El Estadio Nacional de Chile funcionó como campo de concentración, centro de detención, tortura y ejecución de prisioneros políticos entre el 12 de septiembre y el 9 de noviembre de 1973, después del golpe de Estado que derrocó al gobierno de Salvador Allende. Las cifras varían según el periodo considerado y los registros consultados: se calcula que por el recinto pasaron unas veinte mil personas, mientras que otras estimaciones señalan más de cuarenta mil detenidos durante todo su funcionamiento.
En un solo día, la Cruz Roja estimó en siete mil los prisioneros, de los cuales unos 300 eran extranjeros. También existen registros que indican que, durante los primeros días de funcionamiento, fueron apresadas 7.000 personas. Por ello, no hay una única cifra aceptada para responder cuántos presos políticos hubo en el Estadio Nacional: las estimaciones más citadas oscilan entre más de doce mil, unas veinte mil y alrededor de cuarenta mil personas, según el periodo y la fuente utilizados.

El Estadio Nacional como centro de detención
El Estadio Nacional Julio Martínez Prádanos fue usado como campo de concentración de prisioneros políticos existente durante septiembre de 1973, durante y posterior al golpe de Estado liderado por Augusto Pinochet y que derrocó al gobierno de Salvador Allende. El centro de detención se localizó dentro del edificio principal del Estadio Nacional, el principal recinto deportivo de Chile.
Tras el Golpe las fuerzas de represión utilizaron las dependencias de este estadio como un gigantesco centro de detención y tortura de opositores a la dictadura, entre el 12 de septiembre y 9 de noviembre. El Estadio Nacional durante y después del golpe de Estado que estaba siendo efectuado por las Fuerzas Armadas, la Fuerza Aérea y el Cuerpo de Carabineros, fue usado por estos mismos elementos del ejército para aprisionar y ejercer violencia física sobre una población especifica que fue perseguida y después aprisionada.
Entre esta población perseguida se encontraban dirigentes sociales y sindicales de las izquierdas chilenas, al igual que profesores, estudiantes, obreros y amas de casa, extranjeros con vínculos o pensamientos comunistas, etc. El Estadio Nacional durante el periodo de inicio de la dictadura funcionó como centro de detención para “despolitizar” a la ciudadanía, hacerla sumisa y obediente ante el nuevo gobierno que se impuso, ya que con la apertura de este espacio se buscó particularmente la difusión del miedo mediante la masiva e indiscriminada persecución de partidarios del régimen depuesto y personas no involucradas en estos organismos sociales y políticos, a los que se encarceló, torturó y ejecutó.
Cuántos prisioneros estuvieron detenidos
| Estimación o registro | Cifra indicada |
|---|---|
| Prisioneros en un solo día, según la Cruz Roja | 7.000 |
| Prisioneros estimados durante los primeros días | 7.000 |
| Personas que habrían pasado por el recinto según algunas estimaciones | Más de 12.000 |
| Personas calculadas por registros de memoria histórica | Unas 20.000 |
| Prisioneros señalados por otros registros durante todo el periodo | Alrededor de 40.000 |
| Extranjeros estimados entre los detenidos en un solo día | Unos 300 |
Por lo cual el recinto deportivo estuvo en funcionamiento desde el 12 de septiembre de 1973 hasta el 9 de noviembre del mismo año, se convirtió en el mayor centro de detención en su momento, según los registros oficiales, en los cuales podemos rescatar que en los primeros días de su funcionamiento, aprisionó 7.000 prisioneros, pero durante todo el periodo que estuvo en funcionamiento pasaron alrededor de cuarenta mil prisioneros y según escuetos registros oficiales solo hubo 40 muertes en este recinto, aunque según testimonios hubo mucho más asesinados en el lugar.
En el recinto pasaron en calidad de detenidos más de cuarenta mil personas. En un solo día la Cruz Roja estimó en siete mil los prisioneros, de los cuales unos 300 eran extranjeros. Según declaraciones de la Cruz Roja, por allí pasaron más de 20 mil prisioneros, quienes fueron víctimas de condiciones inhumanas y de permanentes amenazas y malos tratos.
Desde el 11 de septiembre hasta el 9 de noviembre de 1973, el Estadio Nacional de Chile fue utilizado como campo de concentración, tortura y muerte. Más de doce mil prisioneros políticos fueron detenidos allí sin cargos ni procesos luego del violento golpe militar contra el gobierno socialista de Salvador Allende.
El principal espacio deportivo del país tuvo un lado oscuro, al transformarse en el mayor campo de prisioneros en 1973. 20 mil personas estuvieron encarceladas allí. El coliseo central del estadio, con una capacidad para 60 mil personas, fue el lugar donde se retuvo a miles de personas detenidas en diferentes circunstancias y zonas de Santiago.
