Una iglesia católica es un recinto en el que se ubican lugares y objetos importantes que ayudan a vivir mejor la Misa y a comprender el significado de la celebración. El templo es la casa de Dios que representa la unión mística de Cristo con su Iglesia; en él somos convocados para alimentarnos, crecer y vivir en Cristo.
Por su consagración, el templo es una representación de la Iglesia, edificio vivo formado por los bautizados que están íntimamente unidos a Cristo, su Cabeza. Sus espacios cumplen funciones concretas dentro de la liturgia, la oración comunitaria, la administración de los sacramentos y la participación de los fieles.
Cómo se organiza el interior de una iglesia católica
El templo está compuesto por varios elementos, como son: Presbiterio, Sede, Altar, Ambón, Sagrario, Feligresía, Confesionario, Santos Oleos, Coro, Pila Bautismal, alcancías, credencia y sagradas imágenes.
La distribución de estos lugares permite diferenciar las acciones principales de la celebración: la proclamación de la Palabra de Dios, la liturgia eucarística, la presidencia de la asamblea, la reserva de la Eucaristía, la administración del Bautismo y la participación de la comunidad.

El presbiterio: espacio principal de la liturgia
La palabra presbiterio viene del latín “presbyterium”, que significa “consejo de ancianos”. Hoy a los sacerdotes se les llama presbíteros, siguiendo la tradición de los primeros cristianos.
Dentro de la arquitectura de la iglesia o templo, es el lugar más alto. Generalmente se llega a él después de subir dos o tres peldaños y es, como la palabra indica, el recinto de los presbíteros o sacerdotes, el lugar que precede al altar mayor.
Se le llama así porque es el lugar propio donde desarrollan su función sagrada los presbíteros y, de hecho, es el lugar principal del templo, donde se realiza la liturgia de la Palabra y la liturgia Eucarística.
Es por ello que es considerada la parte más sagrada y eminente del templo, que debe manifestarse en su arquitectura sobresaliente, su iluminación, su decoración y limpieza. El presbiterio es la zona donde se realiza la Liturgia de la Palabra y la Liturgia Eucarística.
El altar: centro de la liturgia eucarística
Altar viene de la palabra latina “altare” que significa “elevación”. Antiguamente los altares servían para ofrecer ofrendas y sacrificios.
La mayoría eran de piedra y eran llamados aras. El más famoso del imperio romano fue el Ara Pacis, dedicado a la diosa Pax.
Más tarde, los primeros cristianos comenzaron a usar tablas o mesas también para celebrar un sacrificio, una conmemoración, y una repetición, del sacrificio de Cristo.
En la zona del presbiterio se encuentra el altar. En él se colocan las ofrendas y se realiza la consagración del pan y el vino, su conversión en el cuerpo y la sangre de Cristo.
La eucaristía o comunión es un rito fundamental de la fe cristiana, en el cual los católicos participan del Cuerpo y la Sangre de Cristo bajo las especies del pan y el vino, como una recreación de la Última Cena de Jesucristo y sus apóstoles.
La doctrina católica sostiene que, en la consagración, el pan y el vino se transforman verdaderamente en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, un proceso conocido como “transubstanciación”.
La sede o cátedra: lugar de quien preside
La sede o cátedra es la silla más grande dentro del presbítero, en la que se sienta el sacerdote. Esta recuerda a la cathedra Petri, y simboliza la autoridad espiritual que recibió el apóstol de Jesucristo.
La sede es el asiento reservado para quien preside la celebración en nombre de Cristo. La sede es el lugar propio del que enseña, del que tiene autoridad.
Su función no consiste únicamente en ofrecer un lugar para sentarse, sino en expresar visualmente la responsabilidad de presidir, enseñar y guiar a la comunidad durante la celebración litúrgica.
El ambón: lugar de proclamación de la Palabra
El ambón es el lugar donde se proclama la Palabra de Dios. Puede tener forma de atril, podio o púlpito.
Desde ahí se proclaman las lecturas, se dirige la salmodia, la oración de los fieles y la homilía. Por esta razón, también es considerado como un “altar de la Palabra”.
