El 17 de agosto de 2017, una furgoneta irrumpió a gran velocidad en Las Ramblas de Barcelona y atropelló a decenas de personas, causando 13 muertes inicialmente y más de 100 heridos. Posteriormente, una mujer alemana herida murió a consecuencia del ataque y, durante la huida, el autor material apuñaló a Pau Pérez, por lo que la cifra de víctimas mortales en Barcelona ascendió a 15.
El atentado formó parte de una operación coordinada que incluyó otro atropello en Cambrils, donde murió una mujer y resultaron heridas varias personas. La investigación relacionó ambos ataques con una célula yihadista radicada en Ripoll, que preparaba atentados de mayor alcance hasta que una explosión accidental en Alcanar frustró sus planes iniciales.

Qué ocurrió en Las Ramblas
Fue en este paseo turístico donde cerca de las 17:00 de la tarde, hace un mes, un furgón generó pánico y dio muerte a 16 personas, mientras que más de 100 quedaron heridos. El vehículo irrumpió a gran velocidad desde la calle Buen Suceso y recorrió unos 550 metros hasta el mosaico Miró, donde se activó el airbag del automóvil y el atacante corrió por las estrechas calles aledañas.
Este lunes (21.8.2017), las autoridades españolas confirmaron que Younes Abouyaaqoub -considerado hasta ahora como el principal sospechoso- fue el autor material del atropello masivo del jueves pasado (17.8.2017) en La Rambla barcelonesa. Al mismo tiempo, elevaron de 14 a 15 la cifra de muertos del atentado terrorista.
La Policía reconstruyó parte de la fuga del marroquí de 22 años, desde el lugar donde arrolló a decenas de personas hasta el sur de la ciudad. Según el relato policial, fue allí, en un aparcamiento, donde abordó y acuchilló a Pau Pérez, un ingeniero de 34 años que se convirtió en la víctima mortal número 15 de los terroristas.
Se presume que Abouyaaqoub colocó el cuerpo del joven en la parte trasera de su propio vehículo, un Ford Focus, se puso al volante del mismo y en su huida se saltó un control policial, atropellando a una agente. La Policía disparó contra el vehículo, pero no logró detenerlo.
Tan solo unos minutos después del atropello, Younes Abouyaaqoub, el terrorista de 22 años que mató a 14 personas al irrumpir el pasado 17 de agosto con una furgoneta blanca en La Rambla de Barcelona, se va a pie del lugar de los hechos con calma. En el vídeo (a partir del segundo 45), incluso se le escucha hablar.
Le preguntan “¿qué está pasando?” y él responde “no sé, eso está pasando por allí”. En la grabación parece que lleva algo oculto bajo el brazo. Viste un polo de rayas y lleva puestas unas gafas de sol. Acababa de abandonar la furgoneta a 250 metros.
La huida y la identificación del autor material
"Tenemos evidencia científica de que (Abouyaaqoub) estuvo en este vehículo”, dijo el máximo responsable de la Policía de la región de Cataluña, Josep Lluís Trapero, en rueda de prensa. "No hay ninguna duda en que fue esta persona el mismo que había cometido el atentado en Barcelona”, añadió el jefe de los Mossos d'Esquadra.
En un principio, la Policía no vinculó el atropello masivo de Barcelona, que dejó 13 muertos y más de 100 heridos, con el incidente en el control policial, ni siquiera cuando se localizó el vehículo con el cadáver del joven español en su interior.
"En un primer momento se interpreta que la persona (fallecida) pudo morir por la acción policial (por los disparos). Después se examina el cadáver, se ve que no tiene ningún orificio de bala y que ha muerto por herida de arma blanca”, explicó Trapero.
La muerte de Pau Pérez se suma a la de otras 14 personas: 13 fallecidas en el atropello de Las Ramblas de Barcelona y una en el posterior, que tuvo lugar en la localidad turística de Cambrils. Todos (dos son menores) están ya identificados.
