Los cuentos sobre la libertad para adolescentes permiten reflexionar sobre la capacidad de elegir, la responsabilidad, la identidad, la rebeldía y las cadenas visibles o invisibles que limitan la vida. Entre los relatos más adecuados destacan El mercader y su loro, El viaje de Luna, El vuelo del quetzal, Pepito el agapornis y la historia del tigre sin color.
Estas historias presentan la libertad como un derecho precioso, pero también como una conquista que exige inteligencia, valentía, humildad, respeto por los demás y disposición para asumir las consecuencias de las propias decisiones.
El mercader y su loro: la libertad frente al ego
Este relato, ‘El mercader y su loro’, es un cuento persa del poeta Rumi, del siglo XIII. Es un cuento para todas las edades (aunque lo entenderán mejor niños más mayores y adolescentes), que nos habla del bien más preciado: la libertad. Un precioso relato que también habla de la inteligencia como recurso para resolver problemas y salir de una situación no deseada.
Existió un mercader muy rico que tenía todo lo que podía desear, pero de entre todas sus posesiones, la que más amaba era un loro de hermosos colores al que había enseñado a hablar. Un día, el mercader anunció a todos que partía por negocios a la India. Concedió a cada uno de sus sirvientes un deseo. A cada uno les traería algo de ese país.
Entonces, se acercó a la jaula donde estaba su loro y le preguntó:
- Y tú, qué quieres que te traiga de la India?
- Cuando veas a mis hermanos loros, háblales de mí…
- ¿Y qué debo decirles?
- Cuéntales que tienes un loro hablador en casa, que está encerrado en una jaula, que es un pariente suyo, desterrado de su tierra y encerrado en esclavitud. Que no puede volar y que anhela poder volver junto a ellos. Pregúntales qué debo hacer, cuál es mi remedio…
El mercader estaba realmente conmovido por el dolor del loro, y le prometí dar su mensaje en cuanto pudiera. De hecho, al llegar a la India, nada más adentrarse en la selva, vio unos hermosos loros encaramados en las ramas de un alto árbol y se acercó a ellos.
Una vez que transmitió el mensaje de su loro, palabra por palabra, uno de los loros comenzó a temblar y cayó al suelo.
- ¡Oh! ¡Qué desgracia tan grande ha provocado mis palabras! ¡Que uno de los parientes de mi loro ha sentido tanto dolor que ha muerto en el acto!
El mensaje recibido por el loro
El mercader sintió mucha pena y temió el momento de dar la noticia a su loro. Al regresar, el loro le preguntó:
- Y bien, ¿diste mi mensaje?
- Sí, lo hice- dijo agachando la cabeza el mercader- Y ojalá no lo hubiera hecho. Al hacerlo, uno de ellos sintió tanto dolor que cayó muerto en el acto…
Al oír esto, el loro se quedó mudo, empezó a temblar y cayó en la jaula como muerto.
- ¡No! ¿Tú también?- gritó el mercader asustado.
Al ver su cuerpo frágil en el suelo de la jaula, abrió deprisa la puerta para poder acariciarlo. En ese momento, el loro aprovechó para salir volando por la ventana de la habitación hasta la rama de un árbol.
El mercader, extrañado, preguntó al loro:
- Pero… ¿Cómo aprendiste eso?
- El loro de la India me indicó la manera de conseguir mi libertad. Debía renunciar a aquello que me había aprisionado, debía dejar de hablar y hacerme el muerto para engañar a tus sentidos.
El hombre se quedó realmente sorprendido ante la sabiduría de su loro.
- Eres realmente sabio, loro, y me alegro de que al fin hayas conseguido lo que tanto ansías. Dame un consejo antes de partir.
- Despídete de tu ego y tu alma volará libre.
Y el loro salió volando y se alejó de allí para siempre.
Qué enseña este cuento sobre la libertad
Este cuento del mercader y su loro sirve para darnos cuenta de todo esto:
- El valor de la libertad.