En algunas iglesias, siguiendo la antigua costumbre, existen dos ambones: el de la derecha, mirando hacia el altar, se usa para leer las lecturas y el salmo responsorial, mientras que el de la izquierda se usa para proclamar el Evangelio.
Se suele vestir el ambón con los colores del calendario litúrgico. La Palabra de Dios debe proclamarse desde un lugar estable, adecuado a su dignidad y visualmente destacado, no únicamente desde un mueble que se quita y se pone o que tenga buena acústica.
La credencia: mesa auxiliar para la celebración
La palabra credencia viene del latín credens, “creyente”. Es una mesita que se sitúa junto al altar en la cual se apoyan los elementos que van a ser utilizados en la celebración.
En la credencia se disponen los elementos que se usan en la Misa; como el cáliz, el copón, las vinajeras, el lavamanos, el incienso, la campanilla y otros objetos litúrgicos que no deben dejarse sobre el altar.
Los primeros antecedentes de las credencias se encuentran en las catacumbas en que se han descubierto algunos vestigios que recuerdan a las mismas.
El sagrario: reserva de la Sagrada Eucaristía
El sagrario o tabernáculo es una pequeña caja o armario donde se guarda al Santísimo Sacramento. Es el lugar donde se reserva la Sagrada Eucaristía.
El nombre nos viene de la tienda en la que Yahvé residía en medio de su pueblo al que acompañaba a través del desierto.
En los primeros siglos nació la costumbre de reservar las especies sacramentales. En los primeros siglos del cristianismo se guardaban las especies sacramentales en las casas y luego en los templos.
Desde la época de Constantino y, en los siglos posteriores inmediatos, se suspendía en una caja de oro sobre el altar. Más adelante, cuando nacieron los retablos fijos, donde se colocan las imágenes de los santos, el sagrario se colocaba detrás del retablo.
El fin primario y principal del sagrario es la reserva de las sagradas especies consagradas que son usadas principalmente para la administración del viático.
Es el lugar más importante dentro de la iglesia ya que sabemos que es Dios mismo sacramentado quien descansa en ese lugar. El sagrario está siempre iluminado con una lámpara en señal de que el Santísimo Sacramento está presente allí.
El Misal Romano dice: “Se recomienda insistentemente que haya un lugar para la reserva de la Sagrada Eucaristía en la Capilla, que sea idóneo para la adoración privada de los fieles”.
“Si esto fuera posible, se pondrá el Santísimo Sacramento conforme a la estructura de cada templo, en otro sitio que sea verdaderamente noble y esté debidamente adornado. Y solamente en un sagrario, sólido e inviolable”.
La nave central y la feligresía
Nave viene de la palabra latina navos, que denomina al lugar entre dos columnas o muros. La nave central es el lugar reservado a los fieles dentro de la iglesia.
La feligresía es el lugar donde se acomodan y desde donde participan los fieles en las sagradas celebraciones. Es la zona del templo en que se sientan los fieles.
En la nave central se encuentran los bancos colocados de tal forma que todos puedan participar con las distintas posturas recomendadas para cada momento de la celebración litúrgica.
Desde este espacio, la comunidad escucha las lecturas, participa en la oración, responde a las intervenciones litúrgicas, entona los cantos y se incorpora a los momentos de la celebración que requieren estar de pie, sentada o de rodillas.
El coro: servicio musical de la comunidad
El coro es el lugar que en la iglesia ocupa el grupo de cantores. Puede estar situado al fondo de la iglesia a un nivel más alto, o a un lado del presbiterio.
El coro es el lugar que ocupa el grupo de cantores en la iglesia. Su función es acompañar la celebración mediante el canto y contribuir a la participación comunitaria en la liturgia.
La pila bautismal: fuente del Bautismo
La pila bautismal es la fuente del Bautismo, donde nacen a la vida de Dios los que son bautizados.
El bautismo es el rito de entrada a la cristiandad que libera a los fieles del pecado original y los incorpora a la comunidad cristiana.
