El parto prematuro o parto pretérmino es aquel nacimiento que ocurre antes de que se hayan completado las 37 semanas de embarazo. Se considera prematuro a un recién nacido antes de la semana 37 de embarazo.
El embarazo se mide en semanas mediante la Edad Gestacional (EG), que permite estimar la maduración del feto. Un embarazo de término suele situarse sobre las 37 semanas de gestación, aunque el embarazo humano normal dura aproximadamente 40 semanas.
¿A partir de qué semana se considera prematuro?
Un parto anterior a 37 semanas se considerará como pre-término o prematuro. Por tanto, un bebé que nace con 36 semanas y 6 días todavía se considera prematuro, mientras que, cuando ha cumplido la semana 37 de embarazo, deja de clasificarse como prematuro por edad gestacional.
| Clasificación | Edad gestacional |
|---|---|
| Prematuro extremo | Menos de 28 semanas |
| Muy prematuro | De 28 a 32 semanas |
| Prematuro moderado-tardío | De 32 a 37 semanas |
| Prematuro tardío | Entre las semanas 35 y 37 de gestación |
La “prematuridad tardía” se refiere a las semanas 34 a 36 de embarazo. Los bebés nacidos durante este período se consideran bebés prematuros tardíos, pero enfrentan muchos de los mismos problemas de salud que los bebés prematuros.
Es posible que los bebés prematuros tardíos que nacen entre las semanas 35 y 37 de gestación no luzcan prematuros. Posiblemente no se los ingrese en una unidad de cuidados intensivos neonatales (UCIN), pero aun así están en riesgo de más problemas que los bebés a término.
Un bebé nacido antes de 37 semanas en el vientre materno es un bebé prematuro. En cuanto un bebé ha cumplido la semana 37 de embarazo y pesa más de 2.500 gramos al nacer, deja de ser un parto prematuro.
¿Qué significa la viabilidad fetal?
La viabilidad fetal, es decir, el momento desde el cual el nacimiento del feto tiene posibilidad de sobrevivir, a nivel mundial se considera entre las 22 y 24 semanas, siendo lo más frecuente en Chile a las 24 semanas.
La regla general es que debe completarse la semana 23 de gestación para que el bebé sea viable. Sin embargo, siempre hay historias de éxito de bebés que han sobrevivido tras un parto prematuro en la semana 21, 22 o 23 de embarazo y tienen un peso al nacer especialmente bajo, a veces inferior 500 gramos.
La viabilidad no significa que todos los bebés nacidos en esas semanas puedan sobrevivir ni que estén fuera de peligro. La posibilidad de supervivencia depende de la edad gestacional exacta, el peso, el estado del bebé, las complicaciones, la atención disponible y la experiencia del centro médico.
¿Por qué puede producirse un parto prematuro?
Los nacimientos prematuros obedecen a distintas razones. La mayoría de ellos ocurren espontáneamente, pero algunos se deben a razones médicas, como infecciones u otras complicaciones del embarazo que requieren la inducción temprana del parto o un parto por cesárea.
A menudo se desconoce la causa del trabajo de parto prematuro. A pesar de que en algunos casos se puede sospechar cuál es la causa que ha provocado un parto prematuro, en muchas ocasiones la etiología exacta es bastante confusa y desconocida.
Los niños pueden nacer de manera prematura debido a un trabajo de parto prematuro espontáneo o por indicación médica, a fin de planificar la inducción del parto o adelantar un parto mediante cesárea.
Infección intraamniótica
Es la única causa probada que induce el trabajo de parto por sí solo. Es cuando la membrana interna de la placenta muestra infecciones bacterianas que contaminan el líquido amniótico.
Estas infecciones suben desde el cuello uterino o cérvix y pueden infectar al feto y/o a la madre, causando irritación de la pared uterina e induciendo al trabajo de parto.
