Cerebro dividido en dos mitades: partes y funciones de los hemisferios cerebrales

El cerebro humano está dividido principalmente en dos mitades, llamadas hemisferio izquierdo y hemisferio derecho. Ambos hemisferios tienen funciones parcialmente especializadas, pero no son estructuras aisladas ni existe un hemisferio dominante que determine por sí solo la inteligencia, la personalidad, la creatividad o las capacidades matemáticas de una persona.

Los dos lados del cerebro están conectados por el cuerpo calloso, un grueso haz de fibras nerviosas que permite intercambiar información y coordinar funciones complejas. En condiciones normales, el hemisferio izquierdo suele participar más en el lenguaje, el razonamiento secuencial y el análisis, mientras que el derecho destaca en el procesamiento espacial, visual, emocional y global; sin embargo, ambos trabajan juntos como una unidad.

Qué significa que el cerebro esté dividido en dos mitades

El cerebro es considerado el centro de control de nuestro cuerpo. Es la sede de las facultades intelectuales, afectivas, lingüísticas y motrices.

El cerebro humano es un órgano complejo. Con casi 3 libras, contiene alrededor de 100,000 millones de neuronas y 100 billones de conexiones.

Tu cerebro es el centro de mando de todo lo que piensas, sientes y haces. Tu cerebro está dividido en dos mitades o hemisferios.

El cerebro se divide principalmente en dos hemisferios, el hemisferio izquierdo y el hemisferio derecho. Estos están conectados por medio de una estructura de fibras nerviosas conocida como cuerpo calloso, el cual se encarga de transmitir información entre los dos hemisferios.

Nuestro cerebro se compone de dos mitades: los hemisferios cerebrales. Pero al contrario de lo que pueda parecer, no son dos estructuras aisladas e independientes: ambos están extraordinariamente conectados por un "cableado" que los comunica.

Hablamos del cuerpo calloso, formado por más de 200 millones de fibras nerviosas que llevan información de un hemisferio a otro. Esta organización permite llevar a cabo y coordinar todas las funciones -muchas de ellas muy complejas- propias del sistema nervioso.

Las diferentes partes de tu cerebro están conectadas por fibras nerviosas. Si una lesión cerebral cortara la conexión entre ambos lados, podrías seguir funcionando. Pero la falta de integración causaría algún deterioro.

EstructuraFunción principal
Hemisferio izquierdoLenguaje, razonamiento secuencial, análisis y procesamiento lineal
Hemisferio derechoProcesamiento espacial, visual, emocional y global
Cuerpo callosoIntercambio de información y coordinación entre ambos hemisferios

Cómo se comunican los dos hemisferios

Los hemisferios cerebrales funcionan de manera similar, repartiéndose el trabajo a realizar. Esto quiere decir que aunque ambas mitades intervengan en una función concreta, una de ellas puede estar más implicada que la otra.

Las funciones sensoriales y motoras son realizadas por los dos hemisferios del cerebro. Los músculos del lado izquierdo del cuerpo están controlados por el hemisferio derecho y los músculos del lado derecho son controlados por el hemisferio izquierdo.

A pesar de que los hemisferios parecen funcionar de forma independiente, se comunican entre sí para realizar tareas complejas.

Los dos hemisferios están unidos por haces de fibras nerviosas, lo que crea una autopista de información. Si bien las dos partes funcionan de manera diferente, trabajan juntas y se complementan entre sí.

Los hemisferios no se reparten todos los trabajos de igual manera, sino que “su diferenciación incluye varios dominios cognitivos, que abarcan desde el control motor de las manos hasta las emociones, el lenguaje, la atención espacial, el procesamiento facial, la memoria, etc.”

Por ejemplo, al cerebro izquierdo se le atribuye el lenguaje, pero el cerebro derecho te ayuda a comprender el contexto y el tono. El cerebro izquierdo maneja ecuaciones matemáticas, pero el cerebro derecho ayuda con comparaciones y cálculos aproximados.

Ya sea que estés resolviendo una ecuación algebraica complicada o pintando una obra de arte abstracto, ambos lados de tu cerebro participan activamente y aportan información.

cuerpo calloso conectando hemisferios cerebrales

Qué funciones predominan en el hemisferio izquierdo

El hemisferio izquierdo del cerebro es responsable de muchas de nuestras habilidades cognitivas y lingüísticas. Es el encargado del procesamiento de la información auditiva y del habla.

