Cuándo se postuló la teoría de la selección natural

La teoría de la evolución por selección natural fue presentada públicamente por Charles Darwin y Alfred Russel Wallace el 1 de julio de 1858 ante la Sociedad Linneana de Londres. La exposición conjunta constituyó la primera comunicación formal de la teoría, aunque ninguno de los dos científicos pudo asistir a la reunión.

La formulación más completa apareció después en la obra de Darwin El origen de las especies por medio de la selección natural, impresa por primera vez en Londres el 24 de noviembre de 1859. Por eso, 1858 corresponde a la presentación científica inicial y 1859 a la publicación del libro que difundió ampliamente la teoría.

La cronología de la teoría

FechaHecho
1837Darwin comenzó a desarrollar sus principales ideas sobre la transformación de las especies.
1842Ya tenía un bosquejo de 13 páginas sobre la teoría.
1844Había preparado un resumen de 232 páginas.
1858Darwin y Wallace presentaron conjuntamente la teoría ante la Sociedad Linneana de Londres.
24 de noviembre de 1859Se publicó la primera edición de El origen de las especies.
1871Darwin publicó El origen del hombre, donde aplicó sus ideas al ser humano.

La presentación de Darwin y Wallace en 1858

El 1 de julio de 1858, la Sociedad Linneana de Londres escuchó la lectura de una teoría de evolución de las especies por medio de la selección natural cuyos autores eran Charles Darwin y Alfred Russel Wallace. Había nacido la biología moderna.

Aunque los científicos de la época eran conscientes de que la evolución era un hecho, ya que el registro fósil mostraba evidencias de formas de vida que ya no existían, desconocían cómo se había producido. Darwin había estado trabajando en su teoría desde 1837, poco después de su épico viaje en el Beagle.

El naturalista no solo quería clasificar la variación prodigiosa que había observado, sino también explicar cómo se había originado. Todavía estaba trabajando en su obra magna, cuando en junio de 1858 recibió una carta de un naturalista inglés joven e impetuoso, Wallace, que apenas escribió un documento resumen sobre el proceso de selección natural y lo envió a Darwin, pidiéndole remitirlo para su publicación si parecía lo suficientemente bueno.

Así, Darwin organizó un documento conjunto para ser leído en la siguiente reunión de la Sociedad Linneana, aunque ninguno de los dos pudo asistir. Wallace estaba todavía en Malasia trabajando y Darwin estaba de luto con su mujer por la muerte de su hijo de 19 meses de edad tan solo tres días antes.

El artículo no causó una sensación inmediata; sin embargo, fue aceptado para su publicación en las actas de la sociedad de ese mismo año.

Darwin y Wallace en la Sociedad Linneana

El largo trabajo de Darwin antes de 1858

Luego de su viaje por el mundo a bordo del H.M.S. Beagle, Charles Darwin retornó a Inglaterra y se recluyó en sus estudios de zoología y botánica. De igual modo, ocupó parte de su tiempo en ordenar y catalogar la colección de muestras animales, vegetales y de fósiles que había recopilado en tierras sudamericanas y oceánicas.

Sin embargo, se demoró cerca de cinco años en retomar el estudio de sus apuntes de viaje, acumulados en cuadernos de campo y libretas de apuntes que redactó en paralelo a su diario de viaje. Así, en 1842 comenzó el proceso de sistematizar sus ideas en torno a las teorías del origen de las especies, comunes en Europa en aquella época, a partir de las observaciones de la flora, fauna y culturas humanas con las que compartió en su travesía.

Para 1844, Darwin ya había conformado un breve tratado en el que expuso sus conclusiones, las que luego complementó con datos propios y de otros autores. En ese sentido, Darwin siguió al pie de la letra el método científico para desarrollar su teoría, basándose en evidencia material y concreta.

Las principales ideas que Darwin plasmaría en El origen de las especies las inició en un cuaderno de notas abierto en 1837; en 1842 ya tenía un bosquejo de 13 páginas, y en 1844 había hecho un resumen de 232 páginas, que fueron presentadas a la Linnean Society para su publicación en coautoría (1858) con Alfred Russel Wallace (1823-1913), que había desarrollado la teoría de la selección natural trabajando independientemente.

Qué observó Darwin durante el viaje del Beagle

Sobre las impresiones y la influencia del viaje por Sudamérica, Darwin escribió: "Me impresionaron mucho ciertos hechos que se presentan en la distribución geográfica de los seres orgánicos que viven en América del Sur y en las relaciones geológicas entre los habitantes actuales y los pasados de aquel continente. Estos hechos (…) parecían dar alguna luz sobre el origen de las especies, este misterio de los misterios, como lo ha llamado uno de nuestros mayores filósofos".

