Hernán Caputto destacó que los futbolistas de Universidad de Chile deben ser evaluados a partir de sus características individuales, porque la tarea del entrenador consiste en sacarles el mayor rendimiento posible. Su propuesta combina orden táctico, presión, recuperación y ataques directos, aunque también exige flexibilidad para adaptarse a los buenos jugadores disponibles.
El entrenador, que llegó a la U después de guiar a la Selección Chilena Sub 17 a dos Mundiales de la categoría, considera que cada futbolista debe desarrollarse de acuerdo con sus capacidades. “La virtud de los entrenadores, te lo digo también como formador de técnicos, tiene que ser sacarles rendimiento a los futbolistas, más allá del colectivo. En cuanto al futbolista individual, si le sacas el mayor rendimiento, es lógico que el colectivo mejorará”.
El orden táctico como punto de partida
Lo primero que llama la atención en torno a la forma de juego que intenta desarrollar Caputto es la alta conceptualización del orden táctico que externalizan sus equipos. Cada jugador en su sector correspondiente del campo de juego, a amplia distancia en posesión del balón o acortando los metros entre uno y otro si hay que defender, constituye el sello distintivo.
Con este rasgo, no es habitual que sus cuadros sean sorprendidos 'mal parados' al momento de proteger su portería. Defienden bien por correcta organización, con cada hombre ubicado cubriendo los espacios vulnerables. Normalmente cerca de su portería, mediante un reagrupamiento defensivo de alta presión, que procura evitar las conexiones rivales por el centro del terreno de juego.
Entrando a la cancha, Hernán. ¿Cuál es el sistema de juego que más te identifica? Con el tiempo, con los diferentes matices, con lo que ha evolucionado el fútbol también, he ido cambiando.
El fútbol moderno, lo que hay hoy, es algo que siempre me gustó. Lo que tiene que ver con la presión, la recuperación y qué hacer después de esa recuperación, según el lugar en el campo. Me gusta que sea un ataque directo, que se llegue rápidamente al arco.
Hoy, cuesta mucho encontrar espacios en el fútbol y un equipo organizado, que presiona bien y que luego tiene claro cómo atacar, cuenta con ventajas.
Una propuesta ofensiva directa y equilibrada
La operatividad ofensiva de los equipos de Caputto se encuentra en consonancia con el alto valor que la otorgan al concepto de orden. Para atacar un equipo debe desplegar líneas, aumentar espacios de relación entre sus integrantes y, por ende, desordenarse, concepto este último en disonancia con lo pretendido en defensa.
En la lógica del nuevo DT, esto se da con cautela, sin ir a fondo, pues frente a una pérdida de balón reestablecer la estructura posicional original resulta clave. Bajo este punto de vista, no es esperable un desarrollo ofensivo amplio de la U con la conducción de Caputto.
Resulta un hecho esperable, en vista la mala posición en la tabla, pero lo será también, porque sus elencos atacan lo justo y necesario a partir también del nivel individual de sus integrantes.
En la primera clasificación al Mundial con la Roja Sub 17, Chile atacaba con mucho peligro en los balones detenidos y después, con jugadores de mayor nivel, el equipo producía más ofensivamente, aunque en el sello de Caputto sin desordenarse en exceso.
Flexibilidad para aprovechar las características individuales
No tengo inconvenientes en la posesión. De hecho, las dos selecciones que dirigí que clasificaron al Mundial eran muy diferentes. Una que lo logramos acá en Chile y otra en Perú.
Esos jugadores, en general, son los que están hoy en Selección adulta y esa, la de Perú, tenía mucha más posesión que la anterior. Entonces, creo que siempre como entrenador hay que ser flexible, cuando hay buenos futbolistas.
Uno tiene que saber adaptarse a ellos y sacarles el mejor rendimiento. Esa adaptación también se refleja en las variantes ofensivas que Caputto utilizó con sus selecciones juveniles, combinando un juego más construido con acciones directas.