Además, está involucrado en la comprensión y producción del lenguaje, de la capacidad de leer y escribir, así como de comprender la gramática y la sintaxis del lenguaje.

En la mayoría de personas diestras, el hemisferio izquierdo se encarga, preferentemente, de las funciones del lenguaje y la memoria verbal, el razonamiento matemático, la memoria verbal y el aprendizaje de secuencias manuales, entre otras.

Además del procesamiento del lenguaje, el hemisferio izquierdo también juega un papel importante en el pensamiento lógico y analítico. Es el responsable de la resolución de problemas y de la toma de decisiones.

Es el hogar de nuestra capacidad de razonamiento y análisis, esto se debe a que el hemisferio izquierdo se encarga de procesar la información de una manera más secuencial y lineal, lo que le permite analizar y descomponer los problemas en partes más manejables.

Lenguaje y comunicación verbal

El cerebro izquierdo es más verbal, analítico y ordenado que el cerebro derecho. A veces se le llama cerebro digital.

Es mejor en cosas como leer, escribir y hacer cálculos.

El hemisferio izquierdo se encarga, preferentemente, de las funciones del lenguaje y la memoria verbal.

El médico y anatomista francés Paul Broca fue uno de los primeros en estudiar los hemisferios cerebrales en la década de 1860. Fue quien descubrió que el área de Broca, ubicada en el hemisferio cerebral izquierdo, es clave para la producción del habla.

En la década de 1870, el neurólogo Carl Wernicke descubrió el área de Wernicke en el hemisferio izquierdo, la cual está encargada en la comprensión del lenguaje.

Razonamiento, secuencias y matemáticas

El hemisferio izquierdo procesa la información de una manera más secuencial y lineal.

  • Lógica: permite entender y aplicar razonamientos deductivos o inductivos.
  • Secuencias: es ideal para seguir instrucciones paso a paso.
  • Matemáticas: facilita el manejo de números y la realización de cálculos.
  • Hechos y datos: el hemisferio izquierdo se basa en hechos concretos y precisos.
  • Pensamiento lineal: va de un punto a otro en una secuencia ordenada y lógica.

Memoria, organización y concentración

Otras funciones importantes del hemisferio izquierdo incluyen:

  • Memoria a largo plazo: ayuda a recordar hechos, información objetiva y detalles específicos que han sido almacenados a lo largo del tiempo.
  • Organización y concentración: es fundamental para la planificación, la organización de ideas y tareas, y para mantener la atención en actividades que requieren precisión y enfoque prolongado.

Qué funciones predominan en el hemisferio derecho

El hemisferio derecho del cerebro es el responsable de nuestra capacidad para percibir y comprender el espacio tridimensional, así como de nuestra capacidad para orientarnos en el mundo que nos rodea.

Esto incluye la capacidad para juzgar distancia, profundidad y el tamaño de los objetos, también es la encargada de percibir y reconocer patrones, formas y colores, así como de procesar la información visual de forma rápida y eficiente.

En la mayoría de personas diestras, el hemisferio derecho es el responsable de procesar la información visuoespacial y del reconocimiento facial.

También es el dominante en el control de la atención, la memoria de sonidos y de formas, la memoria no verbal, la interpretación de contextos o el desarrollo de estrategias en el planteamiento de resolución de problemas.

Percepción espacial y visual

El hemisferio derecho desempeña un papel crucial en nuestra capacidad de percibir el espacio tridimensional, así como en la orientación y el reconocimiento de patrones, formas y colores.

Nos permite comprender la profundidad, distancia y el tamaño de los objetos a nuestro alrededor, siendo vital para la navegación espacial.

El hemisferio derecho procesa e interpreta lo que vemos. Analiza aspectos como la forma, el color y el movimiento para identificar imágenes visuales.

Emociones, empatía y comunicación no verbal

El hemisferio derecho es crucial para nuestra capacidad para comprender el lenguaje no verbal como las expresiones faciales y los gestos.

Además, también está implicado en el procesamiento emocional y social.

Se ha demostrado que el hemisferio derecho desempeña un papel fundamental en la regulación emocional, la percepción de las emociones de los demás y la empatía.

