Esguince de tobillo grado 1 en futsal: tratamiento, recuperación y prevención

El esguince de tobillo grado 1 en futsal es una lesión leve en la que los ligamentos se estiran o presentan pequeñas lesiones, pero no existe una rotura completa ni una inestabilidad importante. Suele causar dolor leve, poca hinchazón y sensibilidad localizada, aunque normalmente permite caminar con precaución y mantener la capacidad de soportar el peso del cuerpo.

La recuperación suele durar entre 1 y 2 semanas, aunque el retorno a la competición debe ser progresivo y depender de la ausencia de dolor, la movilidad, la fuerza, el equilibrio y la seguridad al realizar cambios de dirección. Acude al fisioterapeuta lo antes posible - incluso en grado I. El tratamiento precoz reduce el tiempo de recuperación y la probabilidad de recaída.

Si el dolor es muy intenso, no puedes apoyar el pie en absoluto o escuchaste un chasquido en el momento de la lesión, acude a urgencias para descartar una fractura antes de iniciar el tratamiento.

Qué es un esguince de tobillo

Un esguince de tobillo es una distensión, o alargamiento excesivo con o sin rotura de los ligamentos que se relacionan con la articulación del tobillo (complejo articular que une los elementos óseos de la tibia, peroné, astrágalo y calcáneo entre sí).

Los ligamentos son bandas de tejido que conectan los huesos entre sí y cumplen la función de estabilizar una articulación. En el tobillo, mantienen la relación adecuada entre la tibia, el peroné y el astrágalo durante la marcha, los saltos, las frenadas y los cambios de dirección.

La articulación del tobillo está conformada por 3 huesos: la tibia, el peroné y el astrágalo. La tibia y el peroné encierran y coaptan al astrágalo en forma de “mortaja”. El Astrágalo conecta por debajo con el calcáneo (articulación subastragalina).

La articulación tibiotarsiana forma parte del tipo de articulaciones trocleartrosis con 2 movimientos principales: - Flexión (Flexión dorsal) - Extensión (Flexión ventral). La movilidad tibioastragalina tiene el movimiento de flexión dorsal 20º y flexión plantar 50º.

Qué ligamentos suelen lesionarse

Los ligamentos que dan estabilidad lateral a la articulación son el ligamento peroneoastragalino anterior, el ligamento calcaneoperoneo y el ligamento peroneoastragalino posterior.

  • Ligamento peroneoastragalino anterior.
  • Ligamento calcaneoperoneo.
  • Ligamento peroneoastragalino posterior.

Los ligamentos más afectados suelen ser los que se encuentran en la parte exterior del tobillo, especialmente el ligamento peroneo astragalino anterior (LPA). El ligamento peroneoastragalino anterior es el más débil, por lo que es el primero que se lesiona.

El ligamento peroneoastragalino anterior discurre desde el borde anteroinferior del peroné hasta el cuello del astrágalo. Su tensión aumenta con los movimientos de flexión plantar, supinación e inversión.

Además, contamos con 3 músculos que contribuyen a la estabilidad de la articulación (realizan la eversión del pie). Éstos son: Peroneo corto, Peroneo largo y Peroneo anterior.

Cómo se produce en el futsal

El mecanismo de acción de un esguince o entorsis de tobillo se trata de un movimiento en el que el tobillo realiza una inversión, movimiento de llevar la planta del pie hacia adentro, que pone en tensión el ligamento y lo distiende o rompe parcialmente.

La posición más estable del tobillo es durante el movimiento de flexión dorsal (dedos hacia arriba). Hacia la flexión plantar (dedos hacia abajo) el astrágalo se desplaza anteriormente y se pierde la estabilidad.

Si a esta flexión plantar se le agrega inversión y rotación interna del pie, los ligamentos ya mencionados terminan por romperse o distenderse y se produce una entorsis o torcedura.

En futsal, esta combinación puede aparecer al apoyar el pie después de un salto, al aterrizar sobre el pie de otro jugador, al frenar bruscamente, al cambiar de dirección o al intentar mantener el equilibrio con el pie en una posición desfavorable.

