Everton campeón de 1976: los goles de José Luis Ceballos y la consagración del equipo oro y cielo

Everton de Viña del Mar conquistó el título nacional de 1976 al derrotar a Unión Española por 3-1 en el segundo partido de definición disputado el sábado 27 de noviembre en el Estadio Nacional. José Luis Ceballos marcó el tercer gol evertoniano al minuto 92 y se convirtió en una de las figuras decisivas de aquella campaña.

El delantero argentino también tuvo una actuación memorable en el verano de 1977, cuando Everton venció por 6-2 a River Plate en el Estadio Sausalito. Ceballos anotó cuatro goles -a los 19, 25, 58 y 69 minutos- en una de las goleadas más recordadas de la historia del club.

El Everton que se preparó para ser campeón

Fal­ta poco para que Everton de Viña del Mar cumpla 100 años; un club de tradición, que ha pasado de todo: Campeonatos ganados dramáticamente, tristes descensos, injusticias deportivas y leyendas centenarias que le dan aquella mística tan propia de los equipos de la V región.

La gente de Viña del Mar tuvo que esperar más de dos décadas para volver a gritar campeón, pero la estrella de 1976 llegó gracias al equipo dirigido por Pedro Morales, técnico que por esos años era sensación, ganando títulos con diferentes equipos “no coperos”, como Huachipato en 1974.

Everton 1976 no la tuvo fácil en su camino hacia la gloria. En 1974 había retornado a la Primera División y solo logró un undécimo lugar.

Si bien el club ya estaba saneándose de esos años turbulentos, tenía que armar un plantel competitivo para hacerle frente a clubes como Colo-Colo, Palestino o Unión Española, este último finalista de la Copa Libertadores en 1975.

Pedro Morales y el proyecto deportivo

No era fácil encontrar a un técnico capacitado para un proyecto ambicioso, y el escogido fue Pedro Morales.

Antonio Martínez había hecho carrera directiva en Unión Española y desde allí se había proyectado hacia la Asociación Central de Fútbol. Para el Mundial de 1974 era el jefe de la delegación.

Pedro Morales era el ayudante de Luis Álamos. Aunque su trabajo debía realizarlo en el país, se estimó que sería interesante que viajara a Alemania.

Fue más que interesante: enfermó Álamos y debió Morales dirigir los entrenamientos de cancha, a veces recibiendo las instrucciones del “Zorro” a través de un walkie-talkie, además de presentarse a las conferencias de prensa y cumplir otras obligaciones del cargo.

Luego vino la concesión del Casino de Viña del Mar, adjudicada a Antonio Martínez. Se diría por esos días que esa adjudicación estaba condicionada -o el aspirante lo prometía- a un resurgimiento deportivo de Everton.

Eso fue negado, pero, de todos modos, funcionarios del Casino prestaron servicios administrativos en distintas áreas al club.

La gestión evertoniana de la época era adelantada, y eso se debió en gran parte a la manera de trabajar de Morales, lo que al final significaría la creación de un plan de trabajo excesivamente organizado.

Se creó un servicio médico propio que fuera permanente, además de una clínica que se preocupara desde la oftalmología hasta la podología de cada jugador. Incluso, el club tenía su propio departamento de relaciones públicas.

Morales no pretendía salir campeón inmediatamente, aunque el proyecto apuntaba claramente a eso. También contó con personas que le facilitaron el trabajo, entre ellas el preparador físico Rosamel Miranda, quien sería fundamental en las últimas fechas del campeonato.

La renovación del plantel

Durante el periodo 1975-1976 se efectuaron cerca de 80 transferencias entre los clubes de la Primera División, y las movidas entre los poderosos mantenían en alerta a los dirigentes.

Un caso emblemático fue Colo-Colo, que perdió prácticamente toda su zaga: Galindo, Herrera, González y García.

Everton también tuvo conflictos con Unión Española, que le transfirió algunos jugadores de buen grado, pero que se molestó en otros casos y acusó a los viñamarinos de “levantárselos”.

