Estadio 5: orientación legalista del consenso social según Kohlberg

El estadio 5 del desarrollo moral de Kohlberg corresponde a la orientación legalista o de contrato social. En esta etapa, la persona comprende que las leyes son acuerdos creados por la sociedad para proteger derechos, organizar la convivencia y promover el bienestar común, pero también reconoce que pueden ser injustas, insuficientes o modificables.

Lo más importante en este estadio no es obedecer automáticamente las normas vigentes, sino analizar cómo se crean, a quién protegen, qué derechos garantizan y si pueden justificarse ante todas las personas afectadas. La acción moral se orienta por los derechos generales, el consenso razonado y la posibilidad de cambiar democráticamente las leyes cuando dejan de cumplir una función legítima.

Qué significa la orientación legalista del consenso social

La etapa 5 pertenece al nivel postconvencional del desarrollo moral, en el que el sujeto es capaz de dar razones para aceptar o rechazar las leyes de la propia sociedad. El sujeto juzga las normas de su sociedad desde una perspectiva universal, escoge las reglas y cree que son válidas para todos los seres racionales.

El nivel Postconvencional es el nivel de comprensión y aceptación de los principios morales generales que inspiran las normas: los principios racionalmente escogidos pesan más que las normas. Le componen el estadio 5 y el estadio 6.

La teoría del desarrollo moral de Kohlberg distingue tres grandes niveles: el Preconvencional, el Convencional y el Postconvencional, cada uno de ellos formado por dos estadios o etapas. En total, se describen seis estadios de madurez creciente y con razonamientos morales diferentes.

NivelEstadiosBase del razonamiento
Preconvencional1 y 2Castigo, obediencia, recompensa e interés propio
Convencional3 y 4Aprobación interpersonal, autoridad y orden social
Postconvencional5 y 6Derechos, contrato social y principios éticos universales

La diferencia entre el estadio 4 y el estadio 5

Para comprender el estadio 5 es necesario distinguirlo del estadio 4, denominado orientación por la autoridad y el mantenimiento del orden social. En el estadio 4, el sujeto intenta conservar la ley y el orden de una sociedad concreta. El comportamiento correcto consiste en hacer el propio deber, mostrar respeto por la autoridad y mantener un orden social dado que se justifica en sí mismo.

En el estadio 4, las normas sociales establecidas ocupan un lugar central. Es el estadio en el cual el individuo es leal con las instituciones sociales vigentes; para él, hacer lo correcto es cumplir las normas socialmente establecidas para proporcionar un bien común.

En el estadio 5, en cambio, los hombres no se preocupan tanto por conservar la ley, sino por hacer la ley. La persona comprende que una norma no es justa únicamente porque haya sido establecida por una autoridad o porque sea obedecida por la mayoría.

Esta etapa surge porque la etapa 4 tiene dos dificultades: primera, las normas no son válidas para las personas que viven fuera de una determinada sociedad; segunda, cuando las normas de una sociedad no son justas no es posible cambiarlas.

El resultado es un énfasis en el punto de vista legal, pero con un énfasis sobre la posibilidad de cambiar la ley en términos de consideraciones racionales de utilidad social, más que congelarse como en los términos de ley y orden de la Etapa 4.

La ley como acuerdo social y no como mandato absoluto

La orientación legalista entiende que las leyes se establecen mediante acuerdos sociales y que su legitimidad depende de procedimientos racionales, públicos y aceptables para la sociedad. La acción correcta tiende a ser definida en términos de los derechos generales del individuo y de los estándares que han sido críticamente examinados y acordados por la sociedad entera.

Hay una clara conciencia del relativismo de los valores y opiniones personales y un énfasis correspondiente hacia los procedimientos y reglas para llegar al consenso. Aparte de lo que es constitucionalmente y democráticamente acordado, lo correcto es un asunto de valores y opiniones personales.

En esta etapa lo más importante no son las leyes mismas, sino el modo en que las leyes se crean. Una norma es moralmente defendible cuando resulta de un proceso de deliberación y acuerdo que reconoce a las personas como sujetos con derechos, y no simplemente cuando impone el punto de vista de quienes tienen más poder.

