Una lesión en el nacimiento es un daño que puede sucederle a un bebé durante el proceso del parto, por lo general en el proceso de atravesar el canal del parto.
La respuesta más precisa es que, cuando se produce una fractura durante el nacimiento, lo habitual es que se rompa un solo hueso, y la clavícula es el hueso que se fractura con mayor frecuencia. Las fracturas de otros huesos, como el húmero, el fémur o el cráneo, son mucho menos habituales.
Muchos recién nacidos presentan hinchazón o hematomas menores como resultado del proceso de parto. La mayoría de las lesiones se curan sin tratamiento. Con poca frecuencia, se producen lesiones más graves, como daños en los nervios o una fractura ósea.

La fractura más frecuente: la clavícula
Una fractura de clavícula es la fractura más común durante el nacimiento.
La fractura de clavícula es el tipo de fractura más común que se produce durante el trabajo de parto y el parto. La clavícula se puede quebrar si se presentan problemas al extraer el hombro del bebé o durante un parto de nalgas.
Los bebés más grandes que el promedio son más susceptibles a sufrir una fractura de clavícula durante el nacimiento. Cuando un bebé queda atascado en el canal de parto, puede producirse una fractura de clavícula.
Un bebé con una fractura de clavícula casi nunca mueve el brazo del lado de la lesión. A veces, los recién nacidos con fracturas de clavícula se muestran irritables y pueden no mover el brazo del lado afectado.
En ocasiones, estas fracturas no se reconocen hasta varios días después del nacimiento, cuando se forma un bulto de tejido alrededor de la fractura. A medida que se forma el hueso nuevo, se desarrolla un bulto firme en la clavícula durante los primeros diez días.
La cicatrización es rápida. La curación se completa en pocas semanas.
Estas fracturas no requieren tratamiento, pero si el hecho de mover el brazo del mismo lado que la clavícula fracturada causa dolor, los médicos pueden recomendar limitar el movimiento del brazo envolviendo al bebé.
Si la fractura es dolorosa, podría aliviarse al limitar el movimiento del brazo y del hombro con un vendaje o tablilla.
¿Qué otros huesos pueden fracturarse?
Fractura de húmero
En algunos casos se producen fracturas del hueso de la zona superior del brazo (húmero).
Estas lesiones en el hueso largo de la parte superior del brazo pueden observarse por la falta de movimiento en el brazo de un recién nacido.
Un parto apresurado por parte de los médicos puede causar una fractura de húmero. Cuando el parto se acelera, la cabeza del bebé puede ser empujada rápidamente a través del canal de parto, pero el cuello y los hombros pueden quedar atascados.
Los recién nacidos pueden sentir dolor con el movimiento durante los primeros días de vida. Los médicos suelen aplicar una férula no rígida para limitar el movimiento.
Fractura de fémur
En algunos casos se producen fracturas del hueso de la parte superior de la pierna (fémur).
Las fracturas de fémur, o rupturas en el hueso del muslo, son bastante raras en recién nacidos y son sintomáticas de un parto inadecuado.
A diferencia de otras fracturas, las fracturas de fémur durante el nacimiento han sido asociadas con bajo peso al nacer.
Fractura de cráneo
Antes del alumbramiento o durante este se puede producir una fractura de uno de los huesos del cráneo.
Las fracturas de cráneo no son frecuentes. A menos que la fractura craneal forme una indentación (fractura deprimida), por regla general se cura rápidamente sin tratamiento.
La fractura de cráneo deprimida es poco frecuente y ocurre solo en aproximadamente 4 a 10 nacimientos por cada 10,000, según el Centro Nacional de Información Biotecnológica.
Las lesiones en la espalda y el cuello se consideran las fracturas de nacimiento más graves. Los huesos rotos en recién nacidos a menudo van acompañados de daño nervioso.
Por qué puede producirse una fractura durante el parto
Las lesiones de nacimiento son más comúnmente debidas a las fuerzas naturales del parto.
