El océano Pacífico y el océano Atlántico no están completamente separados: ambos se conectan entre sí y forman una masa continua de agua salada que cubre más del 71% de la superficie de la Tierra. La división entre ellos es principalmente geográfica y convencional, aunque sus aguas presentan diferencias de salinidad, temperatura, altura, circulación y composición.
La idea de que las aguas del Atlántico y el Pacífico no se mezclan es un mito. Las corrientes oceánicas, los remolinos, la topografía submarina, las diferencias de densidad y las barreras geográficas pueden crear límites visibles o zonas de transición, pero las aguas de ambos océanos sí se mezclan.
Qué diferencia hay entre un mar y un océano
En muchas ocasiones te referirás al mar y al océano como si dijeras lo mismo, puesto que ambos son una masa continua y extensa de agua salada que hay sobre la superficie terrestre. Por lo general, las personas viven más cerca de algún mar que del océano, y tal vez ésta sea la razón por el uso de ambas palabras.
Sin embargo, existen diferencias entre los dos cuerpos de agua: tamaño, profundidad, vida marina e incluso en cómo se describen en un buch. Los mares son cuerpos de agua adyacentes a los océanos, y en ocasiones son parte del océano, con un tamaño considerablemente menor. Por lo general, los mares están parcialmente encerrados por tierra.
El océano Pacífico y el océano Atlántico en la división mundial
Aunque solo existe un océano global, las organizaciones internacionales del océano han asignado nombres a las aguas oceánicas por áreas geográficas como continentes, el ecuador y otras líneas imaginarias. De esta forma, se ha aceptado la división en cinco (5) océanos:
- Océano Pacífico.
- Océano Atlántico.
- Océano Indico.
- Océano Ártico.
- Océano del Sur o Antártico.
Océanos del Mundo: Pacífico, Atlántico e Índico son los más grandes, mientras que el Ártico y Antártico son los más pequeños. Algunos hacen referencia a siete (7) océanos, cuando dividen los océanos Atlántico y Pacífico entre norte y el sur:
- Océano Pacífico Norte.
- Océano Pacifico Sur.
- Océano Atlántico Norte.
- Océano Atlántico Sur.
- Océano Indico.
- Océano Ártico.
- Océano del Sur o Antártico.
Para la Organización Hidrográfica Internacional, el límite de ambos océanos en el sur es el meridiano del Cabo de Hornos, desde Tierra del Fuego hasta el continente antártico.

Tamaño del Pacífico y el Atlántico
El Océano Pacífico es el cuerpo de agua más grande del mundo. El océano cubre un 71% de la superficie terrestre. El 96% del total de agua que existe en el planeta está contenido en el océano.
| Océano | Superficie |
|---|---|
| Océano Pacífico | 155,557,000 km2 (60,060,700 mi2) |
| Océano Atlántico | 76,762,000 km2 (29,637,900 mi2) |
| Océano Índico | 68,556,000 km2 (26,469,500 mi2) |
| Océano del Sur | 20,327,000 km2 (7,848,300 mi2) |
| Océano Ártico | 14,056,000 km2 (5,427,000 mi2) |
Según el Centro Nacional de Data Geofísica de NOAA, se estima que hay 516, 604, 688 km3 (321,003,271 mi3) en el océano. Los océanos representan el 0.022% del total de peso de la Tierra para un peso estimado de 1, 450,000,000,000,000,000 toneladas cortas (1 tonelada corta es equivalente a 2,000 libras).
Visto desde el espacio, la Tierra parece un globo azul, y por eso muchos le llaman a la Tierra: el planeta azul. Solo un 5% del océano ha sido explorado.
Profundidad de los dos océanos
La profundidad promedio de los océanos es de 1, 205 m (3,953 pies) a 4,638 m (15,215 pies). La Trinchera de las Marianas en el Océano Pacífico es el lugar más profundo con aproximadamente 11,034 m (36,200 pies) de profundidad.
El Mar Caribe es el mar más profundo con 6,946 m (22,788 pies). Las diferencias de profundidad entre cuencas, fosas, llanuras abisales y cordilleras submarinas influyen en la circulación del agua y en la distribución de sus propiedades físicas.
