Dolor de cola y caderas: causas, síntomas y tratamiento

El dolor de cola y caderas puede aparecer en la articulación de la cadera, la ingle, el muslo, las nalgas, el sacro o el cóccix. Puede comenzar de forma progresiva, aumentando con el paso del tiempo o más bruscamente, y en ambos casos puede afectar de manera importante la vida cotidiana, limitando actividades como caminar, sentarse o estar de pie.

Identificar el origen del dolor es fundamental, porque una molestia que parece proceder de la cadera puede estar relacionada con los músculos, tendones, bursas, pelvis, columna lumbar, nervios, suelo pélvico o cóccix. El diagnóstico se basa en la localización, la forma de aparición, los movimientos que agravan los síntomas y, cuando es necesario, pruebas de imagen.

Qué se entiende por dolor de cadera, nalgas y cóccix

El dolor de cadera es el término general para el dolor en o alrededor de la articulación de la cadera. Es posible que usted no sienta dolor desde la cadera directamente sobre dicha zona; puede que lo sienta en la ingle, en el muslo o en la rodilla.

El dolor en los músculos de las nalgas puede originarse dentro del espacio glúteo o en la parte baja de la espalda, el sacro o la cadera. El dolor en las nalgas suele estar asociado con rigidez de la espalda baja y/o de la cadera, lo que dificulta la realización de actividades diarias.

El dolor en el cóccix es un tipo de dolor en la estructura ósea de la parte inferior de la columna vertebral o alrededor de esta. Esta parte de la columna vertebral se conoce como cóccix.

La coxigodinia o coccigodinia es el dolor del coxis, así es cómo se llama el último hueso de la columna, y fue descrita por primera vez en 1859 por Simpson como el dolor de coxis provocado por sentarse o cambiar de estar sentado a ponerse de pie.

Anatomía de la cadera y estructuras relacionadas

La cadera es una de las articulaciones más importantes del cuerpo humano, ya que permite la movilidad y estabilidad necesaria para caminar, correr y realizar múltiples actividades diarias. Su correcto funcionamiento es esencial para mantener una buena calidad de vida.

La cadera es una articulación crucial que conecta el fémur con la pelvis y está expuesta a diversas lesiones y al desgaste de huesos y cartílagos. La cadera es una estructura fuerte y compleja, y sus dos componentes principales son la pelvis y el fémur, huesos que están rodeados de cartílagos, ligamentos, líquido sinovial y músculos, que permiten que podamos movernos sin dolor.

La cadera posee una serie de estructuras que le otorgan estabilidad y funcionalidad.

  • Cartílago articular: recubre los extremos óseos, permitiendo un movimiento suave y reduciendo la fricción.
  • Cápsula articular y líquido sinovial: mantienen la lubricación de la articulación.
  • Labrum: un tejido fibrocartilaginoso que mejora la estabilidad y el sellado de la articulación.
  • Ligamentos: proporcionan estabilidad pasiva, evitando desplazamientos anormales.
  • Músculos: garantizan la estabilidad activa, protegiendo la articulación y facilitando el movimiento.

Mantener una musculatura fuerte alrededor de la cadera es esencial para prevenir lesiones y mejorar la función articular.

Anatomía de la cadera y el cóccix

Dónde puede sentirse el dolor

El dolor de cadera no siempre se siente en la cadera misma, sino que puede experimentarse en la ingle o el muslo. El dolor a causa de problemas en la articulación de la cadera en sí con frecuencia se siente en la ingle.

Las lesiones de cadera se manifiestan a menudo con dolor agudo en la articulación que puede prolongarse hacia la pierna. Inflamación e inmovilidad también son síntomas habituales, dificultando ciertos movimientos.

El dolor de las nalgas puede extenderse al muslo, la pierna o la cadera cuando están afectados los nervios dentro del espacio glúteo. Los síntomas pueden parecerse a los de la ciática.

El dolor de coxis generalmente se siente como dolor localizado alrededor del centro del glúteo. Los síntomas empeoran al estar sentado, reclinado, levantándose de una posición sentada o durante cualquier actividad que ejerza presión sobre la parte inferior de la columna vertebral.

