Para presionar la salida de balón hay que organizar al equipo como un bloque, mantener distancias adecuadas entre líneas, orientar la circulación rival hacia zonas previstas y activar la presión mediante señales reconocibles por todos los jugadores. La presión debe ser coordinada, intensa y respaldada por una línea defensiva avanzada y un portero preparado para interceptar los balones largos.
La salida de balón es el proceso mediante el cual un equipo inicia la fase ofensiva desde su propio campo, generalmente desde el portero o los defensores centrales. La presión alta puede resultar excelente para recuperar el balón en el tercio de ataque; además, también puede ser muy efectiva a la hora de ahogar la construcción del ataque del adversario.
Qué significa presionar la salida de balón
La presión alta es una táctica de ataque puesta en práctica por aquellos equipos con la línea defensiva muy avanzada, a menudo incluso dentro del medio campo rival, justo por delante de la divisoria. La presión exige una organización cohesionada de los equipos, además de una buena condición física.
Si la presión no está estructurada, y el equipo que la ejerce lo hace de manera descoordinada, actuando como una suma de individuos en lugar de como un bloque, el adversario puede aprovechar los posibles espacios que se generen en determinadas zonas del campo. En las últimas décadas, el fútbol ha evolucionado hacia un juego donde la presión alta es cada vez más habitual.
Un error en este momento del juego puede significar una pérdida peligrosa cerca de la portería propia, mientras que una ejecución correcta permite romper líneas rivales y generar ataques con superioridad numérica. Esto obliga a que los futbolistas, desde edades tempranas, aprendan a gestionar la presión, a ofrecer apoyos y a entender cuándo se debe arriesgar con un pase interior o cuándo optar por un envío más largo.

Principios fundamentales de la presión alta
- Estructura del equipo.
- Tender trampas para recuperar el balón.
- Intensidad.
1. Mantener una estructura compacta
A la hora de ejercer una presión alta, es fundamental que los equipos mantengan un dibujo táctico sólido a lo largo y ancho del campo, desde el portero a los delanteros. La organización defensiva exige guardar una distancia adecuada entre las líneas; además, el equipo debe mantenerse compacto para no permitir que el adversario supere las líneas mediante pases al hueco.
Las líneas del equipo deben mantener una distancia adecuada para impedir que los jugadores rivales encuentren espacios entre dichas líneas en los que puedan recibir y conservar el balón. También es necesario mantener una línea defensiva avanzada para poder adelantar la del centro del campo y apoyar a la de ataque.
La profundidad defensiva es decisiva: has de escalonar y correr hacia adelante, para no tener que correr para atrás. La colocación del portero es igualmente importante. En este sentido, es necesario que su punto inicial esté adelantado, a fin de interceptar posibles balones largos que lleguen por alto.
La relación entre las líneas
Los delanteros deben iniciar la orientación de la presión, la línea de medios tiene que acompañar sus movimientos y la defensa debe avanzar para reducir el espacio disponible. Si una línea salta y las demás permanecen atrás, el rival puede encontrar una recepción libre entre líneas.
El equipo debe mantener una estructura sólida en la que todos los jugadores asuman la táctica, conozcan sus funciones y responsabilidades y actúen al unísono. Es vital que, cuando tenga lugar la presión, todos los jugadores conozcan dichas señales, los detalles de la estrategia y la organización de su propio equipo.
2. Orientar la salida rival y tender trampas
Al ejecutar una trampa de pressing se invita al adversario a jugar de un modo determinado en virtud de su formación. Los equipos pueden emplear diversos tipos de trampas de pressing para animar al adversario a jugar de un modo predecible que les brinde la oportunidad de hacerse con el balón.
En última instancia, si un equipo es capaz de utilizar su sistema y estructura para orientar al adversario hacia partes favorables del campo, es posible tender trampas para recuperar el balón. La presión no consiste únicamente en correr hacia el poseedor: también consiste en cerrar unas opciones y dejar disponible otra que el equipo ya ha preparado para atacar.
Una trampa puede ofrecer una sola opción de pase hacia adelante, permitir que el rival avance por un carril concreto y activar la presión cuando el receptor recibe de espaldas o cerca de una línea lateral. La orientación corporal de los defensores debe impedir el pase horizontal o el apoyo más peligroso y favorecer la recuperación inmediata.
