Programa Mundial de Alimentos: información y funciones

El Programa Mundial de Alimentos (PMA), también conocido como World Food Program o WFP, es la mayor organización humanitaria del mundo dedicada a combatir el hambre y proporcionar asistencia alimentaria a las personas necesitadas. Es un organismo de las Naciones Unidas que salva vidas en situaciones de emergencia y utiliza la ayuda alimentaria para construir un camino hacia la paz, la estabilidad y la prosperidad para las personas que se recuperan de conflictos, catástrofes y del impacto del cambio climático.

El PMA proporciona alimentos de emergencia, emplea tecnología para alertar sobre el riesgo de hambruna y determinar la respuesta más adecuada, moviliza capacidades logísticas y trabaja con gobiernos y socios para reforzar la seguridad alimentaria, la nutrición, la protección social y la resiliencia de las comunidades.

Qué es el Programa Mundial de Alimentos

El Programa Mundial de Alimentos es una agencia de la ONU que lucha contra el hambre distribuyendo alimentos a millones de personas. El PMA trabaja con ACNUR en emergencias, como guerras, conflictos armados y desastres naturales, y en crisis de larga duración para llevar comida a víctimas de guerra, civiles y víctimas de desastres naturales.

El PMA es el principal organismo de respuesta ante el hambre a nivel mundial. Trabaja para brindar asistencia alimentaria donde nadie más puede hacerlo y actúa de forma más rápida, inteligente y eficiente para reducir el hambre durante emergencias y ayudar a las comunidades a fortalecer su resiliencia frente a futuros impactos.

Gracias a la dedicación y profesionalidad de más de 20.000 empleados en el mundo, el Programa Mundial de Alimentos está presente en más de 120 países y territorios para llevar a cabo su misión. Para millones de personas en todo el mundo, la asistencia de emergencia del PMA durante las crisis representa la diferencia entre la vida y la muerte.

El Premio Nobel de la Paz 2020 fue otorgado al Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas «por sus esfuerzos para combatir el hambre, por su contribución a mejorar las condiciones de paz en las zonas afectadas por conflictos y por actuar como motor impulsor de los esfuerzos para prevenir el uso del hambre como arma de guerra y conflicto».

Cuál es la misión del PMA

La misión del PMA abarca la asistencia alimentaria de emergencia, el auxilio y la rehabilitación, la ayuda al desarrollo y las operaciones especiales. El PMA facilita alimentos que salvan vidas a las personas desplazadas por conflictos y desamparadas por catástrofes, y ayuda a individuos y comunidades a encontrar soluciones que cambien sus vidas ante los múltiples retos que afrontan para construir un futuro mejor.

Dos tercios del trabajo del PMA se realizan en países afectados por conflictos, donde las personas tienen tres veces más probabilidades de sufrir desnutrición que quienes viven en países sin conflictos. En situaciones de conflicto, el PMA socorre a poblaciones exhaustas y utiliza la asistencia alimentaria para construir vías hacia la paz y la estabilidad.

El PMA trabaja para mejorar la nutrición de mujeres y niños, ayudar a los pequeños agricultores a mejorar la productividad y reducir las pérdidas, ayudar a los países y comunidades a prepararse y hacer frente a las crisis relacionadas con el clima, e impulsar el capital humano a través de programas de alimentación escolar.

Cuando una emergencia disminuye, el PMA ayuda a reconstruir vidas y medios de subsistencia fortaleciendo la resiliencia de las personas y las comunidades. Su labor para fomentar la resiliencia, adaptarse al cambio climático, promover una buena nutrición y mejorar los sistemas alimentarios sienta las bases de un futuro más próspero para millones de personas.

Principales funciones del Programa Mundial de Alimentos

Asistencia alimentaria de emergencia

El PMA es la mayor organización humanitaria que proporciona ayuda alimentaria de emergencia a las personas necesitadas. Facilita alimentos a las personas afectadas por conflictos, sequías, inundaciones, terremotos, huracanes, pérdidas de cosechas y otros desastres.

En cualquier día, el PMA puede tener en movimiento 4.300 camiones, 55 aeronaves y 135 embarcaciones, entregando asistencia de emergencia, socorro y rehabilitación, ayuda al desarrollo y operaciones especiales a personas afectadas por conflictos y catástrofes.