Las lesiones de tobillo se producen por distintos tipos de mecanismos lesionales: por apoyos sobre una superficie irregular, por contusiones que desplazan la articulación con respecto a su eje transversal, por saltos con impedimento del mismo o por mal apoyo, y en cambios incontrolados de dirección.

La activación de la musculatura peronea se produce a los 54ms de iniciada la inversión para equilibrar el movimiento y evitar lesiones, pero a pesar de esta precoz activación resulta insuficiente cuando existe un movimiento brusco de inversión.

Jugador de futsal torciendo el tobillo

Grados del esguince de tobillo

GradoLesiónSíntomas habitualesApoyo y recuperación
Grado 1Estiramiento o microlesiones de las fibras ligamentosas.Dolor leve, sensibilidad puntual, poca hinchazón y ausencia de inestabilidad importante.Generalmente permite caminar con precaución. Recuperación habitual de 1 a 2 semanas.
Grado 2Rotura parcial de las fibras ligamentosas.Dolor moderado, edema, hematoma, dificultad para apoyar e inestabilidad ligera o moderada.Puede requerir ayuda para caminar. Recuperación aproximada de 2 a 5 semanas.
Grado 3Rotura considerable o total de las fibras ligamentosas.Dolor intenso, edema grave, hematoma, laxitud e incapacidad para caminar sin asistencia.Puede necesitar inmovilización, tratamiento especializado y una recuperación prolongada.

Grado 1 - LEVE: Sólo se produce un estiramiento o distensión de las fibras ligamentosas.

Esguince grado I: Se trata de un estiramiento de los ligamentos del tobillo, generalmente el peroneoastragalino anterior. Existe sensibilidad puntual, ausencia de laxitud del pie, poco o ningún edema y el paciente conserva un patrón de marcha normal, ya que se conserva la capacidad para soportar el peso del cuerpo con el pie.

El paciente puede caminar, existe dolor leve y en general los síntomas son escasos. Se produce la rotura de menos del 5% de las fibras.

En un grado 2 se produce la rotura parcial del ligamento. Aparece dolor moderado acompañado de una inestabilidad articular leve, existe hinchazón y dificultad para la deambulación.

En un grado 3 existe una laxitud articular manifiesta con rotura completa del ligamento. Aparece dolor intenso, deformidad e hinchazón francas. El sujeto no puede caminar ni apoyar el pie en el suelo.

Cómo reconocer un grado 1 en futsal

Este tipo de esguince es común por torceduras leves, caminar en superficies irregulares o un mal paso. En futsal suele aparecer tras una inversión rápida del tobillo durante una frenada, un cambio de dirección o un apoyo desequilibrado.

  • Leve dolor al mover el tobillo.
  • Sensibilidad puntual en la zona externa.
  • Inflamación leve o moderada.
  • Edema superficial visible o poco apreciable.
  • Sensación de incomodidad al caminar.
  • Ausencia de laxitud evidente.
  • Capacidad para apoyar el pie y caminar con una ligera molestia.
  • Hematoma nulo o escaso.

El grado 1 no suele producir una pérdida completa de la función. Sin embargo, poder caminar no significa que el tobillo esté preparado para correr, saltar, frenar o cambiar de dirección.

En el futsal, la exigencia multidireccional puede convertir una lesión aparentemente pequeña en una recaída si el jugador vuelve a competir mientras persisten el dolor, la inflamación, la pérdida de movilidad o la inseguridad.

Cuándo sospechar que no es un grado 1

Si existe incapacidad para caminar, dolor intenso, hematomas extensos, hinchazón severa, deformidad, inestabilidad marcada o un chasquido en el momento de la lesión, es necesario valorar otras lesiones.

  • Dolor intenso que no mejora con el reposo.
  • Incapacidad para mover el tobillo.
  • Imposibilidad para apoyar el pie.
  • Dificultad importante para caminar.
  • Hinchazón severa o hematomas extensos.
  • Deformidad visible.
  • Dolor localizado sobre los maléolos.
  • Dolor en la base del quinto metatarsiano o en el escafoides.
  • Sospecha de fractura o lesión grave.

Las Reglas de Ottawa indican solicitar radiografías del tobillo si el enfermo no puede mantener la bipedestación por dolor tras producirse la lesión o en el momento de la exploración.

