Camiseta de Boca Juniors de 1984: historia y características

La camiseta de Boca Juniors de 1984 quedó asociada a uno de los episodios más críticos de la historia del club: el partido contra Atlanta del 8 de julio, disputado con juveniles y camisetas blancas de entrenamiento cuyos números fueron dibujados a mano con fibrón y betún.

La prenda no fue diseñada como una nueva camiseta oficial ni surgió de una decisión estética. Fue una solución de emergencia provocada por la huelga de los futbolistas profesionales, la falta de camisetas alternativas disponibles en el estadio y la profunda crisis económica e institucional que llevó a Boca Juniors al borde de la quiebra.

El contexto de la crisis de Boca Juniors

El año 1984 para el Club Atlético Boca Juniors fue el peor de su historia. Apenas tres años antes habían sido campeones del Metropolitano con Diego Armando Maradona y Miguel Angel Brindisi entre sus filas, mostrando su mejor juego ante el mundo.

En 1981, bajo la presidencia de Martín Noel, Boca contrató a Maradona, conformó un equipo de estrellas (Brindisi, Morete, Trobbiani) y obtuvo el título del Metropolitano de ese año. El país era gobernado por la Junta Militar, al terrorismo de Estado imperante se le sumaron una debacle económica provocada por la disparada del dólar y una inflación del 131 por ciento.

Y como Boca tenía la mayoría de los contratos de sus figuras en dólares, ese fue el principio del abismo. Se consiguió el campeonato, pero también un montón de deudas.

La historia comenzó en febrero de 1981 con la contratación de Diego Armando Maradona. En aquellos días el presidente del club era Martín Benito Noel.

“Era una operación muy arriesgada. Eran diez millones de dólares, un dinero nunca manejado en el fútbol mundial. En esos días, el almirante Carlos Alberto Lacoste declaró que mandaría al tanque de la DGI a la cancha de Boca. En ese mismo momento desapareció toda la gente que había asegurado que compraría a Maradona.”

“Pero no sólo trajimos a Maradona. Vinieron jugadores para armar un gran equipo, pero sobre todo, con la idea de salir de gira por todo el mundo. La realidad es que fuimos a Africa y Japón. Fueron más las salidas que las entradas. Boca se fue hipotecando al ritmo de la hiperinflación de 1982.”

“Cuando Diego es vendido a Barcelona, Boca cobró monedas y le quedó una gran deuda”.

Dos años más tarde, en 1983, fue electo Domingo Corigliano, y en 1984 designaron interventor a Federico Polak. De este contexto, entre otras cosas, emergió la crisis más profunda en la historia del club.

La huelga de los jugadores profesionales

Desde el 18 de junio hasta el 6 de julio, la tensión provocada entre los jugadores del equipo profesional con el entonces presidente de Boca, Domingo Corigiliano (que había asumido el 19 de diciembre de 1983), por salarios y premios no cobrados iba en aumento.

Los profesionales declaran la huelga y es el momento en el cual debutan un montón de pibes de inferiores. Comienza la debacle: teníamos clausurada la tercera bandeja por falta de mantenimiento.

Los referentes del plantel ya le habían advertido al tesorero Héctor Martínez Sosa que si no saldaban al menos una parte de la deuda se ausentarían al siguiente compromiso oficial. El dirigente no pudo cumplir con lo pactado y presentó la renuncia.

Al estirarse los días de cobro, el entonces tesorero del club, Domingo Martínez Sosa pagó de su bolsillo 107.000 dólares en Bonex confiando en que la dirigencia de Boca compensara esa falta.

Pero el miércoles 4, cuando el representante de Oscar Ruggeri y Ricardo Gareca, Guillermo Coppola, fue a liquidar las primas de estos jugadores más los premios de todo el plantel, Martínez Sosa le dijo que el apoyo de la Comisión Directiva no se había materializado.

Coppola devolvió el dinero cobrado y le concedió un par de días más para juntar el dinero. El viernes 6 de julio, a instancias de que nadie colaboró en sanear esa deuda, el tesorero puso a disposición su renuncia a Corigiliano pero no se la aceptaron.

Coppola, al enterarse reunió a los jugadores y después de una hora decidieron que no iban a jugar contra Atlanta, de local, el domingo 8.

