El handball, también llamado balonmano, es un deporte de equipo cuyo objetivo consiste en marcar más goles que el adversario introduciendo una pelota en la portería contraria. Su forma moderna surgió en Europa central y septentrional entre finales del siglo XIX y comienzos del XX, a partir de juegos anteriores practicados con las manos y de propuestas educativas destinadas a entrenar a estudiantes, gimnastas y trabajadores.
La evolución del balonmano estuvo marcada por el paso de la modalidad al aire libre, con once jugadores por equipo y un campo similar al de fútbol, a la modalidad cubierta de siete jugadores, que actualmente es la principal. El balonmano de campo apareció en los Juegos Olímpicos de Berlín 1936, mientras que el balonmano en pista cubierta debutó en Múnich 1972 en la categoría masculina y llegó al programa olímpico femenino en Montreal 1976.
Antecedentes antiguos del balonmano
Para establecer los orígenes del balonmano, los investigadores tratan de buscar similitudes y puntos de contacto con juegos propios de los griegos y de los romanos. Aunque a nadie escapa, no obstante, que la agilidad del hombre con sus manos pudo llevarle ya en las primeras civilizaciones conocidas a utilizarlas para sus juegos.
Es una incongruencia afirmar que allí fue donde nació el balonmano. Pero en un punto están casi todos de acuerdo: el balonmano, tal y como se entiende ahora, es un deporte realmente muy joven, del primer cuarto de nuestro siglo.
En cualquier caso, también es cierto que en la antigua Grecia existió el «juego de urania» en el que se usaba el balón de medidas parecida a una manzana, que debía ser sostenido en el aire. En uno de los libros fundamentales de la literatura clásica, la Odisea, Homero habla de este juego y explica cómo dos de sus protagonistas lanzaban la pelota al aire en dirección a las nubes y la cogían saltando, antes de que sus pies volvieran a pisar el suelo.
Algunas escenas de este tipo de diversión fueron halladas en la muralla de Atenas en 1926. Posteriormente, también entre los romanos el médico Claudio Galeno había aconsejado a sus enfermos la práctica del «Harpaston», una modalidad que se realizaba con una pelota y con las manos.
Aquello se producía alrededor de los años 150 a. de C. En la Antigua Roma, alrededor del año 150 a. C. se practicaba un juego llamado “Harpaston”. En él se debía pasar y mover un balón con las manos.
Mucho más adelante, ya en la Edad Media, el trovador Walter Von der Vogelwide describió asimismo el «juego de la pelota», que consistía en atrapar el balón en vuelo de una forma parecida a como se lo pasan ahora los jugadores de balonmano. Era practicado principalmente en la Corte y los trovadores lo bautizaron como el «Primer Juego de Verano».
De todos modos, era una práctica deportiva no estructurada, sin ningún tipo de reglamento ni de normas. Durante la Edad Media y el Renacimiento, se desarrollaron diversos juegos de pelota en toda Europa, con reglas y objetivos variados.
Estos son los antecedentes básicos que sirvieron más tarde para la creación de un deporte llamado «handball». A lo largo de la historia del balonmano han sido bastantes los juegos de pelota que han utilizado las manos, sin embargo, el balonmano moderno es reciente.

Los primeros juegos precursores
Los orígenes modernos del balonmano datan de finales del siglo XIX, cuando se utilizaba como complemento para entrenar y preparar a los gimnastas. A finales del siglo XIX y principios del XX, en países como Dinamarca y Alemania, comenzaron a surgir versiones más organizadas de estos juegos, con reglas más definidas y equipos más estructurados.
En 1982, un profesor de gimnástica, Konrad Koch, creó el «raffballspied», con características muy parecidas al actual balonmano. En 1892, el profesor de gimnasia Konrad Koch, inventó un juego de características similares al actual balonmano: el «Raffballspied» como forma de entrenamiento para los gimnastas.
En este tiempo, en Checoslovaquia se practicaba en las escuelas un juego en el que cada equipo estaba formado por siete jugadores. Se denominaba «hazena» y su primer reglamento apareció en 1905.
El hazena es un juego que aún se practica en Checoslovaquia. En 1913, en Rusia, se jugaba en terreno reducido con equipos de siete jugadores.
En 1898, el profesor de gimnasia Konrad Koch, inventó un juego de características similares al actual balonmano: el «Raffballspied» como forma de entrenamiento para los gimnastas. El año 1898, en Dinamarca, Holgen Nielsen introdujo en las escuelas un juego llamado handbol.
La primera noción de algo parecido al balonmano actual tuvo que esperar a 1898 en Dinamarca, donde se practicaba el haanhold y donde Holger Nielsen inventó unas normas muy parecidas a las actuales en 1898. En 1907, elaboró el primer reglamento de este juego y de la organización de las competiciones.