El enfermo debe poder caminar al menos cuatro pasos, dos con el pie enfermo y dos con el pie sano, aunque sienta dolor o lo haga cojeando; si no es capaz de realizar esta maniobra, se debe pedir una radiografía del tobillo.

Si existe dolor a la palpación en la mitad posterior de los últimos 6 cms de cualquiera de ambos maléolos tibial y/o peroneo, se debe solicitar una radiografía del tobillo.

Si existe dolor a la palpación sobre el hueso escafoides o sobre la base del quinto metatarsiano, se debe solicitar una radiografía del pie.

Diagnóstico

El diagnóstico del esguince de tobillo se basa fundamentalmente en la exploración física. Un médico especializado en traumatología examinará el tobillo para determinar la gravedad de la lesión y si los ligamentos están comprometidos.

Será de vital importancia preguntar por la posición de la articulación en el momento de la lesión. Un examen físico es esencial para evitar diagnósticos incorrectos o que pasen desapercibidas lesiones asociadas importantes.

La exploración debe incluir la palpación del ligamento peroneoastragalino anterior, el ligamento peroneoastragalino posterior, el ligamento peroneocalcáneo, el ligamento deltoideo, el maléolo tibial, el maléolo peroneal, la base del quinto metatarsiano, el calcáneo, el tendón de Aquiles, los músculos peroneos y el tibial posterior.

También debe realizarse un examen neurológico para descartar la pérdida de sensibilidad o debilidad motora debida a la posible asociación de lesiones de los nervios peroneo y tibial en algunos esguinces importantes de tobillo.

La prueba del cajón anterior busca laxitud comparando el tobillo lesionado con el tobillo sano. La prueba de la inversión forzada permite valorar la posible lesión del ligamento peroneoastragalino anterior y del ligamento calcaneoperoneo.

El clunk test o prueba de la rotación externa forzada explora la sindesmosis. La aparición de dolor en la sindesmosis sugiere lesión de la misma.

El squeeze test o prueba de la presión se realiza presionando en el tercio medio de la pierna la tibia y el peroné, lo cual provoca dolor distal, a nivel de la sindesmosis, sugiriendo también una posible lesión de la misma.

En algunos casos pueden ser necesarias pruebas adicionales, como una radiografía para asegurarse de que no haya fracturas óseas, o una resonancia magnética cuando se sospecha daño en los tejidos blandos, lesiones osteocondrales, afectación de la sindesmosis o síntomas persistentes.

Qué hacer durante las primeras horas

El tratamiento inicial debe ser funcional en los casos de esguinces de grado I y II. La primera fase corresponde a protección, reposo relativo, hielo, compresión y elevación del miembro afectado.

El objetivo inicial es disminuir el dolor y controlar la inflamación sin mantener el tobillo inmovilizado de forma prolongada. El reposo no impide la realización de movimientos activos o pasivos del pie sin apoyo.

Protección y reposo relativo

Evita correr, saltar, chutar, frenar bruscamente y realizar cambios de dirección. No fuerces el tobillo lesionado ni camines sin protección si la marcha aumenta el dolor.

En un grado 1, el apoyo puede mantenerse cuando sea tolerable y no provoque un aumento claro del dolor o de la inflamación. Si existe cojera importante, puede ser necesario reducir la carga temporalmente y utilizar una ayuda para la marcha.

Se anima a la persona a que comience el apoyo sobre el pie apenas el dolor sea soportable, para estimular la circulación y mantener el funcionamiento de los tejidos que no están lesionados.

Frío local

Una pauta adecuada sería aplicar hielo, no de manera directa sobre la piel, durante 20 minutos, dejando dos horas de descanso entre aplicación y aplicación.

Otra recomendación es aplicar hielo en la zona afectada durante 15-20 minutos cada 2-3 horas durante las primeras 48 horas para reducir la inflamación.

El frío debe aplicarse con una barrera de tela para evitar lesiones cutáneas. Si la piel se vuelve excesivamente pálida, dolorosa o insensible, se debe retirar la aplicación.

