Boca Juniors se consagró campeón de la Supercopa en 1989 al derrotar por penales a Independiente, después de dos empates 0-0, y volvió a instalarse en el primer plano internacional tras varios años de dificultades deportivas, económicas e institucionales.
En la Supercopa Argentina, Boca también alcanzó el título en 2018 y 2022, con lo que igualó a River como uno de los únicos equipos que repitieron la conquista de ese trofeo.
La Supercopa de 1989: el título que cambió la historia de Boca
La Supercopa tenía en 1989 su segunda edición, luego del muy buen debut, en repercusión del público, donde se consagró Racing.
El torneo reunía a los campeones de la Libertadores, y Boca volvió al primer plano internacional al ganar la Supercopa 89.
El sorteo le hizo un guiño a Boca, porque sería uno de los dos equipos (el otro era el campeón defensor) que partirían adelantados, sin tener que disputar la primera ronda.
Por eso la obtención de la Supercopa, frente a un excelente Independiente fue tan importante para la historia del club.
El contexto de una conquista esperada
Diego Maradona había celebrado el título de 1981 en el atardecer del 15 de agosto, en una imagen que quedó como símbolo de una jornada pletórica.
El colorido inigualable de los viejos palcos de la Bombonera, desbordantes de público y alegría.
El césped oculto por la marea humana.
Y él, recortado por sobre todos.
Ya en andas, con el brazo derecho extendido y el puño cerrado.
Era Diego Armando Maradona, en el atardecer del 15 de agosto de 1981, celebrando el título, pero viendo el futuro.
Luego llegarían años de frustraciones para Boca.
Ese paso de Diego fue una brisa en medio de la tormenta.
Que despejó los nubarrones solo por un rato.
Como una Cenicienta futbolera, a Boca le llegaron las 12 cuando el genio se marchó y volvió a su realidad doméstica, que tocaría fondo en un ‘84 plagado de problemas.
A partir de la temporada siguiente, comenzó a asomar la cabeza, nutriéndose de algunos resplandores del pasado, la calidad de sus jugadores y su fuerza eterna.
Pero de campeonatos, ni hablar.
Aquella vuelta olímpica del ‘81 se iba alejando.
“Para Boca ganar la Supercopa del ‘89 fue un punto de inflexión en su historia. Hay un antes y un después de esa conquista, porque se venía de muchos años de graves problemas deportivos y económicos.”
“En pocos años, Boca pasó de casi perder la Bombonera y no competir a la altura de su historia, a ganar esa Supercopa frente a un coloso de esos tiempos, como era Independiente”.
El camino hasta la final
Boca había arrancado el ‘89 pleno de ilusiones.
Puntero en el torneo local y de regreso en la Copa Libertadores.
A mitad de año, ambos sueños se habían esfumado.
Ni siquiera el consuelo de la Liguilla, donde perdió la final con San Lorenzo, que decretó el fin del ciclo de José Omar Pastoriza como entrenador.
Era el momento de Carlos Aimar, otrora mano derecha de Carlos Griguol, ante su primer gran desafío, luego de una interesante experiencia en Deportivo Español.
Para Juan Simón, el DT fue clave en la conquista: “El Cai fue fundamental. Tanto él como todo su cuerpo técnico. Era un entrenador joven, trabajaba mucho en la unión del grupo y era uno más”.
“Vivía todo con mucha intensidad y nos transmitía esa pasión, más allá de todos sus conocimientos.”
“Entrábamos a la cancha muy mentalizados, gracias a sus palabras, porque era un gran motivador, además de ser un entrenador que sabía muchísimo”.
En esa unión de plantel y cuerpo técnico comenzó a edificarse el sueño del postergado título.
El plantel contaba con la base del equipo que había peleado hasta el final contra Independiente el torneo 1988/89, a los que se habían sumado Blas Giunta, el Bocha Ponce y Víctor Marchesini.
En ese torneo que se les había escapado unos meses antes, fueron muy irregulares, con partidos buenísimos y otros más flojos.
A esa Supercopa le apuntaron con todo y la tomaron con mucha seriedad, para intentar sacarse la espina del campeonato local, donde habían estado mucho tiempo primeros.
Cuartos de final contra Racing
La ida contra la Academia fue un abúlico empate en cero en la Bombonera.
La revancha fue victoria 2-1 con un penal convertido por el Bocha Ponce y un cabezazo de José Luis Cuciuffo, una de las tantas variantes que tenía ese equipo en ataque.