El ataque de Cambrils
Ocho horas después, en la madrugada del 18 de agosto, cinco hombres condujeron hasta Cambrils, localidad costera a unos 100 km de Barcelona. Eran Houssaine Abouyaaqoub, hermano del atacante de la capital catalana; Moussa Oukabir, Said Aallaa y los hermanos Mohamed y Omar Hychami.
Su Audi A3 negro se precipitó contra los paseantes en este pueblo de mar, matando a una mujer de nacionalidad española e hiriendo a otros transeúntes. Miembros del grupo llevaban grandes cuchillos y un hacha, falsos chalecos explosivos con botellas de plástico pegadas, todo pensado para crear pánico, así como pañuelos rojos anudados al cuello utilizados con anterioridad como símbolo en otros atentados yihadistas.
Tanto Younes Abouyaaqoub como los atacantes de Cambrils murieron abatidos por la policía.
Víctimas y dimensión del atentado
La muerte de Pau Pérez se suma a la de otras 14 personas: 13 fallecidas en el atropello de Las Ramblas de Barcelona y una en el posterior, que tuvo lugar en la localidad turística de Cambrils. Todos (dos son menores) están ya identificados.
Entre ellos hay cinco españoles, una hispano-argentina, dos portuguesas, tres italianos y un canadiense, un estadounidense, una belga y un niño con doble nacionalidad australiana y británica.
Los ataques dejaron también más de 130 heridos, de los que 50 siguen hospitalizados, nueve en estado crítico.
Los atentados en Barcelona, los mayores desde los ataques del 11 de marzo de 2004, abrieron el debate sobre el uso de obstáculos o bolardos para impedir los atropellamientos masivos.
La célula de Alcanar y los planes iniciales
Los investigadores consideran que detrás había una célula yihadista que preparaba atentados de un alcance aún mayor, frustrados por una explosión fortuita que tuvo lugar un día antes, el miércoles, en su centro de operaciones, situado en la localidad catalana de Alcanar.
En una calurosa noche de verano, el 16 de Agosto de 2017, en el pueblo costero catalán de Alcanar, los vecinos de la urbanización Montecarlo estaban cenando con amigos en la terraza o tomando una ducha fría. Al final de un camino de tierra había una pequeña casa blanca de planta cuadrada rodeada de olivos.
En la terraza un joven de 22 años, Mohamed Houli Chemlal, miraba su teléfono. Un vecino pasó por delante y lo saludó. Poco después, una enorme explosión sacudió y derrumbó el edificio.
Murieron Abdelbaki Es Satty, un imán de 44 años, y Youssef Aalla, de 22, ambos de origen marroquí. Los servicios de emergencia llegaron poco después y el chico que había sido visto en la terraza fue trasladado al hospital con heridas leves.
En esos momentos, nadie pensó que podía ser el miembro de una célula que preparaba devastadores ataques. El concejal local y bombero Jordi Bort estuvo en el lugar poco después de la explosión. "La hipótesis más fuerte entonces era una explosión de un laboratorio de drogas", aseguró.
Pero cuando los servicios de emergencia y una máquina retroexcavadora removían los restos al día siguiente se produjo una segunda explosión, casi tan grande como la primera, que dejó a otras diez personas heridas.
Debajo de los restos no había una tubería de gas en mal estado ni un laboratorio de drogas, sino un cargamento para fabricar más de 200 kilos de explosivos, muy inestables y diseñados para causar muchas muertes.
Había bombonas de butano (más de un centenar) y todos los ingredientes para fabricar TATP o triperóxido de acetona, un explosivo cristalino conocido como "la madre de Satán" y utilizado antes en los atentados de noviembre de 2005 París y de marzo de 2016 en Bruselas.
Los atacantes también prepararon granadas y chalecos explosivos. "La magnitud de lo que allá se estaba cocinando, de lo que allá se estaba generando podría haber derruido un edifico de grandes dimensiones", aseguró a la BBC Manel Castellví, jefe de la Comisaría General de Información de los Mossos d'Esquadra, a cargo de investigaciones antiterroristas.
