Carlos Enrique Lehder Rivas fue uno de los fundadores del Cartel de Medellín y uno de los principales responsables de transformar el transporte de cocaína hacia Estados Unidos mediante el uso de pequeñas aeronaves y bases aéreas en el Caribe. Nacido en Armenia, Quindío, de padre alemán y madre colombiana, llegó a convertirse en uno de los narcotraficantes más poderosos de Colombia durante las décadas de 1970 y 1980.
El 28 de marzo de 2025, Lehder regresó a Colombia en un vuelo comercial procedente de Frankfurt y fue retenido en el aeropuerto internacional El Dorado de Bogotá debido a una orden de captura que figuraba en los sistemas de Migración Colombia. Sin embargo, el 31 de marzo un juzgado de Bogotá ordenó su libertad al concluir que las órdenes de captura en su contra ya estaban prescritas.

El regreso de Carlos Lehder a Colombia en 2025
El exnarcotraficante colombiano Carlos Lehder, que fue fundador del Cartel de Medellín, fue arrestado el viernes 28 de marzo de 2025 al llegar al aeropuerto internacional El Dorado de Bogotá, 38 años después de haber sido extraditado a Estados Unidos, donde purgó una condena por narcotráfico. Lehder, de 75 años de edad, llegó a la capital de Colombia en un vuelo comercial procedente de Fráncfort, Alemania, país del que también es ciudadano y donde reside desde 2020.
“Migración Colombia dejó a disposición de la Policía colombiana a Carlos Enrique Lehder Rivas, excabecilla del cartel de Medellín. Lehder Rivas, quien llegó al país proveniente de Frankfurt, presentaba en nuestros sistemas de información una orden de captura vigente”, informó la entidad en X. “Verificamos situación judicial de Lehder. En estos momentos estamos trasladando a una unidad policial de Bogotá al otrora capo del extinto cartel de Medellín, Carlos Lehder Rivas, para verificar su situación judicial en Colombia”, señaló en X el director de la Policía colombiana, general Carlos Fernando Triana.
Migración Colombia recibió al hombre con una orden de captura por los delitos de tráfico de armas y narcotráfico. Lehder quedó capturado y fue trasladado a la sede de la Dijín para verificar su situación judicial.
De ser hallado culpable, Lehder Rivas tendría que pagar una condena de 24 años. Sin embargo, Sondra McCollins, abogada del exnarcotraficante, aseguró que antes de viajar a Colombia habían corroborado que el colombo-alemán no tenía ningún tipo de deuda en el país, lo que habría sido confirmado por la Fiscalía General de la Nación.
“Si es cierto que lo tienen retenido, debe estar mostrando la certificación en donde consta que Carlos Enrique Lehder Rivas no aparece en registro de vinculación a procesos penales”, aseguró McCollins a El Tiempo.
Para confirmar que el excapo no tenía ningún proceso penal activo con la justicia colombiana y “con el fin de salvaguardar el derecho fundamental de habeas data de terceros, se efectuó consulta, utilizando como criterio de búsqueda los datos exactos aportados en la solicitud con el nombre de CARLOS ENRIQUE LEHDER RIVAS y documento de identidad No. 19.082.128, NO aparecen registros de vinculación a procesos penales”, señaló el documento de la Fiscalía.
A pesar de esas pruebas, la Policía informó que había aparecido una notificación correspondiente a una condena de 24 años. El excapo había sido trasladado a una unidad policial de la capital colombiana “para verificar su situación judicial”.