Causas frecuentes del dolor de cadera

Lesión de los músculos del tronco, pubalgia y distensión inguinal

Las lesiones de los músculos del tronco consisten en un desgarro o una serie de microdesgarros de los músculos del tronco, que abarca todos los músculos desde el pecho hasta la mitad del muslo.

Si sientes dolor en la zona de la ingle, podría tratarse de una lesión de los músculos del tronco, como una distensión o un desgarro de los músculos u otros tejidos blandos de la parte inferior del abdomen.

También conocida como hernia deportiva o pubalgia atlética, es una lesión común entre personas que no son atletas profesionales, sino que solo juegan ocasionalmente.

Puede resultar del estiramiento excesivo de los músculos abdominales al extenderse demasiado en la cintura o del estiramiento excesivo de los músculos internos del muslo al realizar una apertura de piernas (split).

Los movimientos repetitivos pueden causar una lesión de los músculos del core. Las personas que practican deportes que implican muchos giros y torsiones, pero no están en buena forma física, terminan con dolor abdominal o inguinal.

La pubalgia es dolor en la zona del pubis, causado por lesiones en los músculos aductores o el recto abdominal. La hernia inguinal, aunque su principal síntoma es el dolor al hacer esfuerzos, también puede confundirse con lesiones musculares.

Bursitis y trocanteritis

La bursitis es la inflamación e hinchazón de la bursa, el pequeño saco lleno de líquido que protege los tejidos blandos cuando la articulación de la cadera se mueve y evita que los tendones y músculos rocen directamente contra el hueso.

Si usted tiene dolor en la parte exterior de su cadera, muslo o glúteos, puede deberse a la bursitis. La mayoría de las personas con bursitis sienten dolor al mover la cadera o al apoyar el peso sobre ella.

Aunque caminar durante mucho tiempo, subir escaleras y levantarse después de estar sentado pueden agravar el dolor, también se puede sentir dolor incluso estando tumbado sobre el lado afectado.

La bursitis suele aparecer al practicar deportes que requieren un uso intensivo de los flexores de la cadera, como correr cuesta arriba, el fútbol, los saltos, las carreras de vallas, el ballet, los movimientos repetitivos en el trabajo, las lesiones de cadera o una mala postura.

La bursitis trocantérea es la inflamación de la bursa en la parte lateral de la cadera, lo que provoca dolor en esta región. La trocanteritis está caracterizada por la inflamación del trocánter, prominencia del fémur en la parte alta de la pierna, y provoca un dolor irradiado a lo largo de la pierna.

La bursitis se vuelve más común a medida que envejecemos. Es especialmente prevalente en personas que tienen artritis, diabetes y enfermedad tiroidea.

Tendinitis y tendinopatías

Los tendones son cordones gruesos que unen sus huesos a los músculos. Estos tendones permiten que los músculos utilicen nuestros huesos como estructuras en los movimientos.

La tendinitis ocurre cuando un tendón se inflama o irrita, generalmente debido al uso excesivo o movimientos repetitivos. También se le conoce como tendinitis del flexor de la cadera o tendinitis de la cadera.

El esfuerzo o el uso excesivo de los tendones crea lesiones menores repetidas que eventualmente conducen a desequilibrios musculares en la cadera.

Las personas que repiten actividades específicas, como patear un balón de fútbol, correr, andar en bicicleta o nadar, pueden desarrollar dolor intenso.

El síntoma más común de la tendinitis de cadera es un dolor que aparece gradualmente. También puede causar sensibilidad en el punto donde se encuentra el tendón.

La tendinopatía del recto femoral consiste en la inflamación o degeneración del tendón de este músculo, generando molestias en la zona anterior de la cadera. La tendinopatía de los glúteos genera molestias en la cara lateral de la cadera y la tendinopatía de los isquiotibiales afecta la parte posterior de la cadera y suele presentarse en deportistas.

Desgarro del labrum

Un desgarro del labrum de la cadera implica el anillo de cartílago, conocido como labrum, que sigue el borde exterior de la cavidad de la articulación de la cadera.

El labrum amortigua la articulación de la cadera y actúa como un sello de goma o junta para ayudar a mantener la cabeza del fémur firmemente dentro de la cavidad de la cadera.

Causa dolor en la cadera o la ingle y limita el movimiento, creando la sensación de que la cadera se bloquea, se engancha o hace clic.