Fuera del ámbito legal, el contrato libremente acordado es cumplido como obligatorio. Esto muestra que la persona situada en el estadio 5 entiende el valor de los compromisos, pero también distingue entre un acuerdo legítimo y una imposición injusta.

Derechos prioritarios y contrato social

El estadio 5 también se denomina orientación por los derechos prioritarios y el contrato social. Es el estadio de la apertura al mundo. Se reconoce que además de la propia familia, grupo y país, todos los seres humanos tienen el derecho a la vida y a la libertad, derechos que están por encima de todas las instituciones sociales o convenciones.

La apertura al mundo lleva, en segundo lugar, a reconocer la relatividad de normas y valores, pero se asume que las leyes legítimas son sólo aquéllas obtenidas por consenso o contrato social.

Esta perspectiva amplía el círculo moral. En las primeras etapas, la persona se preocupa principalmente por sí misma, por evitar el castigo, obtener recompensas o intercambiar favores. En el estadio 3, presta especial atención a familiares, amigos y personas próximas. En el estadio 4, el círculo se amplía a todos los miembros sometidos a la ley. En el estadio 5, se consideran los derechos de todos los seres humanos, incluso de quienes pertenecen a otros grupos, sociedades o países.

Ahora bien, si una norma va contra la vida o la libertad, se impone la obligación moral de no aceptarla y de enfrentarse a ella. Por eso, el contrato social no significa obediencia ciega a cualquier mayoría, sino aceptación de aquellas normas que pueden justificarse mediante derechos y procedimientos legítimos.

La pregunta central del estadio 5: «¿Somos todos iguales?»

El razonamiento de esta etapa introduce preguntas que no pueden resolverse únicamente consultando una norma existente: «Las cosas dependen». «¿Somos todos iguales?». La persona empieza a examinar si las leyes tratan de manera justa a quienes se encuentran en situaciones diferentes y si respetan la dignidad y la libertad de cada individuo.

El planteamiento de que una ley puede ser válida desde el punto de vista formal y, al mismo tiempo, injusta desde el punto de vista moral entra dentro de esta etapa del desarrollo moral. El hecho de plantearse, por ejemplo, que la esclavitud fue legal pero ilegítima y que a pesar de eso existía como si fuese algo totalmente normal entraría dentro de esta etapa del desarrollo moral.

La orientación legalista permite, por tanto, distinguir entre legalidad y legitimidad. La legalidad se refiere a que una norma haya sido aprobada conforme a los procedimientos establecidos; la legitimidad exige además que la norma respete derechos, pueda defenderse racionalmente y contribuya a una convivencia justa.

Cómo se forma el razonamiento del estadio 5

El desarrollo moral se produce siempre pasando progresivamente por los diferentes estadios, sin ningún tipo de salto evolutivo, sin volver hacia atrás. De acuerdo a su teoría, alcanzar los estadios depende de experiencias.

Los estadios están muy relacionados con el desarrollo psicológico, emocional e intelectual. Son esquemas de desarrollo universal. Kohlberg defiende que el entendimiento mutuo entre las culturas es posible.

Como el razonamiento moral, claramente es razonamiento, el avance en el razonamiento moral depende del avance en el razonamiento lógico; la etapa lógica de una persona pone un cierto tope o límite para la etapa moral que pueda alcanzar.

Mientras que el desarrollo lógico es necesario para el desarrollo moral y le impone límites, la mayoría de los individuos están más altos en la etapa lógica que lo que están en la etapa moral. Como ejemplo, sólo el 50 por ciento de los adolescentes mayores y los adultos, todos en operaciones formales, exhiben un razonamiento moral de principios, correspondiente a las etapas 5 y 6.

El desarrollo de los periodos cognitivos es una condición necesaria pero no suficiente para el desarrollo de los niveles paralelos sociomorales. El estadio de razonamiento lógico nos indica el límite alcanzable en el razonamiento moral, aunque no todas las personas logran el límite superior de razonamiento moral que les posibilita el estadio lógico alcanzado.

