El dolor en la parte baja del abdomen durante el embarazo puede deberse a cambios normales del cuerpo, pero también puede ser un signo de una complicación del embarazo o de un problema digestivo, urinario o ginecológico que requiere valoración médica. Cuando el dolor se localiza sobre todo en el lado izquierdo, no es posible determinar la causa únicamente por el lugar donde se siente: también deben considerarse su intensidad, duración, evolución y los síntomas que lo acompañan.
Por lo general, las molestias leves, intermitentes y que no empeoran pueden relacionarse con el crecimiento del útero, el estiramiento de los ligamentos, los gases, el estreñimiento o los cambios intestinales. Sin embargo, el dolor intenso, persistente, súbito o acompañado de sangrado vaginal, fiebre, escalofríos, mareo, desmayo, contracciones regulares, vómitos persistentes o molestias al orinar requiere contactar con un profesional sanitario; algunos signos exigen acudir inmediatamente a urgencias.
Qué significa el dolor en la parte baja del abdomen
Muchas mujeres sienten dolor pélvico durante los primeros meses del embarazo. El dolor pélvico se refiere al dolor en la parte inferior del abdomen (pelvis). El dolor que se produce en la parte media o superior del abdomen, en la zona del estómago y en el intestino se denomina dolor abdominal.
Sin embargo, a veces es difícil discernir si el dolor se produce en el abdomen o en la pelvis. Las causas del dolor abdominal durante el embarazo pueden estar relacionadas o no con el embarazo. El dolor pélvico durante el embarazo puede estar relacionado con cambios normales del embarazo o puede ser un signo de un problema.
El dolor puede sentirse como presión, tirantez, pinchazos, cólicos parecidos a los menstruales o una molestia sorda. Puede aparecer y desaparecer, cambiar de localización o aumentar al moverse, levantarse o cambiar de postura. La forma del dolor orienta, pero no permite establecer un diagnóstico por sí sola.
Causas frecuentes y generalmente leves
Cambios normales del embarazo
Se produce en condiciones normales debido a que los huesos y los ligamentos se mueven y se estiran para acomodar el feto. El dolor normal puede ser agudo o de tipo cólico, como los cólicos menstruales, y puede aparecer y desaparecer.
Por lo general, el dolor pélvico que no es intenso o persistente no es motivo de preocupación. Durante el primer trimestre, los cambios del útero, el aumento del flujo sanguíneo en la región pélvica y la acción de las hormonas pueden producir molestias en la parte baja del abdomen.
Durante el primer trimestre de embarazo son propias y normales las molestias en la parte baja del vientre. La causa principal que las origina es que para poder dar espacio al feto, tanto los huesos como los ligamentos se estiran y se mueven.
Estiramiento del ligamento redondo
Durante el embarazo, el ligamento redondo es una estructura importante que conecta el útero a la pared abdominal y ayuda a mantener el útero en su lugar. A medida que el útero se expande durante el embarazo para acomodar al feto en crecimiento, el ligamento redondo se estira y se puede sentir dolor en la parte inferior del abdomen.
Este dolor se describe a menudo como punzante o agudo y puede ser más pronunciado al levantarse rápidamente, cambiar de posición o realizar ciertos movimientos. Aunque puede ser incómodo, el dolor del ligamento redondo es normal y generalmente no indica ningún problema grave.
Con el avance del segundo trimestre, los dolores en la parte baja del abdomen durante el embarazo son provocados sobre todo por el alargamiento del ligamento redondo. El impacto del útero en crecimiento sigue siendo importante y puede causar molestias.
El dolor del ligamento redondo puede sentirse en un lado, incluida la parte izquierda, y a veces se extiende hacia la ingle o los flancos. La sintomatología puede empeorar por la presencia de cicatrices debidas a intervenciones de cirugía abdominal, desde la cesárea hasta operaciones por laparoscopia.
Gases, estreñimiento e indigestión
Los gases durante el embarazo son causados por niveles elevados de progesterona. A medida que se libera más de esta hormona, el tracto gastrointestinal se ralentiza, lo que hace que los alimentos se desplacen más lentamente.