A veces, una lesión, dislocación y problemas estructurales también pueden provocar un desgarro del labrum de la cadera.

Los atletas que participan en deportes como el hockey sobre hielo, fútbol, fútbol americano, golf y ballet tienen un mayor riesgo de desarrollar desgarros del labrum de la cadera.

Pinzamiento femoroacetabular

El pinzamiento de cadera ocurre cuando la cabeza del fémur se pinza contra el acetábulo. Puede dañar el labrum, o el cartílago, que rodea la cabeza del fémur, causando rigidez, dolor y un rango de movimiento limitado en la cadera.

También conocido como pinzamiento femoroacetabular (PFA), esta afección no solo causa dolor, sino que también aumenta el riesgo de osteoartritis prematura.

Un problema con la cabeza del fémur o el borde del acetábulo puede interferir con el movimiento suave de la cadera y provocar dolor en la ingle o en la parte frontal del muslo.

El dolor empeora cuando usted está en una posición que flexiona la cadera o la cintura, como al andar en bicicleta, atarse los zapatos o sentarse durante largos períodos de tiempo.

El pinzamiento femoroacetabular, también llamado “pellizcamiento” de cadera, puede ocurrir debido a malformaciones en la cabeza del fémur, pinzamiento CAM, o en el acetábulo, pinzamiento Píncer.

Artrosis u osteoartritis de cadera

La osteoartritis es una causa muy común de dolor sordo y diario en la cadera. Las articulaciones se vuelven rígidas e hinchadas debido a la inflamación y el desgaste del cartílago, lo que causa dolor y deformidad.

La artrosis de cadera es una enfermedad degenerativa que provoca el desgaste del cartílago articular, generando dolor y rigidez. Suele manifestarse con molestias en la zona inguinal.

El desgaste causado por el envejecimiento, la obesidad o una lesión traumática puede afectar las superficies articulares y provocar dolor intenso en la cadera y movilidad limitada.

Correr en exceso y practicar deportes de alto impacto como el baloncesto aumentan sus posibilidades de desarrollar osteoartritis.

El dolor de cadera provocado por artritis es un problema común en personas mayores de 65 años. Al estar desgastado o definitivamente desaparecer el labrum, el roce entre ambos huesos provoca dolor en la ingle, rigidez y problemas para caminar.

Fracturas, infecciones y osteonecrosis

Las fracturas de cadera pueden causar dolor repentino y agudo en la cadera. Estas lesiones pueden ser graves y provocar grandes problemas.

Es más común en personas mayores porque sus huesos pueden estar más débiles. El dolor de cadera también puede ser causado por una infección en los huesos o articulaciones.

La osteonecrosis de la cadera es una necrosis como resultado de la falta de suministro de sangre al hueso.

Problemas de la columna y dolor referido

El dolor que se siente en la cadera puede reflejar un problema en la espalda, más que en la cadera en sí.

Al ser estructuras que trabajan de forma conjunta y se unen en la pelvis, algunas afecciones a la columna, como la enfermedad degenerativa de disco lumbar o la estenosis espinal, pueden generar dolor referido a la zona de la cadera.

También puede ocurrir en personas que sufren de ciática. En estos casos, una vez que la patología de la columna se trata, el dolor en la cadera debe disiparse.

Causas frecuentes del dolor en las nalgas

Síndrome miofascial

El síntoma más común de dolor muscular en las nalgas es el síndrome miofascial, que afecta a los grandes músculos glúteos maximus y glúteos medios de las nalgas.

El síndrome miofascial se caracteriza por la formación de nudos musculares dolorosos, llamados puntos gatillo, que provocan un dolor agudo al presionarlos o tocarlos suavemente.

El dolor de estos puntos gatillo puede extenderse a toda el área de las nalgas. Los puntos gatillo se desarrollan como resultado del esfuerzo muscular debido a lesiones traumáticas crónicas o microtraumatismos repetidos en las nalgas, como por actividad física excesiva.

Síndrome piriforme

El síndrome de piriforme es una condición en la que el músculo piriforme, ubicado en las nalgas, se contrae y causa dolor en las nalgas.

El músculo piriforme también puede irritar al nervio ciático y causar dolor, entumecimiento y hormigueo a lo largo de la parte posterior del muslo y la pierna, causando dolor en las nalgas similar a la ciática.