El hemisferio derecho está más vinculado con la comprensión de las emociones, tanto propias como ajenas. Es esencial para interpretar gestos, expresiones faciales y el lenguaje no verbal, lo que nos permite desarrollar empatía y conexión emocional con los demás.

Creatividad, imaginación y pensamiento global

El hemisferio derecho es más visual e intuitivo. A veces se le conoce como el cerebro analógico.

Su forma de pensar es más creativa y menos organizada.

El hemisferio derecho es el epicentro de la creatividad. Permite la generación de nuevas ideas, la solución de problemas de manera no convencional, y la capacidad de pensar "fuera de la caja".

La creatividad y el pensamiento divergente se apoyan en su capacidad para ver el panorama general en lugar de centrarse en detalles específicos.

El hemisferio derecho procesa la información de forma global, viendo cómo las partes se relacionan con el todo, lo que ayuda en la resolución de problemas complejos de manera más intuitiva y menos analítica.

  • Creatividad: es el motor detrás de la innovación y las ideas originales.
  • Imaginación: genera imágenes mentales y permite visualizar conceptos abstractos.
  • Ritmo y música: facilita la apreciación y creación de patrones rítmicos y musicales.
  • Lenguaje corporal y señales no verbales: nos ayuda a interpretar gestos, posturas y otras formas de comunicación no verbal.
  • Sueños y visualización: es la parte del cerebro que facilita la creación de imágenes y escenas en nuestra mente, como sucede en los sueños.

Por último, el hemisferio derecho está relacionado con la conciencia y la atención plena.

Está involucrado en nuestra capacidad de disfrutar el presente en el momento y experimentar un mundo de manera consciente y sin juicios.

Los lóbulos cerebrales dentro de cada hemisferio

Dentro de cada mitad, ciertas regiones controlan funciones específicas.

Cada hemisferio se divide en cuatro zonas denominadas lóbulos y aquí te presentamos cuáles son las principales funciones de cada uno.

Lóbulo frontal

Lóbulo frontal: este es el lóbulo cerebral más grande de la corteza. Se encuentra justo detrás de la frente. Se extiende desde la parte anterior hasta la cisura de Rolando.

Este es el centro de control del cerebro: el gran conductor. Es en parte responsable de la planificación, el razonamiento, la resolución de problemas, el juicio, el control de los impulsos y la regulación de emociones como la empatía, la generosidad y la conducta.

Lóbulo temporal

Lóbulo temporal: está separado de los lóbulos frontal y parietal por la cisura de Silvio y los límites del lóbulo occipital.

Interviene en el procesamiento del lenguaje y del sistema auditivo. También se relaciona con las funciones de la memoria y el manejo de las emociones.

Lóbulo parietal

Lóbulo parietal: se encuentra entre la cisura de Rolando y la parte superior de la cisura parieto-occipital.

Es responsable de la integración de toda la información sensorial. Contribuye al tratamiento del dolor y del tacto, entre otros.

Lóbulo occipital

Lóbulo occipital: está delimitado por los límites posteriores de los lóbulos parietal y temporal.

Se encarga principalmente de la visión y procesa e interpreta lo que vemos. Analiza aspectos como la forma, el color y el movimiento para identificar imágenes visuales.

Sistema límbico

Algunos hablan de un quinto lóbulo, el lóbulo límbico.

El sistema límbico está formado por varias estructuras, entre ellas contamos por ejemplo con la amígdala, el tálamo, el hipotálamo, el hipocampo, el cuerpo calloso.

El sistema límbico gestiona las respuestas fisiológicas a las emociones.

Se asocia con la memoria, la atención, las emociones, el instinto sexual, la personalidad y la conducta.

Cómo se cruzan la visión y el movimiento

La información visual es segregada tan pronto entra en nuestro encéfalo. Lo que vemos en el campo visual derecho es controlado por el hemisferio izquierdo, y viceversa.

De la misma manera, cada hemisferio está implicado en el movimiento del lado opuesto del cuerpo.

Pero, en última instancia, la información es compartida por ambos, con lo que todo el cerebro está al tanto de lo que ocurre.

Esta organización explica por qué una imagen presentada en una mitad del campo visual puede llegar inicialmente a un hemisferio diferente del que participa más en el lenguaje.

El cerebro dividido y los experimentos de Sperry y Gazzaniga

Imaginemos por un momento que las dos mitades de nuestro cerebro dejaran de comunicarse. Que la mano derecha hiciera una cosa y la izquierda, otra distinta, sin que la persona supiera explicar por qué.