Compresión

La compresión sirve para controlar la inflamación localizada y también tiene una función estabilizadora. Una venda elástica o una tobillera puede ayudar a limitar los movimientos que provocan dolor.

La compresión no debe producir hormigueo, entumecimiento, cambio de coloración ni aumento del dolor. El vendaje funcional permite una movilidad parcial durante el proceso de cicatrización, pero su colocación debe realizarla o supervisarla un profesional.

Elevación

Mantén el tobillo elevado por encima del nivel del corazón para ayudar a reducir la hinchazón, especialmente durante los periodos de descanso.

La elevación evita mayor inflamación y descarga tensión en el tobillo. Puede combinarse con movimientos suaves de los dedos del pie si no provocan dolor.

¿Debe inmovilizarse un esguince grado 1?

El tratamiento inicial del grado 1 suele ser funcional, con una tobillera estabilizadora, un vendaje funcional o una protección que permita cierta movilidad segura.

La inmovilización total y prolongada puede favorecer la pérdida de movilidad, fuerza y propiocepción. Cuando se provoca una distensión leve o moderada de los ligamentos del tobillo es necesaria una movilidad parcial durante el proceso de cicatrización.

Con un vendaje funcional, la rehabilitación posterior del tobillo es mucho menos necesaria, se pierde menos propiocepción, hay menos tendencia a la laxitud ligamentaria y disminuye la posibilidad de inestabilidad posterior del tobillo.

Esto no significa que debamos salir a correr una maratón o jugar un partido de baloncesto; debemos tener presente que es necesario disminuir la intensidad de la actividad puesto que el tejido está dañado.

En grado I ó II, con mínimo compromiso ligamentoso, se usan métodos de inmovilización parcial con órtesis semirrígidas. Esto permite conservar la movilidad en extensión y flexión y caminar sin la posibilidad de torcerse el tobillo.

Medicamentos y tratamientos físicos

Los medicamentos antiinflamatorios pueden ayudar a controlar el dolor y la inflamación, pero deben utilizarse únicamente siguiendo las indicaciones de un profesional sanitario, especialmente si existen enfermedades previas, alergias, problemas digestivos, renales o cardiovasculares.

La fisioterapia puede incluir ejercicios específicos para fortalecer los músculos alrededor del tobillo y mejorar la flexibilidad. También puede incorporar terapia manual y otras técnicas según la valoración individual.

Una correcta pauta para la recuperación de un esguince de tobillo es clave para conseguir la mejor recuperación tras un esguince de tobillo.

Tratamiento fisioterapéutico por fases

El tratamiento fisioterapéutico del esguince de tobillo se divide en tres fases:

Fase 1: control del dolor y de la inflamación

El objetivo de esta fase es bajar la inflamación producida después de la lesión del ligamento tras el esguince de tobillo.

  • Protección del tobillo mediante vendaje o tobillera.
  • Reposo relativo y reducción de la carga.
  • Elevación del miembro afectado.
  • Frío local durante los primeros días si ayuda a controlar el dolor y la inflamación.
  • Movilidad suave dentro de los límites tolerables.
  • Apoyo progresivo cuando el dolor lo permita.

El hematoma y el edema producen dolor y, como el volumen aumenta, también limitan la movilidad; por eso es interesante disminuirlos para poder empezar a mover el tobillo lo más pronto posible.

La activación de la musculatura de la pierna ayuda al retorno venoso en contra de la gravedad. También se pueden aplicar masajes de evacuación, estimulación de la circulación o drenaje linfático manual cuando estén indicados.

Ejercicios cardiovasculares, como bicicleta o carreras en piscina terapéutica, o ejercicios de fortalecimiento de miembros inferiores y superiores se pueden realizar siempre y cuando no generen dolor.

Fase 2: movilidad y propiocepción

Una vez conseguida una reducción de la inflamación y del dolor, se inicia el trabajo de movilidad y propiocepción. La propiocepción es la capacidad de percibir la posición y el movimiento de la articulación para responder automáticamente ante una pérdida de equilibrio.

Inicialmente se realizan ejercicios para facilitar la movilidad tanto en flexoextensión como en las rotaciones del tobillo. Después se incorporan ejercicios destinados a mejorar la estabilidad articular.