El momento de activar la trampa
En el mismo momento en que la jugadora con el balón avanza con algo más de decisión, levanta la cabeza y retrasa el pie para pasar hacia adelante a la compañera que se ofrece, la defensora ejerce sobre esta última una presión intensa desde detrás. Debido a la presión, la destinataria del balón se ve obligada a jugarlo hacia atrás.
Esta acción da pie a una nueva presión intensa que fuerza a las compañeras a apoyarse en su portera, cuyo error en el golpeo genera un disparo a puerta. Una presión colectiva intensa fuerza una pérdida cerca del área rival y se traduce en una oportunidad.
3. Presionar con intensidad y elegir las señales
No tiene sentido que un equipo presione sin intensidad si su intención es recuperar la posesión en el tercio de ataque. Debido a la dificultad para presionar durante los 90 minutos, es fundamental elegir el momento idóneo para hacerlo.
Para garantizar la intensidad adecuada, resulta útil establecer señales que marquen cuándo y cómo presionar. Algunas situaciones pueden ser un pase hacia atrás, un control orientado hacia la banda, una recepción de espaldas, un pase horizontal arriesgado o un envío hacia una zona central con el receptor encimado.
Hay otros factores que deben tenerse en cuenta a la hora de ejercer una presión alta, como la situación del partido, incluido especialmente el marcador. Por ejemplo, los equipos suelen estar cansados en los últimos minutos de la primera mitad, por lo que puede que en ese momento convenga reservar energías y replegarse a un bloque medio o bajo, a fin de restringir la zona de juego hasta el descanso.
Del mismo modo, si un equipo va por delante en el marcador a falta de solo unos minutos, puede replegarse a un bloque medio o bajo para proteger su ventaja y no ofrecer al adversario la oportunidad de aprovechar los espacios que pueda generar una presión desorganizada.
Cómo presionar en 1-4-4-2
El sistema 1-4-4-2 es sin duda uno de los más conocidos, pero hemos querido analizar en profundidad cómo son los movimientos y saltos cuando un equipo con ese sistema se enfrenta a cómo presionar la salida de balón de su rival. Este caso práctico se basa en situaciones ante equipos con defensa de 3 centrales y 4 o 5 centrocampistas por un lado, y luego ante líneas defensivas más habituales con 4 jugadores.
Ante una salida con tres centrales
El primer paso es evitar un pase inicial al tercer central o al pivote rival. Para ello, se mantendrán los dos delanteros de manera estrecha. En caso de pase del portero al central, el delantero cercano saltará, mientras el otro tapará línea de pase con tercer central o pivote.
El pivote del equipo defensor, siempre que vea que los delanteros de su equipo están demasiado abiertos, acudirá a marcar al tercer central/pivote rival. Cuando esto ocurra, el resto de línea de medios se mantendrá estrecha.
El delantero alejado al balón, cuando vea que la marca del pivote rival ya está cogida, podrá tapar línea de pase con portero. Cuando se juegue un balón directo a carrileros rivales, será el medio del lado del balón el que salte a evitar que reciba el balón o progrese.
El resto de línea de medio basculará junto a él. La basculación debe mantener el bloque compacto y evitar que el rival encuentre una salida limpia en el lado contrario después de superar al primer defensor.
Ante una salida con cuatro defensas
Al igual que en la presión ante 3 centrales, el objetivo principal de los delanteros es mantenerse estrechos para que el rival pueda jugar con pivotes. En situación en la que ambos estén demasiado alejados, siempre saldrá de la línea de medios el pivote más cercano para intentar anticipar, mientras el resto de línea se estrecha.
Si el portero juega con central, el delantero cercano será el encargado de saltar a la presión. Si el pivote del equipo atacante ya está cogido por el pivote del equipo defensor, el delantero alejado podrá ir a tapar línea de pase con portero; si no, debería mantenerse cercano a pivote rival.
En caso de pase a lateral rival, el jugador de banda de la línea de medios saltará a realizar la presión. El resto de línea de medios basculará.
En esta situación, en la que habitualmente los 3 extremos del sistema 1-4-3-3 se mantienen cerrados, será importante que la línea defensiva se mantenga estrecha, y únicamente salga a anticipar cuando extremo rival se abra o cuando delantero caiga para recibir.
Cómo presionar las estructuras más habituales de salida
Portero más tres centrales y dos mediocentros
Es habitual ver en el Manchester City de Pep Guardiola este tipo de salida de balón, que convierte la línea de cuatro defensas (dos laterales y dos centrales) en una línea de tres que aparece como consecuencia de adelantar a un central a posiciones de mediocentro para formar un doble pivote.
