La historia del cine es una que no ha dejado de ser escrita desde que inició hace más de 100 años, y en Brainstorming Films te contaremos todo. Seguro que los primeros en entrar a esta industria se imaginaron que evolucionaría, pero no tanto. ¿Cómo comenzó todo? ¿Qué contribuyó a su evolución?
La magia de las imágenes ha cautivado desde siempre a los seres humanos. Desde los primeros dibujos en las cavernas pasando, entre luces de antorchas y sombras, por las sombras chinescas hasta llegar a la invención del cine, a finales del siglo XIX.
Los antecedentes de la primera sala de cine
El cine no surgió de forma repentina, para llegar al cinematógrafo fue necesario que se crearan otros elementos que llevaran hasta las imágenes en movimiento.
La linterna mágica y las primeras imágenes proyectadas
Uno de los más destacados fue la Linterna Mágica, su principal objetivo era entretener a los niños.
El origen de la Linterna Mágica data del siglo XVI y en el siglo XVIII se dio a conocer un aparato llamado Fantasmagories. Con él se proyectaban imágenes que se pintaban en placas de cristal.
Hace más de doscientos años, se podían ver en las ferias espectáculos de la LINTERNA MÁGICA, que permitía proyectar dos imágenes que, combinadas, daban cierta sensación de movimiento. Estos fueron los espectáculos audiovisuales más populares antes del cine, sobre todo en los siglos XVIII y XIX en Europa.

El zoótropo y el praxinoscopio
No pasó mucho tiempo para que las personas comenzaran a buscar las maneras de hacer que las imágenes se movieran.
A partir de 1800, aparecieron varios inventos basados en la teoría de la persistencia de la imagen en la retina como la causa de que podamos apreciar la imagen en movimiento. En la actualidad esta teoría es cuestionada por varias investigaciones, y se plantea la hipótesis de que es el cerebro quien procesa las imágenes provenientes de la retina.
En cualquier caso, dicha teoría estimuló a varios científicos a inventar diferentes aparatos que la demostraran. Entre ellos, dos destacan como claros antecedentes del cine: el ZOÓTROPO y el PRAXINOSCOPIO.
Ambos constan de un tambor giratorio en cuyo interior se colocan bandas de papel con dibujos impresos horizontalmente, y que al girar permiten ver imágenes en movimiento. El segundo, además, presenta un anillo de espejos que reflejan las imágenes.
En la actualidad, muchos de estos aparatos se venden como juguetes mágicos antiguos.
La fotografía y la película en rollo
Mientras tanto, nació la fotografía. La primera data de 1826 y fue atribuida a JOSEPH NIÉPCE , quien sería reconocido como el inventor de la fotografía.
A partir de las experiencias de Niépce, DAGUERRE continuó investigando hasta desembocar, en 1839, en el daguerrotipo, primer procedimiento que comprende una etapa de revelado.
Hacia 1852, las fotografías comenzaron a sustituir a los dibujos en los artilugios para ver imágenes animadas.
Sin embargo, fueron la introducción de un material flexible y resistente, el celuloide, junto con la invención de la película en rollo, hacia 1888 por GEORGE EASTMAN -inventor y fundador de la Eastman Kodak- los que marcaron el comienzo de una nueva etapa en la fotografía.
Durante esta etapa aparecieron miles de fotógrafos aficionados que se interesaron en el nuevo invento, y hacia finales del siglo XIX se lanzó al mercado un nuevo aparato fotográfico revolucionario por sus pequeñas dimensiones, su cargador de 100 exposiciones y su fácil manejo.
Con el eslogan “Usted apriete el botón, nosotros haremos el resto”, fueron fabricadas a escala comercial las primeras cámaras fotográficas de la casa KODAK.
Sin la fotografía no existiría el cine.
El Kinetoscopio: imágenes en movimiento para un solo espectador
Hacia 1890, WILLIAM L. DICKSON, ingeniero en el laboratorio de Thomas Edison, inventó un artefacto capaz de producir imágenes en movimiento inspirándose, al principio, en métodos similares a la forma en que el fonógrafo de Edison grababa el sonido.
Al final, fue THOMAS EDISON quien, en 1891, patentó el invento con el nombre de Kinetoscopio.
