Hablar de sexualidad sigue siendo un tema lleno de dudas, sobre todo cuando se trata de la primera vez o de cómo cambia el cuerpo después de tener relaciones. Muchas chicas se preguntan si “se nota” físicamente, si la vagina cambia para siempre o si los senos se modifican.
La primera vez es diferente en cada caso: mientras unos pueden sentir dolor, otros pueden experimentar placer y, algunos más, pueden percibir ambas. En este artículo te contamos qué partes del cuerpo realmente cambian al tener relaciones, cuáles son mitos y qué debes saber para vivir tu sexualidad de manera segura y tranquila.
¿El cuerpo realmente cambia al tener relaciones sexuales por primera vez?
Hay una idea generalizada en la sociedad que indica que tanto hombres como mujeres tendrán cambios físicos después de la primera relación sexual y esto es FALSO, ni hombres ni mujeres tendrán un cambio por el simple hecho de tener sexo, las caderas no se ensanchan, el pecho no crece y la espalda tampoco.
Ahora sabes que no existen transformaciones visibles inmediatas que cualquiera pueda notar, pero tu cuerpo sí experimenta ajustes físicos y hormonales que dependen de factores como:
- Tu edad.
- Si usas o no anticonceptivos.
- Tu nivel de excitación y deseo.
- La frecuencia con la que tienes relaciones.
Es importante que tomemos en cuenta que la mayoría de las mujeres comienzan su vida sexual en una etapa de grandes cambios a nivel de su apariencia física, por lo cual éstas se puede llegar a confundir de qué es exactamente lo que los causa.
En realidad los cambios corporales ocurridos en una mujer durante su desarrollo se deben al efecto de las hormonas estrógeno y progesterona, conocidas como “hormonas femeninas”; siendo sobre todo la primera la que ocasiona cambios significativos en el físico de una chica.
El desarrollo físico de una niña o adolescente se debe, además, a su consumo de proteínas y calorías que garanticen un aporte suficiente de nutrientes en la pubertad, que es la etapa de crecimiento y desarrollo.
La pubertad y la menstruación pueden confundirse con los efectos de la primera vez
Recordemos que en la adolescencia comienzan a ocurrir cambios evidentes en el cuerpo de una niña. Iniciamos estos cambios con el desarrollo de las mamas; prácticamente al mismo tiempo nace el vello púbico, y posteriormente la menarca (inicio de la menstruación).
Las diferentes hormonas que hay en tu cuerpo antes del periodo cambian tu aspecto y tu forma de sentirte. Es algo más que hemorragias, calambres o cambios de humor.
Los cambios habituales de tu cuerpo durante la pubertad suelen seguir un patrón similar. Puedes aprender a detectar los signos para que no tengas ningún problema con tu primer periodo menstrual. También es importante recordar que tu cuerpo es único. No existe un momento "correcto" para que las cosas sucedan!
¿Se ensanchan las caderas después de la primera relación?
Las caderas no se ensanchan por tener relaciones sexuales por primera vez.
La forma y el tamaño de tu cuerpo también cambian justo antes de que empiece la menstruación. La mayoría de las personas dan el mayor estirón entre seis meses y un año antes de su primer periodo. Sin embargo, el momento puede ser diferente para cada persona.
Junto con los cambios de altura y peso, también es frecuente que la talla de tus pantalones aumente a medida que se ensanchan tus caderas. Puedes empezar a notar más grasa corporal alrededor de las caderas y menos alrededor de la cintura.
Los cambios en la forma y el peso de tu cuerpo son saludables y un signo de tus cambios hormonales. Toda la zona del bajo vientre se llama pelvis. Tu vagina, útero y ovarios están ahí dentro y también aumentan de tamaño. El tiempo exacto de crecimiento de tu cuerpo será único para tu caso.
Cambios hormonales después de la primera vez
Las hormonas también se elevan. Los cambios que puede traer la ‘pérdida de la virginidad’ no son solo a nivel físico; todo lo contrario, la elevación de los niveles de serotonina y oxitocina, liberados en el acto, puede generar también el aumento de la felicidad.
Durante el sexo, tu cerebro libera gran cantidad de sustancias químicas, incluyendo endorfinas y las hormonas dopamina y oxitocina.
- Oxitocina: la hormona del apego, que genera sensación de cercanía y confianza.
- Endorfinas: responsables de la sensación de placer y bienestar.