Darwin había comenzado a trabajar en su teoría en 1837, cuando regresó de un viaje de casi cinco años por las costas de Sudamérica y el Pacífico. Durante la travesía comprobó que los animales y plantas de estos lugares variaban según el clima y el entorno, lo que le hizo replantearse el origen divino de la vida y el hombre.

Su atención estuvo dirigida a la investigación de algunos hechos que le impresionaron en la distribución de los habitantes de Sudamérica, y en las relaciones geológicas de los habitantes del presente, y a las del pasado de ese continente durante el viaje a bordo del H.M.S. Beagle, del cual nos dio tan admirable Diario.

Estos hechos le parecieron a él que arrojaban alguna luz sobre el origen de las especies, ese misterio de los misterios, como uno de nuestros más grandes filósofos lo denominado.

La influencia de Alfred Russel Wallace

Uno de los motivos que movilizaron a Darwin a redactar sus reflexiones en el transcurso de un año, fue el intercambio de correspondencia con Alfred Russell Wallace (1823-1913), otro naturalista inglés que para la misma época había llegado a las mismas conclusiones que Darwin durante sus expediciones en Malasia.

Aunque casi sin discusión se atribuye la paternidad de la teoría de la selección natural a Darwin, más de una vez se han alzado voces que han propuesto que la teoría de la evolución por medio de la selección natural se denomine teoría de Darwin-Wallace o teoría de Wallace-Darwin.

Wallace llegó a concebir sus concepciones evolucionistas no desde la analogía con la selección artificial de animales domésticos, como Darwin, sino de sus observaciones en la distribución natural de vegetales y animales en el archipiélago de las Molucas, actualmente Malasia, cuyos resultados había comunicado a Darwin.

Tras un tenso debate llevado a cabo por ambos científicos en la Royal Society of London for Improving Natural Knowledge, para definir quién era el propietario de la idea original, sus diferencias y cuales elementos daban consistencia a la teoría, decidieron trabajar en conjunto para perfeccionarla, ya que sus conclusiones fueron complementarias.

Luego de este trabajo conjunto, Charles Darwin decidió separarse de Wallace para continuar su trabajo de manera individual, por lo que publicó en 1859 su obra El origen de las especies por medio de la selección natural, bajo el título original en inglés de On the Origin of Species by Means of Natural Selection, or the Preservation of Favoured Races in the Struggle for Life.

La publicación de El origen de las especies en 1859

El origen de las especies o, por su título completo, Del origen de las especies por medio de la selección natural, o la preservación de las razas favorecidas en la lucha por la existencia, se imprimió por primera vez en Londres el 24 de noviembre de 1859.

La edición contaba con 1.250 ejemplares que se agotaron al poco de salir. La primera edición, de 1250 ejemplares, se agotó en las librerías el primer día, 24 de noviembre de 1859, y se ha reeditado continuadamente desde entonces.

Aunque el Origen de las especies no es el primer libro sobre evolución, en el sentido de que las especies pueden cambiar a través del tiempo, con sus seis ediciones revisadas, 1859, 1860, 1861, 1866, 1869 y 1872, y muchísimas reimpresiones, convirtió a Charles Darwin en uno de los más influyentes pensadores de todos los tiempos.

Luego de este trabajo conjunto, Charles Darwin decidió separarse de Wallace para continuar su trabajo de manera individual, por lo que publicó en 1859 su obra El origen de las especies por medio de la selección natural.

Primera edición de El origen de las especies

Qué postulaba la selección natural

Contrariamente a la creencia popular, Darwin no fue el primero en proponer que las especies evolucionan. La idea de que las poblaciones de animales cambian con el tiempo, por ejemplo, que las jirafas de hoy tienen el cuello más largo que sus antepasados lejanos, se discutió mucho en el siglo XIX.

Pero la contribución clave de Darwin fue esbozar un mecanismo de evolución: la selección natural. La idea es que los animales de una especie compiten entre sí por comida, refugio y por la capacidad de reproducirse.

Solo los más aptos, es decir, aquellos que se adaptan mejor a su entorno, lograrán reproducirse, por lo que sus rasgos se transmitirán a la próxima generación y se volverán más comunes. Entonces, si tener un cuello largo es útil para las jirafas, a lo largo de generaciones las jirafas con cuellos más largos proliferarán hasta alcanzar la longitud óptima del cuello.