De esa manera, el City inicia su salida de balón bajo la misma estructura que utiliza en fase ofensiva, es decir, el 3-2-3-2. Esto permite que los jugadores en la salida ocupen las zonas específicas en las que posteriormente van a desempeñarse en ataque, sin necesidad de variar su posicionamiento.
La principal ventaja de esta estructura en la salida es la superioridad que se genera en el primer tercio de campo. Generalmente, el City genera un seis contra cinco a favor en la salida si los jugadores alejados se mantienen a la distancia correcta del balón y esperan que sus compañeros salgan de la presión rival con éxito.
El problema de esta salida es que depende de la presión, ya que si el rival no salta sobre el portero no se genera una ventaja. Si esto ocurre, es el portero quien debe asumir riesgos para provocar la presión del oponente, y liberar así a uno de sus compañeros.
Asimismo, si no hay paciencia y calidad en los primeros movimientos con el balón, no se generará un receptor libre de marca. Para presionar esta estructura, los delanteros deben decidir si saltan al portero o si bloquean el pase hacia los mediocentros, mientras los centrocampistas ajustan sus distancias para no quedar superados por un solo pase.
Portero más cuatro defensas y dos o tres medios
Es habitual que Carlo Ancelotti posicione a los jugadores del Real Madrid en la salida de balón con el mismo posicionamiento defensivo. Así, hablamos generalmente de dos centrales y dos laterales formando la línea de atrás y tres medios por delante.
Los tres puntas, por su parte, tienen la misión de empujar atrás al bloque defensivo rival para generar espacios interiores por donde recibir el balón. La ventaja de esta organización de cuatro defensas más dos/tres medios en la salida es que permite contar con un mayor número de apoyos, más líneas de pase y también más opciones para salir de la presión rival.
Además, si se supera la segunda línea de presión, el ataque se facilita con la mitad de terreno rival libre. La principal desventaja de esta salida radica en la gran cantidad de jugadores que se acumulan en la salida y mitad de terreno de juego, un aspecto que facilita la presión rival.
Así, para tener éxito en este tipo de salida se necesitan jugadores con una alta precisión en el pase, ya que disponen de menos espacio para combinar y progresar. La presión debe aprovechar la acumulación de jugadores, cerrar los apoyos interiores y forzar una circulación lateral lenta o un pase hacia atrás.
Portero más cuatro defensas y dos mediocentros
Para este tipo de estructura en la salida tomamos como ejemplo principal la selección argentina dirigida por Lionel Scaloni. En este caso, los centrales se acercan al portero y los laterales a los centrales, manteniendo la línea de cuatro atrás también con balón.
Para asegurar más opciones de pase, los mediocentros se sitúan en las inmediaciones del área. Mientras, los jugadores de banda, delanteros y mediapunta se mantienen alejados. El posicionamiento de estos jugadores alejados permite que haya más espacio para los siete componentes que inician la salida y menos rivales en el entorno del balón.
La ventaja de esta salida viene dada a través del escalonamiento de los mediocentros, quienes facilitan generar espacio en torno al mediocentro más cercano a la salida de balón, mientras el otro medio fija a un defensor en su presión.
Esta estructura en la salida tiene como principal desventaja el alto riesgo que asume el equipo con balón. Una pérdida de la posesión en el carril central deja al rival mano a mano con el portero.
Por esa razón, la presión debe intentar cerrar el pase al mediocentro cercano, orientar la circulación hacia una banda y preparar la anticipación del pase interior. Si el rival consigue atraer la presión y encontrar al mediocentro libre, el bloque debe estar preparado para replegar y proteger el carril central.
Portero más tres centrales, tres mediocentros y apoyo en bandas
Mauricio Pochettino pone en práctica este tipo de salida de balón en el Chelsea. El portero tiene dentro del área el apoyo de los tres centrales que conforman la línea defensiva.
Los carrileros, ya sean considerados parte de los componentes de la línea defensiva (5-3-2) o parte de la línea media (2-3-5), se acercan a los centrales para facilitar una línea de pase. Con los mediocentros cerca del área para ofrecer más soluciones, el equipo estructura una salida de balón con ocho jugadores en el primer tercio de campo.
