El comercio entre Liverpool y Valparaíso, Chile, en 1880

En 1880, el comercio entre Liverpool y Valparaíso se articulaba mediante grandes casas mercantiles británicas, redes navieras, crédito internacional y rutas marítimas que conectaban Chile con Europa y con la costa occidental de Sudamérica. Valparaíso era el principal punto de entrada y distribución de manufacturas, maquinaria, textiles y herramientas, mientras que desde Chile se exportaban trigo, harina, salitre y lana.

La relación comercial no consistía únicamente en intercambios directos entre dos ciudades. Liverpool proporcionaba capital, crédito, mercancías y apoyo empresarial; Valparaíso funcionaba como centro operativo para Chile, el Perú, Bolivia y la región salitrera. En este sistema destacaban Balfour Williamson & Co., establecida en Liverpool, y Williamson, Balfour & Cía., fundada en Valparaíso en 1852.

Rutas marítimas entre Liverpool y Valparaíso en 1880

Valparaíso dentro del comercio del Pacífico Sur

Al estudiar el "alto comercio" de Valparaíso en el período 1880-1930 es preciso tomar en cuenta la situación geográfica de la ciudad dentro del espacio comercial que se extiende por la costa occidental de Sudamérica desde Panamá hasta el Cabo de Hornos. Esta área, que incluye parte de Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Chile, es la que los británicos llamaban la West Coast o simplemente the Coast.

Los orígenes de este concepto de unidad regional se remontan al período hispano y a la gravitación política y económica del virreinato del Perú. Con todo, la clave de la misma no es solo histórica, sino que está dada por la facilidad de las comunicaciones marítimas entre las provincias y países que la integran, en contraste con las dificultades y demoras que presentaban las comunicaciones con los territorios del Atlántico, por tierra a través de los Andes, o por mar vía el estrecho de Magallanes o el istmo de Panamá.

La vía marítima como medio de unión no enfrentó mayor competencia de parte de los ferrocarriles. Salvo en el caso del longitudinal norte chileno construido en la segunda década del siglo XX, no hubo un ferrocarril que ofreciera una competencia directa; las líneas férreas tenían más bien un carácter complementario, en cuanto unían los puertos, situados sobre el eje central de las comunicaciones regionales, con el interior.

Fue precisamente por la importancia que adquiría este eje marítimo que se organizó, en 1840, la Pacific Steam Navigation Co. (Cía. Inglesa de Vapores) cuyas naves se limitaban a surcar esta costa antes que la empresa extendiera su ruta hasta Europa.

La apertura comercial y la formación de la comunidad británica

La relevancia de la presencia británica en Valparaíso y en todo Chile se hizo notoria, y en un nivel hegemónico, desde el momento mismo de la independencia. Uno de los principales logros que tuvo este acontecimiento fue la apertura al comercio internacional, con lo cual el dominio económico ejercido por los británicos se hizo notar de inmediato en nuestras costas y aumentando en la medida que avanzaba el siglo.

A pesar de que la presencia británica en el Océano Pacífico, y en las costas de Chile en específico, fue de carácter permanente durante los siglos de coloniaje y los intercambios comerciales tuvieron periodos de auge e intermitencia, fue solo en la década de 1820 cuando se formó una verdadera comunidad de comerciantes británicos en los puertos nacionales, específicamente en el puerto de Valparaíso, favorecido por la consolidación de la independencia nacional, el decreto del libre comercio y la preferencia de la elite nacional por crear relaciones diplomáticas, políticas y comerciales con Gran Bretaña, principal imperio europeo del siglo XIX.

Los primeros en sumarse a la migración y asentarse en el puerto fueron comerciantes, contrabandistas, consignatarios e intermediarios que aprovecharon la oportunidad económica que les generó la apertura comercial de las primeras décadas de desarrollo republicano (1820-1850) y generaron estrechas relaciones con las familias de empresarios agricultores, comerciantes y las incipientes fortunas mineras del Norte Chico.