Los elementos más importantes presentados por la teoría de Darwin fueron: la combinación entre factores internos y externos para el desarrollo de cambios biológicos; la lucha por la existencia como mecanismo de evolución y la supervivencia del más apto, a través de la adaptación de los organismos a su ambiente natural; la teoría de la descendencia por modificación, originada en los procesos de reproducción biológica; y, por último, dar fundamento a su concepción de la selección natural por medio de los propios mecanismos de subsistencia de cada especie.

Respecto de los conceptos de lucha por la existencia y selección natural, Darwin agregó que: "Todo ser, si varía, por débilmente que sea, de algún modo provechoso para él bajo las complejas y a veces variables condiciones de la vida, tendrá mayor probabilidad de sobrevivir y de ser así naturalmente seleccionado. Según el poderoso principio de la herencia, toda variedad seleccionada tenderá a propagar su nueva y modificada forma. (…) la selección natural produce casi inevitablemente gran extensión de formas de vida menos perfeccionadas y conduce a lo que he llamado divergencia de caracteres".

La evolución no comenzó con Darwin

Darwin no fue el inventor de la idea de la evolución, formulada, entre otros, por el naturalista francés Jean-Baptiste Lamarck y por su propio abuelo Erasmus Darwin, pero supo, primero, organizar los argumentos para presentar a la evolución como un hecho, y, luego, proponer a la selección natural como mecanismo de ella.

La idea de la evolución aparece en diversas obras, incluso de la antigüedad. Darwin utilizó la expresión descendencia con modificación, y que más tarde se conocería como evolución.

El gran naturalista sólo empleó este último término en El origen del hombre de 1871 y a partir de la quinta edición de El origen de las especies de 1869.

Para dar sustento histórico y científico a estas ideas, Darwin hizo un amplio repaso por los diferentes autores que de manera previa habían planteado la idea de la evolución biológica y la selección natural como mecanismos de formación de los organismos vivos.

Así, citó autores como Georges-Louis Leclerc de Buffón, Jean-Baptiste Lamarck, Geoffroy Saint Hilaire, William Herbert y Herbert Spencer, entre muchos otros, dando a entender que su resolución teórica fue un trabajo colectivo que involucró a muchos connotados científicos a lo largo del tiempo.

El método utilizado por Darwin

El método utilizado por Darwin para exponer sus ideas se basó en la redacción de sus conclusiones a modo de premisas, las que luego son complementadas con datos específicos de especies comparadas en diferentes hábitats de Europa, América y Asia, y resalta sus similitudes y diferencias.

El origen de las especies fue escrito para un público especializado: en su texto se citan 192 autores en los diferentes capítulos con sus descripciones de material biológico, descubrimientos, afirmaciones, opiniones; además, 34 autores en el análisis bibliográfico histórico.

Constituido en una de las grandes obras clásicas de la ciencia, era un libro denso y difícil en opinión de los mejores amigos de Darwin, tanto que éste, inseguro de que fuera bien recibido por los no especialistas, ofreció cubrir los gastos de su publicación.

El lenguaje empleado por Darwin en El origen de las especies es muy cuidadoso, para no herir susceptibilidades. En la introducción, manifiesta que lo observado por él en la distribución geográfica de los organismos en Sudamérica, asociada a su pasado y presente geológicos, parecían dar luz sobre el origen de las especies.

La relación entre evolución y origen de la vida

El hecho de la evolución implica algo sobre cómo comenzó la vida. La evolución nos dice que las especies aparentemente distintas son parientes lejanos, ambos descendientes de un único ancestro compartido.

Además, cada organismo vivo desciende en última instancia de una única población ancestral: el Último Ancestro Común Universal, LUCA, por sus siglas en inglés, que vivió hace más de 3.500 millones de años cuando se formó el planeta.

Sin embargo, la teoría de la evolución no nos dice nada sobre cómo se formó la primera vida: solo nos dice cómo y por qué cambia la vida existente.

Darwin nunca escribió en sus libros sobre cómo comenzó la vida, pero especuló al respecto en privado. El documento clave es una carta fechada el 1 de febrero de 1871 que le escribió a un íntimo amigo, el naturalista Joseph Dalton Hooker.

Darwin estaba proponiendo que la vida pudo comenzar no en el océano abierto, sino en una masa de agua más pequeña en tierra, que era rica en sustancias químicas. Esta es, en esencia, la idea primordial de la sopa, pero con una ventaja: en una piscina, cualquier sustancia química disuelta se concentra cuando el agua se evapora con el calor del día.

La síntesis inicial de las sustancias químicas de la vida estaría impulsada por alguna combinación de luz, calor y energía química.