Objetivos que no llegaron a ser atacados
Fueron los peores atentados terroristas registrados en España en la última década. Pero los yihadistas que atacaron las Ramblas de Barcelona y el pueblo catalán de Cambrils en agosto de 2017 tenían en mente algo todavía mayor.
La célula pensó en atacar algunos de los monumentos más famosos de Europa, entre ellos la catedral de la Sagrada Familia, en Barcelona, y el estadio del Camp Nou, entre otros objetivos.
Material encontrado en cámaras de fotos, ordenadores y teléfonos móviles también mostró que los integrantes de la célula catalana visitaron la Torre Eiffel en París para fotografiar y hacer videos de su estructura y características de seguridad.
Pero una explosión fortuita en la casa donde preparaban los explosivos les obligó a cambiar de planes.
La explosión de la casa de Alcanar dio al traste con su plan inicial. Los Mossos confirmaron que era un grupo que actuaba de forma "coordinada".
Quiénes formaban la célula
A unos 100 kilómetros de Barcelona está el tranquilo pueblo de Ripoll, cerca de los Pirineos. Rodeado por montañas y el agua cristalina de dos ríos, aquí fue donde crecieron los atacantes de las Ramblas y Cambrils.
Muchos de los chicos jóvenes que llevaron a cabo los ataques, incluidas las cuatro parejas de hermanos, eran amigos desde la infancia. Aunque casi todos eran originarios de Marruecos, habían crecido en Ripoll, jugado en los equipos de fútbol locales y participado en actividades extraescolares.
Eran chicos normales, parte de la comunidad, le aseguraron personas de Ripoll a la BBC. "Eran muy respetuosos. No hacían cosas que llamaran la atención de la gente", dijo un hombre que los conocía bien y que prefiere mantenerse en el anonimato.
Uno de los miembros más jóvenes del grupo, Houssaine Abouyaaqoub, conocido en el pueblo como Houssa, era amante de la escalada. También jugaba en un equipo de fútbol local.
Era muy bueno con los niños pequeños, explica Raquel Rull, pedagoga y madre de uno de sus compañeros de escalada. "Estos chicos eran niños como todos. Como mis hijos, eran niños de Ripoll", dijo en una carta emotiva y personal que se publicó en los medios tras los ataques.
Solo Driss Oukabir, ahora en prisión provisional, tenía antecedentes por robo, agresión sexual y violencia doméstica. Pero a pesar de ello, su comportamiento nunca llamó demasiado la atención.
En lugar de alguien sospechoso de planear un ataque de gran envergadura contra población civil, su vida consistía en "fumar porros, su novia, su perro y su coche", según alguien que le conocía.
Los miembros de la célula habían empezado a trabajar en una fábrica local, restaurantes o repartiendo pizzas. Luego, en algún momento en la primavera de 2015, un hombre llamado Abdelbaki Es Satty llegó a Ripoll.
El imán Abdelbaki Es Satty
Tras encontrar piso en Ripoll, Es Satty empezó a trabajar en la única mezquita que existía entonces en el pueblo. La gente que pasó tiempo con él dice que no era una persona particularmente carismática, sino alguien callado y que no hablaba mucho con los otros adultos.
Ibrahim Aalla, padre de los hermanos Aalla, aseguró que Es Satty "tuvo una mala influencia sobre ellos". "Sus creencias eran demasiado estrictas. Tenía una interpretación del islam que no me gustaba. Se lo dije a mis hijos. No quería que fueran a la mezquita. Yo no hablaba con él".
Es Satty estaba en el radar de las autoridades desde hacía años. Nacido en la región montañosa del Rif cerca de Chefchauen, en Marruecos, llegó a España a principios de los 2000.
Desde 2003 vivió en Vilanova i la Geltrú, una ciudad costera cerca de Barcelona. Allí pasó tiempo con un hombre argelino llamado Belgacem Bellil, quien luego mataría 28 personas en un atentado suicida en Irak, en noviembre de 2003.
