La cancha de fútbol en Noruega que emerge entre el mar y las montañas de Lofoten

La cancha de fútbol en Noruega más famosa por su paisaje es el Henningsvær Idrettslag Stadion, un campo sintético situado en un islote rocoso del pueblo pesquero de Henningsvær, en las islas Lofoten. La carretera termina junto al terreno de juego, rodeado por el mar, montañas y estructuras de madera donde se seca el bacalao nómada.

El campo no es un estadio profesional ni cuenta con tribunas convencionales, pero se ha convertido en una de las canchas de fútbol más fotografiadas del mundo. Su singularidad se debe a la combinación de naturaleza, arquitectura pesquera, aislamiento geográfico y vida deportiva comunitaria.

Cancha de fútbol de Henningsvær entre montañas

Dónde está la cancha de fútbol de Henningsvær

En el extremo norte de Noruega, se despliegan sobre aguas saladas una retahíla de islas montañosas que parecen emerger directamente desde las profundidades marinas. Los paisajes agrestes, fríos y de casas de colores que miran hacia el mar configuran la fisonomía de las Islas Lofoten, un archipiélago situado por encima del Círculo Polar Ártico que, además, ha construido su esencia a raíz de su pasado vikingo, que siempre ha mantenido la pasión por el mar.

Entre estas remembranzas de paisaje y testimonio de épocas pasadas, aparece un enclave que traslada directamente a los tiempos modernos. Casi desafiando al mismo paisaje que le da vida, se erige entre las aguas -como si fuese una montaña más, pero sin altitud- el singular estadio de fútbol de la localidad, que por su ubicación y el paisaje que usa como telón de fondo, se ha convertido en uno de los estadios más bonitos y singulares del mundo.

La carretera termina en el islote donde está la cancha, rodeada por las estructuras de madera donde se seca el bacalao nómada, uno de los mejores del mundo. En Henningsvær, los 500 habitantes -en realidad, 496- viven en distintos islotes y eligieron la parte más meridional de la isla Hellandsøya para nivelar el lecho rocoso e instalar la cancha, que se encuentra al final de la carretera que serpentea por los islotes.

Un campo construido para una pequeña comunidad

Lejos de grandes infraestructuras deportivas, el estadio Henningsvær nació de la necesidad y del ingenio de una pequeña comunidad pesquera que encontró en el fútbol una forma de reunirse, de resistir al aislamiento y de celebrar la vida en uno de los rincones más remotos del planeta.

El campo se construyó en la segunda mitad del siglo XX y ante la falta de espacios amplios en el territorio, dominado por rocas y mar, se optó por acondicionar uno de los islotes cercanos nivelando el terreno y cubriéndolo de una superficie artificial capaz de resistir el clima extremo.

No fue diseñado para albergar grandes competiciones ni para ver jugar a las estrellas mundiales, sino que su propósito era convertirse en un punto de encuentro para los vecinos de la localidad y para dar un espacio de juego a los equipos amateurs y juveniles de la zona, como el Henningsvær IL.

Por eso mismo las dimensiones son reducidas respecto a los estándares profesionales y su perímetro carece de gradas, motivos por los que el campo no puede acoger partidos de estas categorías. Apenas unas 500 personas pueden disfrutar del partido cerca del césped, cosa que no supone un problema, puesto que es casi la totalidad de la población de la localidad.

Cómo es la cancha y qué hay alrededor

El Henningsvær Idrettslag Stadion puede ostentar con orgullo un título propio de esta década: es la cancha de fútbol más instagrameada del mundo. Su entorno natural -está enclavada en una islote rocoso en un pueblito pesquero noruego-, se ha convertido en una de las postales que se replican al infinito en las redes.

Y el Henningsvær Idrettslag Stadion ni siquiera llega a ser un estadio, alrededor del campo de juego sintético solo hay una cinta de asfalto y de inmediato se levanta el terreno escarpado. Sobre las piedras que rodean a la cancha no hay tribunas, sino estructuras de madera donde se seca al aire puro la producción local de bacalao nómada (skrein), también muy estimada alrededor del mundo.

Si la ubicación del campo ya es una curiosidad en sí misma, no es la única que destaca en este singular estadio. Tal vez no hay gradas, pero sus alrededores sí que están rodeados de unas curiosas infraestructuras de madera que forman parte de una tradición centenaria en Lofoten.

Vista aérea del campo y secaderos de bacalao

Los secaderos de bacalao junto al terreno de juego

En sus alrededores, se erigen unas infraestructuras de madera que sirven para llevar a cabo el proceso de secado del bacalao. Mucho antes de que existiera el terreno, estos bastidores -llamados hjell- ya ocupaban las islas, utilizados por los pescadores de Henningsvær para colgar el bacalao y llevar a cabo su proceso de secado, aprovechando las condiciones naturales de viento y baja humedad que permiten su curación sin necesidad de sal.

Este proceso, clave en la economía de la localidad y de las islas, sigue activo a día de hoy, y en esta zona convive con el estadio de una forma bastante orgánica, sin que las estructuras interfieran en el juego y sin que el juego entorpezca la tradición.

Por eso, luego de los meses de captura, alrededor de la canchita de Henningsvær no flamean banderas, ni cuelgan carteles alentando a los equipos. De las estructuras de madera que se levantan sobre las piedras cuelgan en proceso de secado los mejores especímenes de bacalao que llegaron a desovar a Lofoten.