Esto puede causar acumulación de gases, sensación de hinchazón, cólicos leves y estreñimiento. El dolor intestinal puede aparecer en cualquier punto del abdomen y, a veces, ser casi pélvico, por lo que puede ser difícil saber si está producido por el útero o el intestino.
Los cambios hormonales del embarazo provocan cambios también en el resto del organismo. Estos cambios que experimenta tu cuerpo también afectan al tránsito digestivo e intestinal, produciendo las típicas náuseas, digestiones más pesadas, acumulación de gases, sensación de hinchazón y estreñimiento.
Beber abundante agua, consumir alimentos ricos en fibra, hacer ejercicio y usar ablandadores de heces son excelentes formas de combatir el exceso de gases y el estreñimiento. Por otro lado, comer en porciones pequeñas y evitar alimentos que produzcan gases puede ayudar a minimizar estas molestias.
Contracciones de Braxton Hicks
A veces denominadas “contracciones de práctica”, las contracciones de Braxton Hicks son más una molestia leve que un riesgo para usted o su bebé. Muchas mujeres informan que las contracciones de Braxton Hicks se sienten como un endurecimiento de los músculos del estómago, por lo que el estómago se siente firme o duro.
Las contracciones de Braxton Hicks son contracciones leves e irregulares que pueden comenzar en el segundo trimestre y son más evidentes en el tercero. Estas contracciones ayudan a preparar el útero para el parto, pero no son señal de parto real.
Se diferencian porque no son dolorosas, no aumentan en intensidad ni frecuencia y desaparecen con el reposo. También pueden ser causadas por deshidratación, por lo que beber abundante agua puede ayudar a eliminar este problema.
En el tercer trimestre, la causa de los dolores en la parte baja del abdomen durante el embarazo se debe principalmente a las contracciones de Braxton-Hicks o falsas contracciones. No son dolorosas, duran entre 30 y 60 segundos y tienen una intensidad que disminuye con el tiempo.
Presión del útero y molestias musculares
A medida que el útero crece, puede presionar órganos como el intestino o la vejiga, y causar incomodidad o molestias abdominales leves, sobre todo al orinar o evacuar.
Otra posible causa de dolor abdominal leve es el estiramiento de la musculatura abdominal. En este caso, el dolor se localiza en flancos e ingles, y en general suele aparecer durante el segundo trimestre, siendo muy frecuente en el tercero.
En casos raros, un dolor pélvico, producido por los huesos de la pelvis, puede ser un poco alto y confundirse con un dolor abdominal.
Dolor izquierdo según el momento del embarazo
Primer trimestre
Las causas más frecuentes relacionadas con el embarazo del dolor pélvico durante el primer trimestre del embarazo son los cambios normales del embarazo, un aborto espontáneo y un embarazo ectópico.
Los dolores en la parte baja del abdomen durante el embarazo pueden presentarse ya desde las primeras semanas. En algunos casos, también pueden aparecer pequeñas pérdidas de sangre, de color diferente al rojo vivo del flujo.
Durante el primer trimestre, los pinchazos y molestias pueden aparecer porque los huesos y los ligamentos se estiran y se mueven para dar espacio al feto. También pueden originarse cambios hormonales que afectan al tránsito digestivo e intestinal.
Si el dolor ocurre en el primer trimestre, es agudo y está localizado en la parte baja del abdomen en un lado específico, es recomendable acudir a urgencias porque podría tratarse de un embarazo ectópico.
Segundo trimestre
Con el avance del segundo trimestre, el estiramiento del ligamento redondo y de la musculatura abdominal se convierten en causas frecuentes de dolor. El dolor puede aparecer al levantarse, caminar, girarse en la cama o cambiar de posición de forma brusca.
El ligamento redondo se origina en correspondencia con los lados del útero, para extenderse hasta los genitales externos, y con el crecimiento del feto está sometido a tensión. Los estrógenos y la relaxina aumentan la laxitud ligamentosa para preparar el cuerpo para el parto.
A partir del quinto-sexto mes de embarazo, las molestias abdominales pueden ser provocadas por contracciones. En general, es normal tener contracciones si no son fuertes.
