Una de las preocupaciones más comunes durante el embarazo es saber si el bebé nacerá por parto vaginal o mediante una cesárea. Aunque es posible prepararse para ambas opciones, la mayoría de las veces no podrás elegir por completo la vía del parto: el médico especialista que controla el embarazo valorará las características de la madre, del bebé y de cada situación concreta.
Es posible que hayas planeado un parto vaginal, pero que algo cambie al final del embarazo o durante el trabajo de parto. El bebé puede estar en posición de nalgas, pueden aparecer problemas inesperados o puede detectarse un riesgo para la madre o el bebé. En esos casos, el equipo médico puede recomendar una cesárea para evitar complicaciones.
Nunca debe considerarse la cesárea un fracaso. Una cesárea es una intervención quirúrgica que permite el nacimiento de un bebé y, en determinadas circunstancias, puede ser la forma más segura de dar a luz.
Qué significa parto normal o parto vaginal
El parto natural también es conocido como “parto normal” o “parto vaginal”. El parto es el proceso biológico por el que se produce la salida del feto y la placenta desde el útero materno al exterior. Consideramos normal aquel parto que tiene lugar entre las 37 semanas y 42 de gestación.
El parto natural o vaginal hace referencia a la salida del bebé por el orificio vaginal de la madre. Para ello, es necesario que este orificio se dilate, dando lugar al característico dolor del parto. Las contracciones uterinas que ayudan a expulsar al feto también son responsables de este dolor.
El parto vaginal es un proceso natural. El cuerpo de la mujer está preparado hormonal y mecánicamente para poderlo llevar a cabo aún sin intervención médica. En un parto natural, el cuerpo de la madre se prepara para el nacimiento. Es una cuestión puramente biológica.
Cabe destacar que, aunque los términos parto vaginal y parto natural hacen referencia a lo mismo, no lo son. Esto significa que el parto vaginal no siempre es natural, ya que es posible utilizar anestesia epidural. Se entiende por natural cuando tiene lugar un parto vaginal sin intervención de ningún fármaco que alivie el dolor causado por la dilatación de la vagina.
En el parto natural se aplica un tipo de anestesia que alivia el dolor de las contracciones pero que permite que la madre pueda empujar. La relajación y la respiración son de gran utilidad.
Cómo comienza y evoluciona el parto vaginal
El encajamiento y presión de la cabeza del bebé producen unas contracciones que duelen aunque son irregulares harán que el cuello uterino se ablande y se acorte e incluso se abra un poco, lo que dará lugar a la expulsión de flujo espeso y mucoso, llamado “tapon mucoso”.
La mayoría de ellas, el 80%, inicia las contracciones dentro de las siguientes 6-8 horas, de una manera espontánea. En este momento las contracciones son rítmicas y dolorosas.
Al principio las contracciones se presentan cada 10 minutos y duran hasta 15 segundos, pero poco a poco se van haciendo más frecuentes y más duraderas. Al final de este periodo se repiten cada 2 minutos y duran casi 1 minuto.
La duración media de éste periodo varia dependiendo si es o no el primer embarazo. En primerizas puede durar de 6 a 8 horas aunque en algunas mujeres este período puede ser más prolongado.
Es el momento en que va a producirse la salida del bebé. Su cabeza ya se encuentra en vagina y es posible verla desde el exterior. La fase de dilatación ha concluido y empieza el expulsivo.
Al descender la cabeza se produce presión en la parte baja del abdomen que se acompaña de un deseo de “empujar” por mecanismo reflejo sobre los nervios de la pelvis.
Intervenciones que pueden ser necesarias en un parto vaginal
La episiotomía, es una incisión en la piel y paredes vaginales que se realiza para evitar un desgarro durante la salida de la cabeza del bebé. Hoy en día la tendencia es a realizar el menor número de episiotomías posible.
Son unas palas que no se articulan entre sí y que por tanto no efectúan presión alguna en la cabeza del bebé.