En la Antigüedad, el rito consistía en la inmersión en las aguas del río, lo cual simbolizaba la muerte y el renacimiento. Hoy en día, en cambio, la Iglesia católica acostumbra derramar el agua bendita de la pila bautismal sobre la frente del nuevo cristiano.
Tradicionalmente, se hace durante la infancia temprana. La pila bautismal recuerda que el Bautismo introduce a la persona en la vida cristiana y la incorpora a la comunidad de los creyentes.
El confesionario: lugar de la reconciliación
El confesionario es el espacio destinado a la administración del sacramento de la reconciliación, también llamado confesión o penitencia.
La reconciliación es el rito de purga o expiación de los pecados cometidos por los fieles, que reciben el perdón y son reconciliados con Dios y la Iglesia.
El penitente confiesa sus pecados a un sacerdote, expresa un acto de contrición y recibe la absolución a través de la fórmula “Yo te absuelvo de tus pecados en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”.
Este espacio permite que el fiel se acerque al sacramento de la penitencia dentro de un contexto destinado a la escucha, la confesión y la reconciliación espiritual.
Los santos óleos
Los santos óleos son aceites consagrados que se emplean en distintos sacramentos y celebraciones de la Iglesia católica.
La confirmación es el sacramento que perfecciona la gracia del bautismo y otorga la fortaleza del Espíritu Santo. A través de la unción con el crisma, aceite consagrado, en la frente, acompañada de la imposición de manos y la fórmula “Recibe por esta señal el don del Espíritu Santo”, el confirmado es fortalecido para ser un testigo más valiente de Cristo y su Evangelio.
La unción de los enfermos, también llamada la “extremaunción”, ofrece consuelo, paz y coraje a los enfermos graves o ancianos. A través de la unción con el óleo bendecido y la oración del sacerdote, se busca la sanación espiritual y, si es la voluntad de Dios, también la sanación física.
Este sacramento prepara a los fieles para el paso a la vida eterna, proporcionando fortaleza y gracia en momentos de enfermedad o debilidad.
Las sagradas imágenes
Las sagradas imágenes son aquellas que se exponen dentro de la iglesia, ya sea de la Santísima Virgen María, ángeles y santos, para su veneración y para que nos sirvan de ejemplo del amor que vivieron para con Dios y con el prójimo.
De tal manera que intercedan por nosotros e imitemos sus virtudes. La Virgen María es venerada en la Iglesia católica como madre de Jesús y modelo de fe.
Las imágenes forman parte de la dimensión visual y devocional del templo, y ayudan a recordar a Cristo, a la Virgen María y a los santos dentro de la vida de oración de la comunidad.
Las alcancías
Las alcancías son recipientes puestos dentro del templo para depositar una ofrenda ya sea para la Virgen, para los santos o para beneficio de alguna institución de la Iglesia.
La alcancía es un recipiente en el templo para depositar las ofrendas. Su presencia expresa la posibilidad de colaborar materialmente con las necesidades de la Iglesia y de la comunidad.
Otros espacios y objetos del templo
El lugar de los fieles
La nave central, la feligresía y los bancos forman el espacio habitual de participación de la asamblea. La eucaristía involucra a la feligresía y a los sacerdotes.
El lugar de la proclamación
El ambón concentra la proclamación de las lecturas, el salmo responsorial, el Evangelio, la oración de los fieles y la homilía. Por ello, su ubicación y visibilidad deben permitir que la comunidad escuche y reconozca la importancia de la Palabra de Dios.
El lugar de la preparación
La credencia sirve para disponer los objetos que serán utilizados durante la Misa, mientras que el altar queda reservado para la acción litúrgica que le es propia.
El lugar de la reserva eucarística
El sagrario conserva la Sagrada Eucaristía y se identifica mediante una lámpara encendida cuando el Santísimo Sacramento está presente.
Relación entre las partes del templo y la Misa
La Misa es la celebración central de la liturgia católica, en la que se conmemora la Última Cena de Jesús. Cada espacio de la iglesia contribuye a una parte concreta de esta celebración.