La topografía del fondo marino también juega un papel en la distribución del agua y, por lo tanto, en el nivel del mar. En las zonas más profundas, las fosas oceánicas -como la fosa de las Marianas- descienden a más de 11 kilómetros. Las montañas submarinas y las cordilleras actúan como obstáculos en el camino del agua en movimiento.
Así es como las cordilleras submarinas, las llanuras abisales y las fosas oceánicas pueden influir en la circulación oceánica y generar variaciones en la altura del mar.
Dónde se dividen geográficamente el Pacífico y el Atlántico
El Pacífico y el Atlántico están separados visualmente por los continentes americanos, especialmente por América del Norte, América Central y América del Sur. En el sur, la referencia utilizada por la Organización Hidrográfica Internacional es el meridiano del Cabo de Hornos, desde Tierra del Fuego hasta el continente antártico.
En América Central, el Istmo de Panamá constituye una franja de tierra que conecta América del Norte con América del Sur. Este estrechamiento de tierras no solo actúa como una separación entre los continentes, sino que también constituye una barrera natural entre las aguas del Pacífico y el Atlántico.
Aunque no impide completamente el flujo de agua entre ambos océanos, sí ralentiza y limita la mezcla de las aguas a través de este estrechamiento, creando zonas donde los océanos parecen estar más diferenciados.
Por qué el Pacífico está más alto que el Atlántico
Entre el océano Pacífico y el océano Atlántico hay una diferencia de altura de unos 20 cm. Algo así como el tamaño de un lápiz. Y aunque puede parecer una diferencia sutil, tiene grandes implicaciones en la circulación oceánica, en el clima global, la navegación o incluso grandes obras de ingeniería como el Canal de Panamá.
Quizá te sorprenda saber que las aguas que bañan Chile, Perú, Ecuador o Colombia son más altas que las de Argentina, Brasil o Uruguay, y es que el océano Pacífico es más alto que el océano Atlántico.
La altura de mar es un parámetro que se puede estudiar desde el espacio. Para obtener una visión completa de la topografía marina, además de la red de mareógrafos que determinan el nivel del mar en puntos específicos, los científicos utilizan mediciones satelitales.
Los satélites altimétricos, como el Jason-3 de la NASA y la Agencia Espacial Europea, emiten pulsos de radar hacia la superficie del mar y miden el tiempo que tarda la señal en regresar. Esta información permite calcular la altura de la superficie oceánica con una precisión de unos pocos centímetros.
La densidad y la salinidad
Hay una combinación de varios elementos que explican esta diferencia. Algunos influyen más que otros. Las mareas o la actividad volcánica submarina, por ejemplo, pueden afectar temporalmente la altura del mar. Pero hay fuerzas que hacen que el desnivel sea permanente.
Esta densidad, que es la que provoca la diferencia de altura, se debe a la salinidad: el Atlántico es más salado que el Pacífico. La verdad es que uno pensaría que como los océanos están conectados, debieran ser al mismo nivel. Pero el Atlántico está más bajo y eso tiene que ver con la densidad.
El Atlántico es más denso que el Pacífico. Entonces, las presiones se van a equilibrar en la profundidad. La parte más densa, va a empujar un poquito más a la menos densa.
El ejemplo más conocido al que acuden los expertos para explicar este fenómeno es el del agua y el aceite. Si ponemos ambos elementos en un vaso, enseguida vemos que el aceite -que es menos denso- flota.
Entonces, uno pensaría que el agua salada con el agua dulce se van a encontrar en el punto medio, pero eso no es así. Se van a desplazar ligeramente hacia el agua más dulce, porque se van a compensar las presiones.
La temperatura del agua
Otro factor que contribuye a la diferencia en altura es la temperatura del agua, ya que es otra propiedad física que afecta a la densidad. El agua caliente es menos densa que el agua fría y las diferencias de temperatura entre océanos pueden generar variaciones en el nivel del mar.
El Pacífico tiene una temperatura promedio ligeramente más alta que el Atlántico, lo que lo hace un poco menos denso. Y recordemos, menos denso significa más alto.