En cualquier caso, parece claro que el año 1848, en un instituto de enseñanza media de Dinamarca, un profesor de gimnasia, Holger Nielsen, ideó un deporte al que llamó «haandbold», dándole unas reglas y un sistema de juego. Se trataba de meter goles en una portería, de una manera semejante al fútbol, pero manejando el balón con las manos.
Pocos años después este deporte era introducido en Suecia, en Karlskrona concretamente, a través de G. Wallstrom. Era el año 1910. G. Wallström introdujo el balonmano en pista cubierta en Suecia, durante 1910.
Max Heiser y el torball
Muchos historiadores aseguran que el origen del balonmano actual está en Alemania. Pero buscando datos concretos nos encontramos con varias versiones, con importantes puntos de discrepancia.
De todos modos todo apunta a un profesor berlinés de educación física, Max Heiser, a quien se reconoce como el verdadero y legítimo «padre» de esta modalidad deportiva. Se considera que el inventor del balonmano moderno fue el profesor alemán de educación física Max Heiser.
Los historiadores alemanes aseguran que Heiser se inspiró en algunos deportes que ya se practicaban como el «raffbold», el «volkerball» y el «koreball», para la creación de uno nuevo: el «torball». En 1915, Max Heiden creó el torball, que es una combinación de los juegos populares del raffbold, volkerball y korball.
Se jugaba en una sala o al aire libre, concretamente él jugaba con sus alumnas en una de las principales avenidas de Berlín, sobre un terreno de 40 m por 20 y se utilizaba una pelota medicinal o una de fútbol.
Con la pelota en la mano no se podía correr más de tres segundos; la zona estaba ubicada a 4 m y la portería medía 2.50 por 2 m. Heiser ideó este juego para ocupar los ratos libres de las trabajadoras de la empresa Siemens.
Consecuentemente, los agarrones y la lucha cuerpo a cuerpo no estaban permitidos. Las reglas no eran, con todo, excesivamente claras y, aunque llegó a tener un buen número de practicantes, acabó muriendo poco tiempo después.
Pero el «torball» dejó su semilla. Heiser ideó el juego para ocupar los ratos libres de las trabajadoras de la empresa Siemens, pero al no tener unas normas claras se acabó olvidando.

Karl Schelenz y la creación del handbold
El invento de Heiden en 1915 fue recogido unos años después por el profesor alemán Carl Schelenz y sirvió como base de lo que llamó «handbold». La aportación de Schelenz, después entrenador de Alemania, Austria y Suiza, fue decisiva porque estableció unas normas, modificó las anteriores y llevó el juego a los campos de fútbol con unas reglas idénticas a las de éste con la diferencia de que se jugaba con las manos.
Carl Schelenz en 1919 creó el handbold. Se inspiró en el torball y otros juegos similares. Se practicaba en un campo de fútbol por chicos y chicas.
Entre lo más destacado estaba el hecho de que el nuevo deporte debía jugarse con 11 componentes y que la zona se desplazó a los 11 m. Las porterías eran idénticas a las de fútbol.
Se introdujo también el «dribling» y la lucha por la posesión del balón, lo que ofreció más espectáculo y dinamismo. El nuevo juego había sido diseñado también para que lo practicaran los hombres.
Y tal vez por ello encontró más apoyos para su desarrollo futuro. El mismo secretario general de la Asociación Internacional de Fútbol en 1912, el alemán Hirschmann, se esforzó en desarrollar el balonmano.
En sus inicios quedó inscrito en la Federación Internacional de Atletismo. Schelenz dio a conocer el balonmano en Europa en 1919.
Un año después, Carl Diem, director de la Escuela Alemana de Educación Física y presidente de la Liga de Atletismo de Brandedurg, dio oficialidad en su país a este deporte y lo introdujo en la Armada, con lo que pronto adquirió un gran desarrollo en Alemania.
El 29 de octubre de 1917 se juega el primer partido en Berlín y por fin, en 1919, Schellenz da a conocer el handbol en Europa, de ahí que algunos historiadores le consideren el fundador del balonmano.
La modalidad de balonmano a once
En sus primeras décadas, el balonmano se jugaba principalmente al aire libre, en campos de dimensiones semejantes a las del fútbol y con once jugadores por equipo. La versión de once jugadores se convirtió en la primera modalidad organizada y en la base de las primeras competiciones internacionales.
El balonmano a once se practicaba en un campo de fútbol por chicos y chicas. La zona estaba a once metros y el número de jugadores era de once, jugándose con balón de fútbol o voleibol.
Este juego fue evolucionando hasta que en 1925 se celebró la primera competición internacional entre Alemania y Austria (3-6). En 1930 jugaron las mujeres, ganando Alemania por 5 a 4.