En todas las fases está recomendado usar una tobillera estabilizadora o un tapping hasta que la recuperación sea completa.

Fase 3: fuerza y control muscular

Si las fases anteriores han evolucionado bien, se puede pasar a recuperar la fuerza muscular que se ha perdido durante este tiempo.

Se recomiendan actividades deportivas sin impacto ni rotaciones, como la bicicleta estática y la elíptica, que mejorarán la musculatura de la pierna. Se aconseja seguir realizando los ejercicios de movilidad y propiocepción.

Ejercicios de movilidad

Comience cada ejercicio lentamente y utilice su nivel de dolor como guía al hacer estos ejercicios. Disminuya el ejercicio si siente más que un dolor leve.

Los ejercicios de amplitud de movimiento comienzan inmediatamente después de la lesión, siempre que no aumenten el dolor. Pueden realizarse varias veces al día y después aplicar frío si resulta útil para controlar las molestias.

  • Escriba el alfabeto con el dedo del pie, lo que alienta el movimiento del tobillo en todas las direcciones.
  • Escriba el alfabeto de 1 a 3 veces.
  • Siéntese en una silla con el pie apoyado en el piso.
  • Mueva la rodilla lentamente de lado a lado mientras mantiene el pie apoyado con presión en el piso durante 2 o 3 minutos.
  • Enrolle una toalla, coloque el pie sobre ella y arrástrela tratando de enrollarla hacia sí con los dedos de los pies.
  • Empuje la toalla alejándola de usted utilizando los dedos de los pies.

Haga más difícil este ejercicio colocando un objeto de peso, como una lata de sopa, en el otro extremo de la toalla.

Ejercicios de estiramiento

Comience los ejercicios para estirar el tendón de Aquiles tan pronto como pueda hacerlo sin dolor. El tendón de Aquiles conecta los músculos posteriores de la pantorrilla con el hueso en la base del talón.

Para el estiramiento con una toalla, siéntese con la pierna extendida al frente, coloque una toalla enrollada debajo de la zona metatarsiana del pie y sosténgala por ambos extremos.

Jale suavemente la toalla mientras mantiene recta la rodilla. Sostenga esta posición de 15 a 30 segundos y repítala de 2 a 4 veces.

Para el estiramiento de la pantorrilla, párese de frente a una pared y apoye las manos contra ella a la altura de los ojos. Ponga la pierna que vaya a estirar un paso atrás de la otra.

Mantenga el talón de atrás en el suelo mientras flexiona la rodilla de la otra pierna hasta que sienta un estiramiento en la pierna de atrás. Sostenga el estiramiento de 15 a 30 segundos y repítalo de 2 a 4 veces.

Repita el ejercicio con la rodilla de atrás doblada un poco, manteniendo el talón de atrás en el suelo. Esto estirará una parte diferente de los músculos de la pantorrilla.

Los ejercicios de estiramiento deberían seguir haciéndose diariamente y especialmente antes y después de las actividades físicas para prevenir nuevas lesiones.

Ejercicios de fortalecimiento

Normalmente, los ejercicios de fortalecimiento pueden comenzarse cuando sea posible ponerse de pie sin aumento del dolor o la hinchazón, aunque el momento exacto debe establecerlo el médico o el fisioterapeuta.

Haga de 8 a 12 repeticiones de estos ejercicios, una o dos veces al día, de 2 a 4 semanas, según la gravedad de la lesión.

  • Comience sentado con un pie apoyado en el suelo y empújelo hacia afuera contra un objeto inmóvil, como una pared o un mueble pesado.
  • Manténgalo unos 6 segundos y luego relájelo.
  • Utilice tubos de goma alrededor de la parte externa de los pies para obtener resistencia.
  • Empuje el pie hacia el lado contra los tubos y cuente hasta 10 mientras regresa lentamente el pie a la mitad.
  • Apoye los pies juntos en el suelo y presione el pie lesionado hacia adentro contra el otro pie.
  • Manténgalo unos 6 segundos y luego relájelo.
  • Coloque el talón del otro pie sobre el lesionado y empuje hacia abajo con el talón superior mientras intenta empujar hacia arriba con el pie lesionado.

