Primeros síntomas del autismo: señales tempranas según la edad

Los primeros síntomas del trastorno del espectro autista (TEA) suelen aparecer durante los primeros años de vida, especialmente en las áreas de la comunicación, la interacción social, el juego y la conducta. Muchos niños muestran señales entre los 12 y los 18 meses, aunque algunos indicios pueden observarse antes y, en otros casos, las dificultades se hacen evidentes a los 2 o 3 años o incluso más tarde.

Las señales pueden ser sutiles y variar mucho de un niño a otro. No todos los niños autistas presentan todos los signos, y algunos niños sin TEA pueden mostrar ocasionalmente alguna de estas conductas. Por eso, una señal aislada no permite establecer un diagnóstico, pero la presencia de varias diferencias persistentes o la pérdida de habilidades adquiridas debe comentarse cuanto antes con un profesional de la salud.

Qué es el trastorno del espectro autista

El trastorno del espectro autista es una afección relacionada con el desarrollo del cerebro que afecta la forma en que las personas ven a los demás y socializan con ellos. Esto causa problemas en la comunicación y en llevarse bien con los demás.

La afección también incluye patrones de comportamiento limitados y repetidos. El término «espectro» en el trastorno del espectro autista se refiere a la amplia gama de síntomas y la gravedad de estos síntomas.

Los trastornos del espectro autista son discapacidades del desarrollo causadas por diferencias en el cerebro. Las personas con trastornos del espectro autista a menudo tienen problemas con la comunicación y las interacciones sociales, y comportamientos o intereses restrictivos o repetitivos.

Las personas con trastornos del espectro autista también podrían tener maneras distintas de aprender, moverse o prestar atención. Es importante señalar que algunas personas sin trastornos del espectro autista también podrían tener algunos de estos síntomas, pero para las personas con el trastorno, estas características pueden dificultarles mucho la vida.

Cuándo pueden aparecer los primeros síntomas

Los síntomas conductuales del trastorno del espectro autista suelen aparecer en una etapa temprana del desarrollo. Muchos niños muestran síntomas de autismo para los 12 a 18 meses de edad o antes.

La edad y la intensidad de los primeros signos del autismo varían ampliamente. Puede suceder que solo algunos bebés muestren indicios en sus primeros meses; en otros, los comportamientos se vuelven obvios a partir de los 2 o 3 años.

Algunos niños muestran signos de trastorno del espectro autista en la primera infancia, como mantener menos contacto visual, no responder a sus nombres o no mostrar interés por sus cuidadores. Es posible que otros niños no se desarrollen como se espera durante los primeros meses o años de vida.

Los síntomas suelen observarse entre los 2 y 3 años de edad. Algunas personas en el rango leve del espectro autista pueden tener más síntomas que no se detectan al principio.

Si tienen lenguaje verbal, el diagnóstico puede retrasarse hasta años más tarde, incluso en la preadolescencia. A veces el diagnóstico se realiza por primera vez en la edad adulta, aunque es probable que los síntomas estuvieran presentes durante la infancia.

Señales tempranas en bebés

A los 6 meses

  • Utilizan menos el contacto visual.
  • Prestan más atención a los objetos que a las personas, tanto visual como auditivamente.
  • Hay ausencia de sonrisa social en los intercambios con la persona cuidadora.
  • Pueden mostrar pocas o ninguna gran sonrisa u otras expresiones cálidas, alegres y cautivadoras.
  • Puede observarse contacto visual limitado o nulo.

A los 9 meses

Además de cualquiera de las señales anteriores, algunos bebés pueden mostrar poco o ningún intercambio de sonidos, sonrisas u otras expresiones faciales.

  • No siguen con la mirada un objeto familiar cuando la persona cuidadora lo señala.
  • No hay intercambios relacionales con la persona cuidadora, como sonidos, gestos o el juego del cucú.
  • No extienden los brazos de manera anticipada cuando alguien los coge.
  • No responden cuando los llaman por su nombre.
  • No muestran expresiones faciales como felicidad, tristeza, enojo y sorpresa.

