Rick Barry y los tiros libres desde abajo: técnica, carrera y legado

Rick Barry fue uno de los mejores tiradores de tiros libres de todos los tiempos y convirtió el lanzamiento desde abajo, conocido como tiro de cuchara, Granny Style o tiro de la abuela, en una de las señas de identidad más reconocibles de la historia del baloncesto. En toda su carrera lanzó 6397 libres y convirtió 5713, un porcentaje del 89.3% de acierto.

A pesar de su brillante carrera, que incluye un anillo de campeón con Golden State, a este tipo de Nueva Jersey jamás se le ha reconocido entre los más grandes. Cuando se retiró en 1980, sin embargo, lo hizo con el mejor porcentaje de la historia en ese momento: un 90 por ciento de acierto… basado en su técnica de la cuchara.

Rick Barry lanzando tiros libres desde abajo

Cómo era la técnica de Rick Barry

El jugador se acerca a la línea, coge el balón… y entonces lo sitúa frente a su entrepierna y tira de abajo hacia arriba. Y encesta. Hoy en día ver a un jugador lanzar un libre desde abajo, o a lo Granny Style, es hasta considerado como una ofensa y no suele causar la mejor de las reacciones por parte de los que están dentro del campo de juego.

Pero para los demás, quienes ven el juego desde las tribunas o desde sus casas, saben que un tiro así en la década de los ’60 y ’70 era un recurso más. El último apodo popular para este lanzamiento es el tiro de la abuela.

La convención dice que el actual tiro bombeado por encima de los hombros y con golpe de muñeca es el más efectivo. Sin embargo, con ver un partido en el que salgan perlas como Dwight Howard queda claro que es una ciencia que no se aplica en todos los casos.

«¿Es mejor tirar por debajo o por encima de los hombros?», se preguntaba Red Auerbach en un reportaje de NBA TV. «La respuesta es sencilla: haz lo que te vaya mejor. Lo importante es meterla».

Por qué el tiro de cuchara podía ser eficaz

El baloncesto es un deporte que evoluciona constantemente. La mejor prueba de ello es el juego con el que nos ilumina a diario un tal Stephen Curry. La evolución, sin embargo, nunca parece llegar a los tiros libres: la inmensa mayoría de jugadores los tiran del mismo modo.

No obstante, cuando James Naismith inventó el baloncesto, la cuchara era la forma convencional de lanzar los tiros libres. Hasta la década de los cincuenta, el tiro de cuchara fue el método más efectivo para cumplir con el objetivo: sumar puntos de manera sencilla.

«Es la única parte del juego totalmente constante», reflexionaba Barry en SB Nation. «Siempre es la misma distancia (4,60 metros), la misma pelota y el mismo aro. Es la único momento en el que puedes ser egoísta y aún así ayudar a tu equipo».

«Les llaman libres por algo, son puntos gratis [‘free’ en inglés]», bromeaba Mark Price, segundo mejor tirador de la historia en una lista que lidera Steve Nash con un acierto del 90,4% desde la línea de personal.

El estilo desde abajo modifica por completo el gesto habitual: el balón se sostiene por debajo de la cintura y se impulsa hacia arriba con un movimiento pendular, en lugar de lanzarse por encima de los hombros con un golpe final de muñeca. El gesto es antiguo, extraño, feo e incluso de mal gusto para muchos espectadores, pero puede resultar cómodo y eficaz para determinados jugadores.

Será antiguo, extraño, feo e incluso de mal gusto, pero el tiro libre de cuchara de Rick Barry podría rescatar los porcentajes de muchos jugadores de élite que meten menos de la mitad de sus tiros -véase el caso de Andre Drummond, con un mísero 35,4 por ciento, o el de DeAndre Jordan, que apenas mete un 43 por ciento-.

Los porcentajes de Rick Barry

¿Quién no ha intentado alguna vez lanzar desde el tiro libre desde abajo, al estilo cuchara? El que fuera 8 veces All Star y Hall of Fame, Rick Barry no solo tiraba así en los partidos, sino que sus porcentajes de acierto eran soberbios.

En su carrera promedió un 90% en tiros libres, quedando primero en esta disciplina durante seis temporadas. En la temporada 1978-1979 convirtió nada menos que 160 de 169 (94,67%).

DatoRegistro
Libres lanzados en su carrera6397
Libres convertidos5713
Porcentaje global indicado89.3%
Mejor porcentaje histórico al retirarse90 por ciento
Temporada 1978-1979160 de 169 (94,67%)
Participaciones en el All StarOcho

El estándar de Barry es meter cuatro de cada cinco, un objetivo noble, aunque el tipo está sin empleo. «Si no llegas al 80% no eres un buen tirador. ¿Cómo pueden dormir estos tipos y no tener pesadillas?».