Por qué el skrei es considerado un bacalao excepcional

¿Pero por qué el skrei (bacalao nómada) es considerado el mejor bacalao del mundo? El secreto está en la migración desde las aguas heladas del mar de Barents hacia las islas Lofoten, a donde viaja para desovar.

Por eso en estas islas se lo captura en los meses más fríos del año. El largo viaje que realiza este bacalao, aumenta su musculatura, lo que otorga a la carne una textura más tersa, blanca y cerrada.

El clima y el funcionamiento del campo durante el año

La cancha tiene luz artificial y césped sintético por lo que funciona todo el año, aun cuando los días son más cortos. Pese a que el invierno es duro, con pocas horas de luz, la pelota sigue rodando gracias a la luz artificial, que también le da un encanto especial a la hora del crepúsculo.

Pero las condiciones climáticas no siempre juegan a su favor, y los fríos climas del norte lo convierten en un estadio estacional, ya que durante el invierno la nieve, el hielo y los fuertes vientos impiden cualquier tipo de práctica deportiva.

Durante los meses de invierno, las condiciones climáticas no permiten jugar. Las instalaciones deportivas deben enfrentarse a un entorno dominado por el frío, la nieve, el hielo, el viento y una cantidad muy reducida de horas de luz.

La iluminación artificial permite prolongar el uso del campo y crea una atmósfera especial al anochecer, pero no elimina las limitaciones impuestas por las condiciones meteorológicas extremas.

Qué tipo de fútbol se juega en Henningsvær

Pero claro que no se juega fútbol profesional en ese campo, aunque esté más fotografiado que el Maracaná. Durante el año, el club deportivo Henningsvær IL organiza partidos amateurs, con torneos para niñas y niños que juegan y aprenden los valores del deporte en la práctica.

Con el tiempo, su singularidad lo transformó en un símbolo más de la localidad y en un fenómeno visual curioso que muchos viajeros y fotógrafos marcaban en el mapa al llegar a estas islas. La cancha continúa cumpliendo una función local, más vinculada con la convivencia y la formación deportiva que con las grandes competiciones.

Las instalaciones -hay una cabaña cafetería y baños- también se pueden alquilar para eventos privados, aunque hay que respetar el estricto reglamento del club. Las mascotas no pueden pisar el césped sintético y está prohibido el uso de drogas.

Más allá de la majestuosa vista de la cancha de Henningsvær, quienes la disfrutan jugando un partido también la padecen cuando la pelota se va lejos de la línea: en algunos casos el balón puede caer al mar.

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Cuándo se hizo famosa la cancha

¿Cuándo comenzó la fama del Henningsvær Idrettslag Stadion? A principios de 2017, el realizador Grim Berge publicó una toma de la cancha con su dron en su instagram e impulsó la viralidad.

La escena de unos chicos jugando al fútbol en medio de picos nevados era parte de un documental -Noruega icónica- que abarcaba muchos escenarios a lo largo del país, pero la magia de esa cancha en medio de una isla rocosa cobró vida propia.

Ahora, el pueblo no sólo produce el mejor bacalao del mundo, también tiene la cancha más fotografiada, aunque el término correcto sería “más droneada”. Con solo ver las imágenes se explica por qué se volvió viral.

La popularidad del campo de juego rodeado de bellezas naturales llegó hasta Gianni Infantino, presidente de la FIFA, quien aspira visitarlo pronto. Una empresa de gaseosas y la Unión Europea de Fútbol ya aprovecharon la locación para filmar un aviso que contribuyó a difundir aún más la canchita.

La conexión de Henningsvær con el resto de Lofoten

Pero no siempre fue así: hasta 1983 no había puentes que unieran a Henningsvær con el resto del archipiélago. Por eso, el centenar de construcciones del pueblo guardan un estilo arquitectónico muy distinto al más moderno de Lofoten.

Hasta 1983, los islotes del pueblo no estaban unidos por una carretera con Lofoten, lo que mantuvo un estilo arquitectónico propio, quedado en el tiempo. La cancha marca el final de la carretera.

En este pequeño conjunto de islas conectadas a través de puentes que permiten cruzar de un lado al otro, la vida sigue marcada por el vaivén del mar y el olor a salitre, pero también por una creciente actividad cultural.

Qué ver en Henningsvær además de la cancha

El pueblo de Henningsvær siempre ha estado ligado al mar y a la tradición pesquera. Con apenas unos cientos de habitantes -que casi no llenan el estadio de fútbol-, ha sabido reinventarse sin perder la esencia que lo caracteriza, y que siempre tiende a abrazar lo local.

Sus calles están salpicadas de antiguas casas de madera y pequeños comercios que miran al puerto al que se ven llegar las barcas de los pescadores. Entre sus imprescindibles destaca el KaviarFactory, un espacio expositivo instalado en una antigua fábrica de caviar, o el Henningsvær Lighthouse, que vigila la entrada al puerto.

Además, sus alrededores ofrecen infinitas rutas de senderismo y miradores que permiten contemplar fenómenos tan incomparables como el sol de medianoche o las auroras boreales.

El turismo y la economía local

Semejante combinación -arquitectura, naturaleza y el estadio más bello del mundo- pueden cambiar la ecuación económica local. El turismo ha comenzado a disputar al bacalao su liderazgo histórico en la generación de ingresos.

La cancha representa así una parte de una localidad cuya identidad se apoya en varias actividades relacionadas: la pesca, el secado del bacalao, la vida comunitaria, el deporte amateur, la cultura y el turismo de naturaleza.

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