La importancia de la toma de perspectiva

El conocimiento social requiere una capacidad específica para la adopción de distintos papeles; es decir, el conocimiento de que el otro es, en cierto sentido, como el yo y que aquél conoce o responde a éste en función de un sistema de expectativas complementarias.

En otras palabras, conocemos a los demás al ponernos en su lugar y nos conocemos a nosotros mismos al compararnos y diferenciarnos de ellos. Este concepto de role-taking o habilidad de ver las cosas desde la perspectiva del otro sirve de intermedio entre las necesidades estructural-cognitivas y el nivel alcanzado de desarrollo moral.

La adopción de roles o perspectivas sociales está profundamente relacionada con el concepto de justicia, ya que ambos comparten la misma estructura de igualdad y reciprocidad. Para valorar una ley, la persona debe ser capaz de considerar cómo afecta a distintos grupos y qué posición ocuparía ella misma si no supiera qué lugar ocupará dentro del sistema social.

La capacidad de adoptar perspectivas diferentes ayuda a comprender que una norma aparentemente beneficiosa para un grupo puede perjudicar gravemente a otro. También permite reconocer que el consenso social no consiste simplemente en que una mayoría imponga su voluntad, sino en que las reglas puedan ser justificadas ante las personas que deben vivir bajo ellas.

El papel de la empatía, las emociones y la identidad moral

El desarrollo moral y el comportamiento implican ponernos en el lugar de los demás y normalmente requieren una combinación de respeto mutuo, empatía y cuidado. Está estrechamente relacionada con el desarrollo psicológico, ya que refleja el crecimiento más amplio de las capacidades cognitivas, la autoconciencia y la regulación emocional que conforman nuestra forma de razonar sobre el bien y el mal.

El juicio moral comienza a formarse en los primeros años, en un contexto social, impulsado por interacciones con iguales y adultos que implican «turnarse, compartir, hacer daño y responder al daño».

El afecto y el conocimiento se desarrollan paralelamente. El papel del afecto y la comprensión de las emociones, la empatía, va a ser fundamental también en el desarrollo moral, no sólo como una fuerza motivadora sino como una importante fuente de información.

Para explicar la relación que existe entre el razonamiento y la conducta moral es necesario comprender cómo define cada individuo su identidad moral y la importancia que la dimensión moral adquiere en su propia valoración, en el sentido que tiene de sí mismo.

La identidad moral proporciona así una de las principales motivaciones para la acción moral, para comprometerse en las propias convicciones, y la acción se convierte en una prueba de consistencia de uno mismo.

El estadio 5 frente al relativismo moral

El estadio 5 reconoce la relatividad de normas y valores, pero no concluye que todas las normas sean igualmente aceptables. La persona comprende que distintas sociedades pueden organizarse mediante leyes diferentes, aunque también sostiene que existen derechos que no deberían quedar anulados por una tradición, una autoridad o una mayoría circunstancial.

Hay una clara conciencia del relativismo de los valores y opiniones personales y un énfasis correspondiente hacia los procedimientos y reglas para llegar al consenso. Sin embargo, la relatividad de las opiniones no significa que la vida, la libertad o los derechos fundamentales puedan tratarse como simples preferencias privadas.

La orientación legalista intenta equilibrar dos exigencias: por un lado, reconocer que las sociedades necesitan crear sus propias normas; por otro, impedir que el poder político convierta cualquier decisión mayoritaria en una obligación moral absoluta.

La vida es más sagrada que el principio legal. Aunque las leyes se establecen de mutuo acuerdo, pueden modificarse democráticamente o, en ocasiones, anularse.

El contrato social y la posibilidad de cambiar las leyes

En la etapa 5, la persona no considera que las leyes deban permanecer congeladas. El resultado es un énfasis sobre la posibilidad de cambiar la ley en términos de consideraciones racionales de utilidad social.

La manera de razonamiento moral propia de esta etapa surge de una reflexión acerca de si las leyes y las normas son acertadas o no, es decir, si dan forma a una buena sociedad. Se piensa en el modo en el que la sociedad puede afectar a la calidad de vida de las personas y también en el modo en el que las personas pueden cambiar las normas y las leyes cuando estas son disfuncionales.