Eso me daba dos variantes: jugar colectivamente, más construido, y jugar de manera directa. Fue un plus haberlos podido guiar para que supieran atacar de manera directa, porque sus respectivos potenciales los tenían, y seguir evolucionando en sus partes colectivas.
El sistema puede cambiar durante el partido
¿Da lo mismo el formato? ¿Con tres o cuatro en el fondo? No tanto. Sí considero que la parte numeral en cuanto al sistema es relevante, pero se desarma automáticamente cuando comienza el partido; siempre.
Muy pocas veces en mis años como entrenador he jugado con línea de tres o con cinco. Lo hago, si es que hay que hacerlo dentro de una modificación. Lo hago muy poco al comienzo de un partido.
La declaración resume una idea central de su método: la estructura inicial importa, pero las necesidades del juego y las virtudes de los futbolistas pueden modificarla. El sistema funciona como una referencia para organizar al equipo, no como una fórmula inalterable.
Las virtudes de Ignacio Vásquez
Ignacio Vásquez es una de las muy buenas sorpresas que presenta el fútbol joven de la Universidad de Chile. El joven centrocampista de 18 registra dos partidos en el profesionalismo, ambos por la nueva edición de la Copa Chile, en donde tuvo bastante presencia.
Dos goles y una asistencia entregó en la llave de vuelta frente a San Antonio Unido. Por lo mismo, son varios los ojos que se comienzan a poner encima del futbolista de Universidad de Chile.
El exentrenador azul Hernán Caputto, quien lo dirigió en las series juveniles de la Selección Chilena, se deshizo en elogios para el joven deportistas y lanzó varios llamados a no desaprovechar esta clase de talentos.
“Reconforta que los jugadores vayan creciendo y teniendo posibilidades. Sabía que iba a llegar a Primera División. No tiene techo. Me pone contento que haya jugado y convertido goles. Hay que ir con calma. Es un talento. Más allá del rival, siempre es difícil vestir la camiseta de la U. Hay mucho camino por recorrer”, comenzó declarando Hernán Caputto en conversación con ADN Deportes.
Atrevimiento, carácter y capacidad para marcar diferencias
No fue el único punto que declaró el estratega, ya que, además, consideró “me parece perfecto que vayan saltando etapas. En el deporte no es como en el colegio, donde los jóvenes tienen que pasar año tras año. Si los futbolistas son buenos, tienen talento, no importa la edad. Lo importante es que pueda desarrollarse, pueda jugar y ya lo demostró”.
Y, respecto a este mismo punto, agregó “hace un año y medio ya está con la proyección, entrena con el primer equipo hace seis meses. Eso hay que hacerlo mucho más, sobre todo en Chile, donde no nos damos cuenta del talento que tenemos y lo desaprovechamos por hacer esto de ir etapa por etapa”.
Finalmente, realizó una valoración por las cualidades que demuestra a su corta edad. “Tiene algo muy bueno, de lo que a veces carecemos acá, que es atrevimiento, carácter. Se atreve a encarar, al uno contra uno. En eso marca diferencias.
Jugaba de enganche y era importante, asistiendo a sus compañeros, pero después de convencerlo lo hicimos jugar un poquito más arriba, porque tiene gol. Son los futbolistas que uno quiere”, sentenció.

Un talento formado para asumir nuevos desafíos
El futbolista nacional no se inició deportivamente en Universidad de Chile, ya que, anteriormente cuenta con pasos por las series juveniles de Cobresal.
Rodrigo Núñez, entrenador de la Sub-17 de los mineros, cuenta cómo fueron los primeros pasos en el fútbol. “A Ignacio me tocó llevarlo a El Salvador como un jugador de proyección cuando tenía 14 años. Poseía muchísimas condiciones desde muy chico.