Posteriormente, entre 1850 y 1870 aparecieron familias británicas vinculadas al ámbito bancario y de las finanzas, estrechando aún más los lazos con el empresariado nacional, ya sea a través del parentesco con las segundas y terceras generaciones de británicos avecindados en el puerto o a través de relaciones comerciales, ya que esas instituciones financieras prestaron el capital para el desarrollo industrial del país.

El eje Liverpool-Valparaíso

La relación comercial entre Liverpool y Valparaíso se apoyaba en una división funcional entre la metrópoli mercantil británica y el puerto sudamericano. A los veinticuatro años, Stephen, que había heredado algunas propiedades navieras de su padre, fue cofundador (junto con Alexander Balfour su amigo de la infancia), de Balfour Williamson & Co en 1851, una compañía naviera registrada en Liverpool que comerciaba con Sudamérica y tenía oficinas en Valparaíso (Chile), San Francisco (Estados Unidos) y Liverpool (Inglaterra).

Al año siguiente, en 1852, Williamson viajó a Chile junto a David Duncan para instalar la filial porteña que se transformaría en una de las casas comerciales más influyentes de la historia económica chilena: la Williamson-Balfour Company.

Algunas de estas empresas extranjeras habían nacido específicamente para realizar negocios con Chile. Era el caso de Williamson, Balfour & Cía., establecida en Valparaíso en 1852 por Stephen Williamson y David Duncan, y cuya contraparte en Liverpool era Balfour Williamson & Co., a cargo de Alexander Balfour.

Por entonces ya operaba en Chile la casa Ravenscroft, que también se había organizado para dedicarse al comercio entre Liverpool y Valparaíso y que, más tarde, tomaría el nombre de Duncan, Fox & Cía.

ElementoFunción en la relación comercial
LiverpoolCentro mercantil, naviero y financiero británico
ValparaísoPuerto de entrada, distribución y administración regional
Balfour Williamson & Co.Contraparte registrada en Liverpool
Williamson, Balfour & Cía.Filial comercial establecida en Valparaíso en 1852
West CoastEspacio comercial de la costa occidental sudamericana

Productos exportados desde Chile

En primer lugar, comercializaban trigo, harina, salitre y lana desde Chile hacia Europa y la costa oeste de Estados Unidos, e importaban maquinaria industrial, textiles y herramientas.

La empresa financió e introdujo tecnología moderna en los molinos harineros del sur y centro de Chile, impulsando el ciclo exportador de trigo chileno hacia California y Australia.

Además, los productos extranjeros comerciados en el puerto de Valparaíso fueron en su mayoría traídos de territorios en que el propio Imperio Británico tenía influencia: productos manufacturados desde las zonas industriales de Inglaterra; materias primas y productos exóticos desde África, Japón, China, India, las islas del Caribe y Australia, siendo este último uno de los principales consumidores de cereales chilenos.

El comercio de cereales vinculaba la producción agrícola chilena con mercados de ultramar. La exportación de trigo y harina formaba parte de una red en la que Valparaíso reunía productos del interior, los embarcaba hacia otros puertos y recibía manufacturas y bienes de capital procedentes de Europa.

Productos importados desde Liverpool y Gran Bretaña

Las casas británicas importaban maquinaria industrial, textiles y herramientas. Estos bienes respondían tanto a las necesidades del consumo urbano como a la expansión de la agricultura, la minería, los molinos, los ferrocarriles y otras actividades productivas.

La inserción de ciudadanos británicos en el comercio porteño se dio a partir de variantes como la inversión de capital privado; la fundación de casas comerciales con domicilio en Valparaíso, Londres y Liverpool; la creación de fábricas e industrias destinadas a la producción de bienes de consumo y maquinarias; y finalmente la fundación de bancos, cajas de crédito, cooperativas de ahorro y otras instituciones de carácter financiero.