Las causas más comunes del síndrome de piriforme son cuando el músculo piriforme se contrae, se tensa o aumenta su volumen o masa como resultado de un traumatismo, sobrecarga o mala postura.

Artrosis isquiococcígea e impingement isquiopélvico

La artrosis isquiococcígea es la inflamación de las articulaciones entre el hueso sacro y el coxis. Esta condición puede provocar dolor en las nalgas, especialmente cuando se está sentado durante períodos prolongados.

La artrosis isquiococcígea se produce debido a lesiones tendinosas de los músculos isquiotibiales.

El síndrome de impingement isquiopélvico ocurre cuando hay contacto anormal entre el borde externo del hueso pélvico, isquion, y la parte superior del hueso femoral, fémur.

Este tipo de contacto puede causar dolor en las nalgas y es más común en mujeres. Raramente, las fracturas de la rama isquiopúbica, la parte inferior del hueso pélvico, pueden causar dolor en las nalgas.

Ciática

La ciática es un conjunto de síntomas que se originan en la parte baja de la espalda cuando los nervios espinales están inflamados, irritados, comprimidos o aplastados.

Los síntomas de ciática incluyen dolor leve a severo, entumecimiento, alteración de la sensibilidad y debilidad en la parte baja de la espalda, muslo, pierna y pie en un lado.

El dolor de ciática en el glúteo puede ocurrir en condiciones como una lesión muscular en la parte baja de la espalda, una disfunción de la articulación sacroilíaca, y la compresión de los nervios espinales en L4-L5 y L5-S1, segmentos espinales.

El dolor similar a la ciática puede ocurrir en el glúteo debido al síndrome del piriforme, donde un músculo piriforme inflamado o espasmódico ejerce presión sobre el nervio ciático, causando síntomas similares a la ciática.

Disfunción del suelo pélvico

Los músculos del suelo pélvico ayudan a apoyar los órganos vitales y controlar el movimiento en la cadera, articulación sacroilíaca, la parte baja de la espalda y el torso.

Si estos músculos se vuelven hiperactivos sin períodos adecuados de relajación, pueden causar dolor en el glúteo, el abdomen inferior, el área del coxis y la parte posterior del muslo.

Esta condición se conoce como disfunción del suelo pélvico y es más común en ciclistas y mujeres después del embarazo.

El dolor en los glúteos y las piernas debido a la disfunción del suelo pélvico puede simular el ciático.

Endometriosis y otras causas pélvicas

La endometriosis es un trastorno ginecológico que afecta exclusivamente a las mujeres. La condición causa que los tejidos del útero crezcan fuera del útero.

La condición suele causar dolor moderado a severo en la parte baja de la espalda, el dolor pélvico y el dolor abdominal inferior durante la menstruación.

En algunas mujeres también pueden experimentar dolor en los codos y glúteos durante la endometriosis si el nervio ciático está involucrado.

Si el dolor se limita a su zona inguinal y coincide con la ovulación o su período, podría ser endometriosis o fibromas en lugar de un problema de cadera.

Causas del dolor en el cóccix

El dolor en el cóccix suele llamarse coccidinia o coccigodinia y puede deberse una lesión en el cóccix durante una caída. También puede producirse por estar sentado mucho tiempo sobre una superficie dura o estrecha.

Otras causas son las alteraciones en las articulaciones por la artritis o durante el trabajo de parto.

Es importante diferenciar las causas traumáticas de las no traumáticas. Muchos pacientes presentan además dolor lumbar asociado, que además confunde a la hora de diagnosticar la patología.

Traumatismos, fracturas y luxaciones

Entre las causas principales de las traumáticas están las caídas como “culetazos” o caídas por las escaleras.

Estas pueden desencadenar una inflamación del coxis, un desplazamiento del coxis, una fractura, luxación del coxis o varias de ellas.

Estas causas inician un dolor que, aunque se puede caminar con fractura de coxis, irá en aumento con el paso de los días.

Los partos muy traumáticos o laboriosos también pueden generar dolor posterior del coxis.

En casos donde el diagnóstico revela un cóccix roto se refiere a una fractura o rotura en la estructura ósea situada en la parte inferior de la columna vertebral, lo cual puede ocasionar dolor agudo y dificultades al sentarse o al realizar movimientos específicos.