La mayoría de los niños puede mirar inmediatamente en la dirección de un objeto al que un padre está señalando. Luego vuelve a mirar al padre e imita su expresión, generalmente una sonrisa.

Los niños autistas pueden parecer ignorar a los padres. Esto puede hacer que los padres se preocupen por una posible pérdida de la audición de sus hijos.

Señales tempranas entre los 12 y los 24 meses

A los 12 meses

  • No balbucean.
  • Imitan poco o nada los gestos, como hacer adiós con la mano o dar palmadas.
  • Usan pocos gestos o ninguno.
  • No señalan con el dedo para obtener un objeto fuera de su alcance.
  • No muestran objetos para llamar la atención de la persona cuidadora.
  • No señalan para mostrar algo interesante.
  • No establecen contacto visual mientras muestran o señalan un objeto.
  • Responden poco o nada a su nombre.
  • Participan poco o nada en juegos interactivos simples, como dar palmaditas con las manos.
  • Presentan patrones de movimiento extraños, como juegos de manos o dedos ante los ojos o balanceo.
  • A veces parece que no sienten ciertos estímulos o se muestran hipersensibles a algunos sonidos.
  • Pueden presentar particularidades motrices, como hipotonía, hipertonía, hipoactividad o excitación.

También pueden aparecer las primeras palabras con significado, como «papá», «mamá» o «agua», en el desarrollo típico. Sin embargo, un retraso o una ausencia del balbuceo, de los gestos comunicativos o de las primeras palabras merece comentarse con el pediatra.

A los 15 meses

  • No establecen contacto visual cuando hablan con alguien o alguien les habla.
  • No muestran atención compartida, es decir, no comparten el interés por un objeto, una actividad o por otras personas.
  • No responden de manera consistente a su nombre.
  • No responden a órdenes sencillas.
  • No dicen «papá» y «mamá» con sentido.
  • No dicen otras palabras con valor propositivo.
  • Presentan particularidades en la reacción ante personas desconocidas, con respuestas ausentes, pobres, retardadas o atípicas.
  • No comparten sus intereses con otras personas, por ejemplo, no muestran un objeto que les gusta.

La mayoría de los niños puede señalar los objetos que quiere fuera de su alcance. En cambio, un niño en el espectro del autismo puede tomar la mano de uno de sus padres y llevarlo al objeto sin hacer mucho contacto visual, si es que lo hace.

A veces, el niño puede incluso colocar la mano de los padres sobre el objeto mismo. Esta forma de pedir algo puede indicar que utiliza a la persona como medio para alcanzar el objeto, sin compartir necesariamente la atención o el interés con ella.

A los 16 meses

  • Tienen muy pocas palabras o ninguna.
  • No dicen otras palabras con valor propositivo.

El uso de palabras también puede ser diferente. Un niño en el espectro del autismo puede tener palabras que usa para etiquetar cosas, pero no para pedirlas.

Pueden usar palabras para objetos antes de usar palabras para personas o miembros de la familia. Algunos niños diagnosticados más tarde con autismo parecerán haber alcanzado los hitos del lenguaje durante los años de la infancia, aunque su uso del lenguaje puede ser inusual.

A los 18 meses

  • No saben hacer juegos simbólicos con los juguetes, como dar de comer a los muñecos o hablar por teléfono.
  • Hay ausencia de juego imaginativo.
  • No responden cuando se les señala un objeto, ya sea mirando, verbalizando o compartiendo el placer.
  • No señalan objetos, verbalizan ni establecen contacto visual alternativamente entre el objeto y la persona cuidadora para dirigir la atención de la persona adulta hacia el objeto.
  • No llevan objetos a las personas adultas para mostrárselos.
  • No señalan objetos interesantes para compartirlos con otra persona.

La mayoría de los niños señala objetos que encuentra interesantes. Los niños miran de un lado a otro entre un objeto y un padre para asegurarse de que el padre esté atento a lo que están mirando.

Los niños autistas a menudo señalan un objeto porque quieren que un padre se lo lleve, no porque quieren que el padre disfrute mirando el objeto con ellos.

