Alineamiento de la arquitectura megalítica: formas, funciones y relación con la astronomía

El alineamiento de la arquitectura megalítica consiste en la disposición deliberada de menhires en una sola fila o en varias hileras paralelas, aunque su significado exacto continúa siendo objeto de debate. Los alineamientos forman parte de un fenómeno arquitectónico más amplio que también incluye menhires aislados, dólmenes, crómlechs, sepulcros de corredor, sepulcros de galería y túmulos.

La función de estos monumentos no puede explicarse mediante una única interpretación. En muchos casos fueron construcciones funerarias, pero también pudieron desempeñar funciones rituales, territoriales, conmemorativas o sociales; las posibles relaciones con los fenómenos astronómicos han dado lugar a la arqueoastronomía, aunque las teorías que presentan los megalitos como observatorios o calendarios no gozan de un respaldo científico unánime.

Qué es el megalitismo

La palabra megalito significa, literalmente, piedra grande en griego y da origen al término megalitismo, con el que hoy día denominamos a las construcciones arquitectónicas prehistóricas basadas en grandes bloques de piedra sin apenas modificaciones en sus formas. Megalitismo es la utilización de megalitos, enormes piedras toscas, para construir monumentos y, por tanto, una forma de arquitectura.

Menhir procede del bretón men, piedra, e hir, largo. Megalito procede del griego mega, grande, y lithos, piedra. Dolmen procede del bretón toal, mesa, y men, piedra.

Son las primeras obras de arquitectura, realizadas durante el Neolítico, la Edad del Cobre y la Edad del Bronce. Este fenómeno comenzó en el Neolítico, el último periodo de la Prehistoria, y se puede encontrar en muchas partes del mundo, pero es en la costa occidental de Europa donde esta arquitectura es más frecuente.

Aunque no sean exactamente monumentos megalíticos exentos, las cuevas naturales modificadas se suelen incluir dentro de la categoría de monumentos megalíticos, ya que muchas tenían la misma función funeraria que estos monumentos e incluso coinciden cronológicamente. Además, este término es restrictivo ya que únicamente se ciñe a las construcciones comprendidas entre el Mediterráneo occidental y Europa Atlántica.

En el Neolítico, la piedra seguía siendo el principal material utilizado y aún no se conocía el metal. Pero en el Neolítico, los hombres ya no eran cazadores-recolectores, sino agricultores.

El contexto histórico del fenómeno megalítico

La aparición de este tipo de construcciones durante el Neolítico está ligada a la aparición de la agricultura y la ganadería, actividades económicas que cambiaron la forma de vida del ser humano de manera radical, ya que propicia la sedentarización y las comunidades se expanden en número de habitantes.

Se abandonan las cavernas para vivir al aire libre y comienza a gestarse una tímida arquitectura, de la cual únicamente nos han llegado los monumentos megalíticos, al estar construidos en piedra. Comienza pues a existir un primitivo pensamiento de propiedad de la tierra y así comienzan también las guerras entre comunidades por los recursos naturales de determinados territorios.

La vinculación a la tierra hace que el aparato funerario crezca, no solo en número de enterramientos sino también en la complejidad de sus ritos y, por supuesto, de sus monumentos funerarios. El Neolítico supuso la sedentarización de numerosos grupos humanos que se iniciaron en la agricultura, la cría de animales, el uso de herramientas, las artes del fuego y los ritos religiosos.

Los grupos neolíticos cultivaban, criaban animales, fabricaban cerámica, tejían ropa, construían armazones y piraguas y horneaban su propio pan. También comerciaban con productos, como la sal en Bretaña, las hachas de piedra pulida y las hojas de sílex.

Al margen de las múltiples teorías que existen alrededor de la construcción de los megalitos, es más que evidente su función funeraria como lugar de enterramiento colectivo, donde se realizaban sucesivas inhumaciones que fueron erigidos desde el final del Neolítico y durante todo el Calcolítico, entre el IV y el III milenio antes de nuestra era.

Son monumentos funerarios o lugares de culto. Los monumentos megalíticos están siempre formados por los tipos básicos llamados menhir y dolmen, y a partir de sus diferentes combinaciones podremos hablar de un determinado tipo de monumento megalítico.

