Basílica de San Pedro: partes principales y características

La Basílica de San Pedro es uno de los edificios más grandes del mundo y la mayor de las basílicas papales. Se levanta en la Ciudad del Vaticano sobre el lugar tradicionalmente identificado con la tumba del apóstol Pedro y reúne arquitectura renacentista, decoración barroca, memoria paleocristiana y una extraordinaria concentración de obras de arte.

La basílica actual fue construida a lo largo de más de un siglo, a partir de 1506, sobre la antigua basílica constantiniana. En su diseño y decoración participaron Donato Bramante, Rafael Sanzio, Antonio da Sangallo, Miguel Ángel, Carlo Maderno, Giacomo della Porta, Domenico Fontana y Gian Lorenzo Bernini.

Origen histórico de la basílica

San Pedro, el apóstol mayor, fue crucificado y enterrado en el Circo de Calígula, durante la feroz persecución de los cristianos por parte de Nerón. El emperador sostenía que los cristianos habían sido los responsables del incendio de Roma del año 64 d.C.

San Pedro es considerado el primer Papa, en consecuencia para el gobierno papal el lugar de su martirio era el ideal para levantar el santuario principal de la Iglesia Católica. La basílica de San Pedro del Vaticano se levanta sobre la tumba del apóstol san Pedro, ubicada en una necrópolis del siglo I.

En este lugar, sobre la Colina del Vaticano y más allá del río Tíber, en el año 318 d.C. el Emperador Constantino decidió construir una grande Basílica en honor al Apóstol San Pedro, llamada Basílica Constantiniana. La construcción fue iniciada entre los años 319 y 322, fue consagrada en el 326 d.C. y finalmente concluida alrededor del 349 d.C.

La historia de la Basílica de San Pedro empieza en el siglo IV cuando el emperador Constantino decide construir una basílica donde había sido enterrado el apóstol. En el 329 la construcción de la basílica fue terminada. La iglesia se utilizaba para la celebración del culto, como cementerio cubierto y como sala de banquetes funerarios.

La antigua basílica constantiniana

Esta primera iglesia obedecía a un planteamiento revolucionario, pues supuso la adopción para los templos cristianos de un tipo de edificio, la basílica, que en el mundo romano se usaba para la actividad política y se localizaba en el foro.

San Pedro surgió así como un espacio de grandes dimensiones, dividido en tres naves porticadas, en cuyo extremo se colocó un altar. Frente a los espacios bajos y recogidos de la arquitectura abovedada del Imperio romano, la basílica constantiniana destacaba por su elevación.

El techo era de madera y sus grandes columnas, reutilizadas de otros edificios romanos y por ello de formas muy variadas, alcanzaban los nueve metros de altura. Dos de ellas, de mármol negro africano, se conservan todavía hoy, situadas a ambos lados de la puerta central de la basílica renacentista.

Su suntuosa decoración interior presentaba policromías y mosaicos habituales en la arquitectura paleocristiana. Durante la Alta Edad Media fue el principal sitio de peregrinación en Occidente.

La vieja Basílica de Constantino, se mantuvo en pie hasta la época del Papa Paulo V, en ese mismo período fue destruida completamente. La primera basílica vaticana fue construida por el emperador Constantino en el siglo IV, y estuvo en pie durante más de 1.000 años, hasta que los Papas del Renacimiento la derribaron para poder levantar la que hoy contemplamos.

El deterioro y la decisión de construir una nueva basílica

Con el paso de los siglos, la basílica romana sufrió un inevitable deterioro que se agravó durante el siglo XIV cuando los papas trasladaron su sede a la ciudad francesa de Aviñón. San Pedro simbolizaba como ningún otro edificio la decadencia de la capital de la Cristiandad.

Sus frescos estaban cubiertos de polvo y algunos muros amenazaban con derrumbarse. Un siglo más tarde, San Pedro era todavía una enorme basílica medieval, cargada de simbolismo, pero en estado de ruina.

Se encontraba rodeada por una amalgama de edificios con diferentes fachadas y estructuras. Y el espacio que precedía al conjunto era, literalmente, un descampado.

Por otra parte, a lo largo de los siglos se habían llevado a cabo numerosas modificaciones y añadidos en la basílica, que alteraron su concepción original. Todo ello hacía urgente emprender una restauración a fondo de la basílica.

En el siglo XV, con la llegada del Renacimiento, se realizaron diversos estudios sobre el estado en que se encontraba el principal templo de la Cristiandad. Así lo hizo el arquitecto florentino y funcionario papal León Battista Alberti, en diversos análisis recogidos en su tratado De re Aedificatoria (1450).