A los 24 meses

  • No hacen frases de dos elementos.
  • No muestran interés por otros niños y niñas.
  • Presentan una marcha o una motricidad peculiar, como andar de puntillas o hacer giros.
  • Presentan conductas autolesivas, como morderse o darse golpes.
  • Hacen pataletas con mucha frecuencia.
  • Se resisten a los cambios ambientales.
  • Se muestran muy hiperactivos, rebeldes, irritables o difíciles de consolar.
  • Prefieren jugar solos de manera autosuficiente y son muy independientes.
  • No notan a los otros niños ni juegan con ellos.

En el desarrollo típico, a los 24 meses el niño suele hacer combinaciones de dos palabras, como «papá pan» o «mamá agua», tener episodios breves de juego con otros niños y saber cuándo se le piden objetos de uso común.

La atención conjunta: una señal especialmente importante

Una de las diferencias de desarrollo más importantes entre los niños autistas y los niños que no están en el espectro del autismo es el retraso o la falta de atención conjunta. De hecho, se encuentran retrasos en las habilidades de atención conjunta en la mayoría de los niños autistas.

La atención conjunta es mirar de un lado a otro entre un objeto o evento y otra persona, y conectarse con esa persona. Es una de las bases para las habilidades sociales y de comunicación posteriores.

Participar en muchas interacciones sociales de ida y vuelta, como intercambiar expresiones emocionales, sonidos y otros gestos, se denomina interacción social recíproca.

Las dificultades pueden observarse cuando el niño no sigue la mirada de otra persona o un dedo que señala un objeto. También pueden aparecer cuando señala únicamente para pedir algo, pero no para compartir el interés por ese objeto.

Retrasos y diferencias en el lenguaje

Casi todos los niños en el espectro autista muestran retrasos en la comunicación no verbal y el lenguaje hablado. El lenguaje puede desarrollarse lentamente, no desarrollarse en absoluto o perderse después de haber sido adquirido.

  • No hablan o tienen retraso en el habla.
  • Pierden la capacidad de decir palabras o frases que antes podían decir.
  • No pueden comenzar ni mantener una conversación.
  • Se comunican principalmente para pedir cosas y no tanto para compartir.
  • Usan gestos en vez de palabras.
  • Usan muy pocos gestos.
  • Parece que no comprenden preguntas simples o instrucciones básicas.
  • Hablan con un tono o ritmo poco común.
  • Utilizan una voz cantarina, monótona o con un estilo robótico.
  • Repiten palabras o frases palabra por palabra, pero no saben cómo usarlas.

Ecolalia y repetición del lenguaje

La repetición persistente de palabras o frases se llama ecolalia. Puede ser inmediata, cuando el niño repite lo que acaba de escuchar, o diferida, cuando repite después frases, diálogos o fragmentos memorizados.

La mayoría de los niños pequeños pasa por una fase en la que repite lo que escucha. Los niños en el espectro autista pueden repetir lo que escuchan durante un período más largo.

También pueden repetir diálogos de películas o conversaciones con el tono de voz en el que los escucharon. Pueden repetir palabras o memorizar pasajes, como anuncios comerciales.

Otras particularidades del lenguaje

Algunos niños pueden hablar más como un adulto que como un niño pequeño. Otros presentan un lenguaje empobrecido, agramatical y escaso.

También puede aparecer inversión pronominal, cuando el niño se refiere a sí mismo como «tú», «él» o «ella», o habla en tercera persona. En otros casos, el lenguaje es fluido, pero literal, repetitivo y persevera en determinados temas.

La alteración de la prosodia puede manifestarse como una melodía inadecuada, una entonación monótona o un tono de voz diferente. La comprensión del lenguaje no verbal también puede estar afectada.