Un caso fue Leopoldo Vallejos, que emigró al balneario en circunstancias en que Luis Santibáñez quería mantenerlo en Santa Laura.

Los de afuera empezaban su desfile. Ángel Brunel y el golero Rafael Grillo llegaban desde Brasil; Marcos Conigliaro, el eficiente delantero del Estudiantes de La Plata campeón de América, llegaba desde Buenos Aires, adonde volvía desde Suiza; Humberto López, desde Lota; Mario Galindo, de Colo-Colo; Vallejos y Spedaletti, de Unión Española; Julio Núñez, de Green Cross; Azócar, Salinas y Cáceres, de Huachipato; Carlos Luthar, de Uruguay; José Orellana, de Aviación; y Manuel Rubilar, de Santiago Morning.

Eran los nuevos millonarios del fútbol, solo comparables a Unión Española.

Everton comenzó a perfilarse como candidato al título por la cantidad de refuerzos de primer nivel.

El plantel de 1975 tenía 25 jugadores, pero solo quedaron 11, en su mayoría juveniles. Entre los titulares sobrevivientes estaban Guillermo Martínez, Sergio “Charola” González, Camilo Benzi, Jorge López y Erasmo Zúñiga.

Del plantel de 1975 solo cuatro continuaron en el club: Guillermo “Chicomito” Martínez, Erasmo Zúñiga, Jorge López y Sergio “Charola” González.

Julio Núñez llegó a Viña del Mar en 1976 procedente de Green Cross de Temuco, por petición de Pedro Morales, quien lo había conocido en 1971 en Ñublense.

También llegaron Ángel Brunel, campeón mundial en 1971 con Nacional de Montevideo; Leopoldo Vallejos y Jorge Spedaletti, subcampeones de la Copa Libertadores de 1975; José Luis Ceballos, un delantero extraordinario; Mario Galindo; Guillermo Azócar; Carlos Cáceres y Mario Salinas, estos tres últimos campeones con Huachipato en 1974 bajo la dirección de Pedro Morales.

Con el torneo en marcha se incorporó Sergio Ahumada, vital en el ataque.

La llegada de José Luis Ceballos

A pocos días de comenzar el campeonato de 1976, Everton asumía su favoritismo casi espontáneo, primero mostrando sus pergaminos en un triangular con Unión Española y Fluminense de Brasil.

Pero justo antes de comenzar el campeonato llegaron pésimas noticias: Marcos Conigliaro debía volver a Suiza por problemas con el pase y Ángel Brunel se lesionó.

Everton comenzó con dudas, empatando el primer partido ante Unión y ganando estrechamente los demás encuentros, con falencias ofensivas: cuatro goles en cuatro partidos.

Después marcaría dos goles por partido, hasta terminar perdiendo el invicto ante Colo-Colo en el Estadio Nacional.

Era un periodo de ajuste. De todas maneras, Everton solo llevaba una derrota, y la remontada del equipo oro y cielo comenzó con la inclusión del argentino proveniente de Atlanta, José Luis Ceballos.

Ceballos entró en aquel partido contra los albos en reemplazo de Camilo Benzi. Con el paso de los partidos, el trasandino sería clave en la obtención del título.

Un equipo compacto y ofensivo

De ahí en adelante, Everton fue un equipo compacto y sólido, con buenos jugadores que plasmaban claramente lo que su técnico les pedía.

Entre sus figuras destacaban Leopoldo Vallejos; Mario Galindo, con sus buenas salidas; la excelente marca de Guillermo Azócar, proveniente del Huachipato campeón de 1974; la alternancia de Humberto López y el recuperado Brunel; además de Julio Núñez, que completaba aquella muralla defensiva.

En el mediocampo, Everton contaba con Guillermo Martínez, que se transformó en la revelación, Mario Salinas, quien jugó los 34 partidos, y Carlos Cáceres, con quien formaba una dupla de gran rendimiento.

Si hay una manera de describir a Everton de 1976, es sin duda la de un equipo que se ponía el overol.

Incluso Spedaletti hacía labores que no le correspondían con tal de obtener la victoria.