Este aparato permitía ver películas de 1 minuto de duración, y con el fin de ganar más dinero, diseñó una máquina que, tras depositar una moneda, visionaba una película en un bucle interminable que el espectador veía individualmente a través de una mirilla.
Los primeros kinetoscopios se instalaron en Broadway, Nueva York, en 1894, y un año después más de mil entraron en acción en distintas galerías y salones de music-hall.
Fueron un rotundo éxito. Hombres, mujeres y niños hacían cola para ver las pequeñas películas en las que un hombre estornudaba, una mujer bailaba o un culturista enseñaba sus músculos.
A pesar de que Edison pudo crear una máquina que proyectase la imagen en una pantalla para un público mayor, este consideró que las exhibiciones públicas agotarían pronto el mercado.
Pero el paso del tiempo no le dio la razón. En unos pocos años el kinetoscopio quedó como una curiosidad de salón.
El cinematógrafo Lumière y el nacimiento del cine
Al otro lado del Atlántico, en Francia, los hermanos LOUIS Y AUGUSTE LUMIÈRE comenzaron a experimentar por su cuenta y crearon una combinación de cámara, copiadora y proyector al que llamaron Cinematógrafo, y que patentaron en 1895.
Este era una suma de varios inventos al que agregaron la posibilidad de proyectar la película a través de una lente sobre una pantalla. ¡El cine acababa de nacer!
Los hermanos Lumière
Auguste Marie y Louis Jean Lumière nacieron en Besançon en 1862 y 1864 respectivamente, pero crecieron en Lyon, donde trabajaron en el taller fotográfico de su padre, que inculcó en sus hijos el gusto por la fotografía.
Los hermanos, científicos autodidactas, pronto empezaron a dominar diferentes técnicas fotográficas.
En 1881 elaboraron varias fórmulas y Louis desarrolló una placa seca que comercializó con gran éxito bajo el nombre de "etiqueta azul".
Aunque recibieron numerosas ofertas para comprar sus procedimientos, los hermanos las rechazaron, y con la ayuda financiera de varios amigos de la familia se lanzaron a la aventura creando una empresa con una decena de trabajadores.
La patente del cinematógrafo
Durante una noche de insomnio, Louis acabó descubriendo la solución para hacer pasar el fotograma a través del objetivo.
El 13 de febrero de 1895, los hermanos patentaron su nuevo invento con el nombre de cinematógrafo, un aparato que era a la vez cámara y proyector.
Louis y Auguste acabarían tomando en el futuro direcciones distintas, pero "Hace 120 años, la gente buscaba lo mismo que buscamos hoy: estar juntos en una sala, a oscuras, compartiendo emociones ante una gran pantalla", dice Thierry Frémaux, director del Instituto Lumière de Lyon.
La primera proyección cinematográfica
El 22 de marzo de 1895, los hermanos Lumière proyectaron los 46 segundos más importantes de la historia del cine.
Sólo son 46 segundos, pero han sido los 46 segundos que más profundamente han marcado la historia del cine, dando origen a lo que hoy conocemos como séptimo arte.
La salida de los obreros de la fábrica Lumière marcó un punto de inflexión, y a pesar de que sus autores, Auguste Marie y Louis Jean Lumière, dijeran que "el cine es una invención sin futuro", la película -que mostraba la salida de los obreros de la fábrica de fotografía Lumière en Lyon- fue exhibida de forma comercial el 22 de marzo de 1895 en la Sociedad Francesa de Fomento de la Industria Nacional, obteniendo un gran éxito.
El cortometraje en blanco y negro, y sin sonido muestra la puerta de la fábrica de los hermanos Lumière. Allí se ve como hombres y mujeres salen del lugar al final de su jornada laboral.
El evento en el que se presentó “Salida de la fábrica Lumière” fue promocionado mediante carteles por toda la ciudad.
A pesar de la poca asistencia, lo que se vivió en aquel salón no tardó en saberse en todo París.