El 31 de marzo de 2025, un juzgado de Bogotá ordenó la libertad de Lehder al concluir que sus órdenes de captura en Colombia ya estaban prescritas. La decisión puso fin a la retención que se produjo después de su llegada desde Alemania.
| Dato | Información |
|---|---|
| Nombre | Carlos Enrique Lehder Rivas |
| Lugar de nacimiento | Armenia, Quindío |
| Fecha de nacimiento | 7 de septiembre de 1949 |
| Nacionalidades | Colombiana y alemana |
| Organización | Cartel de Medellín |
| Delitos asociados | Tráfico de cocaína, tráfico de armas y narcotráfico |
| Extradición a Estados Unidos | 4 de febrero de 1987 |
| Liberación | 2020 |
| Residencia posterior | Alemania |
Infancia, familia y ascendencia alemana
Carlos Enrique Lehder Rivas nació el 7 de septiembre de 1949 en Armenia, Colombia. Era hijo de Klaus Wilhelm Rudolf Lehder, un ingeniero alemán, y Helena Rivas, una colombiana originaria de Manizales, Caldas, e hija de un joyero.
Su padre emigró desde Alemania a Armenia en 1928, donde participó en la construcción de varios edificios que contaban con ascensores, una característica moderna y poco habitual para ese lugar y esa época. Al casarse con Helena Rivas, cambió su nombre a Guillermo Lehder.
Guillermo y Helena tuvieron cuatro hijos, y Carlos Enrique fue el tercero. La familia era propietaria de una pequeña posada llamada Pensión Alemana, donde solían reunirse inmigrantes alemanes. También dirigía un pequeño negocio dedicado a la producción de aceites vegetales y a la importación de productos de lujo, como vino y alimentos enlatados.
En 1943, a raíz de informes de inteligencia procedentes de Estados Unidos, los Lehder y otros alemanes residentes en Colombia fueron sospechados de mantener vínculos ideológicos con los nazis. La Pensión Alemana fue señalada como un lugar donde supuestamente se reunía información para los nazis.
La vida familiar de Lehder cambió cuando sus padres se separaron. Pasó su niñez entre internados y, después de la separación, emigró con su madre a Nueva York. Según las biografías sobre su vida, viajó a Estados Unidos durante la adolescencia para vivir con otros familiares.
Lehder abandonó los estudios y dedicó buena parte de su tiempo a leer a autores como Niccolò Machiavelli y Hermann Hesse, mientras mantenía admiración por Adolf Hitler y por su libro Mein Kampf.
Los primeros delitos y su paso por prisión
Lehder comenzó vendiendo automóviles robados y contrabandeándolos hacia Colombia. Los vehículos llegaban a Medellín evitando los controles aduaneros y posteriormente eran distribuidos por su hermano.
Durante la década de 1970 dirigió en Estados Unidos una red dedicada a la compraventa y el contrabando de automóviles robados. Esa actividad terminó llevándolo a una prisión federal en Danbury, Connecticut.
A los 24 años tomó clases de aviación y se convirtió en un piloto experto. El conocimiento de varias rutas aéreas fue fundamental para el crecimiento de su actividad criminal, que empezó con el tráfico de pequeñas cantidades de marihuana entre Estados Unidos y Canadá.
Mientras cumplía una condena por robo de automóviles, Lehder decidió que aprovecharía el creciente mercado de la cocaína en Estados Unidos cuando recuperara la libertad. En prisión conoció a George Jung, antiguo traficante de marihuana, que se convertiría en uno de sus socios.
Jung tenía experiencia trasladando marihuana desde México a Estados Unidos en pequeñas aeronaves que volaban por debajo del nivel de los radares y aterrizaban en lechos secos de lagos. Lehder decidió aplicar ese principio al transporte de cocaína.
Durante su estancia en prisión, Lehder intentó aprender todo lo que pudiera ser útil para el negocio de la cocaína. En ocasiones pasaba horas interrogando a otros presos sobre lavado de dinero y contrabando. Según Jung, Lehder conservaba numerosos archivos y tomaba notas de manera constante.
El objetivo de Lehder era revolucionar el comercio de cocaína mediante el transporte de la droga a Estados Unidos en pequeñas aeronaves.