“Perdimos tres partidos solamente, de 36, y jugábamos de local y visita de la misma forma, siempre atacando y dando espectáculo. Y entrenábamos dos veces al día, algo no habitual en ese tiempo”, recordó Sergio González.

Julio Núñez complementó que era muy difícil ser titular indiscutido en ese equipo, porque todos eran de primer nivel.

El “Mono” Zúñiga, por ejemplo, disputó su puesto con el “Pavo” Mario Galindo, uno de los mejores laterales de la historia de Everton.

“Entonces, don Pedro conformó una verdadera selección”, señaló Núñez.

La campaña de Everton en el Campeonato Nacional de 1976

PosiciónEquipoPJPGPEPPGF-GCPTS
1Everton34229377-4453
2Unión Española342111269-2853
3Universidad de Chile341711670-4145
4Colo-Colo341612657-3644

Everton y Unión Española llegaron a la fecha 34 con la misma cantidad de puntos, lo que obligaba a disputar un desempate.

Everton terminó la fase regular con 22 victorias, nueve empates y tres derrotas.

  • Unión Española 1-1 Everton
  • Everton 1-0 Ovalle
  • Universidad Católica 1-1 Everton
  • Naval 0-1 Everton
  • Everton 2-1 Lota Schwager
  • Rangers 0-2 Everton
  • Everton 2-1 Universidad de Chile
  • Santiago Morning 1-2 Everton
  • Everton 2-2 Aviación
  • Colo-Colo 2-0 Everton
  • Everton 3-1 Deportes La Serena
  • Santiago Wanderers 1-1 Everton
  • Everton 3-0 Huachipato
  • Concepción 3-2 Everton
  • Everton 4-3 Antofagasta
  • Palestino 2-3 Everton
  • Everton 2-2 Green Cross
  • Everton 3-0 Unión Española
  • Ovalle 2-3 Everton
  • Everton 3-1 Universidad Católica
  • Everton 3-1 Naval
  • Lota Schwager 1-1 Everton
  • Everton 2-1 Rangers
  • Universidad de Chile 1-1 Everton
  • Everton 5-1 Santiago Morning
  • Aviación 1-2 Everton
  • Everton 2-3 Colo-Colo
  • Deportes La Serena 1-4 Everton
  • Everton 3-1 Santiago Wanderers
  • Huachipato 1-3 Everton
  • Everton 3-3 Concepción
  • Antofagasta 2-3 Everton
  • Everton 3-2 Palestino
  • Green Cross 1-1 Everton

La definición contra Unión Española

El primer partido de definición se disputó el 25 de noviembre de 1976. Everton debía ganar, pero solo empató, por lo que todo se resolvería en un segundo encuentro en el Estadio Nacional.

El sábado 27 de noviembre de 1976, ante aproximadamente 44.500 personas, Everton salió a hacer historia ante su rival anunciado desde el triangular con Fluminense.

El partido fue intenso y comenzó a desnivelarse a los 44 minutos, con gol del “Negro” Ahumada.

En el segundo tiempo, a pocos minutos del final, el partido estaba 2-1: Mario Salinas había marcado para Everton y Unión Española había convertido un penal.

Everton, a lo campeón, marcó el tercer gol cuando el dramatismo era total. Ceballos anotó al minuto 92 y se convirtió en leyenda.

En una reconstrucción de la definición, Sergio González recordó que Everton disputó 36 partidos en total, considerando las dos finales extras con Unión Española en el Estadio Nacional.

En la primera final empataron a cero y la decisiva, la del sábado 27, la ganaron 3-1 con goles de Sergio Ahumada, Mario Salinas y José Luis Ceballos.

PartidoResultadoGoles de Everton
IdaUnión Española 0-0 Everton-
VueltaUnión Española 1-3 EvertonSergio Ahumada, Mario Salinas y José Luis Ceballos

La ciudad de Viña del Mar se transformó en un carnaval. La gente tuvo que esperar más de dos décadas para gritar campeón, y la alegría y el llanto fueron los mismos que acompañarían a las grandes celebraciones posteriores del club.

