Derecho del padre a estar presente en el parto

Como norma general, el padre, o el acompañante que la parturienta elija, puede estar presente en el momento del alumbramiento. Suele ser importante contar con el apoyo emocional de una persona cercana, ya que se trata de un proceso intenso y pleno de inquietudes.

Que el padre o el acompañante esté presente durante el nacimiento es posible tanto en hospitales públicos como privados. Sin embargo, en circunstancias sensibles un hospital público puede tener más reticencias para permitir que el acceso si se requiere cirugía.

La presencia del padre durante el nacimiento

El embarazo es una experiencia de pareja. El padre puede estar presente en cada etapa: durante los ultrasonidos, en los cursos de preparación para el nacimiento (sobre todo en las lecciones de haptonomía o técnica de preparación para el parto), en la preparación de la habitación del niño, en la elección del nombre… o simplemente para apoyar y ayudar a su compañera.

Es natural, entonces, que pueda asistir al nacimiento de su bebé. Cada quien puede elegir su forma de participar en el nacimiento.

Esperar un hijo es un proceso en el que los padres se muestran cada vez más involucrados: una tendencia necesaria para crear un vínculo y muy beneficiosa para el recién nacido. Durante las últimas décadas, el rol del hombre durante el embarazo ha cambiado radicalmente.

Antes permanecían más ajenos, eran “observadores” y no pensaban entrar en las salas de parto. Sin embargo, hoy, especialmente en Clínica Las Condes, son ellos mismos quienes reciben en sus brazos a los recién nacidos, cortan el cordón umbilical y ayudan a limpiarlos en esos mágicos primeros instantes de vida.

Padre acompañando a mujer durante parto

¿Es un derecho absoluto?

La posibilidad de que el padre esté presente no significa que su entrada en la sala de partos sea incondicional. En ocasiones, si el parto puede implicar riesgo o si se debe realizar una cesárea es posible que el ginecólogo no permita que el acompañante siga en la sala de partos.

Estas circunstancias suelen ser imprevisibles, por lo que es recomendable hablarlo antes de que empiece todo el proceso para tenerlo todo bajo control.

El padre no está obligado a estar presente durante todo el proceso del parto. Hacer unas pausas y tomar el aire unos instantes puede ser beneficioso tanto para él como para la madre.

En determinadas circunstancias (cesárea, intervención quirúrgica…), también se le puede pedir que abandone la sala.

En ocasiones, es la madre la que no desea que su pareja esté presente en el parto. Todo depende de la sensibilidad de cada uno: ¡no hay ningún motivo para culpabilizarlos!

Y en cualquier caso, es mejor un futuro padre sereno en el pasillo que un futuro padre completamente aterrorizado en la sala de parto.

La voluntad de la madre y la persona acompañante

El rol que asumen los hombres como acompañantes durante el parto depende fundamentalmente del papel que la mujer quiera otorgarle, de acuerdo con sus preferencias y necesidades, y con los deseos y capacidades del hombre.

La protagonista del parto es la parturienta y su bebé, y la persona acompañante, más allá del sexo, del género o de la relación que tenga con la madre, debe atender a los mismos principios: estar al servicio de las necesidades de la mujer que da a luz, evitando subirle la adrenalina.

Para ello, considera que “la mejor forma de acompañar el proceso es desde una presencia consciente, atenta y respetuosa, evitando en todo momento las tres ces prohibidas en un buen acompañamiento: controlar, criticar o culpar”.

Los estados de ánimo y las emociones tienen el poder de contagiarse, así que un acompañante que sepa estar presente, con atención y amabilidad, siempre dispuesto a colaborar, puede ser de gran ayuda.

Beneficios del acompañamiento emocional

El hecho mismo de la ecografía vino a marcar un cambio, ya que antes les era más difícil vincularse con algo que no veían ni sentían. Este mayor acercamiento significa por un lado una mayor conexión con el hijo que viene en camino, pero también un mayor apoyo para la mujer, en una etapa donde ellas necesitan sentirse acompañadas.

“Está comprobado que un ‘embarazo de a dos’ redunda en una mejor situación emocional de la mujer y ayuda a evitar ciertas conductas de riesgo, como el consumo de alcohol o cigarros.

Incluso en aquellas pacientes que deben seguir cuidados especiales por tener diabetes o hipertensión, tener una pareja al lado que está en sintonía asegura una mejor adhesión a los tratamientos”, subraya.

Todas las investigaciones señalan que el apoyo emocional de la parturienta, al favorecer los procesos fisiológicos y los sentimientos de control y confianza, es una de las claves para que las mujeres tengan una experiencia de parto positiva.

