Carlos Rivas Angulo: trayectoria, trabajo y muerte en Chile

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Carlos Rivas Angulo era un hombre de 35 años, de nacionalidad colombiana, cuya vida estuvo marcada por la migración, el trabajo y su pasión por la danza. La madrugada del 1 de noviembre, funcionarios de Carabineros llegaron hasta el departamento de John Velasco (35), ubicado en la comuna de Independencia. En sus manos, llevaban la cédula de identidad de su primo Carlos Rivas Angulo, un hombre de 35 años y de nacionalidad colombiana.

Había muerto en la comuna de Estación Central. Carlos provenía de Colombia y era, por ende, compatriota del único sospechoso de los crímenes. Carlos fue apuñalado en 25 oportunidades.

Infancia y formación en Colombia

Carlos vivió en Cali durante toda su infancia y adolescencia. Desde que era pequeño, estuvo acompañado por su abuela, quien lo cuidaba mientras su madre se dedicaba a trabajar.

En su adolescencia, cursó el bachillerato como la gran mayoría de los jóvenes de Colombia. Cuando egresó, realizó el servicio militar en su país.

Una vez terminado su reclutamiento, decidió emigrar a Chile. Se instaló en la Región Metropolitana y comenzó a desenvolverse en diversos rubros laborales.

Su llegada a Chile y su vida laboral

De acuerdo al relato de su tío, Carlos mantuvo trabajos formales desde que arribó al país. Su trayectoria laboral estuvo vinculada a distintas actividades, especialmente después de perder su empleo formal.

En Chile, tras la pérdida de su empleo formal, Carlos tomó la danza como una oportunidad laboral y decidió crear un show con marionetas, las cuales, conectadas a su cuerpo a través de cuerdas, imitaban cada uno de sus movimientos.

-Salía como a las 9 de la mañana y llegaba como a las 3 de la tarde de trabajar con las muñecas.

La pasión de Carlos Rivas por la danza

Desde pequeño, amaba bailar y según sus más cercanos, tenía un talento especial, que lo hacía destacarse entre sus pares.

En su barrio de niño, le hacían rondas para que desplegara sus habilidades en un círculo en que le aplaudían.

La danza fue una parte importante de su identidad y también una forma de ganarse la vida. El espectáculo con marionetas le permitía transformar sus movimientos en una presentación callejera, conectando su cuerpo con las muñecas mediante cuerdas para que imitaran cada uno de sus pasos.

Artista callejero bailando con marionetas

El trabajo en Estación Central

Un segundo empleo fue el que lo acercó a la muerte. Se instaló en Estación Central para vender frutas y verduras.

Su primo, John, recuerda que Carlos formó amistades con gente que también trabajaba en esa zona de la capital.

La actividad en Estación Central se sumó a los trabajos que Carlos había desarrollado desde su llegada a Chile. En esa comuna mantenía vínculos con otras personas que trabajaban en el mismo sector.

La madrugada del 1 de noviembre

La llamada misteriosa, que lo hizo salir desde Independencia a Estación Central, lo puso en el lugar y la hora equivocada la madrugada del 1 de noviembre.

Después de recibir esa llamada, Carlos salió desde la comuna de Independencia hacia Estación Central. Allí murió tras ser apuñalado en 25 oportunidades.

La información sobre su muerte llegó posteriormente a su familia. La madrugada del 1 de noviembre, funcionarios de Carabineros llegaron hasta el departamento de John Velasco (35), ubicado en la comuna de Independencia, llevando la cédula de identidad de Carlos Rivas Angulo.

La repatriación de sus restos

Tras su muerte, su mamá Elsy Angulo Gómez inició los trámites para repatriar sus restos.

Fue difícil. A los trámites legales, se sumó la falta de dinero.

La repatriación se convirtió en un proceso complejo para su familia, tanto por las exigencias legales como por las dificultades económicas. Su madre debió enfrentar estos obstáculos después de la muerte de Carlos, mientras intentaba trasladar sus restos.

Sólo tus cenizas, pero doy gracias por haberme permitido disfrutar de todo el amor que nos dimos. Le pido a Dios que me dé la fortaleza para poder seguir adelante. Por siempre vivirás en mi mente y mi corazón.

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