La ventaja de esta salida radica en la duda que genera al rival. En su presión, el oponente debe elegir entre igualar numéricamente (ocho contra ocho) y desproteger su línea defensiva, o cuidar su línea defensiva e intentar forzar una pérdida o recuperar con menos jugadores.
Esto provoca espacios y superioridad del equipo con balón en las zonas laterales. La desventaja de esta salida es que, si el oponente iguala las marcas (ocho contra ocho), la salida entonces se dificulta por el número de jugadores en torno al balón.
Ante eso, la única salida para evitar perder el balón es jugar en largo. Para presionar esta estructura, el equipo debe decidir si acepta la igualdad numérica o si conserva un jugador libre para proteger la profundidad y evitar quedar expuesto tras un pase largo.
Portero más dos centrales y dos mediocentros
Esta salida es puesta en práctica por Roberto de Zerbi en el Brighton, en la que se genera una primera estructura en torno al balón con dos centrales a los lados del portero y otros medios por delante de los dos primeros.
Esa conexión del Brighton con los dos centrales y dos medios más el portero se utiliza para atraer al rival y superarlo. Así se genera una superioridad en la zona de creación y un espacio aprovechable en la zona de finalización.
Es habitual ver que el saque de puerta del Brighton de De Zerbi se inicie con un medio junto al portero para ejecutar el saque. Posteriormente ese medio se desmarca rápidamente hacia delante para formar la estructura de dos centrales y dos medios.
Esta estructura en la salida de balón le da la iniciativa al portero y permite que el jugador que inicia el juego, uno de los mediocentros, pueda dar apoyo tanto en la zona central como exterior. Así, el medio que ha iniciado el juego puede posteriormente recibir en ventaja o atraer a un rival para que otro compañero se aproveche del espacio que ha generado con su movimiento.
La salida propuesta por De Zerbi necesita, sobre todo, paciencia. De ese modo, si no hay una ventaja clara, el futbolista con balón no debe precipitarse. Generalmente, buscará jugar de nuevo hacia atrás para intentar atraer a los rivales y liberar a sus compañeros de la marca del oponente.
Qué debe interpretar el jugador que presiona
El rival es el principal condicionante en todos los aspectos del juego, y sobre todo en el inicio y en la salida de balón. Su presión va a influenciar en que un jugador tenga más tiempo y espacio o no, de que la posición de los jugadores se vea influenciada a tal punto que deban modificarla, y en las decisiones del poseedor de balón.
El jugador tiene que identificar qué compañeros son los que van a tener más tiempo y espacio para recibir un pase en función de lo que hace el rival. No es lo mismo un rival que presiona con un solo delantero y dos interiores, al que presiona con dos delanteros y sube un mediocentro para esa presión.
Luego también considerar quienes saltan a presionar y quienes no, a donde realizan la presión, a quien dejan libre, cuándo presionan, etc. La posición del rival como lo que hacen es una condicionante muy importante en lo que es la salida de balón.
La presión debe impedir que el rival juegue de memoria. Hay que reconocer quién inicia la jugada, qué receptor queda libre, qué línea de pase conviene ofrecer y cuál debe cerrarse en cuanto el balón se desplaza.
Errores frecuentes al presionar la salida
- Saltar sin cobertura: el jugador presiona al poseedor, pero deja libre un pase sencillo a la espalda.
- Separar demasiado las líneas: se crean espacios interiores donde el rival puede recibir y girarse.
- Presionar todos a la vez sin una señal: el equipo corre, pero no orienta la circulación.
- No proteger el pase atrás: el rival puede volver al portero y reiniciar la jugada.
- Acudir tarde al lateral o al carrilero: el receptor controla y progresa con ventaja.
- Presionar con el cuerpo mal orientado: se permite el pase horizontal o la salida hacia el lado débil.
- Mantener una línea defensiva demasiado retrasada: el primer esfuerzo de presión queda desconectado.
- Intentar presionar durante todo el partido con la misma intensidad: aumenta el cansancio y favorece la desorganización.
Es importante también prevenir soluciones, en el caso de que nos combatan esa presión, coberturas lineales, coberturas individuales a futbolistas que saltan la línea con la presión, ayudas defensivas constantes y estar alerta para tener que replegar y presionar en bloque en otra zona distinta de campo.
Cómo entrenar la presión sobre la salida de balón
Entrenar la salida de balón es relativamente fácil. Es algo que se puede hacer de forma analítica después de tener los automatismos que queremos enseñarles y luego llevarlo a entrenamientos globales.