Pequeño estanque cálido y origen de la vida

La diferencia entre selección natural y origen de la vida

La investigación sobre el origen de la vida no comenzó realmente hasta la década de 1950. Para entonces, muchos científicos sospechaban que la vida comenzó en los océanos.

La idea era que muchas sustancias químicas que tenían como base el carbono se formaron en la Tierra se disolvieron en el océano, que se volvió espeso: la llamada "sopa primigenia".

En 1953, un joven estudiante estadounidense llamado Stanley Miller demostró que los aminoácidos, los componentes básicos de las proteínas, podían formarse en un aparato simple que imitaba el océano y la atmósfera primigenias.

La teoría de la evolución por selección natural explica cómo cambian y se diversifican las formas de vida que ya existen, mientras que la hipótesis del pequeño estanque intenta explicar cómo pudieron formarse las primeras sustancias y sistemas vivos.

En muchos sentidos, la idea de Darwin es irremediablemente incompleta, pero no se le puede culpar por eso. Estaba escribiendo antes del descubrimiento de ácidos nucleicos como el ADN, antes de que los biólogos entendieran cómo funcionan los genes y cuando el funcionamiento interno de las células vivas tenía mucho de misterio.

Darwin imaginaba que la vida comenzaba con una proteína, pero nadie sabía realmente qué eran las proteínas: no fue hasta 1902 que se entendió que las proteínas son cadenas de aminoácidos.

La selección natural y la herencia

Para el naturalista, la vida era una lucha por la existencia donde tan solo sobreviven los más capaces de adaptarse al medio, lo que explicaría la variedad de especies que existen en el mundo y su habilidad para aclimatarse a diferentes entornos y reproducirse.

Darwin fue incluso un paso más allá y afirmó que los rasgos favorables que capacitan a unas especies sobre otras para sobrevivir eran heredables, lo que Gregor Mendel confirmó en 1865 con su teoría de la herencia por genes, perpetuando de esta forma la evolución de los más aptos.

La teoría de la evolución por selección natural sentó así las bases de la biología moderna, ya que descubrió y demostró que los seres vivos existen, viven y se reproducen gracias a la interacción de una variedad de células, moléculas y genes que forman su cuerpo.

La recepción de la teoría después de 1859

Ambas obras de Charles Darwin abrieron un tenso debate entre los científicos a favor de ella, que posteriormente serían denominados "darwinitas" o "darwinianos"; su contraparte, escéptica y tradicional, denominados "anti-darwinianos", defensores del creacionismo natural y de la independencia de las especies; y las iglesias cristianas, abiertamente contrarias a la idea de la evolución, puesto que, según ellas, esta teoría atentaba contra la idea de la creación divina.

Antes de la revitalización de la teoría de la evolución producida por Charles Darwin, la mayoría de los naturalistas pensaban que las especies eran inmutables y que no existía relación directa entre especies similares, puesto que cada una de ellas había tenido su propio proceso de creación.

Aquello tenía una conexión directa con el creacionismo religioso, por lo que se evitó por bastante tiempo el conflicto con la hegemonía de la Iglesia Católica y del protestantismo europeo.

A pesar de la aportación de Darwin a la ciencia, la Iglesia criticó sus argumentos por cuestionar el creacionismo. Uno de los enfrentamientos más famosos entre darwinistas y el clero británico tuvo lugar en Oxford en 1860, cuando el obispo de la ciudad le preguntó al biólogo Thomas H. Huxley de qué mono descendía él, si del materno o del paterno.

El desarrollo posterior de las ideas de Darwin

A pesar de los amplios conceptos entregados por Darwin en esa obra, señaló que no estaba concluida, ya que sus observaciones comprendían también al desarrollo de los seres humanos, los que no incluyó en El origen de las especies de 1859.

En ese sentido, para completar su estudio y propuesta científica, Darwin elaboró durante doce años una obra complementaria, titulada El origen del hombre, la que publicó en 1871.

En dicho texto, Darwin se esmeró por demostrar, a través de comparaciones de comportamiento entre los "hombres salvajes", el "hombre civilizado", los animales domésticos y animales salvajes, que básicamente no existía gran diferencia entre cualquier tipo de criatura de la naturaleza y los propios seres humanos.

El darwinismo social aplicó la teoría de la evolución, la selección natural y la lucha por la existencia al hombre y la sociedad, afirmando que la vida es una lucha continua de todos contra todos donde solo sobreviven los más fuertes.

Esta interpretación social no debe confundirse con la formulación biológica de Darwin. El darwinismo social aplicó la teoría de la evolución, la selección natural y la lucha por la existencia al hombre y la sociedad.

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