En 1925 este país se enfrentó a Austria en partido amistoso que concluyó con victoria de los visitantes por 3 goles a 6. En el plano femenino, los germanos volvieron a ser pioneros con otro Alemania-Austria que también fue ganado por las austríacas, por 4 a 5.
El crecimiento internacional exigió unificar las reglas. En 1926 el congreso de la Federación Internacional de Atletismo Amateur, reunido en la Haya, nombró una comisión encargada de establecer un reglamento claro y conciso.
El 11 de agosto de 1927, en Amsterdan, el comité de balonmano admitió de forma oficial, el reglamento que se estaba utilizando en Alemania para este deporte que seguía practicándose con 11 jugadores.
En 1928 se creó la Federación Internacional y el primer reglamento oficial, mientras que en 1934 el C.O.I. (Comité Olímpico Internacional) decidió la inscripción del balonmano a once.
La fundación de la Federación Internacional
En el Séptimo Congreso de la IAAF, celebrado en la Haya en 1926, se creó una comisión encargada de poner en marcha un reglamento que rigiera por igual en todos los países y se planteó la posibilidad de que este nuevo deporte tuviera su propia asociación internacional.
El 4 de agosto de 1928, en Amsterdam, tiene lugar el congreso que sirvió para la fundación de la Federación Internacional de Balonmano. Once países sirvieron de base y apoyaron la iniciativa.
Entre los componentes de la junta directiva estaba Avery Brundage, el que sería después presidente del Comité Olímpico Internacional y que se mantuvo en aquel organismo desde su creación, convirtiéndose más adelante en consejero.
Como puede comprobarse, Alemania fue el país fundamental en el desarrollo del balonmano. Allí se celebraron los primeros partidos internacionales y también se creó la primera federación nacional.
Después de la Primera Guerra Mundial se asienta definitivamente este juego y en Alemania, prácticamente, se convierte en el deporte oficial. La constitución de la Federación Alemana de Balonmano llegaría algunos años más tarde, el 27 de julio de 1933, en Nuremberg.
El balonmano en los Juegos Olímpicos de 1936
Ya con un reglamento completo y concreto, con el apoyo de numerosos países en los que ya se practicaba, el balonmano recibió el espaldarazo definitivo en 1934, cuando el COI decidió tomar en consideración la propuesta de inclusión en el programa olímpico e incorporó este deporte, en la modalidad de a 11, en las pruebas de los Juegos Olímpicos de Berlín que se celebrarían en 1936.
Aquello había sido el objetivo de la federación internacional desde su fundación. Lograrlo supuso dar a conocer de forma definitiva el balonmano a todos los países del mundo.
De todas formas la participación fue escasa. Solamente seis países tomaron parte en el acontecimiento. Fueron Alemania, Suiza, Hungría, curso de árbitros para unificar los criterios que debían regir en los JJ.OO.
El triunfo final sería para Alemania, Austria acabaría en segunda posición y Suiza sería la tercera. El balonmano de campo sólo tuvo una aparición oficial en los Juegos Olímpicos, en Múnich 1936, aunque fue un deporte de demostración en Helsinki 1952.
Los primeros campeonatos mundiales
Dos años más tarde, con motivo de la celebración del décimo aniversario de la fundación de la FIHA, se organizó el Primer Campeonato del Mundo de Balonmano a once que tuvo como sede Alemania.
La participación fue bastante más amplia, 10 países: Alemania, Suiza, Suecia, Hungría, Rumania, Checoslovaquia, Polonia, Dinamarca, Holanda y Luxemburgo.
También esta vez el triunfo final fue para los alemanes, que dejaron atrás a Suiza, Suecia y Hungría por este mismo orden. Alemania, pues, se convirtió en la primera nación que conquistó los títulos de los juegos olímpicos y el campeonato del mundo.
Curiosamente, en 1938 se disputó el primer campeonato mundial de balonmano a once y de balonmano a siete. En el primero, el número de países participantes fue de diez, con triunfo final de Alemania.
Por su parte, el balonmano a siete contó con sólo cuatro equipos en liza, haciéndose igualmente con el título mundial el equipo germano. El Campeonato Mundial Masculino de Handball se disputa desde 1938.
La interrupción de la Segunda Guerra Mundial y la creación de la IHF
Después vendría un largo parón de 10 años en el que solamente se desarrollaron las competiciones nacionales. No hubo actividad internacional como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial.
Fue después de la guerra, el 11 de julio de 1946, cuando el sueco Gosta Bjorck reunió en Copenhague a los miembros representantes de ocho federaciones nacionales con el único orden del día de disolver la FIHA y crear la IHF.
