Concepto de libertad: tipos, elección y responsabilidad

La libertad es una de las cuestiones fundamentales de la existencia humana. Todos deseamos la libertad y todos solemos estar de acuerdo en su valor, aunque no siempre entendamos de la misma manera qué significa ser libre.

“La libertad humana es la cosa mas evidente que hay en el mundo” ( Max Planck). Sin embargo, también existe la postura contraria: la libertad no existe: Determinismo. Esta tensión entre libertad y determinismo atraviesa la reflexión filosófica sobre la persona, sus decisiones y sus límites.

“Sucede a veces que el músico pierde el oído, la cantante se queda afónica, el psiquiatra se vuelve loco y el chef se indigesta. Lo que más se ama, más se pierde. Nada ama tanto el hombre como su libertad y he aquí que el águila está encadenada” (J.Peñalosa).

El valor de la libertad

La libertad es considerada uno de los bienes más valiosos para el ser humano. No puede compararse fácilmente con las riquezas materiales, porque afecta a la posibilidad de decidir, actuar y orientar la propia vida.

“La libertad, Sancho, es uo de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre”( Don Quijote de la Mancha).

“La libertad es un tesoro que no apreciamos nunca bastante”. ( San JosemaríaEscivá)

La importancia de la libertad también se manifiesta en la defensa de los derechos políticos y en la oposición a los sistemas que intentan controlar completamente la vida de las personas.

“Las semillas y gérmenes de libetad que defendimos de los totalitarismos de este siglo hoy se secan en las bolsas de plástico del capitalismo democrático”. Debemos rescatarlas y esparcirlas por los cuatro puntos cardinales” (Octavio Paz).

Tipos de libertad

La libertad puede analizarse desde diferentes perspectivas. No consiste únicamente en poder elegir entre varias posibilidades, sino también en contar con las condiciones externas necesarias, decidir desde el interior y orientar las decisiones hacia una vida buena.

Tipo de libertadSentido principal
Libertad de coacciónLibertad exterior
Libertad psicológicaLibertad interior y libre albedrío
Libertad moralLibertad de calidad

“ Hemos de tener la libertad (coacción) para ser libres ( elección) para ser libres (moral)”.

Tipos de libertad exterior interior moral

Libertad de coacción o libertad exterior

La libertad de coacción consiste en que nuestra conducta no esté determinada ni impedida desde el exterior.

Esta dimensión de la libertad se refiere a la posibilidad de decir o hacer aquello que se desearía, sin que una fuerza externa imponga una conducta contraria.

Cuando una persona no puede decir o hacer lo que se desearía, su libertad exterior se encuentra limitada. El enemigo principal es la violencia, porque mediante ella se intenta imponer una conducta desde fuera.

La libertad política constituye una expresión de la libertad de coacción. Se relaciona con la posibilidad de participar en la vida pública, expresar opiniones y actuar sin sufrir una imposición violenta o arbitraria.

Libertad exterior y sociedad

La libertad exterior no depende únicamente de la voluntad individual. También requiere condiciones sociales y políticas que protejan a las personas frente a la violencia, los abusos y las formas de dominación.

Las libertades defendidas frente a los totalitarismos pueden debilitarse cuando las estructuras sociales, políticas o económicas reducen la capacidad real de las personas para ejercerlas.

Libertad psicológica o libertad interior

La libertad psicológica es la ausencia de necesidad interior para decidir. Se refiere a la capacidad de la persona para elegir desde sí misma, sin que un bien finito imponga necesariamente una decisión.

Es innata . “ El hombre está condenado a ser libre”(Sartre).

La libertad de opción es una propiedad de la voluntad. La inteligencia presenta, la voluntad decide lo que que quiera. Ningún bien finito impone asentimiento necesario.

La inteligencia presenta las posibilidades, mientras que la voluntad decide lo que quiere. De este modo, la persona no se limita a recibir pasivamente los estímulos o las opciones que aparecen ante ella, sino que puede adoptar una decisión.

La libertad psicológica incluye la posibilidad de ponernos metas y de elegir el modo de realizarlas.

Autodeterminación

La autodeterminación significa: soy quien decido y decido sobre mí mismo.