Isquemia útero-placentaria
Es la disminución del flujo sanguíneo de las arterias uterinas y placentarias, afectando la circulación fetal. Al ser aguda puede causar sufrimiento fetal.
En este caso se puede llevar a decidir la interrupción del embarazo, afectando así el crecimiento del feto.
Disfunción cervical
Corresponde a la dilatación pasiva del cuello uterino que impide contener al feto in utero.
El tratamiento para este caso puede ser el cerclaje cervical, que consiste en suturar el cuello uterino para poder contener al feto.
Sobredistensión uterina
Lo cual provoca el aumento de la contractibilidad miometrial después de las 24 semanas de gestación. Es el aumento de tamaño de las fibras musculares del útero, este se presenta después de las 24 semanas de gestación.
La sobredistensión uterina puede relacionarse con el embarazo múltiple o con una presencia excesiva de líquido amniótico.
Factores inmunológicos
El sistema inmunológico es el encargado de combatir las infecciones, enfermedades y agresiones externas.
En el caso de un trasplante durante el embarazo o una respuesta alérgica ante un agente no patológico, se puede presentar una reacción del sistema inmunológico, agravando la condición materna y desencadenando así el parto prematuro.
Factores hormonales
Para evitar contracciones durante el periodo de gestación, las hormonas femeninas, estrógeno y progesterona, que mantienen el ciclo menstrual, deben disminuir.
En algunas situaciones estas hormonas pueden aumentar debido a infecciones o situaciones de estrés, causando contracciones que conducen al parto prematuro.
Enfermedades y condiciones maternas
Los problemas de salud en la madre como diabetes, cardiopatía y nefropatía pueden contribuir al trabajo de parto prematuro.
Entre las causas figuran los embarazos múltiples, las infecciones y afecciones crónicas como la diabetes y la hipertensión arterial; sin embargo, a menudo no se determina causa alguna. También la genética podría influir.
- Embarazo múltiple.
- Polihidramnios: presencia excesiva de líquido amniótico.
- Problemas uterinos o insuficiencia cervicouterina.
- Defectos en la placenta: desprendimiento prematuro o placenta previa.
- Ganancia de peso insuficiente o excesiva en el embarazo.
- Sangrados en el embarazo.
- Poco tiempo entre embarazos.
Sería recomendable dejar un intervalo de 18 meses entre un parto y un nuevo embarazo.
Un lapso de menos de seis meses entre embarazos puede aumentar el riesgo. No obstante, un embarazo en el que no haya estos factores de riesgo mencionados también podría finalizar con un parto prematuro.
Los nacimientos prematuros son especialmente frecuentes en los embarazos gemelares. La edad media de nacimiento de los gemelos es de 36 semanas de gestación, la de los trillizos de 32 semanas y la de los cuatrillizos de 31 semanas.
Es un hecho generalmente reconocido que un estilo de vida poco saludable repercute negativamente en el embarazo. Fumar y consumir alcohol o drogas no sólo pueden perjudicar el desarrollo del niño, sino también aumentar el riesgo de parto prematuro.
El estrés grave puede desencadenar un parto prematuro y, por tanto, provocar un nacimiento prematuro. No importa si está causado por conflictos en la esfera privada, problemas de pareja, estrés en el trabajo o preocupaciones económicas.
Si una mujer ha sufrido un parto prematuro con su primer hijo, existe riesgo de recurrencia para el segundo. De hecho, parece existir un componente hereditario en el riesgo de parto prematuro: las mujeres que nacieron prematuramente o que tienen un hermano que nació prematuro tienen entre un 50 y un 60 por ciento más de riesgo de parto prematuro.
¿Cuáles son los síntomas de un parto prematuro?
Si antes de la semana 37 de gestación se experimenta alguno de estos síntomas, es importante acudir cuanto antes al hospital:
- Sangrado vaginal.
- Dolor o presión abdominal, especialmente en la parte baja.
- Dolor de espalda que no cesa.