El alineamiento megalítico

Alineamiento: una hilera de menhires dispuestos uno detrás de otro. Pueden formar una o varias hileras paralelas. Se trata, valga la redundancia, de un alineamiento de menhires colocados de forma vertical y que pueden conformar una sola línea o varias de ellas, con notables variaciones en su longitud.

Un menhir puede estar solo o colocado en medio de una línea de otros menhires, formando una alineación. Los menhires también pueden colocarse en círculo, formando un recinto circular, y las piedras a veces pueden colocarse una contra otra, o separadas por unos pocos metros.

Los alineamientos de Carnac son un complejo megalítico. Carnac posee varias alineaciones: las principales son Ménec, Kermario y Kerlescan.

ElementoDescripción
MenhirPieza de piedra tallada o no dispuesta verticalmente sobre el terreno.
AlineamientoGrupos de menhires en fila.
CrómlechMenhires dispuestos en círculo.
DolmenSepultura individual o colectiva que se compone de piedras verticales con cubierta de grandes piedras.
Dolmen de corredorSe compone de un pasillo y un túmulo circular.

Los menhires como elementos del alineamiento

Menhir: es la forma más básica de monumento megalítico, puede incluso a llegar a ser un monumento en sí mismo si se encuentra exento. Se trata de una piedra alargada tallada o en bruto que se coloca de manera vertical con una tercera parte de la misma enterrada en el suelo.

Algunos suelen estar grabados, aunque la mayoría se encuentran en bruto y pueden alcanzar grandes alturas. Salvo en Grecia, se encuentran diseminados por toda Europa.

Lo que sí se sabe con seguridad es que eran, evidentemente, construcciones funerarias ya que sus pies o alrededor de los mismos se han encontrado restos de ajuares o cenizas de origen humano. Algunas teorías afirman que determinados menhires pudieron ser objeto de culto de antepasados o divinidades neolíticas.

Con la llegada del cristianismo a Europa, algunos de ellos se tallaron con motivos bíblicos. También es posible que los menhires tuvieran diferentes propósitos: estelas conmemorativas y delimitadores de territorios, en los que su altura simbolizaría el poder de su comunidad, o simplemente como forma conmemorativa de veneración de un difunto.

Otros tipos de arquitectura megalítica

Dolmen

Un dolmen es una cámara funeraria construida con piedras verticales y piedras horizontales, el conjunto se asemeja a una mesa de piedra. Se trata de una construcción megalítica a base de varias losas colocadas de forma vertical y una última colocada de forma horizontal sobre las verticales, haciendo las veces de techo, formando una cámara y siendo un tipo muy primitivo de túmulo.

En el Neolítico, los muertos eran enterrados en su interior. Hay muchos tipos diferentes de dolmen: simples o con corredores, a veces con varias cámaras; los dólmenes se cubrían con tierra o piedras para formar majanos, montículos o túmulos.

En el caso de los dólmenes se sabe con certeza que fueron tumbas colectivas, pero también existe la teoría de que su función pudo ser doble, ya que hubiesen servido también para delimitar un territorio en concreto.

Sepulcro de corredor

Se trata de un sepulcro megalítico formado por una, o varias, cámara sepulcral y un corredor que conduce a la propia cámara, la cual se encuentra claramente diferenciada del corredor. Se encuentran diseminados por casi toda Europa y el norte de África.

El dolmen de corredor se compone de un pasillo y un túmulo circular, como los de la Cultura de Los Millares en Almería y Antequera, Málaga.

Sepulcro de galería

Un sepulcro megalítico que está formado por una única cámara que no se diferencia de la galería o corredor.

Crómlech

Los crómlechs suelen ser grandes complejos circulares de menhires en forma vertical. Sus dimensiones varían entre unos y otros, tanto en diámetro como en altura.

Son un tipo de monumento megalítico escaso, con pocos ejemplos y aunque se encuentran casi por toda Europa, son especialmente célebres los de las islas británicas. Un crómlech es un recinto de piedra o las paredes de los dólmenes, cuya losa de recubrimiento ha desaparecido la mayoría de las veces.

Con los crómlech si llegamos a un punto álgido de discusión científica. Como el resto de monumentos megalíticos, su función principal fue la funeraria funcionando como necrópolis.

Rundgräber

Un tipo de tumba o sepulcro megalítico similar al de corredor que se diferencia en que está compuesto por una única cámara que puede estar al aire libre o cubierta.