La junta directiva quedó presidida por el sueco Gosta Bjorck, como vicepresidentes Hans Baumann, de Suiza, y Charles Petit Montgobert, de Francia. El secretario general fue Carl Filip Borg y el tesorero Wolf Lyberg, ambos de Suecia.
La sede de esta institución quedó fijada en un principio en Estocolmo, aunque unos años más tarde pasaría a ubicarse en la localidad suiza de Basilea, donde se encuentra en la actualidad.
Con la creación de la IHF y la aprobación de algunas modificaciones en las reglas de juego, el deporte se revitalizó y fue evolucionando de forma progresiva a través de los congresos que periódicamente fueron realizándose.
Una de las preocupaciones fundamentales del nuevo organismo fue el tratamiento muy especial del balonmano a 7 jugadores que había crecido, desde 1938, casi de una forma paralela al balonmano a 11.
El auge del balonmano a siete
La coexistencia perduró hasta los años 60. La batalla, finalmente, fue ganada por la modalidad de a siete.
A causa de las desfavorables condiciones climáticas para el balonmano a once, los países nórdicos desarrollaron, inspirándose en el handbol, las bases del balonmano a siete.
El primer encuentro internacional de balonmano a siete se celebró en 1935, entre Suecia y Dinamarca (18-12). El primer campeonato mundial de balonmano a siete se disputó en 1938 y contó con cuatro equipos.
Un largo periodo, a causa de la Segunda Guerra Mundial, nos lleva hasta 1954, año en que se celebró el II Campeonato Mundial de balonmano a siete.
Este largo espacio de tiempo supuso el afianzamiento del balonmano a siete, logrando una gran difusión en el norte, centro y este de Europa, y el progresivo declive del balonmano a once.
A partir de este momento esta modalidad a once fue desapareciendo sustituida por los equipos de siete jugadores. Tras este campeonato la IHF solicita nuevamente la inclusión de este deporte en los juegos olímpicos pero en la modalidad de siete jugadores.

La consolidación internacional de la modalidad de siete
Un año después de la fundación de la IHF, en 1947, se realiza el primer curso internacional de arbitraje. Durante el Campeonato del Mundo de Francia de 1948 se realizó un congreso con 18 delegados, representantes de 6 federaciones, y en el se admitieron a 9 miembros nuevos.
Participaron en el campeonato 12 equipos. En relación con el primer mundial del 38 se sumaron Francia, como país anfitrión, Bélgica, Finlandia, Austria y Portugal pero fueron bajas equipos tan importantes como Rumania, Checoslovaquia y, sobre todo, Alemania.
El primer puesto fue para Suecia, el segundo para Dinamarca seguida de Suiza y Francia. Un año más tarde se celebró en Hungría el Primer Campeonato del Mundo Femenino en la modalidad de a 11 y en el que participaron 4 equipos.
El triunfo fue para Hungría a la que siguieron Austria y Checoslovaquia. En el congreso de 1950, los 25 delegados que representaban a 13 federaciones sustituyen al sueco Gosta Bjorck como presidente y eligen al suizo Hans Baumann.
Él mismo fue quien presidió en 1952 los terceros Campeonatos del Mundo a once que se disputaron en Suiza. Participaron trece equipos, entre ellos por primera vez España que pierde los encuentros contra Austria (10-20) y contra Sarre (18-12) y vence a Suecia (12-9).
Alemania vence en este campeonato. En la celebración de los cuartos Campeonatos del Mundo en la RFA (1955) participa nuevamente España junto con otros 16 equipos.
La clasificación fue por este orden: primera Alemania Federal seguida de Suiza, Checoslovaquia y Suecia. A partir de este momento esta modalidad a once fue desapareciendo sustituida por los equipos de siete jugadores.
El regreso olímpico en Múnich 1972
La inscripción como deporte olímpico del balonmano a siete se produjo con ocasión de la vigésima edición de los Juegos, en Munich 1972. El balonmano en pista cubierta se jugó por primera vez en Múnich 1972 y los hombres de Yugoslavia ganaron un torneo que contaba con 16 equipos.
El balonmano forma parte de los Juegos Olímpicos desde 1972 en categoría masculina y desde 1976 en la femenina. El balonmano de campo sólo tuvo una aparición oficial en los Juegos Olímpicos, en Múnich 1936.
Como hemos mencionado anteriormente, el balonmano a siete comenzó su singladura olímpica en Munich 72, con triunfo de la selección yugoslava preparada por Ivan Snoj, y con sólo un tercer lugar en la entonces campeona del mundo, Rumania.
En Montreal 1976, se impuso el poderío físico soviético, mientras que las mujeres debutaban con dominio también de la URSS. El balonmano femenino llegó a los Juegos Olímpicos en el año 1976, en Montreal.
