La división definitiva del Imperio romano se produjo en el año 395 d. C., tras la muerte del emperador Teodosio I, cuando sus hijos Honorio y Arcadio heredaron respectivamente las partes occidental y oriental del imperio. Desde ese momento, el Imperio romano quedó dividido a efectos administrativos en dos mitades y nunca volvió a reunificarse.
El Imperio romano de Occidente desapareció en el año 476, cuando el jefe germánico Odoacro depuso a Rómulo Augústulo, mientras que el Imperio romano de Oriente continuó existiendo hasta la conquista de Constantinopla por los turcos en 1453.

La evolución territorial de Roma antes de la división
En sus comienzos, Roma era una modesta ciudad de Italia que finalmente termina dominando a todo el Mediterráneo. Al principio la ciudad fue un reinado, luego una república y, por último, un imperio.
Desde el 753 hasta el 509 a. n. e., Roma fue gobernada por reyes. Después de Rómulo, el legendario fundador, le siguieron reyes de origen sabino y luego reyes etruscos, el último de ellos fue Tarquino el Soberbio.
Durante la república, la ciudad es gobernada por el Senado, en manos de patricios* y dos cónsules* elegidos cada año. El crecimiento paulatino de Roma se debe a las luchas continuas contra sus vecinos, los latinos* y los etruscos*; y luego, a la ocupación del sur de la península en donde los griegos fundaron numerosas colonias.
Durante las guerras púnicas, Roma lucha contra Cartago, y se apodera progresivamente de sus territorios en el Mediterráneo occidental. La ciudad fue tomada y totalmente destruida en el año 146 a. n. e.
Al oeste, Roma se adentra en la Galia meridional y se apodera de una gran parte de Hispania. Al este, ocupa Macedonia y Grecia, y luego el reino de Pérgamo. A partir de ese momento, Roma controla la mayoría de las orillas norte del Mediterráneo.

De la República al Imperio
Durante el primer siglo antes de nuestra era, los desequilibrios sociales causan graves disturbios en Italia, pero las conquistas continúan, lo que permite a los generales acumular poder militar y político. El más famoso de todos, Julio Cesar, conquista las Galias y se impone en Roma con el título de “dictador de por vida”.
Luego es asesinado en el año 44 a. n. e. Su hijo adoptivo, Octavio, funda el imperio y decide llamarse Augusto. Durante su largo reinado, los romanos vuelven a vivir en paz civil.
El Imperio romano fue uno de los más grandes y longevos de la historia. Su origen se remonta al año 27 antes de Cristo, cuando el Senado de Roma convirtió a Augusto en el primer emperador romano, dejando atrás la República.
En el exterior, Augusto sigue con su política de conquista, pero varias pérdidas en Germania lo llevan a establecer las fronteras del imperio en los grandes ríos: Rin, Danubio y Éufrates.
Durante el primer siglo de nuestra era el imperio logra extenderse un poco más: en Gran Bretaña, en Tracia, en Capadocia y en Mauritania.
La máxima extensión territorial bajo Trajano
Su momento de máxima extensión territorial se produjo en el año 117 después de Cristo, a la muerte del emperador Trajano, un habilidoso militar y estratega nacido en la provincia hispana Bética , territorio que actualmente se corresponde con las comunidades autónomas de Andalucía y Extremadura.
Trajano comandó una serie de campañas de conquista -como la toma de Dacia, un reino situado en las actuales Rumanía y Moldavia rico en oro y plata- con las que aumentó significativamente las fronteras del Imperio.
De esta forma, en el año 117 el territorio en manos de Roma comprendía cerca de cinco millones de kilómetros cuadrados que se extendían desde Gran Bretaña hasta Mesopotamia y desde los Cárpatos hasta el norte de África.
Especialmente importante fue el avance de las tropas de Trajano hacia el este: con la conquista de Armenia, Siria y partes de Mesopotamia, el mapa del Imperio romano incorporó las rutas comerciales que se adentraban en el Lejano Oriente y sometió al mismo tiempo al Imperio parto, el gran rival de Roma en el Levante desde los tiempos de Julio César -siglo I a.C.-.

A principios del siglo II, el emperador Trajano emprendió las últimas grandes guerras de conquista contra los dacios al norte del Danubio, y luego, contra los partos en Armenia y en Mesopotamia.
Pero la ocupación del ejército romano es muy breve en estas regiones orientales, cuando la prioridad del momento es la consolidación de las fronteras.
Sin embargo, el control de ese vasto territorio pronto probó ser una tarea demasiado complicada para el Imperio, y a la muerte de Trajano el emperador Adriano abandonó la política expansionista y se centró en su lugar en consolidar y defender el Imperio.
