Zorro de nueve colas en la vida real: origen, mitología y animales relacionados

El zorro de nueve colas no existe como una especie animal real identificada por la zoología, sino como una criatura mítica que surgió de la observación del zorro común y de la interpretación sobrenatural de su longevidad, inteligencia y comportamiento. Sus principales versiones son el huli jing chino, el kitsune japonés y el gumiho coreano, figuras relacionadas por el intercambio cultural, pero distintas en su moralidad, su función religiosa y sus posibilidades de transformación.

En la vida real, los animales relacionados con esta leyenda son principalmente los zorros del género Vulpes, aunque también existen paralelos simbólicos con otros cánidos, como los perros salvajes y los lobos. Ningún zorro conocido desarrolla nueve colas, se transforma en humano o posee poderes sobrenaturales; las nueve colas representan la edad, la sabiduría acumulada, la divinidad o la máxima expresión de las capacidades espirituales del animal.

Qué es el zorro de nueve colas

Los mitos y leyendas son relatos que explican cambios naturales, a la sociedad y las virtudes o vicios de la humanidad. La explicación de estas circunstancias, en la mayoría de las veces se representa mediante la existencia de criaturas sobrenaturales con colas, cuerpos de animales, alas, colmillos; poderes muy peculiares como la expulsión de fuego, el vuelo de largas distancias y el engaño, las cuales han sido transmitidas de generación en generación para evitar su olvido.

Las sociedades del Este Asiático no son la excepción, en China, Japón y Corea del Sur comparten la leyenda de un ser místico, que se asemeja a un zorro con nueve colas. Las características y cualidades de esta criatura difieren en los tres países: mientras que en la cultura china se le conoce como Huli Jing y posee características buenas o malas, para la cultura japonesa es una criatura con mucha inteligencia conocida como Kyūbi no kitsune.

El zorro de nueve colas existe en la mitología japonesa, coreana y china, pero llamarlos “la misma criatura” es como decir que un lobo y un coyote son el mismo animal. Las diferencias importan, ya que revelan cómo cada cultura se relaciona con la idea de la inteligencia sobrenatural.

El animal real detrás de la leyenda

Después de muchos años, la forma real de los Gumiho - un zorro con 9 colas- no ha sido rastreada hasta su origen, sin embargo, se tiene como referencia que los zorros son animales relativamente longevos, explicando por qué en varias versiones de esta leyenda se menciona que cualquier zorro que cumpla los 100 años puede convertirse en esta criatura.

El zorro ocupa una posición única en la mitología nipona: mensajero divino, embaucador capaz de cambiar de forma y símbolo de una sabiduría que solo se gana a través de una paciencia medida en siglos. La metamorfosis, las nueve colas, el zorro bueno frente al zorro malo - esas nociones básicas se encuentran con facilidad.

En la versión más difundida, un kitsune gana una nueva cola por cada cien años que vive. Nueve colas significan novecientos años de experiencia - casi un milenio viendo cómo las civilizaciones se alzan y se derrumban. Llegado ese punto, el pelaje del zorro pasa del rojo al dorado o al blanco, y se convierte en un tenko - un zorro celestial cuya percepción roza la omnisciencia.

El significado del zorro de nueve colas en su contexto original es sencillo: la sabiduría no se puede apresurar. No hay atajos para llegar a las nueve colas. Las ganas sobreviviendo, adaptándote y aprendiendo a lo largo de siglos que la mayoría de los seres, incluidos los humanos, jamás llegarán a presenciar.

Sin embargo, el pulcro sistema en el que “cada cola desbloquea un poder concreto”, que circula por internet, no procede sin embargo de las fuentes japonesas clásicas. Los cuentos populares japoneses mencionan casi siempre zorros de una, cinco, siete o nueve colas - no una ordenada escalera del uno al nueve con una nueva habilidad en cada peldaño.

Esa tabla de poderes cola por cola es una capa moderna de cultura pop. En los relatos antiguos, lo que importaba era el extremo de la escala: nueve colas marcaban a un zorro que había cruzado al terreno de lo divino. Todo lo que había en medio estaba simplemente “de camino”.

¿Existe un zorro con nueve colas en la vida real?

No se ha identificado ningún zorro real con nueve colas. La anatomía de los zorros, al igual que la de otros cánidos, incluye una sola cola formada por vértebras, músculos, piel y pelo, por lo que la existencia de nueve colas funcionales no corresponde a una variación zoológica conocida.

La imagen puede entenderse como una exageración mitológica de características reales del zorro: su capacidad para sobrevivir en ambientes distintos, sus hábitos nocturnos, su cautela, su facilidad para ocultarse y la percepción humana de que es un animal astuto. La leyenda transformó esas cualidades en poderes espirituales.

Las colas múltiples también funcionan como un recurso visual para mostrar una evolución sobrenatural. En lugar de representar el envejecimiento mediante arrugas o cambios corporales, los relatos muestran el paso del tiempo a través de la aparición de nuevas colas.