Por eso, existe una visión muy global de los dilemas morales, al irse más allá de las reglas existentes y adoptar una posición teórica distanciada. La persona analiza la finalidad de la norma, sus consecuencias sociales, la distribución de derechos y la posibilidad de reformarla mediante procedimientos racionales.

El consenso social tiene aquí un carácter dinámico. No se trata sólo de mantener un acuerdo ya alcanzado, sino de revisar los acuerdos cuando aparecen nuevas situaciones, grupos excluidos o consecuencias que contradicen los derechos que el propio sistema afirma proteger.

El dilema de Heinz como ejemplo del estadio 5

Kohlberg evaluó el razonamiento moral de los individuos a través de la lente de los dilemas morales. Se pedía a los sujetos que eligieran entre dos o más reacciones o respuestas alternativas.

El ahora famoso dilema de Heinz, creado por Kohlberg, consiste en un escenario imaginario en el que un hombre llamado Heinz sólo puede salvar la vida de su esposa moribunda de cáncer si consigue un medicamento vendido por un farmacéutico local codicioso.

A pesar de todos los intentos, el marido no puede conseguir todo el dinero necesario para comprar el medicamento, así que se plantea irrumpir en la farmacia para salvar la vida de su mujer.

Tras explicar el dilema a los participantes en el estudio, Kohlberg les hizo una serie de preguntas:

  • ¿Debería el marido robar la droga?
  • ¿Por qué sí o por qué no?
  • Si no roba la droga, ¿quiere de verdad a su mujer?
  • ¿Qué debería hacer entonces?
  • ¿Y si la moribunda no fuera su mujer, sino una desconocida?
  • ¿Qué debería hacer?
  • ¿Hasta qué punto es importante que las personas hagan todo lo posible por la vida de los demás?
  • ¿Hay que hacer todo lo posible por cumplir la ley?

Una respuesta propia del estadio 5 no se limita a afirmar que robar está prohibido o que salvar una vida siempre permite incumplir cualquier norma. Examina la relación entre la propiedad, la ley, la vida, los derechos y la finalidad social de las normas.

La persona puede considerar que una ley debe respetarse porque protege la convivencia, pero también que una situación extrema exige revisar si la aplicación literal de esa ley destruye el derecho que el sistema jurídico debería proteger. La respuesta depende de la justificación ofrecida, de las consecuencias para los derechos y de los procedimientos mediante los cuales podría resolverse el conflicto.

La diferencia entre el estadio 5 y el estadio 6

El estadio 5 presenta también dificultades para afrontar ciertos problemas morales porque todavía los sujetos no poseen principios universales válidos para todos. La orientación legalista se apoya en los derechos, el contrato social, el consenso y la utilidad social, pero no siempre puede resolver qué hacer cuando los derechos entran en conflicto o cuando un consenso mayoritario es profundamente injusto.

El estadio 6 corresponde a la orientación por la conciencia o por principios. Asumir el papel aquí significa defender principios morales universales. Un ejemplo es el siguiente principio: «Toda persona está obligada, si puede, a salvar la vida de otro».

En el estadio 6 se toma conciencia de que hay principios éticos universales que se han de seguir y tienen prioridad sobre las obligaciones legales e institucionales convencionales. Se obra con arreglo a estos principios porque, como ser racional, se ha captado la validez y se siente comprometido a seguirlos.

La etapa 6 supone principios universales de justicia, de reciprocidad e igualdad de derechos humanos y de respeto por la dignidad de los seres humanos como personas individuales.

En la etapa 5, la persona pregunta si las leyes son legítimas, si respetan derechos y si pueden cambiarse mediante el contrato social. En la etapa 6, la persona actúa conforme a principios universales incluso cuando esos principios entran en conflicto con la ley o con las instituciones vigentes.

«Reversibilidad» significa que el juicio moral de un sujeto sería siempre defendido por éste, independientemente del papel que le tocara desempeñar en la situación de conflicto.