Dentro de ese contexto se enmarcan la construcción del muro de Adriano en el año 122 en Gran Bretaña o la renuncia a la conquista de Mesopotamia.
La crisis del siglo III y las reformas de Diocleciano
A mediados del tercer siglo, el imperio se ve amenazado por nuevas crisis políticas internas, mientras que las fronteras ceden ante los ataques de pueblos bárbaros. En varias ocasiones, francos, godos y alemanes penetran profundamente al interior del imperio.
A partir del final del siglo, los emperadores Diocleciano y luego Constantino I vuelven a establecer las fronteras y llevan a cabo una profunda renovación del estado romano.
Hasta esa fecha y desde la época de Diocleciano (284-305), el Bajo Imperio había constituido una unidad que abarcaba todas las provincias ribereñas del Mediterráneo y otras muchas bastante más remotas.
Por occidente llegaba hasta Britania e incluía la totalidad dela Galiae Hispania; por el norte, sus confines se extendían por Alemania y los Países Bajos hasta alcanzar, bordeando el Danubio, las costas del mar Negro.
Dacia, situada al otro lado del Danubio y anexionada al imperio por Trajano a comienzos del siglo II, fue abandonada a finales del III debido a las sucesivas invasiones de los godos, pero, al margen de este hecho, el imperio de Diocleciano era en buena medida idéntico en extensión al de los días felices de los Antoninos.
Por el este, llegaba hasta la parte más oriental de Turquía y los confines del imperio persa sasánida, mientras que por el sur, sus posesiones se extendían desde Egipto a Marruecos y el estrecho de Gibraltar.
Durante el siglo IV, el África septentrional romana -las actuales Argelia y Tunicia- se convirtió en una de las regiones más prósperas del imperio.

La división administrativa del Imperio
Diocleciano reorganizó profundamente la administración imperial mediante la división del Imperio en diócesis y la instauración de la Tetrarquía.
En tiempos de Diocleciano, pese a seguir siendo la sede del senado, Roma había dejado de ser la capital administrativa de aquel vasto imperio.
Los emperadores se trasladaban de una «capital» a otra -Tréveris en Germania, Sirmium o Sérdica, en la zona del Danubio, o Nicomedia en Bitinia-, llevando tras de sí toda la maquinaria administrativa.
A finales del siglo IV, sin embargo, las principales sedes del gobierno eran Milán en Occidente y Constantinopla en Oriente.
| Zona del Imperio | Principales sedes de gobierno |
|---|---|
| Occidente | Milán |
| Oriente | Constantinopla |
| Otras sedes imperiales | Tréveris, Sirmium, Sérdica y Nicomedia |
Constantino funda una capital nueva bautizada Constantinopla.
El imperio estaba dividido además desde el punto de vista lingüístico, por cuanto, pese a que el latín siguió siendo hasta el siglo VI e incluso más tarde la lengua «oficial» del ejército y el derecho, en Oriente la lengua de las clases cultas era fundamentalmente el griego.
Latín y griego, sin embargo, coexistían con otras muchas lenguas locales, como por ejemplo el arameo en Siria, Mesopotamia y Palestina, copto -egipcio demótico escrito en un alfabeto compuesto fundamentalmente por caracteres griegos- en Egipto, o las lenguas de los nuevos grupos que habían venido estableciéndose dentro de los límites del imperio a lo largo del siglo III y sobre todo del IV, una de las cuales era el gótico.
Ya desde los inicios de la época imperial, lo normal en Oriente había sido que circularan versiones griegas de las leyes, y siempre había sido habitual traducir a esta lengua las cartas del emperador y demás documentos oficiales, de suerte que la administración imperial se las había arreglado para funcionar bastante bien a pesar de semejante galimatías lingüístico.
A partir del siglo III, en cambio, las culturas vernáculas empezaron a desarrollarse con especial vigor en diversas regiones, hasta que la división final entre Oriente y Occidente acabó convirtiéndose también en una definitiva división lingüística.
La división definitiva en 395 d. C.
Durante el reinado de Teodosio I, la presión exterior en las fronteras sigue siendo fuerte y el emperador autoriza a los visigodos a instalarse al sur del Danubio, en territorio romano.
A la muerte de Teodosio, en 395 d. n. e., la repartición del Imperio entre sus dos hijos marca la separación definitiva entre el Imperio romano de Oriente y el Imperio romano de Occidente.
En el año 395 murió el emperador Teodosio I, dejando en herencia el trono a sus dos hijos. A Arcadio le correspondió Oriente y a Honorio Occidente.
A partir de ese momento, el imperio romano quedó definitivamente dividido a efectos administrativos en dos mitades, que, a medida que fue aumentando la presión de los bárbaros sobre las fronteras a lo largo del siglo V, empezaron a reaccionar de manera significativamente distinta.