Animales reales relacionados

El animal más directamente relacionado con la leyenda es el zorro rojo, conocido científicamente como Vulpes vulpes. Su amplia distribución, su adaptación a zonas rurales y urbanas y su actividad principalmente nocturna contribuyeron a que distintas sociedades lo consideraran misterioso.

También pueden establecerse relaciones simbólicas con otros zorros del género Vulpes, como el zorro ártico, el zorro del desierto y el zorro corsac. Sin embargo, ninguna de estas especies posee nueve colas ni capacidades sobrenaturales.

En ciertos relatos, el zorro comparte atributos con lobos, perros y otros animales considerados guardianes o depredadores. Esa relación es simbólica: el zorro representa la inteligencia, mientras que el lobo suele representar la fuerza y el perro la vigilancia o la lealtad.

Origen chino del zorro de nueve colas

El Zorro Celestial de Nueve Colas es una bestia divina en la mitología y leyendas chinas. Aparece por primera vez en el “Clásico de las Montañas y los Mares: Clásico de las Regiones Más Allá del Mar Oriental”, en el Reino de Qingqiu, descrito con forma de zorro, cuatro patas y nueve colas, que combina características tanto de devorador de humanos como de protector contra el mal.

Pero lo cierto es que el zorro de nueve colas no es un invento puramente japonés, sino una importación de China. De allí procede el concepto mismo de que los zorros posean poderes extraordinarios.

El texto más antiguo que lo describe - el Shanhaijing, compilado entre el periodo de los Reinos Combatientes y comienzos de la dinastía Han - ya apunta en dos direcciones: un pasaje llama al zorro de nueve colas devorador de hombres, otro describe a gente que lo venera.

Comentaristas tempranos como Guo Pu, de los siglos III-IV d. C., interpretaban su aparición en tiempos de paz como un presagio auspicioso. La figura podía anunciar prosperidad, representar un linaje ancestral o actuar como protector frente a fuerzas malignas.

El zorro blanco de nueve colas de Tushan

Según la leyenda, Yu de Xia se casó con Nü Jiao de Clan Tushan, quien era la encarnación de un Zorro Blanco de Nueve Colas. Esta leyenda adquiere un matiz auspicioso en los “Anales de Wu y Yue”.

En la antigüedad, existía un mito sobre Yu de Xia, líder del clan Xia, que se casó con una mujer del clan Tushan. En este mito aparece una misteriosa entidad: el Zorro Blanco de Nueve Colas.

Según registros del “Anales de Wu y Yue • Biografía Externa del Rey Wuyu de Yue” de Zhao Ye de la dinastía Han Oriental y de un texto perdido del “Primavera y Otoño de Lü” citado en el volumen 99 del “Yiwen Leiju”, Yu llegó a la montaña Tushan -según investigaciones, ubicada en el actual condado de Song, provincia de Henan-, donde encontró un zorro blanco de nueve colas y escuchó a la gente de Tushan cantar: “Suisui, el zorro blanco; pangpang, sus nueve colas. Si estableces tu hogar y familia aquí, tu descendencia será próspera.”

Entonces, Yu se casó con una joven del clan Tushan llamada Nü Jiao. Dado que el registro de este mito es tardío y claramente incorpora conceptos ideológicos y culturales posteriores, si restauramos su forma original, sería que Yu se casó con el Zorro Blanco de Nueve Colas.

El significado cultural subyacente en este mito de matrimonio entre humano y bestia es que el clan Tushan era una tribu que tenía al zorro de nueve colas como su tótem, y el Zorro Blanco de Nueve Colas era considerado por los Tushan como su ancestro.

Debido a este evento glorioso del zorro de nueve colas, los espíritus zorro de generaciones posteriores siempre han presumido con orgullo de ser descendientes de Tushan, alardeando de su noble linaje. Se dice que el zorro de nueve colas tiene nueve vidas.

De criatura auspiciosa a espíritu demoníaco

El zorro de nueve colas crece una cola nueva cada cien años, y tras mil años de cultivo, al obtener nueve colas, puede transformarse en forma humana. Durante la dinastía Han, se le atribuyó una connotación auspiciosa, simbolizando la prosperidad de los descendientes, y aparece junto a la imagen de la Reina Madre del Oeste en los relieves de piedra de la dinastía Han del Este.

Los registros de la dinastía Tang mencionan su capacidad para comunicarse con el cielo y la precognición. En “Discusiones de los Eruditos” de la dinastía Song del Norte, se establece por primera vez una conexión entre el zorro de nueve colas y la personalidad perversa y aduladora.

La evolución de esta imagen refleja los cambios en el sistema de creencias de la antigua China: en sus inicios, sirvió como tótem tribal, como el clan Tushan, y augurio matrimonial auspicioso; dentro de la Teoría de los cinco elementos de la dinastía Han, se convirtió en símbolo de la virtud benevolente del emperador; posteriormente, integrado en el pensamiento taoísta, se transformó en una bestia espiritual capaz de comunicarse con el cielo; y finalmente, en el contexto del Neoconfucianismo, fue demonizado como símbolo de la calamidad femenina.