Recuerdo que con él viajó Joshua Ortiz, quien hoy integra la Sub-17 del club y también es un gran jugador. Ya demostraban sus cualidades con esa edad”.
Respecto a cómo lo vio en el partido frente a San Antonio, el entrenador expresó que “vimos que jugó a gran nivel y marcó goles, que es lo más importante, así que estamos muy contentos por él.
Acá, en Cobresal, siempre nos ponemos alegres por los muchachos que han estado con nosotros. Estamos felices por él y por su familia, que están disfrutando de este momento”, declaraba en conversación con AS Chile.
Maxi Guerrero y la capacidad de romper líneas
Maxi Guerrero es el que tiene la posibilidad de dar el salto más alto ¿no? Siempre lo dije: Maxi es un jugador moderno.
Siempre fue de esos volantes que son capaces de generar el uno contra uno, romper y entrar en diferencia numérica como delantero. Por eso él fue mutando su juego y es tan importante.
La descripción muestra el tipo de cualidades que Caputto busca potenciar: futbolistas capaces de superar rivales, modificar su posición y producir ventajas numéricas cerca del área.
La importancia de conocer las limitaciones del equipo
El entrenador debe estar al tanto de las capacidades de su equipo. Por ejemplo, esa Selección siempre debía partir del 0-0, porque si le hacían un gol le costaba mucho remontar.
Sí, es una buena reflexión. Lo que veía y analizábamos era que los torneos sudamericanos eran extremadamente cortos y tenías que tener muy clara la tarea.
Saber qué es lo que pretendes y ellos tienen que tenerlo claro también. Los primeros partidos, cuando juegas Sub 17, son extremadamente relevantes en el tema emocional, porque te pueden dejar muy dañado y después no te recuperas más.
Juegas cada dos días. La virtud de los entrenadores, te lo digo también como formador de técnicos, tiene que ser sacarles rendimiento a los futbolistas, más allá del colectivo.
Las dos generaciones mundialistas
Guio a la Selección Chilena Sub 17 a dos Mundiales de la categoría, con extraordinarios rendimientos en los respectivos torneos sudamericanos. Es la carta de presentación por excelencia con que cuenta Héctor Hernán Caputto Gómez (6 de octubre de 1974).
Antes de sus logros en las selecciones menores, el nuevo DT universitario solo había dirigido la Roja Sub 15. Un cuadro con menos exposición y reconocimiento público, lo que no brindó espacio para observar sus postulados tácticos en acción.
Pero en ambos procesos exitosos con las Selecciones Sub 17 quedaron en claro sus ideas en la cancha. La primera clasificación se construyó desde una estructura ordenada y una tarea muy definida, mientras que la segunda selección contó con futbolistas capaces de desarrollar más juego.
La generación de 2017
De la Selección de 2017 había muchos jugadores que no llegaron arriba. ¿Cómo pudiste armar ese equipo, con la materia prima con que contabas?
Ser entrenador es una labor extraordinaria y la agradezco, porque pude ser técnico de selecciones juveniles por casi 10 años. Pero es complicada a la vez, porque oscilan mucho los rendimientos en temas futbolísticos, pero emocionales también, por estos cambios que hay entre los 14 y los 17/18 años.
También, es difícil seleccionar futbolistas. Siempre se nombra a las “generaciones doradas” en Chile y es verdad, esporádicamente salen cuatro, cinco o 10 jugadores en una misma serie para competir.
Entonces, si bien había jugadores muy buenos en el orden de la tarea en esa categoría, es decir, “vamos a jugar así” y lo hacían muy bien, tenían poca espontaneidad en temas futbolísticos.
Les decíamos cómo íbamos a jugar el partido y cómo lo íbamos a ganar y así llegamos a la final contra el Brasil de Vinícius. Clasificamos al Mundial después de 20 años y lamento que muchos de esos futbolistas no hayan trascendido, pero varios sí lo hicieron y llegaron a primeros equipos.