Suena a ciencia ficción, pero ocurrió de verdad, y de ahí salió uno de los hallazgos más fascinantes de la neurociencia.

A mediados del siglo XX, algunos pacientes con epilepsias muy graves se sometieron a una operación drástica: seccionar el cuerpo calloso, el grueso haz de fibras que conecta los dos hemisferios cerebrales.

La idea era impedir que las crisis se propagaran de un lado al otro. Y funcionó.

La epilepsia es una enfermedad del sistema nervioso desencadenada por la aparición de una actividad eléctrica anormal en la corteza cerebral que provoca repentinas convulsiones violentas y pérdida del conocimiento.

En casos extremos, las crisis llegan a poner en riesgo la vida de los afectados.

Ya en los años 40, los neurólogos se dieron cuenta de que las convulsiones eran, a menudo, provocadas por una retroalimentación descontrolada entre las dos grandes masas encefálicas.

Y, en pacientes que no respondían a la medicación, empezaron a practicar callosotomías, esto es, extirpación del cuerpo calloso, el conjunto de fibras nerviosas situadas en la parte posterior del cerebro que sirven como vía de comunicación entre ambos hemisferios.

La intención de cortar la conexión no era otra que frenar el avance de las tormentas neuronales que se extendían desde el área de origen al resto del encéfalo.

Debido a la imprecisión de las callosotomías, estas dejaron de practicarse hasta que, en los 60, dos neurocirujanos de Los Ángeles, Philip Vogel y Joseph Bogen, las retomaron con éxito.

En aquella época, nadie supo explicar si la extirpación del cuerpo calloso tenía efectos colaterales en la función neurológica, pues los pacientes no mostraban cambios en el temperamento o en las facultades cognitivas.

El biólogo Roger W. Sperry, quien ya había explorado la técnica con animales, y el joven neurólogo Michael S. Gazzaniga fueron los encargados de arrojar luz a esta cuestión.

A través de una serie de experimentos con pacientes que se habían sometido a una callosotomía, Sperry y Gazzaniga se encontraron “en medio de una de las observaciones más asombrosas de toda la neurociencia”.

Descubrieron que la desconexión de los hemisferios izquierdo y derecho produce dos mentes separadas, ambas en la misma cabeza.

En su laboratorio del Instituto de Tecnología de California, estos dos científicos exploraron, mediante la entonces novedosa tomografía por resonancia magnética, el cerebro de W. J., un hombre de cuarenta y siete años al que se le había extirpado el cuerpo calloso veinte años atrás.

Después lo sometieron a diversas evaluaciones en las que se le mostraba un objeto desde cada uno de los campos visuales.

Y lo que encontraron fue que W. J. no podía describir verbalmente, con su hemisferio izquierdo, un estímulo que se presentaba a su hemisferio derecho.

Cerebros Divididos (Split-Brain): ¿Qué Sucede Si Cortamos el Cuerpo Calloso? 🧠

Qué demostraron las pruebas del cerebro dividido

Los neurocientíficos Roger Sperry y Michael Gazzaniga estudiaron a estos pacientes de "cerebro dividido" con experimentos tan ingeniosos como elegantes.

Aprovecharon un detalle de nuestra anatomía: lo que vemos en la mitad izquierda del campo visual lo procesa el hemisferio derecho, y viceversa.

Mostrando una imagen solo a un lado, podían "hablar" con un hemisferio sin que el otro se enterara.

Si enseñaban un objeto al hemisferio izquierdo, donde en la mayoría de las personas reside el lenguaje, el paciente podía nombrarlo sin problema.

Pero si lo mostraban al hemisferio derecho, ocurría algo extraño: la persona decía que no había visto nada y, sin embargo, su mano izquierda era capaz de señalar o coger ese mismo objeto entre varios.

Una parte del cerebro sabía la respuesta; la otra, la que hablaba, la ignoraba por completo.

En el caso del paciente con el cerebro dividido, cuando se le mostraba, por ejemplo, un lápiz en el campo visual izquierdo y se le pedía que describiera el objeto, era incapaz de contestar.

Porque el hemisferio que gobierna, el derecho, no se ocupa de las funciones lingüísticas.

