En el peor escenario posible, ante el rival que más disfruta hundiéndole el cuchillo, el Real Madrid coronó cinco meses para olvidar.
Un 5-1 a manos del Barcelona es el cruel castigo que recibió un equipo desnortado, estrepitosamente débil y sin fortuna. El resultado dejó herido de muerte al Real Madrid y a su entrenador, Julen Lopetegui, que podría tener las horas contadas.

El Barcelona domina el primer tiempo y sentencia el Clásico
Los azulgranas eran los amos del balón y los de Lopetegui esperaban. En la siguiente acción, todo lo que se apuntaba teóricamente se plasmó sobre el campo.
Habilitó Rakitic a Alba, que corrió al espacio y dio un centro retrasado para Coutinho. Para tener una idea de la jugada del primer tanto del Barcelona, la acción duró 1:35 minutos y en la misma se produjeron 27 pases.
El tanto le hizo mucho daño al Real Madrid. Antes de la media hora, Alba volvió a ser decisivo. Infiltró un pase en el área, Luis Suárez estuvo más vivo que Varane y el francés derribó al uruguayo. Luis Suárez llevó el 2-0 al marcador y hasta el descanso tampoco hubo noticias del Real Madrid.
La agresividad azulgrana contrastaba con la pasividad del Madrid. La inequívoca idea del entrenador alemán se imponía a los momentos y pasajes que había adivinado Ancelotti, conscientes del manifiesto desequilibrio del Madrid, que se columpió con el 0-2.
El partido se jugó al ritmo que dispuso el Barça, un equipo tan exuberante en ataque como frágil en defensa, expuesto a los errores individuales, como el de Cubarsí y Szczesny en el penalti del 0-1, y colectivo en el 0-2, cuando la presión y la línea del fuera de juego fueron superadas por un pase con el exterior del pie de Vinicius y el tiro de Mbappé.
La reacción del Real Madrid tras el descanso
Pero Julen Lopetegui reaccionó en el vestuario. Las tornas se habían cambiado absolutamente.
Quince minutos de presión absoluta del Madrid y de descontrol absoluto del Barcelona después de una gran lección táctica de Lopetegui.
La impetuosa salida de los suyos tras el descanso, tirando de orgullo, puso al Barça en serios problemas, cerca del empate, pero todo acabó siendo un espejismo.
El poste, otro martirio en estas semanas, escupió el último aliento del Madrid de Lopetegui, que pasó de acariciar el 2-2 a recibir una paliza de época.
Modric estrelló un balón en el poste y el conjunto blanco tuvo una ocasión inmejorable para igualar el encuentro. De esa ocasión fallada se pasó al durísimo resultado final.
Los azulgrana, sin embargo, se confundieron con tanta superioridad como tenían en la cancha, dejaron de apretar y no afinaron ante Courtois. El Barça deja de ser el Barça cuando no corre y no sabe qué hacer, se regala una pausa, se esmera en el control, no remata la contienda -perdonaron Raphinha y Lamine- y se confía como pasó en el 4-3.
Un error de Iñigo en el achique de espacios permitió que Modric conectara con Vinicius y su asistencia la culminara Mbappé, el punto final de un plantel interesado en la posesión con Brahim y Modric.
El ataque azulgrana aprovecha los espacios
Aguardar a que el Barça se equivoque puede ser una temeridad para un equipo que concedía una ocasión en cada llegada por la falta de consistencia de los medios, de ayudas de los delanteros y de contundencia y sincronía de una zaga con hasta cinco lesionados por más solvente que sea Courtois.
La respuesta azulgrana fue tan inmediata como insostenible para un adversario que no atiende al compromiso ni a la defensa corporativa, entregado a sus individualidades, muy vulnerable sin la pelota, retratado y desestabilizado en cada desmarque y arrastre de Ferran.
Al gol de Eric a la salida de un córner, siguió la rosca imparable de Lamine y dos tantos de Raphinha.
Atacaba el Barça como el Grupo Salvaje en la película de Sam Peckinpah desde que dejó de quejarse al árbitro por la concesión de los dos goles del Madrid.
El Barça recupera el liderato y deja herido de muerte al Real Madrid y a su entrenador.
| Momento | Acción destacada |
|---|---|
| Inicio del partido | El Real Madrid esperaba y el Barcelona dominaba el balón. |
| Primer tanto del Barcelona | La jugada duró 1:35 minutos y tuvo 27 pases. |
| Antes de la media hora | Alba volvió a ser decisivo y Luis Suárez llevó el 2-0 al marcador. |
| Tras el descanso | El Madrid salió con presión absoluta y puso al Barça en problemas. |
| Ocasión de Modric | El balón se estrelló en el poste cuando el Madrid buscaba el empate. |

Una goleada marcada por la fragilidad defensiva
El partido confirmó de punta a punta el carácter irreductible y generoso del Barcelona.