La comunidad británica tuvo una importante presencia también en el ordenamiento espacial y material del puerto, tanto en su infraestructura urbana como en su funcionamiento administrativo. La mayoría de los edificios administrativos y comerciales cercanos al puerto, la infraestructura vial, portuaria y su posterior ampliación, la llegada del telégrafo, el teléfono y el alumbrado público fueron obras construidas bajo el alero de la iniciativa y aportes británicos, en conjunto con la acción estatal.

Las grandes casas comerciales en 1880

La tónica del Valparaíso clásico, por así llamarlo, está dada por la importancia que revestía su actividad comercial. En 1898, el comisionado británico T. Worthington escribía desde Valparaíso informando a las autoridades del Board of Trade -el Ministerio de Comercio de Inglaterra- sobre la situación de las manufacturas británicas en Chile.

Le llamaba la atención que el comercio exterior estuviera dominado por las grandes empresas mercantiles "aquí establecidas que tienen sus propias casas o agencias en Europa", y que eran las piezas claves del comercio chileno.

Estas casas actuaban con bastante autonomía respecto a los intereses de sus países de origen. Aunque podía existir alguna preferencia hacia sus connacionales, Worthington observaba que, a la hora de colocar los pedidos, sus compras "se hacían en los lugares donde se puede obtener lo que se quiere al precio más bajo y con las menores molestias".

La distribución directa por parte de los fabricantes europeos o norteamericanos, en la forma como se imponía en otros países, no había arraigado en Chile, y las importaciones directas de los comerciantes locales eran mínimas. Worthington calculaba que estas no llegaban a un noveno del total, y durante su estadía en el puerto había encontrado solamente dos viajeros comisionistas ingleses que representaban a diferentes compañías manufactureras y ofrecían los más diversos artículos.

Este modelo otorgaba a las casas comerciales una posición estratégica. No eran simples intermediarias entre productores y consumidores, sino organizaciones con capital, almacenes, agencias, contactos navieros, información sobre precios y capacidad para operar en distintos mercados.

Este pequeño grupo de grandes firmas importadoras y exportadoras, casi todas extranjeras, principalmente inglesas, alemanas y norteamericanas, conformaban lo más granado de lo que se ha dado en llamar el "alto comercio" de Valparaíso.

  • Williamson, Balfour & Cía., vinculada con Balfour Williamson & Co. de Liverpool.
  • Duncan, Fox & Cía., originada en una casa organizada para el comercio entre Liverpool y Valparaíso.
  • Gibbs, una de las más antiguas y poderosas firmas británicas de la West Coast.
  • Huth y Cía., firma de origen anglo-germano instalada en Valparaíso desde 1824.
  • Graham Rowe & Co., fundada en 1842 y con oficinas en Perú y Bolivia.
  • Grace, casa estadounidense que abrió su oficina en Valparaíso en 1880 durante la Guerra del Pacífico.

Williamson, Balfour & Cía. como empresa comercial y naviera

La filial fundada en Valparaíso en 1852 no era una casa comercial cualquiera. Mientras otras firmas anglosajonas se limitaban a la intermediación de bienes manufacturados británicos, la Williamson-Balfour destacó por su diversificación estratégica y su modelo organizativo.

En primer lugar, comercializaban trigo, harina, salitre y lana desde Chile hacia Europa y la costa oeste de Estados Unidos, e importaban maquinaria industrial, textiles y herramientas. También, administraban veleros y barcos de vapor en las rutas del Pacífico, además de invertir en la incipiente red ferroviaria y minera chilena.

El historiador Juan Ricardo Couyoumdjian, destaca la independencia y crédito flexible, es decir, la firma funcionaba bajo una estructura donde la sede de Liverpool otorgaba respaldo crediticio y capital a las filiales locales a tasas de interés europeas, lo que les permitió capear las severas crisis bancarias que azotaron a Chile en las décadas de 1870 y 1890.

Y finalmente, la empresa destacó por la responsabilidad ilimitada, esto puesto que Williamson creía firmemente en la responsabilidad personal ilimitada del comerciante, sosteniendo que un socio debía arriesgar su propio patrimonio para garantizar la confianza de sus acreedores y clientes.