Problemas de comunicación no verbal

  • Evitan mirar a los ojos o no mantienen el contacto visual.
  • No miran cuando se comunican.
  • No ajustan la mirada para observar objetos que otros están mirando.
  • No señalan para mostrar objetos a otras personas.
  • No llevan objetos para mostrar lo que les interesa.
  • Usan pocos gestos o ninguno.
  • No imitan gestos, expresiones o acciones de otras personas.
  • No coordinan adecuadamente la mirada, los gestos y las expresiones faciales.
  • No muestran emociones ni sentimientos.
  • No parecen ser conscientes de cómo se sienten los demás.
  • Les cuesta interpretar las posturas corporales, las expresiones faciales y los diferentes tonos de voz.

Algunos niños son poco expresivos y no sonríen generalmente cuando se interactúa con ellos. Otros pueden no responder al contacto visual o a las sonrisas, o pueden evitar el contacto físico porque es muy estimulante o abrumador.

Señales relacionadas con la interacción social

Los niños autistas pueden interesarse poco por los estímulos sociales. Pueden preferir jugar solos, ser poco expresivos, no sonreír ni mostrar afecto, responder poco y no dirigirse a otras personas.

  • Prefieren estar solos en lugar de estar con otros.
  • Tienen dificultades para hacer amigos.
  • No participan en juegos interactivos.
  • Pueden mostrarse retraídos.
  • No muestran interés por otros niños y niñas.
  • Carecen de reciprocidad en las interacciones.
  • No reconocen o no responden a la felicidad o la tristeza de otras personas.
  • No parecen entender lo que otros piensan o sienten.
  • Les resulta difícil identificar las emociones de los demás.
  • Les resulta difícil decir cómo se sienten.
  • No son capaces de mostrar empatía de la manera esperada.
  • Pueden tratar a otras personas como objetos.

Las personas con trastorno del espectro autista pueden tener problemas para llevarse bien con los demás y comunicarse. Pueden presentar una mezcla de estos y otros síntomas, con una intensidad diferente en cada caso.

Juego simbólico e imitación

A partir del año y medio pueden observarse dificultades en el juego, sobre todo en el juego simbólico. Por ejemplo, se le da al niño una taza y una cuchara, pero no se lleva la taza a la boca ni mueve la cuchara dentro de esta.

  • No imitan las acciones de otras personas.
  • Participan poco en juegos de simulación o de «hacer de cuenta».
  • No juegan a ser otra cosa, como un maestro o un superhéroe.
  • Muestran poco juego imaginativo o actuado.
  • Prefieren el juego ritualista o solitario.
  • Alinean o clasifican los juguetes, pero no los utilizan para representar situaciones.
  • Juegan con los juguetes de la misma manera todo el tiempo.
  • Fijan su atención en partes de los objetos, como las ruedas giratorias de un auto de juguete.

La ausencia de juego imaginativo no significa que el niño no pueda crear ningún escenario. Algunos niños pueden crear solos determinados escenarios imaginarios, especialmente si los han copiado de vídeos o dibujos animados.

Conductas repetitivas, rutinas e intereses restringidos

Las personas con trastorno del espectro autista pueden tener patrones de comportamiento, intereses o actividades limitados y repetitivos.

  • Realizan el mismo movimiento una y otra vez, como mecerse, girar o agitar las manos.
  • Aletean las manos, mueven los dedos, se mecen o giran en círculos.
  • Repiten movimientos corporales.
  • Recorren una y otra vez el mismo espacio.
  • Abren y cierran puertas repetidamente.
  • Ponen juguetes u otros objetos en fila y se molestan cuando se cambia el orden.
  • Juegan con los objetos repitiendo siempre el mismo movimiento.
  • Se fijan intensamente en un objeto, una actividad o una característica concreta.
  • Presentan intereses muy restringidos o intensos.
  • Tienen un gran interés en determinados temas o actividades.
  • Se muestran inusualmente apegados a ciertos objetos.
  • Desarrollan rutinas muy específicas.
  • Necesitan que las cosas se mantengan iguales.
  • Se molestan incluso ante cambios mínimos.

Algunos niños son muy meticulosos y tienen hábitos estrictos. Suelen tener una rutina y, cuando se les saca de ella, pueden enfadarse o tener rabietas.