En esta primera participación de la categoría femenina, resultó campeón la Unión Soviética. En Moscú 80 vencieron la R.D.A. y la Unión Soviética; en Los Ángeles 84, ausentes casi todos los países del Este, Yugoslavia logró el doblete, y en Seúl 88, la URSS venció en hombres y las anfitrionas, Corea del Sur, en mujeres.
En las olimpiadas de Barcelona 92 ganó el equipo unificado, en Atlanta 96 Croacia. El campeón en Sidney 2000 fue Rusia, Croacia de nuevo en Atenas 2004, Francia en Pekín 2008 y Londres 2012 y Dinamarca en Río de Janeiro en 2016.
En la actualidad, el balonmano es una disciplina olímpica tanto para hombres como para mujeres. Todas las medallas de los anteriores Juegos Olímpicos han sido ganadas por equipos europeos, con la notable excepción de la República de Corea.
Reglas y características del balonmano moderno
El handball es un deporte de pelota en el que se enfrentan dos equipos que tienen como objetivo anotar más goles que su adversario en el arco o portería contrario, similar pero más pequeño que el del fútbol o hockey.
Cada equipo se compone de 7 jugadores, 6 de campo y un portero, pudiendo el equipo contar con otros 7 jugadores o menos y hasta 9 reservas en competiciones oficiales que pueden intercambiarse en cualquier momento con sus compañeros.
Se juega en un campo rectangular, con una portería a cada lado del campo. El equipo que marque más goles al concluir el partido, que consta de dos partes de treinta minutos, es el que resulta ganador, pudiendo darse también el empate.
El terreno de juego en el handball es un rectángulo de 40 metros de largo y 20 metros de ancho, que está formado por dos áreas. Una donde están los arqueros y otra donde juegan los equipos, es decir, un área de portería y un área de juego.
Las líneas exteriores más largas se llaman líneas de banda y las más cortas líneas de portería. Estas se encuentran entre los postes de la portería, y también líneas exteriores de portería, que están a cada lado de la portería.
Debería rodear el terreno de juego una zona de seguridad de 1 metro de ancho por el exterior de las líneas de banda y de 2 metros detrás de las líneas de portería.
Se puede avanzar con el balón en las manos hasta un máximo de tres pasos. A partir de ese momento el jugador dispone de 3 segundos para lanzar, pasar el balón o botar.
Si se bota el balón, esto debe hacerse sólo con una mano por cada bote. Se puede continuar en movimiento hasta que se deje de botar.
A partir de ese momento se pueden dar otros tres pasos y obligatoriamente hay que lanzar o pasar antes de tres segundos. No está permitido a un jugador botar de nuevo el balón sin que éste toque a otro jugador o la portería.
El área del arco o portería no puede ser invadida por ningún jugador excepto por el arquero que defiende el espacio. Un jugador no puede sobrepasar la línea de lanzamiento al ejecutar un penal.
El objetivo del juego es conseguir meter más goles que el rival en la portería contraria. Para conseguir un gol, los jugadores deben lanzar el balón desde fuera del área de 6 metros o bien saltando, también desde fuera del área, por encima de ella y lanzando antes de caer.
El balón debe sobrepasar totalmente la vertical de línea de gol para que el gol sea válido. La pelota, en su categoría masculina de 58 centímetros de perímetro, puede ser jugada con cualquier parte del cuerpo desde los muslos hacia arriba.
La regla principal es que los jugadores, excepto los porteros, no pueden tocar intencionalmente la pelota con sus pies durante el juego. El portero puede usar las piernas y los pies para defender su arco, siempre y cuando se encuentre dentro de su propia área.
Fuera del área, el arquero es un jugador más, sujeto a las reglas del juego. El contacto físico entre jugadores es continuo, pero está sujeto a una serie de restricciones.
Duración, cambios y sanciones
La duración de un partido de balonmano es de una hora cronológica, 60 minutos, los cuales son divididos en 2 periodos de 30 minutos cada uno. El resultado puede ser de victoria para uno de los equipos, o empate.
En algunos tipos de torneo cuando se produce un empate se va a la prórroga o tanda de penales. Un equipo puede cambiar libremente a sus jugadores en todo momento, sin un límite, con la única condición de que siempre haya sólo siete jugadores en el campo, incluyendo al portero.
Es decir, para que un jugador ingrese en el terreno de juego, es necesario que primero salga otro y que ese cambio se realice por la zona reglamentaria. De no hacerse de esa manera, se sanciona como falta y se excluye al jugador que ha entrado antes de tiempo, o en un lugar indebido, por 2 minutos.
El balonmano es un deporte de contacto, pero limpio. Está permitido el contacto de cara, es decir, pecho con pecho, usando las manos sin agarrar al oponente, a fin de obstruir el ataque del equipo rival, pero nunca está permitido los empujones, sean del tipo que sean.