- Dopamina: relacionada con la motivación y el deseo.
- Serotonina: su elevación puede relacionarse con sensaciones de bienestar y felicidad.
La oxitocina se conoce como la «hormona del amor» o la «hormona de los mimos». Este cóctel de potentes neuroquímicos puede hacer que algunas personas sientan confianza o un vínculo muy fuerte con la persona con la que han mantenido relaciones sexuales.
Tu cerebro también puede asociar a la persona con sentirse bien.
Así que no se le haga extraño que después de iniciar su vida sexual, experimente sensaciones de alegría, confianza y comportamiento social.
“Se disparan los niveles de serotonina y oxitocina y, también, la prolactina en algunos casos. Esto produce un efecto antidepresivo, energizante y de relajación, que derivan de la bioquímica sexual”.
El sexo no se limita a aumentar la felicidad, también eleva el autoestima, pues posee un efecto euforizante por la liberación de hormonas. Y, como si fuera poco, disminuye el estrés, al proporcionar una sensación relajante después de consumar el acto.
Estos cambios hormonales pueden afectar tu estado de ánimo y hasta tu calidad de sueño.
El aumento repentino de las hormonas en tu cuerpo cuando tienes relaciones sexuales a veces puede causar emociones fuertes más tarde.
Cambios en la vagina después de la primera relación sexual
Es un mito que el hecho de tener relaciones sexuales puede cambiar la elasticidad de la vagina, o que las personas que practican mucho sexo tienen la vagina más «aflojada».
La vagina es capaz de dar a luz a un bebé humano. Un pene no va a alterar permanentemente la elasticidad de tu vagina.
Para la ginecóloga obstetra Kate Shkodzik, consultadora médica del portal especializado ‘Flo’, los cambios en la elasticidad de la vagina no son más que un mito, pues este conducto muscular está diseñado biológicamente para soportar, incluso, el nacimiento de un bebé.
Michael Castleman, autor de sexualidad en ‘Psychology Today’, también asegura que todos los mitos respecto a la flacidez de la vagina son falsos: ni tener relaciones sexuales por primera vez ni tener sexo frecuentemente con la pareja cambian la estructura del aparato reproductor.
De acuerdo con el especialista, cuando la mujer no se encuentra excitada y tampoco en medio de labor de parto, lo que hace la vagina es permanecer firmemente cerrada como un acordeón.
“A medida que las mujeres se excitan sexualmente, el tejido muscular vaginal se relaja un poco”, detalla Castleman, quien añade que este proceso facilita la penetración y, después, regresa a la normalidad.
Es decir, no es un cambio permanente.
Mary Jane Minkin, profesora clínica en el Departamento de Obstetricia, Ginecología y Ciencias Reproductivas de la Facultad de Medicina de la Universidad de Yale, explica que durante el acto sexual la vagina se estira un poco, pero no dramáticamente porque es “un tipo de órgano muy dócil, se estira y regresa de inmediato”.
Esta opinión, también la comparte la doctora Alyssa Dweck, ginecóloga estadounidense en ejercicio, quien explica para ‘Univisión’ que el coito no contribuye a ablandar las paredes vaginales.
El parto natural, por su parte, también podría llegar a generar flacidez en las paredes vaginales, en parte porque la cabeza del bebé ejerce presión sobre ellas.
Lubricación vaginal
Uno de los cambios más notorios al tener relaciones es la producción de lubricación natural, un mecanismo de tu cuerpo para proteger y facilitar la penetración.
Para algunas personas, el sexo puede resultar incómodo. Esto puede deberse a que es una sensación a la que no estás acostumbrada, o a que estás manteniendo relaciones sexuales cuando tu vagina no está lo suficientemente lubricada.
Más juegos preliminares pueden aumentar la lubricación vaginal, lo que puede hacer que las relaciones sexuales sean más cómodas.
Si la vagina está suficientemente lubricada, el sexo no debería causar dolor. Si experimentas dolor cada vez que tienes relaciones sexuales, es posible que debas consultar a un médico para que te ayude a entender las señales que tu cuerpo te está enviando.
El himen
Muchas personas asocian al rompimiento del himen con la primera relación sexual, pero esta membrana al ser muy delgada, puede abrirse con la más mínima manipulación como un golpe leve o por actividades como andar en bici o bailar, ¡incluso hay mujeres que nacen sin himen!