Las lluvias y las montañas americanas
En este punto, la cadena montañosa que cruza América cobra un especial protagonismo. La cordillera de los Andes, la cordillera de la Costa, las Rocosas en América del Norte, generan una barrera que hace que llueva más sobre el océano Pacífico y hace que sea menos salado.
Esta menor salinidad del océano Pacífico contribuye a la diferencia de altura. Los últimos estudios muestran que la lluvia es mayor en el Pacífico. La salinidad es una compensación entre lo que se evapora y lo que llueve, o sea, el agua que entra y la que sale.
Los vientos y las corrientes
Específicamente en América Latina somos testigos de otro proceso que tiene que ver con la presión atmosférica y de vientos asociados a la corriente Humboldt, que es una corriente fría.
Te puedes imaginar que en el Pacífico tenemos básicamente vientos que empujan el agua desde Chile hacia Indonesia. Y eso hace que también entre Chile, Perú e Indonesia, al otro lado, la altura de mar varíe por este proceso de los vientos.
Las corrientes son grandes flujos de agua que circulan por los océanos, guiadas por la rotación de la Tierra, la forma de las costas y las diferencias de temperatura y salinidad. Estas corrientes, que pueden ser muy fuertes y constantes, dirigen el agua en rutas predeterminadas y mantienen las aguas de los diferentes océanos separadas.
Por ejemplo, la Corriente del Golfo, que fluye hacia el norte desde el Atlántico, y la Corriente de Kuroshio, que se mueve hacia el este desde el Pacífico, son dos corrientes oceánicas que separan las aguas de estos dos océanos.
Estas corrientes son responsables de la distribución del calor y de los nutrientes en los océanos, y su interacción crea fronteras dinámicas donde las aguas de ambos océanos se encuentran, pero permanecen diferenciadas debido a sus distintas propiedades físicas.
¿El Pacífico y el Atlántico no se mezclan?
Uno de los mitos más comunes sobre los océanos es que las aguas del Atlántico y el Pacífico no se mezclan, una creencia que se ve reforzada por la apariencia de una línea visual que divide a ambos océanos, como si sus aguas se mantuvieran separadas, debido a su diferencias de color.
Seguro que has visto una foto en la que el agua de dos océanos no se mezcla. En concreto, hablamos del océano Atlántico y el océano Pacífico. Parece que que el océano Atlántico y el Pacífico no se mezclan pero la explicación científica esconde una realidad que no es aparente a la vista.
La imagen muestra dos mares, del Pacífico Norte y el Mar de Bering. Al ver la imagen uno puede llegar a pensar que el Atlántico y el Pacífico no se mezclan. Porque aparecen las aguas de sendos mares enfrentadas entre sí.
Sin embargo, la realidad científica desmiente este mito, ya que las aguas de ambos océanos sí se mezclan, y la ciencia tiene una explicación para la diferencia de colores que se observa.
¿Por qué no se mezclan? Este es el motivo por el cuál aguas del Atlántico y el Pacífico no se juntan
Por qué aparece una línea de separación visible
Los remolinos oceánicos del golfo de Alaska
La explicación se encuentra en los llamados “eddies” que se producen en el Golfo de Alaska. Los eddies son remolinos de cientos de kilómetros de diámetro, que forman las corrientes y la convección oceánica.
A través de ellos, a modo de motores naturales, se distribuye las aguas y los sedimentos. Esto provoca zonas muy ricas en nutrientes naturales.
Aquellos que se encuentran cerca de la zona de la costa de Alaska, transportan sedimentos glaciales y poseen arcillas que colorean el agua, además de enturbiarla.
Por lo tanto, lo que parece ser una imagen en la que el Atlántico y el Pacífico no se mezclan, es en realidad un fenómeno natural único. Éste se produce cuando el agua pesada y cargada de sedimentos de los valles glaciares y ríos se vierte en el océano abierto.
Allí, en el golfo, los dos tipos de agua chocan entre sí, un azul claro, casi eléctrico, que se combina con un azul pizarra más oscuro.
El papel de los sedimentos y del hierro
El mito de que las aguas del Atlántico y el Pacífico no se mezclan lo desmintió Kenneth W. Bruland. Se trata de un investigador de la Universidad de California, quien se encontraba con su equipo examinando esos enormes remolinos.