Stephen Williamson y la conexión empresarial con Liverpool

Nacido el 28 de junio de 1827 en Cellardyke, en el condado de Fife (Escocia). Fue uno de los siete hijos de Archibald Williamson, armador, maltero y agricultor, y de su esposa y heredera, Isabella Lawson, hermana de Alexander Lawson, comerciante de lino de Kingskettle.

Stephen Williamson creció en una familia vinculada a la navegación y el comercio marítimo. Tras educarse en la Anstruther Burgh School y en el Madras College de St. Andrews donde conoció a Robert Balfour, se trasladó a Liverpool en 1848, la gran metrópoli mercantil del Imperio británico, allí trabajó en un bufete de abogados antes de trasladarse a Liverpool en 1848, donde se reencontró con los hermanos Balfour.

A los veinticuatro años, Stephen, que había heredado algunas propiedades navieras de su padre, fue cofundador (junto con Alexander Balfour su amigo de la infancia), de Balfour Williamson & Co en 1851, una compañía naviera registrada en Liverpool que comerciaba con Sudamérica y tenía oficinas en Valparaíso (Chile), San Francisco (Estados Unidos) y Liverpool (Inglaterra).

Williamson residió durante dos décadas en Valparaíso, integrándose activamente en la vida económica, social y religiosa de la ciudad. Tras su regreso a Gran Bretaña a mediados de la década de 1870, fue elegido miembro del Parlamento británico (MP) por el Partido Liberal, cargo que ejerció entre 1880 y 1895, representando a las circunscripciones de St Andrews y Kilmarnock, manteniendo siempre un ojo atento sobre sus negocios y la realidad social del cono sur.

El puerto chileno y la expansión hacia la región salitrera

Chile y Perú, o más exactamente, la extensión entre Valparaíso y el Callao, era el centro de la West Coast, y entre ambos polos quedaba la región salitrera que le dio vida por alrededor de 80 años.

En este contexto, la Guerra del Pacífico podría considerarse como un conflicto interno, el que, sin duda, causó problemas a las empresas comerciales que operaban en la región. No obstante lo anterior, su desenlace trajo como consecuencia un cambio al interior de la West Coast, en cuanto situaba a la región salitrera dentro de la soberanía de Chile y en la esfera económica interna de Valparaíso.

Es en este contexto que debe entenderse el desarrollo del alto comercio porteño.

La presencia de la región salitrera fortaleció la posición de Valparaíso como centro de operaciones, porque amplió el espacio económico conectado con el puerto y aumentó la importancia de las casas comerciales que participaban en la exportación, el crédito, los seguros, el transporte y la importación de bienes.

Crédito, bancos e instituciones financieras

Con el poder de la comunidad británica en Valparaíso, capital comercial del país, estos influyeron activamente desde 1830 en la legislación concerniente al ámbito monetario, comercial y financiero.

Así, en 1832 se promulgó la primera ley monetaria del país que establecía las condiciones para la comprar de metal precioso para la acuñación de monedas que favorecieran el intercambio en el puerto y el envío de dinero a bancos fuera del territorio nacional, principalmente Gran Bretaña.

La promulgación de la ley que creó la Caja de Crédito Hipotecario en 1855 permitió también la creación de sociedades anónimas, mecanismo a través del cual los empresarios británicos consolidaron sus negocios en el puerto.

Mismo caso para la Ley de Bancos de 1860, que permitió el establecimiento de bancos de emisión y que los facultó para emitir papel moneda o billetes.

Otro ámbito de influencia de la comunidad británica fue la comisión encargada de modificar la reforma aduanera de 1864, en la que participaron gran parte de las principales fortunas británicas avecindadas en Valparaíso.

Con todo esto, la presencia británica ayudó a crear un nuevo sistema financiero y mercantil en el territorio nacional, basado en la experiencia previa de los empresarios que ayudaron a formar el imperio británico de ultramar.