La mayoría de las lesiones producidas durante el nacimiento son consecuencia de los esfuerzos naturales realizados durante el parto.
Estas lesiones son a menudo denominadas traumatismos en el parto o lesiones en el parto.
Un parto difícil o una lesión del bebé en el parto pueden producirse debido al tamaño del bebé o a su posición durante el trabajo de parto y el parto.
- Bebés de gran tamaño.
- Prematurez.
- Desproporción cefalopelviana.
- Distocia.
- Presentación anormal durante el parto.
Un ejemplo de esto es el parto en presentación pelviana, es decir que las nalgas aparecen primero.
Un bebé muy grande corre un mayor riesgo de sufrir lesiones congénitas.
Los médicos generalmente recomiendan el parto por cesárea (cesárea) cuando estiman que el bebé pesa más de 5 kg (más de 4,5 kg cuando la madre tiene diabetes).
También es más probable la lesión cuando el feto se sitúa en una posición incorrecta en el útero antes del nacimiento.
Hacia el final del embarazo, el feto se coloca en posición de parto. Normalmente, la presentación es en vértice (cabeza primero) y la posición es occipital anterior (el feto mira hacia la columna vertebral de la embarazada) con la cara y el cuerpo en ángulo hacia un lado y el cuello flexionado.
Las presentaciones anormales incluyen las de cara, frente, nalgas y hombro. La posición posterior del occipucio (el feto mira hacia el hueso púbico de la embarazada) es menos frecuente que la posición anterior del occipucio.
El paso del bebé por la pelvis
Muchas mujeres no identifican bien una pelvis hasta que esta pasa a ser el recipiente donde se está “cociendo” algo grande, su bebé.
La pelvis esta formada por los huesos iliacos, isquiones y pubis formando un todo.
Aunque siempre nos han dicho que los huesos son estructuras rígidas, no es del todo cierto, si no sería imposible dar a luz.
El bebé, antes de ver la luz, debe pasar dos puertas, me gusta llamarlas así. El estrecho superior o «puerta de arriba» y el estrecho inferior o «puerta de abajo».
Cuanta más movilidad tenga la pelvis más fácil será atravesar esas puertas.
La «puerta de arriba» se abre llevando las caderas hacia la rotación externa, por eso, ejercitar las caderas para que sean muy móviles en esta dirección nos va a ser muy útil.
En el caso de la «puerta de abajo», es la zona más estrecha de la pelvis de la mujer, y por ello la más difícil de atravesar. Para abrir dicha puerta debemos llevar las caderas hacia la rotación interna.
En nuestra consulta nos gusta entrenar todos los movimientos que debemos realizar para ayudar a descender al bebé a lo largo del canal del parto y atravesar «las puertas».
De ahí la importancia de realizar una buena preparación al nacimiento, no solo con tu matrona sino también con un fisioterapeuta experto, que no solo te ayudará a mejorar la movilidad de la pelvis, sino que te enseñará movimientos, en los que independientemente de que utilices epidural o no, puedas colocarte abriendo dichas puertas y facilitando el paso a tu bebé.

Parto difícil y distocia de hombros
La distocia de hombros se produce cuando resulta dificultoso extraer el hombro del bebé.
La clavícula se puede quebrar si se presentan problemas al extraer el hombro del bebé.
La parálisis braquial se produce cuando se lesiona el plexo braquial (conjunto de nervios que animan los brazos y las manos). Es más común cuando resulta dificultoso extraer el hombro del bebé, problema denominado distocia de hombro.
El bebé pierde la capacidad de flexionar y rotar el brazo.
Si la lesión provoca magulladuras e hinchazón alrededor de los nervios, el movimiento debería recuperarse a los pocos meses. La ruptura del nervio puede provocar un daño permanente del nervio.
Se realizan ejercicios especiales para ayudar a mantener la amplitud de movimiento del brazo al tiempo que se produce la curación.