En la historia de la cultura del zorro en China, un evento desafortunado para el zorro también ocurrió durante la Dinastía Han: su demonización. Bajo la influencia de la idea de que “las cosas viejas se vuelven extrañas”, el zorro común y corriente, omnipresente y a diferencia del dragón, el fénix o el Qilin, difícilmente podía mantener su estatus sagrado.

Aunque durante la Dinastía Tang era popular la adoración al dios zorro o al zorro celestial, estos ya eran dioses demoníacos. Al ser dioses demoníacos, no eran tan rectos como las deidades legítimas y tendían a actuar con desenfreno, como el Rey Mono Sun antes de alcanzar la iluminación.

El zorro de nueve colas ya había sido demonizado a más tardar en los inicios de la Dinastía Song del Norte. Tian Kuang, en su obra “Discusiones de los Eruditos”, menciona que durante el reinado del Emperador Zhenzong de Song, Chen Pengnian era una persona astuta y desleal, hábil en “halagar y engañar” al emperador, por lo que “la gente de la época lo veía como un zorro de nueve colas”.

Daji y la imagen de la zorra demoníaca

En la novela de la dinastía Ming Fengshen Yanyi, un espíritu zorro de nueve colas posee a Daji, la concubina a la que se culpa de torturas sádicas y del hundimiento de la dinastía Shang.

También durante este período, una famosa mujer de la historia antigua china fue identificada como un zorro de nueve colas, y esta idea se transmitió a Japón: se trata de Daji, la concubina del Rey Zhou de Shang.

En el Libro de la Expedición de Wu Wang contra Zhou, lo que absorbió el alma, la energía vital, la médula ósea de Daji y tomó su piel vacía para transformarse en Daji fue un “zorro dorado de nueve colas”.

La Investidura de los Dioses, basándose en el Libro de la Expedición de Wu Wang contra Zhou, desarrolló ampliamente la naturaleza seductora y demoníaca de Daji, el espíritu del zorro milenario de nueve colas, y describió muchas malas acciones que ella cometió.

La imagen de Daji como el espíritu del zorro de nueve colas en La Investidura de los Dioses llevó al extremo las concepciones antiguas sobre la zorra demonio seductora del tipo mujer licenciosa, llevó al extremo la concepción del zorro de nueve colas como el más poderoso entre los zorros demonio, y también llevó al extremo los conceptos del tabú de la belleza femenina y la idea de que “desde siempre, la belleza femenina ha causado la ruina de los reinos”.

El kitsune japonés

El simbolismo del kitsune en la mitología japonesa se centra en una inteligencia forjada a través de siglos de experiencia vivida. Cada cola representa 100 años de sabiduría acumulada, y solo aquellos zorros que alcanzan las nueve colas obtienen una percepción casi divina.

En ninguno de los que quizá sean los tres libros de historia más antiguos y famosos de Japón, el Kojiki, el Nihon shoki y el Fudoki, los tres recopilados en el siglo VIII, hay apenas mención de los zorros.

En ellos se cuentan historias rurales sobre ciertos animales que poseían poderes misteriosos, y a los que se adoraba como a dioses, pero el zorro no era uno de ellos. Se habla de serpientes, ciervos, jabalíes, lobos e incluso de tiburones; las serpientes a menudo llegaban a ser consideradas dioses, y se creía que podían tomar forma humana.

Y sin embargo el Nihon ryōiki, la recopilación de parábolas budistas más antigua del país, escrita en el año 823, sí que contiene historias de zorros que cambian de apariencia o poseen a humanos.

Ese tipo de historias ya eran muy frecuentes en la época tardía de la dinastía Han de China, entre los años 25-220, y en las dinastías Wei y Jin, entre los años 220-420, no hicieron sino aumentar; es muy posible que esta fuera la razón por la que los misteriosos zorros llegaron a Japón en el siglo IX.

Zenko y yako: dos tipos de kitsune

El folclore japonés divide a los kitsune en dos categorías que dicen mucho sobre cómo la cultura percibe la moralidad. Los Zenko, o “zorros buenos”, sirven como mensajeros de Inari, la deidad sintoísta del arroz, la prosperidad y el éxito terrenal.

Custodian santuarios, transmiten oraciones y traen fortuna. Los Yako, o “zorros de campo”, vagan en libertad.

Son los embaucadores: se transforman en bellas mujeres para poner a prueba el carácter de un samurái, extravían a los viajeros en los senderos del bosque por pura diversión, o poseen a aquellos que les han faltado al respeto.

Esta dualidad es fundamental para el simbolismo del kitsune; no es una simple división entre el bien y el mal. Un zenko descuidado puede retirar su protección; un yako tratado con respeto puede recompensar a un humano con riqueza o perspicacia.