Tercer trimestre
En el tercer trimestre, las molestias leves pueden relacionarse con el tamaño del útero, la presión sobre el intestino o la vejiga, el estiramiento de los tejidos y las contracciones de Braxton Hicks.
Las contracciones verdaderas estarán más próximas entre sí, durarán más tiempo y son dolorosas. Las contracciones verdaderas le cortarán la respiración, por lo que una regla general es que si puede continuar con sus actividades normales, lo más probable es que sean contracciones de Braxton Hicks.
Si estás de menos de 37 semanas y experimentas dolor abdominal rítmico, dolor en la parte baja de la espalda y cambios en el flujo vaginal podría tratarse de un parto prematuro y, en esos casos, es necesario acudir al hospital.
Causas que requieren valoración médica
Embarazo ectópico
Un embarazo ectópico es un embarazo que se implanta fuera del útero, por ejemplo, en una trompa de Falopio. Es la causa más grave de dolor pélvico al principio del embarazo.
Un embarazo ectópico es potencialmente mortal. Un embarazo implantado fuera del útero no se desarrollará normalmente.
A medida que el embarazo crece en una trompa de Falopio u otra parte del cuerpo, como el ovario, el cuello uterino o el abdomen, puede causar el estallido de dicha parte. Esto conduce a un dolor intenso y a una hemorragia abundante, que puede provocar daños graves o incluso la muerte a la mujer embarazada.
Conforme avanza la gestación, empieza a manifestarse como un dolor abdominal intenso, localizado en un lado del abdomen, que puede estar o no acompañado de sangrado vaginal. El dolor puede localizarse a la izquierda o a la derecha, por lo que su localización no descarta esta posibilidad.
Es importante tener en cuenta que, ante la persistencia de un dolor abdominal durante las primeras semanas del embarazo, que no cede y que se intensifica con el tiempo, es necesario acudir a una valoración médica urgente para que realicen un correcto diagnóstico y tratamiento.
Aborto espontáneo
El dolor causado por una complicación del embarazo puede ir acompañado de otros síntomas, como el sangrado vaginal. Las mujeres que presentan algún sangrado durante el embarazo deben contactar con su médico.
Si el dolor abdominal se acompaña de sangrado vaginal, podría tratarse de una amenaza de aborto. En estos casos, una valoración inicial por un especialista puede facilitarnos un diagnóstico.
Los signos de un aborto espontáneo incluyen dolor de espalda de leve a intenso, contracciones verdaderas, sangrado marrón o rojo brillante con o sin calambres, tejido o material similar a coágulos que sale de la vagina y una disminución repentina de otros signos de embarazo.
Infección urinaria o infección renal
Las infecciones de las vías urinarias son más frecuentes durante el embarazo, y existe un mayor riesgo de que la infección se propague desde la vejiga al riñón y se convierta en una infección más grave.
Las infecciones de orina son comunes en el embarazo y pueden causar dolor abdominal bajo, ardor al orinar y necesidad frecuente de ir al baño. Si no se tratan, pueden derivar en infecciones renales más graves que pueden afectar el embarazo.
La fiebre y los escalofríos, especialmente si se acompañan de dolor al orinar, dolor en la parte superior de la espalda o el costado, o secreción vaginal que contiene pus, son signos de alarma.
Torsión anexial
También puede haber dolor pélvico cuando un ovario se retuerce en torno a los ligamentos y a los tejidos que lo soportan e interrumpe así el aporte de sangre al ovario. Este trastorno, llamado torsión anexial, no se debe al embarazo, pero es más frecuente durante este periodo.
En el embarazo, los ovarios se agrandan, lo que hace más probable que se retuerzan. Los ya mencionados casos de fiebre y escalofríos, si se acompañan de dolor pélvico agudo, pueden ser síntomas de torsión ovárica, una condición rara pero muy grave, en la que el ovario se tuerce alrededor del pedículo ovárico, corriendo el riesgo de necrosis.
Apendicitis y otros problemas digestivos
Las causas frecuentes de dolor pélvico en general, que también son causas frecuentes durante el embarazo, son los trastornos del aparato digestivo y de las vías urinarias, como las infecciones de las vías urinarias, los cálculos renales, la gastroenteritis, el síndrome del intestino irritable o colon irritable, la apendicitis y la enfermedad inflamatoria intestinal.