Importante, la mayoría de mujeres llega con el himen intacto a su primera relación sexual, después de esa primera vez el himen se rompe y dejarás de tenerlo, pero eso no afecta en nada tu salud ni vida cotidiana.
La presencia, la forma o el estado del himen no permiten determinar si una persona ha tenido relaciones sexuales.
El tono muscular de la vagina
Durante la excitación, los músculos de la vagina y el suelo pélvico se tensan.
Con el tiempo y la práctica sexual, estos músculos pueden volverse más elásticos, pero no quiere decir que la vagina “se afloje”.
Cambios en los senos y los pezones
Al tener relaciones sexuales y sentir excitación, los pechos pueden aumentar de tamaño temporalmente porque reciben mayor flujo sanguíneo. También los pezones se ponen más sensibles y duros. Estos cambios no son permanentes, desaparecen al poco tiempo.
La excitación propia del acto sexual no solamente podría generar estas reacciones en la vagina, sino también en los senos.
Durante un estado de excitación sexual, la circulación sanguínea alrededor de los pezones aumenta, y tus pezones podrían estar más sensibles de lo normal. Este es otro cambio temporal que acompaña a la excitación y que desaparecerá.
“Durante el sexo los senos estarán más congestionados. Los pezones se ponen erectos con algunas de las hormonas involucradas en la estimulación sexual”.
Después de tener relaciones por primera vez, el tejido mamario también tiende a inflamarse por la misma razón que los pezones aumentan su sensibilidad: el flujo sanguíneo incrementa y los vasos sanguíneos se dilatan, haciéndolos en algunas ocasiones mucho más firmes.
A la lista de reacciones pasajeras que puede tener el cuerpo femenino se suma la inflamación de la areola y cambio de color en los pezones.
Cabe resaltar que estos cambios, por lo general, tienden a desaparecer. Es decir, no constituyen una señal de alarma en medio del acto sexual, pues, una vez baja el estado de excitación, los síntomas desaparecen. De no hacerlo, pueden responder a otras causas.
Cambios en la piel, el rostro y la temperatura corporal
Esto sucede porque durante el sexo se liberan endorfinas y oxitocina, lo que mejora la circulación sanguínea y hace que tu cara tenga un aspecto más saludable.
Durante la pubertad, tu cuerpo empezará a producir más cantidad de un tipo de hormonas llamadas andrógenos. Las hormonas andrógenas pueden aumentar la producción de grasa corporal, lo que puede provocar un pelo más graso, acné o cambios en la piel.
También puedes notar un cambio en cómo huele tu cuerpo.
Puedes contrarrestar el olor corporal y la piel grasa duchándote regularmente, utilizando desodorante y lavándote la cara a diario.
¿La primera vez altera el periodo menstrual?
La respuesta rápida es que no necesariamente.
El hecho de tener relaciones sexuales por primera vez no afecta directamente a tu ciclo menstrual de forma inmediata.
A diferencia de lo que muchos podrían pensar, el acto sexual -en la primera vez o en las ocasiones posteriores- en sí no interfiere con la menstruación; sin embargo, esto no excluye la existencia de factores vinculantes.
Sin embargo, hay varios factores que pueden influir en un posible retraso, y es importante tener en cuenta que muchas mujeres experimentan algún tipo de cambio en su ciclo después de su primera vez, pero no es por el acto en sí, sino por otros motivos que lo rodean.
Estrés, ansiedad y emociones intensas
Como lo hemos mencionado en muchos de nuestros artículos, nuestro periodo se puede retrasar por ansiedad, nervios y estrés, y aunque tal vez no te hayas dado cuenta, después de nuestra primera vez existe una gran carga emocional en nuestro cuerpo, nuestros sentimientos y emociones trabajan a todo lo que dan y nuestra regla se puede llegar a retrasar por esto mismo.
De acuerdo con la Sociedad Española de Fertilidad, el estrés relacionado al trabajo, a las preocupaciones o, incluso, al sexo es uno de los factores que puede provocar que el ciclo menstrual se vuelva irregular.
Este sentimiento de tensión física y emocional asociado al sexo se conoce como ansiedad sexual y, según los expertos, puede llegar a generar -aunque no directamente- cambios en el ciclo menstrual.
El retraso menstrual causado por estrés puede variar de una persona a otra. Algunas mujeres pueden experimentar un retraso de unos pocos días, mientras que otras pueden pasar varias semanas sin menstruar.