El espíritu de zorro japonés opera bajo la reciprocidad: su comportamiento es un reflejo de cómo ha sido tratado. Es un marco moral mucho más matizado que el que encontrarás en la mayoría de la mitología occidental, donde las criaturas tienden a clasificarse en categorías permanentes.

El kitsune y el culto a Inari

Existen más de 30,000 santuarios dedicados a Inari en todo Japón, aproximadamente un tercio de todos los santuarios sintoístas del país. En la entrada de cada uno, una pareja de estatuas de zorro vigila.

No leones, no dragones. Zorros. Eso, por sí solo, revela mucho sobre el simbolismo del kitsune y su importancia en la vida espiritual japonesa.

Entre los siglos XI y XII se comenzó a adorar a los zorros como deidades. En el siglo XIV fueron vinculados a Inari, dios de la agricultura.

La serpiente, que también había sido un dios de los agricultores, a quienes traía fortuna en las cosechas, vio su trono usurpado por el zorro, desde ese momento.

Los zorros siempre aparecen en parejas -un macho y una hembra- reflejando los komainu, perros león guardianes, de otros santuarios sintoístas. Y nunca están de pie sin más: su postura es de alerta, de vigilancia.

Esa es la esencia del rol del kitsune en los santuarios de Inari: no es una decoración pasiva, sino una guardianía activa. El zorro es el guardián de la puerta entre el mundo humano y el dominio de Inari.

Los objetos que sostienen los zorros de Inari

ObjetoSignificado
LlaveLlave del granero: acceso al arroz almacenado, que era literalmente la moneda en el Japón feudal.
Joya, hoshi no tamaJoya de los deseos: representa la capacidad de Inari para otorgar prosperidad.
Gavilla de arrozRaíces agrícolas de Inari: fertilidad, cosecha y sustento.
RolloConocimiento, enseñanzas sagradas o votos registrados: el zorro como guardián de la sabiduría.

Si ha visitado un santuario Inari - o ha visto fotos de alguno -, habrá notado que las estatuas de zorros suelen sostener algo en la boca. Cuatro objetos aparecen con más frecuencia - aunque unas pocas estatuas acunan en su lugar a un cachorro de zorro - y cada uno lleva su propio peso simbólico.

El fuego de zorro: kitsunebi

Kitsunebi, el “fuego de zorro”, es uno de los elementos más atmosféricos de la mitología kitsune. Son llamas fantasmales, azules o doradas, que aparecen sin fuente visible, flotando en líneas que pueden extenderse por kilómetros.

El folclore dice que los zorros las exhalan por la boca o las producen desde sus colas. Flotan en los bordes de los bosques y a lo largo de los campos de arroz, generalmente por la noche y siempre en silencio.

El registro histórico más específico proviene de Oji, cerca de la actual Tokio. Según la leyenda del periodo Edo, todos los zorros de las ocho provincias de Kanto se reunían junto a un almez cerca del santuario Oji Inari en la víspera de Año Nuevo.

Se cambiaban a ropas ceremoniales antes de visitar el santuario para recibir sus tareas del año entrante. En el camino, encendían kitsunebi, y los agricultores locales los contaban: más fuegos significaban una mejor cosecha de arroz.

Utagawa Hiroshige pintó esta escena en 1857 - “Fuegos de zorro de Nochevieja en el árbol cambiante, Oji” - como estampa n.º 118 de su serie Cien vistas famosas de Edo.

En 1977, el folclorista Yoshiharu Tsunda propuso que la mayoría de los avistamientos de kitsunebi podían explicarse mediante fenómenos de refracción de luz, comunes en los abanicos aluviales entre montañas y llanuras, donde los gradientes de temperatura curvan la luz de formas inesperadas.

Eso no hace que el folclore sea menos interesante; lo hace más: la gente construyó todo un sistema de predicción de cosechas alrededor de un efecto óptico natural, y el marco que utilizaron fue el del kitsune.

La boda del zorro

Kitsune no yomeiri, la procesión de la boda del zorro, es como llama el folclore japonés a cuando llueve mientras hace sol. La explicación es que los zorros crean lluvia durante sus bodas para evitar que los humanos deambulen por las montañas y sean testigos de la ceremonia.

¿Esas luces flotantes misteriosas que a veces acompañan la lluvia? Son los farolillos de papel de la procesión: kitsunebi iluminando el camino para la novia.

La tradición está tan arraigada en la vida japonesa que distintas regiones tienen su propio nombre para ella. En la prefectura de Aomori se la llama kitsune no yometori - “la toma de esposa del zorro”. En algunas zonas de Chiba, kitsune no shugen - “la celebración del zorro”.

Akira Kurosawa comenzó su película de 1990, Los sueños, con esta leyenda. En el segmento “Lluvia con sol”, un joven desobedece la advertencia de su madre de no salir durante el fenómeno y se topa con una procesión de boda de zorros, lenta y solemne, en un bosque.