La alianza con George Jung y el inicio del tráfico de cocaína
Después de que Lehder y Jung recuperaran la libertad, ambos construyeron una fuente inicial de ingresos mediante métodos tradicionales de contrabando de drogas. Reclutaron a dos jóvenes ciudadanas estadounidenses para que viajaran de vacaciones a Antigua, recibieran cocaína y la llevaran de regreso a Estados Unidos en sus maletas.
Después de repetir varias veces el procedimiento, Lehder y Jung reunieron suficiente dinero para comprar un avión. Utilizando una pequeña aeronave robada y un piloto profesional, comenzaron a transportar cocaína hacia Estados Unidos a través de las Bahamas.
El método les permitió aumentar sus recursos económicos y establecer vínculos de confianza con proveedores colombianos. También distribuyeron dinero entre funcionarios del Gobierno de Bahamas para obtener protección política y judicial.
La modalidad poco convencional de contrabando empezó a ganar credibilidad. El negocio sufrió graves dificultades debido a los constantes robos cometidos por delincuentes comunes en Estados Unidos, pero el tráfico de cocaína terminó siendo más atractivo que el de marihuana porque el producto era más fácil de transportar y generaba mayores beneficios.
El tráfico de marihuana, que había sido muy lucrativo, comenzó a perder rentabilidad debido a las intensas operaciones policiales en Colombia y al aumento del cultivo de marihuana en Estados Unidos. Por ese motivo, Lehder y sus socios se concentraron cada vez más en la cocaína.
Lehder y sus socios del Cartel de Medellín acumularon enormes fortunas mediante el tráfico de cocaína. Por la rapidez con la que se hicieron ricos, fueron apodados Los Mágicos, mientras que Lehder también fue conocido como el “Henry Ford de la cocaína”.
Norman’s Cay, el centro de operaciones en las Bahamas
A finales de la década de 1970, la sociedad entre Lehder y Jung comenzó a deteriorarse. La separación estuvo relacionada con la megalomanía de Lehder y con sus planes secretos para obtener una isla privada en las Bahamas que sirviera como centro general de sus operaciones.
La isla elegida fue Norman’s Cay, que contaba con un puerto deportivo, un club náutico, aproximadamente cien viviendas privadas y una pista de aterrizaje. En 1978, Lehder empezó a comprar propiedades en la isla y a hostigar y amenazar a sus habitantes.
Se calcula que Lehder gastó 4,5 millones de dólares en Norman’s Cay. A medida que pagaba o forzaba la salida de la población local, comenzó a ejercer el control total sobre el territorio.
Norman’s Cay se convirtió en un dominio privado sin ley. Lehder habría sobornado al primer ministro de Bahamas, Lynden Pindling, para obtener protección y consolidar su control sobre la isla.
Para entonces, Lehder había apartado a Jung de la operación. El financiero criminal internacional Robert Vesco habría pasado a ser su socio. Jung utilizó sus contactos anteriores para continuar con una actividad independiente y más modesta de contrabando para Pablo Escobar, manteniéndose alejado de Lehder.

Entre 1978 y 1982, Norman’s Cay se convirtió en el principal centro de contrabando de drogas del Caribe, además de ser un refugio tropical y un lugar de recreo para Lehder y sus asociados.
Las aeronaves llegaban desde Colombia cargadas de cocaína. En la isla, la droga era trasladada a diferentes aviones pequeños, que después la distribuían en Georgia, Florida y las Carolinas.
Lehder habría conservado un kilogramo de cada cuatro transportados a través de Norman’s Cay. Amplió la pista de aterrizaje hasta alcanzar 3.300 pies, aproximadamente 1.000 metros, y la protegió con radares, guardaespaldas y perros Doberman de ataque.
La isla llegó a mostrar la bandera de Colombia y con frecuencia se entonaba el himno nacional colombiano. En el momento de mayor actividad, hasta 300 kilogramos de cocaína llegaban diariamente a Norman’s Cay.
