal no está presente en la porción del capilar que está en contacto directo con el mesangio.

En los cortes histológicos pueden observarse varias luces capilares. Los capilares se subdividen para formar un lóbulo. En las áreas mesangiales pueden observarse uno o dos núcleos de células mesangiales.

En las clasificaciones histológicas de nefropatía por IgA y de nefritis lúpica se ha definido la hipercelularidad mesangial como «más de tres células por área mesangial».

Túbulos de la nefrona

Desde el punto de vista funcional, el líquido filtrado desde los capilares glomerulares circula hacia la cápsula de Bowman y después al túbulo proximal. Estas estructuras de la nefrona se encuentran en la corteza del riñón.

Túbulo proximal

El túbulo proximal es la primera parte del sistema tubular. Consiste en segmentos contorneados y rectos.

El túbulo contorneado proximal se localiza en la corteza renal. El túbulo recto proximal, también llamado rama descendente gruesa del asa de Henle, se extiende inferiormente hacia la médula.

Ambas partes están compuestas por epitelio cúbico simple, rico en mitocondrias y microvellosidades, con un borde dispuesto en forma de cepillo. Esta morfología está adaptada a la función de absorción y secreción del túbulo proximal.

Asa de Henle

Desde el túbulo proximal, el líquido filtrado discurre hacia el asa de Henle, que desciende hasta la médula renal. El asa de Henle está constituida por una rama descendente y otra ascendente.

Las paredes de la rama descendente y el segmento inferior de la rama ascendente del asa de Henle son muy finas y se llaman segmento fino del asa de Henle.

El asa de Henle es la curva en forma de U de una nefrona que se extiende a través de la médula del riñón. Ambas ramas están compuestas por epitelio escamoso simple. Las células tienen pocas organelas, poca o ninguna microvellosidad y capacidad de secreción baja.

Las dos ramas trabajan en paralelo con los capilares de las arteriolas rectas para ajustar los niveles de sal, como sodio, cloro y potasio, y de agua del filtrado.

La rama descendente es altamente permeable al agua y menos permeable a solutos, mientras que la rama ascendente es todo lo contrario.

Túbulo distal

Una vez que la rama ascendente del asa de Henle vuelve a la corteza renal, la pared se engruesa y se denomina segmento grueso del asa ascendente.

El túbulo distal también consta de segmentos rectos y contorneados. El túbulo recto distal, o rama ascendente gruesa del asa de Henle, se continúa desde la rama ascendente delgada del asa de Henle al nivel entre la médula interna y externa.

El túbulo contorneado distal se proyecta en la corteza. La diferencia principal es que el epitelio del túbulo distal tiene menos microvellosidades bien desarrolladas.

La reabsorción y la secreción ocurren en el túbulo distal, aunque en menor grado que en el túbulo proximal. Al presentar muchas mitocondrias, los túbulos rectos distales pueden reabsorber cualquier sustancia útil, como electrolitos, y excretar los residuos restantes mediante transporte activo.

Conductos colectores

Al túbulo distal le sigue el túbulo colector cortical. Hay de 8 a 10 conductos colectores corticales que se unen para formar un solo conducto colector mayor que discurre hacia el interior de la médula y se convierte en el conducto colector medular.

El sistema colector del riñón está formado por una serie de tubos que transportan la orina desde la nefrona hacia los cálices menores.

Varios túbulos contorneados distales de nefronas adyacentes drenan en un conducto colector por medio de túbulos conectores o colectores. Los conductos colectores viajan a través de la médula del riñón, convergiendo en el vértice de cada pirámide renal.

Los conductos colectores se denominan corticales o medulares según la parte del parénquima renal en la que se encuentre esa parte del conducto.

En estos conductos se distinguen dos tipos adicionales de células. Las células principales son de tinción pálida y juegan un papel en el transporte de iones. Las células intercaladas, con tinción más oscura, se encuentran dispersas entre las células principales y son responsables del equilibrio ácido-base.