Es una cazoleta de silicona que se adapta a la cabeza del bebé y se adhiere mediante vacío. Es básicamente un instrumento rotador y tractor.
Muchas veces la cabeza del bebé no se coloca adecuadamente para aprovechar los diámetros de la pelvis.
Expulsión de la placenta y vigilancia posterior
Cuando todo el cuerpo del bebé ya ha salido acaba el periodo de parto propiamente dicho y empieza esta fase, que es importante puesto que podrían originarse problemas si el útero no se contrae o la placenta no se desprendiera.
Es un periodo que puede durar unos 30 minutos. Una vez expulsada la placenta y contraído todo el útero, podemos decir que en general ya ha acabado el parto, si se ha realizado una episiotomía se sutura en este momento.
Hay que estar vigilantes en el periodo de posparto inmediato ya que la madre ha realizado un gran esfuerzo físico; y además quizás lleva horas sin ingerir alimentos y sin dormir.
En aproximadamente unos 10 días ya no se palpará a través del abdomen. Al subir a la habitación el personal de enfermería atenderá a la nueva madre.
Qué es una cesárea
El parto por cesárea es aquel en el que el bebé sale del vientre materno a través de un corte realizado en el abdomen y útero de la mujer. En un parto por cesárea se alumbra al bebé a través de una incisión que se realiza en el abdomen y en el útero de la madre.
Se trata de una intervención quirúrgica mayor y, como tal, presenta ciertos riesgos. La cesárea debe realizarse bajo anestesia. Actualmente, se suele utilizar la anestesia epidural, aunque en el pasado era común utilizar la anestesia general.
La cesárea electiva es aquella que se decide realizar antes de que la mujer esté en trabajo de parto. La cesárea de recurso es la que se realiza durante el trabajo de parto.
La cesárea indicada se recomienda en el curso de un trabajo de parto por distintas alteraciones como detención de la dilatación o descenso, desproporción céfalo pélvica, parto detenido, etc.
La cesárea urgente es aquella en la que corre peligro la vida de la madre y el feto como consecuencia de una patología aguda grave.
Cómo se realiza una cesárea
En primer lugar, se administra la anestesia para evitar sentir dolor durante la cirugía. La sensación de movimientos o “tirones” se mantendrá durante la intervención.
A continuación, se realiza una incisión habitualmente dos dedos por encima del pubis. Tras la incisión en la piel, se van abriendo los tejidos por capas hasta alcanzar el útero que se abre para la extracción del bebé y la placenta.
Durante la intervención, no se debe sentir dolor ya que la zona debe estar anestesiada. En ocasiones, en caso de que la madre sienta dolor, es necesario administrar medicación endovenosa durante la intervención para controlarlo y que sea más llevadero.
Tras la cirugía, se administrarán analgésicos endovenosos y posteriormente, vía oral. La incisión abdominal cicatrizará en unas semanas, esto dependerá de cada mujer.

Cómo saber si probablemente necesitaré una cesárea
La forma general de actuar al final de un embarazo es el parto natural y únicamente se procederá a realizar una cesárea en determinadas situaciones. La vía más fisiológica es la vía vaginal. Sin embargo, existen circunstancias en las que está indicado realizar el parto mediante cesárea para salvaguardar la salud de la madre y del feto.
En general, cualquier situación que haga peligrar la vida del bebé o de la madre será indicativa para hacer una cesárea.