- Contracciones regulares y frecuentes.
- Expulsión del tapón mucoso.
- Rotura prematura de membranas, que conlleva una pérdida acuosa por la vagina.
Puede ser un goteo o de manera más abundante. En cualquier caso, es importante que, ante cualquier síntoma sospechoso o duda, la embarazada consulte cuanto antes con el especialista.
El signo más claro de un parto prematuro es el inicio precoz del trabajo de parto. Presta atención a si las contracciones duran más de una hora, se producen a intervalos de cinco a diez minutos y duran más de 30 segundos.
Otro signo de parto prematuro es la rotura prematura de la bolsa amniótica. El sangrado puede ser un signo de que la placenta se está desprendiendo prematuramente.
¿Cómo se diagnostica?
Cuando una mujer presenta síntomas de parto prematuro, existen pruebas médicas que se pueden realizar para confirmar el diagnóstico:
- Monitorización de las contracciones.
- Medición del cuello uterino por ecografía, para ver si está acortado.
- Análisis de la secreción vaginal para comprobar si se trata de líquido amniótico o para detectar ciertas infecciones.
El obstetra o matrona evaluará la situación y confirmará el diagnóstico e indicará tratamiento dependiendo de lo avanzado que se encuentre el trabajo de parto prematuro, incluida la medición de cérvix.
Entre los exámenes que más comúnmente se realizan en un bebé prematuro se encuentran:
- Gasometría arterial para verificar los niveles de oxígeno en la sangre.
- Exámenes de sangre para verificar los niveles de glucosa, calcio y bilirrubina.
- Radiografía del tórax.
- Monitoreo cardiorrespiratorio continuo, que controla la respiración y la frecuencia cardíaca.
¿Dónde acudir ante una amenaza de parto prematuro?
Quienes se atienden en Sistema Público, deben acudir al CESFAM, SAPU, CDT, CRS o Servicio de Urgencia del Hospital más cercano o el correspondiente a su domicilio.
Si la mujer está en trabajo de parto prematuro, será hospitalizada. Cuando se presenta el parto prematuro y no se puede detener, su equipo médico se preparará para un nacimiento de alto riesgo.
La madre se puede llevar a un centro médico que esté adecuado para cuidar de bebés prematuros en una UCIN.
¿Se puede detener o retrasar el parto prematuro?
El parto prematuro se puede algunas veces tratar o retardar por medio de un medicamento que bloquea las contracciones uterinas; sin embargo, los intentos por retardarlo muchas veces no son efectivos.
Siempre que sea posible, la primera estrategia será retrasar el nacimiento. Cuando la mujer está ingresada en el hospital por trabajo de parto prematuro, se administra suero de forma intravenosa para que esté lo mejor hidratada posible.
Además, cabe la posibilidad de que el médico suministre fármacos llamados tocolíticos para frenar el trabajo de parto y las contracciones uterinas.
Estos fármacos no pueden tratar la causa de las contracciones, pero dan a la futura madre y al bebé un tiempo extra muy necesario.
Si el bebé aún no está preparado para nacer y los profesionales sanitarios intentan retrasar el parto terapéuticamente, la futura madre debe guardar reposo en cama y se le puede administrar medicación inhibidora del trabajo de parto.
Sin embargo, algo que no ayuda a evitar un nacimiento prematuro es quedarse en la cama. El reposo en cama puede aumentar el riesgo para coágulos sanguíneos, huesos más débiles y menor fuerza muscular.
Tratamientos para proteger al bebé
La betametasona, un medicamento esteroide administrado a madres en parto prematuro, puede reducir la gravedad de algunas de las complicaciones de la prematuridad.
Con respecto al niño, una de las complicaciones más habituales en el nacimiento de un bebé prematuro es que sus pulmones son todavía demasiado inmaduros y pueden sufrir graves problemas respiratorios. Para evitarlo, es muy probable que se administren corticoides a la embarazada que estimulan la maduración de los pulmones fetales.