“En ese momento se hizo lo que se tenía que hacer. Estábamos todos mal, no cobrábamos hacía nueve meses. Y no se ganaba tanto como ahora. Nosotros sabíamos cómo se estaba manejando el club y uno no podía pasar por ciego. Si no hacíamos esa huelga, quién sabe cómo hubiera terminado Boca”.

Los jugadores también denunciaron diferencias entre los montos acordados y los que figuraban en los contratos. “Antes se firmaba por un monto, pero en el contrato figuraba otro por los impuestos. Entonces nos querían pagar lo que decía el contrato y no lo que habíamos arreglado, nos querían cagar”.

Un equipo de juveniles contra Atlanta

El fixture marcaba que el Xeneize debía jugar con Atlanta por la fecha 15. Como los profesionales habían iniciado una huelga por falta de pago, se enfrentó ese compromiso con juveniles de la Cuarta y Quinta en una Bombonera que se encontraba habilitada sólo en su anillo inferior.

El día anterior al partido, el club intimó a los jugadores a presentarse a las 16 horas en La Candela pero solamente fueron dos: Stafuza y Segovia. El enojo del director técnico en aquel entonces, Dino Sani, era evidente.

Nuevos telegramas fueron enviados a los jugadores quienes estaban reunidos en el departamento de Coppola, citándolos a las 22 horas en la sede del club. El presidente en esa tensa reunión, escuchó de boca de Coppola los motivos de la huelga y dijo que no iba a dialogar “bajo presiones”.

La cita terminó y los jugadores volvieron a donde estuvieron reunidos hasta las 4 de la mañana, en la que se incluyó la visita de dos barras históricos: José “el Abuelo” Barrita y Cacho Vigas.

Boca Juniors tuvo que recurrir a jugadores de la cuarta y quinta división para concentrar esa misma noche. Algunos fueron llamados a negocios vecinos a las casas donde vivían, porque no tenían teléfono, y se presentaron a defender los colores de Boca al día siguiente.

De los once titulares que le habían ganado a Vélez en Liniers la jornada anterior (2-1 con doblete de Ricardo Gareca el día de la despedida de Carlos Bianchi del Fortín), contra Atlanta no jugó ninguno.

El único nombre de la lista de convocados que se repitió fue el de Denny Ramírez, quien ostenta el récord en Boca de haber sido el más joven en debutar en la Primera. El atacante formoseño fue al banco en el José Amalfitani e inicial en la Bombonera.

Boca formó aquel día con Walter Medina; Javier Franco, Rubén Manfredi, Marco Dos Santos, Jorge Latorre; Néstor Tessone, Roberto Fornés, Fabián Peruchena; Denny Ramírez, Gustavo Torres y Gabriel Vales.

Ingresaron Oscar Galarza y Roberto Prado, mientras que quedaron en el banco de suplentes Miguel González, Hugo Gotte y Juan Carlos Púrpura.

PartidoFechaCompeticiónResultado
Boca Juniors-Atlanta8 de julio de 1984Fecha 15 del Campeonato MetropolitanoBoca perdió 2 a 1
Autor del gol de BocaPrimer tiempoTiro libreMarco Dos Santos
Goles de Atlanta1' y 70'Alfredo Graciani y Alfredo TorresAtlanta ganó 2 a 1

Por qué Boca jugó con camisetas blancas

Como ambos equipos coincidieron en sus colores, se hizo un sorteo para ver quien debía hacer el cambio. Finalmente, el local tuvo que buscar una camiseta alternativa pero como no tenía en el predio, la solución que encontraron fue utilizar camisetas blancas de entrenamiento, sobre las cuales los utileros les pintaron los números a mano.

La versión más difundida sostiene que Boca no tenía camisetas, pero Jorge Bitar dio otra explicación sobre lo ocurrido: “Con el tema de la camiseta contra Atlanta, estoy cansado que no digan la verdad. Teníamos camisetas, es mentira que no teníamos. Sobraban camisetas”.

“Sucede que venían a embargar todo a Boca, entonces llevaron la utilería a La Candela. Para que se den una idea, en aquellos días de 1984 llegó un oficial de justicia con la orden de embargar las máquinas industriales para lavar.”