Se calcula que fueron unas veinte mil personas quienes pasaron por allí, los que debieron permanecer hacinados en baños y galerías, mal alimentados, además de ser interrogados y torturados. Decenas fueron ejecutados en este recinto por los militares.
Condiciones de reclusión, tortura y violencia
No obstante, los presos se encontraban hacinados en camarines, baños y galerías, mal alimentados, además de ser interrogados y torturados. Mientras que al pasar los días se despertaban esperando noticias y se dormían esperándolas, al igual que sus familias, ya que algo que caracterizó a Estadio Nacional fue que las mujeres y familiares se reunían con los militares en las afueras del complejo deportivo para saber en qué estado se encontraban los presos y para poder dejarles comida y vestimenta.
En su interior, los detenidos eran sometidos a torturas eléctricas y golpes, a vejaciones sicológicas, mala alimentación y a hacinamiento, situaciones que llevaron a la muerte a varias decenas de ellos. Como ya se mencionó los lugares de detención eran camarines, salones y baños.
De acuerdo a testimonios de sobrevivientes recogidos por esta institución humanitaria, en el estadio se cometieron torturas, secuestros y amagos de fusilamientos contra los detenidos. Además, personas encapuchadas se paseaban entre los prisioneros delatando a los militantes de partidos de izquierdas que eran perseguidos por la dictadura.
Al menos siete mil personas fueron torturadas impunemente. Las diversas instalaciones del estadio también fueron usadas para la detención, interrogatorios, tortura y asesinato de muchos de los detenidos y detenidas, como se señala en los informes finales de la comisiones Rettig y Valech.
Estadio Nacional 1973 Detenidos Documental Completo
Distribución de los prisioneros dentro del recinto
La división interna del centro de detención respondía a criterios políticos, profesionales, de nacionalidad y de la valoración que los militares hacían de cada detenido. Con el paso del tiempo el Estadio Nacional comenzó a dar paso a la segunda etapa del plan del régimen, la cual se caracterizó por la creación de la DINA, donde ya no solo existía una represión hacia todos los ciudadanos, sino que la represión ahora solo afectaba a las personas con actitudes opositoras, es el periodo donde más tortura y homicidios hubo en este complejo deportivo.
En esta fase las dependencias de los prisioneros fueron acomodadas y catalogadas según su importancia, había algunas de funcionarios del gobierno, profesionales, dirigentes políticos y periodistas en una, en otra se ubicó a las mujeres y otra fue destinada para extranjeros, en la torre norte se encontraban los extranjeros, en la sur, obreros y bajo la marquesina se localizaban los cadáveres.
Mientras que en las graderías Andes y detrás de los arcos del Estadio Nacional estaban los detenidos que no tenían relevancia de dirigencia o importancia política, en los camarines que se encontraban bajo la tribuna se hallaban los detenidos de “mayor peligrosidad”, es decir dirigentes, políticos, extranjeros o algunas personas que habían sido denunciadas de forma especial por personas de la comunidad.
Los lugares de detención en el estadio fueron principalmente dos. El coliseo donde estaban detenidos los hombres y la piscina, donde se encontraban las mujeres o también en los camarines y el salón de la torre.
Espacios utilizados como cárcel y centro de interrogatorios
El complejo deportivo principal, se dividía en ciertas secciones, por ejemplo, estaba el Coliseo, lugar en donde estuvieron la mayor parte de los detenidos, el cual cuenta con 3,17 hectáreas con 46 puertas de acceso, dividido en 25 puertas de acceso principal, 3 portones por Avenida Maratón, 2 túneles, uno al norte y otro al sur; 8 puertas en la torre norte y 8 en la torre sur.
Asimismo, este complejo principal cuenta con 8 escotillas, 30 camarines, 38 baños y graderías para 74.168 personas. Todos esos lugares, además de oficinas, camarines del personal y bodegas, fueron utilizados para detener, vejar y torturar prisioneros. El velódromo, otro sector del complejo fue utilizado para efectuar los interrogatorios por parte de militares y carabineros.
El coliseo central del estadio, con una capacidad para 60 mil personas, fue el lugar donde se retuvo a miles de personas detenidas en diferentes circunstancias y zonas de Santiago. Las personas fueron encarceladas en camarines, salones, baños, galerías y otros espacios del complejo deportivo.
El papel de las familias
Miles de hombres fueron recluidos en el Estadio Nacional, mientras sus mujeres y familiares se reunían en las afueras para saber en qué estado se encontraban. Las mujeres y familiares se reunían con los militares en las afueras del complejo deportivo para saber en qué estado se encontraban los presos y para poder dejarles comida y vestimenta.