Pero de nada sirve realizar 1.000 ejercicios si no entendemos los aspectos importantes del juego, si los jugadores no comprenden el por qué de cada acción y si no reflexionamos en esto antes de diseñar la tarea. Los ejercicios en espacios reducidos son muy útiles para entrenar la salida de balón.
El entrenamiento debe comenzar con situaciones sencillas, en las que los jugadores aprendan la función de cada línea, y avanzar después hacia tareas con más oponentes, más libertad de decisión y mayor similitud con el partido.
Ejercicios analíticos
Primero con ejercicios analíticos. Que se refiere a ejercicios donde el jugador no tenga que tomar casi decisiones, que reciba una instrucción de qué debe hacer, cómo lo hará, por qué, cuándo y dónde; con situaciones de salida de balón simuladas.
Lo ideal es hacer grupos pequeños para explicar esas situaciones de juegos de forma micro que permitan al jugador asimilar pequeños conceptos. Ejemplo: portero + línea defensiva + mediocentros.
Imaginemos que hay un pase de portero a central y le viene a presionar un delantero tapando línea de pase con el otro central. ¿Qué opciones tiene el central? Habría que ver exactamente como es la presión, pero lo normal que haría un central es jugar con su lateral más cercano.
Es la opción más común, pero, ¿si giramos al delantero? Es decir, si esperamos a que le llegue la presión e intentamos encontrar al otro central que está solo ya sea con un pase directo o con un tercer hombre, ¿no podríamos seguir progresando en el juego y liberar otros jugadores?
El central contrario cuando reciba el balón tiene más tiempo y espacio porque la presión ha ido por el jugador que tiene el balón y tenemos que encontrar a ese jugador libre. Realmente lo que debemos es atraer para liberar a otro jugador y que ese jugador tenga más tiempo y espacio.
Progresión hacia tareas globales
Luego de trabajarlo en analítico vamos a incorporar más jugadores en las tareas y metemos situaciones reales. Es decir, método global.
Podría ser 4 contra 4 + comodines que nos ayuden a esas situaciones de inicio y tener superioridad para encontrar jugadores libres. Después 6 contra 6, igualmente con comodines, porque la clave es generar jugadores libres y los comodines nos permitan que haya más continuidad a que haya más progresión en el juego.
Si hay igualdad de jugadores va a generar que haya más pérdidas y sea más complicado encontrar esos jugadores libres porque no habrá libre, salvo que haya algún jugador que haga un regate. Y por última lo llevamos al campo completo, con partido o partidos modificados.
Les ponemos algunas reglas y que inicien con la salida de balón con el portero, sabiendo que tenemos superioridad con ese primer portero y resolver situaciones que ya se han entrenado.
Rondo con superioridad y orientación de la presión
Dentro de la zona central se situarán dos equipos de 4 jugadores más 2 comodines. En la zona de las porterías se situará un jugador del equipo atacante.
El objetivo es mantener la posesión en la zona central y tras realizar un mínimo de 5 pases apoyarse en el punta para que éste devuelva el balón y se efectúe un tiro desde fuera del área por parte de uno de los centrocampistas.
La tarea permite trabajar la circulación, los apoyos, la recepción bajo presión y el momento en que el equipo defensor debe saltar para impedir el pase de salida hacia el punta. Los comodines generan líneas de pase adicionales y ayudan a identificar al jugador libre.
Posesión 3 contra 2 y ataque posterior
Dos equipos sitúan 3 jugadores cada uno en la zona central (+1 comodín) y dos jugadores en su zona defensiva. El objetivo es conseguir un mínimo de 5 pases en la zona de posesión para poder atacar posteriormente en superioridad 3x2 contra la defensa del equipo contrario.
El gol se conseguirá conduciendo a través de cualquiera de las porterías. El equipo defensor debe orientar la presión, cerrar líneas interiores y decidir cuándo abandonar la zona de posesión para proteger la portería.
Presión tras pérdida y cambios de orientación
Se sitúan 4 atacantes contra 2 defensores en un cuadro y se colocan 4 porterías pequeñas separadas 15 o 20 metros de las esquinas del cuadro.
El objetivo del juego es trabajar la agresividad defensiva de los 2 centrocampistas quienes en cuanto roben el balón deben realizar un cambio de orientación en dirección a alguna de las porterías. Cambiar de defensores a los 10 robos.