Si una mujer experimenta trabajo de parto prematuro o corre el riesgo de dar a luz prematuramente, existen tratamientos para ayudar a proteger al recién nacido prematuro de futuros trastornos neurológicos, así como de dificultades respiratorias e infecciones.
Estos tratamientos incluyen esteroides prenatales y relajantes uterinos para retrasar el trabajo de parto y antibióticos contra la rotura prematura de membranas durante el trabajo de parto (RPMATP).
En caso de parto prematuro entre las semanas 24 y 32 de embarazo, la futura madre puede recibir sulfato de magnesio en forma de infusión unas horas antes del parto. Esta medida también se conoce como neuroprotección.
La vía del nacimiento depende de la situación de la madre y del bebé. Un bebé prematuro puede nacer por parto vaginal; no es necesario que se practique siempre una cesárea en caso de que se trate de un parto prematuro.
Cuidados del bebé prematuro
Después de nacer, se lleva al bebé a una UCIN. Se lo coloca bajo un calentador o en una caja transparente con calefacción, llamada incubadora, que regula la temperatura del aire.
Las máquinas de monitoreo rastrean la respiración, la frecuencia cardíaca y el nivel de oxígeno en la sangre del bebé.
Los órganos de un bebé prematuro no están completamente desarrollados. El bebé necesita cuidado especial en una sala de recién nacidos hasta que los órganos se hayan desarrollado lo suficiente para mantener al bebé vivo sin soporte médico.
Esto puede tardar de semanas a meses. Los bebés necesitan cuidados especiales en la sala de recién nacidos hasta que sean capaces de respirar sin soporte extra, alimentarse por la boca y mantener la temperatura y peso del cuerpo.
Antes de ingresar a la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales hay una sala neonatal intermedia en la que se brinda atención médica menos intensiva.
Es posible que tu bebé necesite más ayuda para alimentarse y adaptarse inmediatamente después del parto. El equipo de atención médica puede ayudarte a entender las necesidades de tu bebé y cuál será su plan de atención médica.
Respiración
Debido a la inmadurez de desarrollo de los órganos del sistema respiratorio, el recién nacido prematuro puede presentar dificultades en su respiración.
Un bebé prematuro puede tener dificultad para respirar debido a que nació con pulmones que no están completamente desarrollados. Si a los pulmones del bebé les falta una sustancia que les permite expandirse, el bebé puede tener dificultad para inhalar suficiente cantidad de aire.
Es común que los bebés prematuros tengan pausas en la respiración llamadas apnea. La mayoría de los bebés superan la apnea cuando se les da el alta del hospital.
Si el bebé tiene problemas respiratorios, se le puede colocar una sonda en su tráquea. Una máquina llamada respirador le ayudará a respirar.
Algunos bebés cuyos problemas respiratorios son menos graves reciben presión positiva continua en la vía aérea, CPAP, con pequeñas sondas en la nariz en lugar de la tráquea. O pueden recibir únicamente oxígeno extra.
El oxígeno se puede suministrar por medio de un respirador, CPAP, cánulas nasales o una campana de oxígeno sobre la cabeza del bebé.
Algunos bebés prematuros tienen un trastorno pulmonar menos común llamado displasia broncopulmonar (DBP).
Alimentación y aparato digestivo
Los bebés usualmente no pueden coordinar la succión y la deglución antes de la semana 34 de gestación.
Un bebé prematuro puede tener una pequeña sonda suave de alimentación puesta a través de la nariz o la boca hasta el estómago.
En los bebés muy prematuros o enfermos, la alimentación se puede suministrar a través de una vena hasta que el bebé esté lo suficientemente estable como para recibir toda la nutrición en el estómago.
La inmadurez del aparato digestivo afecta al proceso de alimentación del prematuro. A menor edad gestacional falta coordinación de succión-deglución-respiración, lo que va madurando paulatinamente.