La organización de las casas comerciales

La duración en el tiempo es uno de los elementos notables de este conjunto de casas comerciales, muchas de las cuales superaron un siglo de existencia. En algunos casos, las empresas siguieron mayormente bajo el control de los descendientes y familiares de los fundadores, conservando su nombre original; en otros, el ascenso de los empleados superiores a la categoría de socios y la incorporación de terceros a la firma fue produciendo cambios, tanto en la propiedad como en la razón social.

Stephen Williamson, ya mencionado, continuó a la cabeza de los negocios en Liverpool hasta 1901. Por entonces ya eran socios tres de sus hijos (Archibald, Anstruther y Alec) y poco más tarde ingresaría un cuarto (Henry, o Enrique como se le llamó en Chile).

En cambio, Alexander Balfour no dejó descendencia en la firma, y para poder mantener la razón social hubo que incorporar con un porcentaje nominal en la sociedad chilena a Robert Balfour, socio de la firma en California, que no era pariente del fundador.

El problema del nombre no era baladí. La casa Gibbs, que durante mucho tiempo había girado en Valparaíso como Guillermo Gibbs y Cía., se vio obligada a cambiar su razón social a Gibbs & Cía. por falta de un socio con ese nombre de pila.

La continuidad de las firmas dependía, por tanto, de la combinación entre familias empresariales, socios residentes en distintos países, empleados ascendidos a posiciones directivas y acuerdos capaces de conservar la confianza comercial asociada a un nombre.

La infraestructura marítima y portuaria

La importancia de Liverpool para Valparaíso no se limitaba al envío de mercancías. También incluía la administración de veleros y barcos de vapor en las rutas del Pacífico, la organización de agencias y la coordinación de operaciones en diferentes puertos.

Fue precisamente por la importancia que adquiría este eje marítimo que se organizó, en 1840, la Pacific Steam Navigation Co. (Cía. Inglesa de Vapores) cuyas naves se limitaban a surcar esta costa antes que la empresa extendiera su ruta hasta Europa.

La comunidad británica tuvo una importante presencia también en el ordenamiento espacial y material del puerto, tanto en su infraestructura urbana como en su funcionamiento administrativo. La mayoría de los edificios administrativos y comerciales cercanos al puerto, la infraestructura vial, portuaria y su posterior ampliación, la llegada del telégrafo, el teléfono y el alumbrado público fueron obras construidas bajo el alero de la iniciativa y aportes británicos, en conjunto con la acción estatal.

Por otra parte, la unificación de las medidas, por ejemplo, fue de gran importancia para la homologación del peso y medida de las cargas de los barcos que hacían importaciones y exportaciones, lo que se tradujo a la traslación del sistema de pesos y medidas británico al puerto de Valparaíso y al resto de los puertos del país.

La dimensión social de la colectividad británica

En el ámbito social, la comunidad británica fundó escuelas, clubes sociales, clubes deportivos, cafés y restaurantes, logias, teatros, periódicos y todo tipo de organización destinada a mantener la cultura y el estilo de vida inglés en territorio chileno.

Como calvinista y presbiteriano escocés, representaba la idea de que la prosperidad material no era un fin egoísta, sino una responsabilidad delegada por Dios para el bien de la comunidad.

En el contexto del Valparaíso decimonónico -donde la Iglesia Católica ejercía el monopolio confesional sobre la esfera pública-, Williamson impulsó activamente la tolerancia religiosa y la atención espiritual para los residentes no católicos (“disidentes”).

Apoyó económicamente a la Union Church de Valparaíso y colaboró de cerca con figuras señeras del protestantismo chileno como el reverendo norteamericano David Trumbull.

Esta visión llevó a Williamson a defender la libertad de culto, la creación de escuelas laicas o protestantes. De hecho, en 1857, Alexander Balfour y Stephen Williamson abrieron la Escuela Artizan de Valparaíso para hijos de británicos y estadounidenses, muchos de ellos eran hijos de trabajadores de la empresa que no contaban con el dinero necesario para poder pagar una educación con influencias británicas para sus hijos.