También pueden mostrar un comportamiento ritualista que se asemeja a la conducta del trastorno obsesivo compulsivo. La resistencia a los cambios puede afectar las actividades cotidianas, el juego, la alimentación, la ropa o los desplazamientos.

Reacciones sensoriales inusuales

Los niños autistas pueden ser sensibles a la luz, al sonido o al tacto, aunque también pueden no verse afectados por el dolor o la temperatura.

  • Presentan reacciones inusuales e intensas a sonidos, olores, sabores, texturas, luces o colores.
  • Se enojan mucho si no les gusta cierto sabor, olor o sonido.
  • Los ruidos normales pueden parecerles dolorosos y pueden llevarse las manos a los oídos.
  • Pueden evitar el contacto físico porque resulta estimulante o abrumador.
  • Pueden frotar superficies, llevarse objetos a la boca o lamerlos.
  • Pueden tener una respuesta al dolor muy alta o muy baja.
  • Pueden no sobresaltarse ante ruidos fuertes.
  • Pueden preferir alimentos específicos o comer solo unos pocos alimentos.
  • Pueden rechazar alimentos con determinadas texturas.
  • Pueden negarse a vestir ropa que les produce picor o molestia.

Las alteraciones sensoriales pueden afectar los hábitos de la vida diaria, incluida la alimentación, la ropa y la tolerancia a determinados ambientes.

Señales de alarma después de los 3 años

A partir de los 36 meses

Cuando la detección es más tardía, conviene estar alerta a la presencia de alteraciones en la comunicación y el lenguaje, la relación social, el juego y los patrones de conducta e intereses.

Comunicación y lenguaje

  • Comprensión y aspectos comunicativos afectados en diferentes grados.
  • Comunicación no verbal deficiente.
  • Respuesta pobre o inexistente al nombre.
  • Argot sin valor comunicativo.
  • Ecolalias inmediatas o diferidas.
  • Lenguaje empobrecido, agramatical y escaso.
  • Inversión pronominal.
  • Lenguaje fluido, pero literal y repetitivo.
  • Perseverancia en determinados temas.
  • Alteración prosódica, con melodía inadecuada o entonación monótona.
  • Regresión o pérdida de habilidades comunicativas.

Relación social

  • Imitación limitada.
  • Carencia de reciprocidad.
  • Están en su mundo, no hacen caso o van por libre.
  • Carencia de reconocimiento o respuesta ante la felicidad o la tristeza de otras personas.
  • Tendencia a la soledad.
  • Carencia de habilidades sociales.
  • Carencia de interés por otros niños y niñas y por participar en juegos.

Juego

  • Ausencia o carencia de juego imaginativo.
  • Pequeñas imitaciones diferidas.
  • Contenido simbólico del juego sustituido por un registro concreto sin contenido representativo.
  • Alineación o clasificación de juguetes sin utilizarlos para la representación.
  • Juegos o actividades muy repetitivos, persistentes, estereotipados o incluso obsesivos.
  • Fijación inusual por determinados objetos o juguetes, que pueden hacer girar.

Señales de alarma a partir de los 4 y 5 años

Comunicación y lenguaje

  • Alteración del lenguaje.
  • Melodía inadecuada o entonación monótona.
  • Vocabulario inusual para la edad cronológica o restringido a un tema de interés.
  • Lenguaje espontáneo escaso.
  • Reciprocidad escasa en la conversación.
  • Ecolalias, incluida la repetición diferida de frases o palabras.
  • Interpretación escasa del lenguaje no verbal.

Relación social

  • Dificultad o interés escaso por jugar con otros niños y niñas.
  • Aproximaciones inapropiadas para jugar conjuntamente.
  • Agresividad, interés obsesivo por un juego o conductas disruptivas durante la interacción.
  • Ansiedad o incomodidad ante los cambios de rutina.
  • Dificultades para interpretar las reglas implícitas del juego.
  • Interpretación literal de dobles sentidos o bromas.
  • Contacto visual escaso.
  • Reacciones extremas ante la invasión del espacio personal o mental.
  • Resistencia intensa cuando se les presiona con consignas diferentes a su foco de interés.
  • Dificultad para entender los diferentes registros de la expresión emocional.