Según un informe policial, Es Satty y Bellil ya habían vivido juntos antes, en la ciudad andaluza de Jaén. Y ambos estaban conectados con una célula basada en Vilanova, cuyos miembros fueron investigados por enviar a personas a Irak y tenían conexiones con personas investigadas en relación con los atentados de Madrid de 2004.
En 2005, la Comisaría General de Información de la Policía Nacional española solicitó a un magistrado intervenir el teléfono de Es Satty debido a sus contactos con los miembros de dicha célula, relacionados con el grupo Ansar al-Islam.
Creían que podría estar actuando como intermediario ofreciendo apoyo logístico, pero al no encontrar indicios pidieron detener las escuchas poco después y Es Satty nunca fue acusado.
Tras ser condenados por la Audiencia Nacional, la corte española competente en delitos de terrorismo, los miembros de esa célula fueron posteriormente absueltos en 2011 por el Tribunal Supremo.
En algún momento, el futuro imán de Ripoll también fue añadido a una base de datos europea de personas que apoyan el terrorismo.
En 2010, fue condenado a prisión por tráfico de drogas al ser encontrado transportando hachís entre Marruecos y España. Cuando estaba en la cárcel, el Centro Nacional de Inteligencia mantuvo contactos él, probablemente para captarlo como informante, pero llegó a la conclusión de que no era una persona fiable.
Y al salir de prisión, el CNI también obtuvo autorización para intervenir su teléfono, según ha podido saber la BBC. La agencia de inteligencia quería saber si Es Satty seguía en contacto con yihadistas.
Pero eventualmente un juez suspendió las escuchas por falta de indicios. A pesar de sus antecedentes, la comunidad de la mezquita de Ripoll aseguró tras los atentados que nunca tuvieron conocimiento del pasado de Es Satty y que, de haber sabido que había estado en la cárcel, no lo hubieran contratado.
La conexión con Bélgica
En enero del año siguiente Es Satty viajó a Bélgica y trabajó como conductor de camiones en la ciudad de Amberes. Luego se instaló en Vilvoorde, a las afueras de Bruselas.
Allí les comentó a miembros de la comunidad que era un confidente de los servicios de inteligencia de España. El alcalde local Hans Bonte dijo a la BBC que la comunidad musulmana describió "un sentimiento extraño, negativo, cuando lo conocieron" y afirmó que Es Satty no hablaba holandés, inglés ni francés, lo que dificultaba mucho la comunicación.
"No confiaron en él, le pidieron los papeles para convencerse de que sí era en realidad un imán", explicó. "Pero no tenía un certificado, así que no podía entregarlo".
El presidente de la mezquita de Diegem, donde Es Satty dio algunos sermones, acudió entonces a la policía local. Un policía belga introdujo sus dudas sobre Es Satty en una base de datos federal y añadió su nombre a la agenda de una reunión entre servicios de seguridad locales, federales y el servicio de inteligencia belga, pero nunca recibió respuesta.
El policía belga se puso entonces en contacto directamente con un policía catalán a quién había conocido en un curso, pero el mensaje se compartió informalmente y no dio lugar a información relevante.
"Hubo una falta de intercambio de información entre la policía catalana y la española", valoró Hans Bonte, alcalde de Vilvoorde, en Bélgica.
A pesar de las inquietudes de las autoridades locales belgas, Es Satty volvió a Ripoll en marzo de 2016, casi inmediatamente después de los atentados de Bruselas. En Ripoll, el imán empezó a trabajar en una segunda mezquita que se había abierto recientemente en el pueblo.
El proceso de radicalización y la preparación
Fue en este periodo cuando el comportamiento de los miembros de la célula de Ripoll empezó a cambiar, según personas que los conocían. Una de ellas describió un cambio de actitud.
"Se cerraron un poco. Por ejemplo, las charlas de antes ya no eran las mismas, las conversaciones se volvieron más cortas", explica a la BBC.