Cuando una catástrofe o un conflicto obliga a las personas a desplazarse, los alimentos pueden ser una necesidad inmediata junto con el transporte y el alojamiento temporal para ponerse a salvo. La asistencia alimentaria permite cubrir necesidades básicas y proteger a las familias mientras se restablecen sus medios de vida.

Prevención de hambrunas

El PMA utiliza tecnología punta para alertar sobre el riesgo de hambruna y determinar la respuesta más adecuada. También invierte en sistemas de alerta temprana y preparación ante amenazas climáticas y de otro tipo.

El PMA trabaja para evitar que las situaciones degeneren en hambruna reforzando la educación, la nutrición, la resiliencia de los medios de subsistencia y los sistemas de protección social, como los programas de comidas escolares.

Los conflictos, el cambio climático, los desplazamientos, las crisis económicas y la desigualdad hacen que millones de personas padezcan hambre aguda y que la hambruna aceche a las poblaciones más vulnerables. En países como Yemen, la República Democrática del Congo, Nigeria, Sudán del Sur y Burkina Faso, la combinación del conflicto violento y la pandemia ha llevado a un aumento dramático en el número de personas que viven al borde de la inanición.

Nutrición

El PMA trabaja para mejorar la nutrición de mujeres y niños y para garantizar que la asistencia alimentaria sea suficiente, equilibrada y culturalmente aceptable. Sus programas de alimentación y nutrición buscan prevenir la desnutrición y atender especialmente a las personas con mayores necesidades.

El PMA es el principal socio de ACNUR en materia de nutrición. Ambas organizaciones evalúan conjuntamente las necesidades de alimentos y cooperan en la distribución, el establecimiento y la planificación de los programas.

Mientras ACNUR es responsable de determinar los estándares nutricionales e implementar los programas de alimentación especial, como la leche terapéutica para la desnutrición de los menores de 3 años, el PMA participa en la asistencia alimentaria y en la respuesta nutricional.

Logística y cadenas de suministro

El PMA moviliza sus capacidades en la cadena de suministro para llevar alimentos y otros suministros humanitarios a lugares donde el acceso es difícil. Su capacidad logística permite coordinar transporte terrestre, aéreo y marítimo en emergencias complejas.

La organización trabaja con gobiernos, otros organismos de las Naciones Unidas, organizaciones no gubernamentales, empresas privadas y otras entidades para movilizar recursos, buscar soluciones innovadoras y hacer llegar a las comunidades vulnerables la asistencia que necesitan.

Protección social

El PMA cuenta con un largo historial de apoyo al diseño y la prestación de protección social a nivel nacional, proporcionando asesoramiento técnico o ejecutando programas en nombre de los gobiernos, incluso en zonas urbanas.

El PMA ofrece su experiencia en el diseño de una adecuada selección de beneficiarios, la creación de registros, los mecanismos de entrega, los mecanismos de rendición de cuentas de los beneficiarios y el cálculo de los valores de las transferencias.

Las poblaciones urbanas vulnerables suelen quedar excluidas de las redes de seguridad, como los trabajadores informales, las comunidades desplazadas y las personas que viven en asentamientos precarios. Por esta razón, la protección social es una herramienta importante para garantizar que la asistencia llegue a quienes más la necesitan.

Preparación y respuesta ante desastres

El PMA apoya a los gobiernos y a otros socios en el desarrollo de su capacidad para gestionar el riesgo de catástrofes y mejorar la seguridad alimentaria. También invierte en sistemas de alerta temprana y preparación ante amenazas climáticas y de otro tipo.

El PMA ayuda a los países a movilizar donantes, como el Fondo de Adaptación y el Fondo Verde para el Clima, para financiar la labor de resiliencia climática. También ayuda a los gobiernos a elaborar y aplicar políticas que promuevan los objetivos de seguridad alimentaria y nutrición.

Resiliencia y medios de subsistencia

El PMA trabaja para empoderar a las comunidades a través de habilidades transformadoras y del suministro de herramientas y kits para actividades generadoras de ingresos, incluido el apoyo a la agricultura urbana climáticamente inteligente y a las empresas de procesamiento de alimentos.