La tarea obliga a reaccionar inmediatamente después de recuperar, pero también a defender la pérdida, cerrar las salidas y orientar el juego hacia una zona concreta.
Presión central y ataque por bandas
3 equipos de 4 jugadores. Un equipo mantiene la posesión y ataca, el 2º equipo defiende, el equipo 3º realiza los centros desde banda.
Se juega una posesión en la zona central 4x2 en la que se deben conseguir 5 toques para realizar un cambio de orientación hacia cualquiera de las bandas e incorporarse al ataque para buscar el remate 4x1.
Se suman los goles que se consiguen en 5 min y se rotan las funciones de los equipos. La tarea permite trabajar la basculación, la protección del centro y la reacción defensiva cuando el balón cambia de orientación.
Presión en banda y finalización
Se delimitan dos cuadros en banda donde se juegan posesiones 2x1 apoyados por un medio centro que sirve de enlace entre ambas.
Una vez que se consiguen 3 pases en cada una de éstas se puede buscar finalización de jugada mediante acción de centro por banda con incorporación al remate 2x1.
Si se consigue gol siguen defendiendo los mismos jugadores, sino se rotan las posiciones. El defensor debe decidir si salta al poseedor o protege el pase de apoyo, mientras el jugador de enlace ajusta su posición para cerrar la progresión interior.
Recuperaciones y relevos defensivos
Se delimita un terreno de juego en forma de cuadro. Dentro se sitúan 3 atacantes contra 2 defensores.
Los defensores deben realizar 5 recuperaciones de balón para pasárselos a los atacantes. Cada vez que recuperan un balón o provocan una pérdida uno de los defensores se relevará con el tercer compañero que se encuentra fuera del cuadro descansando.
El ejercicio desarrolla la intensidad de la presión, la capacidad de repetir esfuerzos y la coordinación entre el jugador que salta y el compañero que realiza la cobertura.
Ejercicios específicos para presionar la salida
Presión sobre una línea defensiva de cuatro
Trabajar la circulación de balón en una línea defensiva compuesta por 4 jugadores con el apoyo del medio centro frente a la presión de 2 jugadores. El objetivo del ejercicio será mejorar el inicio del juego ofensivo del equipo.
Trabajar la salida de balón por ambas bandas por medio de pared tras una variante defensiva del medio centro del equipo. Iniciar con oposición pasiva.
El objetivo es la mejora del inicio del juego en un sistema con 4 defensas y ante la presión de 2 adversarios. Trabajar la circulación entre los diferentes componentes de la defensa que se apoyarán en el medio centro del equipo.
Presión y cambio de orientación hacia el lateral
El medio centro tras recibir el balón realiza un cambio de orientación ante el desmarque en incorporación de uno de los laterales. El objetivo es la mejora del inicio del juego en un sistema con 4 defensas y ante la presión de 2 adversarios.
Trabajar la circulación entre los diferentes componentes de la defensa que se apoyarán en el medio centro del equipo. La salida de la presión se realizará através de un pase adelantado hacia una de las posiciones laterales.
El objetivo es trabajar la salida de balón ante la presión del adversario. Trabajar la circulación entre los diferentes componentes de la defensa que se apoyarán en los dos medios laterales del equipo y con el medio centro.
La salida del balón se realizará por parte del medio centro y a través de un pase adelantado hacia una de las posiciones laterales.
Juego de inferioridad y ataque a porterías
Dos equipos formados uno por 5 jugadores y el otro por 3 disputan un partido. El equipo de 5 jugadores defiende 5 porterías formadas por pivotes, mientras que el equipo de 3 jugadores defiende 2 porterías con un portero cada una.
El equipo con superioridad jugará con limitación de toques. La limitación obliga a acelerar la decisión del poseedor y permite entrenar la coordinación de la presión contra un rival que dispone de más líneas de pase.
Presión sobre una línea de 40 metros
A través de una línea de 40 metros aprox. juegan 2 equipos, uno de 6 jugadores y el otro de 4. Consiste en que el equipo en inferioridad consiga atravesar la línea imaginaria formada por pivotes conduciendo el balón.
Una vez atravesada se encontrará con un jugador libre. Deberá diblarle y disparar a portería. La tarea exige que el equipo defensor avance junto, cierre la conducción y evite que el poseedor supere la línea con espacio.