El gol de Ceballos que aseguró la tercera estrella

El gol de José Luis Ceballos llegó en el minuto 92 del segundo partido de definición ante Unión Española.

El delantero argentino apareció en el instante de mayor tensión y selló el 3-1 definitivo, resultado que le entregó a Everton su tercera estrella.

La anotación convirtió a Ceballos en uno de los grandes símbolos de aquella consagración, junto con Sergio Ahumada y Mario Salinas, los otros goleadores de la final.

El título de 1976 fue la tercera corona nacional de Everton, y el equipo dirigido por Pedro Morales quedó asociado para siempre con una de las campañas más recordadas del fútbol chileno.

La celebración en Viña del Mar

El regreso a Viña del Mar fue impresionante. Una multitud esperaba al plantel.

Los jugadores llegaron a la sede de calle Viana en un camión, donde levantaron la Copa antes de dar una vuelta hasta 15 Norte.

El camión fue prestado por el Regimiento Coraceros y esperó al plantel en Rodelillo, donde los jugadores se bajaron del bus Verschae.

En su recorrido hacia la sede del club, el camión se encontró con miles de personas en Agua Santa, Nueva Aurora, 8 Norte y el Casino Municipal, hasta llegar a Viana.

Óscar Padró, administrador del Estadio Sausalito entre 1969 y 2000, recordó que había una multitud increíble y que aquella imagen jamás se le borró.

“Fue un espectáculo todo el año, y hasta el 77, 78. Cuando presentaron al equipo había más de tres mil personas en el estadio y cuando entrenaban lo hacían con muchísimo público”, recordó.

Para Padró, hubo un cambio total para la época: estupendos camarines, comodidades e indumentaria para cada jugador.

La repercusión del campeonato

El título fue una auténtica revolución para el fútbol viñamarino.

Las asistencias eran masivas, llegaba mucha prensa desde Santiago y las recaudaciones eran cuantiosas.

Para el partido contra Colo-Colo se controlaron 30.001 espectadores, un récord.

Para el encuentro con Palestino, que era decisivo, entraron 27.000 personas.

Se vendían 10.000 entradas tres días antes de los partidos, pero había buena conducta y asistía la familia.

“Nos preocupábamos de jugar nomás, dando alegrías a la gente que llenó Sausalito y todos los estadios del país”, señaló Sergio González.

Después del 3-1 ante Unión Española y de estar durante tres años disputando los primeros puestos, Erasmo Zúñiga fue titular en la primera Copa Libertadores de la historia de Everton.

El verano de 1977 y el gran partido ante River Plate

Para la institución era su tercera estrella, pero al denominado equipo-empresa, liderado por el empresario Antonio Martínez Ruiz, concesionario del Casino Municipal viñamarino, se le presentarían desafíos mayores.

Everton debía participar por primera vez en la Copa Libertadores de América y buscar el bicampeonato nacional.

Tras las celebraciones y reconocimientos por el logro, a comienzos de 1977 el técnico Pedro Morales se abocó al trabajo de pretemporada, que incluyó encuentros amistosos y acondicionamiento físico.

Los resultados no fueron los esperados. Everton cayó por 2-4 ante Atlanta de Argentina y el pesimismo se apoderó de la hinchada.

Las buenas actuaciones del año anterior llevaron a varios jugadores a ser nominados a la selección nacional.

Leopoldo Vallejos, Mario Salinas, Carlos Cáceres y Sergio Ahumada se concentraron con la selección dirigida por Caupolicán Peña, por lo que no estuvieron disponibles para los encuentros amistosos de preparación.

El Hexagonal Internacional de 1977

La directiva encabezada por Martínez Ruiz postergó la segunda edición de la Copa Viña del Mar para participar como invitado en el hexagonal internacional, que tuvo sedes en Santiago y Viña del Mar.

Junto a Everton, Universidad de Chile y Colo-Colo representaron al fútbol chileno.

Como invitados participaron Austria Salzburgo, River Plate de Argentina y Santos de Brasil, equipo que finalmente se quedó con el trofeo.