Aunque una mujer esté embarazada, puede presentar dolor en la zona de la tripa por causas médicas que no estén en relación con su embarazo, como una apendicitis, un cólico biliar o un cólico ureteral.
Ante la presencia de dolor abdominal en una gestante, hay que hacer una valoración completa, tanto de la gestación como de su estado médico general, y valorar todos los órganos y las posibles alteraciones que puedan ocasionar el dolor.
Desprendimiento de placenta
El desprendimiento de placenta es una afección potencialmente mortal en la que la placenta se separa del útero antes de que nazca el bebé. Un síntoma del desprendimiento de placenta es el dolor constante que hace que el estómago permanezca duro durante un período prolongado sin alivio.
Otra señal es el líquido con sangre o la rotura prematura de la bolsa. Los síntomas adicionales incluyen sensibilidad en el abdomen, dolor de espalda o secreción de líquido que incluye rastros de sangre.
En el tercer trimestre, un dolor abdominal intenso y repentino, junto con sangrado y contracciones fuertes, podría indicar un desprendimiento prematuro de placenta, lo que pone en riesgo al bebé y a la madre. Es una emergencia que requiere atención inmediata.
Preeclampsia
La preeclampsia es una afección del embarazo caracterizada por presión arterial alta y proteína en la orina después de las 20 semanas de gestación. El dolor en la parte superior del abdomen, generalmente debajo de las costillas en el lado derecho, puede acompañar a otros síntomas utilizados para diagnosticar la preeclampsia.
Aunque el dolor en la parte superior derecha no corresponde al dolor bajo izquierdo descrito en la pregunta principal, la aparición de cefalea intensa, visión borrosa, náuseas, vómitos, hinchazón o presión arterial alta durante el embarazo requiere valoración médica.
Si junto con estas señales también aparecen acúfenos, contacta rápidamente a tu médico de confianza, porque podrías estar enfrentando la gestosis o preeclampsia.
Factores de riesgo
Aborto espontáneo
- Tener más de 35 años de edad.
- Haber sufrido uno o más abortos espontáneos en embarazos anteriores.
- Consumo de cigarrillos.
- Consumo de drogas ilícitas, como la cocaína, o posiblemente otras sustancias, como el alcohol.
- Anomalías en el útero, como fibromas, cicatrices o una forma uterina anormal.
Embarazo ectópico
- Haber tenido un embarazo ectópico con anterioridad, el factor de riesgo más importante.
- Haberse sometido a una cirugía abdominal previa, en especial una cirugía de esterilización permanente, como la ligadura de trompas.
- Anomalías de la trompa de Falopio, por ejemplo, una trompa de Falopio inflamada, denominada hidrosálpinx.
- Uso actual de un dispositivo intrauterino, DIU.
- Uso de técnicas de reproducción asistida, como la fecundación in vitro, para concebir el embarazo actual.
- Antecedentes de infección de transmisión sexual o enfermedad inflamatoria pélvica.
- Uso actual de anticonceptivos orales de estrógeno/progestágeno.
- Tabaquismo, infertilidad y aborto espontáneo o interrupción intencionada del embarazo anteriores.
Signos de alarma: cuándo acudir inmediatamente
Si una mujer embarazada presenta dolor pélvico, los siguientes síntomas son motivo de preocupación: sangrado vaginal, fiebre y escalofríos, dolor intenso que empeora con el movimiento, desmayos, mareo o frecuencia cardíaca muy rápida.
Las mujeres que presentan algún sangrado durante el embarazo deben contactar con su médico. En algunos trastornos, el sangrado puede ser grave y, en ocasiones, provocar un descenso peligroso de la presión arterial.
- Dolor intenso, súbito, constante o persistente.
- Dolor que empeora progresivamente o interfiere en las actividades cotidianas.
- Sangrado vaginal, especialmente si es abundante o de color rojo brillante.
- Fiebre o escalofríos.
- Dolor o ardor al orinar.