Otras personas que los conocían mencionan cómo dejaron de comprar ropa de marca y los hermanos mayores empezaron a ir a la mezquita con más frecuencia, varias veces al día.
Los miembros de la célula también empezaron a hacer viajes frecuentes a la casa de Alcanar, registrada a nombre de Younes y Youssef Aalla a principios de 2016.
Según documentos vistos por la BBC, varios miembros de la célula buscaron en internet manuales de química, información sobre figuras relevantes de Estado Islámico, instrucciones para fabricar explosivos y posibles objetivos para atacar.
Para financiarse, vendieron oro y joyas y, según un testimonio, incluso llegaron a robar dinero de su lugar de trabajo.
En los meses anteriores a los ataques, los vecinos de la casa describieron el trasiego en el lugar. Motos y coches iban y venían, y siempre había alguien vigilando en la terraza.
La casa estaba a unas tres horas en coche de Ripoll. Fue en esta casa donde empezaron a fabricar los explosivos.
Videos obtenidos por la policía describen una conversación entre Mohamed Hychami y Younes Abouyaaqoub en la que hablan de un chaleco explosivo.
Investigación, detenciones y colaboración policial
La prioridad de la Policía ahora es localizar y detener a Abouyaaqoub. El ministro de Interior, Juan Ignacio Zoido, mostró hoy una fotografía del presunto terrorista, difundida también por la Policía de Cataluña en su cuenta de Twitter, donde se advierte de que el joven es "peligroso" y podría ir armado.
Poco a poco se van resolviendo algunas de las incógnitas que rodean el atropello masivo en Barcelona y el que tuvo lugar horas después en Cambrils, en el que la Policía abatió a cinco presuntos terroristas.
En total, hay cuatro personas detenidas por su presunta relación con los hechos -llamados a declarar ante el tribunal de la Audiencia Nacional-, cinco presuntos terroristas abatidos por la Policía, dos muertos en la explosión de Alcanar y un huido, Abouyaaqoub.
El juez español Fernando Andreu ha ordenado este martes prisión sin fianza para dos de los cuatro detenidos la semana pasada por los atentados de Cataluña tras tomarles declaración durante todo el día.
En el auto de prisión, el magistrado manda a prisión a Mohammed Houli Chemlal, el presunto terrorista de 21 años que resultó herido en la explosión del chalé de Alcanar, y a Driss Oukabir, a cuyo nombre se alquiló una furgoneta usada por los terroristas.
Para Salah El Karib, de 34 años y que regenta un locutorio, ha prorrogado su detención durante 72 horas más hasta que se aclare su participación en los hechos con la práctica de más diligencias, mientras que Mohamed Aallaa, de 27, ha quedado en libertad provisional.
Los Mossos han sorprendido al anunciar el suceso con una batería de mensajes en sus redes sociales en catalán, castellano e inglés, tal y como hacen en ocasiones excepcionales de ataques terroristas como los del pasado mes de agosto.
La célula de Alcanar ha quedado desarticulada pero sigue la investigación. La declaración de los implicados deja múltiples dudas e incógnitas.
La alerta de seguridad y las controversias
Otras de las controversias que surgieron tras los ataques fue la información de la prensa local en cuanto a que la Agencia Central de Inteligencia estadounidense habría advertido a los Mossos, el 25 de mayo pasado, que La Rambla era objetivo del terrorismo yihadista en el verano boreal.
Tanto el consejero de Interior, Joaquim Forn, y el mayor de los Mossos, Josep Lluís Trapero, reconocieron que efectivamente recibieron la alerta, aunque ambos negaron que la advertencia viniera de la CIA.
Trapero ha estado también en el ojo del huracán por no vincular la explosión ocurrida un día antes del ataque en La Rambla con un atentado terrorista.
Mientras las dudas respecto a la respuesta policial no bajan de intensidad, muchos en Barcelona intentan dejar atrás los ataques.