Los tiempos de reclusión en el recinto eran variables: algunos eran liberados después de algunas semanas, otros eran trasladados hacia campos de concentración fuera de Ñuñoa. Después de aquellos sucesos, numerosos sobrevivientes publicaron su testimonio como una manera de conservar y transmitir la memoria de aquel terrible episodio en la historia de Chile.
El caso de los detenidos de la población Roosevelt
El segundo domingo de Augusto Pinochet en el poder, los habitantes de una población entera son detenidos en un allanamiento. Al día siguiente, 12 personas son encontradas muertas en la Panamericana por un conductor de camión recolector de basura.
La patrulla militar lo detiene en la población Lemus y lo lleva al fondo de la avenida Valdivieso, a la población Roosevelt, donde los soldados del regimiento Buin hacen un allanamiento masivo desde muy tempranas horas de la mañana. Los carabineros de la subcomisaría Recoleta cubren el perímetro para que nadie escape y los detectives de la Policía de Investigaciones están allí y dan aires de legalidad y seriedad al allanamiento.
Al llegar, el allanamiento militar está en pleno desarrollo: los militares llevan a todos los varones que ellos estiman mayores de edad a la esquina de Valdivieso y Lincoln, allá arriba, cerca del final de la población. Mi tío Jorge se encuentra en esa esquina con los vecinos allanados, que van con las manos cruzadas en la nuca.
En la esquina les hacen ponerse de rodillas. Ahí carabineros, policías y militares van seleccionando a quienes detendrán. Tener cicatrices en el cuerpo es uno de los criterios para ser detenido: es una señal de ser un delincuente.
Son más de 100 varones en filas en la esquina de Lincoln y Valdivieso durante el allanamiento, para “control”. De ellos entre catorce y dieciocho varones son detenidos y conducidos a tres taxibuses que en Chile se conoce como “liebres” de la línea Portugal-El Salto para ser trasladados a un lugar indeterminado.
La búsqueda que hacen las familias comienza inmediatamente. Algunas fueron al lugar desde donde salieron las liebres Portugal-El Salto con los detenidos y sus custodios. Allí se enteran de que les llevan a la, entonces, subcomisaría Recoleta ubicada en la calle Gavilán entre Dr. Ostornol y Nicolás de Gárnica, al final de Los Pamperos, a una cuadra de Recoleta.
A otros familiares les dan a entender que les llevan al Regimiento Buin. Desde ese mismo instante la desinformación o información parcial es una constante. Las tres liebres, para la mayoría de los pobladores testigos de las detenciones llevan catorce, quince, dieciséis o incluso dieciocho detenidos.
Al día siguiente, los familiares van a esperar la liberación de los suyos, pero en la subcomisaría o les dicen que durante la noche fueron llevados al centro de detención que era en ese entonces el Estadio Nacional de Santiago, o negaban que hubieran estado allí.
La masacre de septiembre de 1973
Uno de los hijos mayores de Jorge es Patricio Pinto, el Chicho; en esos días de septiembre del 73 es funcionario municipal de Conchalí, chofer de uno de los camiones recolectores de basura de la municipalidad. Su recorrido implica llegar a un basural en Renca, y en algún momento del recorrido toma Panamericana Norte a orillas del río Mapocho y pasa cerca del Puente Bulnes.
Es lunes 24 de septiembre. Algo le llama la atención. Detiene el camión. Son unos 15 bultos. El Chicho se acerca y descubre que son personas asesinadas a bala.
Hasta ese momento, estaba seguro de que su padre estaba detenido en la subcomisaría de Recoleta y que esa mañana lo dejarían en libertad. Al lado del cuerpo de su padre hay el de un vecino de la Roosevelt, los demás deben ser los detenidos ayer.
Fueron asesinados a balazos durante la noche del 23 y la madrugada del 24 de septiembre. Al amparo del toque de queda, con la seguridad de tener sometida a la comunidad, el territorio, el país y el destino de los detenidos. Los detenidos durante el allanamiento fueron seleccionados para morir.
Toda la escasa información que dieron a las familias y a los detenidos el día 23 -que saldrían libres a la mañana siguiente, que fueron llevados al Estadio Nacional- resultó mentira. Las autopsias, lo que vio Patricio Pinto, lo que vieron todos los familiares que fueron a reconocer los cadáveres a la morgue, fueron “heridas de bala en la cabeza y en el vientre”.
El partido Chile-Unión Soviética
La tercera etapa que se tenía prevista para el Estado Nacional no se pudo llevar acabó, así que este recinto deportivo solo funcionó por 2 meses más, es decir hasta el 9 de noviembre de 1973, ya que estaba previsto que se jugaría un partido eliminatorio para el Campeonato Mundial de Fútbol entre Chile y la Unión Soviética.