La riqueza de Lehder llegó a alcanzar miles de millones de dólares. En dos ocasiones ofreció pagar la deuda externa de Colombia. En 1978 hizo esa propuesta al presidente Alfonso López Michelsen a cambio de obtener un espacio libre para el tráfico de drogas.
En 1982, a través de Pablo Escobar, que en ese momento era congresista colombiano, Lehder volvió a plantear el pago de la deuda externa, esta vez con el propósito de impedir su extradición.
En 1981, la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos y la Policía de Bahamas intervinieron Norman’s Cay y desmantelaron el imperio construido por Lehder. El narcotraficante logró escapar y abandonó la isla el 10 de julio de 1982.
Antes de marcharse, bombardeó Clifford Park, en Nassau, con panfletos que llevaban escrita la frase “DEA go home”. Algunos de esos panfletos tenían billetes de 100 dólares adheridos.
El regreso a Colombia y la expansión del poder de Lehder
Después de abandonar Norman’s Cay, Lehder regresó a Colombia y reanudó sus actividades. En el departamento del Quindío fue reconocido por regalar al Gobierno regional un avión Piper PA-31 Navajo.
El regalo atrajo la atención de las autoridades y de la opinión pública. Aunque la aeronave había sido utilizada en varias ocasiones, sus elevados costos de operación obligaron a venderla un año después de su legalización.
Se creyó que Lehder había recomprado secretamente el avión aprovechando su legalización. La aeronave podía viajar por Colombia sin llamar la atención, mientras que el dinero obtenido por el Gobierno con su venta fue destinado a mejorar un hospital para las clases menos favorecidas.
Posteriormente, el avión habría regresado al aeropuerto El Edén de Armenia en malas condiciones. Lehder también fue conocido como el “Hombre del mundo” y era aficionado a The Beatles y The Rolling Stones.
Durante el auge cafetero se convirtió en una figura bohemia del Quindío y exhibió una riqueza comparable con la de cualquier millonario del mundo, algo muy distinto de la imagen de las clases adineradas de la época. Poseía automóviles costosos cuyas matrículas eran utilizadas por algunos habitantes de Armenia para apostar sus números en la lotería regional.
El poder económico acumulado le permitió infiltrar a la Policía y comprar grandes haciendas en Colombia, principalmente en el centro del país y en los Llanos Orientales. También adquirió propiedades en Estados Unidos, Bahamas y Brasil.
La Posada Alemana y sus excentricidades
Una de las propiedades más conocidas de Lehder fue La Posada Alemana, un hotel campestre vinculado a su historia familiar y a la Pensión Alemana que había administrado su familia en Armenia.
Lehder era un gran aficionado a la música de The Beatles. En La Posada Alemana mandó instalar una estatua de John Lennon representado desnudo, con una guitarra en las manos y un casco alemán de la Segunda Guerra Mundial.
La propiedad también contaba con dos leones enjaulados. Las excentricidades de Lehder contribuyeron a construir una imagen pública marcada por el lujo, la ostentación y la extravagancia.
En 1978, durante el auge de su poder, ofreció al entonces presidente Alfonso López Michelsen pagar la deuda externa de Colombia a cambio de disponer de un espacio libre para el tráfico de drogas.
El secuestro fallido y la creación del MAS
El 19 de noviembre de 1981, Lehder fue secuestrado por el movimiento guerrillero M-19. Logró escapar, aunque recibió un disparo en una pierna, y fue auxiliado por una persona cuya identidad nunca llegó a conocer.
La persona que lo ayudó rechazó la recompensa millonaria que Lehder ofreció y tampoco sabía que había auxiliado a un narcotraficante. El secuestro fallido ocurrió una semana después del secuestro de Martha Nieves Ochoa.
Estos hechos contribuyeron a la creación del grupo paramilitar Muerte a Secuestradores, conocido como MAS. Su objetivo era tomar represalias contra los secuestros de integrantes del Cartel de Medellín y de sus familias.
