Los jugadores de béisbol suelen llevar en el cuello un collar de nailon bañado en titanio, conocido por la marca Phiten. Se utiliza como accesorio deportivo, amuleto o complemento del uniforme, y sus fabricantes afirman que ayuda a mejorar la circulación y a reducir la tensión muscular.
La nueva moda de los jugadores de béisbol sólo cuesta 23 dólares (unos 18 euros). Se trata de un collar de nailon bañado en titanio que según la compañía que los fabrica ayuda a mejorar la circulación y a reducir la tensión muscular.
El collar de titanio que llevan los beisbolistas
Producidos en Japón estos collares pueden verse en el cuello de muchos jugadores de béisbol. Según Phiten, la empresa productora con base en Japón, más de 200 de estos deportistas los llevan y el 80% de los jugadores japoneses los utilizan.
Los Mets, un equipo de béisbol de EEUU, han hecho de este collar una parte de su uniforme al mismo tiempo que intentan no ahogarse con él. Un día apareció el entrenador Willie Randolph y 20 de sus jugadores con colgantes azules, negros o naranjas alrededor de sus cuellos.

Los collares se fabrican en distintos colores para combinarlos con la ropa deportiva. El viernes pasado cuando los Mets llegaron a Seattle se reunieron con los representantes de Phiten en su club con un gran número de productos.
Junto a los collares, en 12 colores diferentes para que combinen con los diferentes uniformes del equipo, también había calcetines, jabones, champús o fundas de almohadas todos con la misma tecnología incorporada.
¿Es una moda, un amuleto o un producto terapéutico?
¿Una moda?, ¿un amuleto?, ¿una joya con propiedades médicas? La nueva moda de los jugadores de béisbol sólo cuesta 23 dólares (unos 18 euros).
“Es lo típico. Si tú le dices a un jugador de béisbol que algo le hará sentirse mejor, él lo llevará. Yo lo intenté cuando lancé el domingo y perdí, así que nunca más me lo volveré a poner”, declara a 'The New York Times' Tom Glavine, el lanzador de los Mets.
Sin embargo, también hay defensores natos como Jose Lopez, jugador del Seattle, que afirma sentirse más feliz cuando lo lleva puesto o Endy Chavez, del Phillies, que cree tener más energía con el collar.
Brian Daubach, primer base de los Mets que comenzó la pasada temporada con los Red Sox pensó que si funcionaba para ellos también podía servir para él. “Los jugadores de béisbol nos copiamos todo aquello que nos dé éxito”.
Qué beneficios atribuye la empresa al collar
Según esta compañía, el líquido de titanio aumenta la temperatura de un área localizada del cuerpo lo que da lugar a un relajamiento muscular y a una estimulación del flujo sanguíneo.
Al favorecer la circulación ayuda al organismo a eliminar las sustancias responsables del dolor. Por otro lado, el calor bloquea las terminaciones nerviosas de la piel y previene que envíen señales dolorosas al cerebro.
En su página web, esta compañía explica que sus productos activan las células del organismo una por una. La mezcla de colágeno con una enzima de la piña activa el funcionamiento celular y esto ayuda a favorecer un cuerpo fuerte.
Phiten afirma que sus productos son eficaces para el alivio temporal del dolor en la bursitis, ciática, tendinitis, cefaleas, ciertos tipos de artritis y en el síndrome premenstrual.
Qué dicen los jugadores que los utilizan
Randy Johnson, ahora con los Yankees, se inició en la moda del titanio hace ahora cuatro años en un tour estelar por Japón. El equipo Red Sox llevaba los collares como una parte más de su 'fashion' atuendo durante el pasado año en la World Series.
Desde su viaje por Japón, Johnson siempre se coloca una rodillera impregnada con titanio. “No pienso que sea el ingrediente principal de mi éxito, pero definitivamente me ayuda. Sólo con ponerlo en mi rodilla, me siento mucho mejor”, afirma.
“El titanio penetra a través de la piel, creo, y llega a la sangre, creo, y deja que la sangre llegue a aquellas áreas por las que normalmente no circula libremente, para fluir un poco mejor”, declara.
“Todo el mundo desprende electricidad a través de su cuerpo”, afirma Sctott McDonald, un representante de Phiten. “Este producto estabiliza el flujo eléctrico si tú estás cansado o estresado.
Los 'pitchers' están comprobando que ellos no están tan doloridos. Los jugadores lesionados ven que ellos se recuperan más rápido en los entrenamientos.
Las personas son siempre escépticas, pero cuando lo intentan, se vuelven creyentes”.
Cómo se incorporó al béisbol profesional
Randy Johnson, ahora con los Yankees, se inició en la moda del titanio hace ahora cuatro años en un tour estelar por Japón. El equipo Red Sox llevaba los collares como una parte más de su 'fashion' atuendo durante el pasado año en la World Series.
Los Mets, un equipo de béisbol de EEUU, han hecho de este collar una parte de su uniforme al mismo tiempo que intentan no ahogarse con él. Un día apareció el entrenador Willie Randolph y 20 de sus jugadores con colgantes azules, negros o naranjas alrededor de sus cuellos.
Rick Peterson, entrenador de lanzamiento de los Mets, ya ha comenzado a llevar leotardos Phiten además de su collar.
El collar de béisbol no es el Q-Collar
El collar de titanio que llevan algunos jugadores de béisbol no debe confundirse con el Q-Collar. Este último es un dispositivo de silicona que se coloca en el cuello de los deportistas y que restringe el flujo de sangre de la cabeza, así como, según destaca su promoción, le da al cerebro una capa adicional de amortiguación.