El torneo se disputó entre el 19 de enero y el 4 de febrero de 1977, bajo la modalidad de una rueda de diez fechas, todos contra todos.

El Estadio Nacional recibió diez encuentros y el Estadio Sausalito cinco, para un total de 15 partidos.

Su finalidad era revivir las jornadas veraniegas de fines de los años sesenta e inicios de los setenta.

FechaPartidoResultado
22/01/1977Everton-Santos0-4
25/01/1977Everton-Universidad de Chile4-2
29/01/1977Everton-Austria Salzburgo0-1
01/02/1977Everton-Colo-Colo2-1
03/02/1977Everton-River Plate6-2

El sábado 22 de enero de 1977, en el Estadio Sausalito y ante 20.550 espectadores, Everton tuvo un mal debut frente al buen equipo de Santos, cayendo por 0-4.

El martes 25 de enero, en la cuarta fecha y nuevamente en Viña del Mar, los dueños de casa se tomaron desquite ante Universidad de Chile, a la que vencieron por 4-2.

Por la séptima fecha, el sábado 29 de enero, Everton recibió a Austria Salzburgo y cayó por 0-1.

El martes 1 de febrero enfrentó a Colo-Colo, al que superó por 2-1.

Entonces llegó la oportunidad de medirse con River Plate el jueves 3 de febrero, fecha que quedaría consignada en los anales de la historia de la institución viñamarina.

Everton 6-2 River Plate: la tarde de los cuatro goles de Ceballos

River Plate ya se había presentado en Sausalito durante el verano de 1976, igualando a un gol ante Everton.

Siempre con el reconocido Ángel Amadeo Labruna en el banco técnico, el equipo de la banda sangre llegaba precedido de ser subcampeón de la Copa Libertadores de América de 1976.

Aunque estaba en plena pretemporada para disputar el hexagonal, River Plate contaba con grandes nombres en su plantel.

En su plantilla figuraban el arquero Ubaldo Matildo Fillol, Roberto “El Mariscal” Perfumo, Reinaldo “Mostaza” Merlo, Juan José López, Pedro Alexis González y Alejandro Sabella, entre otros.

Algunos de ellos, un año después, se convertirían en figuras de la selección argentina campeona del mundo en 1978.

En la previa, nadie imaginaba el gran espectáculo que brindaría Everton ante el elenco millonario.

Everton, en una tarde de inspiración futbolística, le propinó una goleada de 6-2 a River Plate, ante 5.344 espectadores.

El conjunto viñamarino anuló al equipo argentino en todos los sectores de la cancha y justificó plenamente el amplio marcador, incluso después de sobreponerse a la desventaja inicial.

La figura excluyente fue el puntero izquierdo argentino José Luis Ceballos, autor de cuatro goles.

José Luis Ceballos Everton River Plate 1977

Los goles de José Luis Ceballos ante River Plate

MinutoAutorDescripción del marcador
5’Pedro Alexis GonzálezRiver Plate abrió el marcador
19’José Luis CeballosPrimer gol de Everton
25’José Luis CeballosSegundo gol de Everton
42’Jorge SpedalettiEverton amplió la ventaja
58’José Luis CeballosTercer gol del delantero
64’Pedro Alexis GonzálezSegundo descuento de River Plate
69’José Luis CeballosCuarto gol del argentino
89’Erasmo ZúñigaEverton cerró la goleada

El marcador se estructuró con cuatro goles de Ceballos, a los 19, 25, 58 y 69 minutos; uno de Jorge Spedaletti, a los 42; y otro de Erasmo Zúñiga, a los 89.

Los descuentos de River Plate fueron marcados por Pedro Alexis González a los 5 y 64 minutos.

Jorge Spedaletti también se inscribió entre los anotadores ante el campeón de la Copa Libertadores.

La actuación descrita por Revista Estadio

Revista Estadio, en su número 1.748 del 9 de febrero de 1977, consignó que Everton había reaparecido como el campeón perdido, que apenas se había asomado en el primer tiempo y en los minutos finales del partido con Colo-Colo.

