El Pro Bowl no es un evento de hockey, sino una celebración de estrellas de la NFL, la liga profesional de fútbol americano de Estados Unidos. Su función principal ha sido reconocer públicamente a los jugadores considerados los mejores de la temporada en sus respectivas posiciones.
La NFL ha decidido eliminar el tradicional partido de estrellas y sustituirlo por una celebración presencial. A partir de 2026, el reconocimiento seguirá otorgándose a 88 jugadores seleccionados mediante la votación de aficionados, jugadores y entrenadores, pero ya no habrá un partido entre la AFC y la NFC.
Qué significa el Pro Bowl
La selección para el Pro Bowl distingue a los jugadores que han tenido un rendimiento sobresaliente durante la temporada regular. El nombramiento funciona como un reconocimiento individual dentro de una competición colectiva y permite identificar a los futbolistas que destacaron en cada posición.
“El Pro Bowl siempre se ha centrado en reconocer a los jugadores que se distinguen como los mejores de la NFL”, declaró Peter O'Reilly, directivo de eventos de la NFL. “La selección para el Pro Bowl volverá a su propósito original: honrar a los mejores entre los mejores. Queremos que esta distinción tenga un significado aún mayor para los jugadores, sus familias, sus clubes y nuestros aficionados”, añadió.
Por tanto, el Pro Bowl sirve sobre todo para homenajear a las figuras más destacadas de la NFL, conservar una distinción histórica y ofrecer a los aficionados una forma de participar en la elección de sus estrellas favoritas.
El Pro Bowl no pertenece al hockey
En el hockey profesional existen eventos de estrellas equivalentes, pero reciben otros nombres y tienen formatos propios. La NHL, por ejemplo, cuenta con su Juego de Estrellas, mientras que el Pro Bowl es una denominación vinculada específicamente a la NFL.
La NHL ya recorrió parte de ese camino con una jugada audaz. En 2025 suspendió su Juego de Estrellas tradicional para estrenar el 4 Nations Face-Off, un torneo entre Estados Unidos, Canadá, Finlandia y Suecia que resultó un éxito rotundo, y para 2027 adoptará un formato renovado con cinco selecciones, incluido un combinado Mundial, en mini partidos de tres contra tres.
Así, si la pregunta se refiere al hockey, el equivalente funcional del Pro Bowl es el Juego de Estrellas de la NHL: un acontecimiento destinado a reunir y reconocer a los jugadores más destacados de la competición. Sin embargo, la información disponible sobre el nuevo formato corresponde al Pro Bowl de fútbol americano, no a una competición de hockey.

Cómo se elegían los jugadores
El proceso de selección de los jugadores para el Pro Bowl seguirá siendo el mismo: aficionados, jugadores y entrenadores votarán por sus estrellas favoritas.
La selección de estos 88 jugadores se llevará a cabo mediante la votación tradicional que incluirá tanto a aficionados, como a jugadores y entrenadores. El anuncio de las selecciones se produciría a finales del mes de diciembre.
| Elemento | Funcionamiento |
|---|---|
| Jugadores reconocidos | 88 selecciones del Pro Bowl |
| Votantes | Aficionados, jugadores y entrenadores |
| Anuncio | A finales del mes de diciembre |
| Celebración | Evento presencial en Los Ángeles en febrero |
| Suplentes | No habrá suplentes |
Por qué desapareció el partido
Los dueños de la NFL votaron por acabar con el Pro Bowl. El nuevo formato premiará a 88 jugadores sin partido ni competencias en el campo.
La NFL celebró su partido de estrellas, el Pro Bowl, desde 1951 hasta 2022, cuando se introdujeron los ‘Pro Bowl Games’ alternativos, que incluían un partido de flag football. Ahora, la liga ha decidido eliminar por completo las actividades del Pro Bowl, un evento venido a menos, pero tradicional.
La decisión asumida este miércoles por los dueños de la liga pone punto final al tradicional Juego de Estrellas que durante casi 90 años fue una constante en la temporada de fútbol americano, previo al Super Bowl.