En esa Supercopa, Boca solo recibió un gol en los seis partidos.
Fue Racing, en la revancha de los cuartos de final, donde Boca ganó 2-1.
Semifinal contra Gremio
En la semifinal aparecía Gremio, que eliminó a dos equipos argentinos en las fases anteriores, River y Estudiantes, y había sido el verdugo de Boca en la edición del ‘88.
El empate en cero en la ida fue clave para afrontar la revancha con confianza, en una Bombonera a tope.
Apenas iba un cuarto de hora, cuando Latorre y Marangoni edificaron una gran jugada, que culminó con un golazo del capitán.
“La semifinal contra Gremio fue inolvidable, porque tuve la suerte de hacer un golazo y nunca sabré cómo la gente se enteró que al día siguiente cumplía años y me cantaron durante quince minutos el feliz cumpleaños”.
“Yo jugaba y saludaba, levantando la mano también para poder seguir concentrado en el partido.”
“El público estaba como enajenado. Fue tan maravilloso como inesperado y difícil de absorber. Un verdadero regalo”.
Para Diego Latorre también configuró un momento especial: “Lo recuerdo particularmente porque la cancha estaba muy eufórica, y le cantaban el feliz cumpleaños a Claudio”.
“Hicimos una linda jugada por la derecha y ese tanto no fue uno más. Nos dio calma y seguridad para afrontar lo que quedaba del partido”.
“Además, fue una maravilla de gol. Para mí, la belleza es práctica, no es un adorno”.
La final contra Independiente
Habían llegado a la final dos buenos equipos.
Con el condimento de haberse enfrentado 15 veces en las últimas tres temporadas, entre amistosos, torneos de primera división, liguillas y Supercopa.
En la previa, era imposible hacer un pronóstico certero.
Diego Latorre había debutado en Primera División dos años antes, pero en aquella temporada del ‘89 logró afirmarse como titular.
“Independiente tenía un equipazo, con el Bocha siempre vigente, ya en el tramo final de su carrera. Recuerdo a Pedro Monzón, que era implacable atrás”.
“Independiente era sinónimo de prestigio, del ADN del fútbol argentino. Fueron dos partidos durísimos”.
“Ellos tenían un sobresaliente mediocampo, donde estaba Ludueña, que sabía manejar muy bien los ritmos, y nosotros un equipo de excelentes jugadores, muchos de ellos con amplia trayectoria”.
Fueron 180 minutos donde no hubo goles y muy pocas situaciones frente a los arcos.
Independiente, huérfano de Bochini en la ida por una lesión, recién reapareció en el segundo tiempo de la revancha, sin estar en plenitud.
| Instancia | Resultado |
|---|---|
| Ida | 0-0 |
| Revancha | 0-0 |
| Definición | Boca ganó por penales 5-3 |
La definición por penales
Para el momento de los penales, Boca no tenía en cancha a su ejecutor habitual, Alfredo Graciani, que debió salir por una lesión en su muslo derecho.
Con la definición igualada en dos por las concreciones de Ponce, Bianco, Marchesini y Altamirano, era el turno de un joven Diego Latorre.
“Me atreví a pedir un penal. Es un momento de inconsciencia necesario, porque a veces, cuando uno lleva varios años, puede tener un exceso de responsabilidad”.
“Todos saben a la perfección lo que significa convertir, pero, sobre todo, errar en una definición”.
“Cuando me confirmaron en la lista, me sentía confiado, sabiendo que como era un pibe, si no lo hacía, nadie iba a reprocharme mucho”.
“Eso me liberó. Lo complicado fue que los cuatro remates anteriores habían sido gol”.
“Puse la cabeza en blanco, sabiendo que, al haber surgido de Boca, estaba educado para los momentos límite”.
“Cuando la vi entrar, sentí alegría y alivio”.
Luego de Diego, también anotaron Rubén Darío Insúa e Ivar Stafuzza.
El penal atajado por Navarro Montoya
Allí llegó el momento donde comenzó a torcerse la historia, cuando el Mono desvió el disparo de Artime.
El Mono Navarro Montoya había llegado a mediados del ‘88, cumpliendo el sueño del pibe.
Enseguida se hizo dueño del arco de Boca y tuvo en aquella noche su primer abrazo con la gloria, atajando el legendario penal ante Luis Artime.