Cuando el cielo está despejado pero de pronto empieza a llover se habla de una “boda de zorros”, kitsune no yomeiri; antes se pensaba que esa ceremonia se celebraba, entre zorros, solo en días así de extraños.

Pero lo cierto es que las “bodas de zorros” se referían antiguamente a las hileras de luces que aparecían a lo lejos, en la montaña. Eran lugares donde no se esperaba que viviera ninguna persona, y solo se podía imaginar que se tratara de un desfile de boda u otro tipo de fiesta entre yōkais.

Transformaciones y posesiones

Cada vez eran más numerosas las historias en las que un zorro yōkai tomaba la apariencia de una persona, o la poseía. Se comenzó a atribuir todo tipo de fenómenos aterradores a la figura del kitsune, e incluso hasta hace menos de medio siglo se usaban a diario expresiones como kitsune ni bakasareta, “me ha hechizado un zorro”, o kitsune ni tsukareta, “me ha poseído un zorro”.

El Kitsune-tsuki, o posesión por zorro, fue tratado como una condición médica genuina en Japón durante siglos. Las primeras referencias literarias aparecen en el Nihon Ryoiki del siglo IX.

Para el periodo Edo, los síntomas documentados incluían expresiones faciales que “se asemejaban a las de un zorro”, antojos de arroz y frijoles adzuki dulces, aversión al contacto visual y cambios repentinos de personalidad.

Se decía que el zorro entraba al cuerpo por debajo de las uñas o a través de los senos.

Las familias que “poseían” zorros

Pero lo realmente notable es el tsukimono-suji: familias hereditarias que poseían zorros. En el oeste de la prefectura de Shimane, antigua provincia de Izumo, se creía que ciertas familias controlaban espíritus de zorro llamados ninko.

Si se mantenía satisfechos a los zorros, estos traían prosperidad. El costo era social: estas familias eran prácticamente intocables.

Las mujeres de familias “poseedoras” no podían casarse fuera de su círculo. Los compradores no adquirían sus tierras, temiendo que los zorros siguieran a la propiedad.

El estigma se consideraba contagioso; simplemente adquirir bienes de tal familia podía “infectar” a tu hogar con espíritus de zorro.

En la década de 1880, médicos japoneses formados en Alemania empezaron a clasificar la posesión por zorro mediante marcos psiquiátricos occidentales. Un médico alemán acuñó el término “alopecantropía” específicamente para el síndrome de posesión por zorro en 1885.

Los estudios etnográficos aún registraban las creencias sobre las familias que poseían zorros en las zonas rurales del oeste de Japón bien entrado el siglo XX.

Tamamo no Mae y la Piedra Asesina

En marzo de 2022 una extraña noticia apareció en medios de todo el mundo: una roca de la ciudad de Nasu, en la prefectura de Tochigi, conocida como Sesshōseki, “piedra que quita la vida”, se había partido.

El origen de esa ruptura resultó ser un fenómeno natural: el agua se había ido colando por una grieta ya existente, y al congelarse se expandió y rompió la piedra.

Lo que llamó la atención del público fue más bien la leyenda que se contaba sobre esa roca: al parecer había sido un kitsune, zorro, de nueve colas que se convirtió en piedra.

Cuentan que a finales de la era Heian, entre 794-1185, se descubrió que Tamamo no Mae, una de las cortesanas favoritas del emperador emérito Toba, era en realidad un zorro de nueve colas venido de la India y China, donde había causado la destrucción de varios reinos; en Japón había tratado de hacer lo mismo tomando la forma de una hermosa mujer.

Sin embargo Abe no Yasunari, un famoso onmyōji, sacerdote y adivino de la época, logró desenmascararlo; el kitsune escapó hasta Nasu, en Shimotsuke, hoy día la prefectura de Tochigi, donde los guerreros Miuranosuke y Kazusanosuke acabaron con él.

No obstante, el cuerpo del zorro se convirtió en piedra, y comenzó a liberar un gas venenoso que mataba a cualquier ser vivo que se acercara.

La roca pasó así a llamarse Sesshōseki, y la gente la evitó hasta el periodo Muromachi, entre 1333-1568, cuando un monje llamado Gennō la quebró, exorcizando su espíritu y rompiendo su maleficio.

Los campos de Nasu se hallan sobre las laderas del volcán Chausu, y durante sus erupciones la tierra expulsa gases tóxicos que pueden acabar con la vida de pájaros y otros animales que se acerquen, lo cual explicaría el origen de la leyenda de Sesshōseki.

Al propagarse la noticia de que la piedra se había roto, en las redes sociales se pusieron muy de moda todo tipo de elucubraciones sobre el resurgimiento del gran zorro de nueve colas.

Sin embargo la roca era supuestamente el propio yōkai convertido en piedra, y no una prisión donde se había visto encerrado. Además, la piedra en sí ya había sido quebrada siete siglos atrás; lo que se rompía ahora no era más que un trozo de la piedra original, así que no hay que preocuparse porque pueda volver a aparecer el monstruo.