Situaciones que pueden llevar a una cesárea urgente
- El peso fetal es excesivo (más de 4 kilos)
- La pelvis materna es demasiado estrecha
- Hay una mala posición de la cabeza fetal durante el trabajo de parto
- Se produce una falla en la dilatación del cuello uterino (dilatación estacionaria)
- Hay sufrimiento fetal agudo (baja en los latidos fetales)
- En caso de infección ovular (infección fetal)
- Existe desprendimiento prematuro de la placenta
- Se produce hemorragia durante el trabajo de parto
- Hay prolapso del cordo, es decir, caída del cordón umbilical hacia la vagina
- Anormal frecuencia cardíaca del bebé
- Posición del bebé que dificulte el parto natural
- Problemas del desarrollo del bebé como espina bífida o hidrocefalia
- Algunos casos de embarazo múltiple
- Infección genital de la madre
- Enfermedad grave de la madre
- Que el parto natural se prolongue demasiado
- Placenta previa o desprendimiento de la placenta
- Prolapso de cordón umbilical
Se hace una cesárea de emergencia cuando hay un riesgo para la madre o el bebé y puede ser necesaria tanto si originalmente se había planeado una cesárea o un parto vaginal.
Aunque una cesárea de emergencia puede ser muy similar a lo que sucede durante una cesárea ya planeada, la experiencia personal dependerá de los antecedentes y las necesidades médicas de la persona. La recuperación de una cesárea de emergencia es muy similar a la de una cesárea programada.
Situaciones que pueden llevar a una cesárea programada
- Cuando el bebé está en posición podálica, nalgas o invertida
- Si es transversa, es decir, cruzada en el abdomen materno
- Si la mamá tiene dos o más cicatrices de cesáreas anteriores
- Cuando existe una cicatriz uterina por una cirugía previa
- En caso de placenta previa (más debajo de la cabeza fetal)
- Cuando el feto es muy prematuro
- Si la mamá tiene antecedentes de cirugía vaginal previa reparatoria, por ejemplo una paciente operada de un prolapso genital
- Si la mamá sufre de incontinencia urinaria
- Alteraciones en la placentación
- Sospecha de macrosomía
- Obstrucciones mecánicas como miomas o fracturas pélvicas
- Cirugías uterinas con entrada en cavidad endometrial
- Infecciones activas del canal del parto
- Algunos casos de alteración en el crecimiento
- Gestaciones múltiples
Presentación de nalgas
La presentación de nalgas (de culo o con los pies mirando hacia abajo) tiene una incidencia de entre el 3 y 4%.
El parto vaginal en presentación podálica ha demostrado mayor incidencia de problemas a la hora del parto y pobres resultados perinatales frente al parto en cefálica.
Por ello, es una indicación médica la realización de una cesárea programada a las 39 semanas, considerándose un procedimiento más seguro para el recién nacido.
Sin embargo, la cesárea no está exenta de riesgos maternos principalmente, por lo que una de las recomendaciones actuales es la realización de una versión cefálica externa (intentar girar al bebé mediante maniobras obstétricas externas).
¿Puedo pedir una cesárea si tengo 37 semanas?
Puede ser frustrante esperar a que llegue la fecha de parto para poder ver a su pequeño. Puede ser tentador tratar de programar el día en que nazca su bebé, evitando la incertidumbre que rodea a esa fecha y el dolor del parto.
A pesar de que es una intervención segura y común, una cesárea implica más riesgos que un parto vaginal. Es por ello que normalmente las cesáreas no se recomiendan a menos que sean realmente necesarias.
Las cesáreas son una intervención común y, dependiendo de la situación, puede ser un método para dar a luz mejor y más seguro para la madre y el bebé.
Otro riesgo potencial de programar una cesárea que no sea necesaria desde el punto de vista médico consiste en dar a luz a un bebé prematuro tardío (nacido entre la semana 34 y 36 de gestación).
¿Por qué? Porque la fecha de parto establecida puede ser errónea. La fecha de parto es 40 semanas después del primer día de su última regla.
Las mujeres con menstruaciones irregulares o que hayan sangrado durante el primer trimestre pueden tener confusiones sobre cuándo tuvieron su última menstruación.
Los bebés prematuros tardíos suelen nacer sanos. Pero pueden tener problemas de carácter temporal, como ictericia, dificultades para alimentarse, problemas para respirar o para mantener la temperatura corporal.