Ejercicios complementarios para mejorar la respuesta defensiva
Despejes orientados bajo presión
Se sitúa la línea defensiva según sistema (4, en el 4-4-2). 2 jugadores situados en el centro del campo se encargarán de enviarles balones elevados.
El objetivo del ejercicio es realizar despejes orientados hacia bandas (zonas de los pasadores) o bien cuando sea posible controlar y sacar el balón jugado hasta los pasadores. 2 Defensores tratarán de evitar que esto se lleve a cabo dificultando las acciones.
Cuando ya se tiene la dinámica controlada y para que sea una situación más real: obligar a la línea defensiva a partir desde una posición más avanzada y realizar la acción reculando.
Partido reducido con máxima intensidad
Dividir a la plantilla en equipos de 4 jugadores. Partido en espacio reducido entre 2 equipos. Combinar apoyos, paredes, regates, para meter gol.
El juego se desarrollará con máxima intensidad. El espacio reducido aumenta la frecuencia de los duelos, obliga a orientar la presión y acelera la reacción tras pérdida.
Partido con objetivos diferentes
Dividir a la plantila en 2 equipos. En cada uno de los dos tiempos,un equipo atacará a 4 porterías pequeñas mientras que el ótro lo hará sobre 2 porterías grandes defendidas por 2 porteros.
Logrará la victoria el equipo con mayor número de goles tras el computo de los dos periodos. La presencia de varias porterías obliga a los defensores a comunicarse, bascular y proteger tanto el centro como los cambios de orientación.
Partido con apoyos exteriores
Dividir a la plantilla en tres equipos.2 equipos juegan dentro del campo y el otro equipo se sitúa como apoyo exterior.
Los dos equipos interiores intentarán marcar el mayor número de goles para lo que se pueden apoyar en los jugadores que se encuentran en el exterior. Cada 8 o 10 min cambiar el equipo exterior por uno de los interiores.
Los apoyos exteriores permiten trabajar la basculación defensiva, la vigilancia de los receptores alejados y la reacción ante la circulación de un lado al otro.
Diseñar la tarea según la idea de juego
Antes de hablar de cómo podemos entrenar los aspectos importantes en la salida de balón, lo primero que tenemos que tener en cuenta y lo que debemos hacer es desarrollar nuestra idea de juego. Es decir, tener diseñados algunos automatismos y cómo queremos sacar provecho del juego tanto en la salida como en las demás fases del juego.
Tenemos que saber cómo queremos jugar, que queremos que hagan qué jugadores, cómo lo tienen que hacer, quienes son los que van a tener más oportunidad de realizar desmarques a los espacios, quienes tienen la capacidad de recibir al pie y resolver situaciones de 1 contra 1 con regates, o los jugadores que participarán en el juego de una forma activa para darle creatividad al equipo con balón.
Las características de nuestros jugadores son la parte principal del análisis que debemos hacer. Son el factor para elegir un estilo de juego y cómo lo queremos desarrollar.
Tenemos que desarrollar diferentes ideas en función de lo que puede hacer el rival. Imaginamos patrones defensivos de ellos y ofensivos nuestros para contrarrestarlo y los desarrollamos en una hoja donde ponemos distintas situaciones que queremos entrenar.
Eso sería la planificación de nuestro modelo de juego para desarrollar una idea que vaya acorde con las cosas que nos gustan y de como vemos y entendemos el fútbol. Una vez que desarrollemos todos estos automatismos, ya podemos empezar a entrenarlas y a transmitirlo en el campo de una forma que el jugador lo aprenda y lo entienda.
La toma de decisiones del jugador
El primer aspecto considerar es el tiempo y espacio que tenemos en el campo, que va a influenciar en qué jugadores tienen que recibir primero el balón y luego cómo pueden hacer para progresar en el juego y en las salida de balón.
Los centrales una vez que inician con la salida de balón con el portero suelen ser los jugadores que tienen más tiempo y espacio de recibir el balón dentro del área en esas primeras situaciones. En función de la de la presión que haga el rival, esto se modifica.
La clave sería conseguir ese esos jugadores de forma progresiva, intentando encontrar a los libres a través de conducciones de pase y de situaciones de juegos que permitan progresar en ataque.
Si los jugadores no entienden quienes son los que tienen más tiempo y espacio, no se va a poder realizar una salida de balón efectiva porque un jugador no va a interpretar a quien le tiene que dar el pase en función de lo que hace el rival.