Conducta, intereses y actividades

  • Reacciones desproporcionadas ante pequeños cambios.
  • Ausencia de flexibilidad.
  • Ausencia de juego imaginativo cooperativo.
  • Juego solitario, repetitivo y con la misma secuencia.
  • Hipersensibilidad sensorial.
  • Ansiedad ante algún ruido o determinadas prendas de vestir.

Regresión: cuando se pierden habilidades adquiridas

Algunos niños con autismo tienen una regresión, es decir, dejan de usar el lenguaje, de jugar o de tener habilidades sociales que ya habían aprendido.

Esta regresión puede aparecer cuando el niño tiene entre 1 y 2 años. Algunos niños adquieren nuevas habilidades y cumplen los logros del desarrollo hasta alrededor de los 18 o 24 meses y después dejan de adquirir nuevas habilidades o pierden las que tenían.

Alrededor del 25 % de los niños a los que más tarde se les diagnostica autismo pueden desarrollar algún lenguaje que dejan de usar repentina o gradualmente. Por lo general, esto puede ocurrir entre los 15 y los 24 meses de edad.

También pueden volverse más retraídos socialmente. La regresión puede darse antes en algunos comportamientos sociales, como mirar los rostros y compartir una sonrisa.

Los investigadores no saben por qué algunos niños tienen un autismo regresivo o qué niños es probable que tengan esta regresión. La pérdida de cualquier habilidad social o del lenguaje a cualquier edad debe comunicarse al pediatra.

Cómo puede variar la presentación entre niñas y niños

El autismo a veces puede ser diferente en niñas y niños. Por ejemplo, las niñas autistas pueden ser más tranquilas, ocultar sus sentimientos y desenvolverse mejor en algunas situaciones sociales.

Esto significa que el autismo puede ser más difícil de detectar en las niñas. Aunque los niños pueden padecer trastorno del espectro autista con mayor frecuencia que las niñas, es posible que algunas niñas no reciban un diagnóstico.

Por esta razón, no conviene descartar una preocupación porque una niña sea tranquila, tenga lenguaje o parezca adaptarse socialmente en determinados contextos.

Desarrollo social y comunicativo esperado

Cada niño es diferente. El desarrollo social y del lenguaje no es el mismo para cada niño, pero algunos logros ayudan a observar la evolución de las habilidades comunicativas y sociales.

EdadLogros del desarrollo típico
9 mesesJuega con los adultos a dar y tomar objetos, muestra objetos y dice adiós con la mano.
10 mesesSeñala para pedir lo que quiere.
12 mesesAparecen las primeras palabras con significado, inicia juegos con mayor frecuencia y cambia de rol en los juegos de turnos.
18 mesesEmpieza a jugar con otros niños, aunque sigue jugando en solitario casi siempre; muestra, ofrece y toma objetos, y utiliza más palabras.
24 mesesTiene episodios breves de juegos con otros niños, inicia juegos relacionados con actividad motora, combina dos palabras y sabe cuándo se le piden objetos de uso común.

Los hitos del desarrollo son orientativos y no sustituyen una evaluación profesional. Cada bebé se desarrolla a su propio ritmo, y muchos no siguen la cronología exacta que se encuentra en algunos libros sobre crianza.

Sin embargo, los niños con trastorno del espectro autista suelen mostrar señales de retraso en el desarrollo antes de cumplir los 3 años. Los signos suelen aparecer cuando hay retrasos evidentes en las habilidades lingüísticas y las interacciones sociales.

Cuándo consultar con el pediatra

Contacte al médico de su hijo si tiene alguna preocupación sobre su desarrollo. Si te preocupa cómo tu hijo juega, aprende, habla, actúa o se mueve, habla con su pediatra.