Diego (Valencia) fue vendido a Italia y otros jugadores que hoy tienen 24 años están recién explotando.
La generación de 2019
Después, en 2019, clasificas con una Selección muy diferente, un equipo con más juego… Vicente Pizarro, Alexander Aravena, Gonzalo Tapia. Cristián Leiva, que fue quien dirigió en el Mundial, llevó a Lucas Assadi.
Vale consignar que Cristian (Leiva) fue el entrenador de esa categoría en Sub 15, en un sudamericano que se realizó en San Juan, Argentina, y que yo fui a ver.
Cambian los jugadores entre una 15 y una 17, porque dos años es bastante en esas categorías. Cronológicamente, sí, pero sobre todo por todo lo que tiene que ver con el desarrollo físico.
Si bien fue un 60 por ciento de esos futbolistas, hubo otros que cambiamos, como por ejemplo un jugador que ahora destacó en el Ascenso y ahora jugará en Primera, como Luis Rojas, que no había estado en la 15 y fue uno de los más relevantes en la Sub 17.
Había algunos futbolistas que hoy lo están haciendo bien, en Primera, incluso afuera, en Selección Adulta, de muy buen corte técnico y eso a nosotros nos lleva a buscarles la forma para que se desarrollen mejor.
En nueve partidos jugados en ese Sudamericano, fuimos muy competitivos. Hicimos 19 goles y tuvimos siete en contra. Salimos primeros en el torneo y Argentina salió campeón por tener un gol más de diferencia.
Esos jugadores ya tenían una virtud y la fueron explotando.
| Aspecto | Dato |
|---|---|
| Partidos jugados | nueve |
| Goles convertidos | 19 |
| Goles recibidos | siete |
| Jugadores mencionados | Vicente Pizarro, Alexander Aravena, Gonzalo Tapia y Luis Rojas |
La formación individual por encima de las etiquetas
La experiencia en las selecciones menores reforzó la convicción de Caputto de que un equipo mejora cuando sus integrantes encuentran la manera de expresar sus capacidades.
Eso también explica su disposición a modificar posiciones, funciones y mecanismos de ataque. Ignacio Vásquez pasó de desempeñarse como enganche a jugar un poco más arriba porque tenía gol, mientras que Maxi Guerrero fue identificado como un volante capaz de romper y llegar como delantero.
En ambos casos, el objetivo fue aprovechar virtudes que ya estaban presentes en los jugadores y colocarlas al servicio del equipo.
Si los futbolistas son buenos, tienen talento, no importa la edad. Lo importante es que pueda desarrollarse, pueda jugar y ya lo demostró.
La experiencia de Caputto en Universidad de Chile
Las clasificaciones consecutivas a dos Copas del Mundo con la Selección Sub 17 y un estilo de juego realista y productivo le abrieron las puertas de la jefatura de la dirección del fútbol joven de la U.
Después, la crisis futbolística que Alfredo Arias no logró solucionar lo instaló en la conducción del primer equipo azul. Contra Antofagasta, Caputto, quien nunca antes dirigió en Primera División, debutará en el fútbol profesional.
Es un club que quiero muchísimo. Llegué a hacerme cargo de todo el fútbol joven, que venían teniendo problemas en ese aspecto. Tenía la autoridad de poder comandar un proyecto y, de alguna manera, también fue interrumpido, pero yo soy así: cuando vienen oportunidades, las tomo.
La unión del plantel
Con todos los problemas que tenía la U en ese entonces, en serios problemas con el descenso. Tomas el equipo cuando se va Alfredo Arias y lo levantas.
Una de las cosas importantes en esa llegada al primer equipo fue la credibilidad de los futbolistas. Grandes jugadores, mundialistas, de Selección. Ellos tenían las ganas de de revertir la situación.
Veníamos con mucho ímpetu, muchas ganas, es un club que además quiero. Hicimos una unión para que las cosas salieran mejor. Hacer club, que es lo que uno intenta donde dirige.