La posición de los jugadores
Este aspecto es importante porque no solamente se trata de el tiempo y espacio que tenemos, sino que posiciones estamos ocupando en el campo. No es lo mismo jugar 1-4-3-3 que jugar 1-4-4-2 o 1-4-2-3-1.
La posición de nuestros jugadores y los movimientos que hacen dentro del sistema va a condicionar la salida de balón. Obviamente el rival va a condicionar, pero normalmente la presión de los rivales suelen ser automatismo similares según la formación que usan.
El conocer exactamente donde está cada uno en el campo, va permitir que nuestros jugadores sepan quiénes son los que tienen posiblemente más tiempo y espacio y poder identificarlo con mayor velocidad que si no lo supiesen porque se mueven contantemente.
En resumen, saber donde vamos a estar en cada situación nos va a permitir que tengamos más fluidez en la salida de balón, que podamos ser más más efectivos en los pases y tengamos que pensar menos para realizar una acción; entendiendo cuáles son los jugadores libres y los jugadores que pueden recibir el balón según la presión del rival.
Cómo conectar la presión con la transición ofensiva
La recuperación no debe ser el final de la acción defensiva. El equipo debe estar preparado para atacar inmediatamente la portería rival, especialmente si roba cerca del área. La cercanía entre líneas permite que varios jugadores estén disponibles para el primer pase después de la recuperación.
Una presión bien organizada no solo busca recuperar el balón, sino también recuperar en una zona desde la que sea posible finalizar. La orientación de la presión debe llevar al rival hacia zonas donde el equipo tenga más jugadores cerca y pueda atacar tras el robo.
La alta presión de Alemania le permite recuperar el balón en cuestión de segundos. Tras presionar a la jugadora sudafricana en posesión, Brasil acaba robando el balón y marcando.
Confianza y coherencia durante los partidos
Un jugador que se siente inseguro al recibir el balón en zonas comprometidas difícilmente podrá ejecutar la salida con calidad. La repetición de situaciones reales en los entrenamientos refuerza la confianza del jugador, que luego se traduce en un mejor rendimiento en los partidos.
Los pases interiores son los más arriesgados pero también los que más nos harán progresar. Hay algo de riesgo, siempre lo habrá, aunque suelen ser pases cortos que no requieren de un regate.
Y si progresas así, tendrás más oportunidades de atacar con efectividad. Los rivales pueden condicionar a que esas situaciones sean más efectivas o generar más fallos.
Lo primero es que debemos jugar los partidos tal cual como entrenamos. Es decir, estamos acostumbrados a entrenar una idea de juego, hemos trabajado diferentes aspectos para la salida de balón y el jugador debe interpretar y entender qué hacer en función de lo que hace el rival.
Ya tienen herramientas, tendrán que intentarlo. ¿Se van a equivocar? Seguramente si, y eso va a generar que a lo mejor tengas algún gol en contra por intentar jugar en corto en la salida de balón.
Al principio se nota más las dudas, luego las situaciones mejoran. Inclusive con el tiempo van a fallar, pero también jugar así te va a dar muchas cosas positivas en el campo, los jugadores lo van a disfrutar más y les vas a ayudar a mejorar.
Ejercicio para entrenar la BASCULACIÓN, PRESIÓN y FINALIZACIÓN en futbol
Claves prácticas para una presión eficaz
- Definir antes del partido qué situaciones activan la presión.
- Mantener estrechos a los delanteros para cerrar los pases interiores.
- Orientar al poseedor hacia una banda o hacia un receptor concreto.
- Hacer que el jugador que salta a presionar reciba coberturas inmediatas.
- Avanzar con la línea defensiva para reducir la distancia entre líneas.
- Mantener al portero preparado para interceptar envíos largos.
- Bascul ar con rapidez cuando el balón cambia de lado.
- Replegarse si la presión queda superada y evitar correr hacia atrás de forma desorganizada.
- Conectar la recuperación con una acción ofensiva inmediata.
- Entrenar las mismas respuestas que se pretenden utilizar durante el partido.
El equipo debe mantener una estructura sólida en la que todos los jugadores asuman la táctica, conozcan sus funciones y responsabilidades y actúen al unísono. Las líneas del equipo deben mantener una distancia adecuada para impedir que los jugadores rivales encuentren espacios entre dichas líneas en los que puedan recibir y conservar el balón.