Estos ejercicios deben realizarse sin compensaciones, sin aumentar la inflamación y sin producir dolor agudo. La progresión de la resistencia debe ser gradual.

Ejercicios de equilibrio y control

Por lo general, los ejercicios de equilibrio y control pueden comenzar cuando sea posible ponerse de pie sin dolor, pero el momento exacto debe consultarse con el médico o el fisioterapeuta.

Practique el ejercicio de equilibrio al menos una vez por día, repitiéndolo unas 6 veces en cada serie.

  1. Póngase de pie solo sobre el pie lesionado mientras extiende los brazos a ambos lados, con los ojos abiertos.
  2. Si se siente inestable, párese en una puerta de manera que pueda poner las manos en el marco para ayudarse.
  3. Aumente poco a poco el tiempo de equilibrio hasta 60 segundos.
  4. Cuando pueda hacerlo durante 60 segundos, mantenga los brazos cruzados por delante del pecho.
  5. Después, mantenga los brazos a los lados y cierre los ojos, siempre con un apoyo cercano.
  6. Como progresión final, mantenga los brazos cruzados por delante del pecho y cierre los ojos.

No intente estos ejercicios si no podría haberlos hecho fácilmente antes de la lesión. Si cree que se hubiera sentido inestable haciendo estos ejercicios cuando el tobillo estaba sano, corre el riesgo de caerse cuando los intente con un tobillo lesionado.

Incluso si cree que el tobillo está mejor, siga haciendo los ejercicios de fortalecimiento y los ejercicios de equilibrio y control varias veces por semana para mantener los tobillos fuertes.

Aumentar el equilibrio y prevenir lesiones de tobillo

Cuánto tarda en recuperarse

El tiempo de recuperación de un esguince de tobillo varía dependiendo de la gravedad de la lesión. Un grado 1 suele recuperarse en 1-2 semanas con protección, reposo relativo, movilidad progresiva y fisioterapia.

En algunos casos, aunque el dolor cotidiano desaparezca en pocos días, el tobillo puede tardar más en recuperar la fuerza, la propiocepción y la confianza necesarias para el futsal.

El riesgo de sufrir un nuevo esguince es mayor en los 12 meses siguientes al esguince inicial, de ahí la importancia del tratamiento curativo y preventivo durante este periodo de tiempo.

El esguince de tobillo es una lesión común, pero tratable, que no debe ser subestimada. La falta de atención y tratamiento adecuado puede traer complicaciones duraderas.

Cómo saber si puedes volver al futsal

Una vez realizadas las fases de recuperación sin dolor, se puede valorar el retorno al deporte. Se seguirán realizando los ejercicios de propiocepción y potencia muscular para mantener la estabilidad.

El retorno debe ser progresivo, aumentando el tiempo y la exigencia de la actividad hasta llegar al rendimiento óptimo según la disciplina.

Antes de volver a jugar, conviene valorar:

  • Ausencia de dolor en el sitio afectado.
  • Movilidad articular comparable con la del tobillo contrario.
  • Seguridad durante la marcha.
  • Confianza en el tobillo afectado.
  • Capacidad para caminar de puntillas.
  • Capacidad para caminar sobre los talones.
  • Capacidad para sostener el peso del cuerpo sobre una pierna.
  • Capacidad para mantener el equilibrio sobre una superficie inestable.

Estas pruebas sencillas se pueden realizar en casa comparando siempre con el tobillo sano, y pueden dar una buena aproximación sobre la estabilidad del tobillo lesionado, su fuerza y flexibilidad.

En el caso de los deportes se debe comenzar en forma progresiva aumentando tiempo y exigencia de la actividad hasta llegar al rendimiento óptimo según la disciplina.

Progresión práctica para el retorno

  1. Caminar sin dolor ni cojera.
  2. Caminar de puntillas y sobre los talones.
  3. Trotar en línea recta.
  4. Aumentar progresivamente la velocidad.
  5. Realizar desplazamientos laterales controlados.
  6. Practicar frenadas y cambios de dirección de menor a mayor intensidad.
  7. Realizar saltos y aterrizajes controlados.
  8. Entrenar con balón sin oposición.
  9. Participar en tareas de entrenamiento con intensidad progresiva.
  10. Volver a la competición cuando no exista dolor, inseguridad ni aumento de la inflamación.