- La necesidad de liberar nuestra alma del ego.
- La astucia y la inteligencia para salir de algún problema.
- Por qué debemos saber escuchar los buenos consejos.
Este cuento, ‘El mercader y su loro’, es también una buena metáfora sobre aquellas cosas que nos mantienen esclavos y nos impiden sentirnos libres y por lo tanto, felices. Por ejemplo, el ego:
En ‘El mercader y su loro’, el loro estaba prisionero por culpa de su ego. Hablaba y quería que todos supieran que podía hacerlo. Pero a la vez, anhelaba la libertad perdida. Prefería ser libre y no sabía cómo conseguirlo.
Gracias al buen consejo del loro de la India, entendió al fin que debía renunciar a la cadena que le ataba la jaula, que era esa capacidad de hablar. Para ello, debía hacerse el muerto sin decir una sola palabra.
Una vez libre, ya no volvería a presumir de su gran capacidad para hablar, porque regresaría a la selva con sus compañeros.
En el caso del loro, lo que le mantenía prisionero era el habla, pero las personas también tenemos cadenas que nos esclavizan, como es el ego o la vanidad.
Cuando nos damos cuenta de tener cierta habilidad y dedicamos a ella nuestra vida entera, renegamos de ser libres, tal y como le pasó al loro en esta historia.
Por eso, el consejo final del loro era el de deshacerse del ego que nos ata y apostar por la humildad. Ser uno más, como el resto, pero libres, antes de ser alguien especial, pero esclavos.
«La vanidad o la soberbia son cadenas que nos impiden ser libres»
El viaje de Luna: libertad para construir la propia identidad
En un pequeño pueblo de México, vivía Luna, una adolescente de 14 años con una imaginación desbordante y una curiosidad insaciable por el mundo. A Luna le encantaba explorar y soñar despierta con aventuras en lugares lejanos y mágicos.
Sin embargo, sentía que algo le faltaba. Aunque tenía amigos, a menudo se sentía incomprendida en su deseo de encontrar su propio lugar en el mundo.
Un día, mientras caminaba cerca de su casa, Luna encontró un sendero oculto que nunca había visto antes. El camino la llevó a una pequeña cueva adornada con cristales brillantes.
En el centro de la cueva, había un espejo antiguo en el que Luna no solo vio su reflejo, sino que también vio imágenes de ella en diferentes situaciones: ayudando a sus amigos, discutiendo con su familia, estudiando en la escuela, y más.
Cada reflejo mostraba una emoción diferente: alegría, tristeza, frustración, amor.
Luna tocó la superficie del espejo y se adentró en él, encontrándose en un mundo donde cada escena que había visto en el reflejo tomaba vida delante de ella.
Cada escena le enseñó a Luna una lección valiosa sobre sí misma: sus fortalezas, sus debilidades, y cómo podía crecer a partir de ambas.
Después de lo que parecieron horas en este mundo mágico, Luna regresó a la cueva y salió del espejo, sintiéndose renovada y dispuesta a aplicar las lecciones aprendidas en su vida diaria.
Con el tiempo, Luna se convirtió en una líder en su comunidad, dispuesta a escuchar y ayudar a los demás. Su viaje a través del espejo le había enseñado que cada experiencia era una oportunidad para aprender y crecer.
El vuelo del quetzal: superar el miedo para ser libre
En un colorido barrio vivía Soledad, una chica de 15 años con un talento especial para el arte. Desde pequeña, Soledad se sentía atraída por los murales que adornaban las calles de su ciudad, cada uno contando historias de cultura y sueños comunitarios.
Aunque amaba el arte, Soledad a menudo dudaba de su habilidad y temía compartir sus creaciones con los demás.
Un día, el centro comunitario local anunció un concurso de murales juveniles, invitando a adolescentes a pintar un gran mural en la plaza principal.