Las cesáreas programadas tienen una serie de beneficios que pueden motivar a los pacientes a elegir un parto por cesárea por voluntad propia.
Las cesáreas dan a los futuros padres la flexibilidad de planear y prepararse para el día en el que nazca el bebé. También reducen la ansiedad que produce esperar el momento en el que la madre empieza a ponerse de parto.
El miedo al dolor es otra razón común por la que los padres suelen elegir tener una cesárea.
Sin embargo, la decisión de dar a luz a un bebé, parto natural o cesárea, involucra a los futuros padres y al médico especialista que será quien lleve un seguimiento del embarazo y que asistirá al alumbramiento.
Puede darse el caso en el que llegado el momento del parto, sea necesario cambiar de método con el fin de evitar riesgos.
Hable con su médico, su equipo de parto y su familia, hágales saber que solo desea una cesárea si es necesario por razones médicas.
Al tomar una decisión tan personal, es importante que pueda comunicarse con su médico y que sienta que ambos están en el mismo equipo.
¿Qué opción suele ser más segura?
En la mayoría de los casos, los partos vaginales o partos naturales son más seguros que los partos por cesárea, pero eso no significa que las cesáreas no sean seguras.
Los expertos recomiendan el parto natural frente a la cesárea, porque afianza la relación entre madre e hijo. Es un parto más participativo, conlleva una recuperación más rápida y no se realiza ninguna cirugía.
La Organización Mundial de la Salud recomienda el parto natural como primera opción, ya que numerosos estudios demuestran que permite vivir la experiencia de la llegada del bebé de una forma más cercana y activa porque la mamá está más despierta e involucrada físicamente en el proceso.
Asimismo, el parto normal es menos riesgoso para la salud de la madre dado que no es una intervención quirúrgica y, si bien implica dolores y malestares, estos duran sólo durante el parto, luego la recuperación es bastante rápida, lo que permite menos días de hospitalización.
Además, está comprobado que los bebés que nacen de esta forma tienen un mejor acondicionamiento biológico y es más grato para la madre.
Hay muchas teorías acerca de cómo debe ser el parto, así como muchos médicos a favor de la cesárea y otros muchos defensores del parto natural.
Sin embargo, pueden surgir imprevistos en el momento del parto que obliguen a los profesionales a tomar la decisión de hacer una cesárea.
En cualquier caso, en el momento del parto siempre se actuará teniendo en cuenta la salud tanto del futuro bebé como de la madre que va a dar a luz.
Diferencias entre el parto vaginal y la cesárea
La diferencia clave entre un parto por cesárea y un parto vaginal es la manera en la que se da a luz. En un parto vaginal se alumbra al bebé a través del canal de parto.
| Aspecto | Parto vaginal | Cesárea |
|---|---|---|
| Vía de nacimiento | A través del canal de parto | A través de una incisión en el abdomen y el útero |
| Duración | Solo el trabajo de parto puede tomar entre 12 y 14 horas | Normalmente entre 45 minutos y una hora |
| Recuperación | Entre dos y seis semanas; prácticamente seis semanas en algunos casos | Entre seis y ocho semanas; puede tardar hasta 6 semanas |
| Hospitalización | Más corta | Puede ser más prolongada |
| Dolor | Principalmente durante el trabajo de parto | Principalmente durante la recuperación, cuando cicatriza la incisión |
Duración del trabajo de parto
La duración del trabajo de parto puede ser muy diferente entre los dos métodos, especialmente si se tiene planeada la cesárea.
Las cesáreas normalmente toman entre 45 minutos y una hora, mientras que solo el trabajo de parto en los partos vaginales puede tomar entre 12 y 14 horas.
Con este tipo de parto, la intervención es más corta, puede durar unos 30 minutos si todo va bien y con una programación se puede con exactitud el día que nacerá el bebé.
Tiempo de recuperación
En el parto normal, la recuperación puede durar de una a dos semanas, mientras que se tarda de uno a dos meses en recuperarse de una cesárea, ya que la herida debe cicatrizar.
