El viejo fútbol europeo, anterior a la Ley Bosman, siempre guardaba espacio para la sorpresa. Las antiguas copas continentales, cuando aún no recibían el nombre de prestigiosas cervecerías o automotrices multinacionales, eran menos populares, menos comerciales y menos glamorosas que las de ahora; sin embargo acogían verdaderas batallas entre ciudades, que eran representadas por sus respectivos equipos compuestos inexorablemente por futbolistas locales.
De tanto en tanto, le tocaba a un club humilde dar el golpe, y el mundo se enteraba de la existencia de un recóndito pedacito de civilización. El Nottingham Forest de Brian Clough fue el exitoso paradigma de esa costumbre, y tras un ascenso meteórico logró lo inimaginable: fue campeón de Europa.

Brian Clough, el hombre que cambió al Nottingham
BRIAN CLOUGH es casi un Dios en Nottingham. Murió en 2004 de cáncer de hígado, fruto de su adicción al alcohol. Frente al estadio del Forest se erige una estatua en su memoria. “Si Dios hubiese querido que jugásemos a los pelotazos, le habría puesto césped al cielo”, afirmaba repetidamente Clough.
Cultor del sacrificio y del trabajo incansable, consideraba que eso no tenía por qué atentar contra el espectáculo. Repudiaba el típico juego inglés y a los rivales que se abusaban del reglamento, y solía menospreciar los triunfos poco merecidos. Su Forest decidió confiar en él, respetó al pie de la letra su filosofía y se ganó el derecho a disputar la Copa de Europa luego de consagrarse campeón de la Liga Inglesa, el mismo año del ascenso.
El camino hasta la final de Munich
Lo que ya de por sí era una hazaña -participar por primera vez de un torneo internacional- pronto tomó tintes de epopeya. El Forest eliminó al Liverpool en los dieciseisavos de final, al AEK Atenas en octavos, al Grasshopper suizo en cuartos y al Colonia de Alemania en semis. Llegó a la final de Munich ante el Malmö FF de Suecia, una Cenicienta con historia sobre sus espaldas que despuntaba por su capacidad defensiva.
El equipo de Clough se destacaba en su conjunto, pero no tenía una figura representativa. Ni siquiera contaba con una formación titular estándar. En el plantel eran veinte futbolistas que debían respetar el criterio ambivalente del entrenador, que los consideraba tan imprescindibles como reemplazables. Si se lesionaba Peter Shilton entraba Chris Woods sin problemas, a Trevor Francis lo sustituía Archie Gemmil, y por Ian Bowyer jugaba Martin O’Neill.
El único intransferible para Clough era John Robertson, un extremo escocés a quien describía como el Picasso del fútbol. Sin embargo era más un capricho por gusto personal que una sentencia fundada, y a fin de cuentas si algún día consideraba adecuado quitarlo del equipo lo hacía sin pensarlo.
Para enfrentar el partido decisivo frente al Malmö FF, Clough mantuvo la formación 4-1-4-1 que lo había llevado hasta Munich. El defensivo equipo sueco encarnaba gran parte de lo que el entrenador inglés despreciaba. No podía soportar a los rivales que no buscaban ser protagonistas. Lo consideraba una cobardía, una traición minuciosamente pergeñada por su colega del banco de enfrente.

La final de Múnich
El resultado final arrojó un trabajado triunfo por 1 a 0 para el Nottingham, con un gol de Trevor Francis de cabeza. Fue la conclusión soñada para una historia épica que elevó a Clough y sus muchachos al trono de los elegidos. El Forest campeón de Europa confirmó aquello de que si existe un mundo en el que no existen los imposibles, pues ese mundo es el del fútbol.
| Final | Fecha | Estadio | Resultado | Gol |
|---|---|---|---|---|
| Nottingham Forest - Malmö FF | 30/05/1979 | Estadio Olímpico | 1 - 0 | Trevor Francis |
FINAL DE MUNICH 30/05/1979 - Estadio Olímpico
Nottingham Forest 1 - 0 Malmö FF
Gol de Trevor Francis
Nottingham Forest: Peter Shilton; Viv Anderson, Frank Clark, Larry Lloyd, Kenny Burns; John McGovern; Trevor Francis, Ian Bowyer, John Robertson, Tony Woodcock; Garry Birtles. DT: Brian Clough.
Malmö FF: Jan Möller; Roland Andersson, Ingemar Erlandsson, Kent Jönsson, Magnus Andersson; Staffan Tapper, Anders Ljungberg, Robert Prytz, Jan Olov Kinnvall; Tommy Hansson, Tore Cervin. DT: Bobby Houghton.