El cóccix desplazado implica una alteración en la posición normal de este hueso, a menudo resultante de un trauma o caída, causando dolor crónico y problemas de movilidad.

Por otro lado, un cóccix sobresaliente describe una condición en la que el cóccix se proyecta más de lo normal hacia fuera, lo que puede generar una presión excesiva y dolor, especialmente al estar sentado durante periodos prolongados.

Otras causas

Existen otras causas mucho más raras como la obesidad mórbida, tras infiltraciones epidurales caudales, infecciones o tumores.

También puede ser un signo de depresión.

Síntomas que pueden acompañar al dolor

Las lesiones de cadera pueden producir dolor agudo, inflamación, sensación de calor, debilidad e inmovilidad. La limitación del movimiento puede dificultar caminar, sentarse, levantarse, conducir, subir escaleras o ponerse los zapatos.

La tendinitis de cadera genera dolor en la cara lateral del glúteo y se acrecienta al realizar las actividades que lo provocaron originalmente.

Las personas con tendinitis del iliopsoas a menudo sienten dolor en la parte frontal de su cadera. Si la tendinitis de cadera no se trata, el dolor empeora con el tiempo y también puede limitar su capacidad para mover la cadera.

El dolor de coxis suele aparecer al sentarse y levantarse. El paciente tiene que adoptar posiciones de lado para evitar el dolor y muchas veces prefiere estar de pie, que es cuando mejora la molestia.

También puede presentar dolor al incorporarse. En algunas ocasiones hay dolor con las deposiciones o durante las relaciones sexuales.

En la visita médica se suele provocar dolor durante la exploración física del coxis. El dolor de coxis por caída o tras un traumatismo muchas veces no se manifiesta hasta muchos meses después.

Cuándo acudir a urgencias

Acuda a un hospital o consiga ayuda de emergencia si el dolor de cadera es agudo y causado por una caída u otra lesión grave.

  • Se presenta deformidad de la cadera, hematoma serio o sangrado.
  • Usted es incapaz de mover la cadera o soportar cualquier peso en la pierna.
  • Tiene un dolor que está empeorando y dificultad para orinar o tener una deposición.

Comuníquese con su proveedor si su cadera aún le duele después de 1 semana de tratamiento en el hogar.

  • También presenta fiebre o una erupción cutánea.
  • Tiene dolor repentino en la cadera, junto con anemia drepanocítica o uso prolongado de esteroides.
  • Presenta dolor en ambos lados de la cadera y otras articulaciones.
  • Empieza a cojear y tiene dificultades para subir y bajar escaleras o para caminar.

Cómo se diagnostica el dolor de cadera, nalgas y cóccix

Dado que el dolor de cadera puede tener múltiples causas, es clave acudir a un especialista para una evaluación adecuada.

Su proveedor llevará a cabo el examen físico, prestando atención cuidadosa a la cadera, los muslos, la espalda y la forma como usted camina.

Para ayudar a diagnosticar la causa del problema, su proveedor hará preguntas sobre dónde siente el dolor, cómo y cuándo comenzó, qué factores lo empeoran, qué ha hecho para aliviarlo, su capacidad para caminar y soportar peso, otros problemas de salud y los medicamentos que toma.

La consulta con un especialista en cadera empieza por una evaluación física para identificar inflamación y puntos de dolor.

En casos de sospecha de rotura o fractura de cadera, se deben hacer radiografías o resonancias magnéticas para un diagnóstico preciso.

Es posible que necesite radiografías de la cadera o una resonancia magnética. Su proveedor también puede solicitar una dosis mayor de medicamentos de venta libre o recetar medicamentos antiinflamatorios de alta potencia.

Diagnóstico de la coccigodinia

El diagnóstico sobre todo es provocando dolor a la palpación durante la exploración médica. Ya sea una exploración superficial o en algunos casos transrectal.

Se provoca el dolor al movilizar la punta del coxis. Muchas veces es necesaria una radiografía de pie y sentado, que es la forma de valorar cómo se comporta el coxis y valorar si existe luxación o subluxación del coxis.

También es necesaria una resonancia magnética de sacro-coxis para valorar el estado óseo, de ligamentos y partes blandas.