Uso de fórceps y ventosa
En algunos partos, los médicos utilizan fórceps, un instrumento quirúrgico con bordes redondeados que se ajustan alrededor de la cabeza del feto, o un dispositivo de extracción por vacío (ventosa).
Cuando estos métodos para el parto se utilizan adecuadamente, existe un bajo riesgo de lesiones asociadas a los mismos.
Los bebés que nacen en un parto asistido por el uso de una ventosa obstétrica tienen más probabilidades de presentar tumor serosanguíneo.
Los fórceps que se utilizan durante el parto pueden dejar marcas o moretones transitorios en la cara y la cabeza del bebé.
Los bebés que nacen en un parto asistido por el uso de una ventosa obstétrica pueden presentar magulladuras o laceraciones (cortes) en el cuero cabelludo.
La mayoría de las lesiones se curan sin tratamiento.
En general, la tasa de lesiones al nacer causadas por partos difíciles o traumáticos es mucho más baja ahora que en décadas anteriores porque más fetos son evaluados con ecografías prenatales, se utilizan menos los fórceps y porque los médicos suelen realizar una cesárea si prevén un mayor riesgo de lesión durante el parto.
Hinchazón, hematomas y lesiones en la cabeza
Moldeado de la cabeza
Un moldeado de la cabeza no es una lesión, pero los padres pueden estar preocupados por ello.
El moldeado se refiere al cambio normal en la forma de la cabeza del bebé que resulta de la presión sobre la cabeza durante el parto.
En la mayoría de los nacimientos, la cabeza es la primera parte del cuerpo que entra en el canal del parto.
Los huesos del cráneo del feto no están fijados rígidamente en su posición, de modo que la cabeza se alarga a medida que empuja a través del canal de parto, lo que permite que el feto lo atraviese más fácilmente.
El moldeado no afecta el cerebro y no causa problemas ni requiere tratamiento. La forma de la cabeza se redondea gradualmente a lo largo de varios días.
Tumor serosanguíneo
El tumor serosanguíneo es una hinchazón grave de las partes blandas de la cabeza del bebé que se desarrolla cuando este atraviesa el canal de parto.
Algunos bebés presentan magulladuras en la región. Sin embargo, la hinchazón generalmente desaparece en pocos días y sin problemas.
Cefalohematoma
El cefalohematoma es una zona de hemorragia entre el hueso y su cobertura fibrosa.
A menudo aparece varias horas después del nacimiento como un bulto en la cabeza del bebé.
Un cefalohematoma es la acumulación de sangre entre los huesos del cráneo y el periostio.
La sangre en esta área está limitada a la zona de uno de los huesos del cráneo y no cruza las bandas de tejido que conectan los diferentes huesos que forman el cráneo (suturas).
Los cefalohematomas son blandos al tacto y pueden aumentar de tamaño después del nacimiento.
A medida que pasa el tiempo, el organismo reabsorbe la sangre.
Según su tamaño, la mayoría de los cefalohematomas demoran de dos semanas a tres meses en desaparecer completamente.
Desaparecen por sí solos al cabo de semanas o meses y casi nunca requieren ningún tipo de tratamiento.
Si el área de hemorragia es extensa, algunos bebés pueden desarrollar ictericia debido a la destrucción de los glóbulos rojos.
Sin embargo, si se vuelven rojos o comienzan a drenar líquido, deben ser evaluados por el pediatra.
En ocasiones, parte de la sangre se endurece (se calcifica) y deja un bulto duro en el cuero cabelludo. Con muy poca frecuencia, el bulto calcificado debe extirparse quirúrgicamente.
Hemorragia subgaleal
Una hemorragia subgaleal es una acumulación de sangre entre el periostio y la capa más profunda del cuero cabelludo.
La sangre de esta zona puede extenderse en lugar de limitarse a una única zona, como en el caso de un cefalohematoma.
Puede causar una pérdida de sangre significativa y choque (shock), que puede requerir una transfusión de sangre.