Cuando los hombres han estado conectados con sus hijos durante toda la gestación, se produce un vínculo temprano que no tiene que ver con el contacto físico, sino más bien con lo emocional.

Así, los especialistas aseguran que esos padres están más preparados para recibir a sus hijos en el momento del parto y en forma posterior, debido al apego que desarrollaron en forma precoz.

Qué puede hacer el padre durante el parto

Su misión consiste en apoyar a la madre tanto física como psicológicamente. Esto puede significar tranquilizarla, darle masajes, distraerla, traerle agua o un poco de comida… ¡En resumen, atenderla en los pequeños detalles!

No es necesario preguntar cada cinco minutos cómo se sienten ni intentar distraerlas de las contracciones con conversaciones intrascendentes.

El padre suele enfrentarse a los cambios de humor de su pareja, que de repente no soporta que la toque o se expresa de forma violenta. Todo esto es normal: bajo los efectos del cansancio, el dolor y la ansiedad, es necesario liberar ciertas emociones.

Su labor consistirá en encontrar el equilibrio justo entre la presencia y la discreción.

Los masajes tienen el potencial de fortalecer la liberación de oxitocina, disminuyendo los niveles de miedo, estrés y dolor.

Pero, incluso, llegado el caso, sentirse inútil y aceptarlo no está mal, si eso es lo mejor para la mujer y el bebé.

Preparación previa para acompañar el parto

Si bien -en las mujeres- el embarazo fluye en forma natural a medida que avanzan los meses, en los hombres esta relación no es tan cercana, por lo que es importante ayudarlos a aproximarse y lograr una conexión más estrecha.

Las mujeres deben mostrarles cómo pueden conectarse, porque en ocasiones no saben cómo. Sobre todo cuando son papás primerizos.

Pueden pedirles que las acompañen a los controles, a charlas, a comprar la ropa o a preparar la pieza de la guagua; en el fondo, que ellos también se sientan protagonistas.

En la mayoría de los estudios científicos sobre esta materia muchos padres refieren que las clases tradicionales de preparación al parto a las que asistieron, aunque útiles en otros aspectos, no les sirvieron en su labor de apoyo durante el nacimiento.

Si en Occidente en torno al 90 % de los padres asisten como acompañantes en los partos de sus mujeres, deberíamos plantearnos la necesidad de que reciban una formación específica.

Acompañar el dolor de una persona no es tarea fácil, mucho más si esa persona es un ser querido, en una situación límite.

Más aún: si no se cuenta con las herramientas personales suficientes es preferible dejar el sitio a la persona que la embarazada elija.

Antes del parto es conveniente informarse, como mínimo, sobre fisiología del parto y acerca de los protocolos de atención médica en el lugar de elección.

En algunos hospitales, existen talleres para los futuros padres dentro del ámbito de los cursos de preparación para el parto.

Decisiones médicas durante el parto

Las decisiones deben ser tomadas por la mujer, siempre que ella esté en condiciones de hacerlo.

Si ese no es el caso, le tocará hacerlo al padre, respetando en todo momento los deseos previos expresados por la madre, y atendiendo a las siguientes preguntas que pueden servir como guía de acción ante cualquier intervención médica:

  • ¿Qué beneficios aportará?
  • ¿Cuáles son los riesgos?
  • ¿Existen alternativas?
  • ¿Qué pasa si no hacemos nada?
  • ¿Hay que hacerlo ahora?

La comunicación entre el hombre y la mujer es fundamental, especialmente en ciertos temas en los que hay que estar de acuerdo.

Cuando los hombres han estado conectados con sus hijos durante toda la gestación, se produce un vínculo temprano que no tiene que ver con el contacto físico, sino más bien con lo emocional.

El padre ante una cesárea o una complicación

En ocasiones, si el parto puede implicar riesgo o si se debe realizar una cesárea es posible que el ginecólogo no permita que el acompañante siga en la sala de partos.

En determinadas circunstancias (cesárea, intervención quirúrgica…), también se le puede pedir que abandone la sala.

El rol del padre puede cambiar cuando aparecen complicaciones o decisiones médicas importantes, pero la voluntad previamente expresada por la madre sigue siendo la referencia principal cuando ella no puede decidir por sí misma.

El vínculo del padre con el bebé

En los primeros minutos después del parto, el padre ejerce un papel activo. A menudo es el encargado de cortar el cordón umbilical: ¡un acto muy simbólico!

En ocasiones, también recae en él la responsabilidad de dar el primer baño y vestir al bebé.