- Presbiterio: acoge a los presbíteros y concentra la liturgia de la Palabra y la liturgia Eucarística.
- Altar: recibe las ofrendas y es el lugar de la consagración del pan y el vino.
- Sede: es el asiento de quien preside la celebración en nombre de Cristo.
- Ambón: sirve para proclamar la Palabra de Dios, dirigir la salmodia, la oración de los fieles y la homilía.
- Credencia: contiene los elementos necesarios para la celebración que no deben colocarse sobre el altar.
- Sagrario: reserva la Sagrada Eucaristía.
- Nave central y feligresía: reciben a los fieles y permiten su participación en las distintas posturas y respuestas litúrgicas.
- Coro: acompaña la celebración mediante el canto.
- Pila bautismal: sirve para celebrar el Bautismo.
- Confesionario: ofrece un espacio para el sacramento de la reconciliación.
- Santos óleos: se emplean en la confirmación y en la unción de los enfermos, entre otras celebraciones.
- Sagradas imágenes: favorecen la veneración y recuerdan el ejemplo de la Virgen María, los ángeles y los santos.
- Alcancías: reciben ofrendas destinadas a la Iglesia, a los santos o a instituciones eclesiales.
La Iglesia católica y la función del templo
La Iglesia católica es la comunidad cristiana más grande del mundo, guiada por la enseñanza de Jesucristo. Busca la salvación y el bienestar espiritual de sus fieles a través de sacramentos, tradiciones litúrgicas y doctrinas basadas en la Biblia y la tradición apostólica.
La palabra “iglesia” proviene del griego ekklesia, que significa “asamblea” o “convocatoria”. Originalmente, se refería a la comunidad de creyentes cristianos. “Católica” deriva del griego katholikos, que significa “universal”.
La Iglesia católica sostiene que Dios es trino, Padre, Hijo y Espíritu Santo, que Jesucristo es el salvador del mundo y que la fe católica es el medio a través del cual Dios ofrece la salvación a toda la humanidad.
La Iglesia es “una, santa, católica y apostólica”. Es una porque es un solo cuerpo bajo un solo Señor, Jesucristo, con una sola fe y un solo bautismo.
La Iglesia es santa porque fue fundada por Jesucristo, quien es santo, y porque el Espíritu Santo la guía. Sus enseñanzas y sacramentos son medios de santificación para los fieles, aunque sus miembros humanos sean imperfectos.
La Iglesia es católica, que significa “universal”, porque es para todos los pueblos y naciones, sin distinción de raza, cultura ni condición social.
La Iglesia es apostólica porque está fundada sobre los apóstoles, y mantiene una continuidad histórica y doctrinal a través de la sucesión apostólica. Sus líderes, los obispos, son considerados sucesores directos de los apóstoles.
Los sacramentos que se celebran en el templo
Los ritos visibles de la Iglesia católica, instituidos por Jesucristo de acuerdo a la tradición, se conocen como los sacramentos. Administrados en diferentes momentos de la vida de los fieles católicos, estos sacramentos consisten en siete ritos clasificables en tres grupos, de acuerdo a su propósito.
Sacramentos de iniciación
Los sacramentos de iniciación introducen a los fieles a la vida cristiana y reafirman el lugar de la fe católica en sus vidas.
- Bautismo: es el rito de entrada a la cristiandad que libera a los fieles del pecado original y los incorpora a la comunidad cristiana.
- Confirmación: perfecciona la gracia del bautismo y otorga la fortaleza del Espíritu Santo.
- Eucaristía: permite a los católicos participar del Cuerpo y la Sangre de Cristo bajo las especies del pan y el vino.
Sacramentos de curación
Los sacramentos de curación están destinados a sanar espiritualmente a los fieles, es decir, a reconciliarse con el camino de la salvación y el amor de Dios.
- Reconciliación: ofrece el perdón de los pecados y reconcilia al penitente con Dios y la Iglesia.
- Unción de los enfermos: ofrece consuelo, paz y coraje a los enfermos graves o ancianos.