El equipo
EL EQUIPO. En la fila superior están O’Neill, Birtles, Bowyer, Anderson y Burns. Parados forman Needham, Lloyd, Montgomery, Shilton, O’Hare y Barret.

La palabra del DT
“Pude poner al Forest a la altura del Real Madrid, de la Juventus y del Liverpool.
La victoria en su liga local del Nottingham Forest, por primera y única vez hasta el momento, permitió a Inglaterra contar con dos equipos ya que el Liverpool FC defendía el título por segunda vez consecutiva. También hay que señalar la participación de Albania donde, rompiendo con la tendencia de los últimos años, se permitió que el equipo campeón entrase en la competición continental. Pleno, pues, de participantes entre los que destacaba el Real Madrid con su 19ª presencia, seguido con nueve del Rangers, Juventus y Fenerbahçe.
Con 33 participantes fue necesario una eliminatoria previa donde se enfrentaron dos equipos de segunda línea. Finalmente el fútbol más directo del Mónaco superó el juego de bloque del Steaua.
El sorteo favoreció claramente al Real Madrid al caer emparejado con uno de los rivales más flojos de la competición. El Real Madrid se podía tomar esta primera eliminatoria como de preparación para las siguientes. Regresaba a la competición básicamente con la misma plantilla de hacía dos años. Esta vez confiaba en su experiencia para alcanzar las últimas eliminatorias.
Goles: 1-0 (12') Jensen. 2-0 (30') Juanito. 3-0 (40') Del Bosque. 4-0 (72') Juanito.
Para evitar la falta de interés, Luis Molowny alineó a su equipo titular, lo que agradeció el público. Fue un partido tremendamente suave. Los campeones luxemburgueses se emplearon con total deportividad y el Real Madrid respondió con un juego blando y falto de ambición.
Luis Molowny: “Ha sido fácil.
El Real Madrid se desplazó a Luxemburgo con algunos cambios para airear un poco el equipo, muy satisfecho tras su brillante victoria sobre el Barcelona al que desarboló totalmente.
Goles: 0-1 (10') Pirri. 0-2 (19') Jensen. 0-3 (28') Stielike. 0-4 (46') Santillana. 0-5 (63') García Hernández. 0-6 (86') Juanito.
El campeón local preveía repetir el juego y resultado del partido de ida pero todo se vino abajo muy pronto. El gol de Pirri fue demasiado temprano a lo que siguió la lesión del portero, sustituido por el propio entrenador. En el Real Madrid los cambios introducidos en la segunda parte animaron a sus delanteros. García Hernández logró su gol a poco de entrar en el campo.
La eliminatoria más importante enfrentó a los dos clubs ingleses donde se impuso el Nottingham Forest. Al caer el Liverpool a las primeras de cambio se abrían todas las puertas para encontrar un nuevo campeón.
El Real Madrid recibió como muy buena la eliminación también de la Juventus y la del siempre difícil Brujas. De nuevo el sorteo favoreció al Real Madrid al emparejarlo con un rival, supuestamente, de segunda fila.
Llegaba el Grasshoppers no en su mejor momento tras la derrota en casa ante el modesto Saint Gallen. Ante el Real Madrid solo podía oponer una tremenda ilusión respaldada por la juventud de sus jugadores, varios de ellos por debajo de los veinte años de edad.
Goles: 1-0 (4') Juanito. 1-1 (58') Sulser. 2-1 (65') García Hernández.
El Real Madrid encontró el gol muy pronto ante un timorato Grasshoppers. En el segundo córner del partido Juanito abrió el marcador. Luego, no es que reaccionasen los suizos, que seguían plantados sobre su defensa, sino la desorganización total de las líneas blancas fue alentando su confianza y les llevó a desarrollar un juego ordenado y respondón.
Cuando García Hernández salió por el lesionado de San José a los 10 minutos el equipo ya estaba a la deriva. Al filo del cuarto de hora de la segunda parte, justo tras la lesión de Pirri, empató Sulser adelantándose a Benito -o fue Benito el que desvió el balón hacia su propia portería-.
Afortunadamente para el Real Madrid los suizos no supieron aprovecharse de la situación y cayeron en sus errores de marca. García Hernández, de cabeza, igual que Santillana después, puso el 2-1 en un fallo de marcaje.
Luis Molowny: “Las ausencias mermaron al equipo.