Lehder ofreció una recompensa millonaria por sus captores. Varios de ellos habían sido secuestrados por Pablo Escobar como represalia por el secuestro de la hermana menor de sus socios.
Después del intento de secuestro, Lehder aumentó sus medidas de seguridad y contrató a antiguos agentes del DAS, la Sijín y el Ejército. También compró una lujosa limusina que había pertenecido a un antiguo canciller alemán y que contaba con armas incorporadas, aunque nunca llegó a utilizarlas.
La limusina fue almacenada en el edificio Mónaco y fue uno de los pocos vehículos que sobrevivieron al ataque perpetrado por el Cartel de Cali.
El Movimiento Cívico Latino Nacional
En 1982, Belisario Betancur fue elegido presidente de Colombia. Lehder lo admiraba por su origen casi homónimo, ya que Betancur era natural de Amagá.
Después de su elección, Betancur declaró una amnistía patrimonial. Lehder aprovechó esa medida para legalizar parte de su dinero y de sus bienes.
Siguiendo el ejemplo de Pablo Escobar, Lehder incursionó en la política y fundó el Movimiento Cívico Latino Nacional. El movimiento defendía posiciones anticomunistas, neonazis, anticolonialistas, no alineadas, antifascistas, antisionistas y contrarias al marxismo-leninismo.
También se definía como latinoamericano, nacionalista, regionalista, moralista, ecologista, bolivariano, republicano y católico, apostólico y romano. El movimiento apoyaba la creación de una unión panamericana similar a la OTAN, con un ejército propio, y rechazaba la extradición de colombianos y latinoamericanos a prisiones estadounidenses.
La extradición era entonces un asunto controvertido para amplios sectores de la sociedad colombiana, especialmente para los integrantes del Cartel de Medellín.
El Movimiento Cívico Latino Nacional fue fundado en La Posada Alemana y recibió el respaldo de Luis Fernando Mejía, un poeta pereirano y mentor político de Lehder.
El movimiento llegó a reunir más de 10.000 seguidores en el departamento del Quindío. También tuvo apoyo en pequeñas localidades y una influencia significativa en grandes ciudades del país.
Su crecimiento lo convirtió en un adversario importante para la clase política departamental. Sin embargo, el origen de la fortuna de Lehder llamó la atención de las autoridades colombianas, que conocían sus antiguos negocios en Norman’s Cay y varios incidentes ocurridos en Miami durante las guerras entre grupos asociados al tráfico de cocaína.
El ministro de Justicia Rodrigo Lara Bonilla denunció públicamente la entrada de “dineros calientes”, es decir, dinero de origen dudoso, en movimientos políticos y equipos de fútbol nacionales. Varios sectores acusaron a Lehder de utilizar dinero ilícito para pagar sobornos.
La Corte Suprema de Justicia autorizó la extradición de Lehder, aunque la decisión todavía debía ser firmada por el presidente Betancur.
La relación con Pablo Escobar y el Cartel de Medellín
Lehder fue uno de los hombres más cercanos a Pablo Escobar y desempeñó un papel decisivo en la creación y expansión del Cartel de Medellín durante los años ochenta.
Su principal aporte fue el conocimiento de las rutas aéreas y de la logística necesaria para enviar cocaína desde Colombia y Bolivia hacia Estados Unidos. La utilización de avionetas y de bases intermedias permitió aumentar de forma considerable la capacidad de transporte.
Lehder planeó la operación que cubría la ruta de exportación de cocaína desde Bolivia y Colombia hasta Cayo Norman, donde tenía pistas de vuelo para que despegaran aviones cargados de droga con destino a Canadá y Estados Unidos.
También habría tenido participación en el asesinato de Rodrigo Lara Bonilla, quien había promovido investigaciones relacionadas con el Cartel de Medellín. Lara Bonilla fue uno de los principales críticos de la penetración del dinero del narcotráfico en la política colombiana.