Soledad sintió una mezcla de emoción y nerviosismo. ¿Y si su obra no era lo suficientemente buena? ¿Y si nadie entendía lo que quería expresar?
Sin embargo, impulsada por su pasión y alentada por su abuela, Soledad decidió participar.
Soledad comenzó a diseñar su mural, que tituló 'El vuelo del quetzal'. Quería representar la libertad y la esperanza a través del vuelo de esta ave mística, un símbolo de fuerza y belleza en la cultura mexicana.
A medida que el mural tomaba forma, más personas se detenían a observar. Algunos le ofrecían palabras de aliento, otros simplemente admiraban en silencio.
Llegó el día de la revelación final del concurso. La plaza estaba llena de gente, murales recién pintados adornaban cada rincón, mostrando la creatividad y la pasión de los jóvenes artistas de la ciudad.
Cuando llegó el momento de presentar 'El vuelo del quetzal', Soledad tomó la palabra. Con voz temblorosa explicó lo que su mural representaba: la lucha por la libertad personal y la belleza de perseguir los sueños.
La respuesta fue abrumadora. Aplausos, sonrisas y algunos ojos brillantes en el público llenaron a Soledad de una felicidad que nunca había sentido.
No ganó el primer lugar, pero eso no importó. Había logrado algo mucho más significativo: había superado sus miedos y había conectado con su comunidad de una manera profundamente personal.
Pepito el agapornis: libertad y responsabilidad
Este cuento infantil de Pepito el agapornis, trata sobre una niña que tiene como mascota a un precioso y colorido loro. Sin embargo, un día cuando la niña vuelve del colegio no encuentra su amigo loro y se dio cuenta de que él se había ido.
Pepito, así se llamaba el loro, decide volar y recuperar su libertad. Este cuento para niños sobre la libertad es perfecto para hablar con nuestros hijos de lo que significa la libertad y cómo utilizarla sin interferir en la de los demás.
Cristina disfrutaba cada día de la compañía de su pequeño y colorido lorito. Pepito, que así se llamaba el agapornis, salía al jardín con ella, subía y bajaba de un piso a otro persiguiéndola por toda la casa, se acurrucaba en su melena, picoteaba por su cabeza y se escondía en el cuello de su camisa buscando sus caricias.
El lorito volaba, jugaba, comía, iba de un lado a otro casi con plena libertad y, cuando se cansaba, entraba en la jaula que permanecía con la puerta abierta para estar allí tranquilo.
Un día cuando Cristina llegó del colegio llamó a Pepito, pero el lorito no acudió a su llamada como siempre acostumbraba.
Cristina empezó a llamarlo por toda la casa:
- ¡Pepito! ¿Dónde estás Pepito?
y silbó con fuerza para llamar su atención.
- Fiuuuuuuuu, fiiuuuuuuuuu…
Como no aparecía Cristina empezó a preocuparse. Escuchó en el jardín ladrar a su perro Pancho:
- Guau, guau, guau, guau…
Continúo buscando al lorito por toda la casa temiéndose lo peor.
Al rato, llamó su atención el zumbido de un abejorro que salía de su dormitorio.
- Bzzzzzzz, bzzzzzzzzzzz…
Y fue entonces, al descubrir la ventana abierta de la habitación cuando se dio cuenta de que Pepito se había ido.
Cristina, sintiéndose traicionada, lloró desconsolada la pérdida de su inseparable compañero, porque el agapornis no volvió.
Pasado el disgusto de los primeros días, la niña comprendió que Pepito, aunque era mucho más libre que otros pájaros, no era totalmente feliz y necesitaba volar por todo el mundo, y descubrió el verdadero significado de la palabra libertad.
Y fue así que Cristina entendió que la libertad es un derecho precioso que debe ser respetado.
Preguntas para comprender el relato
- ¿Cómo se llama la protagonista de este cuento?
- ¿Qué mascota tenía?