Una hemorragia subgaleal puede ser consecuencia de la utilización de fórceps o de una ventosa, o bien puede ser consecuencia de un problema de coagulación de la sangre.
Otras lesiones que pueden confundirse con una fractura
Moretones y marcas
Algunos bebés pueden presentar signos de moretones en la cara o la cabeza como resultado del traumatismo de atravesar el canal de parto y del contacto con los huesos y tejidos pelvianos de la madre.
En los partos con presentación de cara se pueden producir hinchazón y hematomas alrededor de los ojos y en la cara, y en los partos con presentación de nalgas, las lesiones se pueden producir en los genitales.
No se necesita tratamiento para estas lesiones.
Hemorragia subconjuntival
La hemorragia subconjuntival es la ruptura de pequeños vasos sanguíneos en los ojos del bebé.
Uno o ambos ojos pueden presentar una franja de color rojo brillante alrededor del iris.
Esto es muy común y no provoca daño a los ojos.
El enrojecimiento se absorbe generalmente entre una semana y diez días.
Necrosis grasa subcutánea
El uso de instrumentos durante el parto y la tensión sobre el recién nacido, como la causada por la asfixia del nacimiento, pueden dañar la grasa situada debajo de la piel, lo que se denomina necrosis grasa subcutánea del recién nacido.
Esta lesión en la piel puede verse como áreas rojas, firmes y levantadas en el tronco, los brazos, los muslos o las nalgas.
Este tipo de lesión generalmente se resuelve por sí sola a lo largo de semanas o meses.
Lesiones de los nervios asociadas al parto
Las lesiones pueden ocurrir antes o durante el alumbramiento.
Estas lesiones suelen causar debilidad de los músculos controlados por el nervio afectado.
- El nervio facial: expresión facial ladeada.
- Plexo braquial: debilidad en el brazo y/o la mano.
- Nervio frénico (raro): dificultad respiratoria.
- Médula espinal (poco frecuente): parálisis.
Otros nervios, como el nervio radial del brazo, el nervio ciático de la zona lumbar o el nervio obturador de la pierna, también pueden lesionarse durante el parto.
La mayoría de los niños se recuperan por completo de estas lesiones.
Parálisis facial
Durante el trabajo de parto o el parto, la presión sobre la cara del bebé puede lesionar un nervio facial.
Este tipo de lesión también puede producirse cuando se utilizan fórceps en el parto.
La lesión del nervio facial es evidente cuando el recién nacido llora y su cara parece torcida (asimétrica).
En el lado de la cara que presenta la lesión no hay movimiento y el bebé no puede cerrar el ojo.
La lesión tiene su origen en la presión ejercida contra el nervio debido a:
- El modo en que estaba posicionado el feto en el útero antes del nacimiento.
- La presión del nervio contra la pelvis de la madre durante el parto.
- Los fórceps utilizados para facilitar el parto.
Si solo hubo magulladura del nervio, la parálisis generalmente mejora en unas pocas semanas.
La lesión del nervio facial no requiere tratamiento y la debilidad, por lo general, se resuelve a los 2 o 3 meses de edad.
Si se produjo ruptura del nervio, quizá sea necesario realizar una cirugía.
Sin embargo, a veces la debilidad del nervio facial tiene su origen en un trastorno congénito en lugar de una lesión y no se resuelve.
Parálisis braquial
La parálisis braquial se produce cuando se lesiona el plexo braquial (conjunto de nervios que animan los brazos y las manos).
El plexo braquial es un grupo de nervios de gran calibre ubicado entre el cuello y el hombro y que llega a cada brazo.
Durante un parto difícil, se puede tirar de uno o ambos brazos del bebé de modo que se lesionen los nervios del plexo braquial, causando debilidad o parálisis de parte o la totalidad del brazo y la mano del bebé.
La debilidad del hombro y el codo se llama parálisis de Erb y la debilidad de la mano y la muñeca se llama parálisis de Klumpke.