En cambio, cuando se le pedía que escribiera lo que había visto utilizando la mano izquierda, era capaz de apuntar la palabra lápiz, aun sin saber lo que había visto, puesto que la parte del cerebro que se encarga de la conciencia espacial sí que había sido expuesta a la imagen.

Aquellos experimentos demostraron que los dos hemisferios pueden procesar información de forma independiente, casi como dos sistemas que conviven en una misma cabeza.

Cada uno tiene sus especialidades: el izquierdo suele encargarse del lenguaje y del razonamiento secuencial; el derecho destaca en lo espacial, lo visual y la percepción del conjunto.

En condiciones normales no lo notamos porque el cuerpo calloso los mantiene en conversación constante, integrando todo en una experiencia única y coherente.

El intérprete del hemisferio izquierdo

Hubo un detalle que siempre me ha parecido revelador.

Cuando el hemisferio derecho hacía algo, por ejemplo, elegir un objeto, y se le preguntaba al paciente por qué lo había hecho, el hemisferio izquierdo, el que habla, se inventaba una explicación con total naturalidad.

No mentía: construía un relato coherente para dar sentido a una acción cuyo verdadero motivo desconocía.

Gazzaniga propuso que en ese hemisferio izquierdo hay una especie de "intérprete", empeñado en encontrar explicaciones y en darnos la sensación de ser un único yo unificado.

Sperry recibió el Premio Nobel en 1981 por estos trabajos.

Más allá del dato, su legado nos deja una idea que sigue dando que pensar: esa sensación tan sólida de ser "uno", de tener una mente única y continua, es en buena medida una construcción del cerebro.

Una historia bien contada que nos contamos a nosotros mismos.

¿Tener dos hemisferios significa tener dos conciencias?

Una de las controversias suscitadas a raíz de la teoría del cerebro dividido es si el hecho de que cada hemisferio pueda trabajar por separado, despojado del cuerpo calloso, da lugar a dos centros de consciencia dentro del cráneo.

El propio Sperry escribió que cada hemisferio es “un sistema consciente por derecho propio, que percibe, piensa, recuerda, razona, desea y se emociona, todo ello de una manera característicamente humana y […] tanto el izquierdo como el derecho pueden ser conscientes al mismo tiempo de experiencias mentales, incluso contradictorias entre sí, que tienen lugar en paralelo”.

Sin embargo, diversas investigaciones han puesto de manifiesto que la teoría clásica del cerebro dividido, formulada por Sperry y Gazzaniga, no se cumple de forma rígida.

En 2017, un grupo de psicólogos de la Universidad de Ámsterdam (Países Bajos) demostró que, a pesar de caracterizarse por poca o ninguna comunicación entre los lados derecho e izquierdo, esto no siempre hace que la consciencia se divida.

Sus experimentos, en realidad, no distaron mucho de los realizados en los años 60.

Los sujetos fueron colocados frente a una pantalla en la que se proyectaron imágenes de diversos objetos y se les pidió que indicaran su ubicación.

También tuvieron que nombrar correctamente lo que habían visto. Y no presentaron ningún tipo de dificultad.

Puede que, tras la callosotomía, la información se halle desintegrada y que, pasado el tiempo, el cerebro sea capaz de aunarla.

Memoria, aprendizaje y coordinación después de la desconexión

Otro estudio, esta vez realizado en 2000 por científicos de la Universidad de Otago (Nueva Zelanda), encontró que los pacientes con esta peculiaridad podían llevar a cabo algunas tareas en las que se requiere coordinación de las dos manos, pero no todas.

Así, se toparon con el caso de un pescador experimentado al que le resultaba sencillo hacer un nudo de pesca con las dos manos, pero que no podía enhebrar una aguja, una tarea poco familiar para él.

Según la conclusión de los investigadores, las habilidades que requieren los dos brazos se coordinan a través del hipocampo, que está vinculado a la memoria.

Por eso, las personas con el cerebro dividido siguen siendo capaces de hacer actividades bimanuales que ya conocían de antes.

En palabras del doctor Portilla, “aunque existe un grado de especialización interhemisférica, el cerebro trabaja de forma integrada gracias a la existencia del cuerpo calloso y la comisura anterior”.

Tanto la callosotomía como las enfermedades que provocan daño en esta estructura cerebral, más que condicionar la presencia de dos voluntades en un mismo cráneo, “provocan lo que se conoce como síndromes de desconexión callosa”.