- Dolor en la espalda, el costado o debajo de las costillas.
- Mareos, desmayos, debilidad intensa, dificultad para respirar o frecuencia cardíaca muy rápida.
- Vientre duro y doloroso al tacto.
- Contracciones dolorosas y regulares, especialmente antes de la semana 37.
- Secreción vaginal anormal, pus, líquido o sangre.
- Vómitos persistentes o incapacidad para mantener líquidos.
- Disminución en los movimientos del bebé.
- Dolor de cabeza intenso, visión borrosa, náuseas, vómitos o acúfenos.
Una mujer con signos de alarma debe acudir inmediatamente a la consulta. Si no hay ningún signo de alarma, se debe intentar acudir al médico al cabo de un día si se siente dolor o ardor al orinar o si el dolor interfiere en las actividades cotidianas.
Cuando las molestias son leves y no hay ningún otro síntoma, basta con llamar al médico. Este puede ayudarle a decidir si es necesario acudir a la consulta y cuándo.
Cómo se evalúa el dolor
Si una mujer embarazada presenta dolor pélvico o abdominal, el médico valora si está causado por cambios normales del embarazo o si hay algún problema. Si hay un dolor súbito, muy intenso, en el bajo vientre o en la pelvis, se debe evaluar con rapidez si es necesario realizar una cirugía de inmediato, como sucede si la causa es una rotura de embarazo ectópico o una apendicitis.
Para determinar si es necesario realizar una cirugía urgente, primero se deben medir la presión arterial y la temperatura de la mujer y preguntar acerca de los síntomas principales, como el sangrado vaginal. A continuación, se pregunta sobre otros síntomas y sobre el historial médico. También se realiza una exploración física.
El médico pregunta sobre el dolor:
- Si apareció de manera repentina o gradual.
- Si se produce en un lugar específico o es más generalizado.
- Si empeora al moverse o al cambiar de postura.
- Si es de tipo cólico y constante o intermitente.
Los médicos también preguntan acerca de otros síntomas, como el sangrado vaginal, el flujo vaginal, la necesidad de orinar con frecuencia o con urgencia, los vómitos, la diarrea y el estreñimiento.
También se revisan los sucesos anteriores relacionados con el embarazo, incluidos los embarazos anteriores, los abortos espontáneos y los abortos inducidos por razones médicas o de otro tipo, así como los factores de riesgo de un aborto espontáneo y un embarazo ectópico.
La exploración clínica se centra en la exploración pélvica, que incluye la exploración de los órganos reproductores externo e interno y, a veces, del recto. El médico también presiona suavemente el abdomen para comprobar si la presión causa algún dolor.
Pruebas que pueden ser necesarias
Por lo general, se realiza una prueba de embarazo con una muestra de orina. Si el resultado de la prueba de embarazo es positiva, se efectúa una ecografía de la pelvis para confirmar que el embarazo se encuentra en su ubicación normal, en el útero, y no en otro lugar.
En esta prueba, se coloca un dispositivo manual de ecografía sobre el abdomen, dentro de la vagina o en ambos lugares. Si el embarazo es muy incipiente, a veces no es posible confirmar si está ubicado en el útero.
Habitualmente se realizan también análisis de sangre. Si ha habido sangrado vaginal, la prueba suele incluir un hemograma completo y el tipo de sangre más el factor Rh, positivo o negativo, por si es necesaria una transfusión.
Si se sospecha que el embarazo es ectópico, las pruebas también incluyen un análisis de sangre para medir una hormona producida por la placenta durante los primeros meses del embarazo, la gonadotropina coriónica humana, hCG.
La ecografía Doppler, que muestra la dirección y la velocidad del flujo sanguíneo, permite detectar un ovario retorcido, que puede cortar el aporte de sangre al ovario. Otras pruebas pueden consistir en cultivos de sangre, de orina o de flujo vaginal, así como en análisis de orina para detectar infecciones.
Si el dolor persiste de forma problemática y sigue sin conocerse la causa, se efectúa una pequeña incisión justo debajo del ombligo y se inserta un tubo de observación, laparoscopio, para visualizar directamente el útero, las trompas de Falopio y los ovarios y así valorar de forma más exhaustiva la causa del dolor.