Cuando una emergencia disminuye, el PMA ayuda a las comunidades a recuperar sus medios de subsistencia y a reducir su dependencia de la ayuda humanitaria. Sus programas buscan que las personas puedan gestionar mejor los riesgos y absorber las perturbaciones.

Debido a las limitadas oportunidades de empleo y al aumento de las desigualdades en las ciudades, el PMA también desarrolla las competencias digitales de los jóvenes y los vincula a los mercados de trabajo.

El PMA y los programas de comidas escolares

La misión del PMA incluye ayudar a los gobiernos a garantizar que todos los niños en edad escolar tengan acceso a comidas en la escuela y estén sanos y preparados para aprender. El PMA es la organización humanitaria más grande que implementa programas de comidas escolares en todo el mundo, con más de 50 años de experiencia en esta área.

Los programas de comidas escolares son factores de cambio multisectoriales que mejoran la educación, la salud y la nutrición de los niños. En términos más generales, apoyan a toda la comunidad local proporcionando una importante red de seguridad y reforzando los sistemas alimentarios y las economías.

El PMA es también la secretaría de la iniciativa gubernamental Coalición de Comidas Escolares. A través de estos programas, la organización apoya a los gobiernos en el diseño, la financiación y la aplicación de sistemas nacionales de alimentación escolar.

Transferencias de efectivo y cupones para alimentos

Los programas de transferencia de efectivo han estado en primera línea de las respuestas de los gobiernos nacionales y locales para apoyar a las poblaciones urbanas pobres, especialmente durante la pandemia de Covid-19.

Cuando se produce una catástrofe o estalla un conflicto, el dinero suele ser lo primero que la gente necesita para comprar alimentos o pagar el transporte y el alojamiento temporal para ponerse a salvo.

Las transferencias monetarias y los cupones para alimentos permiten que las personas cubran sus necesidades de acuerdo con las condiciones del mercado local. También pueden contribuir al sostenimiento de las economías locales cuando los comercios siguen funcionando.

En 2025, el PMA distribuyó 2,3 millones de toneladas métricas de alimentos y entregó US$2.200 millones mediante transferencias monetarias y cupones para alimentos, fortaleciendo la seguridad alimentaria y nutricional y contribuyendo al sostenimiento de las economías locales en todo el mundo.

El trabajo del PMA con ACNUR

El Programa Mundial de Alimentos y ACNUR son dos agencias de la ONU que trabajan codo con codo en países en conflicto. El PMA trabaja con ACNUR en emergencias y en crisis de larga duración para llevar comida a víctimas de guerra, civiles, personas refugiadas y víctimas de desastres naturales.

ACNUR y el PMA se coordinan para repartir diariamente raciones de comida en los campos de refugiados. Además, el PMA apoya las actividades que fomentan la autosuficiencia de los refugiados desarrollando producción de alimentos, como la cesión de tierras de cultivo para las personas que han huido.

El PMA da asistencia alimentaria a los beneficiarios cuando las cifras superan las 5.000 personas. Es el caso de campos de refugiados como Dadaab o Kakuma en Kenia, o Zaatari en Jordania, que superan las 50.000 personas.

En las poblaciones de menos de 5.000 personas donde el gobierno no puede satisfacer las necesidades, es ACNUR quien da normalmente la ayuda alimentaria. Esta división del trabajo permite adaptar la respuesta al tamaño de la población y a las capacidades disponibles.

AspectoFunción principal
Programa Mundial de AlimentosAsistencia alimentaria y apoyo logístico en grandes emergencias y poblaciones numerosas
ACNUREstándares nutricionales y programas de alimentación especial
Ambas organizacionesEvaluación de necesidades, distribución, establecimiento y planificación

ACNUR y el PMA proporcionan una cantidad adecuada de alimentos que asegure una dieta sana, equilibrada y culturalmente aceptable a quienes han tenido que huir. Solo en 2017, 176.283 personas participaron en los programas especiales de ACNUR contra la desnutrición aguda.