Estos se manifiestan de distintas formas, aunque tienen en común que la persona realiza actividades dependientes de un hemisferio, sin que el hemisferio contralateral sea consciente de esa acción.

Por qué existen dos hemisferios

Una característica notable del cerebro es que está formado por dos mitades casi idénticas.

Desde hace mucho tiempo, los neurocientíficos se preguntan el porqué de esta redundancia innecesaria, puesto que el órgano rey puede funcionar, incluso, si se extrae o se inhabilita uno de los hemisferios.

Este es un procedimiento quirúrgico conocido como hemisferectomía, usado para tratar trastornos convulsivos que afectan a un área del encéfalo muy amplia.

Según un estudio de investigadores del Departamento de Biopsicología del Instituto de Neurociencia Cognitiva de la Universidad del Ruhr en Bochum (Alemania), publicado en la revista Neuron, en 2017, el cerebro humano evolucionó para tener dos mitades porque teníamos necesidades de especialización.

Esto es especialmente útil para llevar a cabo tareas complejas a la vez, ya que si el cerebro se está ocupando de una función específica como podría ser el habla, aún queda libre para otra cosa, como, por ejemplo, el reconocimiento de una cara.

“El beneficio evolutivo de esta diferenciación, según distintos estudios realizados en animales, es el de hacer un uso más eficiente del cerebro.”

“Con ella, se consigue aumentar la capacidad neuronal, ya que evita la duplicación de las funciones cognitivas entre los dos hemisferios”.

La lateralización prevalece en todo el reino animal; no hay más que pensar en las aves, como las gallinas, que utilizan un ojo para distinguir el grano de entre las piedrecitas del suelo, a la vez que el otro vigila atento a los depredadores que les puedan aparecer por arriba.

El mito del hemisferio dominante

La teoría es que las personas tienen cerebro izquierdo o derecho, lo que significa que un lado del cerebro es dominante.

Si eres mayormente analítico y metódico en tu razonamiento, se dice que predomina el cerebro izquierdo.

Si sueles ser más creativo o artístico, se considera que es el cerebro derecho el predominante.

Esta teoría se basa en el hecho de que los dos hemisferios del cerebro funcionan de manera diferente.

Y es aquí donde comienza el mito: "El cerebro está dividido en dos mitades, y dependiendo del lado que más usemos, tendremos unas habilidades u otras".

Esta teoría, llamada "dominancia de hemisferio", defiende que si eres bueno en matemáticas, lengua o lógica es porque tu hemisferio izquierdo es el dominante.

Y si eres una persona artística con dotes para la pintura o la música, entonces predomina el derecho.

Esto, además, contribuye a clasificar erróneamente a las personas en dos tipos: objetivas, racionales y analíticas o pasionales, soñadoras y creativas.

Nada más lejos de la realidad.

No existe un hemisferio dominante.

Qué dicen las investigaciones modernas

Un equipo de neurocientíficos se propuso probar esta premisa.

Después de un análisis de dos años, no encontraron pruebas de que esta teoría sea correcta.

El resultado de resonancias magnéticas de 1,000 personas fue que el cerebro humano en realidad no favorece a un lado sobre el otro.

Las redes de un lado no suelen ser más fuertes que las del otro lado.

Nos encontramos con multitud de estudios en este campo científico, como algunos que han llegado a examinar imágenes obtenidas por resonancia magnética de cerebros de más de mil personas.

Sus resultados ponen de manifiesto que todos usamos ambos hemisferios por igual, aunque la actividad registrada en uno y otro dependerá "de lo que estemos haciendo".

También se ha demostrado que el lado del cerebro usado para una actividad podría no ser el mismo para todas las personas: los análisis muestran que hay variabilidad entre individuos en cuanto a qué área o mitad se emplea para una acción concreta.

Las áreas exactas de algunas funciones pueden variar un poco según la persona.

Lo que sí es cierto es que la actividad cerebral no es simétrica y varía entre personas.

Por qué el lenguaje no convierte al hemisferio izquierdo en dominante

Probablemente, el mito tiene su origen en la reunión de la Sociedad Antropológica de París, en 1865.

El culpable podría haber sido, quizá sin quererlo, el médico francés Paul Broca tras asegurar que "hablamos con el hemisferio izquierdo", haciendo referencia a que las regiones cerebrales con mayor implicación en la función del lenguaje se encuentran en ese lado.