La visita del Madrid no fue ajena precisamente al vértigo y a la diversión que generan los partidos del plantel de Flick.
La incertidumbre, sin embargo, se mantenía cada vez que el cuero enfocaba a Szczesny. Víctor Muñoz tuvo el empate en sus pies y el polaco evitó el cuarto de Mbappé.
La intranquilidad azulgrana no se acabó hasta que el árbitro pitó el final después de anular un gol a cada equipo -Mbappé y Fermín-, señal de la locura de la tarde por la gracia del Barça.
Flick midió tanto los cambios que prefirió a Christensen antes que a Araujo.
Los encuentros del Barça son un regalo cuando aumenta su ventaja a siete puntos y quedan tres partidos para acabar una Liga que se recordará por el espectacular nacimiento del Barcelona de Flick.
El 5-1 y el final de la era Lopetegui
La cara de los jugadores del Real Madrid y su entrenador tras la humillación recibida ayer en el Camp Nou al enfrentar al Barcelona dictó una sentencia.
El equipo merengue bailó al ritmo del candombe uruguayo -triplete de Suárez-, la samba brasileña -Coutinho- y la cueca chilena -Vidal-, y con un lapidario 5-1 le puso fin a la era del DT Julen Lopetegui, quien seguramente este lunes ya no ocupará el banquillo del tres veces campeón consecutivo de Europa debido a sus malos resultados: 47 por ciento de rendimiento tras 14 partidos.
Queda ahora pendiente de la llamada definitiva del club a Lopetegui, donde le comunicarán su despido, cocinado antes incluso que fuera goleado en el Camp Nou.
A pesar de que periodísticamente se especuló durante la semana sobre qué sucedería con él en el caso de una hipotética victoria ante el Barcelona, sus superiores tenían escasa fe en el clásico.
Veían KO al equipo desde hace algunos partidos. De hecho, más de uno se temía un cornada de las feas, como la que finalmente sufrió el Madrid.
La agenda está por definir, pero en las próximas horas se debería confirmar el adiós del técnico vasco y la llegada en su lugar de Antonio Conte, según fuentes del club madridista.
Este lunes por la tarde habrá junta directiva para confirmar el fin de ciclo del actual técnico. Y sólo faltará poner fecha a la presentación del italiano.
Los factores que explican la crisis del Real Madrid
De Kiev hasta Barcelona, un bloque que fue capaz de ganar tres Champions seguidas se ha diluido por el bajonazo de los futbolistas, el pésimo mando de su entrenador y la arriesgada apuesta deportiva que hizo el club en el verano.
Muy pronto la crudeza de los resultados ha demostrado que ni Julen Lopetegui era el técnico ideal para dirigir la resaca post Zidane ni la plantilla estaba preparada para la marcha de Cristiano Ronaldo.
Las salidas del goleador histórico y del entrenador que ganó nueve títulos en 28 meses dejaron desamparado al Real Madrid.
Su arranque de temporada es un desastre, con un título perdido -la Supercopa de Europa-, penando por la Liga y con sudores en la Champions ante rivales de escaso fuste.
Todo ha desembocado en ese marcador doloroso que brillaba en el cielo del Camp Nou, otro arañazo para la historia negra de la entidad.
Semejante paliza tendrá sus consecuencias, por mucho que la temprana altura de la temporada permita aún a los blancos competir por todo.
Podrán llegar triunfos en primavera, si se produce una poderosa reacción, pero el bochorno de este domingo en Barcelona será difícil de olvidar.
La salida de Zidane y Cristiano Ronaldo
La llegada del entrenador fue bastante accidentada y criticada por la forma como se dio.
Fueron pocos los argumentos para entender por qué un club -Real Madrid- le sacaba su entrenador a una selección -España- a ¡dos días del debut en un mundial!
Con ese lastre llegó el español a un grupo que venía de perder al DT más importante de su historia, Zinedine Zidane, el cerebro del -nada más ni nada menos- tricampeonato consecutivo de la Liga de Campeones.
Y a los pocos días de asumir Lopetegui, el jugador más importante de la historia del Real Madrid, Cristiano Ronaldo, decía adiós para irse al Juventus de Italia.
Pasó la pretemporada y los días del mercado de verano después del Mundial -en el que en teoría se dan los traspasos más importantes- y nadie llegó a, siquiera, intentar reemplazar la figura mediática de CR7.
Sonaron Kylian Mbappé, Eden Hazard, Neymar, Harry Kane, pero al final el número 7 lo heredó Mariano Díaz, un canterano del club que estaba en el Lyon de Francia.
Los malos resultados antes del Clásico
El primer golpe al Madrid se lo dio su otro clásico rival, el Atlético, al derrotarlo 4-2 en la prórroga tras finalizar 2-2 los 90 minutos.