El papado, que en 1420 había retornado a Roma de la mano de Martín V, propugnaba un renacimiento de la Iglesia católica que pasaba por recuperar la gloria pasada de las iglesias y monumentos de Roma, entre ellos la basílica de San Pedro.

En lugar de una restauración, se optó por construir una nueva basílica según las líneas del arte renacentista. Fue el papa Nicolás V quien en 1447 decidió que para simbolizar el regreso de la Iglesia al Vaticano se precisaba una construcción en la cual se reconociera una nueva etapa para la Iglesia católica.

Era necesario anunciar que la Iglesia volvía a la ciudad con su poder terrenal y espiritual. Era necesario refundar Roma.

La construcción renacentista

En 1506 Julio II inicia la construcción de una nueva basílica en reemplazo de la ya existente encargando el proyecto al arquitecto Donato Bramante. En el 1506 fue puesta la primera piedra de la nueva Basílica; las labores se extendieron por más de un siglo.

La construcción la encargó el papa Julio II en 1506 y tardó casi 120 años en terminarse. Las obras se prolongaron durante 160 años y en ellas trabajaron artistas de primer orden.

La desmesurada ambición del Papa Julio II para sí mismo y para el papado, dio comienzo a la realización de la iglesia más grandiosa y famosa del mundo, donde trabajaron algunos de los mejore artistas tales como Miguel Àngel, Antonio da Sangallo, Carlo Maderno y Gian Lorenzo Bernini.

El proyecto de Bramante

El proyecto de Donato Bramante para la basílica de San Pedro, aprobado por el papa Julio II en 1506, planteaba un diseño en forma de cruz griega, con todos los brazos de la misma longitud, en contraste con la cruz latina de la basílica constantiniana.

Bramante propuso una enorme estructura de planta central en forma de cruz griega encerrada dentro de un cuadrado con una inmensa cúpula sobre el centro. Bramante propone una planta en cruz griega (cuatro brazos iguales), como las iglesias bizantinas del siglo IX.

El modelo de cruz griega nació en las iglesias ortodoxas del Imperio romano de Oriente, herederas a su vez de santuarios de origen persa. Adoptar esta tipología suponía romper con la tradición latina y el modelo de basílica romana.

Bramante pretendía que San Pedro de Roma simbolizase la renovación de la Cristiandad, por lo que debía diferenciarse de cualquier otra iglesia católica, pero otros lo vieron como una traición a los antepasados.

La demolición de la iglesia original por parte de Bramante le valió el apodo de «Maestro Ruinante». Su atrevido diseño sentó las bases, pero murió antes de que se terminara.

Rafael, Sangallo y la discusión sobre la planta

A Bramante le sucedió como arquitecto en jefe Rafael, y cuando murió Rafael, tomo las riendas Miguel Ángel, el cual proyectó la cúpula que vemos hoy. Tanto Miguel Ángel como Rafael aportaron grandes cambios al proyecto original.

Al fallecer Bramante en 1514, las obras pasan a Rafael Sanzio y se discuten varias propuestas hasta 1521. Rafael muere en 1520 y la construcción continúa con Antonio da Sangallo el Joven, quien en 1538 concreta su proyecto para la basílica.

En las décadas siguientes se mantendría la vacilación entre ambos modelos. Rafael Sanzio abogó por la planta de cruz latina, mientras que Antonio da Sangallo, Baldassare Peruzzi y Miguel Ángel retornaron a la forma de cruz griega de Bramante.

Tras la muerte de Bramante, la obra pasó a manos de Giuliano da Sangallo y Fra Giocondo. Tras la muerte de Giuliano da Sangallo y Fra Giocondo en 1515, Rafael se hizo cargo del proyecto y le añadió sus propios retoques al diseño.

Miguel Ángel y la cúpula

Finalmente Miguel Ángel fue nombrado arquitecto pontificio en 1546, cuando tenía 72 años. En la correspondencia con Vasari, su primer biógrafo, Miguel Ángel escribió: «Creo que Dios me ha confiado esta obra».

En 1546, al fallecer Antonio da Sangallo, el arquitecto nombrado fue Michelangelo Buonarroti quien dará la forma definitiva al diseño, simplificando la planta al eliminar las sacristías con torres de las esquinas del cuadrado diseñadas por Bramante.

Esto transformó los límites exteriores del área en un muro envolvente continuo dando unidad y coherencia al volumen del edificio. Miguel Ángel reforzó la estructura ya que el eje de su idea era la erección de una imponente cúpula peraltada, sobre un importante tambor, que se elevaría bastante más que la propuesta original de Bramante.

Enseguida elaboró un nuevo proyecto para San Pedro que, en respuesta a los defectos del de Sangallo, proponía eliminar los campanarios y todo exceso ornamental para engrandecer la cúpula central y conseguir así una mejor iluminación en el interior.