Fue el mismo Bruland quien posteriormente bautizaría este fenómeno como “eddies”. El investigador pudo determinar que este fenómeno se extiende desde la costa de Alaska hasta el Golfo de Alaska.
En su investigación, Bruland encontró que a menudo esos remolinos llevan consigo grandes cantidades de sedimentos glaciales. Por ejemplo, los que contiene el río Copper, un río glaciar que se vacía al este de Prince William Sound.
Este río lleva consigo arcilla pesada y sedimentos. Y con ese sedimento viene el hierro. Una vez que estos ríos glaciares desembocan en un cuerpo de agua más grande, los sedimentos son recogidos por las corrientes oceánicas y se mueven de este a oeste.
Este es una de las formas de las que el hierro, presente en la arcilla y los sedimentos de la escorrentía glacial, llega a las aguas oceánicas.
La imagen, tomada por Bruland, mostraba la columna de agua que salía de uno de esos ríos ricos en sedimentos. Al hacerlo, se encontraba con el agua del océano.
Y, aunque sea imperceptible para en las imágenes, sí se llegan a mezclar. Por tanto, estamos ante un fenómeno natural que tiene una explicación que, sin embargo, no evita que siga pareciendo sorprendente.
Otros factores que producen diferencias de color
El agua de los océanos no es homogénea. Cada región tiene características propias que dependen de factores como la temperatura y la salinidad del agua, que influyen directamente en su densidad.
La diferencia en la salinidad de las aguas también tiene un impacto en el color de los océanos. En el Atlántico, el agua dulce de los ríos que desembocan en el océano, así como los sedimentos que arrastran, contribuyen a un cambio en la apariencia del agua.
Estos sedimentos, en especial, son los responsables de la alteración del color del agua, dándole una tonalidad más turbia y menos transparente que la del Pacífico.
Aunque los océanos están físicamente conectados, existen barreras geográficas que facilitan una separación aparente de las aguas de ambos océanos. Las corrientes y las diferencias de densidad pueden mantener durante cierto tiempo masas de agua con colores y propiedades distintas, sin impedir el intercambio general.
El Canal de Panamá y la conexión entre los océanos
La vía navegable más famosa de América también se ve afectada por la diferencia de altura entre el Pacífico y el Atlántico, los dos océanos que conecta a través de su sistema de esclusas que permiten la navegación de los barcos uniendo las dos partes navegables con diferentes niveles.
Si el canal fuera a mar abierto y no contuviera esclusas, es decir, si de alguna manera hubiera una comunicación directa, entonces se formaría una corriente que fluiría del Pacífico -menos denso- al Atlántico.
Al encontrarse crearía una corriente que haría peligrosa la navegación porque las mareas de ambos lados tendrían fases opuestas en cada costa de Panamá, por lo que, si hubiera un canal a nivel del mar, habría grandes corrientes de marea a través de él.
Una analogía, aunque imperfecta porque hay muchos otros factores, es una comparación entre Panamá y el Pasaje de Drake frente al extremo sur de Chile, que tiene un flujo de oeste a este.
Se necesitan esclusas en el Canal de Panamá porque el canal trepa por las colinas y utiliza lagos de montaña. Por lo tanto, las esclusas serían necesarias incluso si el nivel del mar fuera el mismo en ambos lados.
Los mares relacionados con el Atlántico y el Pacífico
Existen tres categorías de mares: mares litorales (o costeros), mares continentales y los mares interiores. Usualmente, el mar está separado geográficamente por elevaciones submarinas y/o cuencas.
Mares litorales: Son los que se sitúan en los bordes de los océanos, en ocasiones formando golfos muy pronunciados, ejemplo del Golfo de México, Mar Caribe, Mar Arábigo o el Mar Cantábrico.
Mares continentales: Son los que están aislados, disponiendo sólo de una comunicación con algún océano en forma de canal, o que se comunican con ellos mediante un brazo estrecho de mar, ejemplo del Mar Mediterráneo.