La llegada del kitsune a Japón

¿En qué clase de yōkai se fue convirtiendo el kitsune tras llegar a Japón, desde su China natal?

En el Nihon ryōiki aparece una historia sobre una serpiente a la que se trata como si fuera un dios, pero que no toma forma humana. En el registro se cuenta cómo la serpiente trata de conseguir una mujer humana como esposa, y cómo la serpiente termina por perecer debido a las buenas obras de la mujer.

Por el contrario se habla también de un zorro que se transforma en mujer y se casa con un hombre, llegando incluso a tener un hijo suyo. La interpretación de ambos papeles parece hallarse invertida.

Se cree que la idea de que los zorros pueden convertirse en hermosas mujeres para engañar a los hombres puede provenir también de China. Ese país se halla dividido en dos grandes energías: el yin y el yang, la sombra y la luz, lo femenino y lo masculino, y el kitsune pertenece al yin.

Las mujeres también son parte de la sombra, y de ahí viene que los zorros se transformen en mujeres, sin importar su propio sexo, al tomar aspecto humano.

Tamamo no Mae, de quien hablamos al principio, es un ejemplo perfecto de esto; sin embargo, la idea de que fuera un zorro de nueve colas es algo relativamente moderno, que se incorporó a su historia en la época Edo. En un principio solo tenía dos colas.

En China se relataba que Daji, la consorte predilecta del rey Zhou de la dinastía Shang, era un zorro de nueve colas que trataba de destruir el reino.

Esa historia comenzó a contarse en Japón desde mediados de la época Edo por medio de una traducción, y al parecer se fue mezclando en el imaginario popular con la historia de Tamamo no Mae, con lo que pasó de tener dos colas a tener nueve.

Es interesante pensar que todas las historias que vemos sobre zorros de nueve colas, en la cultura popular japonesa, son en realidad producto de un intercambio cultural internacional.

El gumiho coreano

No obstante, en Corea del Sur esta criatura es reconocida como Gumiho y al contrario de las concepciones de sus países vecinos, estos zorros suelen ser malvados, ya que en ellos residen espíritus que se encargan de aterrorizar a la humanidad a través de su transformación a cuerpos femeninos muy atractivos con la finalidad de consumir la energía de aquellos hombres que deseen subir al cielo.

El gumiho coreano es el más cruel de los tres. Caza humanos activamente, consumiendo corazones o hígados para mantener su poder.

Según la leyenda, esto es así porque son seres astutos y malvados que buscan seducir a los hombres para luego absorber su energía si lo que desea es ascender a los cielos. O bien, devorar su hígado si desea ser completamente humana dejando de lado esta naturaleza compartida con el zorro de nueve colas.

Por otro lado, estos seres han aterrorizado a la población surcoreana ya que, según el mito, deben consumir carne humana para conservar la forma humana, siendo el hígado o el corazón las partes que permiten su supervivencia.

En muchas manifestaciones artísticas, los Gumiho han sido representados con collares de perlas en panteones con corazones de personas que yacen en estos lugares, o incluso en bosques solitarios en la noche devorando a hombres.

La perla yeowoo guseul

Pero el folclore coreano también le otorga algo que los demás no tienen: el yeowoo guseul, una cuenta similar a una perla que contiene un conocimiento inmenso.

Si un humano la traga, gana conocimiento del cielo o de la tierra, según la dirección hacia la que mire primero. Ese detalle -un regalo peligroso escondido dentro de un depredador- es pura esencia narrativa coreana.

Redención y transformación humana

Asimismo, existen otras versiones de esta leyenda que señalan que los Gumiho no eran criaturas malignas en un inicio, de hecho, estas ayudaban a la humanidad y conservaban su virtud.

Incluso, se menciona que si esta criatura deja de comer humanos por mil días o si un humano guarda el secreto por diez años puede convertirse en humano.

En algunas versiones, se vuelve humano tras 1 000 días sin matar. Los zenko ya son sagrados; los yako pueden ganarse el respeto. No hay un único camino de redención para el huli jing: depende de la época del relato.

Existen muchas versiones de esta leyenda en Corea, y esto es así porque es normal que se vaya modificando a través del tiempo para adaptarlo a los nuevos contextos.

La leyenda del joven y la zorra

Estos últimos datos se deben a que la leyenda más reproducida cuenta que un joven salió por hielo con el fin de preparar fideos fríos en horchata para su madre, sin embargo, cuando salió encontró a una zorra de nueve colas devorando a un hombre, el joven le prometió no decir nada a nadie si lo dejaba ir, a lo cual la zorra aceptó.

Después, el muchacho de casó con una mujer con la que sufrió dificultades económicas con sus dos hijas; la madre se ausentaba todas las noches en busca de dinero, regresando siempre con perlas para cambiarlas por algunos bienes.