Los conductos colectores son el lugar de última oportunidad para la reabsorción de agua y electrolitos del ultrafiltrado, lo que concentra aún más la orina, particularmente bajo la influencia de la hormona antidiurética.

Aparato yuxtaglomerular

Ubicado en el polo vascular de la nefrona hay una colección de células llamada aparato yuxtaglomerular. El aparato yuxtaglomerular se encuentra en el polo vascular y está formado por células especializadas del túbulo contorneado distal, musculatura lisa y células endoteliales.

La mácula densa se localiza en la pared del túbulo distal, en el punto donde el túbulo entra en contacto con el glomérulo. En esta región, el epitelio cúbico regular del túbulo distal se agrupa y adquiere forma columnar.

En la zona final del segmento grueso de la rama ascendente del asa de Henle se localiza una placa de células epiteliales especializadas que es la mácula densa.

Las células yuxtaglomerulares son células de músculo liso modificadas que se encuentran rodeando la arteriola aferente y algunas veces la eferente. El tercer tipo de célula del aparato yuxtaglomerular son las células mesangiales extraglomerulares.

También existen células de Lacis o de Goormaghtigh, relacionadas con el mesangio glomerular. El aparato yuxtaglomerular se encuentra en relación estrecha con el polo vascular del glomérulo.

El flujo sanguíneo glomerular está regulado por un mecanismo de retroalimentación mediante el cual la mácula densa responde a altos niveles de cloruro de sodio en el filtrado, liberando sustancias químicas vasoconstrictoras.

En respuesta a un incremento de sodio y/o cloruro, las células de la mácula densa secretan sustancias vasoconstrictoras como adenosina, ATP y/o tromboxano. Estas sustancias llegan a la arteriola aferente por mecanismos mal conocidos, provocando vasoconstricción y con ello un descenso de la presión capilar glomerular y de la filtración glomerular.

Este sistema mantiene una presión casi constante dentro de las nefronas. Estos mecanismos de autorregulación son muy eficaces para mantener la presión hidrostática glomerular prácticamente constante, con independencia de las fluctuaciones que sufra la presión sistémica.

Autorregulación de la filtración glomerular

La arquitectura glomerular requiere que, para mantener una tasa de filtración casi constante, la presión hidrostática capilar presente mínimas diferencias.

Control miogénico

El control miogénico depende de las células musculares lisas presentes en la pared de las arteriolas aferentes.

Estas células poseen canales de sodio/calcio sensibles al estiramiento, de forma que, frente a un aumento de presión sistémica, las células musculares se contraen, disminuyendo la luz capilar y con ello el flujo vascular.

Por el contrario, un descenso en la presión sistémica provoca la dilatación de las arteriolas aferentes.

Retroalimentación túbulo-glomerular

El sistema de retroalimentación túbulo-glomerular actúa cuando las células de la mácula densa detectan un incremento de sodio y/o cloruro.

Estos mecanismos mantienen el flujo renal sin estar condicionados por mecanismos sistémicos cuando la presión arterial sistémica se mantiene en rangos entre 80 y 180 mmHg. Sin embargo, son incapaces de compensar grandes fluctuaciones de presión.

Sistema nervioso simpático y sistema renina-angiotensina-aldosterona

Los mecanismos neurogénicos dependen del control del sistema nervioso simpático, que mantiene la homeostasis vascular sistémica independientemente de lo que ocurra a nivel renal.

La presión arterial baja, reconocida por barorreceptores, estimula a las células yuxtaglomerulares a secretar una enzima llamada renina.

El sistema renina-angiotensina-aldosterona también participa en la regulación de la presión arterial. Un descenso del filtrado glomerular modifica la actividad de las células de la mácula densa, que dejan de producir elementos vasoconstrictores.

Reabsorción y secreción tubular

El sistema tubular es la parte de la nefrona que transforma el ultrafiltrado glomerular en orina al absorber las moléculas necesarias y secretar las sustancias innecesarias y de desecho.

La función de la nefrona es mantener la homeostasis de los fluidos del cuerpo por medio de la excreción de productos de desecho en la orina. La filtración ocurre en el corpúsculo renal de la nefrona. La reabsorción y secreción son actividades que ocurren en el sistema tubular renal de las nefronas.