Una de las complicaciones más graves es la enterocolitis necrotizante (ECN), con daño del tejido intestinal.
En la enterocolitis necrosante se dañan las células que recubren la pared del intestino. Este problema puede ocurrir en bebés prematuros una vez que comienzan a alimentarse.
La leche materna es el mejor alimento para los recién nacidos y especialmente los prematuros. Sin embargo, en el caso de los bebés prematuros, al no poder succionar correctamente, es preciso que el alimento sea introducido mediante sondas nasogástricas o estomacales.
La leche materna de las madres que han tenido un parto prematuro contiene una concentración especialmente alta de nutrientes importantes y también proporciona anticuerpos al bebé.
Por eso es importante que el bebé reciba leche materna lo antes posible. Sin embargo, los bebés prematuros suelen ser incapaces de alimentarse por sí mismos. Entonces, las madres tienen que extraer la leche y el bebé la recibe a través de una sonda.
Regulación de la temperatura
El recién nacido prematuro puede perder calor corporal rápidamente, ya que no posee la suficiente grasa almacenada para todo el gasto energético que utiliza en mantener sus funciones y seguir creciendo.
Los bebés prematuros pueden perder calor rápidamente. No tienen la misma grasa corporal almacenada que un bebé que nació a término y no pueden generar el calor suficiente como para contrarrestar lo que se pierde a través de la superficie corporal.
La hipotermia en un bebé prematuro puede derivar en problemas respiratorios y niveles bajos de glucosa en la sangre. Además, un bebé prematuro puede usar toda la energía que obtiene de la alimentación solo para mantener la temperatura.
Problemas cardíacos
Los recién nacidos prematuros pueden presentar defectos en su aparato cardíaco por su inmadurez. La complicación más frecuente es el Ductus Arterioso Persistente (DAP).
Algunos problemas cardíacos frecuentes que tienen los bebés prematuros son de conducto arterioso persistente y presión arterial baja.
El conducto arterioso persistente es una abertura entre dos vasos sanguíneos importantes, la aorta y la arteria pulmonar. Este defecto cardíaco a menudo se cierra solo, pero sin tratamiento puede derivar en problemas como insuficiencia cardíaca.
A partir de la alteración de la circulación sanguínea se pueden derivar complicaciones en el sistema nervioso y en el funcionamiento respiratorio.
El tratamiento temprano de los problemas cardíacos es esencial para evitar que se conviertan en problemas a largo plazo. Estos tratamientos consisten en la medicación del recién nacido y, en casos más graves, realizar procedimientos quirúrgicos y transfusiones de sangre.
Sistema nervioso
Al existir mayor fragilidad en los vasos sanguíneos por su desarrollo incompleto, existe un mayor riesgo de sangrado en el cerebro.
Cuanto más prematuro nace un bebé, mayor es el riesgo para sangrado en el cerebro. Esto se conoce como hemorragia intraventricular.
Las lesiones más frecuentes son la Hemorragia Intraventricular (HIV) y la Leucomalacia Periventricular (LPV).
La mayoría de las hemorragias son leves y se resuelven con pocos efectos a corto plazo.
A corto plazo se pueden generar problemas que retrasen el desarrollo en la coordinación de movimientos y acciones automáticas del recién nacido, tal como la succión-deglución-respiración, pudiendo presentar dificultades en su alimentación siendo necesario la utilización de vías intravenosas o sondas nasogástricas para una adecuada nutrición.
A largo plazo, dependiendo de la gravedad a la que puedan llegar estos sangrados, se pueden producir lesiones cerebrales permanentes que requerirán un tratamiento a lo largo del desarrollo.
Problemas sanguíneos y metabólicos
En nacimientos prematuros hay más probabilidad de que presenten problemas en la configuración de su sangre y con ello se encuentre más expuesto a contraer infecciones.