La publicación destacó que el equipo se erguía en gloria y majestad y que por momentos era el mismo que había entusiasmado a Viña del Mar el año anterior.

También resaltó la misma dinámica, la seguridad en el trato de la pelota y la contundencia para aprovechar las situaciones.

El comentario describió la secuencia decisiva: otra vez Ceballos para el 2-1, luego Spedaletti después de dejar a Fillol tendido a la entrada del área para el 3-1, y después un carnaval de fútbol y goles.

Con Ceballos como inclemente verdugo, marcando dos goles más después del descuento de Pedro González, y con Erasmo Zúñiga acaparando aplausos por un gol de gran calidad, Everton terminó ganando 6-2.

La formación de Everton en la goleada

Everton formó con Juan Olivares en el arco; Erasmo Zúñiga, Guillermo Azócar, Humberto López y Julio Núñez en defensa; Alfonso Lara, Nelson Acosta y Carlos Cáceres en el mediocampo; Guillermo Martínez, Jorge Spedaletti y José Luis Ceballos en ataque.

Camilo Benzi ingresó por Guillermo Martínez.

El director técnico fue Pedro Morales Torres.

La formación de River Plate

River Plate formó con Ubaldo Matildo Fillol en la portería; Pablo Agustín Comelles, Hugo Osvaldo Penna, Héctor Óscar Ártico y Héctor Osvaldo López en la defensa; Reinaldo Carlos Merlo, Juan José López y Victorio Nicolás Cocco en el mediocampo; y Pedro Alexis González, Alberto César Beltrán y Emilio Nicolás Comisso en la delantera.

Eduardo Saporiti ingresó por Hugo Osvaldo Penna, Francisco Russo reemplazó a Reinaldo Carlos Merlo y Alejandro Sabella entró por Juan José López.

El director técnico de River Plate fue Ángel Amadeo Labruna.

El problema del arco antes del partido

A Pedro Morales no le fue fácil conformar la oncena titular, porque Everton aún estaba en proceso de pretemporada y no contaba con los jugadores nominados a la selección nacional, entre ellos el arquero titular Leopoldo Vallejos.

El meta brasileño Rafael Grillo ya no formaba parte del plantel y el nombre del portero argentino Miguel Ángel Leyes todavía no estaba asegurado entre las contrataciones.

Durante la semana se probó a un portero argentino de apellido Garagay, quien venía con buenas referencias, pero no convencía del todo al cuerpo técnico.

La alternativa era el promisorio Rolando Rivera, que la temporada anterior había sido tercer arquero y aparecía como primera opción al inicio de 1977.

Detrás de él estaba el juvenil Ricardo Manríquez, quien recién comenzaba su carrera.

Rivera había jugado días antes en la derrota ante Atlanta por 2-4 y se le había atribuido responsabilidad en uno de los goles del cuadro bonaerense.

En el estreno ante Santos había recibido cuatro goles, generando inseguridad en la hinchada y la dirigencia.

Ante la premura, el presidente Antonio Martínez Ruiz llamó como refuerzo para el hexagonal al experimentado exseleccionado nacional Juan Olivares.

Olivares había sido conocido por Martínez desde el Mundial de Alemania 1974 y respondió a la confianza otorgada por el dirigente y por el propio técnico Pedro Morales.

Olivares debutó en el triunfo por 4-2 ante Universidad de Chile y luego actuó en la derrota por 0-1 ante Austria Salzburgo antes de enfrentar a River Plate.

Con el meta internacional en el arco, Everton dio una prueba de fútbol pleno durante los 90 minutos, anulando a River Plate en todos los sectores de la cancha.

La dimensión de la goleada

Para River Plate, las excusas por la abultada derrota fueron variadas a su llegada a Buenos Aires.

Se habló del triste regreso de River, abrumado por los goles y los problemas internos, de su afiebrada búsqueda de argumentos para explicar el desastre en Chile y de su frustración por no haber respondido a su condición de animador.

Las dos escuadras ya se habían enfrentado a comienzos de 1976, con un empate a un gol.

La diferencia entre aquel antecedente y la goleada de 1977 hizo que el 6-2 adquiriera un valor especial para Everton.