En una entrevista con W Radio, Lehder afirmó: “La razón por la cual continué sumergiéndome en el narcotráfico fue, mayormente, una amalgama de situaciones y una falta de moral en mi corazón. No tenía la fuerza de voluntad que tenían la mayoría de colombianos de salir a trabajar honestamente todos los días. Sí, fui un bandido”.
La captura y la primera extradición de un gran narcotraficante colombiano
A los 37 años, el 4 de febrero de 1987, Carlos Lehder fue capturado por las autoridades durante una fiesta en su casa. Sobre su captura circularon varias versiones.
Una de ellas sostiene que Pablo Escobar lo traicionó y lo delató debido a una relación que Lehder había mantenido con la pareja de uno de sus sicarios.
Otra teoría afirma que Escobar estaba preocupado por las conversaciones que Lehder supuestamente mantenía con el Gobierno para intercambiar información sobre guerrilleros a cambio de amnistías.
Una tercera hipótesis señala que la captura fue un accidente ocurrido durante una fiesta que había sido vigilada por policías.
Lo cierto es que el mismo 4 de febrero de 1987 Lehder se convirtió en el primer narcotraficante colombiano extraditado a Estados Unidos. Llegó a territorio estadounidense ese mismo día, apenas unas horas después de su captura.

La extradición era entonces una de las principales causas de la guerra entre el Estado colombiano y los narcotraficantes. Estos se organizaron bajo el nombre de “Los Extraditables” y popularizaron la frase: “Preferimos una tumba en Colombia que una cárcel en Estados Unidos”.
En 1991, en el marco de la búsqueda de una paz pactada con los narcotraficantes y con las guerrillas, una nueva Constitución eliminó la extradición. Para entonces, Lehder ya había sido condenado en Estados Unidos a más de un siglo de prisión.
El proceso judicial en Estados Unidos
El 4 de febrero de 1987, Lehder llegó a Estados Unidos, donde inicialmente fue sentenciado a cadena perpetua y a 137 años de prisión. Otras versiones periodísticas describen la condena como 135 años de cárcel.
La sentencia fue reducida después de que Lehder alcanzara un acuerdo con la justicia estadounidense para testificar y entregar información contra Manuel Antonio Noriega, exjefe militar y gobernante de facto de Panamá.
Como resultado de su colaboración, la pena fue reducida a varias décadas de prisión. Según las versiones periodísticas, la condena quedó en 55 años o en aproximadamente tres décadas, dependiendo de la etapa procesal y del cómputo aplicado.
Lehder pasó más de 33 años y cuatro meses en cautiverio. Durante la mayor parte de su permanencia en prisión estuvo aislado, sin visitas y sin llamadas telefónicas.
Parte de su condena la cumplió en una celda situada cinco pisos bajo el nivel del suelo. Lehder nunca se declaró culpable. Según uno de sus abogados, si lo hubiera hecho, podría haber cumplido la mitad del tiempo en prisión.
El abogado Oscar Arroyave declaró en 2020 que “la leyenda de Carlos es mucho mayor a lo que en realidad pasó”. También afirmó que Lehder nunca traficó grandes cantidades de cocaína en comparación con las incautaciones posteriores y que las penas impuestas a otros responsables no superaban los diez años.
Arroyave sostuvo que el caso de Lehder quedaría en la historia como un ejemplo de las consecuencias de las decisiones de un Gobierno y de un sistema judicial estadounidense que, según él, condenaba a personas sin pruebas suficientes.
La liberación en 2020 y la vida en Alemania
Lehder fue liberado el 15 o 16 de junio de 2020, después de cumplir más de tres décadas en prisión. Su liberación estuvo relacionada con el deterioro de su estado de salud.
Al salir de prisión, fue expulsado de Estados Unidos. En lugar de regresar a Colombia, escogió ser deportado a Alemania, país del que tenía ciudadanía por ascendencia paterna.