Además, impulsó la fundación del Cementerio de Disidentes de Cerro Panteón, garantizando sepultura digna a los extranjeros no católicos.

Valparaíso como centro cosmopolita

A mediados del siglo XIX, Valparaíso no era solo el puerto principal de Chile; era el nodo neurálgico del comercio en el Pacífico Sur, un anfiteatro natural donde confluyeron vapores, capitales internacionales y una vibrante colonia extranjera.

Entre los mercaderes británicos que desembarcaron en estas costas, la figura de Stephen Williamson (1827-1903) destaca por una combinación singular: una aguda visión para los negocios marítimos y agrícolas, de la mano con una ética protestante que moldeó tanto su modelo de empresa como sus obras sociales en el puerto.

El impacto de Stephen Williamson en Chile abarcó múltiples dimensiones: En primer lugar, la modernización agroindustrial, esto pues la empresa financió e introdujo tecnología moderna en los molinos harineros del sur y centro de Chile, impulsando el ciclo exportador de trigo chileno hacia California y Australia.

También, impulso el filantropismo educativo al financiar la apertura de escuelas populares gratuitas destinadas a los hijos de obreros y artesanos en el puerto de Valparaíso, promoviendo la alfabetización temprana.

Finalmente, desarrollo del marco institucional británico-porteño, pues Williamson participó activamente en las primeras instancias de sociabilidad y beneficencia de la ciudad, ayudando a consolidar a Valparaíso como el puerto cosmopolita por excelencia de Sudamérica.

El comercio británico en la década de 1880

Efectivamente la década de 1880 marca un hito en la participación británica como también en la importancia del puerto de Valparaíso en el comercio internacional.

La década combinó la consolidación de las grandes casas extranjeras, la expansión del comercio salitrero, la integración de nuevas áreas económicas a la esfera de Valparaíso y la continuidad de los vínculos con Liverpool.

La oficina de Grace abrió en Valparaíso en 1880 durante la Guerra del Pacífico, mientras Williamson continuaba relacionado con los negocios británicos desde Gran Bretaña y conservaba una posición de influencia empresarial y política.

La relación entre Liverpool y Valparaíso, por lo tanto, formaba parte de un sistema más amplio en el que las casas mercantiles británicas combinaban comercio de importación y exportación, transporte marítimo, crédito, inversiones productivas, administración de agencias y vínculos con instituciones locales.

El cambio de predominio después de 1880

La influencia británica se mantuvo hasta la década de 1920, cuando comenzó a tener mayor preponderancia el comercio y finanzas norteamericanos en la economía nacional.

La disminución de la importancia económica y también demográfica de la colectividad británica en Valparaíso, a partir de la década de 1920, se relaciona directamente con la perdida de influencia británica, en nuestro Continente, luego de la Primera Guerra Mundial.

Su declive posterior no elimina la importancia alcanzada durante el siglo XIX y en torno a 1880. El sistema formado por Liverpool, Valparaíso y la West Coast había contribuido a organizar el comercio exterior chileno, a conectar la producción nacional con los mercados internacionales y a consolidar una infraestructura empresarial, financiera y portuaria de larga duración.

El Merchant Prince de Valparaíso Stephen Williamson encarna el prototipo del merchant-prince (príncipe comerciante) victoriano que combinó el espíritu de aventura empresarial con una profunda rectitud moral.

En el Valparaíso del siglo XIX, su trabajo no solo consistió en mover tonelajes de grano o nitrato a través de los océanos, sino en edificar puentes culturales, educativos y religiosos en una sociedad chilena en pleno proceso de modernización y apertura hacia el mundo.

Su legado perdura en la historia urbana y comercial de Valparaíso como testimonio de una época en que el puerto de la “Joya del Pacífico” conversaba directamente con los grandes centros del comercio global.

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