Cerca de la mitad de los casos de lesiones del plexo braquial se relacionan con partos difíciles, que por lo general afectan a bebés grandes, y aproximadamente la mitad ocurren en bebés sin dificultades durante el parto.
La lesión del plexo braquial es menos frecuente en los bebés nacidos por cesárea.
Deben evitarse los movimientos extremos del hombro para permitir que los nervios se curen.
Muchas lesiones más leves se resuelven en unos pocos días.
Si la lesión es más grave o dura más de 1 o 2 semanas, se recomienda fisioterapia o terapia ocupacional para un posicionamiento adecuado y un movimiento suave del brazo.
Si no mejora al cabo de 1 o 2 meses, los médicos generalmente recomiendan que el bebé sea evaluado por un neurólogo y/o un traumatólogo pediátrico en un hospital pediátrico especializado para valorar si la cirugía puede ser beneficiosa.
Lesión del nervio frénico
A veces, el nervio frénico, que es el nervio que va al diafragma (la vaina muscular que separa los órganos del tórax de los del abdomen y que ayuda a la respiración), resulta dañado, dando lugar a la parálisis del diafragma en el mismo lado.
En esta lesión, el recién nacido puede tener dificultad respiratoria y, algunas veces, requiere apoyo respiratorio.
La lesión del nervio frénico suele resolverse por completo en pocas semanas.
Lesión de la médula espinal
Las lesiones de la médula espinal causadas por una distensión exagerada durante el parto son muy infrecuentes.
Estas lesiones pueden provocar una parálisis por debajo del lugar de la lesión.
Una lesión medular suele ser permanente.
Algunas lesiones de la médula espinal que ocurren en la parte superior del cuello son mortales porque impiden que el recién nacido respire correctamente.
Hemorragias dentro del cerebro y alrededor de él
La hemorragia en el interior del cerebro y a su alrededor (hemorragia intracraneal) está causada por la rotura de vasos sanguíneos y puede ser consecuencia de:
- Lesiones durante el parto.
- Enfermedad significativa del recién nacido que reduce el suministro de sangre u oxígeno al cerebro.
- Trastorno de la coagulación sanguínea.
La prematuridad aumenta el riesgo de hemorragia intracraneal.
A veces, la hemorragia intracraneal se produce después de un parto normal en un recién nacido que por lo demás está bien. En estos casos, la causa del sangrado es desconocida.
La hemorragia cerebral es mucho más frecuente en niños muy prematuros.
Los recién nacidos que sufren trastornos hemorrágicos, como la hemofilia, presentan también un mayor riesgo de hemorragia cerebral.
La mayoría de los lactantes con sangrado no presentan síntomas. Sin embargo, algunos lactantes pueden presentar síntomas graves y mostrarse lentos (letárgicos), alimentarse mal y/o sufrir convulsiones.
La hemorragia puede ocurrir en varias zonas en el interior del cerebro y a su alrededor:
- Las hemorragias subaracnoideas están sangrando por debajo de la más profunda de las dos membranas que cubren el encéfalo.
- Una hemorragia subdural es un sangrado que se produce entre la capa externa y la capa interna del recubrimiento encefálico.
- Un hematoma epidural es una hemorragia que se forma entre la capa externa de tejido (duramadre) que cubre el encéfalo (meninges) y el cráneo.
- La hemorragia intraventricular es el sangrado en los espacios normales llenos de líquido (ventrículos) en el cerebro.
- Las hemorragias intraparenquimatosas ocurren en el propio tejido cerebral.
Las hemorragias subaracnoideas son el tipo más común de hemorragia intracraneal en recién nacidos y suelen ocurrir en los recién nacidos a término.
Los recién nacidos con una hemorragia subaracnoidea pueden sufrir ocasionalmente apnea (periodos en los que dejan de respirar), convulsiones o letargia durante los primeros 2 o 3 días de vida, pero finalmente salen adelante sin complicaciones.