El equipo viñamarino derrotó a un River Plate que reunía a futbolistas de enorme jerarquía y que era dirigido por uno de los técnicos más reconocidos del fútbol argentino.

El torneo de Ceballos y los rumores sobre la selección argentina

La buena actuación de Ceballos trajo rumores sobre una posible nominación a la selección argentina que dirigía César Luis Menotti.

También surgió el entusiasmo del propio River Plate por incorporarlo a sus filas.

Ambas hipótesis se desvanecieron con el tiempo, y Ceballos continuó mostrando sus condiciones en Everton hasta el término de la temporada 1977.

Al año siguiente partió para reforzar al recién ascendido Cobreloa.

Para José Luis Ceballos, aquella fue, según su propia confesión, la tarde más inspirada de su carrera, junto con la obtención del título de 1976 vistiendo la divisa oro y cielo.

El segundo lugar de Everton en el hexagonal

Al término del hexagonal, Everton terminó segundo por diferencia de goles, con seis puntos, 12 goles a favor y 10 en contra.

El equipo viñamarino ganó tres partidos y perdió dos.

El título del torneo quedó en manos de Santos de Brasil, pero la goleada sobre River Plate fue el resultado más impactante de la participación evertoniana.

El triunfo permitió que el equipo campeón de 1976 recuperara durante una tarde su mejor versión, después de un comienzo irregular en la pretemporada.

Los testigos de una tarde histórica

Dos preadolescentes que habían seguido de cerca la campaña triunfal de Everton de 1976 asistieron también a la goleada contra River Plate.

Se trasladaron desde Playa Ancha, en la parte alta de Valparaíso, hasta el sector de Caleta Abarca de Viña del Mar.

Después caminaron hacia el antiguo Hotel Miramar para conocer a los jugadores de River Plate, que venían precedidos por su condición de campeones de América, y conseguir sus autógrafos.

Un grupo de guardias del recinto hotelero y carabineros les impidió cumplir ese objetivo.

Decepcionados, continuaron hacia el Estadio Sausalito para esperar el comienzo del partido, instalados en el antiguo sector bajo marquesina.

Ese lugar les permitió ingresar al terreno de juego una vez terminado el encuentro y saludar a los jugadores rioplatenses.

Al momento del pitazo final del árbitro Guillermo Budge, entraron rápidamente a la cancha con cuaderno y lápiz en mano para buscar a los protagonistas.

La misión se cumplió: consiguieron autógrafos y saludos de los jugadores.

Sin dimensionarlo en ese instante, habían sido testigos de uno de los partidos que quedarían para siempre en la historia de Everton de Viña del Mar.

Todos los goles de Boca campeón de la Copa Libertadores 1977

Una generación que convirtió a Everton en leyenda

Los nombres de Mario Galindo, Leopoldo Vallejos, Jorge Spedaletti, Sergio Ahumada, José Luis Ceballos, Guillermo “Chicomito” Martínez, Mario “Maestrito” Salinas y Sergio “Charola” González quedaron asociados a una de las épocas más importantes del club.

Junto a ellos estuvieron Erasmo Zúñiga, Guillermo Azócar, Julio Núñez, Carlos Cáceres, Nelson Acosta, Alfonso Lara y otros jugadores que dieron forma a un plantel competitivo y reconocido.

El equipo reunió jugadores consagrados y futbolistas que querían ser campeones.

“Las grandes personas hacen los buenos equipos”, sostuvo Erasmo Zúñiga al recordar aquel camarín.

Los integrantes de esa generación también destacaron las comodidades, los premios económicos y las condiciones de trabajo que encontraron en Everton.

El campeonato llegó antes de los tres años que los directivos habían proyectado para consolidar el proyecto.

Después del título, Everton tuvo el honor de jugar la primera Copa Libertadores de su historia.

La tercera estrella oro y cielo y los cuatro goles de Ceballos ante River Plate quedaron unidos en la memoria del club: una consagración nacional y una actuación internacional que exhibió toda la calidad del delantero cordobés.

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