Además, sus naves eran más pequeñas, lo que debía abaratar la construcción. Miguel Ángel siguió muy de cerca el avance de las obras.

Características estructurales de la cúpula

Al ser nombrado arquitecto pontificio en 1546, Miguel Ángel recuperó el modelo de planta central propuesto por Bramante, pero aumentando la luminosidad mediante una cúpula mayor que debía reposar sobre un tambor aún más elevado.

La influencia de Brunelleschi es patente en el diseño de esta nueva cúpula. El arquitecto escribió a Florencia en 1547 solicitando detalles técnicos de la cúpula de Santa Maria dei Fiori, cuyo diseño de doble cascarón estaba a su vez inspirado en el Panteón de Roma.

Se buscaba crear así un efecto que engrandeciera la luz natural, mostrando al visitante una piel interior de gran ligereza sostenida gracias a la estructura exterior más pesada.

La piel interior, construida desde dentro, es totalmente hemisférica, mientras que la exterior tiene una forma ovoide más resistente.

El diámetro interior de la cúpula, diseñada por Miguel Ángel, es de 41,47 metros, lo que supera el récord de los antiguos edificios romanos de esa época, incluido el Panteón.

Miguel Ángel no llegó a ver terminada la cúpula, y ni siquiera comenzó su construcción. Su diseño fue heredado por Giacomo della Porta, quien se encargó de adaptar el proyecto y de dirigir las obras, que finalizaron en 1590.

Su construcción fue terminada veinticuatro años después de su muerte por Domingo Fontana y Jacobo de la Porta. Este último fue el encargado de concluir el proyecto de Michelangelo y al morir en 1602 sólo quedaba por erigir la fachada y diseñar la plaza.

Cúpula de la Basílica de San Pedro interior

Carlo Maderno y la planta de cruz latina

La forma definitiva de la basílica de San Pedro quedó fijada por el arquitecto Carlo Maderno en 1607. Su objetivo era dar coherencia a una iglesia que, tras más de un siglo de obras, aún no se había terminado y en la que se combinaban secciones nuevas con otras de más de un milenio de antigüedad.

Finalmente, Carlo Maderno instauró el modelo latino definitivo, aunque conservando el diseño del crucero propuesto por Bramante como espacio central.

A petición del Papa Pablo V el imponente edificio fue ampliado ulteriormente por Carlo Maderno en un proyecto con una auténtica planta de cruz latina, que luego enriqueció con la fachada del 1614.

Maderno, sobrino de Domenico da Fontana, extendió las tres naves de acceso a la basílica para otorgarle una estructura definitiva de cruz latina.

El papa Pablo V decide prolongar la iglesia hacia el frente con el arquitecto Carlo Maderno, transformando la planta en cruz griega de Bramante en una planta en cruz latina, tradicional de las iglesias de Occidente.

Maderno prolonga la bóveda del brazo delantero, colocando a ambos lados una serie de capillas cubiertas con cúpulas ovales y en el exterior continúa el muro diseñado por Michelangelo resaltando el frente con grandes columnas adosadas.

Esta prolongación provoca un interesante efecto espacial, pues al entrar en el templo el visitante no puede evitar dirigir la vista hacia la cúpula mientras avanza en línea recta. Heinrich Wölfflin, historiador del siglo XIX, llamaba a este efecto «espacio dirigido hacia el infinito».

Hay que tener en cuenta, por otra parte, que San Pedro es una iglesia monumental única en su concepción, pensada para el peregrinaje y los actos multitudinarios y no para las ceremonias de culto convencionales.

La fachada de San Pedro

El proyecto de Maderno incluía la actual fachada de la basílica, que fue terminada en 1615. Las labores fueron iniciadas en el 1607 y luego completadas por el arquitecto Carlo Maderno en el 1614.

Su diseño difería notablemente de las propuestas anteriores y desde el primer momento fue objeto de críticas por su estilo demasiado recargado y por el hecho de que el ático ocultaba a la vista parte de la cúpula mayor.

Maderno también proyectó dos brazos laterales terminados en campanarios, que nunca se construyeron. Alterando el diseño original propuesto por Miguel Ángel, el proyecto de Carlo Maderno coloca la gigantescas columnas contra la fachada en lugar de frente del edifico.

La fachada presenta un orden de columnas corintias y pilares que sostienen una grandiosa cornisa con un tímpano central, rodeado por un balaustre con trece estatuas.

ElementoCaracterísticas
Anchura de la fachada114,69 m
Altura de la fachada54,44 m
ArquitectoCarlo Maderno
EstiloRenacimiento y Barroco

Sobre el arquitrabe un grabado recuerda la circunstancia de la construcción durante el pontificado de Papa Paulo V Borghese (1605-1621): «IN HONOREM PRINCIPIS APOST PAVLVS V BVRGHESIVS ROMANVS PONT MAX AN MDCXII PONT VII».