Una noche, regresó herida por una flecha que le había dañado la espalda. Su esposo le contó que hace mucho tiempo había visto una escena terrorífica, su amada le dijo que hoy era su décimo aniversario y que si hubiera esperado un día más ella habría alcanzado su completa transformación para ser humana.

Voló con sus hijas y nunca volvió. La leyenda ha sido contada de generación en generación para incitar la confianza y el compromiso dentro de la sociedad surcoreana.

Comparación entre kitsune, gumiho y huli jing

RasgoKitsune, JapónGumiho, CoreaHuli jing, China
Alineación moralEspectro completo - de zorros buenos, zenko, a embaucadores, yako.Casi siempre depredador - mata a humanos por el corazón o el hígado.Cambia con las épocas - leído al principio como auspicioso, cultos al zorro prohibidos por un edicto Song de 1111.
Papel religiosoPermanente - mensajero divino de Inari en más de 30 000 santuarios.Ninguno - un monstruo, no un ser sagrado.Limitado - el culto al zorro existió en la dinastía Tang, pero se desvaneció.
Rasgo distintivoEl fuego de zorro, kitsunebi, y una moral basada en la reciprocidad.Perla de zorro, yeowoo guseul - una joya del conocimiento.Culpado de la caída de la dinastía Shang, leyenda de Daji.
Camino hacia la redenciónLos zenko ya son sagrados; los yako pueden ganarse el respeto.En algunas versiones, se vuelve humano tras 1 000 días sin matar.No hay un único camino de redención - depende de la época del relato.

Las características y cualidades de esta criatura difieren en los tres países. En China representa a un animal que puede poseer características buenas o malas y en Japón se trata de la representación de un espíritu de infinita sabiduría.

En comparación, el gumiho de Corea más bien está asociado con la representación física de espíritus malignos que también optan por encarnar la figura de una mujer al asumir la corporeidad como humanos.

Entender el simbolismo del kitsune significa entender lo que no es. El zorro de nueve colas existe en la mitología japonesa, coreana y china, pero llamarlos “la misma criatura” es como decir que un lobo y un coyote son el mismo animal.

El zorro de nueve colas en la cultura popular

El zorro de nueve colas aparece por todas partes en la cultura popular: manga, anime, videojuegos… La famosa serie de Oda Eiichirō One Piece cuenta con una pirata llamada Catarina Devon, capaz de convertirse en un zorro de nueve colas.

En la obra más popular de Kishimoto Masashi, Naruto, el protagonista vive poseído por el espíritu de un zorro de nueve colas.

También existe un pokémon llamado Ninetails, “nueve colas”, Kyūkon en su versión original, basado en el famoso kitsune, así como un yōkai de similar aspecto llamado Kyūbi, en la serie Yōkai Watch.

El kitsune es una figura mitológica que ha servido de modelo para crear personajes como el zorro de nueve colas que aparece en mangas como One Piece o Naruto, o Ninetails, el famoso zorro de la serie Pokémon.

Series coreanas

Por otro lado, los dramas, videojuegos y libros de Corea del Sur han retomado esta figura para crear personajes consumibles para todo tipo de público.

En los k-dramas, la serie My girlfriend is a Gumiho y My Roommate is a Gumiho son las representaciones más populares, pues combinan el romance y la importancia de la leyenda con un toque de humor; por otro lado, Tale of the Nine Tailed, Gu Family Book y Grudge: The Revolt of Gumiho han incorporado a esta figura como eje central del drama.

Tale of the Nine Tailed

En la serie “Tale of the Nine Tailed” el famoso actor Lee Dong-wook encarnó a un gumiho masculino.

Esta serie exitosa se emitió el año 2020 y el famoso actor Lee Dong-wook encarnó en este caso a un gumiho masculino. La sinopsis señala que la historia se centra en Yi Yeon, un gumiho que gobernó como un dios viviente de las montañas Baekdudaegan y que ahora vive en la ciudad.

Nos presenta una versión diferente sobre el mítico animal de nueve colas, ya que actúa como juez castigando a los monstruos que perturban el mundo de los seres vivos. Sin embargo, se verá envuelto en una historia de amor cruel en el contacto que tendrá con los seres humanos.

Rencor: la rebelión de Gumiho

Este drama fue lanzado en el año 2010 y su época se sitúa históricamente durante la dinastía Joseon. Se centra en la historia de una gumiho llamada Goo San-daek, interpretada por Han Eun Jung, que decide huir junto a su pequeña hija Yeon Yi luego de ser engañada por su amante.

Ambas encuentran refugio junto a Yoon Doo-soo, un exfuncionario del gobierno en un pequeño pueblo, quien también tiene sus motivos ocultos para ellas. Todo se complica cuando Yeon Yi cumple diez años y comienza a adquirir sus poderes como gumiho.

Mi Novia es una Gumiho

Podríamos llamarla ya uno de los clásicos que plantean la leyenda de la gumiho en un tono de comedia romántica con fantasía y un toque de drama.

