Jesús Ramírez nuevamente se transformó en la figura de Coquimbo Unido. Esta vez, el venezolano de 21 años, le dio el triunfo a los Piratas por 1-0 ante Deportes Iquique en el estadio Cavancha.
El delantero llegó a Chile a buscar una oportunidad y, tras superar una etapa marcada por lesiones y dificultades personales, comenzó a ganarse un lugar en el equipo aurinegro. Sus goles, su rápida adaptación y el respaldo recibido en Coquimbo Unido marcaron el inicio de una historia que también incluyó objetivos con la selección venezolana.
Quién es Jesús Ramírez
Es un venezolano de 21 años que vino a Chile a probar suerte en Coquimbo Unido.
Es relativamente nuevo en el puerto de Coquimbo, aunque para los hinchas pareciera que el delantero venezolano, Jesús Ramírez Díaz, lleva toda una vida.
El espigado ariete, de 1.87 m, necesitó de un par de partidos, en rigor dos, para echarse al bolsillo a los hinchas que ya comienzan a aclamarlo en las esquinas porteñas y que se ven reflejados en el aurinegro que desde la segunda rueda de este 2019 lleva la tricota 19.
Nació el 04/05/1998 en la localidad de Táchira, en la frontera con Colombia, y llegó al país a buscar una oportunidad. Antes había pasado por el fútbol mexicano.
Sus primeros pasos en Coquimbo Unido
A comienzos de año comenzó a entrenar en el elenco aurinegro, pero la edad le jugó una mala pasada, ya que no pudo ser incorporado en la serie Sub 19.
Se lesionó en ese tiempo, y los dos meses sin poder trabajar con normalidad ayudaron en parte a que transcurriera el primer semestre sin pena ni gloria.
Si bien en el puerto lo conocen desde comienzos de año, fue recién de cara a este segundo semestre cuando el cuerpo técnico y la administración decidieron ratificarlo.
La segunda rueda le dio la posibilidad de ganarse un lugar en el plantel de honor de Patricio Graff, aunque se dilataba su anuncio, toda vez que su incorporación estaba condicionada con lo que podía ocurrir con Mauricio Pinilla, cuyas lesiones le habían restado dinamismo y regularidad.
La intertemporada que cambió su carrera
Nuevamente volvió a la carga y en la intertemporada fue cuando tomó protagonismo.
Anotó tres goles a Deportes Copiapó, una asistencia ante Fernández Vial y un tanto en el clásico contra Deportes La Serena.
El contrato profesional de Ramírez vino después de los cuatro goles en tres amistosos: tres al cuadro de Copiapó y uno en el clásico ante CD La Serena.
Carta de presentación que no dejó a nadie indiferente y motivó a los administradores del aurinegro a ganar tiempo, no pensarla mucho y asegurarlo por un buen tiempo.
Estas actuaciones hicieron que la directiva Pirata le ofreciera un contrato profesional al venezolano y se transformara en refuerzo oficial.
El contrato profesional
Una vez que es anunciado como el tercer refuerzo, sumándose a las incorporaciones de Eduardo Lemo y de Benjamín Vidal, de manera silenciosa se fue abriendo camino en un equipo que, con él en cancha, ya suma cuatro unidades.
Tres años de contrato, adquiriendo Coquimbo Unido el 50% de su pase, le dan la seguridad para comenzar a desenvolverse y mirar con mayor tranquilidad su futuro.
| Aspecto | Información |
|---|---|
| Nacionalidad | Venezolana |
| Fecha de nacimiento | 04/05/1998 |
| Lugar de nacimiento | Táchira, en la frontera con Colombia |
| Estatura | 1.87m |
| Posición | Delantero |
| Contrato | Tres años |
| Participación adquirida | 50% de su pase |
| Dorsal | 19 |
El debut goleador ante Universidad de Concepción
Ya como jugador profesional, el venezolano no desentonó.
Respondió en apenas 90 minutos. Anotó el parcial 1-1 ante la Universidad de Concepción en un partido que se estaba complicando en extremo al conjunto de Graff, a través de un soberbio golpe de cabeza, aprovechando su estatura.
Si bien en el primer partido oficial ya se hizo presente en el marcador con ese brinco ganador en el parcial 1-1 con el conjunto del campanil, Ramírez puntualizó que “igual salí molesto de ese partido, porque en el torneo pasado en dos partidos perdimos puntos sobre el final y ahora volvíamos a lo mismo, es doloroso”.