- ¿Qué le ocurrió a la mascota?
- ¿Qué lección aprendió Cristina?
El tigre sin color: recuperar la libertad
Había una vez un tigre sin color. Todos sus tonos eran grises, blancos y negros. Tanto, que parecía salido de una de esas películas antiguas.
Su falta de color le había hecho tan famoso, que los mejores pintores del mundo entero habían visitado su zoológico tratando de colorearlo, pero ninguno había conseguido nada: todos los colores y pigmentos resbalaban sobre su piel.
Entonces apareció Chiflus, el pintor chiflado. Era un tipo extraño que andaba por todas partes pintando alegremente con su pincel.
Mejor dicho, hacía como si pintara, porque nunca mojaba su pincel, y tampoco utilizaba lienzos o papeles; sólo pintaba en el aire, y de ahí decían que estaba chiflado.
Por eso les hizo tanta gracia a todos que Chiflus dijera que quería pintar al tigre gris.
Al entrar en la jaula del tigre, el chiflado pintor comenzó a susurrarle a la oreja, al tiempo que movía su seco pincel arriba y abajo sobre el animal.
Y sorprendiendo a todos, la piel del tigre comenzó a tomar los colores y tonos más vivos que un tigre pueda tener.
Estuvo Chiflus mucho tiempo susurrando al gran animal y retocando todo su pelaje, que resultó bellísimo.
Todos quisieron saber cuál era el secreto de aquel genial pintor.
Chiflus explicó cómo su pincel sólo servía para pintar la vida real, que por eso no necesitaba usar colores, y que había podido pintar el tigre con una única frase que susurró a su oído continuamente:
"en sólo unos días volverás a ser libre, ya lo verás".
Y viendo la tristeza que causaba al tigre su encierro, y la alegría por su libertad, los responsables del zoo finalmente lo llevaron a la selva y lo liberaron, donde nunca más perdió su color.
Otros cuentos y relatos para hablar de libertad
El perro y el lobo
A pesar de la mala vida que llevaba el lobo y de las penurias que pasaba en el bosque. A pesar del hambre, no estaba dispuesto a renunciar a su libertad de ninguna manera.
Fantástica fábula y muy clara para los niños.
Historia de un pescador
Quería el genio que le liberaran de la lámpara donde estaba encerrado, pero al tiempo que mostró su ingratitud, se condenó de nuevo al encierro.
Descubre este cuento de las Mil y una noches.
Canción del pirata
Esta popular poesía de Espronceda esconde un mensaje relacionado con la libertad.
La florista de la resistencia
Sophie vivía en Múnich durante los difíciles días del régimen Nazi. A Sophie le encantaban las flores y la escritura. Por eso, siempre que podía, iba a su jardín secreto, un lugar.
- Valores educativos: esperanza, coraje, libertad, paz
- A partir de 4 años
El pueblo de la esperanza
En una cálida tarde en el México del siglo XVI, un tipo llamado Gaspar Yanga observaba desde un rincón del mercado cómo la gente de su pueblo trabajaba. Aunque eran esclavos, sus e.
- Valores educativos: esperanza, libertad
- A partir de 3 años
El misterio de la jaula vacía
En una ciudad donde los misterios florecían como flores en primavera -mira tú si eran liantes-, había un zoológico que todos visitaban con asombro. Pero no por los animales que alb.
- Valores educativos: aprendizaje, libertad
- A partir de 6 años
Rebelión bajo el mar
Hay una ciudad bajo el mar, no sé muy bien dónde, en la que los humanos han evolucionado tanto que son capaces de respirar bajo el agua. Pero tienen un gran problema. Los tiburones.
- Valores educativos: valentía, trabajo en equipo, libertad
- A partir de 6 años
Robotown
Desde hacía tiempo, la ciudad de Robotown estaba gobernada por robots. A pesar de que la ciudad poseía tecnología avanzada, no era ni mucho menos un lugar feliz para los humanos.