La persona puede orientar su vida, elegir objetivos y trabajar para conseguirlos. No se limita a ser el resultado de circunstancias externas, porque participa activamente en su propio perfeccionamiento.

El trozo de mármol se puede perfeccionar hasta llegar a ser el Moisés de Miguel Ángel, pero su perfeccionamiento se produce gracias a la acción del artista.

En cambio, el ser humano se perfecciona a sí mismo: se autorrealiza y se autoperfecciona.

“La vida me ha sido dada, pero no me ha sido dada hecha, me la tengo que hacer”. ( Ortega y Gasset)

La libertad como elección

La libertad de elección implica que la persona puede decidir entre distintas posibilidades. La elección no consiste solo en escoger una opción, sino también en asumir las consecuencias de esa decisión y renunciar a las alternativas que no se han elegido.

La voluntad decide a partir de las posibilidades que presenta la inteligencia. Por eso, la elección requiere conocer las opciones, valorar sus consecuencias y orientar la decisión hacia aquello que se considera mejor.

La libertad de opción es una propiedad de la voluntad. La inteligencia presenta, la voluntad decide lo que que quiera.

La libertad es limitada

La libertad tiene límites. El ser humano no dispone de todas las posibilidades ni puede elegir cualquier circunstancia de su existencia.

“ Soñamos con la vida como si ésta fuese un inmenso supermercado en el que cada estante despliega un amplio surtido de posibilidades del que podamos tomar, a placer y sin coacción lo que nos gusta” (J:Philippe).

Esta imagen muestra una expectativa ilimitada de elección: imaginar la vida como un espacio en el que todo está disponible y puede escogerse sin dificultades. Sin embargo, la realidad humana está marcada por condiciones, circunstancias y límites.

Toda elección es exclusión de algo: “ Omnisdeterminatio este negatio” ( Espinoza).

Elegir una posibilidad significa dejar de elegir otras. La decisión concreta determina un camino y excluye los caminos alternativos que no se han tomado.

Determinismo y condicionamiento

Es necesario distinguir entre determinismo y condicionamiento.

El condicionamiento significa que la libertad se ejerce dentro de unas circunstancias concretas. Las condiciones pueden influir en la decisión, pero no necesariamente eliminan la capacidad de elegir.

El determinismo, en cambio, sostiene que la conducta humana está completamente determinada y que la persona no dispone de una libertad real.

La libertad no es sólo elegir, sino aceptar lo que no hemos elegido: “ No podemos ser verdaderamente libres si no aceptamos no serlo siempre” ( J.Philippe).

La aceptación de los límites no significa renunciar a la libertad. Significa reconocer que la libertad humana no consiste en controlar todas las circunstancias, sino en decidir cómo responder ante aquello que no se ha elegido.

Libertad y compromiso

En la actualidad puede producirse una confusión entre libertad y liberación, entendida como independencia.

La libertad no es ausencia de vínculos o compromisos, sino la capacidad de contraer los vínculos que yo quiero.

Querer mantener una libertad sin vínculos es contradictorio.

Una persona puede ejercer su libertad precisamente al comprometerse con una decisión, una relación, una tarea o una forma de vida. El compromiso no elimina necesariamente la libertad, porque puede ser el resultado de una elección personal.

La independencia absoluta no constituye por sí sola la realización de la libertad. La capacidad de elegir los vínculos que se quieren asumir también forma parte de la autodeterminación.

4B Libertad, Responsabilidad y Compromiso

Libertad y responsabilidad

La libertad está estrechamente relacionada con la responsabilidad. Si la persona puede decidir, también debe responder por aquello que decide y por las consecuencias de sus actos.

“La libertad supone responsabilidad. Por eso la mayor parte de los hombres la temen tanto” (George B. Shaw).

La responsabilidad puede resultar difícil porque exige reconocer que las decisiones pertenecen a quien las toma. La libertad no es únicamente una posibilidad agradable, sino también una exigencia.

“La libertad es el alimento nutritivo, pero de difícil digestión. Es por tanto, necesario preparar a los hombres mucho tiempo antes de dársela” (J.J. Rousseau).