Una hemorragia subdural puede ejercer una mayor presión sobre la superficie del encéfalo. Los recién nacidos con una hemorragia subdural pueden desarrollar problemas, tales como convulsiones.
Un hematoma epidural puede ser consecuencia de una fractura de cráneo.
Si el hematoma aumenta la presión en el cerebro, las zonas blandas situadas entre los huesos del cráneo (fontanelas) pueden abultarse.
Los recién nacidos con un hematoma epidural pueden sufrir apnea o convulsiones.
Estos dos tipos de hemorragia suelen producirse en recién nacidos muy prematuros y se producen típicamente como resultado de un cerebro subdesarrollado más que como consecuencia de una lesión del parto.
La mayoría de estas hemorragias no causan síntomas, pero las más abundantes pueden causar apnea o una decoloración de color gris azulado en la piel; el cuerpo del recién nacido también puede dejar de funcionar por completo de forma repentina.
Los recién nacidos que presentan una hemorragia abundante, especialmente una que se extiende hasta el parénquima, tienen un mal pronóstico, pero los que presentan hemorragias pequeñas suelen sobrevivir y les va bien.
Los recién nacidos que sufren una hemorragia pueden ser ingresados en una unidad de cuidados intensivos neonatales (UCIN) para someterse a pruebas de diagnóstico por la imagen, como una tomografía computarizada o una resonancia magnética nuclear (RMN), y ser monitorizados, recibir medidas de apoyo, como calor, recibir líquidos por vena (por vía intravenosa) y recibir otros tratamientos para mantener las funciones corporales.
TRAUMATISMO DEL PARTO - NEONATOLOGÍA - VILLAMEDIC
Signos que pueden indicar una lesión
Los signos dependen del tipo de lesión y de su gravedad.
- El recién nacido no mueve un brazo o una pierna.
- El brazo permanece en una posición anormal.
- El bebé llora cuando se mueve una extremidad.
- Se observa un bulto firme en la clavícula después del nacimiento.
- Hay una hendidura visible en el cráneo.
- Aparecen hinchazón, hematomas o cortes en el cuero cabelludo.
- El bebé presenta una expresión facial ladeada cuando llora.
- El bebé no puede cerrar un ojo.
- Se observan dificultad respiratoria, apnea, letargia, mala alimentación o convulsiones.
Un bebé con una fractura de clavícula casi nunca mueve el brazo del lado de la lesión.
Las lesiones nerviosas pueden causar pérdida de sensibilidad y parálisis, lo cual puede generar complicaciones de por vida.
Diagnóstico y atención médica
El personal médico evalúa al recién nacido durante las primeras horas y días de vida, observa sus movimientos, revisa la cabeza y las extremidades y valora la presencia de dolor, hinchazón o hematomas.
Las lesiones óseas pueden confirmarse mediante estudios de imagen cuando los signos clínicos hacen sospechar una fractura.
Los recién nacidos que sufren una hemorragia pueden ser ingresados en una unidad de cuidados intensivos neonatales (UCIN) para someterse a pruebas de diagnóstico por la imagen y ser monitorizados.
Para ciertas lesiones de nacimiento, como una clavícula rota, poco puede hacerse.
Otras lesiones requerirán que el hueso sea colocado o que se implementen otras medidas de sanación, como una cirugía.
Los médicos pueden recomendar limitar el movimiento del brazo y del hombro, utilizar una férula no rígida o realizar ejercicios especiales, según el hueso afectado y la gravedad de la lesión.
Cuándo consultar de inmediato
Debe solicitarse valoración médica urgente si el recién nacido presenta dificultad para respirar, pausas respiratorias, convulsiones, somnolencia marcada, problemas para alimentarse, pérdida importante de movimiento de una extremidad, dolor intenso, una hinchazón que aumenta rápidamente o una hendidura en el cráneo.
Si un cefalohematoma se vuelve rojo o comienza a drenar líquido, debe ser evaluado por el pediatra.
Esta información no pretende sustituir la atención médica profesional.