Factores que influyen en el desarrollo hacia el estadio 5

La investigación en psicología moral ha identificado muchos factores diversos implicados en el desarrollo moral, incluidos los siguientes:

  • La edad, que influye en nuestro razonamiento moral y nuestra capacidad para tomar decisiones.
  • Variables socioeconómicas, como ingresos, educación y condiciones laborales.
  • Variables cognitivas, como el funcionamiento intelectual, el control atencional, la fluidez verbal y la inhibición.
  • Factores de cognición social, incluida la forma en que entendemos y navegamos por nuestro entorno social, que afecta a nuestra capacidad para reconocer e interpretar las emociones de los demás.
  • Capacidades de teoría de la mente, incluida la capacidad de atribuir estados mentales, creencias, deseos e intenciones a quienes nos rodean.
  • La empatía, como compartir y sentir las experiencias emocionales de otra persona y adoptar su perspectiva.
  • Razonamiento sociomoral, incluyendo lo que percibimos como injusticia social y desigualdad.
  • Influencia de los padres, incluido su nivel educativo y su comportamiento moral.
  • Procesamiento de emociones, que implica reconocer, interpretar y gestionar nuestros sentimientos y los de los demás.

En conjunto, los factores ofrecen una intrincada red de influencias en el desarrollo que sustentan el crecimiento moral y están conformados por una interacción de experiencias personales y contextos sociales más amplios.

Las experiencias de diálogo, participación social, exposición a conflictos de valores y contacto con perspectivas diferentes pueden favorecer una comprensión más compleja de las normas. Sin embargo, el desarrollo intelectual por sí solo no garantiza que una persona alcance el razonamiento postconvencional.

Autonomía, comunidad y divinidad

El enfoque cultural del desarrollo de la psicología moral sugiere tres trayectorias vitales en las etapas del desarrollo moral: autonomía, comunidad y divinidad.

  • Autonomía: enfatizar la individualidad; centrarse en el yo, incluidos el interés propio, los derechos y el bienestar.
  • Comunidad: centrarse en la pertenencia y las relaciones dentro de los grupos sociales, incluidos los deberes para con los demás y su bienestar y la adhesión a las normas y costumbres del grupo.
  • Divinidad: centrarse en las dimensiones espirituales o religiosas del razonamiento moral, incluido el carácter sagrado de los códigos morales.

En conjunto, forman un marco importante para comprender cómo razonamos sobre cuestiones morales desde diversas perspectivas. Equilibran los valores personales, sociales y espirituales al tiempo que hacen hincapié en la pureza, la santidad y la responsabilidad espiritual.

Estas trayectorias muestran que el razonamiento moral puede organizarse alrededor de derechos individuales, obligaciones comunitarias o principios espirituales. La orientación legalista del consenso social se relaciona especialmente con la autonomía y la comunidad, porque considera tanto los derechos de las personas como las reglas necesarias para organizar una sociedad plural.

Razonamiento moral y respuestas emocionales

El razonamiento moral suele ser muy instintivo y se activa más rápidamente que el pensamiento racional. Implica una «actividad mental consciente que consiste en transformar una información dada sobre personas y situaciones para llegar a un juicio moral».

Estos destellos de razonamiento moral aparecen en situaciones cotidianas en tiempo real cuando nos enfrentamos a una situación o acontecimiento, pudiendo evocar fuertes respuestas emocionales como la ira, el miedo, la amabilidad o el asco.

Cuando presenciamos historias de injusticia, valentía o bondad extrema en las redes sociales, experimentamos con razón una serie de emociones, desde la indignación hasta la compasión. Lo hacemos en respuesta a la postura moral que hemos adoptado.

La persona que razona desde el estadio 5 no elimina las emociones, pero intenta someter la reacción inmediata a una evaluación más amplia. La indignación ante una injusticia puede convertirse en una pregunta sobre los derechos vulnerados, los procedimientos disponibles y los cambios institucionales necesarios.

Críticas a la teoría de Kohlberg

Los investigadores han identificado y expresado varias críticas a la teoría de Kohlberg y las etapas del desarrollo moral. La comprensión de la regulación moral por parte de los niños pequeños es más compleja que la etapa 1 de Kohlberg, que suele considerarse a partir de los 9 años, y que se basa en el castigo y la obediencia.