Estas faltas se sancionan con tarjeta amarilla, excepto aquellas que son una clara ocasión de gol, que son sancionadas con lanzamiento de 7 metros.
Las acciones más duras, agarrones por detrás, agresiones, entre otros, pueden ser sancionadas primero con una amonestación, tarjeta amarilla, pero el equipo sólo puede tener 3 tarjetas amarillas.
La siguiente falta que el árbitro crea que merece sanción, será de 2 minutos, no pudiendo sacarse ya más tarjetas amarillas. Esta sanción quiere decir que el equipo debe jugar durante 2 minutos con un hombre menos en la cancha.
Un jugador que acumula tres exclusiones recibe la tarjeta roja, lo que implica la descalificación y no puede volver al juego. En su lugar, a los 2 minutos podrá entrar un compañero.
La tarjeta roja también puede ser directa, en casos de agresiones que pongan en peligro al jugador contrario, expulsando inmediatamente al jugador que ocasionó el daño.
La evolución táctica y las posiciones
En un juego en el cual, los jugadores intentan llevar el balón de acuerdo con el control y habilidad o pericia individual de la misma, también con pases entre sí, hasta llegar lo más cerca posible a la portería contraria, que a su vez es defendida por un portero.
Ya ubicados tratarán de introducir la pelota en la portería contraria, lanzando. Los jugadores rivales intentan recuperar el control de la pelota interceptando los pases, quitando la pelota al jugador que la lleva o bloqueando los disparos con sus brazos y manos.
El juego fluye libremente y se detiene solo cuando el árbitro lo decide. Es un deporte que con el tiempo ha potenciado el juego de ataque, desarrollándose reglas que limitan el tiempo de posesión del balón de un equipo si este no logra lanzar a portería.
Las reglas no especifican ninguna otra posición de los jugadores aparte de la del portero, pero con el paso del tiempo se han desarrollado una serie de posiciones en el resto del campo.
A grandes rasgos, se identifican cinco posiciones de juego: pivote, lateral, extremo, central y portero. A su vez, algunas de estas posiciones, lateral y extremo, se subdividen en los lados del campo en que los jugadores se desempeñan la mayor parte del tiempo.
Así, por ejemplo, pueden existir un extremo derecho y un lateral izquierdo. Los seis jugadores de campo pueden distribuirse en cualquier combinación y aunque los jugadores suelen mantenerse durante la mayoría del tiempo en una posición, hay pocas restricciones acerca de su movimiento en el campo.
El esquema de los jugadores en el terreno de juego se denomina formación del equipo, algo que se intenta con la mano, junto con la táctica, depende del entrenador.
La expansión mundial del handball
El balonmano se está practicando actualmente en más de 100 países del mundo entero, con alrededor de un cuarto de millón de equipos y más de 5 millones de jugadores. Hoy el handball se juega en más de 180 países.
El balonmano es un deporte excelente en la educación física escolar, que ha adquirido en los últimos años tal difusión que actualmente es practicado por más de 35 millones de jugadores en más de 100 países.
En España, las cifras también son importantes: más de 250.000 jugadores federados y alrededor de 2.200 clubes. Todo ello sin contar, por supuesto, los miles de niños y jóvenes que en sus clases semanales de educación física se acercan a este deporte.
El balonmano es muy popular en Europa, sobre todo en Escandinavia y los Balcanes. Este deporte está creciendo en el norte de África y Medio Oriente, con Egipto y Catar alcanzando las últimas fases de las competiciones mundiales masculinas en los últimos años.
Francia, Dinamarca en la categoría masculina y Noruega en la femenina son las naciones que más dominan el balonmano en la actualidad. Los 28 títulos del Campeonato Mundial Masculino están en manos de equipos europeos.
En el Campeonato Mundial Femenino, sólo la República de Corea en 1995 y Brasil en 2013 han roto el dominio europeo. La inclusión de nuevas tecnologías, el análisis de datos y la evolución física de los jugadores siguen empujando el límite.
El balonmano en España
La historia del balonmano a siete en España es mucho más joven todavía, y no se asomó a las competiciones internacionales hasta llegado el año 1953.
Y aunque los primeros años no fueron fáciles y nuestra selección no sumaba muchas victorias, rápidamente el nivel de juego de los nuestros fue subiendo hasta llegar a consolidarse como uno de los mejores países de la Europa occidental.
Uno de los pioneros en el despegue del balonmano en España es el Balonmano Granollers, que de la mano del entrenador alemán Bemhard Kempa fue alcanzando importantes éxitos que le hicieron dominador de buena parte de las primeras ligas.