Túmulo y cairn

Un túmulo es un monumento formado por un dolmen o cámaras funerarias cubiertas por un montículo de tierra. Los túmulos no estaban destinados a ser reutilizados una vez cerrados.

Un túmulo es un monumento constituido por un dolmen o una cámara sepulcral, cubierta por un montón de tierra y pequeñas piedras. Los túmulos solían estar reservados a una sola persona.

El túmulo Saint-Michel de Carnac es uno de los 3 mayores túmulos de la región. La persona enterrada en su interior debía de ser un miembro especialmente importante de la sociedad, ya que las hachas de piedra pulida y las joyas encontradas cerca del cadáver eran muy valiosas en la época.

Un cairn es un monumento constituido por un dolmen o una cámara funeraria, cubierto por un montón de piedras. El nombre Carnac puede proceder de la palabra cairn, que significa literalmente montón de piedras.

Recintos y estelas

Un recinto es un conjunto de piedras colocadas una al lado de la otra, formando un semicírculo, un círculo, un óvalo o un rectángulo. En Carnac se han encontrado varios recintos, uno semicircular y otro rectangular.

Una estela es un monumento monolítico que lleva una inscripción o una ornamentación esculpida.

Construcciones megalíticas baleares

Entre los megalitos baleares se encuentran los talayots, las taulas y las navetas. Los talayots son enterramientos o torres defensivas circulares, especialmente en Menorca.

Las taulas son piedras horizontales sustentadas por otra vertical en un recinto circular. Las navetas presentan un aparejo ciclópeo en forma de nave invertida.

Funciones posibles de los alineamientos

El carácter funerario de las construcciones megalíticas es más que evidente, se trata, en la mayoría de los casos, de tumbas colectivas dedicadas a la inhumación sucesiva de cadáveres. Pero no son pocos los autores y las escuelas que han querido dar un paso más respecto a los posibles usos que tuvieron antaño estos monumentos.

Es lógico pensar que una tumba, en el Neolítico Avanzado y el Calcolítico, también podía mantener unos valores territoriales que intentasen delimitar el territorio ante el incipiente pensamiento de propiedad de la tierra gracias a la sedentarización de los pueblos en base al descubrimiento de la agricultura y la ganadería.

Los alineamientos tienen en duda a los investigadores y las teorías sobre sus construcciones son variadas. Muchos sostienen que su función era eminentemente religiosa o ritual mientras que otros argumentan que su función podría ser delimitadora.

Existe también una línea de investigación que, al igual que con los crómlech, le otorgan funciones astronómicas. En general, sin centrarnos en ningún tipo de construcción, se acepta que, al margen de sus funciones funerarias, estos monumentos megalíticos funcionaron como construcciones dedicadas a velar por el equilibrio social o como muestras de poder de un determinado pueblo.

Visibilidad y territorio

A la hora de descubrir o analizar un megalito lo que llama la atención es su gran visibilidad, son monumentos pensados para ser visibles incluso a largas distancias y nunca están camuflados intencionadamente.

Además, su localización normalmente coincide con zonas que delimitan territorios, rutas de ganadería transhumante o hitos geográficos, pero siempre en zonas de gran visibilidad.

La disposición lineal pudo contribuir a convertir el monumento en una referencia visible dentro del paisaje. Sin embargo, la visibilidad por sí sola no permite determinar si un alineamiento fue un límite territorial, un espacio ritual, un lugar funerario o una combinación de varias funciones.

Rituales y lugares de culto

Algunos conjuntos megalíticos han sido denominados como templos ya que algunos investigadores le otorgan a determinados monumentos la función de centro de culto de una religión ya extinta, siendo lugares místicos donde se realizaban numerosos rituales mágicos.

Muchos piensan que los crómlech fueron templos, centros rituales o lugares de reunión, teorías que no son del todo descabelladas y son aceptadas por una buena parte de la comunidad científica.

Algunas leyendas surgieron en los primeros siglos del cristianismo en Francia, como la leyenda de Saint-Cornély, que cuenta la desventura de los soldados romanos que terminaron petrificados y transformados en menhires cuando perseguían al santo.

Más tardías, surgen las leyendas relacionadas con el ciclo artúrico. De hecho, tradicionalmente se cuenta que la razón por la que las piedras están colocadas en línea recta es porque eran una legión romana que Merlín convirtió en piedra.