La primera sala de cine: el Grand Café de París
El 28 de diciembre de 1895 se presentó oficialmente al público. En el Grand Café de París se realizó la primera exhibición comercial del cinematógrafo: duraba 20 minutos y por el precio de 1 franco el programa incluía 10 películas, entre las que se encontraban La salida de los obreros de la fábrica Lumière, El regador regado (considerada la primera comedia del cine) y La llegada de un tren a la estación.
A la primera exhibición del cinematógrafo, en el Grand Café de París en 1895, acudieron 35 espectadores.
La llegada de un tren a la estación causó gran sensación entre el público, que gritaba ante la posibilidad de verse arrollados por el tren que se acercaba peligrosamente.
La historia del cine comenzó en el año 1895, exactamente un 28 de diciembre en un salón del Boulevard des Capucines, París.
Los hermanos presentaron el Cinématographe Lumière, un invento desde el que se transmitían imágenes en movimiento.

| Elemento | Dato histórico |
|---|---|
| Invento | Cinematógrafo Lumière |
| Patente | 13 de febrero de 1895 |
| Primera exhibición comercial | 28 de diciembre de 1895 |
| Lugar | Grand Café de París |
| Duración del programa | 20 minutos |
| Precio de entrada | 1 franco |
| Número de películas | 10 películas |
| Asistencia | 35 espectadores |
Cómo eran las primeras proyecciones
Ya hemos visto cómo las primeras demostraciones del cinematógrafo se hacían a muy poquita gente en salas pequeñas donde se ponían unas cuantas sillas y se improvisaba una pantalla.
La gente que iba a ver las primeras películas no tenía ni idea de lo lejos que iba a llegar ese nuevo invento.
Por eso, al principio, las películas se mostraban en ferias ambulantes o en teatros de variedades como parte de su espectáculo.
Estas “salas de cine” no se parecían en nada a las salas de cine de ahora.
Eran tiendas de campaña con sillas de madera y una especie de tela que hacía de pantalla.
Tampoco eran demasiado seguras y eso era muy importante porque los materiales que se utilizaban entonces para hacer y proyectar películas eran muy, pero que muy inflamables (eso significa que pueden arder fácilmente).
En las primeras proyecciones, que duraban apenas unos minutos, solo eran necesarios un proyector y una pantalla, por lo que el cine pasó a formar parte del entretenimiento de los music-halls y los cafés.
Sus dueños pronto vieron en este invento un lucrativo negocio y para hacer más atractiva su programación incluyeron, como preámbulo, canciones en las que se invitaba al público a participar, o se contrataba la actuación de algún comediante, para dar paso al plato fuerte del espectáculo: la proyección de una o varias películas.
Como se consideraban meros entretenimientos de feria, se exhibían, además de los music-halls, en circos o barracones.
El nacimiento de los nickelodeons
Unos años después, cuando el cine ya se había convertido en un espectáculo bastante popular, empezaron a crearse las primeras salas especializadas.
Fue en Estados Unidos y se llamaban Nickelodeon.
El nombre venía de juntar la palabra nickle (la moneda de cinco centavos que costaba la entrada) y odeón (una palabra griega que significa teatro bajo techo).
En Estados Unidos, entre 1905 y 1915, proliferaron las míticas nickelodeon.
Ubicadas en un salón de baile, restaurante o una tienda y reconvertidos en sala de cine, con incómodos asientos, ofrecían al espectador persecuciones, aventuras, comedias, desastres.
“En una calle en Harlem, hay cinco nickelodeon en una manzana, cada uno de ellos con capacidad para proyectar ante mil personas cada hora. Funcionan desde temprano por la mañana hasta la noche, y sus megáfonos empiezan a ladrar antes de que el lechero haya hecho su ronda”. Escribió en 1907 un periodista de Harper’s Weekly.
Características de los primeros cines
Normalmente eran pequeños (comparados con las salas de cine que se crearon después) y tenían espacio para no más de 200 personas (aunque había algunos que tenían espacio para 1.000).
Las sillas eran de madera y la pantalla colgaba de una pared negra.
A un lado de la pantalla ( y a veces debajo) se colocaba el piano ya que las películas eran mudas y necesitaban de acompañamiento musical.
Las primeas obras contaban historias simplonas dirigidas a un público de niños y gente de pocos recursos que, por un precio cada vez más asequible, pasaban los ratos sumergidos en aventuras que los hermanaban en la risa, el miedo, el llanto o el asombro.