En cima de la entrada central encontramos la ventana de «Balcón de las bendiciones», donde el Sumo Pontífice, en las celebraciones de Navidad, Pascua y en su elección, imparte su primera bendición «Urbi et Orbi» (a la ciudad y al mundo).

El pórtico y las cinco puertas

El pórtico se extiende a lo largo de los 115 metros de la luz de la fachada. Se accede por la reja central colocada en la fachada y permite el acceso a la basílica a través de cinco puertas.

  • La Puerta de la muerte, realizada en el 1964 por Giacomo Manzu. Es la puerta utilizada para las procesiones fúnebres.
  • La Puerta del bien y el mal, realizada por Luciano Minguzzi entre el 1970 y 1977.
  • La puerta central, la Puerta de Filarete, realizada por Antonio Averulino llamado Filarete entre 1439 y el 1445.
  • La Puerta Santa, realizada por Vico Consorti en el 1950.

Cinco son las puertas que permiten el acceso a la basílica. La Puerta Santa de la Basílica de San Pedro data de 1500, mientras el umbral de San Juan de Letrán data de 1423.

Entre las miles de puertas santas que se encuentran por el mundo, la de San Pedro es la más importante, pero no la primera. La apertura de la Puerta Santa es un rito fundamental del Jubileo, que representa la oferta de un «recorrido extraordinario» hacia la salvación.

Dimensiones y organización espacial

El edificio en sí es verdaderamente gigantesco. Consta de una larga nave de 211,5 metros (incluido el nártex) y la cúpula mide 42 metros de diámetro alcanzando los 132,5 de altura.

El edificio es de imponentes dimensiones. Consta de una larga nave de 211,5 metros (incluido el nártex) y alcanza los 132,5 de altura gracias a la cúpula, para una superficie total de 23000 metros cuadrados aproximadamente.

Presenta un total de 45 altares y de 11 capillas, donde se alojan un gran número de obras de valor histórico inestimables.

Actualmente la basílica de San Pedro es un edificio que mide 218 metros de largo y 136 metros de altura hasta su cúpula. Cuenta con una superficie de 23.000 m2.

CaracterísticaDato
Longitud de la nave211,5 metros
Longitud señalada en el pavimento186 m
Superficie aproximada23.000 metros cuadrados
Altura hasta la cúpula132,5 metros
Número de altares45
Número de capillas11

La nave central

Inmediatamente al interno de la puerta central se encuentra una gran placa de pórfido redonda en el suelo. Aquí Carlomagno y otros emperadores romanos se arrodillaron para su coronación.

Extraordinariamente refinado es el diseño del suelo marmóreo, obra de Gian Lorenzo Bernini para el jubileo de 1650, junto con las decoraciones de la nave.

Los pilares internos que separan la nave central de las laterales contienen nichos con estatuas de los Santos Fundadores, la nave termina en una rica bóveda de cañón para concluirse detrás del colosal Baldaquino con las columnas entorchadas del Bernini en la monumental Cátedra de San Pedro.

El interior era lujoso, con mármoles, esculturas de la época renacentista y objetos de arte. El interior de la basílica está decorado con mosaicos, aunque a primera vista parezcan frescos.

La nave derecha

En la nave lateral derecha encontramos, empezando desde la parte inferior:

  • Capilla de la Piedad.
  • Monumento a León XII.
  • Monumento a la Reina Cristina de Suecia.
  • Monumento a Pio XII.
  • Capilla de San Sebastián.
  • Monumento a Pio XI.
  • Monumento Inocencio XII.
  • Monumento a Matilde de Canossa.
  • Capilla del Santísimo Sacramento.
  • Monumento a Gregorio XIII.
  • Monumento a Gregorio XIV.

La nave izquierda

En la nave lateral izquierda encontramos, empezando desde la parte inferior:

  • Capilla del Bautismo.
  • Monumento a Maria Clementina Sobieski.
  • Monumento a los Estuardo.
  • Monumento a Benedicto XV.
  • Capilla de la presentación.
  • Monumento a Juan XXIII.
  • Monumento a Pio X.
  • Monumento a Inocencio VIII.
  • Capilla del coro.
  • Altar de la Inmaculada Concepción.
  • Monumento a León XI.
  • Monumento a Inocencio XI.

La Piedad de Miguel Ángel

En la capilla, poco después de la puerta Santa, encontramos la extraordinaria Piedad de Miguel Ángel, realizada por el maestro renacentista a tan sólo veintidós año.