Unos años después, en 1976, el Balonmano Granollers tendría el honor de convertirse en el primer club español que alcanzó un título continental, la Recopa de Europa de balonmano, colofón a casi dos décadas de excelente balonmano en la localidad catalana.
La Federación Española de Balonmano, creada en 1941, es el máximo organismo de carácter nacional en este deporte. Dirige y controla todas las actividades deportivas de balonmano en España, entre las que destaca la Liga, competición creada en la temporada 1958-59.
En 1958 se disputó la primera final de la segunda competición en importancia de España, la Copa. Además, la Federación tiene bajo su responsabilidad la formación de entrenadores, árbitros y la difusión del deporte.
Entre los éxitos y palmarés de la selección española de balonmano a lo largo de su historia figuran el triunfo en el mundial B disputado en Barcelona en 1979, y el diploma olímpico en Moscú 1980.
Pero sin duda, el punto álgido lo consiguió al ganar el campeonato del mundo en 2005 y en 2013. En los Juegos Olímpicos ha conseguido también tres medallas de bronce: Atlanta 1996, Sidney 2000 y Pekín 2008.
Es también Campeona de Europa en 2018.
El balonmano en otros países
Chile
En Chile el handball comenzó a practicarse con timidez en 1970. Uno de los sectores pioneros en la práctica de este deporte fue la Población Juan Antonio Ríos, hoy comuna de Independencia, donde se formó una rama de esta disciplina.
Guatemala
Los orígenes del balonmano en Guatemala se remontan a mediados del siglo XX. La introducción de este deporte estuvo influenciada por países europeos y latinoamericanos donde ya era ampliamente practicado.
Inicialmente, se desarrolló como una actividad recreativa en escuelas, universidades y clubes deportivos. Con el paso de los años, el balonmano ha ganado terreno en Guatemala y se convirtió en un deporte organizado.
La creación de la Federación Nacional de Balonmano fue un hito fundamental, ya que permitió establecer las bases para el desarrollo y la promoción de este deporte a nivel nacional.
La selección nacional de balonmano de Guatemala ha participado en diversos eventos internacionales, como los Juegos Centroamericanos y del Caribe.
Se han implementado programas para fomentar la práctica del balonmano desde temprana edad, con el objetivo de formar nuevas generaciones de jugadores. El balonmano femenino ha ganado terreno en Guatemala, con la creación de equipos y ligas femeninas.
La Federación Nacional de Balonmano ha establecido relaciones con federaciones internacionales, lo que ha permitido el intercambio de experiencias y conocimientos.
Competiciones internacionales y evolución institucional
Como cualquier deporte colectivo, hay que distinguir entre competiciones por países y por clubes. De las primeras destacan los Juegos Olímpicos y los Campeonatos del Mundo, tanto en su vertiente masculina como femenina.
En cuanto a competiciones de clubes, las más importantes son la Liga de Campeones, la Recopa de Europa, la Copa EHF y la Challenge CUP.
Desde el primer Mundial de balonmano a 7, disputado sólo por Alemania, Austria, Suecia y Dinamarca en 1938, hasta el último celebrado en 1990, con sorprendente triunfo de Suecia, el Campeonato del Mundo ha progresado en interés, competitividad y expectación.
Desde 1970 hasta 1990, ha tenido carácter cuatrienal. A partir de 1993, celebrado en Suecia, se disputa cada 2 años, es decir, bianual.
El Mundial femenino comenzó en 1957, con triunfo de Checoslovaquia sobre la fuerte Hungría. La Copa de Europa de clubes masculinos campeones de Liga empezó a disputarse en 1957, con final celebrada en París y título para el Spartak de Praga.
La Federación Internacional de Balonmano es el máximo organismo mundial que rige los destinos del balonmano. La IHF contempla la reglamentación antidoping, el control de sexo y la organización de las distintas competiciones internacionales.
Jugadores destacados en la historia del balonmano
A lo largo de la historia del balonmano hemos podido disfrutar de extraordinarios jugadores. Todos ellos han dejado su huella por su excelente juego que los hacía sobresalir de los demás.
Gheorghe Gruia
Gheorghe Gruia nació en Rumania en 1940. Su aportación fue decisiva para que Rumania lograra el título mundial en Alemania 1961, Checoslovaquia 1964 y Francia 1970.
Participó también en el Mundial de Suecia 1967, donde su selección se tuvo que conformar con el bronce, pero él fue considerado el mejor jugador del campeonato.
Se despidió de la selección rumana logrando la medalla de bronce en los Juegos de Munich 1972. Con el Steaua de Bucarest logró la Copa de Europa en 1968.
Considerado el mejor especialista de lanzamiento en suspensión de su época, marcó con esta acción uno de los avances más significativos del balonmano moderno.