El final de los nickelodeons
Los nickelodeones empezaron a morir, víctimas de su propio éxito: al volverse un entretenimiento tan popular e ir creciendo las ciudades, empezaron a necesitarse cines más grandes y mejor acondicionados.
Además, cono las películas fueron haciéndose más largas, las entradas doblaron su precio, pasando a costar 10 centavos.
Los nickelodeones dieron paso a las salas de cine y estas a su vez a las multisalas.
De los barracones a las salas especializadas
Por fin nace el cine que cuenta historias
A la primera exhibición del cinematógrafo, en el Grand Café de París en 1895, acudieron 35 espectadores. Entre ellos se encontraban dos personas que vieron que el cine podía ser algo más que registrar la realidad con el cinematógrafo.
Vieron una máquina con la que crear sueños. Se trataba de Alice Guy y George Méliès.
A la primera apenas se la conoce, al segundo se le ha considerado el primero en realizar cine de ficción. Gran omisión y gran olvido.
Alice Guy Blaché
ALICE GUY fue una gran visionaria que entendió las inmensas posibilidades del cine.
En 1896 dirigió la primera película que, además de contar una historia, inauguraba el uso de trucos visuales en imágenes en movimiento y el montaje: El hada de los repollos, un cuento de hadas francés que asegura que los niños nacen en los repollos y las niñas en las rosas.
Directora, guionista, productora (fundó sus propios estudios cinematográficos), incluso realizó películas en color.
Trabajó entre Francia y Estados Unidos y dirigió más de 1000 películas de todos los géneros: westerns, comedias, dramas, ciencia ficción…
Su nombre ha sido injustamente olvidado.
León Gaumont y Alice Guy Blaché: Alice asistió a una de las presentaciones de los Lumière y convenció a su jefe (vendedor de aparatos fotográficos) de incursionar en la industria cinematográfica.
Georges Méliès, el mago del cine
Uno de los precursores en la industria cinematográfica es Georges Méliès, él es llamado “El mago del cine”.
Se puede decir que Méliès dio los primeros pasos en los efectos especiales en el cine, usó maquillaje, escenografías y saltos en la edición.
GEORGE MÉLIÈS entró en las enciclopedias como el pionero en la realización de películas de ficción.
Él, al igual que Alice Guy, inmediatamente vio el potencial que este nuevo invento tenía para sus shows.
Artista, mago, ilusionista, acróbata… trasladó sus espectáculos de feria a las imágenes del cinematógrafo, filmando sus propias representaciones e introduciendo, al igual que Alice Guy, efectos especiales: cabezas que volaban, objetos inmóviles que cobraban vida o desaparecían, etc.
Con su película Un viaje a la Luna, Méliès alcanzó un lugar definitivo en la historia del cine.
Charles Pathé y la búsqueda del cine sonoro
Charles Pathé: decidió combinar el cinematógrafo y el fonógrafo con el objetivo de captar video y audio, pero su intento no fue exitoso.
Las primeras salas permanentes
Ya no había duda, el cine iba a convertirse en un negocio de éxito dentro de la industria del ocio.
A partir de 1910, gracias a creadores como Méliès o Alice Guy entre otros, el cine empieza a adquirir prestigio como manifestación artística, atrayendo a los intelectuales.
Los empresarios, con el fin de incorporar también a las clases privilegiadas a este nuevo espectáculo, construyen salas específicas para las proyecciones, que ubican en el centro de las ciudades.
Y para transmitir una imagen de elegancia y buen gusto a tono con el espectáculo ofrecido en las pantallas, la comodidad y el lujo se van adueñando de los edificios.
Del gallinero a los palcos
Los primeros cinematógrafos permanentes mantuvieron los nombres de “teatro”, “pabellón” o “salón”, y formaban un híbrido entre pabellón y teatro.
Las fachadas eran monumentales, y en su interior diferenciaban las localidades entre las entradas de General (era el gallinero, con bancos de madera) y de Preferencia (con sillas o butacas), a las que podían añadirse -por herencia del teatro- algunos palcos.
También se vendían entradas que no daban derecho a silla y obligaban a ver la proyección de pie, por lo que eran muy baratas.