Es necesario descartar enfermedades como tumores rectales, problemas ginecológicos o urológicos.

Resonancia magnética de fractura de cóccix

Tratamiento del dolor de cadera

El manejo del dolor de cadera depende de la causa específica. La mayoría de los dolores y la rigidez en la articulación de la cadera se deben a problemas sencillos que pueden tratarse con fisioterapia y otras opciones.

Medidas iniciales

  • Trate de evitar actividades que empeoren el dolor.
  • Tome medicamentos de venta libre, como ibuprofeno o paracetamol.
  • Duerma sobre el lado del cuerpo que no le duele.
  • Coloque una almohada entre las piernas.
  • Baje de peso si tiene sobrepeso.
  • Trate de no estar de pie por largos períodos de tiempo.
  • Si tiene que pararse, hágalo sobre una superficie suave y acolchonada.
  • Permanezca de pie con una cantidad igual de peso en cada pierna.
  • Use zapatos sin tacón que sean acolchonados y cómodos.

Fisioterapia y fortalecimiento

La fisioterapia y el fortalecimiento muscular son esenciales para mejorar la estabilidad de la cadera y reducir el dolor.

La fisioterapia es efectiva en lesiones musculares e inflamatorias, fortaleciendo la cadera y reduciendo riesgos futuros.

Los ejercicios suaves ayudan a estirar y fortalecer el área de la cadera para mejorar la flexibilidad muscular.

El manejo del dolor de cadera y la fisioterapia ayudan con la curación y proporcionan un alivio a largo plazo.

Medicamentos, frío y calor

El reposo, acompañado de aplicaciones de frío y antiinflamatorios, es lo más común.

Los medicamentos antiinflamatorios alivian el dolor y reducen la inflamación en casos de artritis y tendinopatías.

Aplicar hielo en el área afectada puede reducir el dolor y la inflamación. También puede aplicarse calor o hielo según la causa y la respuesta de la zona afectada.

Infiltraciones y cirugía

Las infiltraciones de corticoides se utilizan para controlar la inflamación en bursitis y artrosis severa.

Si estos tratamientos no surten efecto, es posible que necesites una inyección de cortisona para reducir el dolor y la inflamación.

En casos más graves como la artrosis avanzada o fracturas, la cirugía puede ser necesaria. La implantación de una prótesis sintética o reparación ósea son opciones frecuentes.

En casos raros, el reemplazo total de cadera es la única opción para aliviar el dolor y recuperar la movilidad.

Tratamiento según la causa

Lesión del core y pubalgia

Las opciones de tratamiento para las lesiones de los músculos del core dependen de varios factores, como la gravedad de la lesión y los niveles de rendimiento que usted desea alcanzar.

  • Modificación de actividades.
  • Fisioterapia para la estabilidad del core.
  • Medicamentos antiinflamatorios.
  • Terapias de frío o calor.
  • Masajes y yoga.
  • Acupuntura.

En caso de lesiones graves de los músculos del core, puede ser necesaria una cirugía para reparar los músculos desgarrados.

Bursitis

  • Tomar un descanso de las actividades que ejercen presión sobre su cadera para darle tiempo a la bursa para sanar.
  • Aplicar hielo en las áreas afectadas.
  • Medicamentos antiinflamatorios y analgésicos.
  • Fisioterapia y estiramientos suaves para fortalecer el área alrededor de su cadera lesionada y mejorar la función de la cadera.
  • Usar un bastón o muletas para reducir la presión en su cadera al moverse o caminar.

Si estos tratamientos no surten efecto, es posible que necesites una inyección de cortisona para reducir el dolor y la inflamación.

En casos excepcionales, puede que sea necesario extraer líquido de la bursa para tratar la inflamación.

Tendinitis

  • Reducir la actividad física que causa el dolor y dar descanso a los músculos.
  • Aplicar hielo en el área afectada para reducir el dolor y la inflamación.
  • Tomar analgésicos de venta libre.
  • Ejercicios suaves que ayudan a estirar y fortalecer el área de la cadera para mejorar la flexibilidad muscular.

Si el dolor no desaparece o es el resultado de alguna lesión, es necesario consultar a un médico.