“Con Independiente nos conocíamos bien. La serie de penales tuvo muy buenas ejecuciones de ambos lados”.
“En el de Artime, aguardé hasta último momento, porque esperaba que la cruzara para asegurarla”.
“Pero cuando vi que abrió el pie, me impulsé todo lo que pude y logré desviarla con la punta de las dos manos”.
“Si bien el remate fue a una altura que puede favorecer al arquero, para mí estuvo bien ejecutado, porque fue al lado del palo”.

El penal decisivo de Blas Giunta
Boca estaba a las puertas del título.
La responsabilidad y el privilegio estaban en el pie derecho de Blas Giunta, ese infatigable batallador de la mitad de la cancha, que había arribado al club pocos meses antes, para ponerse una camiseta que parecía hecha a su medida.
Tomó una corta carrera y su remate entró con claridad en el arco y en la leyenda.
Allí fue el delirio.
Corridas para todos lados, abrazos, festejos y una popular visitante que parecía explotar.
Todas las gargantas boquenses liberaron el atragantado grito de campeón, con la alegría de superar a Independiente, que se había convertido en una sombra en los últimos tiempos.
La definición terminó 5-3 para Boca.
La celebración y el significado del título
“En aquel momento, esa Supercopa fue como ganar una Copa Libertadores. Tanto para nosotros como para los hinchas, que estaban enchufadísimos”.
Las palabras de Juan Simón ponen en contexto lo que fue la obtención de ese torneo, para un pueblo futbolero pasional como pocos y sediento de títulos.
“Si hablás con cualquier hincha de aquellas generaciones, te van a decir lo mismo. Porque nosotros así lo sentimos hasta el día de hoy”.
Para el Mono Navarro Montoya fue un momento inolvidable.
“Fue una alegría indescriptible, sin igual, por todo lo que significaba para mí que apenas llevaba un año en el club”.
“Salir campeón luego de tantos años era el sueño del pibe cumplido”.
“Además, pude dar la vuelta olímpica junto con mi hermano, que falleció pocos meses más tarde”.
“Es un título referencial e inolvidable”.
El buzo que usó durante toda la Supercopa era la camiseta del CASI.
Era una época donde los arqueros no estaban uniformados como ocurre hoy.
Tenían esa creatividad y les daban el espacio para poder personalizar las camisetas.
“Me pareció una linda idea, que terminó quedando en la historia del club”.
Lo que más impactó de ese día fue la locura de la gente.
No se podía creer lo que era la popular de Boca desde un rato largo previo al inicio del partido.
El puente Pueyrredón estaba inundado de hinchas que volvían caminando y festejando.
Eran las tres de la madrugada y seguían dando notas.
Era el primer título de Juan Simón en el fútbol argentino y con la camiseta de Boca.
El equipo campeón de la Supercopa 1989
El equipo de la noche del título estuvo integrado por Carlos Navarro Montoya, Ivar Stafuza, Juan Simón, Víctor Marchesini, José Luis Cuciuffo, Blas Giunta, Claudio Marangoni, José Daniel Ponce, Diego Latorre, Alfredo Graciani y Walter Perazzo.
También formaron parte del plantel Alejandro Barberón, Sergio Berti, Fabián Carrizo, Humberto Gutiérrez, Ángel Guillermo Hoyos, Hugo Musladini y Walter Pico.
El entrenador fue Carlos Daniel Aimar.
- Carlos Fernando Navarro Montoya
- Ivar Gerardo Stafuza
- Juan Ernesto Simón
- Víctor Hugo Marchesini
- José Luis Cuciuffo
- Blas Armando Giunta
- Claudio Oscar Marangoni
- José Daniel Ponce
- Diego Fernando Latorre
- Alfredo Oscar Graciani
- Walter Osvaldo Perazzo
El papel de Diego Latorre
Latorre fue la mejor aparición en muchos años de un jugador surgido de las inferiores.
Con habilidad, destreza y calidad, se había ganado un lugar en el equipo y en el corazón del hincha.
“Fue mi primer gran logro como deportista, siendo parte importante del equipo”.
“Esa Supercopa me consolidó como futbolista, compitiendo en la máxima exigencia, como lo es el hecho de ejecutar un penal en la final”.
“Creo que en esos partidos con Independiente logré estar a la altura, jugando con excelentes compañeros y enfrentando a grandes adversarios”.
“Era un pibe de la casa, que sabía lo que era el mundo Boca, pero allí pude dar un paso más, corriendo los límites”.