Sin embargo, hoy, especialmente en Clínica Las Condes, son ellos mismos quienes reciben en sus brazos a los recién nacidos, cortan el cordón umbilical y ayudan a limpiarlos en esos mágicos primeros instantes de vida.

Tanto si el padre asiste al parto como si no, el nacimiento sigue siendo un momento crucial: es su primer encuentro con el bebé.

Asistir al nacimiento de un hijo, a su primer grito, y poder sostenerlo en los brazos en sus primeros segundos de vida es una experiencia que algunos padres no se perderían por nada del mundo.

Cada padre elige cómo quiere vivirlo… ¡y no lo olvidará mientras viva!

Cuando el padre no consigue conectar con el embarazo

Sin embargo, cuando esto no se produce, pese a que puedan estar dadas las condiciones para ello, es necesario considerar si existen antecedentes personales que puedan estar jugando en contra.

Por ejemplo, en personas que han tenido mala relación con sus propios padres, con historias de abandono o maltrato, donde la desconexión que pasaron les impide tener un patrón de relación con sus propios hijos.

En estos casos, el apoyo psicológico es fundamental, ya que hay que hacerles ver que es posible revertir este círculo vicioso de desconexión.

El síndrome de Couvade

Algunos estudios científicos han permitido comprobar que los hombres también pueden sentir algunos de los síntomas propios del embarazo, entre ellos, cambios en el estado de ánimo, náuseas, vómitos, antojos, aumento de peso y cansancio, que se agrupan bajo el nombre de Síndrome de Couvade.

Al parecer, esto tendría relación con los cambios hormonales de las mujeres, que secretarían ciertas sustancias que podrían ser asimiladas por los hombres (feromonas).

Sin embargo, también hay estudios que revelan un aumento de hormonas propiamente femeninas en ellos, con los consiguientes síntomas que producen en el organismo.

Sea como sea, no es una razón para avergonzarse. Todo lo contrario.

Muchos lo refieren incluso con gran orgullo, ya que sienten que es el máximo reflejo de lo comprometidos que están con el embarazo de su pareja.

Permiso laboral del padre por nacimiento

El padre tiene derecho a un permiso especial pagado otorgado por el empleador de 5 días en caso de nacimiento de un hijo o más, el que podrá utilizar a su elección desde el momento del parto, y en este caso será de forma continua, excluyendo el descanso semanal, o distribuirlo dentro del primer mes desde la fecha del nacimiento.

Este permiso también se otorga al padre que se encuentre en proceso de adopción, y se cuenta a partir de la notificación de la resolución que otorgue el cuidado personal o acoja la adopción del menor, en conformidad a las normas de Ley de Adopción.

El inciso 2º del artículo 195 del Código del Trabajo establece que el padre tendrá derecho a un permiso pagado de 5 días en caso de nacimiento de un hijo o más, el que podrá utilizar a su elección desde el momento del parto, y en este caso será de forma continua, excluyendo el descanso semanal, o distribuirlo dentro del primer mes desde la fecha de nacimiento.

Ahora bien, la Dirección del Trabajo ha establecido en dictamen 3827/103 de 02/09/2005, que el permiso de que se trata no se aumenta en caso de nacimientos o partos múltiples, lo que implica que el padre sólo tendrá derecho a cinco días por tal causa, cualquiera que sea el número de hijos producto del embarazo.

SituaciónCondición indicada
Nacimiento de un hijo o másPermiso especial pagado de 5 días
Uso del permisoDesde el momento del parto de forma continua, excluyendo el descanso semanal, o dentro del primer mes
Nacimiento o parto múltipleEl permiso no se aumenta y sigue siendo de cinco días
AdopciónSe cuenta desde la notificación de la resolución correspondiente

Estancia del acompañante después del parto

Después del nacimiento comienza una nueva etapa que suele ser vivida con gran ilusión por parte de los progenitores. Pero la llegada al mundo de la nueva criatura también implica un gran sacrificio, mucho cansancio y no pocas inseguridades.

Para la madre puede ser muy importante tener a su pareja o persona de confianza al lado durante los días que está ingresada.

Normalmente, en un hospital público no se dispone de una habitación individual, ni el espacio está habilitado para que el padre pueda acompañar a su pareja.

Tras el parto, la mujer queda en un estado de agotamiento importante.

Tanto si el trabajo del nacimiento ha sido fácil y sin complicaciones, como si ha resultado más arduo, toda la ayuda que pueda recibir será muy importante.

Esto tiene una gran importancia a nivel psicológico y emocional, ya que la mayoría de madres reportan un sentimiento de soledad durante los primeros momentos tras el nacimiento.

El Papa bautiza un recién nacido durante su estancia en el hospital

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