La recuperación de un parto vaginal está entre las dos y las seis semanas, mientras que se suelen necesitar entre seis y ocho semanas para recuperarse completamente de una cesárea.
La recuperación después de un parto vaginal suele tomar entre cuatro y seis semanas. Sin embargo, la recuperación varía dependiendo de si hay algún desgarro vaginal durante el parto.
Para una recuperación completa de una cesárea se necesitan entre seis y ocho semanas, y a veces puede ser necesario quedarse más tiempo en el hospital.
Dolor durante y después del nacimiento
El dolor es algo subjetivo, no todas las personas sienten el dolor de la misma manera.
Tanto los partos por cesárea como los partos vaginales son dolorosos, pero por diferentes razones y en distintos momentos.
Por lo general, las mujeres que tienen una cesárea no sienten dolor durante la cirugía debido a la anestesia, pero es durante la recuperación después del parto cuando sentirán más dolor a medida que la incisión cicatriza.
Para los partos vaginales, la mayoría del dolor sucede durante el trabajo de parto. Sin embargo, el dolor varía según si la persona que da a luz elige hacerlo con algún tipo de intervención médica, por ejemplo, la anestesia epidural, o no.
Las madres que optan por dar a luz con pocas o ninguna intervención médica sentirán la mayoría del dolor durante el parto ya que sentirán cada sensación. Si por el contrario se elige la epidural, la anestesia alivia el dolor del trabajo de parto.
Métodos para aliviar el dolor
La tolerancia al dolor es muy variable de unas gestantes a otras.
Existen métodos no farmacológicos para el alivio del dolor como: masajes, inyección subcutánea de agua estéril, diferentes técnicas de relajación y/o respiración, esferodinamia y uso termoterapia.
Por otro lado, disponemos de métodos farmacológicos como el óxido nitroso, los opiáceos o la anestesia loco-regional.
Ventajas y desventajas del parto vaginal
Los partos vaginales son la manera preferida de dar a luz de la mayoría de nuestras pacientes embarazadas, y es por una buena razón.
Cuando el parto es vaginal, hay varias maneras de dar a luz: partos en el agua, partos naturales con muy poca o ninguna intervención médica, entre otras.
Ventajas del parto vaginal
- No necesita una intervención quirúrgica, la cual conlleva riesgos de hemorragias, coágulos, bloqueos intestinales, etc.
- El periodo de recuperación es mucho más rápido y menos doloroso que en la cesárea.
- La mujer puede reincorporarse casi inmediatamente a su vida normal.
- La pérdida de sangre durante el parto es menor que en el caso de la cesárea.
- Hay un menor riesgo de desarrollar infecciones urinarias o en el endometrio (endometritis).
- El bebé tiene una mejor oxigenación general y cerebral.
- Su adaptación a la vida extrauterina es menos traumática al pasar por el trabajo de parto.
- Hay una estimulación de los sentidos del bebé durante su paso por el canal del parto.
- Es posible tener más hijos sin esperar muchos años entre uno y otro y, además, no existe un límite de partos vaginales que pueda tener la mujer.
- El cuerpo de la madre libera oxitocina para favorecer la formación de leche y el vínculo afectivo entre la madre y el bebé.
- Un parto vaginal significa que la madre, el bebé y la familia pueden tener una experiencia más única y personalizada.
- El futuro papá puede ser partícipe del momento del nacimiento de su hijo durante un parto natural, siendo un gran apoyo para la madre.
Desventajas del parto vaginal
- Los dolores son muy intensos en el momento de dar a luz por la dilatación de la vagina y las contracciones.
- Existe riesgo de desgarro en el perineo.
- Es posible que sea necesario realizar una episiotomía (corte vaginal) para facilitar la salida del bebé.
- Existe riesgo de sufrir incontinencia urinaria posparto o disfunción sexual.
- La duración del trabajo de parto puede ser prolongada.