- Valores educativos: valentía, confianza, libertad
- A partir de 8 años
Las hadas curiosas
Había una vez unas hadas muy curiosas que siempre estaban haciendo lo que no debían. La reina de las hadas les había advertido muchas veces de que no debían ser tan curiosas, pero.
- Valores educativos: inteligencia, astucia, libertad
- A partir de 4 años
Libertad, adolescencia y literatura
En otros tiempos, acostarse era una orden. Los adultos imponían esta norma con la esperanza de que los jóvenes huyeran de la noche, tiempo ocioso para inventar.
Así fue como, de manera aislada, un grupo de adolescentes y niños escondieron velas o linternas bajo las sábanas, y con esa pobre luz encendieron historias que, por unas horas, los hacían rebelarse contra la autoridad y descubrir su propia sombra.
Este fue, muchas veces, el inicio de los adolescentes a una lectura personal y libre.
Al crecer el cuerpo cambia, el mundo se retuerce, y los jóvenes tratan de encontrar un espacio donde sentirse seguros.
Lo único que les queda es la luz para ser distintos, buscar posibilidades, iniciarse en el mundo de la adultez con un sello que los haga únicos.
Pelean por un reconocimiento adulto pero con la vulnerabilidad de un niño. Al fin y al cabo, es una lucha consigo mismos tratando de entender su entorno.
El joven busca en estos espacios escondidos muchas de las respuestas que el adulto no es capaz de dar.
En la actualidad, el joven se enfrenta a grandes cambios en los paradigmas de la historia. Cultural y socialmente se cuestionan conceptos como el libro, el arte, los poderes, y esto sólo genera una fuerte incertidumbre hacia el futuro.
El adolescente que apenas está encontrando una identidad ahora debe, además, reinventarse.
La literatura juvenil conecta con otros espacios que competen a la evolución adolescente que muchas veces, por dolorosa, traumática o vergonzosa, el adulto prefiere olvidar.
La adolescencia es, precisamente, la edad de las crisis, pero la docilidad y el conformismo tienden a arrastrarlos, en mayor o menor medida, a la peligrosa tentación de buscar ideas absolutas que recreen una situación de ghetto.
Por lo cual es vital para ellos la variedad, el debate, el cuestionamiento; el joven es un concepto que debería estar siempre asociado a la libertad y a la rebeldía.
Ellos decidirán qué leer o ver, sobre todo en esta época de facilidades a la disparidad de discursos: Internet, Twitter, Facebook, YouTube, Tumbrl, blogs, series de televisión, videojuegos, incluso el iPod.
Esta era los enseña a linkear la lectura de forma distinta a generaciones anteriores, son más visuales, y capaces de asumir elementos discursivos mucho más complejos.
Esto no los aleja de la literatura; por el contrario, parece reconectarlos con esta capacidad a la virtualidad desde la ficción.
Ahora un libro puede alimentar no sólo la imaginación, sino la profunda indagación de su origen, causas y consecuencias.
La lectura, para el adolescente que se compromete a leer, es un ejercicio de identidad.
No sólo se conforma con lo que lee, sino que escarba en el texto.
Es por esa razón que quizás el género pareciera tambalearse; cualquier libro pudiera ser juvenil bajo este raso: El extranjero de Camus, En el camino de Kerouac, Azul casi transparente de Murakami, La balada del mar salado de Hugo Pratt, Cien años de soledad de García Márquez.
Sin embargo, cada libro es sólo un estímulo o un componente de este viaje iniciático que conduce al adolescente a la adultez; sus interpretaciones siempre irán variando gracias a los referentes que acumule, como millas, al pasar de los años.
La literatura juvenil existe, es distinta, evolucionó, implica otras normas, pero sigue siendo literatura.
La isla del tesoro de Stevenson o El guardián entre el centeno de Salinger son grandes libros de tradición literaria, pero también se reeditan en múltiples colecciones juveniles.