“Esa tarde del 8 de julio de 1984 a Boca le tocó jugar con Atlanta. El referee dijo que cambiaba de camisetas el local. De La Candela sólo trajeron camisetas titulares.”

Atlanta quiso prestar camisetas, pero entrábamos en conflicto con Adidas si las usábamos. Mandaron a dos personas con una camioneta a buscar camisetas a San Justo.

Con las remeras de entrenamiento y números hechos con un fibrón, salieron a jugar así el primer tiempo. El complemento se jugó con la camiseta alternativa.

La reconstrucción de Denny Ramírez coincide con la improvisación ocurrida en el túnel: “Nosotros en ese momento no sabíamos lo que iba a pasar, ya nos habíamos puesto la camiseta tradicional de Boca para salir a la cancha, la manga larga, y estábamos en el túnel”.

“Como Atlanta salió antes a la cancha y tenía su camiseta con azul, ahí nos frenan. Como no había otro juego, tuvimos que ponernos las blancas de entrenamiento con la que habíamos hecho la entrada en calor, que estaban todas transapiradas”.

En cuestión de minutos, los auxiliares del improvisado cuerpo técnico liderado por Grillo, que en realidad estaba afectado a la coordinación de juveniles y nexo con la Reserva, consiguieron unos fibrones y betún para dibujar los números en la espalda de cada futbolista.

“Estaban todas húmedas de la transpiración por la entrada en calor. Fue ahí mismo en el túnel, antes de salir a la escalera. Nos poníamos de espaldas y pintaban el número.”

Cam camiseta blanca Boca Juniors Atlanta 1984

Características de la camiseta improvisada

La prenda utilizada por Boca contra Atlanta no era una camiseta suplente confeccionada para partidos oficiales, sino una remera blanca de entrenamiento. Su rasgo más visible era la presencia de tres tiras azules y amarillas.

Camiseta que forma parte de uno de los hechos más denigrantes en la historia de Boca y su indumentaria. El 8 de julio de 1984 los Xeneizes, con jugadores de cuarta división- ya que los profesionales estaban en huelga- enfrentaron a Atlanta.

Ante la similitud de colores en su vestimenta, el conjunto de la Ribera optó por utilizar unas casacas de entrenamiento (blancas con 3 tiras azules y amarillas). Como la ropa no tenía números, los utileros de turno usaron un fibrón para dibujarlos.

  • Color predominante: blanco.
  • Procedencia: camisetas o remeras de entrenamiento.
  • Detalles visibles: tres tiras azules y amarillas.
  • Numeración: dibujada manualmente con fibrón y betún.
  • Uso: primer tiempo del partido contra Atlanta.
  • Estado de las prendas: estaban húmedas por la entrada en calor.
  • Problema durante el partido: los números se borraron con el sudor y la llovizna.

El resultado está a la vista. La transpiración de los jugadores convirtió esa «genial idea» en un cacho de trapo con una mancha gigante en la espalda.

La leve llovizna terminó por consumar el bochorno: los números se fueron despintando con el correr de los minutos y de las gotas, y en los últimos instantes del primer tiempo ya nadie distinguía qué número tenía cada uno.

“Encima ese día justo garuaba y se empezaron a desteñir”.

Los números pintados en las camisetas mientras se jugaba el partido empezaron a difuminarse producto del sudor de los jugadores. Por tal caracter, solicitaron al árbitro Juan Bava jugar con la casaca titular en el segundo tiempo.

El pedido fue aceptado. En la segunda mitad, Boca usó su casaca tradicional.

El partido contra Atlanta

Atlanta hizo un gol al minuto por medio de Alfredo Graciani, Boca lo empató con un tiro libre de Dos Santos y Alfredo Torres le dio el triunfo a los de Villa Crespo a falta de 20 minutos para el final.

La crónica indica que ese encuentro lo perdió Boca por 2 a 1 con goles de Graciani, futuro ídolo de Boca, al minuto, empatando Dos Santos para Boca de tiro libre a los 18' y a los 70' Torres marcó las cifras definitivas del encuentro.

El tiro libre de Dos Santos ingresa. Es el empate parcial.

El resultado final es anecdótico, la derrota por 2 a 1 de local no tapó la crisis que atravesaba el club.