El año 395 constituye, pues, un auténtico momento crucial en la definitiva separación de Oriente y Occidente.
| Parte del Imperio | Emperador heredero | Centro político principal |
|---|---|---|
| Imperio romano de Occidente | Honorio | Milán |
| Imperio romano de Oriente | Arcadio | Constantinopla |

El emperador Teodosio divide el imperio a su muerte en dos. Pars Occidentalis y Pars Orientalis.
En 395, encontrándose en Mediolanum, Teodosio I cayó enfermo y murió. El Imperio se repartió entre sus dos hijos Honorio y Arcadio.
Esta división entre Occidente y Oriente sería la definitiva. Nunca más volvería a reunificarse el Imperio Romano.
El Imperio romano de Occidente
Honorio contaba tan solo 11 años de edad cuando en 395 heredó la parte Occidental del Imperio, por lo que el gobernante real fue su tutor Estilicón, un general de origen vándalo designado por su padre Teodosio I.
Estilicón controló los avances bárbaros hasta 408, fecha en la que, a instancias del emperador, fue asesinado por sus propios soldados.
Las presiones de usurpadores y bárbaros, así como la propia incapacidad del emperador, hicieron que el largo reinado de Honorio fuera nefasto.
La ciudad de Roma se rindió ante los visigodos de Alarico (410) y las provincias de Britannia, Hispania y gran parte de la Gallia quedaron definitivamente fuera del control romano.
A partir de los comienzos del siglo V, la situación militar se torna crítica en la parte occidental.
- En el año 406 varios pueblos germánicos, vándalos, suevos y alanos cruzaron el Rin, devastaron la Galia y llegaron hasta España.
- En el año 410 los visigodos invadieron Italia y saquearon Roma. Dos años después se establecieron en Aquitania y en España.
- En el año 429 los vándalos pasaron a África del Norte y conquistaron Cartago.
Muerto Honorio sin descendencia (423), una larga lista de emperadores y usurpadores se sucedieron en el Imperio Romano de Occidente y ninguno de ellos logró más allá que alargar la agonía del Imperio.
El último emperador, Rómulo Augústulo, es depuesto por el jefe germánico Odoacro en el año 476 lo que simboliza el fin del Imperio romano de Occidente.
Rómulo Augústulo, último gobernante de Occidente, fue depuesto por el jefe de los hérulos Odoacro, a quien sus tropas proclamaron rey de Italia en el año 476.
Los historiadores consideran el derrocamiento de Rómulo Augústulo como la caída del Imperio Romano de Occidente. Este hecho marca el fin de la llamada Edad Antigua y el comienzo de la Edad Media.
El Imperio romano de Oriente
Arcadio tenía 18 años de edad cuando en 395 heredó la parte Oriental del Imperio, pero era un personaje muy influenciable y débil de carácter, por lo que su reinado estuvo siempre marcado por la dominancia de figuras fuertes que afortunadamente siempre le fueron leales.
Su tutor Rufino, un político de origen germano designado por su padre Teodosio I, otro tutor Eutropio (un eunuco de origen armenio que sucedió a Rufino, tras su muerte ese mismo año 395), y sobre todo su esposa Aelia Eudoxia (hija de un jefe franco), fueron quienes realmente ostentaron el poder en la sombra durante el largo reinado de Arcadio.
Arcadio murió en Constantinopla en mayo de 408. Su hijo Teodosio II y la gran capacidad política de su hija Pulqueria, darían al Imperio largos años de prosperidad.
La hábil política de alianzas de los gobernantes de Oriente, la solidez de los muros de Constantinopla, el apoyo de los isaurios y desde luego, la debilidad de Occidente, lograron contener las numerosas invasiones bárbaras.
Cuando en 476 cayó definitivamente Occidente, el emperador de Oriente Zenón comprendió la gravedad de la situación e inició una política en la que reconoció al vándalo Genserico como gobernante de Africa, Sicilia, Corsica, Sardinia y Baleares.
Igualmente, el visigodo Eurico vio reconocidas sus posesiones, que incluían toda la península Ibérica y buena parte de la Gallia, y sobre todo, la astucia de Zenón consiguió que el poderoso ostrogodo Teodorico dejara de ser una amenaza en sus fronteras al encargarle la reconquista de Italia.
La situación estaba salvada. En Oriente pervivió el Imperio Romano, siendo conocido a partir de entonces como Imperio Bizantino, conociendo épocas de esplendor como las de Justiniano I y perdurando casi otros 1000 años, hasta la toma de Constantinopla (1453) por otros pueblos asiáticos, los turcos.