Por encargo del cardenal francés Jean de Bilhères de La Groslaye, embajador de Carlos VIII ante el papa Alejandro VI, estaba destinada para su sepultura. Fue realizada en mármol de Carrara, representa la primera de una larga serie de obras esculpidas por Miguel Ángel Buonarroti con este excelso material.

Las dos figuras de Jesús y de la Virgen María crean con su pose dinámica una composición piramidal, conectados por las amplias vestiduras de la Virgen, que se apoya en una roca sobresaliente.

La juventud de la figura femenina levanto algunas criticas, rechazadas por el mismo artista que en la obra quiso representar simbólicamente la joven cuando concibió a Cristo.

En 1972 sufrió un acto de vandalismo, que causó daños importantes, en particular a la Virgen María. Luego se realizó una delicada intervención de restauración.

Después de las agresiones que sufrió La Piedad en 1972, actualmente se encuentra protegida por un cristal.

El crucero o transepto

Mientras que en el proyecto de época constantiniana el transepto era a crux commissa, o sea con el transepto puesto a la cumbre de las naves, en el proyecto actual realizado por Miguel Ángel Buonarroti es a crux immissa, intersectando perpendicularmente el brazo longitudinal de la basílica.

Se divide en transepto norte, es decir, el brazo que se extiende hacia los palacios vaticanos y transepto meridional, que se extiende hacia la sacristía.

Transepto meridional

  • Estatua de San Pedro Nolasco y de Santa Luisa de Marillac.
  • Altar de la Crucifixión de San Pedro.
  • Altar de San José.
  • Altar de Santo Tomás.
  • Estatuas de San Norberto y San Guillermo.

Transepto norte

  • Estatuas de San José de Calasanz y San Bonfiglio Monaldi.
  • Altar de San Erasmo.
  • Altar de los Santísimos Proceso y Martiniano.
  • Altar de San Wenceslao.
  • Estatuas de San Jerónimo Emiliani y Santa Juana Antida Thouret.

La Confesión y la tumba de San Pedro

Bajo la cúpula se encuentra el confesionario, por lo general es utilizado para acoger y conservar las reliquias. El confesionario de la Basílica de San Pedro acoge la Tumba de San Pedro.

Gracias a las rampas de las escaleras a espejos a las cuales se accede a través de un pequeño portón de madera, desciende en un hueco semicircular definido por balaustres de broca alternados a pilares decorados en alabastro oriental y mármol blanco y negro.

La policromía adoptada en los mármoles de las paredes y suelos embellecen la obra, que es una de las más interesantes por su minuciosidad en el uso de piedras duras del siglo XVII.

Las excavaciones arqueológicas realizadas bajo la actual basílica, las descripciones, dibujos y pinturas antiguas, nos dan una idea de como era la primera basílica vaticana.

La necrópolis vaticana

Gracias a una serie de exploraciones arqueológicas emprendidas durante los primeros años del papado de Pio XII Pecelli (1939-1958) en la zona del confesionario, fue posible traer a la luz una necrópolis romana datada del siglo III la cual ocupaba un área lateral del Circo de Nerón.

Para ser precisos sobre las pendientes meridionales de la colina del Vaticano, donde fue hallada un pequeño edículo fúnebre llamado «Trofeo de Gayo» y una tumba rodeada por una pared, la «pared roja», cubierto con grafitis cristianos.

Una escritura griega con el nombre de Pedro, «petr[os] enì», muestra la arqueóloga Margherita Guarducci y el Vaticano identificó con certeza que fuese la tumba de San Pedro.

Tomando esta afirmaciones históricas como verdaderas, los huesos de San Pedro, hoy conservados en una vitrina de plexiglass en el confesionario colocada en dirección vertical perfectamente centrada con la cúpula.

La entrada está restringida a sólo 250 personas al día, y hay que reservarla con bastante antelación.

El altar papal y el baldaquino

El altar papal de la basílica de San Pedro es uno de los ocho altares mayores presentes en las basílicas papales y en las basílicas pontificias de Loreto y Padua.

El altar papal de la basílica de San Pedro se encuentra sobre el confesionario y al centro el famoso Baldaquino de San Pedro, proyectado por Gian Lorenzo Bernini.

Originalmente el altar pertenecía a Gregorio Magno (590-604), luego fue sustituido por el altar de Calixto II (1123) y finalmente sustituido por el actual altar de Clemente VIII del 1594.

En mármol blanco con vetas grises, el altar papal presenta un frente con cuatro columnas que encuentran tres paneles sin particulares decoraciones.

El baldaquino de Bernini

La decoración interior de San Pedro se emprendió bien entrado el siglo XVII y refleja el estilo barroco del momento. Su principal artífice fue el genial escultor Gian Lorenzo Bernini, que gozó del patrocinio del papa Urbano VIII.