Orgasmo y adelanto del sangrado
Si, por el contrario, padece de un adelanto en la llegada de la menstruación después de sostener relaciones sexuales, esto puede deberse a los cambios que experimenta el cuello del útero.
“Una de las consecuencias del orgasmo es que produce una relajación del cuello del útero y del útero mismo”.
Anticoncepción de emergencia y anticonceptivos hormonales
El uso de la pastilla de emergencia puede llegar a retrasar el periodo, pues produce un aumento de hormonas que producen irregularidad en el ciclo menstrual.
Anticonceptivos hormonales en ocasiones afectan el ciclo menstrual y lo vuelven irregular durante un tiempo, hasta que el cuerpo se acostumbre a ellos.
Desequilibrios hormonales
Los desequilibrios hormonales como el síndrome de ovarios poliquísticos producen retraso menstrual por la alteración en la función hormonal.
¿Puedes quedar embarazada la primera vez?
La respuesta es SÍ, pero no entres en pánico, para estar embarazada tuvo que haber pasado lo siguiente:
- Una eyaculación o en menor probabilidad líquido pre-seminal en el interior de la vagina.
- Que no se utilizara un método anticonceptivo; que se utilizara de manera errónea o que fallara.
Los dos métodos más utilizados son las y el condón, ambos son muy eficaces y no tienes de qué preocuparte si los usas de la manera correcta.
¡SÍ! ¡Por supuesto! Ya sea la primera o la milésima vez, siempre puedes quedarte embarazada al mantener relaciones sexuales.
Siempre que el semen entre en tu vagina, puedes quedarte embarazada.
Antes de que un hombre eyacule, su pene libera el líquido preseminal. Aunque no es común, a veces los espermatozoides vivos están presentes en el líquido preseminal, lo que significa que también pueden causar un embarazo.
Siempre que el semen o el líquido preseminal entren en contacto con la vagina, el embarazo es posible, incluso si no mantienes relaciones sexuales.
La última razón y, quizás, la más común relacionada con el retraso de la menstruación es el embarazo. Aunque se piensa que por ser la primera vez no se puede quedar embarazada, la realidad es que siempre existe el riesgo.
La recomendación siempre es realizarse una prueba de sangre para embarazo después de una semana de retraso para estar seguras de qué es lo que le está pasando a tu cuerpo.
La primera menstruación y sus cambios hormonales
La primera menstruación es un hito en la vida de una chica, ya que representa una transición entre la infancia y la adolescencia.
La primera regla en la vida se llama “menarquia” y se produce normalmente entre los 10 y 15 años, cuando todas las partes del sistema reproductivo han madurado y funcionan conjuntamente.
La menarquia es el nombre que recibe la primera menstruación en una niña o adolescente. Marca el inicio de la etapa reproductiva y es un evento natural en el desarrollo del cuerpo femenino.
Generalmente, ocurre entre los 9 y los 15 años, siendo la edad promedio alrededor de los 12 años.
El periodo suele empezar entre los 10 y los 16 años, aunque la mayoría de la gente empieza a los 12 años.
La edad media de la primera regla es de 12,4 años.
Puede ser útil preguntar a tu madre sobre su primera experiencia con la menstruación. Diversos factores, como la genética, la dieta, el ejercicio y la salud en general, pueden influir en el momento del primer periodo.
Si tienes 15 años o más y no has tenido tu primer periodo, debes hablar con un profesional de salud.
Señales de que el primer periodo puede acercarse
En los meses -e incluso años- anteriores a la llegada de tu primer periodo, puedes notar que tu cuerpo se siente diferente. Desde los pechos y las caderas hasta el vello púbico y el flujo, tu cuerpo cambiará físicamente a medida que cambien tus hormonas.
Lo bueno es que nada pasa de la noche a la mañana, por lo que puedes prestar atención y notar la llegada de estos cambios que nos afectan tanto.
Cambios en las mamas
Tus pechos suelen empezar a crecer unos años antes de tu primera menstruación.
Puedes notar hinchazón de la areola, la zona oscura que rodea los pezones. Incluso puedes sentir un pequeño bulto de tejido mamario. Esto se llama brote mamario.
Algunas personas notan que un pecho crece más que el otro. Los pechos de la mayoría de las personas se igualan con el tiempo.