En la disputa por la Supercopa de Europa, el equipo perdía un invicto de 13 finales europeas consecutivas ganadas, luego de ‘tan solo’ 18 años.
Ese fue el preámbulo de lo que vendría durante la temporada: los antirrécords.
El Real Madrid duró 4 partidos y 46 minutos sin marcar un gol, marca que nunca había registrado en la Liga de España; y a esos cuatro encuentros se le sumó uno más sin conseguir una victoria.
Finalmente llegó el fatídico domingo 29, cuando volvió a recibir 5 goles del Barcelona, cosa que no pasaba desde el 2010.
Según los medios de España, el DT saldrá hoy y llegará el italiano Antonio Conte para intentar darle vuelta a una situación complicada: Hoy, el Real Madrid está más cerca del descenso -6 puntos- que de la punta -7-.
La discusión entre Casemiro y Sergio Ramos
Además de toda la cadena de desgracias en el Real Madrid, al término del partido de ayer, dos de sus referentes en la cancha, Casemiro y el capitán Sergio Ramos, terminaron creando un cortocircuito en el camerino blanco.
El volante brasileño, sin filtro, aseguró: “No es solo una cosa. No se trata solo de actitud o de juego. Es, sobre todo, los jugadores. Los jugadores tienen que dar más la cara, correr más. En este club hay que dar el máximo, y el 5-1 refleja lo que es esta temporada”.
Y Ramos salió en defensa de su grupo recriminando lo dicho por Casemiro: “Cuando llegan los momentos difíciles, siempre es inoportuno opinar de esa manera. Hay que mantener la calma, no hay que señalar a nadie. Saber que todos podemos dar un poquito más”.
Pero Ramos también aseguró algo cierto, y es que la temporada apenas arranca y no todo está perdido: “Yo he ganado ligas que nos sacaban más de diez puntos, y está al alcance de pocos”.
Y dependerá del nuevo entrenador guiar al actual tricampeón de Europa.
La respuesta de Lopetegui después de la goleada
A eso, al margen del calendario, se agarraba desesperado Lopetegui, que llegó a visualizar a un Madrid en La Cibeles a final de curso.
Lo dijo muy bajito en la sala de prensa, hundido por la goleada y su mal fario.
Seguía pensando en el balón de Modric al poste, acción que hubiera supuesto el 2-2.
«Creo en este grupo, en este equipo. Me gustaría ver qué pasa en el mes de mayo o en abril. El equipo tiene futuro esta temporada. Las distancias cambian. La dinámica es terrible. Partido extraño», lamentó en la que seguramente fuera su última rueda de prensa.
Ese condicional que se le escapó al final -«Me gustaría ver...»- refleja su resignada situación.
«No esperéis de mí ningún reproche. La responsabilidad deportiva siempre cae sobre el entrenador», asume.
En menos de medio año puede ser despedido de las dos instituciones futbolísticas más importantes del país: la selección y el Real Madrid.
Con la diferencia de que en la primera dejó a una España imbatida y ahora a un equipo que suma cinco derrotas en los últimos siete partidos, una racha calamitosa.
Sin la confianza de sus jefes hace tiempo, no ha sido capaz de que los jugadores ejecuten su método.
En el Camp Nou, a la desesperada en la segunda parte, con 2-0 abajo ya, planteó un atrevido sistema defensivo con tres centrales, clavado Casemiro en la zaga.
Los jugadores blancos no tuvieron más que tragar quina y felicitar a su máximo rival por la contundente victoria.
Así lo hizo en público Sergio Ramos. Atrás quedaba un discurso triste de su entrenador que a todos les sonó a despedida.
Las alineaciones y los cambios
Barcelona
Wojciech Szczesny, Gerard Martín -Alejandro Balde, min. 56-, Iñigo Martínez, Pau Cubarsí -Andreas Christensen, min. 56-, Eric García -Héctor Fort, min. 77-, Pedri, Lamine Yamal, Dani Olmo -Fermín López, min. 76-, Frenkie de Jong, Raphinha y Ferran Torres -Gavi.
Real Madrid
Thibaut Courtois, Lucas Vázquez -Endrick, min. 83-, Aurélien Tchouaméni, Fran García, Raúl Asencio, Dani Ceballos -Luka Modric, min. 45-, Federico Valverde, Jude Bellingham, Vinícius Júnior -Víctor Muñoz, min. 87-, Arda Güler -Brahim Díaz.
Un precedente que alimentaba la esperanza madridista
Además, esta situación no es nueva a lo largo de las últimas temporadas: en la 2015-2016 arrancó mal con la contratación de Rafa Benítez y acabó con la primera Champions de la seguidilla de Zidane.
El único alivio blanco, si acaso, es que no hemos llegado todavía a noviembre.
Hay tiempo para la reacción, aunque los daños hasta el momento ya son bastante graves.