Seguridad en Barcelona después del atentado
El lunes 11 de septiembre, cientos de miles de personas ocuparon las principales avenidas de Barcelona con motivo de la fiesta de la Diada de Cataluña, manifestación que se transformó en un espaldarazo al referendo independendista del próximo 1 de octubre.
La multitud caminó sin obstáculos alzando sus banderas catalanas, pero todo en medio de un fuerte despliegue de seguridad, con los Mossos, la policía de Cataluña, resguardando prácticamente cada esquina.
Al día siguiente, el Barça enfrentó a la Juventus por la Champions en el Camp Nou. Si bien, a diferencia de muchos de sus pares europeos, los hinchas catalanes tienen una reputación de ser relativamente tranquilos, ordenados e incluso "aburridos", la seguridad era muy alta, con policías con armas largas apostados en distintos puntos del estadio y una revisión de bolsos que retrasó el ingreso.
Aunque los catalanes intentan retomar su vida cotidiana, el fantasma del terrorismo a un mes del ataque en La Rambla del 17 de agosto, sigue presente. De hecho, Barcelona se encuentra en nivel 4 (de un total de 5) de amenaza terrorista.
En este clima, festivo para algunos y de temor para otros, la misma noche del duelo del Barça contra la Juventus se llevó a cabo un operativo antiterrorista en los alrededores de la Sagrada Familia. Eso sí, se trató de una falsa alarma.
"Es muy evidente que hay más seguridad luego de los atentados. Si bien no era extraño ver a policías, ahora están portando armas largas. Eso es muy fuerte", comenta Marta, una joven de 23 años que trabaja en una tienda cerca de Plaza Cataluña, ubicada a unos pocos metros de La Rambla.
El debate sobre los bolardos y la presencia policial
Esto luego que el diario El País revelara que el año pasado el Ministerio del Interior realizó una serie de recomendaciones para que se "aislaran de manera física con objetos o con agentes de policía puntos estratégicos que pudieran ser objeto de atentado terrorista".
En esa oportunidad, la alcaldía tomó en cuenta estos consejos en el marco de la Junta de Seguridad Local, que se reúne tres veces al año y en la cual están presentes la Guardia Urbana, Bomberos, los Mossos d'Esquadra, la Policía Nacional y la Guardia Civil.
Desde la alcaldía aseguraron al periódico español que, en el caso concreto de La Rambla, la Junta decidió que, en lugar de colocar bolardos, habría "una presencia policial continua" en este punto de la ciudad.
"Se ha hablado mucho de los bolardos, pero yo no sé si ayuda para este tipo de atentados, porque además por aquí pasan ambulancias, no sé si es buena idea", comenta Ana, de 47 años, vendedora de un negocio en La Rambla.
La vida cotidiana y la memoria de las víctimas
Justo a la entrada de este paseo, al frente de la Plaza Cataluña, un imponente farol ha sido ocupado para colocar flores, banderas y mensajes en honor a las personas que fallecieron.
A unos pocos metros, la policía, con dos furgones y armas largas, vigila el lugar, como también a lo largo de todo el paseo y las avenidas cercanas.
"Fue fatal, fue terrible. Como a las cinco entró la furgoneta y atropelló a todos a su paso. No quiero hablar más de esto, nos preguntan todos lo días y me gustaría dar vuelta la página. Tenemos a un compañero con bajón psicológico, otro compañero más allá lo atropellaron", cuenta Jordi un vendedor en uno de los puestos de La Rambla.
Fue en este paseo turístico donde cerca de las 17:00 de la tarde, hace un mes, un furgón generó pánico y dio muerte a 16 personas, mientras que más de 100 quedaron heridos.
Miles de personas se manifestaron en Barcelona en rechazo a los atentados de Las Ramblas y Cambrils bajo el mensaje "No tengo miedo". La comunidad musulmana también se manifestó para condenar la barbarie del terrorismo.
La ciudad condal recupera la normalidad este viernes, con Las Ramblas abierta a los peatones.