El gol decisivo frente a Deportes Iquique
Se convirtió en el “salvador” en el 1-0 sobre Deportes Iquique, mostrando serenidad y temple de acero a la hora de la definición en la primera oportunidad que se le presentó a los aurinegros en un compromiso que también estaba muy trabado.
En la lucha con los “Dragones” de Iquique, no sólo mostró que no se complica mayormente cuando debe definir. No era un partido para lucirse, costaba sacar ventajas y había que ser muy solidario con el compañero.
Sin embargo, resolvió con seguridad cuando el portero Sebastián Pérez quiso achicar.
“Sabía lo que tenía que hacer apenas me llegó el balón”, dijo a los periodistas antes de emprender el regreso al puerto de Coquimbo.
“Demostramos que somos un equipo de los mejores del torneo”.

La importancia psicológica del gol
En el primer partido de la temporada le tocó anotar el gol del triunfo en el minuto 90.
“En ese gol se vio el tema psicológico. La concentración, agarrar la pelota, ir a cobrarla en el minuto 90', que en otro momento de mi vida, como la pasé mal, no lo hubiese hecho”.
“Es el estar bien psicológica y físicamente, por eso se dan esas circunstancias”.
La semana pasada también dijo presente y le marcó a Universidad de Concepción.
Jesús Ramírez sonríe. Luego de un 2020 complicado, el venezolano encontró su desahogo el fin de semana, donde convirtió y fue el gran héroe en la victoria de Coquimbo Unido ante Deportes Iquique en la Primera B.
La etapa más difícil fuera de la cancha
El venezolano está feliz, algo que no era fácil para él hace unos meses.
“Perdí mi relación, caí en depresión, no pude ver a mi familia y pasé todo el año solo. Estaba pendiente de otras cosas, menos del fútbol”, cuenta a AS el futbolista de 22 años.
En Audax pasé un año muy difícil, más que todo por temas psicológicos. Arranqué el año bien, pero después vino la pandemia, el encierro y la pasé mal. Fue un año bastante difícil para mí.
Por el tema del encierro, yo venía en una relación de 5 años con mi antigua pareja, la perdí, no pudimos vernos, caí en depresión, la soledad, no poder ver a mi mamá ni a mi familia, pasé el año solo, y la verdad es que ya al final, cuando regresamos a jugar, yo estaba pensando en otras cosas, menos el fútbol.
Quería ir a ver a mi familia, a mi antigua novia.
El fútbol siempre ha sido mi pasión, desde que soy niño, pero en el camino pasan cosas, temas amorosos o familiares. Además, por la pandemia nadie pudo venir a verme, no me fue posible viajar y cambiaron todos los planes.
Golpea la distancia, estar solo.
El apoyo de su familia y de una psicóloga
Mi familia, mi representante y ahora estoy trabajando con una psicóloga que me ha ayudado muchísimo, porque la verdad es que el tema fue complicado, yo no pensaba en fútbol.
El año pasado solamente quería viajar, quería irme, estaba totalmente sacado.
Son cosas que me sirvieron a mis 21 años para crecer, aprender y para que no me vuelva a ocurrir.
Luego de que terminó el torneo me sirvieron mucho las vacaciones, pude solucionar muchos temas y comencé a pensar en lo que se debe.
El regreso a un club donde se sintió acogido
Venir a Coquimbo lo tomé como un reto, nunca le dije nada a mi representante, solo me dijeron que tenía que volver y quise hacerlo, a aportar y devolverle a Coquimbo un poco de lo mucho que me ha dado, porque fue el equipo que me abrió las puertas en Chile.
Cuando recién llegué me lesioné y se portaron muy bien conmigo.
Quiero dejar al equipo donde merece estar, que es de vuelta en Primera, y darle un poco al club de lo mucho que me han dado a mí.
En Coquimbo me siento muy cómodo, la gente del club me conoce, el cuerpo médico, utileros, todos, entonces me siento acogido y también me gustó venir por lo que significa la gente, la hinchada, es como volver a sentir esa pasión de nuevo.
Me ha llamado la atención el cariño, he recibido mucho apoyo por parte de la gente, y eso me tiene feliz, eso trato de plasmarlo en la cancha para devolverles la alegría.