Fue raro, porque de todas maneras levantamos, subimos. Dimos vuelta una vuelta ante Cobresal de Copa Chile, en que teníamos que ganar 4-1 y lo ganamos, con gol sobre la hora.
Había una sensación muy buena y el equipo estaba bien anímicamente. Luego viene el partido con Iquique y también quedábamos con esa sensación.
Leo Fernández, Larrivey y Montillo
Llega Leo Fernández, muy joven, pero clave. Fue una apuesta muy importante, netamente de Sergio Vargas y de Rodrigo Goldberg.
Como yo estaba de entrenador, había conocimiento, porque lo había enfrentado en selecciones. Lo conocía, así que les dije: ”El enano es un personaje, pero tiene una zurda que es una locura”.
Estaba la posibilidad y la ventana para traerlo, porque lo habían vendido a México y podía venir. Un acierto total. Lo pudimos disfrutar tres o cuatro meses.
En 2020 sigues en la U. Me renuevan como entrenador del primer equipo, algo que agradecí. Traemos a (Joaquín) Larrivey y a Walter Montillo, que fueron tremendos aciertos.
Pero la dimensión de tener a Joaquín Larrivey y a Walter Montillo, más allá de las otras grandes figuras que tenía el equipo, es la trascendencia que les dan a los otros futbolistas para que sea mejores.
No se trata solamente de ellos, sino que hacen crecer al equipo. Lo de Joaquín está a la vista hoy y Walter llegaba al equipo de sus amores después de mucho tiempo, por lo que llegaba con mucha alegría.
La confianza en los jugadores y el desarrollo de los talentos
Caputto ha insistido en que los futbolistas deben recibir oportunidades cuando demuestran condiciones, sin que la edad sea un impedimento automático. Su valoración de Ignacio Vásquez resume esa mirada, pero también se relaciona con la manera en que condujo a las selecciones juveniles.
En las categorías menores, los jugadores atraviesan transformaciones físicas, emocionales y futbolísticas. Por eso, la planificación debe combinar claridad colectiva con capacidad para reconocer las virtudes que cada integrante puede aportar.
También, es difícil seleccionar futbolistas. Siempre se nombra a las “generaciones doradas” en Chile y es verdad, esporádicamente salen cuatro, cinco o 10 jugadores en una misma serie para competir.
Había algunos futbolistas que hoy lo están haciendo bien, en Primera, incluso afuera, en Selección Adulta, de muy buen corte técnico y eso a nosotros nos lleva a buscarles la forma para que se desarrollen mejor.
Una idea de juego vinculada al contexto
La propuesta de Caputto no depende de una única manera de atacar ni de una formación fija. El orden defensivo, la presión y la recuperación aparecen como principios constantes, mientras que la posesión, el ataque directo y la ocupación de los espacios pueden variar según las características del plantel.
Las dos selecciones que dirigí que clasificaron al Mundial eran muy diferentes. Una que lo logramos acá en Chile y otra en Perú.
Esos jugadores, en general, son los que están hoy en Selección adulta y esa, la de Perú, tenía mucha más posesión que la anterior.
Entonces, creo que siempre como entrenador hay que ser flexible, cuando hay buenos futbolistas. Uno tiene que saber adaptarse a ellos y sacarles el mejor rendimiento.
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En Universidad de Chile, esa visión se tradujo en la búsqueda de una estructura capaz de proteger al equipo, pero también en la identificación de futbolistas que pudieran resolver situaciones mediante su talento individual.
Ignacio Vásquez, Maxi Guerrero, Leo Fernández, Joaquín Larrivey y Walter Montillo representan, en distintos momentos y funciones, la importancia que Caputto atribuye a las características de cada jugador.
La tarea del entrenador, según su propia perspectiva, consiste en ordenar esas virtudes, encontrarles una función y permitir que el colectivo crezca a partir del rendimiento individual.