“Jugamos bien, tuvimos mala suerte. Ellos encontraron dos pelotas. La mayoría éramos pibes de la cantera, era un orgullo encontrarnos ahí todos juntos jugadores de diferentes categorías que jugábamos y vivíamos en La Candela.”

“La verdad es que no defraudamos, sentimos que de alguna manera estábamos devolviendo lo que estaban invirtiendo en nosotros en la pensión”.

La Bombonera clausurada y la crisis institucional

Algunos jugadores de Boca se presentaron a defender los colores en una Bombonera que solo tenía público en sus tribunas inferiores porque las superiores estaban inhabilitadas por peligro de derrumbe.

La debacle provocó que el equipo tuviera que jugar muchos partidos en otros estadios, ya que tenía a la Bombonera clausurada por problemas edilicios y de seguridad.

Para poner en contexto el mal año de Boca, hay que sumar que la cancha estuvo inhabilitada durante varios partidos por hechos de violencia y el club tuvo que alquilar varios estadios para ser local.

Como ejemplo de esto, por la fecha 13, Boca disputó el clásico ante River haciendo de local en el Monumental, en un partido que terminó 1-1.

La crisis era tal que a los futbolistas se les debía más de 7 millones de pesos, uno de los puntos determinantes de porque el equipo se presentó ante el Bohemio con jugadores no profesionales.

El 24 de agosto de 1984 en la mesa de entrada de Tribunales se dejó asentado “la fecha de subasta del estadio del Club Atlético Boca Juniors para el día 7 de septiembre de 1984 a las 14 horas”.

En ese año hasta estuvo cerca del remate por una deuda con el club Wanderers por el pase de Ariel Krasouski.

La situación de los juveniles en La Candela

Roberto Fornes, uno de los pibes que jugó ese encuentro, recuerda cómo se dio todo: “Nos adelantaron después de la práctica del viernes que a lo mejor jugábamos nosotros porque los profesionales no se presentaban por falta de pago”.

“Y nos enteramos el sábado a la tarde de una manera insólita. En mi casa no había teléfono, entonces llamaron la pizzería del papá de Fabián Peruchena, que era otro jugador, y dijeron que nos debíamos presentar a la noche en la Candela para concentrar.”

“En la Candela a veces no había ni para comer. A mí me prestaba los botines el Tigre Gareca”.

Denny Ramírez también describió las condiciones de aquellos días: “Yo vivía en la Candela y la verdad que había una malaria terrible. La carne solamente la olíamos”.

“A veces el pan de la merienda lo guardábamos para la cena y lo calentábamos a la noche en la estufa. Así cenábamos mate con tostadas. Algunos hinchas venían y nos pagaban la comida. En invierno nos bañábamos con agua fría.”

Todo eso hizo que los pibes que estuvieron en aquel partido se hicieran muy unidos. “A punto tal que hoy tenemos un grupo de WhatsApp de 60 jugadores que éramos del interior y vivimos en la Candela. Hasta el Cabezón Ruggeri está en este chat”.

Qué ocurrió después del partido

Los problemas en Boca continuaron durante varios meses más, pero el mismo domingo 8 fueron suspendidos por un mes el capitán Córdoba y Berta, y con doce días el resto de los jugadores.

Históricos del club como Passucci y Gatti se sumaron al reclamo de los jugadores. El encuentro contra Huracán que se debía jugar el 15 pidió ser postergado para el 26 de julio, en arreglo con el club de Parque Patricios.

El martes 17 iban a reunirse los jugadores titulares con el presidente para resolver su situación, pero Corigliano se les adelantó y decidió pedirse una licencia por 60 días hasta el mes de septiembre.

La licencia fue otorgada y el vicepresidente segundo Cándido Vidales tomó el cargo del club de La Ribera, levantando la sanción a los jugadores en huelga.

El 19 de julio, Boca volvió a los entrenamientos con sus jugadores titulares. Los chicos que habían defendido la camiseta blanca en esa ocasión habían cumplido con su parte.

Las llamas llegaron hasta la AFA y Julio Grondona ordenó postergar el siguiente partido contra Huracán por el Torneo Metropolitano, por lo que Boca recién jugó otra vez dos semanas más tarde, días después de que Corigliano se tomara licencia.

Boca le ganó 2-1 a Instituto de Córdoba en la Bombonera con tantos de Carlos Mendoza y Ruggeri.