Barry ofreció sus servicios a varios jugadores de la actual generación. «Si LeBron me lo pidiera, le enseñaría», explicó en 2013. James, por cierto, promedia un 71,6% esta campaña y jamás ha llegado al 80%.

La carrera de Rick Barry

Barry pasó su etapa universitaria como jugador de la Universidad de Miami, en la cual es uno de los dos jugadores que tienen su dorsal retirado. Allí estuvo entre 1963 y 1965 y logró, en su último año, promediar unos increíbles 37.4 puntos y 18.3 rebotes, lo que le permitió ser el máximo anotador a nivel nacional.

El alero de los Golden State Warriors es el único jugador que ha liderado la tabla de anotadores de la NCAA, la ABA y la NBA. Llegó a promediar más de 35 puntos por partido en la temporada 1966-67.

Fue la segunda elección del Draft de 1965 y fue novato del año con los San Francisco Warriors. El primer año fue inmejorable: promedio de 25.7 puntos y 10.6 rebotes por juego para quedarse con el premio al mejor rookie del año.

Después de promediar 35,6 puntos y 9,2 rebotes en su segunda temporada en la NBA, donde fue MVP del All Star, se permitió jugar cuatro años en la ABA. Ya en el segundo, elevó su media de anotación hasta 35.6 unidades, fue el MVP del All Star Game y llegó a las finales de la liga, donde cayeron con los 76ers.

El paso por la ABA

Sin embargo, su experiencia en la liga no duró mucho, solo dos temporadas, ya que no logró un acuerdo económico con la dirigencia de la franquicia para continuar en el equipo. Para el inicio de la 1968/69 decidió pasarse a la otra liga que aún estaba en actividad: la ABA.

El destino fue Oakland para jugar con los Oaks. Ahí estuvo un solo año pero le alcanzó para quedarse con el título promediando 34 tantos por encuentro.

Para la temporada siguiente fue traspasado a los Washington Caps, equipo en el que nunca terminó de hacer pie y que lo envió a los New York Nets. En el equipo de la Gran Manzana tampoco tuvo un buen nivel grupal y los resultados no fueron buenos, pero él siguió demostrando por qué era uno de los mejores anotadores de la liga promediando alrededor de 30 puntos por juego en todas las temporadas.

El campeonato de 1975

Luego de las experiencias vividas en la ABA, decidió regresar a la NBA y lo hizo en el equipo que lo había drafteado, los Warriors, que ya eran llamados Golden State. A su vuelta, los Warriors habían pasado del epíteto San Francisco a Golden State.

Barry se erigió como el líder del equipo: bajo su guía, los Warriors ganaron el anillo de la NBA en 1975. Ese año, el equipo de la bahía consiguió el título y Barry demostró, como no podía ser de otra manera, su gran nivel individual.

Terminó la temporada promediando 30.6 puntos, 5.7 rebotes, 2.9 robos y un 90.4% en libres, liderando a la liga en estos últimos dos apartados. Por si fuera poco, se quedó con el MVP de las finales tras conseguir medias de 29.5 tantos, 5 asistencias y 3.5 robos en la barrida ante los Washington Bullets.

Luego de tres años más en los Warriors, para totalizar ocho a lo largo de toda su carrera, dejó a la franquicia gracias a la cual ya era una leyenda de la liga para pasar a representar a los Houston Rockets en la última etapa de su vida profesional.

Técnica de tiro libre por debajo del brazo de Rick Barry

Un jugador decisivo, aunque poco reconocido

A su retirada, Barry acumulaba ocho participaciones en el All Star y cinco selecciones al mejor equipo de la temporada. A pesar de sus excelentes porcentajes y sus títulos, Rick ha pasado más bien desapercibido… muy injustamente.

Su trayectoria fue particular y estuvo marcada por un detalle icónico: su estilo heterodoxo a la hora de tirar. Gran parte de la culpa la tiene su carácter. En su época de jugador, Barry hizo pocos amigos.

«No te vas a encontrar a un grupo de jugadores hablando de los buenos tiempos con Rick. Sus compañeros y rivales le detestaban», confiesa Ken Macker, vicepresidente de los Warriors de aquella época, en el libro de Bill Simmons The Book of Basketball.

Esa reputación, evidentemente, empañó el gran rendimiento de Barry como jugador profesional durante 14 temporadas. Además de ser el máximo exponente de un tiro libre en peligro de extinción, Barry legó al baloncesto cinco hijos que han mantenido vivo el apellido.

El dorsal 24 y la retirada con los Warriors

Allí tuvo un inconveniente a la hora de jugar y era que el dorsal 24, el que utilizó desde que llegó a la liga, había sido retirado por Moses Malone. Debido a esto pidió un permiso especial para utilizarlo pero partido al medio.

¿Cómo sería esto? Usaba el #2 en los partidos de local y el #4 en los de visitante, así podía mantener su número preferido siempre con él.