Helmuth Johannsen: “Nos ha faltado experiencia.
Pese a que el Grasshoppers no atravesaba su mejor momento el 3-1 del Bernabeu les permitía soñar con una remontada confiando más que en su potencial en esa pobre imagen que dio el Real Madrid.
Goles: 1-0 (8') Sulser.
La indignación final de los aficionados madridistas que se reunieron en Zúrich para ver el éxito de su equipo estuvo justificada. Nunca dio la talla a lo largo de un partido en el que el Grasshoppers impuso el juego por ilusión y entrega.
Y si no se decantó antes el resultado fue por la mala puntería de sus delanteros y la excelente actuación de Miguel Ángel. El Real Madrid confió en marcar un gol que permitiese un juego cómodo. No marcó pero sí se acomodó.
Por contra los suizos golpearon relativamente pronto y merecieron el segundo en sus constantes llegadas. A falta de diez minutos aflojaron más por cansancio.
Llegaron las mejores ocasiones para el Real Madrid entre Juanito y Santillana y las fallaron. Entonces el fútbol hizo justicia y Claudio Sulser, el mejor hombre de la eliminatoria, marcó en el 88 el definitivo 2-0.
Luis Molowny: “Hay que aceptar las derrotas. Ellos hicieron méritos y...
Con las eliminaciones del PSV, Real Madrid y Dynamo de Kiev, estas dos últimas un tanto inesperadas, dejaban paso al Nottingham Forest y al 1FC Köln como máximos aspirantes a sustituir al Liverpool.
No lo reflejaba así el acta arbitral y en consecuencia sancionó el Comité de Disciplina de la UEFA que estimó que hubo agresión al árbitro y a un linier: suspender al jugador durante dos años para todo tipo de competición oficial, tanto de club como de selección.
En sus desacertadas excusas señalaba que en España los jugadores tenían la libertad de insultar a los árbitros como un lance del juego más porque aquí “no pasaba nada”.
El hecho de que la selección española contase con Juanito como titular indiscutible, en junio de 1980 se iba a jugar la fase final de la Eurocopa, dio pie a que el presidente de la RFEF, Pablo Porta, tomase la iniciativa de solicitar al Comité Ejecutivo de la UEFA un recurso de gracia para rebajar la sanción.
Pablo Porta contaba con buenas influencias, las suficientes como para haber logrado traer para España el Mundial de 1982. Aprovechando esos contactos hizo público que el recurso del Real Madrid y de la RFEF había sido resuelto tras contactos telefónicos entre los miembros del Comité de Disciplina saltándose la pertinente reunión exigida por el reglamento.
De todas formas, Juanito no aprendió de esta experiencia. Años más tarde protagonizaría una acción mucho más reprochable que daría paso a una sanción más contundente.
Ingleses y alemanes dieron cuenta de sus respectivos oponentes. El Nottingham Forest, que empezaba a maravillar a Europa por su juego, dejó en su sitio al flojo Grasshoppers mientras que el Rangers opuso más resistencia ante el bloque alemán.
El capricho del sorteo de semifinales hizo que se cruzaran los dos favoritos asegurando una plaza en la final para uno de los modestos. En el City Ground de Nottingham se vivió un partido vibrante ya que a los veinte minutos el 1FC Köln contaba con un impresionante 0-2.
Birtles, Bowyer y Robertson, al cuarto de hora de la segunda parte dieron la vuelta al marcador hasta que el japonés Yasuhiko hizo el 3-3.
Pese a que era la primera vez que el Nottingham participaba en la Copa de Europa llegaba a la final con el cartel de favorito ante un muy modesto Malmö FF. Calificada como la peor final de la historia por su falta de espectacularidad no dio lugar a la sorpresa.
El Nottingham asumió su papel de favorito facilitado por una táctica conservadora del Malmö, consciente de su inferioridad. Los suecos no buscaron ni el gol ni el contragolpe. Dieron la impresión de buscar la tanda de penaltis desde el primer minuto y luego, ya con el marcador en contra, conformarse con el resultado honroso para ser su primera final.
El Nottingham tuvo alguna ocasión más, entre ellas un remate al poste, y no hubiese sido injusto si las hubiese aprovechado. Los ingleses se limitaron a controlar el juego, especialmente para evitar cualquier posible reacción de sus rivales en vez de apretar y cerrar el marcador con algún gol más.
1 Las ligas de Malta y Suiza se jugaron en dos fases. 1 Las ligas de Malta y Suiza se jugaron en dos fases.