Que el grueso de una función concreta recaiga en un hemisferio, como ocurre con el lenguaje y la mitad izquierda del cerebro, no implica que en una persona con mayor capacidad lingüística domine ese hemisferio.

Por ejemplo, cuando un cantante memoriza la melodía y la letra de una canción, las funciones relacionadas con verbalizar la letra se localizan en su lado izquierdo, pero usará el derecho para expresar la musicalidad de la canción.

Es un trabajo de equipo.

Los rasgos generales de tu personalidad, tus preferencias individuales o tu estilo de aprendizaje no se traducen en que tengas cerebro izquierdo o cerebro derecho.

Plasticidad cerebral: el cerebro puede reorganizarse

El cerebro humano se reorganiza constantemente.

Es adaptable al cambio, ya sea físico o a través de las experiencias de la vida.

Está perfectamente diseñado para el aprendizaje.

Sin embargo, a pesar de que aún hay incertidumbre sobre algunos aspectos del funcionamiento del cerebro humano, de lo que estamos seguros es de que el talento y la personalidad de una persona no están determinados por la dominancia de un hemisferio sobre el otro.

De ser cierto, una lesión en una de estas áreas tan especializadas provocaría que esa zona funcional dejara de ser útil para la persona afectada.

Sin embargo, esto no es del todo así y nuestro sistema nervioso mantiene cierta plasticidad.

De hecho, se ha descrito que en personas que pierden un sentido, como la vista, su área cerebral encargada de procesar ese sentido y que ya no recibe la información visual, se adapta para, en algunos casos, mejorar la percepción de otros, como el tacto.

Este fenómeno mejora el aprendizaje de la lectura táctil del alfabeto Braille, por ejemplo.

Pero lo cierto es que el encéfalo tiene una increíble capacidad para reorganizarse y formar nuevas conexiones entre las células cerebrales, una plasticidad que se mantiene a lo largo de toda la vida.

Así que nunca es tarde para aprender cosas nuevas y ampliar nuestras capacidades.

Por qué es perjudicial clasificar a las personas por hemisferios

El mito de la dominancia de los hemisferios aún está muy presente hoy en día; en parte, porque sigue habiendo muchos aspectos desconocidos sobre el funcionamiento del cerebro humano.

Cuanto más se investiga, más nos damos cuenta de su complejidad.

Así que, cuando se exponen los argumentos que tratan de explicar este funcionamiento tan complejo, estos se siguen prestando a interpretaciones simplistas como la de que las funciones están escrupulosamente segregadas en áreas y hemisferios cerebrales.

De este desconocimiento científico y social de la totalidad del funcionamiento del cerebro se aprovechan los que, utilizando el lenguaje pseudocientífico, con explicaciones y soluciones para todo, quieren sacar tajada de la incertidumbre de los más vulnerables.

Por ejemplo, haciendo creer a la gente que podemos decidir qué hemisferio usar para modular nuestras habilidades, capacidades, personalidad; o la forma en la que nos enfrentamos a las vicisitudes de la vida.

Además, al igual que ocurre con otros ámbitos como la salud humana, la neurociencia no se ha librado de la propagación de mitos y bulos por las redes sociales.

Apoyar el mito de la dominancia de los hemisferios del cerebro es peligroso en muchos aspectos.

Sobre todo en el campo de la educación, puesto que limita las oportunidades de aprendizaje y desarrollo de los estudiantes.

Si creemos erróneamente que hay alumnos de "cerebro derecho" -mucho más creativos- o de "cerebro izquierdo" -más analíticos-, los estamos encasillando en esas categorías.

Esto limita sus oportunidades de aprendizaje, acotando sus intereses e impidiéndoles desarrollarse en otras disciplinas, lo que reduce sus futuras trayectorias profesionales.

Este falso mito, difundido ampliamente también por las escuelas y algunas empresas, es peligroso en tanto que puede hacer creer a los estudiantes, por ejemplo, que no pueden dedicarse a algunas carreras porque no tienen el cerebro adecuado.

O que los trabajadores no pueden acceder a determinados puestos, reservados solo a personas altamente creativas.

En realidad, no se trata de que seas de cerebro izquierdo o de cerebro derecho, sino de aprovechar tus puntos fuertes y continuar ampliando tus horizontes mentales.

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