Salas de cine destacadas en España
En España destacan en estos años el Cine Alhambra (1911) de Zaragoza, Ideal Cine (1911) y Salon Fregoli (1912) de Barcelona, Teatro Cervantes (1911) y Cine Doré (1912) de Madrid -de estilo modernista y con una capacidad para mil doscientos cicuenta espectadores (actualmente es la sede de la Filmoteca Nacional).
En España, sin incurrir en los excesos de los grandes cines norteamericanos, se construyeron cines realmente lujosos en diferentes estilos, en especial Art Nouveau, Art Déco y el Racionalismo.
Destacan: Cine Ideal (1920) de Barcelona, segunda Sala Narbón (1922) en Santander, Gran Kursaal (1922) en San Sebastián, Pathe Palace (1923) -“la catedral de la cinematografía”-, y Coliseum (1923) -publicitado como “el mejor cine de Europa”, con mesitas de té en los palcos- ambos en Barcelona.
En Madrid el cine Callao (1926) y el Palacio de la Prensa (1930).

Los cines palaciegos de los años veinte
Hacia 1920, el cine se había convertido en una industria fecunda, transformándose rápidamente en un espectáculo de masas.
Esto provocó un auge en la construcción de salas, que cada vez eran más bellas y colosales, pareciendo auténticos palacios.
Y como el cine mudo iba acompañado de música (en las salas más modestas por un piano o pianola), en las grandes salas de las principales ciudades fueron necesarios camerinos para acoger a los miembros de las orquestas, que en las grandes superproducciones llegaron a estar compuestas por más de 100 músicos.
En las fachadas, las marquesinas y los carteles luminosos atraían al público hacia la taquilla; y en las noches de estrenos, grandes focos actuaban como reclamo publicitario.
En Estados Unidos, donde se iba desarrollando una industria cinematográfica con costosos decorados, la extravagancia se adueñó de la arquitectura de los cines.
Nacieron enormes salas de proyección donde convergía una combinación de estilos que recreaban diferentes culturas, desde el clasicismo romano hasta el exotismo maya.
Ejemplos de grandes salas estadounidenses
- El Grauman’s Egyptian (1922) en Hollywood, que imitaba el estilo egipcio.
- El Chicago Oriental (1926), con un estilo basado en Oriente.
- El Grauman’s Chinese (1927), en Hollywood, inspirado en la cultura china.
- El Portland Oriental (1927), Oregón, reflejo de la cultura Oriental que nos remite al templo de Angkor, en Camboya.
- El Aztec Theater (1926), en San Antonio, Texas, una reinterpretación de la cultura Azteca.
- Los Ángeles Mayan (1927) que evoca la cultura Maya.
Al entrar en aquellas majestuosas salas de cine y desde el momento mismo en que adquirías la entrada y traspasabas la puerta, tenías la sensación de adentrarte en un mundo mágico y maravilloso.
Todo parecía dirigido con una impecable organización militar, donde los acomodadores eran jóvenes al servicio de los espectadores, entrenados especialmente para dar un trato exquisito al público.
Al entrar, te encontrabas ante un sobrecogedor despliegue de lujo, con cúpulas de oro y bronce.
Era como entrar en otro mundo.

La expansión de las salas de cine
La demanda va en aumento, y el número de salas de cine se multiplica a un ritmo imparable.
En 1910, novecientas mil personas pasaban a la semana por las cuatrocientas salas de cine en Manhattan.
En 1911, Londres contaba con quinientas salas; y en París era tanta la demanda que en 1911 se inauguraron los cines Gaumont, con tres mil cuatrocientas butacas.
En España, el número de salas que se abrieron en la década de los años veinte duplicó a las existentes al comienzo de la década: se pasó de mil ochocientas dieciocho salas de cine en 1925 a cuatro mil trescientas treinta y ocho en 1930.
Sobresale el Real Cinema de Madrid, de 1920, con un aforo de dos mil quinientas butacas.
Los nickelodeones dieron paso a las salas de cine y estas a su vez a las multisalas.
El cine mudo y la experiencia sonora en la sala
La “Salida de la fábrica Lumière” comenzó con la historia del cine y con lo que hoy se clasifica como cine mudo.