Uno de estos problemas es la disminución de la cantidad de glóbulos rojos en sangre, llamada anemia, lo que causa complicaciones al no poder distribuir adecuadamente el oxígeno a los órganos del cuerpo.
El tratamiento varía dependiendo de la causa y puede requerir transfusiones de sangre y/o suplementación de hierro.
Otro problema que puede surgir es el alto nivel de bilirrubina en la sangre, llamado ictericia, provocando una coloración amarillenta en la piel.
Los bebés prematuros suelen tener problemas con el metabolismo. Este es el proceso en el que el cuerpo trasforma los alimentos y los líquidos en energía.
Algunos bebés prematuros pueden tener un nivel muy bajo de glucosa en la sangre. Esto puede ocurrir porque los bebés prematuros generalmente tienen cantidades más reducidas de glucosa en la sangre que los bebés nacidos a término.
Las dificultades en el metabolismo serían lo que puede ocurrir a nivel más micro en la obtención y utilización de energía al ingerir estos alimentos.
Se debe, a modo general, a un desbalance de las sustancias químicas como los azúcares, vitaminas, minerales y hormonas, principalmente producido ante el gran estrés al que se enfrentan los prematuros al intentar adaptarse a las nuevas condiciones extrauterinas, considerando que todavía les falta completar su desarrollo.
Para tratar estas dificultades, la ingesta de alimentos con suplementación de calcio, fósforo, fosfatos y vitamina D es muy importante, además del aporte de dextrosa por vía intravenosa a una velocidad/concentración que corresponda.
Se monitorea el valor de estas sustancias químicas para controlar que estén en cantidades adecuadas para su desarrollo.
Sistema inmunitario e infecciones
Es común que los bebés prematuros tengan sistemas inmunitarios que no estén completamente desarrollados. Esto puede derivar en un mayor riesgo de sufrir enfermedades.
Los bebés prematuros son más propensos a adquirir infecciones respiratorias. También pueden encontrarse más expuestos a contraer infecciones por sus problemas sanguíneos y por la inmadurez de sus defensas.
Signos físicos de prematuridad
Un bebé prematuro tendrá un peso más bajo al nacer que un bebé a término.
- Tamaño pequeño, con una cabeza grande en comparación con el cuerpo.
- Apariencia más delgada con rasgos menos redondeados que los de un bebé que nació a término, debido a la falta de células que almacenan grasa.
- Patrones respiratorios anormales, con pausas irregulares y superficiales en la respiración llamadas apnea.
- Vello corporal, llamado lanugo.
- Clítoris agrandado en las niñas.
- Menos grasa corporal.
- Tono muscular más bajo y menor actividad que los bebés a término.
- Problemas para alimentarse debido a la dificultad para succionar o coordinar la deglución y la respiración.
- Escroto pequeño, liso y sin pliegues, y testículos sin descender en los niños.
- Cartílago del oído suave y flexible.
- Piel delgada, lisa, brillante y a menudo transparente, de modo que se pueden ver las venas bajo la piel.
¿Cuándo puede recibir el alta un bebé prematuro?
Después de nacer, se contabiliza la Edad Gestacional Corregida (EGC).
Las 34 semanas EGC en general se considera un hito de madurez en que dejan de presentar apneas, tienen madurez suficiente en succión-deglución-respiración como para alimentarse totalmente por boca y mantienen su temperatura en el medio ambiente, entre 24 y 26 °C, y pesan alrededor de 2000 gramos.
Algunos quedarán con oxígeno-dependencia u otras complicaciones inherentes a su prematurez, lo que puede prolongar su estancia.
Además, para su alta se requiere que el domicilio cuente con condiciones adecuadas para recibirlos y los padres o cuidadores estén preparados para su atención.
Los bebés necesitan cuidados especiales en la sala de recién nacidos hasta que sean capaces de respirar sin soporte extra, alimentarse por la boca y mantener la temperatura y peso del cuerpo.