La construcción de un alineamiento megalítico

Para comprender un monumento megalítico es necesario conocer su proceso de construcción, ya que no son pocas las teorías, carentes de rigor científico, que aluden a fenómenos paranormales o seres de otro planeta para justificar la construcción de dichos monumentos.

El primer paso en la construcción de un megalito, entiéndase como monumento, es la elección del lugar donde se va a emplazar el monumento, normalmente en lugares a la vista y donde el megalito pueda destacar por encima del resto de elementos del paisaje u otras construcciones.

Posteriormente se eligen los bloques de piedra de una cantera cercana. Una vez elegidos los menhires se delimita el espacio donde se van a ubicar y se prepara el terreno alisándolo.

Antes de la construcción se inicia una hoguera ritual que tendría una connotación fundacional, similar a cuando hoy día se ubica la primera piedra en una gran construcción, esto es algo que sabemos gracias a las dataciones de carbono 14.

Lo siguiente era la construcción de la cámara funeraria o el menhir exento. Para ello se arrastraba el menhir en posición horizontal hasta uno de los huecos previamente excavados, cuando el menhir llegaba al hueco caía y se quedaba de manera semi-vertical, por lo que los constructores comenzaban a rellenar los huecos para dejarlo completamente vertical.

Si se tratase de un menhir, el proceso constructivo terminaría aquí, pero si hablamos de un dolmen el proceso seguiría. En el caso del dolmen, se arrastraría otro menhir de manera horizontal hasta repetir el mismo proceso anterior y dejar dos menhires alineados.

A partir de este momento, los constructores rellenarían de tierra ambas caras exteriores de los menhires, dejando un pasillo entre ellos, creando una especie de rampa en el exterior. Por dicha rampa subirían el tercer menhir hasta situarlo sobre los dos verticales de forma horizontal, creando así el monumento funerario.

Este es el proceso básico de construcción de un menhir o un dolmen, pero en el caso de una cámara funeraria con una galería o corredor previo el sistema sería muy similar, aunque con una mayor complejidad arquitectónica como es evidente.

El alineamiento de Carnac

Uno de los complejos megalíticos más misteriosos de Europa son las alineaciones de Carnac. A lo largo de 4 kilómetros, siete alineaciones de piedra son los testigos mudos de unos monumentos que hasta la fecha de hoy nadie sabe ni quién ni para qué se erigieron.

No muy lejos de España, a unos 1 170 kilométros, se encuentra Carnac, uno de los complejos megalíticos más famosos de Europa. Situadas al sur del departamento de Morbihan en la Bretaña francesa, entre el municipio de Carnac y el de La Trinité-sur-Mer se extienden, a lo largo de más de 4 kilometros, siete alineaciones de imponentes, irregulares y silenciosas piedras.

Alineamientos megalíticos de Carnac vista aérea

Los megalitos de Carnac son monumentos arquitectónicos construidos o con grandes piedras verticales clavadas en el suelo, llamados menhires, cuya disposición en línea se denomina alineaciones y cromlech cuando forman círculos, o con gigantescas piedras unas en vertical y otras en horizontal como si fuera una enorme mesa de piedra; de ahí su nombre en bretón, dolmen.

El complejo de Carnac está integrado por varias alineaciones y cromlechs, de oeste a este, siendo las principales las de Le Ménec. Es el complejo más extenso, con más de 1000 menhires alineados en 11 filas, y dos cromlechs en cada extremo.

Otros los tenemos en Kermario, Kerlescan y le Petit Ménec. Pero no todos los menhires de Carnac forman parte de una alineación.

El Gigante de Manio, un menhir de 6,5 metros de altura con forma de dedo en el que hay grabadas cinco serpientes, está aislado en un claro y bajo él se han encontrado enterradas cinco hachas pulidas.

Antigüedad y conocimiento arqueológico

En 1750, el conde de Caylus, uno de los padres de la arqueología en Francia, estableció que los megalitos databan de antes de la época de los galos y romanos. Unos años después, el general de división de la Revolución Francesa François de Pommereul planteó la hipótesis de que tuvieran un origen celta.

Pero fue en 1860 cuando un anticuario escocés, James Miln, realizó una de las primeras excavaciones arqueológicas en la zona. En los estratos que rodeaban las construcciones encontró restos de carbón, fragmentos de sílex tallado, pedernal.