- Las madres primerizas dilatan un promedio de un centímetro por hora, pudiendo alargarse esta fase del parto hasta las 10 horas o más.
- No es posible saber con exactitud en qué momento la mujer empezará a sentir contracciones para dirigirse hacia el hospital.
Ventajas y desventajas de la cesárea
Las cesáreas se recomiendan a las pacientes que tienen un embarazo de alto riesgo, que van a dar a luz a varios bebés, por ejemplo, gemelos, o que tienen un bebé que viene de nalgas.
Ventajas de la cesárea
- No hay ningún tipo de dolor durante el parto debido a la anestesia.
- El tiempo de la intervención es corto, unos 30 minutos si todo va bien.
- Se sabe con exactitud el día que va a nacer el bebé si la cesárea ha sido programada.
- Existe un menor riesgo de complicaciones para el bebé en determinadas situaciones médicas.
- No hay trauma en la zona vaginal y, por tanto, el riesgo de sufrir incontinencia urinaria es menor.
- Las cesáreas dan a los futuros padres la flexibilidad de planear y prepararse para el día en el que nazca el bebé.
- Las cesáreas son una opción que puede salvar vidas cuando la madre o el bebé están en peligro y el parto vaginal no es una opción viable.
- La cesárea permite evitar realizar una intervención de urgencias si el parto natural no sale bien.
Desventajas de la cesárea
- Es una intervención quirúrgica mayor y, como tal, presenta ciertos riesgos.
- Incluso cuando son necesarias, las cesáreas conllevan los mismos riesgos que cualquier cirugía mayor, incluida una infección, lesión y sangrado severo.
- Hay riesgos de infección y daño a otros órganos como en cualquier intervención quirúrgica.
- La recuperación posparto es dolorosa y mucho más lenta, entre 4 y 8 semanas.
- La recuperación después de una cesárea es larga y puede ser más difícil que con un parto vaginal.
- Las madres a las que se les hace una cesárea normalmente tienen que quedarse más tiempo en el hospital.
- La mujer camina con dificultad los primeros días después de salir del hospital.
- No se estimulan los sentidos del bebé durante el parto.
- No se genera la hormona oxitocina y la adaptación a la lactancia puede ser más costosa.
- Es necesario esperar al menos un año para volver a embarazarse después de la cesárea.
- No es recomendable tener más de tres partos por cesárea.
- Existe riesgo de ruptura uterina si la mujer tiene un parto vaginal después de haber dado a luz por cesárea.
- Tener una cesárea significa que hay un riesgo más alto de presentar complicaciones en embarazos futuros y que no se tenga la opción de tener un parto vaginal en estos.
Si bien la cesárea presenta ciertas desventajas, en general, hoy tiene pocas complicaciones durante el postoperatorio gracias a la monitorización materna, técnicas anestésicas más seguras y un mejor manejo del dolor materno.
Además, las mamás pueden caminar a las pocas horas.
Por todas estas razones, la lactancia no se ve alterada después de una cesárea, incluso en el pabellón, durante la cirugía, estamos poniendo al bebé a mamar.
Qué complicaciones pueden aparecer durante el parto
Si bien la atención del parto en un medio hospitalario reduce de forma significativa el riesgo de complicaciones durante el mismo, este proceso no está hoy en día exento de riesgos.
Entre las principales complicaciones que pueden afectar al feto habría el riesgo de pérdida de bienestar fetal por una deficiente capacidad de intercambio de oxígeno entre la madre y el feto, el riesgo de padecer una infección, especialmente en los casos en que transcurren muchas horas desde la rotura de la bolsa de las aguas hasta el parto, y el riesgo de padecer una lesión traumática durante el parto.
Un tercio de los bebés vienen con vueltas de cordón.
Recuperación después del parto vaginal
La recuperación después de un parto vaginal suele tomar entre cuatro y seis semanas. Sin embargo, la recuperación varía dependiendo de si hay algún desgarro vaginal durante el parto.