Los bebés muy pequeños pueden tener otros problemas que complican el tratamiento y requieren una hospitalización más prolongada.
Posibles consecuencias a largo plazo
No todos los bebés prematuros tienen complicaciones de salud, pero nacer antes puede ocasionar problemas médicos a corto y largo plazo. Por lo general, cuanto más temprano nace un bebé, más alto es el riesgo de tener complicaciones.
Muchos bebés prematuros tienen problemas médicos, de desarrollo o de comportamiento que continúan hasta la niñez o son permanentes.
Sin embargo, es imposible predecir el desenlace clínico a largo plazo de un bebé con base en la edad gestacional o el peso al nacer.
- Problema pulmonar crónico llamado displasia broncopulmonar (DBP).
- Retraso en crecimiento y desarrollo.
- Retraso o discapacidad mental o física.
- Problemas de aprendizaje.
- Parálisis cerebral, con problemas de movimiento, tono muscular o postura.
- Problemas de visión, incluida la retinopatía de la prematuridad.
- Problemas de audición.
- Problemas dentales relacionados con el esmalte.
- Problemas conductuales y de salud mental.
- Problemas de alimentación o asma que pueden persistir.
Los bebés prematuros pueden tener una enfermedad ocular conocida como retinopatía del prematuro. Esta se da cuando los vasos sanguíneos se hinchan y crecen en exceso en el tejido sensible a la luz en la parte posterior del ojo, llamada retina.
A veces, estos vasos que crecieron de manera excesiva provocan una cicatrización lenta de la retina y la desplazan del lugar. Cuando la retina se desplaza de la parte posterior del ojo, se denomina desprendimiento de retina.
La prematuridad puede tener efectos a largo plazo. Como en un parto prematuro se pierde un tiempo importante de desarrollo en el útero, los niños de la misma edad pueden tener una ventaja en el desarrollo.
Los bebés prematuros suelen necesitar varios años para ponerse al día. A los tres o cinco años, por ejemplo, suele haber aún grandes diferencias entre los bebés prematuros y los nacidos a término.
A los efectos tardíos del nacimiento prematuro se les aplica un principio sencillo: cuanto más tarde nace un niño, menos probabilidades tiene de sufrir efectos tardíos graves.
¿Cómo se puede prevenir?
Las mejores maneras de prevenir la prematuridad son:
- Estar con buena salud antes de quedar en embarazo.
- Recibir cuidados prenatales lo más temprano posible en el embarazo.
- Continuar el cuidado prenatal hasta que el bebé nazca.
Recibir cuidados prenatales oportunos y buenos reduce la posibilidad de un parto prematuro.
Las directrices de la OMS relativas a la atención prenatal incluyen intervenciones clave para ayudar a prevenir los partos prematuros, como asesoramiento sobre una dieta saludable, una nutrición óptima o el consumo de tabaco y de sustancias.
También incluyen las mediciones fetales, incluido el uso temprano de ultrasonidos para ayudar a determinar la edad gestacional y detectar embarazos múltiples, y un mínimo de ocho citas con profesionales de la salud a lo largo del embarazo, la primera antes de la semana 12, a fin de determinar y controlar factores de riesgo, como las infecciones.
Progesterona y cerclaje cervical
Tomar suplementos de progesterona puede reducir el riesgo para nacimiento prematuro si tuviste antes un bebé prematuro. También puede reducir el riesgo para nacimiento prematuro cuando el cuello del útero es corto.
El cerclaje cervical es una cirugía que se hace durante el embarazo. Durante este procedimiento, el cuello del útero se cierra con suturas fuertes. Esto puede otorgarle más resistencia al útero.
Las suturas se sacan cuando llega el momento de dar a luz al bebé.
El cuello del útero puede cerrarse completamente durante una operación de cierre cervical. Así se evita que las bacterias entren en el útero y provoquen un parto prematuro.