Dentro de las Eliminatorias Copa Mundial de Fútbol de 1974 tocaba realizar en este estadio el partido de Fútbol entre Chile y Unión Soviética. El equipo chileno consiguió un empate en la ciudad de Moscú. Sin embargo el equipo soviético se negó a jugar en el Estadio Nacional por el hecho de haber sido usado como un Campo de Concentración.
La selección chilena ganó la eliminatoria por walkover. La negativa del equipo soviético se convirtió en uno de los episodios internacionales más conocidos relacionados con el uso del estadio como lugar de encarcelamiento y tortura.
Memoria, reparación y sitios protegidos
Con la transición a la democracia en Chile, el gobierno de Patricio Aylwin hizo un acto masivo como desagravio por el uso que el Estado chileno había hecho del recinto. En dicha ocasión el presidente pidió solemnemente perdón a las víctimas.
En 1990, el presidente Patricio Aylwin pronunció un histórico discurso donde buscó recobrar el carácter cívico del lugar, además de recordar a los ejecutados políticos. Actualmente en el estadio existe un sector cerrado de asientos en la galería, que es mantenido intacto donde se recuerda esta época.
Además la Escotilla Número 8 es un lugar de procesión. Para cada conmemoración de la fecha 11 de septiembre, grupos y organizaciones de Derechos humanos acostumbran hacer velatones en las afueras del recinto. También en el interior jugadores han hecho ofrendas florales en el sector de la galería.
En el año 2013 la agrupación solicitó al Consejo de Monumentos Nacionales, que siete lugares dentro del Estadio Nacional contaran con protección especial, lo que fue concedido y dio origen a lo que actualmente es nuestra Corporación Estadio Nacional Memoria Nacional Ex Prisioneros Políticos.
Somos una Corporación sin fines de lucro, conformada por ex prisioneras y prisioneros políticos de la dictadura cívico militar, impuesta en Chile entre 1973 y 1990. Nos ubicamos físicamente en el Estadio Nacional, principal coliseo del país que fue utilizado como el centro de detención, tortura y desaparición más grande del territorio nacional, durante los primeros meses posteriores al golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, liderado por Augusto Pinochet.
Como Corporación, nuestros objetivos son rescatar la memoria histórica de lo que ocurrió en este campo de concentración mediante la conservación de los sitios de memoria que se encuentran dentro del recinto, junto con la puesta en valor de los testimonios y vivencias de las prisioneras y prisioneros sobrevivientes, y el fomento a la educación en Derechos Humanos e iniciativas que apunten a la no repetición.
Representaciones artísticas y testimonios
Este lugar de detención ha inspirado numerosas obras de teatro y de literatura. El ejecutado más famoso del Estadio Nacional fue el estadounidense Charles Horman. Se hicieron libros y al menos dos películas con su historia.
La vida y el trabajo del periodista inspiraron el exitoso libro The Execution of Charles Horman (Desaparecido, en la versión castellana), publicado por Thomas Hauser en 1978, y la película Missing (Desaparecido), de Costa Gavras.
Ambas obras también desnudan el encubrimiento y manipulación de militares y funcionarios de la embajada de EE. UU. involucrados en su arresto y asesinato y en la desaparición de otro norteamericano, Frank Teruggi, según testimonios de amigos y parientes.
Se estrenó la obra teatral Escotilla N.° 8 que recuerda esa época. Un personaje que quedó en el imaginario colectivo fue un encapuchado que era conducido por los militares a las filas de detenidos y este apuntaba a los dirigentes y personajes políticamente peligrosos para el nuevo régimen.
Se ha discutido si era uno o varias personas las que usaron esa máscara para delatar a compañeros de trabajo. El libro "Un pueblo sin memoria es un pueblo sin futuro" es un trabajo realizado por el equipo de los Sitios de Memoria del Estadio Nacional, cuyo objetivo es informar sobre la historia del Estadio Nacional cuando operó como centro de prisión, tortura y exterminio inmediatamente después del Golpe de Estado civil y militar de 1973.
El documental realizado por Carmen Luz Parot en 2002 reconstruye estos hechos mediante testimonios y material de archivo. Desde el 11 de septiembre hasta el 9 de noviembre de 1973, el Estadio Nacional de Chile fue utilizado como campo de concentración, tortura y muerte.
El Estadio Nacional ocupa un lugar paradójico en la memoria colectiva de nuestro país. Hasta hoy en día, es concebido como un lugar complejo y de múltiples significados. Por una parte, es el principal recinto deportivo nacional. Por otra, fue centro de detención y tortura después del Golpe de Estado de 1973.