Los niños no suelen experimentar las cuestiones planteadas por los dilemas de Kohlberg durante su desarrollo moral. De hecho, aunque su razonamiento puede ser muy complejo, a menudo es confuso y desordenado.

Algunos teóricos sostienen que, como Kohlberg se basó en una muestra exclusivamente masculina en su investigación, la teoría y las etapas descritas están sesgadas hacia los hombres.

En este sentido, hay opiniones contradictorias sobre la sugerencia de que los niños prefieren la «orientación hacia la justicia» a la «orientación hacia el cuidado», mientras que las niñas muestran lo contrario, ya que cuando se les presiona pueden cambiar entre las dos.

La educación es un factor frecuentemente ignorado y confuso. Aunque los individuos con estudios universitarios no son moralmente superiores, pueden ser más sofisticados verbalmente, lo que influye en los estadios morales que se les atribuyen.

Estas críticas aconsejan no utilizar el estadio 5 como una etiqueta definitiva sobre una persona. Las respuestas a los dilemas pueden depender del contexto, de la capacidad verbal, de la experiencia, de la educación y de la forma en que se presenta el problema.

La ética del cuidado de Gilligan

Carol Gilligan desafió la teoría tradicional de Kohlberg sobre el desarrollo moral proponiendo una «ética del cuidado» como marco alternativo. Su teoría hace hincapié en la importancia de las relaciones, las emociones y las responsabilidades hacia uno mismo y los demás en el razonamiento moral.

Mientras que Kohlberg sugiere que las mujeres van por detrás de los hombres en el desarrollo moral, la teoría de Gilligan es más matizada, incorporando un enfoque contextual y narrativo que integra la razón con la emoción.

La ética del cuidado aporta una perspectiva relevante para comprender los límites de una orientación exclusivamente legalista. Una decisión puede respetar un procedimiento formal y, aun así, ignorar la vulnerabilidad concreta de las personas afectadas.

El cuidado no elimina los derechos ni el contrato social, pero recuerda que las relaciones, la dependencia, la responsabilidad y las consecuencias humanas también forman parte del razonamiento moral.

Otras teorías relacionadas con el desarrollo moral

Teoría del aprendizaje social y teoría cognitiva social

La teoría del aprendizaje social y la teoría cognitiva social de Albert Bandura ofrecen enfoques valiosos para considerar cómo aprenden los niños a través de la observación, la imitación y el modelado sin necesidad de refuerzo.

Los experimentos de Bandura incluyeron cómo los niños reflejan el comportamiento social humano presenciado en otros, y sus teorías reconocen su importancia en aspectos del desarrollo moral.

Esta perspectiva destaca que el razonamiento moral no se forma únicamente mediante explicaciones abstractas. Las personas también aprenden observando cómo las autoridades, las familias, las instituciones y los grupos reaccionan ante la injusticia, el abuso de poder y la defensa de los derechos.

La teoría de Eisenberg

La teoría del desarrollo moral de Kohlberg suele oponer una opción moral a otra en un contexto legal o ético. Sin embargo, las decisiones morales de los niños no siempre son tan sencillas.

Sus conflictos morales pueden implicar distinguir entre sus necesidades y las de los demás fuera de un contexto legal, moral o ético claro. Nancy Eisenberg presentó a los niños historias hipotéticas ilustradas en las que el personaje central podía ayudar a otro a un coste personal.

Descubrió que las variables situacionales, el contexto y los factores culturales son cruciales para la toma de decisiones en los niños, lo que a veces les lleva a recurrir a razonamientos de nivel inferior.

Psicología evolutiva

La psicología evolutiva ofrece una perspectiva muy diferente del desarrollo moral. Este enfoque relativamente reciente anticipa que nuestra comprensión de la mente humana se vería enormemente favorecida si conociéramos el propósito para el que fue diseñada.

El razonamiento moral que implica emociones sociales y morales como la confianza, la culpa, la ira, la gratitud y la simpatía puede haber evolucionado para apoyar la justicia y el comportamiento recíproco entre los individuos.

De este modo, promueven resultados positivos, en lugar de negativos, para todas las partes implicadas.

