Los camarines del Estadio Nacional fueron utilizados como espacios de reclusión masiva después del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973. En sus 28 camarines fueron encerrados hombres y mujeres detenidos en distintas zonas de Santiago, en condiciones de hacinamiento, frío, incomunicación y permanente amenaza.
El Estadio Nacional funcionó como centro de detención, tortura y exterminio entre el 11 de septiembre y el 9 de noviembre de 1973. Durante ese periodo, miles de personas fueron trasladadas al recinto, interrogadas y sometidas a malos tratos, mientras algunos detenidos eran llevados a otros sectores del estadio, como el velódromo, las escotillas, la piscina y los pasillos que conectaban los camarines.
El principal espacio deportivo del país tuvo un lado oscuro, al transformarse en el mayor campo de prisioneros en 1973. 20 mil personas estuvieron encarceladas allí.
El Estadio Nacional antes de convertirse en sitio de detención
El Estadio Nacional es un gran parque abierto a la comunidad que, además, constituye el recinto deportivo más importante del país. Inaugurado en 1938 por el presidente Arturo Alessandri Palma, este gran espacio de 58 hectáreas alberga diferentes áreas para la práctica de diferentes deportes.
El lugar ha sido escenario de innumerables eventos deportivos (como la final del Mundial de Fútbol en 1962, campeonato donde Chile obtuvo el tercer lugar), culturales (conciertos de música, etc.) y eventos políticos, siendo el recinto nacional más grande de votación para cada elección parlamentaria y presidencial.
Sin embargo, la historia cívica y comunitaria del Estadio Nacional cambió radicalmente el 11 de septiembre de 1973. Desde entonces, se convirtió por varios meses en el recinto más grande de detención que existió al inicio de la dictadura militar.
El centro de detención entre septiembre y noviembre de 1973
Los prisioneros y prisioneras comenzaron a llegar al recinto desde el mismo martes 11 de septiembre, trasladadas/os en camiones militares que ingresaban por el acceso Pedro de Valdivia, aún en uso diario. Luego de esto, eran ubicados en alguno de los 28 camarines que circundan el coliseo central.
El 16 de septiembre, llegan los 5 mil detenidos/as del Estadio Chile, y sus custodios, quienes pasan a formar parte del destacamento militar a cargo del recinto.
La Comisión Nacional sobre prisión política y tortura, el Informe Valech, relata que el Estadio Nacional de Santiago sirvió como centro de detención entre septiembre y noviembre de 1973, en los meses inmediatamente posteriores al Golpe de Estado.
El recinto estaba a cargo del Ejército y, de acuerdo a un informe de la Cruz Roja Internacional, el 22 de septiembre albergaba a unos 7.000 detenidos, entre los que había unos 300 extranjeros de diferentes nacionalidades.
Según declaraciones de la Cruz Roja, por allí pasaron más de 20 mil prisioneros, quienes fueron víctimas de condiciones inhumanas y de permanentes amenazas y malos tratos.
Se estima que cerca de 40.000 personas estuvieron prisioneras en el Estadio Nacional.
El coliseo central del estadio, con una capacidad para 60 mil personas, fue el lugar donde se retuvo a miles de personas detenidas en diferentes circunstancias y zonas de Santiago.

Cómo estaban organizados los camarines
El coliseo está rodeado de pasillos que llevan a los distintos sectores de camarines, donde fueron recluidos la mayoría de los detenidos. Son 28 camarines y se estima que en cada uno se mantenía al menos, 100 hombres, absolutamente hacinados.
Al principio, se intentó cierta clasificación de los detenidos, según su supuesta peligrosidad o condición social. Existía un camarín llamado “VIP”, donde se encontraban recluidos dirigentes de los partidos de la Unidad Popular, académicos, líderes estudiantiles, políticos y periodistas, entre otros.
Uno de los camarines fue reservado para las mujeres hasta el 26 de septiembre, cuando las trasladaron a todas a la piscina. También hubo un camarín destinado a los detenidos extranjeros, pero eventualmente quedaron repartidos en muchos lugares distintos.
A partir del 22 de septiembre, las mujeres son trasladadas al camarín norte de la piscina pública del recinto, hoy denominado Sitio de Memoria “Camarín de Mujeres”.
De acuerdo a relatos de ex prisioneros y prisioneras, el Camarín Nº1 estuvo destinado a prisioneras y luego a trabajadores y trabajadoras del cordón industrial Vicuña Mackenna, donde miles de trabajadores/as fueron detenidos tras el golpe.
Existía una permanente rotación de lugar de reclusión. A menudo después de un interrogatorio, el detenido era llevado de vuelta a otro camarín o escotilla. Esto causaba alarma entre sus ex compañeros de camarín, al no saber lo que le había pasado.
Hacinamiento, frío e incomunicación
Los detenidos pasaban día y noche hacinados en los camarines, apretados sobre baldosas heladas, incluso en los inmundos baños, inundados de desechos humanos.