Las principales ciudades del mapa imperial tardío
Las ciudades numeradas en el mapa corresponden a las cecas de este periodo:
| Número | Ciudad |
|---|---|
| 1 | Treveri |
| 2 | Lugdunum |
| 3 | Arelate |
| 4 | Barcino |
| 5 | Aquileia |
| 6 | Mediolanum |
| 7 | Ravenna |
| 8 | Roma |
| 9 | Siscia |
| 10 | Sirmium |
| 11 | Thessalonica |
| 12 | Heraclea |
| 13 | Constantinopolis |
| 14 | Cyzicus |
| 15 | Nicomedia |
| 16 | Antiochia |
| 17 | Alexandria |
EL IMPERIO ROMANO EN 11 MINUTOS | INFONIMADOS
Cronología básica de la formación y división imperial
Monarquía: 753-509 a. C.
Período (según la tradición) de los Siete Reyes de Roma: Rómulo, Numa Pompilio, Tulio Hostilio, Anco Marcio, Tarquinio Prisco, Servio Tulio y Tarquinio Superbo.
República: 509-27 a. C.
- Luchas de patricios y plebeyos: 509-343 a. C.
- Éxodo de los plebeyos al Monte Sacro: 494 a. C.
- Ley de las Doce Tablas: 450 a. C.
- Las Guerras Samnitas: 343-290 a. C.
- Luchas contra los Celtas: 285-282 a. C.
- Guerra de Tarento: 282-272 a. C.
- 1ª Guerra Púnica: 264-241 a. C.
- 2ª Guerra Púnica: 218-201 a. C.
- Expansión hacia Oriente, 2ª y 3ª Guerra Macedónica: 200-168 a. C.
- 3ª Guerra Púnica y conquista de Cartago: 149-146 a. C.
- Crisis de la República: 146-78 a. C.
- 1ª Guerra de Esclavos, rebelión de Euno: 136-132 a. C.
- Movimiento reformador de los Graco: 133-121 a. C.
- Guerra de Yugurta: 111-105 a. C.
- Guerras contra Cimbrios y Teutones: 113-101 a. C.
- Guerra Civil Mario-Sila y dictadura de Sila: 88-79 a. C.
- Época de César y ocaso de la república: 78-44 a. C.
- Rebelión de esclavos de Espartaco: 73-71 a. C.
- Primer triunvirato César-Craso-Pompeyo: 60 a. C.
- César conquista las Galias: 58-51 a. C.
- Guerra Civil Pompeyo-César y derrota pompeyana en Farsalia: 49-46 a. C.
- Asesinato de César: 44 a. C.
- Segundo triunvirato Marco Antonio-Lépido-Octaviano: 43 a. C.
- Derrota de Marco Antonio y Cleopatra VII en la Batalla de Actium: 31 a. C.
- El Senado concede a Octaviano el título de Augusto: 27 a. C.
Imperio: 27 a. C.-476 d. C.
- Augusto y la dinastía Julio-Claudia: 27 a. C.-68 d. C.
- Derrota de Teutoburgo y abandono de Germania: 9 d. C.
- Tiberio: 14-37 d. C.
- Calígula: 37-41 d. C.
- Claudio: 41-54 d. C.
- Nerón: 54-68 d. C.
- Dinastía Flavia: 68-96 d. C.
- Año de los cuatro emperadores: 68-69 d. C.
- Vespasiano: 69-79 d. C.
- Conquista y destrucción de Jerusalén: 70 d. C.
- Tito: 79-81 d. C.
- Domiciano: 81-96 d. C.
- Dinastía de los Antoninos: 96-193 d. C.
- Trajano y máxima expansión territorial del Imperio: 98-117 d. C.
- Adriano: 117-138 d. C.
- Marco Aurelio: 161-180 d. C.
- 1ª y 2ª Guerra de los Marcómanos: 167-180 d. C.
- Dinastía de los Severos: 193-235 d. C.
- Año de los cuatro emperadores: 193 d. C.
- Septimio Severo: 193-211 d. C.
- Caracalla y la Constitutio Antoniniana: 211-217 d. C.
- Periodo de Anarquía: 235-284 d. C.
- Bajo Imperio y división entre Oriente y Occidente: 284-395 d. C.
- Diocleciano y división del Imperio en diócesis y Tetrarquía: 284-305 d. C.
- Edicto de Milán: 313 d. C.
- Constantino el Grande: 324-337 d. C.
- Derrota de Adrianópolis frente a los godos: 378 d. C.
- Muerte de Teodosio y división del Imperio entre Occidente y Oriente: 395 d. C.
- Victoria de Aecio sobre los Hunos en los Campos Cataláunicos: 451 d. C.
- Odoacro depone a Rómulo Augusto: 476 d. C.