Mares interiores: También llamados Mares cerrados, o lagos, dependiendo de sus características, son aquellos que están encerrados dentro de los continentes, y cuyas aguas no disponen de ningún tipo de comunicación con los océanos, ejemplo del Mar Muerto, Mar Caspio o Mar de Aral.
Al Mar Caribe en conjunto con el Golfo de México se les conoce también como los mares Intra-Americanos por su localización con respecto al continente. El intercambio y flujo de agua entre el Mar Caribe y el Océano Atlántico está interrumpido por el arco de las Antillas.
Los umbrales de mayor profundidad son los del Pasaje de Anegada-Jungfern (entre Islas Vírgenes y las Antillas Menores) (cerca de 1,600 m o 5,249 pies), el Paso de Barlovento entre Cuba y la Española (cerca de 1,600 m o 5,249 pies) y entre Dominica y Martinica (menos de 1,500 m o 4,921 pies).
| Mar | Superficie |
|---|---|
| Mar Mediterráneo | 2,965,800 km2 (1,144,800 mi2) |
| Mar Caribe | 2,718,200 km2 (1,049,500 mi2) |
| Mar del Sur de China | 2,319,000 km2 (895,400 mi2) |
| Mar Bering | 2,291,900 km2 (884,900 mi2) |
| Golfo de México | 1,592,800 km2 (615,000 mi2) |
Importancia de la circulación oceánica
Tanto en los océanos como en el mar, hay diversidad de especies marinas. Sin embargo, en los mares hay mayor diversidad que en el océano. La razón es la cercanía del mar a tierra.
Las costas poco profundas promueven que haya abundantes plantas y animales marinos. Los océanos cuentan con formas básicas de vida como son el plancton, bacterias y camarones, puesto que a grandes profundidades hay poca luz y demasiada presión del agua.
Gran parte del océano es frío, oscuro y profundo. El proceso de fotosíntesis ocurre solamente hasta unos 100-200 m (328’-656’) debajo de la superficie, y la luz del sol desaparece a unos 1,000 m (3,280’).
Los océanos tienen un rol muy importante en la Naturaleza: nos proveen oxígeno, alimento, y también regulan de las condiciones del tiempo y el clima. Estos cuerpos de agua salada también ocupan un rol importante en la transportación marítima, la recreación, el turismo y en la medicina.
Los datos, recolectados durante décadas, permiten crear modelos detallados de la superficie marina, revelando las variaciones de altura a escala global. La circulación oceánica distribuye calor, nutrientes, sedimentos y organismos entre diferentes regiones del planeta.
La división oceánica y el cambio climático
¿Ha cambiado esta altura con el cambio climático y la subida de los niveles del mar? Los datos de altimetría con satélites muestran que el aumento del nivel del mar no es simétrico.
Por ejemplo, aquí, nosotros que estamos frente a las costas de Chile, prácticamente todavía el mar no ha subido, a diferencia de lo que está pasando en Australia o en el otro lado del Pacífico.
Y esto se debe, dice, a que el océano se está calentando de una manera distinta, que no es homogénea. O sea, cuando hablamos del cambio climático, no podemos pensar que va a afectar igual a todas las regiones. Hay regiones que van a estar más afectadas, y otras menos.
Las aguas más calientes ocupan más volumen y eso, junto al deshielo del Ártico y la Antártida, hace que los niveles del mar estén causando graves problemas en muchas partes del mundo.
Un agua más caliente también pierde la capacidad de contener oxígeno y los científicos calculan que entre 1960 y 2010, este disminuyó un 2%.
La vida marina es la que está sufriendo más directamente el impacto del calentamiento de los océanos.
Vocabulario relacionado con mares y océanos
Las palabras marino y marítimo se confunden con frecuencia. La palabra marino se refiere al mar directamente. Por ejemplo, ciencia marina o biología marina.
La palabra marítimo se refiere a los objetos o actividades relacionadas al mar. Por ejemplo, las rutas marítimas o pronóstico marítimo.
También la palabra marina u oceánica se usa en el vocabulario científico cuando se refiere a cuerpos salados o salinos (con alta concentración de sales), mientras que el término acuático o fresco se refiere a lagos y ríos.