Las frazadas, una por cabeza, apenas amortiguaban el frío y la humedad. Algunos detenidos relatan que juntaban sus frazadas, colocando unas en el piso y dejando otras como cubierta. Dormían apretados, lo cual al menos generaba calor humano.
En los camarines los detenidos estaban hacinados, sin abrigo ni condiciones higiénicas mínimas, incomunicados.
Los hombres pasaban la mayor parte del día en las graderías del Estadio Nacional.
La vigilancia estaba a cargo de conscriptos que se ubicaban a cinco metros de cada puerta de los camarines. En cada entrada a los pasillos se había instalado una ametralladora punto cincuenta.
Las puertas de los camarines se cerraban con una gruesa cadena y candado desde afuera, y también se colocaba una ametralladora a la entrada, al igual que en las escotillas, cerradas entre sí con candados.
Interrogatorios, torturas y desapariciones
Las diversas instalaciones del estadio también fueron usadas para la detención, interrogatorios, tortura y asesinato de muchos de los detenidos y detenidas, como se señala en los informes finales de la comisiones Rettig y Valech.
Los prisioneros eran ubicados en las gradas y sectores como el velódromo fueron utilizados por los militares como lugar de interrogatorios.
El Informe Valech indica que los detenidos recibían maltratos desde el momento en que ingresaban al Estadio Nacional y que, una vez eran registrados, se les ubicaba bajo la marquesina: “Posteriormente eran trasladados a los camarines, en donde pasaban las noches. Los pasillos de distribución se ordenaban a izquierda y derecha. Unos seis camarines fueron utilizados como celdas masivas. La primera sala del ala derecha fue utilizada como sala de interrogatorios y torturas. Las escaleras que daban a la cancha también servían como recinto de encierro.”
Por las noches, pasaban militares a los camarines y escotillas para avisar quiénes serían interrogados al día siguiente, pero también se hizo rutina que tanto civiles reservistas o militares fueran a buscar a detenidos para ser interrogados.
Volvían horas después en muy malas condiciones. A veces no regresaban, ya sea porque los habían trasladado a otro lugar o los habían ejecutado.
Hace 41 años, un encapuchado se paseaba entre los detenidos, identificando a los que militaban en partidos de izquierda.
En los interrogatorios se les infligían torturas como golpes de pies y puños, aplicación de electricidad, ahogamientos en estanques con agua y vejaciones sexuales, que eran presenciadas por otras víctimas.
Los colgaban del techo, los quemaban con cigarrillos y sufrieron permanentes simulacros de fusilamiento.
“Fui obligado a jugar a la ruleta rusa, con una pistola apuntada en la sien”, contó a la Comisión Valech un hombre que estuvo detenido en septiembre de 1973.
Una mujer que permaneció recluida en la misma época relató: “Estando embarazada fui torturada, violada y manoseada por un grupo de efectivos militares”.
Muchas de las prisioneras embarazadas sufrieron abortos producto de las torturas.
Un hombre señaló que, en octubre, lo torturaron e interrogaron durante tres sesiones en los camarines y baños del velódromo del Nacional: “Estando con los ojos vendados, me golpeaban por todos lados, mientras me decían que no volvería a ver a mis hijos y esposa y que les harían daño sobre todo al menor, que tenía tres años. Estando de pie me pegaban al parecer con el dorso de la mano cortándome la respiración y haciéndome vomitar. Me pateaban estrellándome contra la muralla, haciéndome a veces sangrar de la nariz. Sentado me tocaban donde decían que me aplicarían corriente. Con tremendos golpes de mano me aplaudían los oídos”.
La vigilancia y los agentes infiltrados
De acuerdo con testimonios de los propios militares, había agentes infiltrados en todos los camarines.
Cada 15 días sacaban a sus agentes para reemplazarlos por otros, fingiendo que los llevaban a interrogatorio.
A pesar de que en su momento esto no se pudo comprobar, todos los prisioneros sospechaban de una situación de esta naturaleza, por lo que cuidaban lo que conversaban y tendían a socializar sólo con sus conocidos.
Las mujeres detenidas y el Camarín de Mujeres
Uno de los camarines fue reservado para las mujeres hasta el 26 de septiembre, cuando las trasladaron a todas a la piscina.
A partir del 22 de septiembre, las mujeres son trasladadas al camarín norte de la piscina pública del recinto, hoy denominado Sitio de Memoria “Camarín de Mujeres”.
Cuarenta y seis años después, siete mujeres que estuvieron detenidas en el Estadio Nacional durante la dictadura cívico militar, pusieron en palabras lo que vieron y vivieron en este recinto de detención y tortura.
Con el objetivo de visibilizar y comprender el periodo histórico de la dictadura con una perspectiva de género, la Fundación Instituto de la Mujer presentará la investigación “Camarines de Mujeres: memorias de prisioneras políticas del Estadio Nacional».
La investigación comprende el relato de siete mujeres torturadas en el Estadio Nacional. Trabajadoras, estudiantes, dueñas de casa, mujeres de distintas edades y clases sociales, cuyas vidas junto a la de sus familias fueron trastocadas para siempre.