  • Hay muy pocos gestos o ninguno.
  • Falta conexión con la mirada.
  • Rara vez mira a la cara.
  • Hay falta de expresiones alegres y cálidas.
  • No muestra interés en entregar o mostrar cosas.
  • No responde a su nombre.
  • Falta coordinación entre la comunicación verbal y no verbal.
  • Es poco expresivo.
  • Juega con los objetos repitiendo siempre el mismo movimiento.
  • Realiza movimientos repetidos con una parte del cuerpo.
  • El tono de voz es atípico.
  • No balbucea hacia los 12 meses.
  • No hace gestos, como señalar o decir adiós con la mano, hacia los 12 meses.
  • No dice palabras aisladas hacia los 16 meses.
  • No dice frases espontáneas de dos palabras hacia los 24 meses.
  • Pierde cualquier habilidad social o del lenguaje a cualquier edad.

Es importante que los padres y educadores estén alerta y digan al pediatra que «algo no va bien». Es bueno fijarse antes de que el niño cumpla 2 años.

El pediatra realiza preguntas y controles para valorar si el desarrollo sigue una evolución esperada. Cuando se sospecha que un niño tiene algún tipo de riesgo, se deriva a atención temprana.

Detección y diagnóstico

La Academia Estadounidense de Pediatría recomienda que todos los niños sean evaluados para detectar o descartar el autismo en sus chequeos médicos de niño sano de 18 y 24 meses, además de la vigilancia rutinaria del desarrollo.

También recomienda realizar pruebas de desarrollo y conducta durante las visitas periódicas de control a los 9, 18 y 30 meses.

Las investigaciones demuestran que, a la edad de 2 años, un diagnóstico de TEA realizado por un profesional con experiencia puede considerarse fiable. La detección no equivale a un diagnóstico, sino que indica si es necesario realizar una evaluación más completa.

El M-CHAT-R, o Lista de verificación modificada para autismo en niños pequeños, revisada, puede ayudar a determinar si un profesional debe evaluar al niño. Un cuestionario de detección no confirma ni descarta por sí solo el autismo.

Dado que no existe un examen definitivo para el TEA, el diagnóstico a menudo se basa en criterios del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales.

Una evaluación para el TEA a menudo incluye un examen físico y neurológico completo. También pueden realizarse pruebas para saber si existe un problema genético o metabólico y, según la situación, una evaluación auditiva.

El TEA abarca un amplio espectro de síntomas. Por lo tanto, una observación breve y única no puede mostrar las verdaderas habilidades de un niño.

Es mejor que un equipo de especialistas evalúe al niño. Dicho equipo podría valorar:

  • La comunicación.
  • El lenguaje.
  • Las destrezas motoras.
  • El habla.
  • El rendimiento escolar.
  • Las habilidades cognitivas.

La evaluación profesional es importante porque algunos niños sin TEA también pueden mostrar determinadas conductas, mientras que algunos niños autistas pueden no presentar las señales más conocidas.

Por qué es importante la detección temprana

Un diagnóstico temprano con una intervención temprana es muy importante en los primeros años de vida. Las investigaciones muestran que la detección temprana y la intervención temprana mejoran ampliamente los resultados.

Recibir un diagnóstico y un tratamiento tempranos es de gran ayuda para mejorar el comportamiento, las habilidades y el desarrollo del lenguaje. Aunque los niños no suelen dejar de tener síntomas, pueden aprender a desenvolverse bien.

La investigación muestra que comenzar un programa de intervención lo antes posible puede mejorar los resultados para muchos niños en el espectro del autismo. La intervención temprana puede mejorar los resultados, a menudo de forma espectacular.

Todos los niños con TEA pueden aprender. La atención temprana puede ayudar a desarrollar la comunicación, el lenguaje, el juego, las habilidades sociales y la autonomía, de acuerdo con las necesidades de cada niño.

No existe cura para el trastorno del espectro autista, pero recibir apoyo en los años preescolares puede marcar una gran diferencia en la vida de muchos niños con esta afección. Recibir tratamiento es útil a cualquier edad.

Aspectos que no deben interpretarse como señales únicas de autismo

Los niños con TEA son iguales al resto de los niños. Los niños con TEA se distinguen por su comportamiento, no por su aspecto físico.