Si tiene un parto vaginal doloroso que le produce desgarros vaginales que necesiten puntos de sutura, estos se disolverán después de las primeras dos semanas de recuperación.
Algunos otros síntomas durante el periodo de recuperación son dolor vaginal, sangrado, secreción a medida que el útero elimina el revestimiento grueso que lo cubrió durante el embarazo, aumento del tamaño de los senos y cansancio, entre otros.
En los casos de partos vaginales, se espera una recuperación completa prácticamente a las seis semanas y una hospitalización más corta.
Hablar con el médico acerca de la recuperación y prestar atención a las señales de infección es importante durante el periodo de recuperación, independientemente de la manera en la que dio a luz.
Recuperación después de una cesárea
La recuperación después de una cesárea normalmente es más tardada y suele tomar entre seis y ocho semanas.
Las mujeres que han tenido una cesárea suelen quedarse más tiempo en el hospital y tienen restricciones para realizar movimientos en los que tengan que doblar el abdomen y levantar cosas pesadas.
Aunque la mayoría de los síntomas como el aumento del tamaño de los senos y el sangrado vaginal también se experimentan durante la recuperación de una cesárea, en estos casos las mujeres también padecen de sensibilidad y dolor en el área de la herida y pueden tener problemas digestivos de manera temporal y el estómago sensible.
Si tienen que hacerle una cesárea de emergencia después de pasar por el trabajo de parto, es normal sentir el cuerpo adolorido y tener dolor vaginal.
Durante este tiempo, puede haber dolor tipo contracciones leves, sangrado, insensibilidad en la zona de la cicatriz.
¿Es posible tener un parto vaginal después de una cesárea?
Tener un parto vaginal después de una cesárea es posible.
Las mujeres con cesárea anterior pueden intentar un parto vaginal.
Sin embargo, hay algunos factores decisivos que pueden afectar su habilidad para tenerlo. Estos factores son el tipo de incisión que se hizo durante la cesárea previa, si se han hecho otro tipo de cirugías en la zona abdominal y la posición del bebé, así como otros problemas de salud.
La probabilidad de parto vaginal exitoso tras cesárea previa es del 70.4% en mujeres y del 51.4% en aquellas con dos o más cesáreas previas.
El factor más determinante para un nuevo fracaso en el intento de parto vaginal tras cesárea va a ser la razón por la cuál se indicó la cesárea previa.
Dado que las situaciones de cada persona y sus experiencias pueden ser tan diferentes, es importante consultar con el especialista de ginecología y obstetricia cuáles son sus riesgos personales si tiene un parto vaginal después de una cesárea.
Algunos riesgos de tener un parto vaginal después de una cesárea son infecciones, pérdida de sangre, desgarro uterino, entro otros.
Aunque suele ser poco frecuente, tener un parto vaginal después de una cesárea conlleva el riesgo de rotura uterina, es decir, de que se abra la cicatriz de una cesárea antigua.
Qué puedes hablar con tu obstetra antes del parto
Hay que tomar en cuenta muchos factores a la hora de decidir si quiere un parto por cesárea o vaginal.
La decisión de la forma de dar a luz a un bebé, parto natural o cesárea, no es de los futuros padres.
Normalmente, el médico especialista que lleva el seguimiento del embarazo y que asistirá el alumbramiento será el responsable de determinar qué método es el mejor en función de las características de la mujer, del bebé y de cada situación en particular.
Además, una vez llegado el momento del parto, es posible que sea necesario cambiar de opinión con el fin de evitar riesgos.
Los cuatro factores que determinarán el haber tenido una experiencia de parto satisfactoria, independientemente de si es un parto o una cesárea, son: las expectativas personales y la cantidad de apoyo que recibe la gestante, la calidad de la relación embarazada-obstetra-matrona y lo involucrada que esté la gestante en la toma de decisiones.
Pero sobre todo confía en el profesional que está mirando por tu salud y por la de tu bebé.