“Esta es una investigación que se realiza desde una perspectiva de género, que ubica a quienes dan su testimonio no solo en el lugar de víctimas, sino que les devuelve su protagonismo en términos de sujeto histórico y releva sus capacidades de resistencia», indicó la directora ejecutiva de la fundación, Gloria Leal Suazo.
Leal añadió que si bien existen otras publicaciones que han incorporado testimonios de mujeres, esta sería la primera publicación que reúne solo a mujeres en torno a esta temática y con una mirada específica.
Además, esta investigación también evidencia que cuarenta y seis años después, prácticamente no hay testimonios que relaten la experiencia de mujeres detenidas por la dictadura porque, al parecer, ha sido mucho más difícil poner en palabras lo que allí vieron y vivieron.
“Este ha sido un tema muy sensible de tratar, sabemos que no es fácil hablar sobre las vivencias y ha sido un proceso delicado tanto para las testimoniantes como para las investigadoras. En ese sentido agradezco a las entrevistadas por entregarnos sus historias, junto al trabajo de quienes realizaron las entrevistas en nombre de nuestra Fundación, comprometida en el trabajo por los derechos humanos de las mujeres”.
El Camarín Nº1 como espacio de memoria
Nuestra Confederación, representada por la dirigente nacional Andrea Palacios, participó del acto celebrado en el sector de la puerta 22 del recinto, donde se habilitó el Camarín Nº1, que albergara centenares de prisioneros/as mientras el Estadio Nacional funcionó como el centro de detención, tortura y exterminio más grande del país, entre el 11 de septiembre y el 9 de noviembre de 1973.
A la ceremonia, organizada por la Corporación Estadio Nacional Memoria Nacional, asistieron también representantes de nuestras asociaciones base Anfuchid y Asofind, además de parlamentarios, autoridades comunales y de gobierno, además de trabajadores/as y representantes de agrupaciones de DDHH
En el marco de la conmemoración del Día Internacional de las y los Trabajadores, el Camarín Nº1 se reabre como un hito de Memoria, Justicia y homenaje, para todos los hombres y mujeres que sufrieron los horrores de la prisión política en nuestro país.
A ellos y ellas, el homenaje imperecedero de la Agrupación Nacional de Empleados Fiscales.
La misa del Camarín Nº3
Dentro de las emotivas vivencias dentro del estadio que han sido conocidas, fue la misa celebrada en el camarín número 3.
Allí, uno de los prisioneros, el sacerdote Enrique Moreno Laval, ofició una liturgia a sus compañeros de reclusión.
Los prisioneros recuerdan haber compartido la liturgia con conscriptos, quienes habían sido admitidos previa consulta del sacerdote a sus compañeros detenidos.
Fue así que quizá uno de los recuerdos más patentes de ese momento, fue cuando el religioso dividió un pan en pequeños trozos para entregar en la comunión, tanto a prisioneros como conscriptos.
Memoria, testimonios y conmemoración
Algunas de las personas que estaban presentes lograron sobrevivir a los diferentes tipos de tortura que cometieron los militares dentro del Estadio Nacional.
Sin embargo, existen otros miles prisioneros políticos que desde la fecha de su detención hasta la actualidad aún son buscados por sus familiares.
Quienes han podido entregar sus testimonios recuerdan cada madrugada en que los verdugos se llevaban a sus compañeros de celdas hacia el velódromo.
Eran torturados en ese espacio. Podían jamás regresar.
Cada 11 de septiembre, la Corporación «Estadio Memoria Nacional» realiza un evento conmemorativo en homenaje a todos los hombres, mujeres y niños que en aquel recinto sufrieron la violencia a destajo de la dictadura cívico-militar.
Cada 11 de septiembre el estadio abre sus puertas para aquellos que no olvidan.
En cada testimonio, en cada fotografía, en los muros de los camarines y en los pasillos del Estadio Nacional se encuentra un pedazo de la verdad y se construye la memoria necesaria para que nunca más en Chile.
El libro "Un pueblo sin memoria es un pueblo sin futuro" es un trabajo realizado por el equipo de los Sitios de Memoria del Estadio Nacional, cuyo objetivo es informar sobre la historia del Estadio Nacional cuando operó como centro de prisión, tortura y exterminio inmediatamente después del Golpe de Estado civil y militar de 1973.
Como reza un escrito del coliseo: «Un pueblo sin memoria es un pueblo sin futuro».
Camarín del Estadio - Memoria y reparación
Reconocimiento patrimonial del recinto
Se estima que cerca de 40.000 personas estuvieron prisioneras en el Estadio Nacional, que en 2003 fue declarado monumento histórico con siete espacios de protección especial para preservar la historia reciente.
El origen de nuestra Corporación tiene lugar en las Agrupación Metropolitana de ex Prisioneras y Prisioneros Políticos. La cual tenía como objetivo trabajar por la memoria y la reparación para quienes fueron víctimas de prisión política durante la dictadura cívico militar…
El Estadio Nacional es un lugar con mucha historia que te invitamos a conocer.