“Sentí una superación personal. Conseguir ese título que tanto esperaba el club nos reivindicó a nosotros y le dio mucha felicidad al pueblo boquense”.
La Supercopa Argentina y los títulos de Boca
La Supercopa Argentina se juega desde 2012.
Boca Juniors suma dos títulos de Supercopa Argentina e iguala a River como uno de los únicos equipos que han repetido en este trofeo.
| Equipo | Títulos |
|---|---|
| River Plate | 2 |
| Boca Juniors | 2 |
| Arsenal | 1 |
| Huracán | 1 |
| Lanús | 1 |
| San Lorenzo | 1 |
| Vélez | 1 |
Boca campeón en 2018
Boca Juniors se consagró campeón de la Supercopa Argentina por primera vez al derrotar por penales a Rosario Central, en una intensa final jugada en el estadio Malvinas Argentinas, en Mendoza.
Boca, campeón de la Superliga 2017/18, se impuso por 6-5 en la definición por penales luego de igualar 0-0 en los noventa minutos con Central, que llegó a la final como ganador de la Copa Argentina de la temporada pasada.
Darío Benedetto, Carlos Tevez, Cristian Pavón, Sebastián Villa, Julio Buffarini y Carlos Izquierdoz anotaron los seis goles de Boca.
Para Central anotaron Néstor Ortigoza, Leonardo Gil, el chileno Alfonso Parot, Fernando Zampedri y Matías Caruzzo.
El arquero de Boca Esteban Andrada contuvo el remate de Fabián Rinaudo.
Boca ganó la Supercopa Argentina por primera vez después de perder las finales de 2012 contra Arsenal de Sarandí, 2015 frente a San Lorenzo por 4-0 y 2018 con un doloroso tropiezo por 2-0 frente a River.
Fue también el primer título de Boca bajo el mando de Gustavo Alfaro, el entrenador que reemplazó en enero pasado a Guillermo Barros Schelotto tras la final de la CONMEBOL Libertadores frente a River Plate.
Para Boca fue el título 68 de su historia, el primero tras la conquista de la Superliga del año pasado, pero también un importante desahogo luego de las finales perdidas contra River.
Boca campeón en 2022
Boca derrotó a Patronato y se consagró campeón de la Supercopa Argentina 2022 en el estadio Único Madre de Ciudades de Santiago del Estero.
El equipo de Hugo Ibarra se coronó por segunda vez en este certamen.
El conjunto xeneize derrotó 3-0 a Patronato y dio la vuelta olímpica en el estadio Único Madre de Ciudades de Santiago del Estero.
Darío Benedetto fue la figura del partido al anotar tres goles.
Patronato poco pudo hacer ante la clara superioridad del rival.
Con la consagración de Boca, el Xeneize sumó un nuevo trofeo a sus vitrinas y se ubicó junto a River como uno de los equipos con más títulos de Supercopa Argentina.
Un título bisagra para el club
A la hora del balance, los protagonistas dejan sus reflexiones sobre un título bisagra en la historia contemporánea de Boca.
“Habíamos logrado algo importante y era que el equipo saliese de memoria, porque jugábamos siempre los mismos”.
“Navarro Montoya, Stafuzza, yo, Marchesini y Cuciuffo; Giunta, Marangoni, Ponce, Latorre; Graciani y Perazzo. Éramos un equipo sólido”.
La noche de la final fue maravillosa.
La obtención de esa Supercopa fue el primer logro luego de tantos años difíciles.
A eso se sumó unos meses después la Recopa ante Nacional de Medellín, campeón vigente de la Libertadores y que había perdido la final Intercontinental ante el Milan de Arrigo Sacchi.
“Eso que un tiempo atrás parecía una utopía, lo logró ese plantel, cuerpo técnico, dirigentes, hinchas y socios, que pusieron el corazón, el cuerpo y el alma en un momento muy difícil del club”.
Un par de años después, llegaría el Maestro Tabárez a la dirección técnica, para volver a gritar campeón.
Y un lustro más tarde, Carlos Bianchi, para acostumbrar al pueblo Xeneize a las vueltas olímpicas.
Pero hubo un tiempo donde varias generaciones sufrieron por ver a su Boca lejos de la pelea grande.
Aquel grupo de jugadores supo que la Supercopa ‘89 era la chance de sumar otra estrella en el escudo.
Y de quedar por siempre en la historia.