En qué consiste una ración alimentaria

En un campo de ACNUR, las raciones de alimentos diarias se componen de 2.100 kilocalorías. Estas raciones están formadas a base de cereales y otros alimentos con proteínas, como legumbres, y grasas.

La composición de una ración busca aportar energía y nutrientes básicos a las personas que dependen de la asistencia humanitaria. La cantidad y el tipo de alimentos pueden variar según las necesidades nutricionales, la disponibilidad y las condiciones de la emergencia.

Limitaciones de la asistencia alimentaria

A pesar del trabajo exhaustivo de las agencias de la ONU para alimentar a todas las personas que viven en los campos, la falta de fondos puede limitar la cobertura y la cantidad de ayuda disponible.

La falta de presupuesto para crisis olvidadas como Sudán del Sur o la República Centroafricana ha provocado situaciones de inseguridad alimentaria que perjudican la salud de quienes dependen de la ayuda humanitaria.

Durante la hambruna en Sudán del Sur en 2017, la falta de recursos para llegar a un número cada vez mayor de personas en los campos obligó a las agencias de la ONU a recortar hasta un 50 % las raciones de comida.

Aunque tanto el PMA como ACNUR priorizan a las personas más vulnerables, como mujeres y niños, a menudo la ayuda tampoco es suficiente para ellas.

El PMA y la urbanización

La urbanización tiene un claro impacto en el trabajo del PMA. Varios factores interrelacionados hacen que aumente el número de personas que se enfrentan a la inseguridad alimentaria y la malnutrición en los entornos urbanos.

Estos factores incluyen un aumento de la pobreza urbana, la prevalencia de la desigualdad urbana y las transiciones agrarias y nutricionales que transforman los sistemas alimentarios rurales y urbanos.

Una gran proporción de la población urbana mundial tiene oportunidades limitadas, carece de acceso a los servicios básicos y su poder adquisitivo es limitado, por lo que es más probable que padezca hambre o desnutrición y menos capaz de gestionar los riesgos y absorber las perturbaciones.

Con la pobreza, la desigualdad y los riesgos concentrándose cada vez más en las ciudades, la carga de la inseguridad alimentaria y la malnutrición se está desplazando gradualmente de las zonas rurales a las urbanas.

El PMA está adaptando sus esfuerzos para satisfacer las necesidades urgentes de alimentos y nutrición y fomentar la resiliencia en las zonas urbanas. La Estrategia Urbana del PMA reconoce las zonas urbanas como un contexto operativo crucial y esboza un marco con las prioridades, acciones y cambios programáticos clave necesarios para lograr el hambre cero en las zonas urbanas.

Inseguridad alimentaria en ciudades

Compromiso con ciudades y gobiernos locales

La capacidad y la huella operativa del PMA en las zonas urbanas se han ampliado considerablemente en el último decenio a la luz de las principales crisis con una fuerte dimensión urbana, como la crisis mundial de los precios de los alimentos de 2008, la crisis siria, la pandemia del virus Covid-19 y la guerra en Ucrania, entre otras.

En el marco de su Estrategia Urbana, el PMA ha esbozado los cambios programáticos clave necesarios para acelerar y reforzar sus programas, comenzando por las asociaciones y la forma en que interactúa con los actores clave en las zonas urbanas.

El PMA se propone colaborar más estrechamente con los gobiernos locales, entre otras cosas para identificar a las comunidades más expuestas en las zonas urbanas y elaborar conjuntamente planes y escenarios que tengan en cuenta los aspectos alimentarios y nutricionales, incluidos los planes de contingencia y de alerta temprana.

El PMA también está tratando de alinearse con los programas, planes y proyectos existentes de los gobiernos locales, como los planes de desarrollo urbano, infraestructuras, recuperación o gestión del riesgo de catástrofes, y complementarlos para garantizar que sus programas contribuyan a lograr resultados a más largo plazo.

Programas del PMA en las ciudades

Programas escolares

En las zonas urbanas, los programas de comidas escolares pueden mejorar la educación, la salud y la nutrición de los niños y, al mismo tiempo, proporcionar una red de seguridad para las familias vulnerables.

Estos programas refuerzan los sistemas alimentarios y las economías locales porque pueden vincular la alimentación escolar con productores, proveedores y servicios de la comunidad.