Tus pechos seguirán creciendo, cambiando de tamaño y forma. A veces, los pechos están sensibles o doloridos a medida que crecen.
La mayoría de las personas tendrán la regla entre 1,5 y 3 años después de que empiecen los cambios mamarios.
El dolor mamario puede continuar durante tu ciclo menstrual normal. Esto se debe a la forma en que cambian tus hormonas durante el ciclo.
Los pechos a veces se sienten hinchados, sensibles, abultados o pesados en los días previos al inicio del periodo cada mes.
Crecimiento del vello púbico
Después de tus brotes mamarios, es posible que notes los primeros indicios de vello púbico.
Al principio, puede que sólo veas unos pocos pelos claros y lacios en la vulva y alrededor de ella. Con el tiempo notarás más vello. Ese vello se volverá más rizado, grueso y se extenderá hacia tus muslos.
Existe la posibilidad de que veas algo de vello púbico antes de que empiecen a crecerte los pechos, pero la mayoría de la gente lo ve al revés.
Es probable que no veas vello bajo los brazos hasta un par de años después.
¡Pero el vello corporal es totalmente natural! Algunas personas pueden optar por eliminar el vello corporal afeitándose o depilándose. Lo que decidas hacer depende de ti.
Aumento del flujo vaginal
Algún tiempo después de que tus pechos empiecen a crecer, puedes notar que tu ropa interior está un poco más húmeda que antes.
Es posible que veas una secreción blanca y fina que sale de la vagina. No tendrá mucho olor.
Suele ocurrir entre 3 y 6 meses antes de la primera menstruación y es muy típico en la mayoría de las personas.
A medida que te acercas a tu primer periodo, puedes empezar a notar que el flujo de tu vagina cambia de un día para otro.
Aunque aún no hayas tenido la regla, éste es el comienzo de tu ciclo menstrual, que incluye más fases además de la regla.
Los cambios hormonales durante el ciclo menstrual afectan al aspecto y al tacto de tus fluidos.
Durante el momento del ciclo en que liberas un óvulo -ovulas-, el líquido será transparente, elástico y resbaladizo.
Justo antes de la menstruación, el líquido es espeso y blanco y se siente más pegajoso.
Justo después de que termine tu periodo, puedes sentirte más seca o tener una pequeña cantidad de flujo blanco espeso.
La vagina se limpia sola, y es poco probable que este aumento del flujo signifique que tengas una infección.
Cambios en la forma del cuerpo
La mayoría de las personas dan el mayor estirón entre seis meses y un año antes de su primer periodo.
Si haces un seguimiento de tu estatura y observas que cambia rápidamente y luego empieza a ralentizarse, puede que tu primer periodo esté en camino.
Junto con los cambios de altura y peso, también es frecuente que la talla de tus pantalones aumente a medida que se ensanchan tus caderas.
Acné y cambios en la piel
Durante la pubertad, tu cuerpo empezará a producir más cantidad de un tipo de hormonas llamadas andrógenos.
Las hormonas andrógenas pueden aumentar la producción de grasa corporal, lo que puede provocar un pelo más graso, acné o cambios en la piel.
Qué es la menstruación y cómo funciona el ciclo
La menstruación, a menudo llamada regla o periodo, es el sangrado que se produce como parte del ciclo menstrual cada mes.
El periodo menstrual es el desprendimiento de tu revestimiento uterino, también conocido como endometrio.
Es una parte natural del ciclo menstrual, que suele durar entre 24 y 38 días. Sin embargo, esto puede variar de una persona a otra, de un ciclo a otro, y puede cambiar a lo largo de los años.
Tu ciclo menstrual está guiado por señales del cerebro que aumentan o disminuyen los niveles de hormonas como el estrógeno y la progesterona.
Durante la menstruación, la sangre y el tejido endometrial fluyen fuera de la vagina durante un máximo de ocho días.
En un ciclo normal, la regla se produce cuando el óvulo correspondiente a ese ciclo menstrual no ha sido fecundado al atravesar las trompas de Falopio.
La duración normal de la regla oscila de 3 a 7 días, aunque varía entre mujeres y ciclos, igual que varía la cantidad de sangrado, aunque podría cuantificarse normalmente de 40 a 80 ml.
Los óvulos vienen de los folículos del ovario, cuyo número está determinado desde las primeras semanas del desarrollo intrauterino de un bebé niña.