Si durante una progresión aparece dolor agudo, sensación de fallo, aumento de la hinchazón o cojera, es necesario reducir la carga y consultar con el fisioterapeuta.

Prevención del esguince en futsal

La prevención activa mediante ejercicios y buenos hábitos puede reducir significativamente el riesgo de esguinces.

Calentamiento

Realiza un calentamiento activo antes de cualquier actividad física. Antes de hacer ejercicio, asegúrate de realizar estiramientos y calentamientos para preparar los músculos y ligamentos.

El calentamiento debe incluir desplazamientos progresivos, movilidad del tobillo, activación de la musculatura de la pierna, cambios de ritmo controlados y ejercicios específicos de la actividad.

Fortalecimiento

Fortalece los músculos del tobillo con ejercicios específicos. Mantener los músculos de los tobillos fuertes y flexibles es clave para evitar esguinces.

El fortalecimiento debe incluir los músculos peroneos, la musculatura de la pantorrilla y los grupos musculares que participan en el control del pie y del tobillo.

Propiocepción

El entrenamiento propioceptivo ayuda a mejorar la estabilidad articular y la respuesta ante apoyos inesperados. Puede incluir equilibrio sobre una pierna, cambios de apoyo, ejercicios con los ojos abiertos y progresiones con los ojos cerrados.

Las técnicas para prevenir lesiones de tobillo que han resultado efectivas son el entrenamiento técnico, considerado el más efectivo, y el entrenamiento propioceptivo.

Calzado y superficie

Usa calzado apropiado para futsal, con un buen ajuste y soporte suficiente. Elige zapatos que ofrezcan buen soporte y que sean adecuados para la actividad que realices.

Evita superficies irregulares, resbaladizas o deterioradas que puedan poner en riesgo la estabilidad del tobillo. Revisa también que la pista esté libre de obstáculos y que el calzado conserve una tracción adecuada.

Control de la fatiga

No sobrecargues los tobillos. Si practicas deportes de alto impacto, asegúrate de descansar adecuadamente entre sesiones para evitar la fatiga y la sobrecarga.

La fatiga muscular puede disminuir la capacidad de los músculos que rodean el tobillo para controlar el peso del cuerpo y responder con rapidez ante una inversión inesperada.

Prevención de recaídas

Si ya has sufrido un esguince en el pasado, es más probable que vuelvas a padecerlo. En todas las fases puede estar recomendado usar una tobillera estabilizadora o un vendaje hasta que la recuperación sea completa.

Los vendajes han resultado efectivos especialmente en las personas con cuatro o más esguinces previos. Sin embargo, la protección externa no sustituye el fortalecimiento, la propiocepción ni la readaptación deportiva.

Complicaciones de un esguince mal rehabilitado

El tratamiento debe dirigirse a evitar la inestabilidad del tobillo, ya que podría evolucionar a inestabilidad crónica si no está bien tratado.

Las complicaciones pueden incluir rigidez, dolor persistente, limitación de la movilidad, pérdida de fuerza, alteración de la propiocepción e inestabilidad funcional o mecánica.

Estas compensaciones posturales son una de las causas frecuentes de lumbalgia en personas activas que han tenido esguinces de tobillo repetidos y no los han rehabilitado correctamente.

Si los plazos de recuperación se extienden, hay que considerar alguna lesión agregada. El dolor persistente debe estudiarse para determinar si corresponde al esguince o a otra patología que haya sido omitida o no diagnosticada.

La resonancia magnética nuclear está indicada en aquellos tobillos que tras 6 semanas de evolución permanecen sintomáticos, para descartar fracturas ocultas o lesiones del astrágalo que hayan podido pasar desapercibidas.

También puede estar indicada cuando existen bloqueos articulares de tobillo, para evaluar posibles lesiones osteocondrales del astrágalo, en el diagnóstico de los esguinces de la sindesmosis tibioperonea o cuando se lesionan los músculos peroneos.

Ejercicios preventivos para tobillo en futsal

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