La primera gran aportación de Bernini fue el baldaquino que se levanta sobre el altar mayor, erigido entre 1626 y 1633. Su altura de 28,5 metros, sus cuatro columnas salomónicas y sus decoraciones generan un efecto tensionante que llena de fuerza el espacio central de la basílica.

La propuesta del baldaquino inspiró la remodelación y decoración tanto de los pilares centrales como de las columnas de la nave principal, marcando el estilo que se terminaría extendiendo por todo el edificio.

Bernini también se encargó en persona de esculpir la estatua de san Longinos como parte del crucero central, dedicada al centurión romano que atravesó el costado de Cristo con su lanza.

Baldaquino de Bernini altar mayor

La decoración barroca y las obras principales

Cada rincón del espacio interior contiene decoraciones referidas a santos y pontífices, a menudo enmarcados por motivos vegetales. En las pilastras de la nave central hay medallones con retratos de los primeros papas, sostenidos por ángeles.

La lista de obras incluye la Piedad de Miguel Ángel, el baldaquín de bronce de Bernini y la silla de San Pedro. Una escultura neoclásica del papa Pío VI también se considera una obra maestra, entre otros monumentos papales.

  • Estatua ecuestre de Constantino, de Bernini.
  • Puertas de bronce de Filarete, del siglo XV, que ya estaban en la antigua basílica.
  • La Piedad de Miguel Ángel.
  • Disco de pórfido donde se arrodilló Carlomagno al ser coronado emperador.
  • Estatua de bronce de San Pedro, conocida como El Pescador.
  • Baldaquino de bronce de Bernini.
  • Tumba de San Pedro.
  • Interior de la cúpula, decorado con mosaicos.
  • Pilares de las reliquias.
  • Monumento de Clemente XIII, de Canova.
  • La Cátedra de San Pedro.
  • Monumento de Pablo III Farnese, de Guglielmo della Porta.
  • Monumento de Urbano VIII, de Bernini.
  • Monumento de Alejandro VII, de Bernini.
  • Monumento de Inocencio VIII, de Pollaiolo.

El deambulatorio o girola

El deambulatorio inferior

  • Monumento a Pio VIII.
  • Altar de la Mentira.
  • Altar de San Gregorio.
  • Monumento a Pio VII.
  • Capilla Clementina.
  • Altar de la Transfiguración.
  • Altar de San Jerónimo, tumba de Juan XXIII.
  • Capilla Gregoriana.
  • Monumento a Gregorio XVI.
  • Altar de la Virgen del Perpetuo Socorro.
  • Monumento a Benedicto XIV.
  • Altar de San Basilio.

El deambulatorio superior

  • Altar de la Navicella.
  • Monumento a Clemente XIII.
  • Altar de San Miguel Arcángel.
  • Altar de Santa Petronila.
  • Altar de San Pedro y la resurrección de Tabitha.
  • Monumento a Alejandro VIII.
  • Altar de San Pedro curando a un paralítico.
  • Capilla de la Virgen de la Columna.
  • Altar de San León Magno.
  • Altar del Sagrado Corazón.

Las obras alrededor de la Confesión

En el área que rodea la Confesión, exactamente entre los 41,55 metros de diámetro de la cúpula hay una serie de impresionantes obras que visitar:

  • Estatua de San Juan Bosco.
  • Estatua de bronce de San Pedro, de Arnolfo di Cambio.
  • Estatua de San Longinos.
  • Estatuas de Santa Francisca Cabrini y San Cayetano de Thiene.
  • Estatuas de San Bruno y San Pablo de la Cruz.
  • Estatua de Santa Elena.
  • Estatuas de San Elías y San Francisco de Sales.
  • Estatuas de San Benito y San Francisco de Roma.
  • Estatua de Santa Verónica.
  • Estatuas de Santa Ángela de Mérici y Santa Juliana Falconieri.
  • Estatuas de Santa María Eufrasia Pellettier y San Juan de Dios.
  • Estatua de San Andrés.
  • Estatuas de San Francisco de Paula y San Pedro Fourier.

La Plaza de San Pedro

En 1655, el papa Alejandro VII encargó a Bernini el proyecto de dos columnatas que encerraran la plaza de San Pedro, delimitando el espacio que precedía a la basílica.

Bernini diseñó dos grandes brazos de sobrias columnas dóricas, los cuales forman una elipse con el obelisco en su centro. Del final de estas columnatas nacen dos brazos rectos que componen un trapecio con la fachada de la basílica, creando un segundo espacio de recepción.

Este diseño provoca un efecto óptico que parece acercar la fachada de San Pedro a la plaza elíptica, corrigiendo en parte la horizontalidad del diseño de Maderno.