Desgarro del labrum

El tratamiento más común para los desgarros del labrum de la cadera incluye medicamentos analgésicos de venta libre para reducir la inflamación y aliviar el dolor.

Su médico especialista en dolor puede recetar corticosteroides, medicamentos antiinflamatorios para el dolor y la inflamación severos, e inyectar un corticosteroide directamente en su articulación de la cadera.

La fisioterapia también fortalece los músculos alrededor de la articulación de la cadera afectada y aumenta la flexibilidad.

Si estos tratamientos no te alivian, es posible que tu médico te recomiende una intervención quirúrgica para aliviar el dolor.

Una cirugía mínimamente invasiva puede reparar un desgarro más grave del labrum, limar el hueso deformado en caso de síndrome de pinzamiento de cadera y proteger la articulación.

Pinzamiento de cadera

  • Modificar las actividades para evitar mover la articulación de una manera que cause dolor.
  • Descansar la cadera afectada.
  • Medicamentos antiinflamatorios y analgésicos.
  • Fisioterapia para fortalecer los músculos alrededor de las caderas y mejorar la movilidad.

Si estos tratamientos no funcionan y el dolor y la inflamación persisten, su médico puede recomendarle cirugía para reparar o extirpar el tejido dañado y corregir la forma anormal de la articulación de la cadera.

Artrosis

  • Controlar su peso para prevenir el desgaste articular.
  • Medicamentos analgésicos y antiinflamatorios de venta libre.
  • Ejercicios regulares apropiados para su edad y condición física.
  • Estiramientos y ejercicios para fortalecer su tronco y aumentar la flexibilidad de la cadera.

Si su dolor de cadera es intenso o duradero, su médico puede recomendarle terapia con células madre y cirugía.

Terapia celular

La terapia celular ha avanzado significativamente y se ha convertido en una de las mejores opciones para tratar afecciones de cadera sin necesidad de cirugía.

  • Plasma Rico en Plaquetas (PRP): estimula la regeneración de los tejidos y es altamente efectivo en el tratamiento de tendinopatías.
  • Suero Rico en Factores (SRF): utilizado en bursitis y lesiones inflamatorias, ayudando a reducir la inflamación y mejorar la movilidad.
  • Suero Rico en Factores con Ácido Hialurónico (SRF+): indicado para la artrosis moderada a severa, ya que mejora la lubricación articular y alivia el dolor.
  • Fracción Vascular Estromal (FVE): también conocida como terapia con células madre, se utiliza para regenerar cartílago en casos de artrosis avanzada y edema óseo.

Esta técnica ha mostrado resultados prometedores al retrasar la progresión del desgaste articular y mejorar la calidad de vida de los pacientes.

Tratamiento del dolor en las nalgas

Los tratamientos para el dolor en las nalgas suelen incluir una combinación de descanso, autocuidado y manejo médico.

El dolor muscular de las nalgas puede ser tratado con medicamentos de venta libre, medicamentos OTC, terapia con calor y/o frío, y ejercicios suaves de estiramientos que se dirigen a los músculos de las nalgas, la cadera y la parte baja de la espalda.

Utilizar un rodillo de espuma o una pelota de tenis para masajear suavemente la región glútea puede ayudar a liberar el dolor por puntos gatillo en los músculos glúteos superficiales y profundos y aliviar el dolor de las nalgas.

Las modificaciones del estilo de vida incluyen adoptar una postura de apoyo al sentarse y evitar sentarse en superficies duras o desiguales, lo que ayuda a reducir la tensión en las estructuras de las nalgas y la pelvis.

Si estos métodos de autocuidado no ayudan a reducir el dolor de las nalgas en unos pocos días o semanas o si el dolor empeora progresivamente, se requiere una evaluación médica.

El tratamiento específico para el dolor muscular de las nalgas depende de la condición subyacente que lo causa, que puede ser diagnosticada con precisión por un médico especialista en trastornos musculoesqueléticos de la columna vertebral.

Tratamiento del dolor de cóccix

El dolor en el cóccix suele desaparecer por sí solo en unas semanas o unos meses.

Mientras tanto, para disminuirlo, podría ayudar hacer lo siguiente:

  • Inclinarse hacia delante mientras está sentado.
  • Sentarse sobre un cojín reductor de presión.
  • A algunas personas les resulta más útil uno con forma de cuña para aliviar el dolor.
  • Aplicar calor o hielo en la zona afectada.
  • Tomar un medicamento para aliviar el dolor, como acetaminofén o ibuprofeno.