El Q-Collar está relacionado con la prevención de los efectos de los impactos repetitivos en la cabeza, especialmente en deportes de contacto como el fútbol americano, el lacrosse o el hockey. El collar de Phiten, en cambio, aparece en el béisbol como accesorio asociado por sus fabricantes a la circulación y la tensión muscular.
Qué es el Q-Collar y para qué se utiliza
Este dispositivo se coloca alrededor del cuello de los deportistas y está diseñado para restringir el flujo de sangre hacia la cabeza. Esta restricción del flujo sanguíneo tiene como objetivo principal proporcionar una capa adicional de amortiguación al cerebro, reduciendo así el impacto de los golpes y cabezazos que los jugadores de fútbol americano y otros deportes de contacto tienen regularmente.
Este dispositivo, por ejemplo, es un collar liviano y acolchado que se desliza por la parte inferior del cuello y que se ajusta lo suficiente como para contraer un poco el flujo de sangre sin causar molestias.
La reducción del flujo sanguíneo hacia la cabeza permite que el cerebro se ajuste mejor a la cavidad del cráneo, minimizando el efecto rebote y la energía absorbida durante los impactos en la cabeza.
Greg Myer, director del proyecto detrás del producto, explica que al llenar las venas del cerebro y ajustarlo a la cavidad del cráneo, el dispositivo actúa como una “bolsa de aire protectora”, reduciendo así el riesgo de lesiones cerebrales traumáticas.

Aprobación y uso en otros deportes
Ya hace varios años que se habla del Q-Collar, pero no fue hasta el pasado año cuando la FDA (Administración de Drogas y Alimentos) aprobó su venta al público en Estados Unidos como dispositivo médico.
La agencia norteamericana declaró entonces que los estudios que habían sido financiados por Q30 Innovations demostraron que se puede limitar el daño en el tejido cerebral.
En Estados Unidos ya se ha dado el visto bueno para su uso medicinal. Y se comienza a ver, sobre todo en deportistas universitarios y de la NFL.
La NFL es una de las organizaciones que ha implementado una solución para proteger a los jugadores de fútbol americano, se trata del Q-Collar. En este deporte constantemente se presentan choques y caídas que pueden afectar la integridad de los jugadores con problemas para toda su vida.
Por lo que este dispositivo, diseñado con silicona, es una solución que ya se ha implementado en el Super Bowl desde el 2023, reduciendo las consecuencias de los golpes continuos.
Desde entonces, son cada vez más los atletas que apuestan por el Q-Collar. Desde Meghan Klingenberg, que milita en los Portland Thorns de la National Women's Soccer League, a jugadores de fútbol universitarios.
Aunque es en la NFL donde más apoyo está registrando este dispositivo, en la que utilizan doce de las quince franquicias de la liga.
Jugadores como Michael Sowers, estrella de la Premier Lacrosse League, han optado por usar el Q-Collar como una medida de protección contra las conmociones cerebrales y otras lesiones que ha tenido en su carrera y que lo llevaron a estar cerca del retiro.
El debate sobre la seguridad del Q-Collar
Aunque no todos están de acuerdo en su utilización, ya que un sector opina que con el Q-Collar, los atletas toman más riesgos en el juego y en los impactos que si no lo llevasen.
Por el otro lado, también están los que discuten si es bueno que los deportistas utilicen este Q-Collar para disminuir los daños cerebrales tras las colisiones en las cabezas.
Tal y como recoge The New York Times, el profesor de fisiología de la Universidad de High Point (Carolina del Norte), James Smoliga, explicó el porqué no debe usarse: “El peligro con un dispositivo como este es que las personas se sientan más protegidas y jueguen y se comporten de manera diferente”.
James Smoliga ha sido uno de los principales protagonistas en la cruzada contra el Q-Collar, pero Tom Hoey, directivo ejecutivo de Q30 Innovations, afirmó por el contrario que no están “hablando de conmociones cerebrales”, sino de “golpes repetitivos” ante los que el Q-Collar ayuda reduciendo “lesiones y los cambios en el cerebro causados por impactos subconmocionales”.
Por el momento, desde la FDA destacan que “los beneficios probables” del Q-Collar “superan los riesgos probables”.
Aunque sigue también el runrún de que utilizar este tipo de dispositivos lo que puede provocar en deportistas, tanto profesionales como aficionados, es una falsa sensación de seguridad.
“No es una varita mágica”, puntualizó el doctor Gregory Myer, director del Centro de Investigación y Rendimiento Deportivo de la Universidad de Emory.
La protección del cuello no sustituye la atención médica
La polémica con los daños cerebrales derivados del deporte crece y crece. Durante el Mundial de Qatar, se mostró una especial sensibilidad a este respecto, parándose el juego de inmediato, aunque fuese durante unos cuantos minutos, si se había producido un choque de cabezas o un fuerte balonazo sobre la testa.
Este funcionamiento ha estado en medio de un debate sobre su verdadero efecto positivo.
La efectividad del dispositivo ha sido respaldada por estudios médicos y testimonios de atletas que han experimentado una disminución en el riesgo de lesiones cerebrales mientras lo usan.
Estudios realizados en jugadores de fútbol han revelado cambios en la materia blanca del cerebro de aquellos que han utilizado el Q-Collar, lo que sugiere una disminución en el riesgo de lesiones cerebrales a largo plazo.
El debate continúa.