Gian Lorenzo Bernini diseñó la enorme plaza elíptica que hay frente a la basílica de San Pedro entre 1657 -1667. La gran plaza pública se diseñó pensando en dar cabida a las multitudes que acuden a la fiesta del Corpus Christi.

La Plaza de San Pedro, uno de los espacios públicos más grandes del mundo, mide 320 metros de largo y 240 metros de ancho. Esa gran extensión tiene capacidad para hasta 300 000 personas.

Lo que más llama la atención son sus interminables columnatas, que delimitan la plaza. También encontrarás estatuas de 140 santos en lo alto de las columnatas y dos fuentes idénticas en el centro de la plaza.

Bernini planteó una tercera columnata que enmarcaba el acceso a la basílica desde el puente de Sant’Angelo, lo que suponía derribar parte de las viviendas del barrio frente al Vaticano, el Borgo.

Pero ni su proyecto ni otros parecidos planteados posteriormente llegaron a realizarse. Al final fue Mussolini quien, en 1937, abrió una calle monumental conocida como Via della Conciliazione, terminada en 1950.

Plaza de San Pedro columnata Bernini

Elementos principales de la plaza

  • Obelisco Vaticano, procedente del Circo de Nerón.
  • Fuentes a ambos lados del obelisco.
  • Punto de alineación de las columnas.
  • Pasetto que enlaza con el Castillo de Sant'Angelo.
  • Ventanas de las habitaciones del Papa.
  • Controles para la entrada a la basílica.
  • Portone di bronzo, puerta de entrada al Palacio Apostólico.
  • Capilla Sixtina, con la chimenea para la fumata de los cónclaves.
  • Posta Vaticana, punto de información, primeros auxilios, baños y Librería Vaticana.
  • Entrada hacia el Aula Pablo VI y a la Necrópolis Vaticana.

Materiales y soluciones constructivas

El material que usó Bramante para construir la Basílica de San Pedro era una roca sedimentaria a base de cal llamada travertino. Era muy resistente y tenía una gran solidez.

El equipo de construcción utilizó el travertino extraído de Tívoli, una localidad rica en minerales situada cerca del Vaticano. Cuando el papa Julio II le pidió al arquitecto que recortara gastos, Bramante redujo el uso del travertino y buscó alternativas como los ladrillos.

El mármol era otro ingrediente importante. Los arquitectos también han utilizado materiales procedentes de otros edificios.

Los pilares de la base de la Basílica de San Pedro tenían 45 metros de altura. Para colocar los pilares, se excavaron zanjas de hasta 25 pies de profundidad.

El arquitecto Bramante elevó los 90 pilares para encajarlos bajo las bóvedas de cañón con casetones a 150 pies. Para la cúpula, colocó cuatro pilares con capiteles corintios.

A Bramante le encantaba crear espacios amplios y, al mismo tiempo, reforzar los pilares con pilastras. También hay que señalar que nadie en la historia ha intentado nunca una formación a gran escala.

El diseño del suelo de la Basílica de San Pedro cambió cuando Sangallo tomó el relevo de Bramante. Ha elevado todo el piso que propuso Bramante 12,5 pies.

Se cree que Sangallo calculó la posibilidad de que la catedral se hundiera en la zona pantanosa donde se construyó. Para reforzar la estructura, había construido muros paralelos de tres pies de grosor.

La finalización de la basílica

La iglesia fue finalmente consagrada nuevamente en el 1626 por el papa Urbano VIII, exactamente 1300 años después de la consagración de la primera iglesia.

Desde entonces la Basílica de San Pedro ha sido el centro de la cristiandad, la meta espiritual de los peregrinos y turistas provenientes de todo el mundo que cada año visitan la iglesia.

La actual Basílica, edificada sobre aquella constantiniana, es la expresión de la voluntad de los Papas del Renacimiento que apoyándose en grandes artistas como Bramante, Michelangelo, Bernini y Maderno nos llevan en un recorrido a través del arte, la fe y la espiritualidad.

Construida a lo largo de más de 120 años, la basílica refleja la evolución de los ideales renacentistas y barrocos, moldeada por las manos de los mejores arquitectos de la historia.

Transformaciones posteriores y legado

San Pedro ha seguido transformándose desde entonces, a través de sus representaciones en los grandes medios, el cine y la televisión. San Pedro sigue siendo un símbolo vivo, siempre adaptado al signo de los nuevos tiempos.

La Basílica de San Pedro, en el Vaticano, se alza imponente como símbolo de Roma y de toda la cristiandad, y es una obra maestra del Renacimiento.