Alexander Karkashevich
Alexander Karkashevich nació en la Unión Soviética en 1959. 200 veces internacional con la selección soviética avalan la trayectoria de uno de los extremos más creativos de la historia.
Subcampeón olímpico en Moscú 80, donde tuvo en los últimos instantes de la final la oportunidad de empatar. Ausente por el boicot de su país en Los Ángeles 84, tuvo que esperar hasta los Juegos de Seúl 88 para hacerse con la medalla de oro.
Roland Mattsson
Roland Mattsson nació en Suecia en 1926. La trayectoria deportiva de Roland Mattsson tiene dos etapas bien diferenciadas, la de jugador, ocupando el puesto de portero, y la de entrenador.
En la primera, fue dos veces campeón del mundo, en 1954, derrotando en Goteborg a Alemania, y en 1958, imponiéndose en Dortmund a Checoslovaquia.
Como entrenador, dirigió a la selección sueca en los Mundiales de 1970 y 1974, logrando respectivamente los lugares 6° y 10°. Considerado como el portero iniciador de la técnica moderna en el puesto específico.
Figuras contemporáneas
Dinamarca completó un triplete sin precedentes de títulos mundiales masculinos en 2023, con el lateral derecho Mathias Gidsel nombrado MVP del torneo, tras haber ganado el mismo galardón en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.
Gidsel tiene varios compañeros de equipo destacados, como Mikkel Hansen, tres veces Jugador Mundial de la FIH, y Simon Pytlick, que causó un gran impacto en el Campeonato Mundial de 2023.
Los daneses también cuentan con el héroe de la portería Niklas Landin, dos veces mejor jugador del mundo de la FIH. Hansen y Nikola Karabatic figuran entre los grandes del balonmano de todos los tiempos.
Suecia y España también son potencias del balonmano masculino, con Jim Gottfridsson llevando a los suecos a la victoria en la EHF EURO 2022, mientras que Alex Dujshebaev es un ganador indiscutible de partidos para «Los Hispanos».
En el lado femenino, la guardameta Katrine Lunde quiere ganar un tercer oro en París 2024, cuando tendrá 44 años. Lunde ayudó a Noruega a ganar en Beijing 2008 y Londres 2012, y el bronce en los dos últimos Juegos Olímpicos.
Stine Oftedal, Jugadora del Año de la FIH 2019, y la pivote Kari Brattset Dale son otras dos estrellas de un conjunto formidable. Francia es la vigente campeona olímpica, con la central Grace Zaadi y la pivote Pauletta Foppa como figuras destacadas.
La evolución tecnológica: del balón de cuero al pega
La evolución del balonmano no fue sólo táctica o física. Fue también tecnológica. Uno de los mayores desafíos en el handball es el control del balón.
Con pases que deben ser quirúrgicos y lanzamientos a más de 80 km/h, no alcanza con tener fuerza o reflejos. El agarre se convirtió en un factor decisivo, especialmente cuando las pelotas evolucionaron de cuero pesado a materiales sintéticos más veloces pero menos adherentes.
Así nace el famoso «pega», una sustancia resinosa usada por los jugadores para mejorar la fricción entre mano y balón. Al principio eran fórmulas caseras o artesanales, pero el nivel de exigencia del handball moderno llevó a desarrollar productos especializados, pensados desde la alta competencia.
Puede que el espectador casual no lo note, pero para el jugador, la sensación de tener el balón «pegado» a la mano cambia por completo el juego. Hay más control, más precisión en los pases, más seguridad en los lanzamientos.
Y en un deporte donde todo se define en décimas de segundo, eso no es un detalle menor. Las pelotas de balonmano siempre tienen un aspecto muy “sucio” ya que quedan impregnadas de una especie de “pegamento” que llevan en las manos los jugadores.
El presente y el futuro del handball
Hoy el handball se juega en más de 180 países. Tiene ligas profesionales en Europa, presencia creciente en América y Asia, y se practica desde las escuelas hasta el alto rendimiento.
El balonmano combina velocidad, estrategia y trabajo en equipo. Se caracteriza por su dinamismo, la combinación de fuerza y técnica, y el juego colectivo.
A partir de la década de 1990, el balonmano experimentó un crecimiento exponencial, con la creación de ligas profesionales en varios países y una mayor cobertura mediática.
Las principales competiciones internacionales son el Campeonato Mundial, organizado por la Federación Internacional de Balonmano, los Juegos Olímpicos y la Liga de Campeones, máxima competición a nivel de clubes.
La inclusión de nuevas tecnologías, el análisis de datos y la evolución física de los jugadores siguen empujando el límite. Y en esa búsqueda de perfección, el pega sigue siendo ese aliado silencioso que mejora el control del balón en las acciones más rápidas y precisas.
La historia del handball
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