Aplicación práctica del estadio 5

La teoría del desarrollo moral de Kohlberg puede ofrecer ideas y orientación en diversos ámbitos profesionales. De hecho, la investigación ha considerado su valor para los trabajadores sociales, las enfermeras y los representantes legales que equilibran la ética de la atención con la justicia.

La aplicación de la teoría de Kohlberg anima a los profesionales a considerar sus propias etapas de desarrollo moral y las de sus clientes, así como los factores que han limitado u obstaculizado su desarrollo.

Los trabajadores sanitarios, en particular, pueden beneficiarse de la comprensión de cómo el agotamiento, su entorno, la organización y la carga de trabajo afectan a su razonamiento moral.

Los profesionales pueden tomar decisiones más informadas incorporando las siguientes actividades prácticas:

Talleres de toma de decisiones éticas

Analizan escenarios y dilemas en el contexto de las etapas de desarrollo moral de Kohlberg para que los profesionales comprendan y exploren su razonamiento moral en una situación del mundo real.

Los casos pueden centrarse en conflictos entre la ley y la protección de la vida, entre la privacidad y la seguridad, entre la igualdad formal y la atención a necesidades diferentes o entre una norma institucional y los derechos de una persona.

Sistemas de evaluación y feedback

Incorpore la retroalimentación continua para ayudar a los profesionales a comprender sus puntos fuertes y débiles en la toma de decisiones éticas.

La retroalimentación puede ayudar a distinguir entre obedecer una regla por miedo, seguirla por responsabilidad institucional, cuestionarla por sus consecuencias sociales o defender principios universales que exigen modificarla.

Deliberación sobre políticas

El estadio 5 resulta especialmente útil para analizar políticas porque obliga a preguntar quién participa en su creación, qué derechos protegen, qué grupos quedan excluidos y qué mecanismos existen para modificarlas.

Una política social puede evaluarse no sólo por su eficacia inmediata, sino también por la calidad del procedimiento mediante el cual fue acordada y por su capacidad para respetar a todas las personas afectadas.

Rasgos principales de una persona que razona desde el estadio 5

  • Comprende que las leyes son acuerdos sociales y no mandatos absolutos.
  • Reconoce la importancia de los derechos generales del individuo.
  • Distingue entre legalidad y legitimidad.
  • Acepta que los valores y las opiniones pueden ser relativos en determinados contextos.
  • Defiende procedimientos racionales y democráticos para alcanzar consensos.
  • Considera que las leyes pueden modificarse cuando son disfuncionales o injustas.
  • Reconoce que la vida y la libertad pueden tener prioridad sobre una norma legal concreta.
  • Es capaz de adoptar la perspectiva de personas pertenecientes a otros grupos.
  • Analiza las consecuencias sociales de las normas.
  • Comprende que el consenso no equivale simplemente a la imposición de la mayoría.
  • Valora los contratos y compromisos libremente acordados.
  • Puede cuestionar una norma sin rechazar por completo la necesidad de un orden social.

La orientación legalista como etapa de transición

El estadio 5 ocupa una posición intermedia entre el cumplimiento institucional de las leyes y la defensa de principios éticos universales. La persona ya no acepta las normas sólo porque existan, pero tampoco fundamenta todas sus decisiones en principios universales completamente independientes del contexto.

Su razonamiento se centra en derechos, procedimientos, acuerdos, utilidad social y posibilidad de reforma. Por eso puede considerarse una orientación de transición desde la moral convencional hacia una moral autónoma y universalista.

La diferencia entre una visión infantil del mundo y una comprensión más desarrollada de la moral no consiste simplemente en saber más reglas. Consiste en comprender que la realidad social está formada por la suma de muchas personas, que es algo más grande que la suma de todas las creencias de estas personas y que el mundo no tiene los valores de una persona o de un grupo, sino algo más amplio.

Cada individuo por sí solo no representa mucho en el cómputo global, pero sin las personas no existiría este mundo. El estadio 5 expresa precisamente la necesidad de construir reglas comunes capaces de reconocer la dignidad, la libertad y los derechos de personas diferentes.

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