Una de las personas que tuvo más influencia en esta época cinematográfica fue Mack Sennett, él se especializó en la comedia física.
Algo que muchos no saben es que lo que no tenía sonido era la proyección, pero en la sala sí lo había.
En muchas proyecciones se transmitía música en vivo que estaba de acuerdo con el filme que estaba en pantalla.
Como el cine mudo iba acompañado de música (en las salas más modestas por un piano o pianola), en las grandes salas de las principales ciudades fueron necesarios camerinos para acoger a los miembros de las orquestas, que en las grandes superproducciones llegaron a estar compuestas por más de 100 músicos.
Algunas películas destacadas del cine mudo fueron: “Sunrise” de 1927, “City Lights” de 1931 y “Amanecer”, esta última ganó un premio Oscar.
La llegada del cine sonoro
Cuando el cine mudo finalizó ya había iniciado el cine sonoro.
La primera película en la que hubo efectos de sonido fue “Don Juan” de 1926.
En las primeras películas sonoras, el sonido no tenía mucha calidad ya que los espectadores podían oír el ruido de fondo, este interfería en el disfrute del film.
La aparición del cine en color
El cine en color surgió de a poco, lo primero que se hacía era colorear cada fotograma, esto era costoso y poco eficaz.
Con Technicolor se realizó la película “La feria de la vanidad” de 1935, esta fue dirigida por Rouben Mamoulian.
Esta es considerada la primera película en la que se apreciaban los colores.
A comienzos de los años 50, la compañía Eastman Kodak llegó a la industria cinematográfica.
Esta fue una solución más sencilla y eficiente con la que se lograba que las películas tuvieran imágenes a color.
Hollywood y la expansión de la industria cinematográfica
El centro de la industria cinematográfica es Hollywood, ¿por qué es conocido este barrio como la Meca del Cine?
Varios factores contribuyeron a esto, el primero es su clima.
El segundo factor fueron las patentes y Thomas Alva Edison, a finales del siglo XIX él inventó un aparato en el que se veían imágenes en movimiento.
Este se denominó “Kinetoscopio” y Edison lo patentó.
Edison exigía que todo rodaje dentro de Estados Unidos debía tener un certificado emitido por su oficina.
Obviamente, para esto era necesario pagar una gran cantidad de dinero.
Como las investigaciones de los detectives de Edison se centraban más en Boston, New Jersey y New York, los productos hacían los rodajes en Hollywood.
Cuando la industria del cine comenzó a crecer, la popularidad de Hollywood aumentó considerablemente.
La evolución del lenguaje cinematográfico
Los primeros dos géneros cinematográficos que existieron fueron la comedia y la tragedia, ambos eran mezclados con otros que conocemos hoy.
La importancia de los géneros del cine aumentó después de la Segunda Guerra Mundial.
El cine es como lo conocemos en la actualidad gracias a la implementación de los elementos que los directores pueden usar.
Entre ellos se encuentra: espacio, ritmo, sonido, tono, color, movimiento, montaje, color e iluminación.
Los principales pioneros de este lenguaje fueron David W. Griffith y Sergei Eisenstein.
En el cine se han añadido efectos especiales, animaciones y otras técnicas que han llevado a que esta industria experimente una verdadera evolución.
El cine como espectáculo de masas
Como ocurría con cada nuevo invento de la época, muchos pensaron en las consecuencias negativas de un espectáculo tan atractivo.
Algunos vieron las posibilidades educativas de este nuevo entretenimiento cada vez más popular; otros, en cambio, opinaban que las imágenes en movimiento acabarían con la lectura de libros y periódicos.
También había quien veía al cine como el nuevo pan y circo que embrutecería a las masas evadiéndolo de la realidad; mientras que para otros el peligro era moral.
Esas salas oscuras donde se sentaban tanto hombres como mujeres eran una tentación para el pecado; y por otro lado, los temas de las películas cargados de ideas violentas que no podrían llevar a nada bueno, con sangrientos asesinatos, robos a trenes, duelos a sangre fría.
Pero nada pudo pararlo, el cine se convirtió rápidamente en un espectáculo de masas.