Piezas que, evidentemente, pertenecían a una civilización anterior a la romana o la celta. De hecho, la datación de algunos de esos restos por termoluminiscencia, método utilizado en arqueología para datar piezas que, como las cerámicas, han sido sometidas a calentamiento, han situado su construcción en el Neolítico sobre el 4 000 a.C., extendiéndose hasta 2 000 - 1 500 a.C., es decir, hasta principios de la Edad de Bronce.

Los megalitos bretones datan del Neolítico, y los alineamientos de Carnac se fechan con mayor precisión entre el 4.500 y el 3.500 a.C.

Si bien, hay quien plantea, como hace el arqueólogo Neil Oliver en su documental para la BBC “A History of Ancient Britain”, que las alineaciones podrían ser anteriores, por cazadores-recolectores del mesolítico.

Organización de las alineaciones

En cualquier caso, y aunque se sabe que los menhires son de granito local, hoy no tenemos una idea muy clara de qué llevó a aquella gente a erigir semejantes complejos líticos.

Y no solo eso, tampoco sabemos para qué servían, la razón de esa alineación o si quizá representaban algo. El misterio no está, evidentemente, en cómo se levantaron sino quién y para qué.

Son muchas las propuestas que pretenden resolver esas incógnitas, desde ser considerados lugares de culto con una función sagrada y funeraria a santuarios a los que los peregrinos acudirían para recargarse espiritualmente en determinadas épocas del año.

Alineamientos, orientación y astronomía

El ser humano, de manera general, siempre ha sentido una especial atracción por el cielo y sus astros, para el hombre primitivo el cielo guardaba grandes misterios y comenzaron a otorgársele un sentido místico al mismo, intentando explicar fenómenos naturales a través de los cuerpos celestes, intentando encontrar una respuesta a fenómenos incomprensibles.

El estudio de los astros solucionó muchos de los problemas de subsistencia de los primeros pueblos y civilizaciones gracias a establecer con relativa precisión los intervalos idóneos para la siembra y recogida de cosechas o para iniciar largos viajes.

Desde algo tan básico como observar el ciclo del día y la noche hasta llegar a predecir el ciclo de las estaciones, y adaptarse a ellas. Así pues, gracias estos primitivos estudios de los cuerpos celestes y el cielo, los cuales favorecían directamente a las comunidades, comenzó a establecer un halo místico alrededor del estudio de los cielos.

Se comenzó entonces una adoración al dios sol o diosa luna en algunas comunidades. Según algunos investigadores, muchos de los monumentos megalíticos están íntimamente ligados con la astronomía, siendo quizá el ejemplo más famoso el Stonehenge de Wiltshire, en las islas británicas.

Pero el fenómeno megalítico abarca desde el Neolítico hasta la Edad del Bronce, y su dispersión geográfica en Europa es muy amplia también, por lo que sería un error centrarnos en un único ejemplo.

La arqueoastronomía

La arqueoastronomía es el estudio de la posible relación entre las construcciones antiguas y los fenómenos celestes. Lo más común respecto al estudio de la relación de los megalitos con la astronomía, también llamado arqueoastronomía, es otorgarles el papel de observatorios megalíticos usados con el fin de predecir eclipses o establecer hitos astronómicos como la aparición de una estrella, lo cual, en principio, serviría para fijar un supuesto calendario.

Estas teorías, en la actualidad, no gozan de un gran respaldo dentro de la comunidad científica. La posibilidad de que algunos monumentos estuvieran orientados hacia posiciones concretas del Sol o de la Luna no demuestra por sí sola que fueran observatorios astronómicos.

La orientación de Carnac

Los cromlechs pueden haber sido erigidos por los campesinos neolíticos como santuarios dedicados al Sol, siendo las alineaciones caminos sagrados para acceder a ellos.

Al estar orientados según la posición del Sol durante los solsticios de invierno y verano, se piensa que pudieron estar relacionados con el estudio de los fenómenos astronómicos.

También se ha hipotetizado que algunas alineaciones fueran calendarios que permitirían marcar los ciclos agrícolas, esenciales para saber cuándo sembrar o el momento de la trashumancia de los rebaños.

Las mediciones las habrían hecho basándose en la observación de los movimientos del Sol en Kerlescan y Kermario y de la Luna en Le Ménec.

Muchas son las hipótesis, pero ninguna la elegida. La relación con el cielo puede haber sido importante en determinados contextos, pero no permite sustituir el análisis arqueológico de cada monumento y de su entorno.