Sacramentos de servicio a la comunidad
Los sacramentos de servicio a la comunidad están destinados a cimentar las instituciones y los nexos entre los fieles y la Iglesia, en tanto embajadora de Dios en el mundo.
- Matrimonio: es el sacramento mediante el cual la Iglesia bendice la alianza sagrada entre hombre y mujer que se unen para traer al mundo nueva descendencia y formar una familia.
- Orden sacerdotal: es el sacramento en el que los hombres son consagrados al ministerio eclesiástico en tres grados: diáconos, sacerdotes y obispos.
Quién realiza las funciones litúrgicas
En sentido estricto, la jerarquía eclesiástica se refiere únicamente a los tres grados del orden sagrado o sacramental: diáconos, presbíteros y obispos.
El cargo más bajo dentro del orden sagrado es el de diácono. Su misión principal es el servicio, asistiendo a los sacerdotes y obispos en tareas pastorales y litúrgicas.
Aunque no pueden consagrar la eucaristía ni confesar, sí que pueden bautizar, asistir en matrimonios y predicar. Existen dos tipos: diáconos transitorios, que se preparan para el sacerdocio, y diáconos permanentes, que pueden estar o no casados y permanecen en este ministerio de por vida.
Los sacerdotes presiden la celebración eucarística, proclaman la homilía, administran determinados sacramentos y ejercen tareas pastorales dentro de la comunidad.
Los obispos son considerados sucesores directos de los apóstoles. Cada diócesis está a cargo de un obispo, que representa la autoridad eclesiástica regional.
Los fieles laicos también participan en la vida de la Iglesia a través de su vida y sus acciones. Los obispos, sacerdotes y diáconos tienen una responsabilidad especial en la función profética, pero todos los fieles laicos también participan a través de su vida y sus acciones.
Las tres funciones de la Iglesia
La Iglesia católica lleva a cabo su misión evangélica en el mundo a través de un conjunto de actividades e instituciones que constituyen la “acción pastoral católica”. De esta manera, no solo provee de formación religiosa cristiana, sino que transmite ideas, valores e ideologías al servicio de la comunidad.
Función profética
Abarca la evangelización, la difusión de las enseñanzas de Jesús, la catequesis, la educación religiosa doctrinal, y la homilía, el pronunciamiento de discursos religiosos en ceremonias religiosas, así como todo aquello que sea necesario para la formación espiritual de los fieles.
Función litúrgica
Incluye la celebración de la misa, la administración de los sacramentos, como el bautismo, la eucaristía y la reconciliación, y la oración comunitaria.
La liturgia es un medio a través del cual los fieles participan en la vida divina. Los espacios del templo ordenan y hacen visible esta participación.
Función real
Comprende el gobierno y la administración de la Iglesia, la promoción de la justicia social, la caridad y el servicio a los demás.
El objetivo es guiar y servir a la comunidad, fomentar el bien común, y trabajar por la justicia y la paz en el mundo. Esta función también incluye la defensa de la dignidad humana y el bienestar de la sociedad.
01. EL VATICANO POR DENTRO: DESCUBRIENDO LA CAPILLA SIXTINA
Organización territorial de la Iglesia católica
En paralelo a la organización del templo, la Iglesia católica organiza territorialmente a sus fieles en parroquias, lideradas por un párroco, que a su vez pertenecen a una diócesis.
Las diócesis están a cargo de un obispo, y aquellas que tienen una importancia histórica o un tamaño considerable se agrupan en archidiócesis, lideradas por un arzobispo.
Las diócesis, junto con las archidiócesis, se agrupan en provincias eclesiásticas, cuyo liderazgo y coordinación están a cargo del arzobispo metropolitano.
La estructura interna de la Iglesia católica constituye una jerarquía de varios niveles, así como diferentes unidades territoriales conocidas como diócesis.
También existen estructuras territoriales de la Iglesia católica que, a pesar de funcionar en la práctica como una diócesis, no llegan a ser consideradas como tales: las prelaturas y las abadías, regidas respectivamente por un prelado y un abad, y otros tipos de territorios regidos por vicarios o exarcas de la Iglesia, como los vicariatos y exarcados.