Desde 2020 residía en Alemania, el país de su padre, antiguo espía nazi según algunas versiones periodísticas. Allí también se sometió a tratamiento por un cáncer de próstata que le había sido diagnosticado.
Antes de trasladarse a Alemania, Lehder había solicitado al Estado colombiano que le permitiera vivir en libertad después de cumplir su condena en Estados Unidos. Al no obtener una respuesta favorable, decidió establecerse en el país europeo.
También le había pedido al expresidente Juan Manuel Santos que lo ayudara a ser repatriado. En una carta enviada a la Casa de Nariño escribió que “quería morir en Colombia”.
La visión de Lehder sobre su propia historia
En una entrevista concedida a W Radio, Lehder reconoció su responsabilidad personal en la trayectoria criminal que siguió. “La razón por la cual continué sumergiéndome en el narcotráfico fue, mayormente, una amalgama de situaciones y una falta de moral en mi corazón”, dijo.
También afirmó que no tuvo la fuerza de voluntad de la mayoría de los colombianos que salen a trabajar honestamente todos los días. “Sí, fui un bandido”, declaró.
En una entrevista posterior, reconoció que involucrarse en el narcotráfico fue el mayor error de su vida y que sus decisiones le costaron gran parte de su existencia.
“Me arrepiento que no tuve la fuerza de voluntad suficiente para rechazar las ofertas del tráfico; las acepté y me involucré”, manifestó.
Lehder rechazó la idea de que el narcotráfico fuera una vía para obtener una vida fácil. “Al contrario. yo arriesgaba mi vida, mi salud, arriesgaba irme a la cárcel de por vida”, señaló.
También envió un mensaje dirigido a las nuevas generaciones: “Que la nueva generación no cruce por los puentes que yo les digo ese puente se va a caer; cruce por los puentes justos, honestos, íntegros”.
La fortuna perdida y su vida después de la prisión
Después de recuperar la libertad y regresar a Colombia, una de las preguntas que rodeó la vida de Lehder fue el destino de las propiedades y del patrimonio que había construido durante su pertenencia al Cartel de Medellín.
En una entrevista concedida al pódcast Más allá del silencio, afirmó que ya no conservaba la fortuna acumulada durante las décadas de mayor poder de la organización criminal. También aseguró que vivía en una casa alquilada y que sus ingresos procedían de la venta de un libro autobiográfico.
“Yo no soy dueño ni de un ladrillo en mi patria. vivo en una casa alquilada”, afirmó al describir su situación actual.
Lehder explicó que la mayor parte de su patrimonio estaba representada por inmuebles y terrenos. También rechazó las versiones que durante años señalaron la existencia de dinero escondido.
“No hubo caleta alguna, absolutamente no. mis inversiones más que todo eran propiedades y todas me las quitaron”, sostuvo.
En ese mismo sentido, aseguró que tampoco utilizó testaferros para proteger sus bienes. Según su explicación, las herramientas de las autoridades para rastrear recursos ilícitos hacen prácticamente imposible conservar una fortuna obtenida mediante el narcotráfico.
A diferencia de la vida que llevó durante el auge del Cartel de Medellín, Lehder aseguró que actualmente mantiene un estilo de vida mucho más sencillo. Su principal fuente de ingresos proviene de la comercialización de su libro Vida y muerte del cartel de Medellín, obra que definió como su “testamento literario”.
El exnarcotraficante también relató que vive solo y que cuenta con el acompañamiento ocasional de dos amigas, que lo visitan y lo ayudan en su vida cotidiana.
Al recordar los 33 años que permaneció recluido en prisiones estadounidenses, explicó que evita referirse a esa etapa utilizando las palabras “cárcel” o “prisión”. “Yo trato inclusive de no mencionar la palabra cárcel o prisión; yo me refiero a sí mismo de que estuve en el planeta oscuro”, expresó.