El Extraño Alineamiento de CARNAC

Origen del fenómeno megalítico

Al intentar explicar los orígenes del megalitismo nos encontramos con multitud de teorías al respecto, muchas de ellas con base científica y aceptadas por la comunidad, y muchas otras más extravagantes que llegan incluso a establecer una conexión con los alienígenas o culturas subterráneas.

Dentro del amplio abanico sobre las teorías del megalitismo nos centraremos en las dos tesis más importantes y que a la vez están encontradas.

Tesis orientalistas

Las tesis orientalistas consideran que el origen del megalitismo se encuentra en Oriente y que desde allí, una vez ha perdido la exclusividad, se extiende hacia Occidente a través del comercio mediterráneo.

Según las tesis orientalistas su origen puede venir desde Egipto, basándose en las mastabas; desde las Cícladas, basándose en el megaron; o desde Creta, inspirándose de manera básica en los tholoi.

Tesis occidentalistas

Las tesis que abogan por un origen occidental están íntimamente ligadas al evolucionismo, y consideran que los monumentos megalíticos fueron una compleja evolución desde simples enterramientos con rocas.

Investigadores como Aberg o Vasconcelos consideraron que el origen podía estar en Portugal, y las dataciones gracias al carbono 14 han demostrado que las construcciones más antiguas son efectivamente las portuguesas, seguidas de las de las islas británicas por lo que podríamos estar ante un fenómeno de origen atlántico.

Grabados, ajuares e interpretación social

El mobiliario funerario está formado por los objetos encontrados en las tumbas durante las excavaciones arqueológicas, como cerámicas, flechas, hachas pulidas, ornamentos y herramientas, que acompañaban al difunto hasta su tumba.

Probablemente eran de mayor o menor valor, según el estatus de la persona. Los ajuares y los restos humanos ayudan a interpretar las funciones funerarias y las diferencias sociales asociadas a los monumentos.

Los grabados varían según la época, la región y la cultura. Se utilizaban varias técnicas, como la estaca y la percusión directa o indirecta.

En el Neolítico, algunos megalitos estaban marcados y decorados con símbolos. Las representaciones, tanto simbólicas como figurativas, son variadas.

Las más notables en Morbihan se encuentran en Gavrinis, Locmariaquer, etc. Aparecen hachas, báculos, uros, ídolos escudo y cachalotes.

El signo crosse en la prehistoria reciente está a menudo vinculado a un significado esotérico, como insignia de poder, o exotérico, como hoz o cayado de pastor, aunque también se ha interpretado como un signo de interrogación.

Estas interpretaciones se relacionan con suposiciones relativas a la organización sociopolítica y económica de la sociedad neolítica.

El ídolo con cresta, encontrado en la estela de la base del dolmen de Table des Marchands, podría simbolizar una figura femenina, una cabellera, un ídolo o la diosa madre.

También se ha interpretado como un símbolo fálico, una cruz, una plantación o incluso un resplandor. Quedan muchos interrogantes. Las interpretaciones pueden variar de un arqueólogo a otro.

Cómo interpretar una alineación megalítica

El alineamiento de la arquitectura megalítica debe analizarse como parte de un conjunto y no únicamente como una fila de piedras. Es necesario observar la relación entre los menhires, los recintos, los dólmenes, los túmulos, los caminos, los recursos naturales y los puntos de gran visibilidad.

La disposición lineal puede tener un significado ritual, territorial, conmemorativo o astronómico, pero ninguna de estas posibilidades debe aceptarse de manera automática. La existencia de orientaciones solares o lunares tampoco demuestra por sí misma la función de observatorio.

El carácter funerario aparece con claridad en numerosos monumentos gracias a las cámaras sepulcrales, las cenizas humanas, los enterramientos sucesivos y los ajuares. En cambio, para los alineamientos sin restos funerarios directos, las interpretaciones deben formularse con mayor prudencia.

La arqueología científica utiliza excavaciones, análisis estratigráficos, dataciones directas como el carbono 14 por acelerador, termoluminiscencia, estudio de los materiales y análisis del paisaje para evaluar las hipótesis.

La arquitectura megalítica no puede reducirse a piedras colocadas sin intención, pero tampoco puede explicarse mediante teorías pseudocientíficas que atribuyen su construcción a fenómenos paranormales o seres de otro planeta.

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