La educación para la libertad requiere preparar a las personas para decidir, asumir compromisos y afrontar las consecuencias de sus elecciones.

Juan Pablo II me dijo algo que me ayudó mucho a tranquilizarme ( Navarro Valls). “No se puede hacer ningún trabajo pensando sólo en la responsabilidad porque esta valoración te encorseta, te quita libertad”.

La responsabilidad no debe convertirse en una preocupación que paralice toda iniciativa. La libertad exige responsabilidad, pero también necesita capacidad de actuar sin quedar encerrada por una valoración constante y excesiva de las consecuencias.

Libertad y elección del mal

La posibilidad de elegir el mal plantea una cuestión importante: ¿toda elección es realmente una expresión de libertad?

La elección del mal no es libertad, aunque sea un signo de libertad (Tomás de Aquino).

La elección del mal manifiesta que la persona posee capacidad de decisión, pero no representa la plenitud de la libertad. La verdadera libertad elige el bien.

Desde esta perspectiva, la libertad no se mide únicamente por la cantidad de opciones disponibles. También se relaciona con la calidad de aquello que se elige y con la capacidad de orientar la voluntad hacia el bien.

La libertad moral es, por tanto, una libertad de calidad. No basta con poder elegir; es necesario que la elección contribuya al perfeccionamiento de la persona.

Libertad moral

La libertad moral se refiere a la orientación de las decisiones. Una persona puede encontrarse exteriormente libre y tener capacidad psicológica para elegir, pero todavía debe decidir hacia qué bienes dirige su voluntad.

La libertad moral permite valorar las opciones y distinguir entre aquello que perfecciona a la persona y aquello que la perjudica.

La verdadera libertad elige el bien.

En este sentido, la libertad no es indiferencia absoluta ante todas las posibilidades. La elección alcanza una mayor calidad cuando se dirige hacia aquello que conduce a la realización humana.

Libertad y fin último

El fin último se quiere por sí mismo, y no en la función de otro bien.

El fin último subjetivo es, para todos, la felicidad. El ser humano manifiesta tantas ansias de libertad porque su anhelo fundamental es la aspiración a la felicidad.

La búsqueda de la libertad está relacionada con la búsqueda de una vida plena. Las personas desean poder decidir porque aspiran a alcanzar un bien que consideran valioso y satisfactorio.

La felicidad como fin último

Aristóteles distingue entre el deseo de la felicidad y la voluntad de los medios para alcanzarla:

  • Zélesis: Tiene por objeto la felicidad. No hay libertad de opción.
  • Búlesis: La volición de los medios para lograr la felicidad.
  • Abúlico: quiere el fin pero no los medios.

La felicidad aparece como el fin último, mientras que los medios son las acciones y decisiones que permiten avanzar hacia ella.

Querer la felicidad no equivale necesariamente a querer los medios necesarios para alcanzarla. Una persona puede desear un fin y, al mismo tiempo, no querer realizar el esfuerzo o asumir las decisiones que conducen a él.

La elección del género de vida

¿Cuál es para mí el fin último? ¿ En qué consiste para mí la felicidad?

Estas preguntas obligan a la persona a examinar su propia vida, sus prioridades y sus decisiones. Reflexionar sobre el fin último ayuda a comprender el sentido de las elecciones cotidianas.

Asumir el fin último es el acto más profundo de la libertad, el acto que define la identidad de la persona.

El género de vida que de hecho se lleva define el fin último que en realidad se tiene.

La forma concreta de vivir manifiesta las prioridades verdaderas de cada persona. Las decisiones habituales muestran qué bienes se consideran más importantes y hacia qué objetivo se orienta la existencia.

La reflexión acerca del fin último define el género de vida que se desea llevar.

La libertad, así entendida, no se reduce a decisiones aisladas. También consiste en determinar qué tipo de persona se quiere llegar a ser y qué clase de vida se desea construir.

La perfección de la libertad

La libertad alcanza su máxima realización cuando se orienta hacia el bien y hacia el fin último de la persona.

“La libertad alcanza su perfección cuando está ordenada a Dios, nuestra bienaventuranza” (C.E.C., n 1733).

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