El camino hacia la intervención

La situación de Corigliaro era insostenible. Pide licencia y asume Cándido Vidales. El tesorero Martínez Sosa pide una convocatoria de acreedores y la intervención del club.

El presidente Raul Alfonsín envía a Federico Polak como interventor. Hombre del rugby quién vino con Daniel Campos, pintado de azul y oro, como empleado.

Vidales me pidió que todas las tardes ayudara a Polak para explicarle el manejo interno del club. Pasados unos meses, el interventor me dijo: si se juntan todas las agrupaciones, yo les entrego el club sin elecciones.

En septiembre retornó a sus funciones Corigliano, pero duraría poco ya que en noviembre se alejó definitivamente de la institución junto a sus laderos Pedro Orgambide y Horacio Blanco, quienes pidieron la intervención del club.

A fines de noviembre, Federico Polak tomó las riendas de Boca Juniors y allanó el camino para las elecciones, pero Antonio Alegre contaría con el apoyo unánime de todas las agrupaciones y no hicieron falta las urnas.

Asumió a principios de 1985.

El rescate económico de Boca Juniors

A lo largo de ese segundo semestre de 1984, clausurarían La Bombonera y hasta fijarían una fecha de remate, algo que fue salvado agónicamente por la reunión de un dinero acercado por un grupo de “Notables” convocados por el ex tesorero Martínez Sosa, entre los que figuraban el Puma Armando, Carlos Heller y Julio Víctor Lajst, entre otros, más lo recaudado por una gira -poco fructífera en lo futbolístico- por Europa.

Antonio Alegre recibió un club armado. Con una convocatoria que abonar cada septiembre. Pero comenzaron a comprar jugadores y a endeudarse el club.

En un momento, Asiaín me dice que había que vender la Ciudad Deportiva para que Boca siga existiendo. La oferta era de ocho millones de dólares, una cargada.

Me vuelve a llamar Asiaín, nos dice que la oferta era de veintitres millones de dólares. Se salvó Boca, pero mal vendió la Ciudad Deportiva.

Año 1992. Mi agrupación mandó a tasar la Ciudad Deportiva al Banco Crédito Argentino y nos dijeron que valía cuarenta millones regalándola.

Dos de los dirigentes más representativos de la historia de Boca Juniors, como Alberto Armando y Antonio Alegre terminaron mal económicamente. Hoy, Boca Juniors, por gestión personal, ayuda económicamente a ambas familias.

Así como digo, también vale decir qué quienes pusieron plata, la cobraron. Desde Mauricio Macri que puso los doscientos mil dólares por la compra de Walter Perazzo en 1988; Martínez Sosa que puso arriba de la mesa cuatrocientos mil bonex y los trescientos mil dólares de Armando.

Todo ese dinero entró en la convocatoria y cobraron todos.

El valor histórico de la camiseta de 1984

La camiseta blanca con los números pintados se convirtió en una síntesis visual de la crisis de Boca Juniors. La prenda mostró, en un solo partido, la ausencia de recursos, la huelga de los profesionales, la utilización de juveniles y el estado de emergencia institucional que atravesaba el club.

La histórica camiseta de Boca con los números pintados quedó vinculada a una Bombonera parcialmente habilitada, a un equipo formado por futbolistas de inferiores y a una derrota que pasó a segundo plano frente a la dimensión de la crisis.

La tarde del 8 de julio de 1984 quedará marcada en la historia de Boca Juniors, uno de los equipos más poderosos del continente y de Argentina. La situación que transitaba el club por aquel entonces era totalmente distinta a la actual.

Los libros, avalados por los hechos, lo describen como el peor año de la rica historia de la institución. La entidad azul y oro había tocado fondo.

Hoy, de aquella época quedan principalmente las fotografías del partido contra Atlanta y el recuerdo de las remeras blancas con los números borrándose por la lluvia y la transpiración.

“Ninguno de los pibes que jugamos nos quedamos con esa camiseta. ¿Sabés lo que valdría hoy? Lo que sí hicimos en su momento fue una réplica.”

La camiseta original no quedó en poder de los juveniles que disputaron el partido, pero la réplica permitió conservar la memoria de una jornada que representa uno de los momentos más singulares y dramáticos de la historia de Boca Juniors.

Boca-Atlanta 1984

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