O, al contrario, libros claramente juveniles como La Saga de Harry Potter ha ganado millones de adeptos adultos, o La Trilogía de La Materia Oscura de Pullman es considerada como unos de los libros más importantes de la historia literaria.
El libro debe ser un objeto libre.
Debe estar libre del prejuicio del académico, de la política, del adulto; por lo cual, la lectura en los jóvenes será un trabajo de observación, comunicación, conocimiento.
El adulto debe salir del estado de confort que le da asumir que los adolescentes están en “la edad difícil” y conversar con ellos, oír en sus inquietudes las voces de la creación o de la lectura.
El promotor de lectura debe estimularlos y mostrarles el derecho ineludible a la lectura individual, tolerando y comprendiendo.
Dándoles la linterna, aunque luego los obliguen a dormir.
Leer es un impulso para alzar el conocimiento y pensar en el futuro para construir un presente.
La literatura juvenil asume con valentía la aventura que implica leer, con las múltiples opciones que eso puede generar, los distintos finales, pero dejando que cada uno sea protagonista de su experiencia.
Al fin y al cabo, la lectura en los jóvenes y su literatura son espacios reales para la convivencia.
Cómo abordar la libertad con adolescentes
Explicar este valor a los hijos no es tan simple pero es una oportunidad perfecta para hacerles entender qué significa ser libre.
Con el ejemplo
El ejemplo de los padres es la mejor enseñanza para los niños. Hazles entender la libertad que tienen según la edad que tengan, para elegir la ropa, la comida, qué jugar, elegir la película para ver juntos, etc.
Con cuentos e historias
Cuentos sobre animales que son encerrados en jaulas, sobre personas que luchan por su libertad, por su derecho a expresarse, etc.
Con la relación entre libertad y responsabilidad
Explica a tu hijo que él o ella tiene el derecho a elegir qué ropa poner para ir a la escuela, pero también deben tener la responsabilidad de guardarla o ponerla en el cesto de ropas sucias después.
La libertad es hermana de la responsabilidad.
Con juegos
Juegos que inviten a los niños a tomar decisiones, a tener opciones y a experimentar poner en práctica algunos de sus derechos.
Juegos que exijan reglas y normas que aseguran armonía y libertad.
Con las diferencias
Enseña a tus hijos que la libertad contempla mucho a las diferencias de opiniones, de gustos, creencias, etc.
Todos somos libres para expresarnos.
Con la historia
Eventos históricos pueden ejemplificar la libertad a través de personas que lucharon por sus derechos de libertad.
Un poema breve sobre la libertad
La libertad es un valor no muy fácil de explicar a los niños, pero a través de los cuentos, de poemas y poesías o de otros relatos infantiles, es más fácil que ellos entiendan su concepto.
Este poema corto es un ejemplo de ello.
El grillo prisionero habla sobre lo triste que vivía un grillo encerrado en una caja.
Dentro de una caja un grillo prisionero, oye a un niño hablarle por un agujero:
¿Por qué no cantas grillo? Sé que lo haces bien, te escucho por las noches y al amanecer también que está entristecido, que se encuentra enfermo en la caja metido.
Piensa el niño entonces lo que dice el grillo, estar encerrado no es muy divertido.
Ha abierto la caja y en la oscuridad, se oye al grillo alegre cantar en libertad.
Preguntas para conversar después de leer
- ¿Qué significa ser libre para el protagonista?
- ¿Qué persona, situación, miedo o costumbre limita su libertad?
- ¿Qué decisión toma para cambiar su situación?
- ¿Qué riesgos debe asumir?
- ¿Cómo se relacionan libertad y responsabilidad en el relato?
- ¿La libertad de un personaje afecta a otros?
- ¿Qué consejo del cuento podría aplicarse a la vida cotidiana?
- ¿El final habría sido diferente si el protagonista hubiera elegido obedecer sus miedos?