Esta basílica ha sido considerada como una obra arquitectónica de gran importancia sea por la magnitud de su fachada que por la calidad de su trabajo, anualmente recibe personas de diversos países del mundo quienes acuden a su interior para admirar las mejores esculturas de los todos los tiempos y apreciar una obra que ha tenido siglos de construcción.

La Basílica de San Pedro se construyó en estilo barroco. Sigue el estilo del Panteón de Roma, pero Miguel Ángel modificó el diseño final para incluir los pilares de soporte que sostienen la enorme cúpula.

Desde que Bernini construyó el baldaquín y la silla de San Pedro para completar la estructura, la iglesia se ha convertido en un símbolo por excelencia del Renacimiento.

La basílica como espacio de peregrinación

La Basílica de San Pedro es uno de los edificios más grandes del mundo y es la mayor entre las basílicas papales. La basílica se encuentra en la ciudad del Vaticano, y es la sede universal de la iglesia católica además de la morada del papa.

La actual Basílica, edificada sobre aquella constantiniana, es la expresión de la voluntad de los Papas del Renacimiento que apoyándose en grandes artistas como Bramante, Michelangelo, Bernini y Maderno nos llevan en un recorrido a través del arte, la fe y la espiritualidad donde podremos no solo admirar la magnificencia de la construcción, sino también recorrer sus pasillos, visitar las capillas y disfrutar de la belleza de las numerosas obras de arte, como La Piedad de Michelangelo.

Actualmente es posible visitar las tumbas de los Papas situadas en las Grutas del Vaticano, y es posible ver la tumba de San Pedro y sus sucesores.

Las Grutas Vaticanas y otros espacios relacionados

Las grutas vaticanas son una sencilla galería, 4 o 5 metros por debajo de la basílica, donde se encuentran las tumbas de algunos papas y personajes ilustres.

La entrada a las grutas vaticanas está dentro de la basílica. Se accede por una portezuela junto al pilar de San Andrés. La visita es gratuita, y se puede realizar en pocos minutos.

Contienen las tumbas de algunos de los últimos papas: Pío XI, Pío XII, Pablo VI, Juan Pablo I y Benedicto XVI, por ejemplo, y de algunos personajes célebres, como la reina Cristina de Suecia.

También se pueden ver maquetas informativas sobre la antigua basílica y sobre las excavaciones arqueológicas que sacaron a la luz la tumba de Pedro.

La tumba de Juan Pablo II permaneció también en las grutas durante 6 años: la afluencia de gente era tan alta entonces que hubo que habilitar una entrada especial desde fuera del templo.

Pero con ocasión de su beatificación, su tumba se trasladó a la basílica. Hoy está ubicada en la Capilla de San Sebastián, la segunda de la derecha: la siguiente después de la Piedad de Miguel Angel.

Acceso y visita

La entrada a la Basílica de San Pedro es gratuita. Para entrar en la Basílica hay que pasar los controles de seguridad.

A veces se forman grandes colas aunque, en general, se absorben con rapidez. No es normal esperar más de 15-30 min. en la cola, pero si quieres evitarla lo mejor es ir a última hora de la mañana o a primerísima del día.

El control de la indumentaria en la entrada es muy estricto: pantalones largos, faldas hasta la rodilla y hombros cubiertos.

Tiempo de visita: debes calcular un par de horas para hacer una visita tranquila a San Pedro, entre el tiempo de espera en los controles, y la permanencia en la Basílica y en la Plaza.

Si subes a la cúpula o haces otras visitas, en total requiere bastante más.

La subida a la cúpula

Subida a la cúpula es una de las grandes atracciones de la basílica. Desde la cúpula se obtienen vistas espectaculares de todo el complejo vaticano: la propia Basílica, la Plaza, los Jardines y los Museos Vaticanos.

Pero también de toda la ciudad, de los pueblos vecinos e incluso del mar.

Con ascensor: 20 €. Hay que subir 320 escalones, equivalente a 17 pisos. Sin ascensor: 17 €. Se suben 231+320 escalones, equivalente a 30 pisos.

La conservación y la tecnología

El 1 de diciembre de 2024 se inauguró un portal virtual que permite explorar la basílica de San Pedro con un detalle como nunca antes.

A partir de 400.000 fotografías realizadas con drones se ha elaborado un modelo virtual de alta precisión de la basílica. El proyecto ha supuesto dos años de trabajo, realizado por la Fábrica de San Pedro, en colaboración con Microsoft e Iconem.

Oltre il Visibile es una iniciativa de protección y valorización de la Basílica de San Pedro que combina investigación histórica, monitorización y digitalización para preservar su estabilidad, belleza y memoria.

Un viaje a través de la historia de San Pedro y de la Basílica, mediante instalaciones interactivas y experiencias virtuales inmersivas.

Basílica de San Pedro: Recorrido virtual gracias a inteligencia artificial

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