Sus objetivos con Venezuela
Los goles y su rápida adaptación al fútbol de la Primera División en Chile harán el resto.
También tiene planes más allá de triunfar en el puerto: ganarse un puesto en la selección llanera, en especial en la Sub 23 que tomará parte en el Preolímpico de Colombia, entre el 15 de enero y el 2 de febrero de 2020, en el que participan las diez selecciones sudamericanas de la Conmebol por los dos cupos a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.
No queda ajeno a vestir la vinotinto. Quiere ser el 9 del proceso el próximo año en la competencia que permitirá a dos de las selecciones sudamericanas llegar a Tokio.
“Espero poder estar en el Sudamericano, para ello debo aprovechar mis oportunidades, sumar minutos y aprender lo que más pueda”, puntualizó el atacante.
Una trayectoria iniciada en México
Jesús llega al puerto de Coquimbo con 21 años, aunque su periplo fuera de Venezuela comienza antes.
“Tengo tres años fuera de Venezuela, siempre mantengo contacto con mi familia, mis amigos. Estuve dos años en México y ahora un año acá, siempre me contacto con ellos”.
Sobre la situación de su país, explicó: “Siempre es un problema cada vez que uno llama para allá, es terrible, uno nunca recibe noticias buenas, siempre que uno llama es un caos, puros problemas, esperemos que dios mediante se mejore el país”.
La filosofía de trabajo y su adaptación
Primero México, luego Chile, hasta dónde quieres llegar?
“Como me dijo una vez el profe Pato (Graff), uno no tiene que ponerse techo, trabajar día a día, saber de las capacidades que uno puede dar, seguir ganando minutos acá, agarrando confianza, desenvolviéndome más y estoy seguro que a medida que vayan pasando los partidos me iré soltando más y más, hasta llegar al punto donde me sienta que en verdad estoy dando el 100 por ciento”.
El delantero también valoró la posibilidad de compartir con futbolistas experimentados.
¿Igual te ayuda el hecho de entrenar y jugar al lado de Mauricio Pinilla?
“Trato de aprender de todos ellos”.
El contexto deportivo de Coquimbo Unido
En un nuevo capítulo de El Gerente, Pablo Ramírez detalla el plan que transformó al club coquimbano en el flamante campeón del fútbol chileno: orden institucional, fichajes con perfiles claros y la arriesgada apuesta por el técnico chileno Esteban González y su cuerpo técnico, fuertemente cuestionados al inicio del año.
En el 22° capítulo de El Gerente, el podcast de The Clinic conducido por Ian Mac Niven y Nelson Osses, Pablo Ramírez, gerente deportivo de Coquimbo Unido, aborda el proceso de construcción deportiva e institucional del club en los últimos años, detallando cómo se armó un modelo competitivo con recursos limitados y una identidad clara, que culminó con el primer título en los 67 años de historia del cuadro pirata.
Ramírez explica su llegada al club, el diagnóstico inicial y la decisión de priorizar orden, coherencia deportiva y perfiles específicos de jugadores, por encima de nombres rutilantes.
En ese marco, relata cómo Coquimbo logró estabilidad tras períodos complejos, incluyendo descensos y reestructuraciones, y cómo se definió una política de fichajes basada en observación directa, con un mayor conocimiento del mercado local.
Uno de los ejes de la conversación es la planificación deportiva: Ramírez describe el trabajo con entrenadores, la construcción de planteles equilibrados y el manejo de expectativas en un club de región que compite contra presupuestos mucho mayores.
“No existe una receta. Sí existe un camino, y la idea de no apartarse de un camino”, recalcó el gerente deportivo por el brillante año de Coquimbo Unido.
La apuesta por Esteban González y Miguel Pinto
En ese marco, Ramírez recalca las complejidades de convivir las expectativas del hincha y los medios de comunicación.
“Nosotros lo vivimos este año: nos hicieron bolsa porque traíamos a un técnico chileno que no tenía experiencia, que era Esteban González. Y luego, cuando se nos ocurrió la brillante idea de ponerle a Miguel Pinto como ayudante, las críticas fueron el doble. O sea, dos inexpertos a cargo del primer equipo. Nos decían que íbamos a descender, que no sabíamos nada”.
El proceso del club combinó una planificación deportiva específica, un plantel equilibrado y una apuesta por perfiles definidos, en un contexto de recursos limitados y grandes expectativas externas.