La ovulación es el momento en el que los ovarios expulsan un óvulo hacia el útero.
Las Trompas de Falopio lo recogen y lo transportan hacia el útero.
La regla suele ser irregular los primeros 2 ó 3 años tras la menarquia, o presentar trastornos por escasez o exceso de sangrado.
En muchos casos estos primeros ciclos son anovulatorios y el sangrado menstrual ocurre por un desequilibrio hormonal, pudiendo incluso tardar varios meses en presentarse la segunda regla tras la menarquia, o tener 2 reglas en un mismo mes.
Tu periodo puede ser imprevisible cuando empieza. Debido a la adaptación hormonal, durante los primeros uno o dos años tus menstruaciones pueden espaciarse más de un mes.
Sin embargo, si pasas más de tres meses sin sangrar una vez que te viene la regla, debes consultar a tu médico.
Para la mayoría de las personas, al cabo de unos años, el ciclo menstrual será más predecible cada mes.
Síntomas físicos y emocionales relacionados con la menstruación
Inmediatamente antes de la primera menstruación, puedes sentir hinchazón o sufrir calambres en el estómago.
Puedes notar uno o más síntomas en los días previos a la primera menstruación.
Los síntomas físicos pueden incluir cambios en el apetito, náuseas, hinchazón, sensibilidad mamaria, dolores de cabeza o problemas cutáneos.
Los síntomas emocionales pueden incluir mayores cambios de humor, problemas para dormir o para concentrarse.
Los calambres son muy frecuentes en los dos primeros años tras la menstruación.
Puedes sentirlos desde varias horas antes hasta unas horas después de que empiece un sangrado.
Cólicos menstruales (dismenorrea): son dolores abdominales bajos que pueden ser leves o intensos.
Antes de la regla, se puede engordar entre 1 y 3 kilos debido a la retención de líquidos.
La variación hormonal puede provocar cambios emocionales.
Ocasionalmente, pueden observarse restos de endometrio junto con la regla, similar a coágulos.
Qué hacer ante un retraso o un sangrado diferente
Hay muchas razones por las que una mujer puede tener ciclos menstruales irregulares.
No todas las mujeres tienen ciclos menstruales regulares, y eso no siempre significa que haya un problema.
La menstruación es un proceso natural que inicia con la menarquia y dura hasta la menopausia.
Su frecuencia y duración pueden variar, al igual que los colores y la consistencia del sangrado, que nos dan pistas sobre nuestra salud.
Es normal experimentar síntomas físicos y emocionales durante el ciclo, pero es importante estar atentas a cambios significativos o alteraciones que requieran consulta médica.
Si esto te llega a molestar, puedes adelantar tu consulta con el ginecólogo o ginecóloga para asegurarte de que todo esté bien.
Si tienes dudas, síntomas nuevos o algo no te hace sentir bien, no tengas miedo de consultar.
Higiene íntima durante la menstruación
Mantener una buena higiene íntima durante la menstruación es fundamental para prevenir infecciones, evitar molestias y sentirte cómoda en esta etapa del ciclo.
Para limpiar la región íntima, usa solo agua y un jabón neutro (o un jabón íntimo adecuado para la zona v), que además de limpiar, ayuda a preservar las defensas naturales de la región.
La vagina se limpia sola, y es poco probable que este aumento del flujo signifique que tengas una infección.
Debes utilizar sólo agua templada para lavarte la vulva, y evitar los jabones perfumados y las duchas vaginales, ya que pueden aumentar el riesgo de infección.
Nada de duchas internas en el canal vaginal, porque la vagina (por dentro) se limpia por sí sola, ¿entendido?
Los productos muy perfumados tampoco son muy buenos, porque pueden dañar la mucosa y la flora vaginal, que contiene bacterias "buenas" que protegen a la mujer de infecciones por otros microorganismos "malos".
Cómo prepararte y conocer mejor tu ciclo
Como puede ser difícil predecir con exactitud cuándo empezará tu primera menstruación, considera la posibilidad de guardar algunos productos en el cuarto de baño de casa o en tu mochila o bolso.
Existen varios tipos de productos que puedes utilizar para controlar los sangrados durante el periodo.
Las compresas menstruales suelen ser las más fáciles cuando estás empezando. Pueden colocarse justo dentro de la ropa interior para absorber la sangre del periodo.