También fue estrenada en el año 2010 y, a pesar de los años que han transcurrido, tuvo y sigue teniendo gran vigencia entre el público amante de estas producciones.

En ella conocemos al protagonista llamado Cha Dae-woong, un universitario irresponsable que persigue su sueño de ser actor. Un día fue al templo llamado cheonbosa y termina liberando al legendario zorro de nueve colas, encarnado por una chica que luego desea convertirse en humana.

El libro secreto de la familia Gu

Esta serie fue emitida en el año 2013, siendo un drama de época que es protagonizado por Lee Seung-gi y Suzy de la banda Miss A.

El protagonista Choi Gang-chi es mitad lobo, mitad humano y lucha para descubrir su verdadero origen. Aquí conocemos los pormenores y vivencias de esta criatura mítica que busca el libro de la familia Gu para convertirse completamente en humano.

Música, literatura y videojuegos

En el ámbito musical, la cantante surcoreana Sunmi ha incluido varias referencias en su video musical y coreografía para su sencillo Tail, en el cual ella representa a la Gumiho, quien busca seducir a varios hombres.

En la coreografía de la canción Tail de la cantante solista surcoreana Sunmi, fue expresada la aparición de gumiho con las nueve colas, que representa la imagen de mujer atractiva.

Por otro lado, si te interesa más el ámbito musical o creativo deberías checar la canción Tail, el más reciente video musical de la solista Sunmi. Incluso en la coreografía, se incorporan las nueve colas que este animal presenta y la lectura puede hacerse quizás más desde el lado seductor que las gumiho presentan.

La maldición de la Gumiho, de Kat Cho, también retoma los desafíos de estos seres en la vida de la protagonista Mi-young.

Si prefieres leer una novela que toque esta temática y te gustan mucho los romances escolares, puedes leer el libro “La maldición de la Gumiho” de la escritora coreano-estadounidense Kat Cho.

Ella confesó que el libro estaba inspirado en la clásica leyenda y le daba una vuelta de tuerca para atraer a un público joven de cualquier parte del mundo a fascinarse por este personaje que encarga la protagonista llamada Mi-young.

Es la hija de una gumiho que tiene una parte humana y sólo se alimenta de hombres que han cometido crímenes imperdonables, a los que selecciona gracias a la ayuda de una chamana.

Esto representa la justicia, pero su vida se pone en peligro cuando se le presentan una serie de desafíos que deberá superar.

En los videojuegos de League Of Legends, Ahri, uno de los personajes principales está inspirado en los Gumiho, ya que en sus habilidades dentro del juego manipula las emociones antes de devorar su esencia.

El personaje femenino llamado Ahri del videojuego League Of Legends fue creado bajo la inspiración de las características que tiene gumiho.

Este personaje femenino es justamente una zorra de nueve colas y es interesante que en la descripción de sus habilidades en sitio oficial de este videojuego, señalan que “manipula las emociones de su presa antes de devorar su esencia de vida”.

Sin embargo, también aquí le otorgan cierta empatía porque, más adelante, mencionan que al hacer esto “recibe los recuerdos de las almas que consume”.

Por qué la leyenda sigue vigente

Los mitos y las leyendas forman parte importante del acervo cultural que tienen los pueblos al transmitirse de generación en generación. En el primer momento estos relatos eran transmitidos de forma oral hasta que se fueron plasmando con la escritura.

Las leyendas tienden a narrar hechos utilizando los elementos sobrenaturales según sus contextos y elementos históricos que les den un atisbo de realidad.

Y es porque, en cierta manera, interpelan a darle sentido a una sociedad y cultura y a transmitir ideas y valores que puedan ser fácilmente reproducidas por las comunidades como forma de legitimación de esto.

Con la aparición de nuevas industrias que son capaces de llegar a una mayor audiencia, no sólo dentro del país sino también a nivel internacional, gracias a la exportación de estos productos que presenta Corea del Sur, no es raro toparnos con las nuevas adaptaciones que cada una de ellas realiza sobre leyendas, mitos, tradiciones e incluso de valores que el país tiene profundamente arraigados.

De este modo, no sólo nos entretenemos sino también que tenemos en un principio al menos la presentación de estas cuestiones históricas a través de ellos.

Desde hace un par de años, podemos encontrarnos con producciones que presentan la leyenda de esta zorra de nueve colas, aunque, por supuesto, cada una adapta la presencia de este personaje de acuerdo a su estrategia narrativa.

No obstante lo importante aquí tiene que ver con que es un personaje que forma parte de su acervo cultural y la siguen utilizando para presentársela al espectador que puede o no conocer de ella.

Finalmente, es importante destacar que los mitos y las leyendas son fundamentales para el entendimiento de una sociedad y sus industrias, en el caso de la leyenda de los Gumiho en Corea del Sur a pesar de ser representados como sere malignos en varias versiones de las leyendas, dentro de sus industrias son seres amigables con el consumo del público.

noimgs

tags: #zorro #de #9 #colas #vida #real