La reabsorción es el proceso mediante el cual el agua y las moléculas que se pierden de la sangre durante la filtración se reabsorben nuevamente en los capilares que rodean la nefrona.

La secreción es cuando el agua y las moléculas salen de los capilares peritubulares y entran, o vuelven a entrar, al filtrado de la orina.

La reabsorción y secreción son procesos minuciosamente controlados, mediante los cuales las células epiteliales de cada segmento del sistema tubular reabsorben y secretan diferentes sustancias para lograr el máximo control sobre la concentración de la orina.

La regulación de estos procesos incluye un mecanismo pasivo, basado en el sistema de intercambio a contracorriente; un mecanismo nervioso, mediado por el sistema nervioso simpático; y mecanismos hormonales, regulados por la angiotensina, la aldosterona y la hormona antidiurética.

El resultado de todo este proceso es la orina, un líquido altamente concentrado que contiene desperdicio metabólico y exceso de sustancias.

Importancia funcional del riñón

Los riñones son órganos esenciales que, además de actuar a modo de filtro eliminando productos metabólicos y toxinas de la sangre, participan en el control integrado del líquido extracelular, del equilibrio electrolítico y del equilibrio ácido-básico.

Producen hormonas como el calcitriol o la eritropoyetina y en ellos se activan metabolitos como la enzima renina.

La fisiología renal está ligada a la estructura del aparato excretor renal, diseñada para mantener un flujo unidireccional. La orina, que inicia su formación en los riñones, pasa a través de los uréteres a la vejiga urinaria para su almacenamiento y posteriormente puede ser eliminada a través de la uretra.

Para que esta actividad se lleve a cabo, los riñones cuentan con una vascularización muy significativa, que facilita que, a pesar de su pequeño tamaño, reciban aproximadamente un 20% del gasto cardíaco.

Además, una destacada inervación por fibras nerviosas simpáticas regula, entre otras actividades, la liberación de renina, el flujo sanguíneo renal y la reabsorción de Na+ en las células tubulares.

Como consecuencia de esta actividad reguladora del medio líquido, los riñones excretan productos como la urea, generada del catabolismo de proteínas; el ácido úrico, producido a partir de ácidos nucleicos; la creatinina, derivada en gran medida de la actividad muscular; y productos finales de la degradación de la hemoglobina.

También a través de los riñones se eliminan drogas y otras sustancias químicas, como los aditivos utilizados en alimentación.

Macula Densa - Celulas Yuxtaglomerulares: Autorregulación Filtrado Glomerular

Aspectos histológicos observables

En un glomérulo normal se observa la celularidad del penacho glomerular. En los cortes procesados de manera convencional pueden identificarse varias luces capilares, aunque resulta difícil determinar con precisión el límite de algunas áreas y diferenciar claramente determinados tipos celulares.

El epitelio parietal es plano y no permite delimitarse claramente con el microscopio de luz convencional. Los podocitos también pueden ser difíciles de distinguir histológicamente de las células endoteliales del capilar.

La membrana basal glomerular puede observarse mediante técnicas especiales, entre ellas la tinción de plata, que tiene afinidad por esta estructura.

En la microscopía electrónica de un glomérulo normal puede reconocerse una luz capilar con material de la sangre, el endotelio fenestrado, la membrana basal y los procesos podocitarios.

A mayor aumento se observan los procesos podocitarios y el diafragma de filtración. También puede comprobarse que la membrana basal no está presente en la porción del capilar que está en contacto directo con el mesangio.

La microscopía electrónica de barrido muestra cómo el podocito «abraza» los capilares mediante sus procesos podocitarios.

Las alteraciones de los podocitos y de sus hendiduras de filtración pueden asociarse a enfermedades glomerulares, como la enfermedad de cambios mínimos y la glomeruloesclerosis focal y segmentaria.

El diafragma de filtración incluye moléculas como podocina, actinina y otras decenas de moléculas esenciales para su funcionamiento normal.

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