Generalmente se sientan, gatean y caminan a tiempo. Por lo tanto, las diferencias más sutiles en el desarrollo de los gestos, el juego de simulación y el lenguaje social a menudo pasan desapercibidas para las familias y los médicos.

No todos los niños autistas tendrán todas estas conductas, pero la mayoría presentará varias de las que se enumeran. Algunos niños y niñas sin TEA pueden mostrar algunas de estas conductas.

La gravedad del trastorno se basa generalmente en la intensidad de los síntomas y en cuánto afectan a la capacidad funcional del niño. Cada niño puede tener una combinación única de síntomas.

Otros rasgos que pueden acompañar al TEA

  • Retraso en las destrezas del lenguaje.
  • Retraso en las destrezas de movimiento.
  • Retraso en las destrezas cognitivas o de aprendizaje.
  • Comportamiento hiperactivo, impulsivo o inatento.
  • Epilepsia o trastornos convulsivos.
  • Hábitos de alimentación y sueño inusuales.
  • Problemas gastrointestinales, como estreñimiento.
  • Estados de ánimo o reacciones emocionales inusuales.
  • Ansiedad, estrés o preocupación excesiva.
  • No tener miedo o tener más miedo de lo esperado.
  • Problemas de coordinación o torpeza.
  • Caminar sobre las puntillas.
  • Conductas autolesivas, como morderse o golpearse la cabeza.

Estos rasgos no aparecen necesariamente en todos los niños autistas y también pueden presentarse en otras afecciones del desarrollo o de la salud.

Causas y factores asociados

El trastorno del espectro autista no tiene una única causa conocida. Dado que la afección es compleja y los síntomas y la gravedad varían, podría haber muchas causas.

Tanto la genética como el ambiente pueden influir. Varios genes parecen estar implicados en el trastorno del espectro autista, y algunos cambios genéticos pueden aumentar el riesgo o influir en la forma en que se desarrolla el cerebro y se comunican las neuronas.

Para algunos niños, el trastorno del espectro autista puede estar relacionado con una afección genética, como el síndrome de Rett o el síndrome del cromosoma X frágil. Otros cambios genéticos pueden no ser hereditarios.

Los investigadores están explorando si factores como las infecciones virales, los medicamentos, las complicaciones durante el embarazo o los contaminantes del aire juegan un papel en la causa del trastorno del espectro autista.

El trastorno del espectro autista afecta a niños de todas las razas y nacionalidades. Algunos factores pueden aumentar el riesgo, como tener antecedentes familiares, ciertas afecciones médicas y haber nacido antes de las 26 semanas de embarazo.

No está claro si el aumento de la cantidad de niños diagnosticados se debe a mejores métodos de diagnóstico y registro, a un aumento real de la cantidad de niños que lo presentan o a ambas cosas.

Vacunas y autismo

Muchos estudios de investigación bien realizados no muestran ningún vínculo entre el trastorno del espectro autista y ninguna vacuna.

El estudio original que inició el debate hace años fue retractado debido a un diseño deficiente y a métodos de investigación cuestionables. Todos los expertos médicos y los grupos gubernamentales informan que no hay ningún vínculo entre el TEA y las vacunas.

Qué hacer si existen señales de alarma

  1. Observe las conductas y anote cuándo aparecen, con qué frecuencia y en qué situaciones.
  2. Comente sus preocupaciones con el pediatra o con otro profesional de atención médica.
  3. Solicite una evaluación del desarrollo si existen retrasos, diferencias persistentes o pérdida de habilidades.
  4. Considere una evaluación auditiva cuando el niño no responda a su nombre o parezca no escuchar.
  5. Pregunte por los servicios de atención temprana disponibles en su zona.
  6. No espere a que desaparezcan las señales si la preocupación persiste.

Usted conoce mejor a su hijo y sus preocupaciones son importantes. Juntos, usted y su pediatra encontrarán la mejor manera de ayudar a su hijo.

La detección precoz es básica para poder intervenir lo antes posible y mejorar la calidad de vida de las personas con autismo. Actuar temprano puede marcar una gran diferencia en el desarrollo del niño.

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