Un pesario también puede reducir el riesgo de parto prematuro, sobre todo en caso de embarazo múltiple y debilidad cervical. El ginecólogo coloca un dispositivo médico en forma de anillo para estabilizar el cuello del útero.
Cuidados generales durante el embarazo
Un estilo de vida sano es condición indispensable para un embarazo saludable.
Las infecciones en la zona genital pueden ser causa de parto prematuro. Por eso es importante que des prioridad a una buena higiene íntima.
La flora vaginal natural protege contra los agentes patógenos. Si la limpias con productos de cuidado agresivo inadecuados, alterarás el equilibrio y posiblemente causarás daños.
Utiliza productos de higiene íntima suaves y pide consejo a tu ginecólogo o matrona.
También es importante que la ropa interior sintética puede provocar infecciones y constituye un caldo de cultivo ideal para bacterias y hongos.

La prematuridad en el mundo
Se estima que en 2020 nacieron 13,4 millones de niños prematuros, antes de que se hubieran completado 37 semanas de gestación.
Esto equivale a más de 1 de cada 10 nacimientos.
Las complicaciones derivadas del nacimiento prematuro son la principal causa de mortalidad entre los menores de cinco años, y en 2019 se cobraron aproximadamente 900 000 vidas.
Las tres cuartas partes de estas muertes podrían prevenirse con intervenciones disponibles que son costoeficaces.
A nivel internacional, la tasa de nacimientos prematuros oscila entre el 4% y el 16% de los niños nacidos en 2020.
A nivel mundial, la prematuridad es la principal causa de defunción en los niños menores de cinco años.
Aunque la mayoría de los nacimientos prematuros se dan en Asia meridional y África Subsahariana, lo cierto es que se trata de un problema de alcance mundial.
Existe una gran diferencia en términos de supervivencia de los niños prematuros en función del lugar en el que hayan nacido.
En los entornos de ingreso bajo, la mitad de los niños nacidos a las 32 semanas de gestación o antes de que se cumplan mueren debido a la falta de medidas de atención viables y costoeficaces, como la aportación de calor, el apoyo a la lactancia materna y la atención básica para tratar infecciones y dificultades respiratorias.
En los países de ingreso alto, casi todos esos niños sobreviven.
Apoyo a la familia y cuidados tras el nacimiento
En 2022, la OMS también publicó unas nuevas recomendaciones sobre los cuidados de los lactantes prematuros, que se basan en nuevas evidencias según las cuales intervenciones simples como el método de la madre canguro inmediatamente después del nacimiento, el inicio temprano de la lactancia materna, el uso de presión positiva continua en las vías respiratorias (CPAP) y la administración de medicamentos como la cafeína para tratar problemas respiratorios pueden reducir significativamente la mortalidad en los recién nacidos prematuros y con bajo peso al nacer.
Las orientaciones de la OMS hacen hincapié en la necesidad de garantizar que la madre y la familia adopten un papel clave en el cuidado del bebé.
La madre y el recién nacido deben permanecer juntos desde el nacimiento y no ser separados a menos que el bebé esté gravemente enfermo.
Para reforzar el vínculo emocional entre padres e hijo y dar al bebé una sensación de seguridad y protección, se coloca a los bebés prematuros sobre el pecho desnudo de la madre o el padre durante varias horas al día, vestidos únicamente con un pañal.
De este modo, el bebé puede oír el latido familiar de su corazón y disfrutar del contacto físico.
El método canguro no es sólo una agradable sesión de mimos con efectos psicológicos positivos.
Un parto prematuro es una experiencia traumática tanto para el bebé como para los padres.
Un parto prematuro es una carga enorme para los padres. No sólo están preocupados por el bienestar de su pequeño, sino que a menudo se sienten culpables y tienen la sensación de haber fracasado, aunque en realidad no sean culpables del nacimiento prematuro.
Existen muchos grupos de apoyo para los padres de bebés prematuros. Pregunte al trabajador social en la UCIN.