El tratamiento de una fractura de cóccix generalmente implica medidas conservadoras, enfocadas principalmente en aliviar el dolor y permitir que el hueso sane por sí mismo.

Inicialmente, se recomienda evitar sentarse sobre superficies duras y utilizar cojines en forma de dona o anillos para reducir la presión sobre el área afectada.

Los analgésicos de venta libre, como el ibuprofeno, pueden ayudar a manejar el dolor. En casos de dolor persistente, se pueden considerar procedimientos más específicos, como las inyecciones de corticosteroides para reducir la inflamación.

Fisioterapia y manipulación

Si el dolor en el cóccix no desaparece, consulte al profesional de atención médica.

La fisioterapia puede mostrarle cómo realizar técnicas de relajación del suelo pélvico. Una de esas técnicas consiste en respirar profundamente y relajar por completo el suelo pélvico, como lo haría al orinar o defecar.

La fisioterapia también juega un papel crucial, ofreciendo técnicas de estiramiento y fortalecimiento que facilitan la recuperación.

Masajear los músculos unidos al cóccix puede ayudar a aliviar el dolor. Por lo general, la manipulación se realiza a través del recto.

Si el problema es por una luxación o subluxación, las manipulaciones sean externas o internas pueden mejorar los síntomas. Los fisioterapeutas realizan estas técnicas.

Infiltraciones y radiofrecuencia

La inyección de un anestésico local en el cóccix puede aliviar el dolor durante unas semanas.

Si el dolor persiste se plantea infiltración de la zona sacrococcigea que se puede realizar con ecógrafo o en quirófano con rayos X.

El siguiente paso para mejorar los síntomas en pacientes con coccigodinea es la radiofrecuencia del ganglio impar también llamado de Walther.

Con esta técnica lo que se consigue es una mejoría más duradera en el tiempo, que puede ser de hasta 2 años.

Tras el procedimiento se infiltra con anestésico y corticoides.

Coccigectomía

La coccigodinia crónica se define como un dolor persistente y prolongado en la zona del coxis, la parte más baja de la columna vertebral.

La cirugía para extraer el cóccix se llama coccigectomía. Esta opción solo se recomienda cuando no funciona ningún otro tratamiento.

Cuando los tratamientos conservadores fallan se recurre a la coxigectomía o exéresis del coxis, es decir su retirada mediante cirugía.

La gran mayoría de pacientes con este problema mejoran sus síntomas sin necesidad de cirugía, siendo pocos los casos que necesiten de ella.

La cirugía se realiza solo cuando el tratamiento conservador ha fallado. La cirugía no es compleja, pero el riesgo de infección por la zona de abordaje es alto.

Según estudios realizados en pacientes donde se ha realizado coxigectomía o exéresis de coxis, un 84% de paciente presentan resultados excelentes con resolución del dolor.

Una de las complicaciones más frecuentes es la infección de herida quirúrgica. Esto ocurre aproximadamente a un 10% de los pacientes intervenidos.

Prevención

Para prevenir lesiones es crucial mantener un peso saludable, reduciendo la presión sobre la cadera.

Tratar las lesiones adecuadamente bajo la guía de un especialista y realizar ejercicios para fortalecer los músculos de la cadera también son esenciales.

Siempre haga calentamiento antes de hacer ejercicio y refrésquese después de esto.

Estire los cuádriceps y los músculos isquiotibiales. Evite correr derecho cuesta abajo. En lugar de esto baje caminando.

Para hacer ejercicio, intente nadar en lugar de correr o montar bicicleta. Corra sobre una superficie lisa y suave, como un sendero. Evite correr en el cemento.

Si usted tiene pies planos, ensaye con plantillas de calzado especiales o soportes de arco. Verifique que sus zapatos para correr estén bien hechos, ajusten bien y tengan buena amortiguación.

Reduzca la cantidad de ejercicio que hace. Evitar deportes de alto impacto que tensionen la articulación también ayuda.

Visite a su proveedor antes de ejercitar su cadera si cree que puede tener artritis o que se ha lesionado la cadera.

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