Qué puede ayudar cuando el dolor es leve
Las molestias abdominales no tienen más tratamiento que hacer reposo y evitar posturas molestas. Descansar y cambiar de posición puede reducir la tensión en los ligamentos.
- Mantener una buena hidratación y una alimentación equilibrada.
- Consumir alimentos ricos en fibra para evitar el estreñimiento.
- Comer en pequeñas cantidades.
- Evitar bebidas con gas y alimentos que produzcan gases.
- Realizar ejercicios de estiramiento suaves, como yoga prenatal, si el médico los considera seguros.
- Evitar movimientos bruscos al levantarse o acostarse.
- Mantener una buena postura.
- Dormir con una almohada entre las rodillas.
- Descansar cuando sea necesario.
- Usar ropa con elástico que sostenga la espalda o el abdomen.
- Consultar a un fisioterapeuta con experiencia en embarazo.
Cuando sienta estiramiento o dolor, muévase lentamente o cambie de posición. Esto se denomina dolor del ligamento redondo y se puede aliviar usando una faja de maternidad.
Para aliviar el dolor del ligamento redondo, se pueden tomar medidas como descansar, aplicar compresas frías o calientes en el área afectada y realizar ejercicios de estiramiento suaves. También es importante evitar cualquier actividad que pueda agravar el dolor.
Los baños calientes pueden ayudar a relajar los músculos y reducir la incomodidad causada por el ligamento redondo. Asegúrate de que la temperatura del agua no sea demasiado caliente y que esté dentro de un rango seguro.
El ejercicio es muy recomendable durante el embarazo, y actividades como la natación pueden ayudarte a relajar la zona abdominal. También puedes intentar sentarte o tumbarte y realizar algunas respiraciones profundas que te ayuden a relajar la zona del abdomen.
Si, por el contrario, se cree que el dolor es debido a un exceso de gases, se puede comentar con el médico o comadrona con tal de valorar aspectos de la dieta durante el embarazo.
Medicamentos y automedicación
Si se necesitan analgésicos, el paracetamol, acetaminofeno, es el más seguro en el embarazo, pero, si no es eficaz, puede ser necesario administrar un opioide.
El paracetamol se considera el analgésico de primera elección durante el embarazo. En caso de dolores en la parte baja del abdomen durante el embarazo, es fundamental consultar con el médico y evitar la automedicación.
Antes de tomar medicamentos para su dolor, pregúntele a su proveedor de atención médica si es seguro hacerlo. Si el dolor es muy intenso y persistente acude a tu especialista.
Relación sexual y dolor abdominal
En caso de dolores en la parte baja del abdomen durante el embarazo después de una relación, no es necesariamente motivo de alarma. Es necesario, en cambio, observar el cuerpo.
Si no aparecen señales como sangrado, fiebre, dolor intenso, mareo, contracciones regulares o secreción anormal, el dolor puede deberse a una tensión a nivel abdominal. Si las molestias persisten o aparecen signos de alarma, es necesario consultar con un profesional.
Distinción entre dolor abdominal y otros síntomas
El dolor en el vientre bajo no es un indicador exclusivo de embarazo y debe evaluarse en conjunto con otros síntomas y factores. Si estás preocupada por un posible embarazo, hay varios signos y síntomas que pueden ayudarte a determinar si estás embarazada o no.
- Retraso en la menstruación.
- Náuseas y vómitos matutinos.
- Fatiga sin motivo aparente.
- Sensibilidad o dolor en los senos.
- Cambios en el apetito y los antojos.
- Cambios de humor, irritabilidad o sensibilidad emocional.
La forma más lógica de determinar si el dolor en el vientre bajo está asociado con un embarazo es realizar una prueba de embarazo. Las pruebas de orina son accesibles y pueden proporcionar resultados confiables incluso en las primeras semanas.
Si la prueba resulta positiva, es recomendable buscar atención médica para confirmar el embarazo mediante un análisis de sangre o una ecografía, lo que también ayudará a descartar otras posibles causas del dolor, como quistes ováricos o problemas gastrointestinales.