A medida que te vayas sintiendo más cómoda con tu menstruación, es posible que quieras utilizar distintos materiales.
Los tampones, las copas y los discos menstruales son otras opciones. Estos productos se introducen en la vagina para recoger la sangre del periodo.
Sin embargo, cualquiera puede utilizar tampones, copas o discos. No necesitas ser sexualmente activa para utilizar este tipo de productos.
Pueden ser útiles para las personas que hacen ejercicio, que quieren nadar o que no quieren cambiarse de compresa en todo el día.
Prepara un kit menstrual para tenerlo todo listo en cualquier momento.
Tu kit podría incluir compresas menstruales (tal vez incluso un par de tamaños diferentes), toallitas sin perfume, analgésicos y un par de ropa interior extra.
Puedes guardar este kit en la mochila del colegio o en el bolso para que viaje contigo en caso de que te baje la regla mientras estás fuera de casa.
A algunas personas les resulta útil practicar el uso de productos menstruales como compresas, tampones, copas y discos.
La práctica puede ayudarte a sentirte preparado cuando llegue el momento.
Crea tu calendario menstrual: anota todo, desde la primera menstruación, incluyendo los cólicos y el SPM, si aparecen.
Esto ayuda a entender la duración promedio de los ciclos y a percibir lo que ocurre en tu cuerpo durante el ciclo menstrual.
Hacer un seguimiento de tus experiencias con una aplicación como Clue puede ayudarte a notar tendencias en tu salud.
Puedes hacer un seguimiento de tu menstruación, calambres, síntomas premenstruales, sensaciones, ejercicio y mucho más.
Esto podría ayudarte a comprender qué puedes esperar y a saber qué puedes hacer para sentirte lo mejor posible.
Hablar sobre los cambios del cuerpo
También es importante tener a alguien con quien hablar sobre estos temas.
Puede ser tu mamá, una tía, tus amigas o incluso tu profesora favorita de la escuela.
Habla con tus padres, tutores u otros adultos de confianza sobre tus preguntas y preocupaciones.
Puede ser difícil clasificar toda la información que hay ahí fuera.
Aunque apoyarte en tus amigos puede parecerte útil, un adulto de confianza puede ayudarte a informarte sobre los cambios corporales que estás experimentando.
Tu profesional de salud puede ser otro lugar seguro para informarte sobre los cambios de tu cuerpo.
Aprendiendo lo que es común y esperable, puedes eliminar parte de lo desconocido y ayudar a reducir la ansiedad o vergüenza que puedas sentir sobre tu periodo.
La menstruación es algo personal e íntimo y no necesita ser tratada como un hecho público si no quieres.
“Hacerse mujer” no tiene que ser un evento para todo el mundo, ¿estamos?
Menstruar es una señal de salud de tu cuerpo.
Solo porque menstruas no significa que debas comportarte como una mujer adulta.
La menstruación y tu ciclo menstrual pueden ser novedosos, pero no son de otro planeta.
Consentimiento y bienestar en la primera experiencia sexual
Para algunas personas, ‘perder la virginidad’ marca un antes y un después en la vida sexual; para otras, por el contrario, es un concepto tan imaginario como banal.
La definición tradicional de virginidad, que es la primera vez en que una persona tiene relaciones sexuales con penetración pene-vagina, excluye muchos otros tipos de sexo, como el sexo oral y el sexo anal.
También margina el sexo entre personas que no son heterosexuales.
Hoy en día, muchas personas piensan que el concepto de virginidad está anticuado y ejerce una presión innecesaria sobre las personas para que tengan o no relaciones sexuales.
La verdad es que, para algunas personas, tener sexo por primera vez es un hito muy importante en sus vidas, y esto es totalmente normal.
Para otras personas, es algo que ha sucedido que no significa mucho, ¡y eso también está bien!
Lo más importante cuando decides tener sexo por primera vez es que sea algo que quieras hacer, y no porque se te esté presionando para ello.
La primera vez, en muchas ocasiones, no solo trae pasión, deseo e intimidad; al acto sobrevienen muchas dudas, interrogantes e incertidumbre.
Si sientes dolor cada vez que tienes relaciones sexuales, es posible que debas consultar a un médico para que te ayude a entender las señales que tu cuerpo te está enviando.
La menstruación es un proceso natural y fundamental en la vida reproductiva de las mujeres, pero aún está rodeada de dudas, mitos y tabúes.