Transferencias de efectivo

Las transferencias de efectivo son especialmente importantes en las ciudades porque muchas familias compran la mayor parte de sus alimentos y dependen de los ingresos diarios. La integración con las estructuras de gobierno locales es fundamental para garantizar una comprensión adecuada del contexto y las necesidades.

Protección social urbana

El PMA ayuda a diseñar mecanismos que permitan identificar a las personas vulnerables, registrar a los beneficiarios y entregar la asistencia de manera segura y responsable.

La protección social puede incluir transferencias, asistencia alimentaria y otros mecanismos destinados a reducir la exposición de las familias a las crisis económicas, los conflictos y los desastres.

Fomento de la resiliencia

El PMA desarrolla actividades generadoras de ingresos, apoya la agricultura urbana climáticamente inteligente y fortalece las empresas de procesamiento de alimentos.

También desarrolla las competencias digitales de los jóvenes y los vincula a los mercados de trabajo para ampliar sus oportunidades económicas en contextos urbanos con empleo limitado.

El papel del PMA frente al cambio climático

El PMA ayuda a los países y comunidades a prepararse y hacer frente a las crisis relacionadas con el clima. Sus actividades incluyen sistemas de alerta temprana, preparación ante amenazas, apoyo a los medios de subsistencia y fortalecimiento de la resiliencia.

El PMA ayuda a los países a movilizar recursos del Fondo de Adaptación y del Fondo Verde para el Clima para financiar la labor de resiliencia climática.

La acción anticipatoria permite actuar antes de que una sequía, una inundación u otra amenaza climática provoque pérdidas mayores en los alimentos, los ingresos y los medios de vida.

El hambre, los conflictos y la paz

Donde hay conflicto, hay hambre. Y donde hay hambre, a menudo hay conflicto. La seguridad alimentaria, la paz y la estabilidad van de la mano.

Sin paz, no se puede lograr el objetivo global de hambre cero; y mientras haya hambre, nunca habrá un mundo pacífico. El Comité Noruego del Premio Nobel destacó que brindar asistencia en el suministro alimentario no solo previene el hambre, sino que también puede ayudar a mejorar las perspectivas de estabilidad y paz.

Dos tercios del trabajo del PMA se realizan en países afectados por conflictos, donde las personas tienen tres veces más probabilidades de desnutrición que las que viven en países sin conflictos.

El Premio Nobel de la Paz reconoció el papel del PMA en la lucha contra el hambre, en la mejora de las condiciones de paz en zonas afectadas por conflictos y en la prevención del uso del hambre como arma de guerra y conflicto.

Cómo se financia el PMA

Las iniciativas del PMA se financian en su totalidad a través de contribuciones voluntarias de gobiernos, instituciones, corporaciones e individuos donantes.

Alimentar a millones de las personas más hambrientas del mundo y ayudar a millones más a hacer frente a los efectos de los conflictos, el cambio climático y la pobreza arraigada requiere miles de millones de dólares cada año.

Los gobiernos son socios principales del PMA, no solo como fuente fundamental de financiación, sino como aliados estratégicos que impulsan políticas y la cooperación multilateral.

El PMA trabaja en colaboración con gobiernos, otros organismos de las Naciones Unidas, organizaciones no gubernamentales, empresas privadas y otras entidades para movilizar recursos, buscar soluciones innovadoras y hacer llegar a las comunidades vulnerables la asistencia que necesitan.

Transparencia y rendición de cuentas

Tanto el PMA como su personal se rigen por las normas más estrictas de integridad y comportamiento. La organización se compromete a actuar con total transparencia y rendir cuentas a las personas a las que sirve y a los donantes que financian sus iniciativas.

El PMA lleva a cabo auditorías objetivas e independientes, así como investigaciones e inspecciones sobre sospechas de irregularidades, mala conducta y fraude, además de explotación o abuso sexual.

Para garantizar su adecuación a los objetivos, el PMA lleva a cabo evaluaciones periódicas independientes. Gracias a ellas, sus donantes y socios pueden conocer con más detalle la eficacia, eficiencia, pertinencia, impacto y sostenibilidad de su labor.

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