Tras su retiro de la actividad, decidió probar con la dirección técnica. Siempre en equipos de ligas menores, Barry tuvo malos resultados y duró poco en los distintos equipos por los que pasó, por lo que decidió cambiar de profesión y, como muchos otros ex basquetbolistas, probaron con los comentarios en transmisiones de partidos.

Pasó por la CBS, TBS, acompañó las transmisiones de los Seattle SuperSonics y hasta formó parte del equipo de Sports Illustrated.

El 18 de marzo de 1988, su dorsal #24 fue retirado por los Warriors en agradecimiento a su gran aporte al tercer título de la franquicia. Su número se unió al de Al Attles (#16), Tom Meschery (#14) y Nate Thurmond (#42). Posteriormente, Golden State retiraría los de Wilt Chamberlain (#13) y Chris Mullin (#17).

La tradición familiar del tiro desde abajo

Gran parte de la familia Barry permaneció vinculada al baloncesto. Tres de ellos llegaron a la NBA (Brent, Jon y Drew) y el más joven, Canyon, está dispuesto a mantener la tradición familiar.

Rick Barry tuvo cuatro hijos de su primera esposa: Brent, Jon y Drew llegaron a jugar en la NBA mientras Scooter, también profesional del basket, jugó en el Baskonia en 1992.

Brent Barry fue el que tuvo una carrera más prolífica en la mejor liga del mundo; si su padre pasó a la historia por lanzar de un modo tan eficaz y a cucharón, los tiros libres, a Brent le recordaremos por ganar un concurso de mates machacando precisamente desde la línea de personal.

En 2005, cuando su hijo Brent fue parte del plantel campeón de los Spurs, se conviertieron en el segundo par de padres e hijos en conseguir un título de la liga cada uno, uniéndose a los Guokas, Matt Sr. y Matt Jr. Luego de ellos le llegó el turno a los Walton, Bill y Luke, y los Thompson, Mychal y Klay, que lo logró precisamente con los Warriors 40 años después que Barry ganara el tercero de la franquicia.

Unos años más tarde, Rick Barry tuvo otro hijo, esta vez de su tercera esposa. Canyon Barry ha heredado el peculiar lanzamiento de su padre, tal y como vemos en el siguiente video.

Hace casi tres años, otro de sus hijos, Canyon, llegó a las primeras planas del básquet estadounidense pero no por ganar un título, sino por haber imitado a su padre al lanzar los libres como Rick. También lo hizo en su aparición en los juegos de Summer-League de la NBA y en los torneos de 3×3 en los que pudo representar a Estados Unidos.

«Creo que es una manera de mostrar respeto por mi padre y mi abuelo, y también, para ser honesto, de ser mejor desde la línea de tiros libres», comentó el hijo de la leyenda, que juega en Charleston.

Pese a que pueda sonar ridículo, ese estilo de tiros libres les resultaba mucho más cómodo y los hacía ser más efectivos a ambos, tanto al padre como al hijo, y los dos terminaron adoptando esa modalidad por sobre la convencional.

Jugadores que probaron el tiro de cuchara

En el baloncesto universitario han surgido varios casos del fenómeno. El último en aplicar el método ha sido Chinanu Onuaku, jugador de los Louisville Cardinals y de la selección sub-19 de Estados Unidos.

Muy pocos se han atrevido a probar con la cuchara para solucionar su esperpento desde la línea de 4,60. «A mí no me importa, aunque hay tipos que están perdiendo una gran oportunidad. Quizás piensan que es poco masculino, ya que antes las chicas lanzaban así», dice Barry.

En su época, algún que otro jugador también tiraba los tiros libres como Rick Barry; hoy en día es más difícil encontrar este tipo de lanzamiento.

Las pedradas de Wilt Chamberlain, Chuck Hayes, Shaquille O’Neal y, en la actualidad, de tipos como DeAndre Jordan o Andre Drummond nunca se han resuelto con la fórmula de la cuchara. Sólo el autor del partido de los 100 puntos lo intentó en alguna ocasión.

También lo hizo Chris Andersen con la muñeca lesionada, cuando tuvo que lanzar así ante los Lakers ante la mirada atónita de un joven Kobe Bryant.

Es complicado que en el futuro alguien recupere el gesto, al menos en la NBA… pero si lo pruebas con los amigos seguro que les arrancarás alguna carcajada.

Lo cierto es que no hay una única manera de lanzar libres y Rick Barry, y en parte su hijo Canyon, se hizo cargo de dejarlo en claro. A lo largo de toda su carrera metió una gran cantidad y eso le permitió quedarse tanto con un título de la NBA como de la ABA, algo que pocos pueden decir.

Sin embargo, ese estilo ya casi no se ve y, cuando aparece, pueden pasar dos cosas: o que los rivales del lanzador se enojen, o que la pelota no entre y todo termine en risas y burlas. Cualquiera sea el resultado, lo cierto es que todos van a pensar en un solo hombre: Rick Barry.

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