Goodell informó que el nuevo formato que implementará la liga dejará de lado el icónico partido entre la AFC y la NFC, así como las competencias de habilidades y flag football.
El partido de Pro Bowl parece cada día más una carrera de atletismo, con defensas desinteresadas, lo que ha llevado a la liga a experimentar con otras opciones. El ‘fantasy draft’ organizado por capitanes de equipo que eran leyendas de la NFL no solucionó el problema y los juegos complementarios no han triunfado.
Problemas del formato competitivo
El comisionado explicó que no se trata de una decisión apresurada y recordó que durante años advirtió que el Pro Bowl estaba perdiendo su brillo y espectacularidad tomando en cuenta los estándares de la liga.
La calidad del espectáculo no estaba a la altura de los estándares de la NFL, admitió Goodell, quien reconoció que ya ni siquiera recuerda la última vez que el Pro Bowl se pareció a un partido de futbol en sentido estricto.
El carácter amistoso del encuentro reducía la intensidad defensiva y hacía que los jugadores evitaran asumir riesgos innecesarios. El resultado era un espectáculo con menor competitividad que los partidos habituales de la temporada.
Además, el prestigio del nombramiento se había diluido. En los últimos años hubo más de 100 Pro Bowlers por temporada a causa de las bajas por lesión o desinterés, al punto de que jugadores con campañas modestas terminaron colgándose la etiqueta como suplentes.
Un ejemplo de ello es Shedeur Sanders que durante la campaña pasada en la que pese haber lanzado más intercepciones que pases de anotación, terminó entrando al Pro Bowl como sustituto de último minuto.
Esto demuestra que más allá de premiar temporadas excepcionales el Pro Bowl había pasado a convertirse en un juego más de exhibición.
Qué cambiará a partir de 2026
En su lugar la NFL optará por una celebración presencial en la que se rendirá homenaje a los jugadores que hayan sido seleccionados como los mejores en sus respectivas posiciones.
En este sentido lo que está previsto es que las 88 selecciones del Pro Bowl viajen a Los Ángeles en febrero para un evento especial en el que ellos serán los protagonistas de la jornada.
La liga sí que seguirá nombrando a 88 jugadores All-Star mediante la votación habitual y habrá una celebración, pero no seleccionarán suplentes.
La NFL realizó un anuncio en el que sin embargo, explicó que los honores del Pro Bowl seguirán otorgándose a 88 jugadores, pero ya no habrá suplentes, quienes en el pasado reemplazaban a los jugadores que estaban lesionados o que participaban en la Super Bowl de ese año.
Por qué los jugadores prefieren ser reconocidos
El comisionado afirmó que durante años en reuniones privadas con los jugadores, estos manifestaron que más allá de participar en un juego de exhibición, en el cual podrían lesionarse, preferían que se les reconociera públicamente por su actuación durante la temporada regular.
“En los últimos dos años hemos tenido teleconferencias sobre ¿Qué funciona? ¿Qué no? ¿Qué les gustaría ver a los jugadores? Y lo que más surgió, y hubo muchos comentarios maravillosos de los jugadores, fue: queremos ser honrados y celebrados como jugadores del Pro Bowl”, dijo Goodell a la prensa.
La nueva celebración permite conservar el valor simbólico de la selección sin exigir a los jugadores que disputen un encuentro de exhibición después de una temporada exigente.
El valor histórico del reconocimiento
Drew Brees, 13 veces Pro Bowl, y Tom Brady, que con 15 ha sido reconocido más que nadie.
Estos registros muestran que la cantidad de selecciones puede formar parte de la trayectoria histórica de un jugador. Una elección repetida sirve para medir la regularidad, la relevancia y el reconocimiento alcanzados durante una carrera profesional.
Peter O’Reilly, vicepresidente ejecutivo de la NFL, explicó que la liga se siente cómoda tomando la decisión de reemplazar el juego de estrellas por un nuevo formato en el que se le dará un mayor peso a la figura del jugador y del logro que significa ser seleccionado como Pro Bowl.
La relación con otros juegos de estrellas
El movimiento de la NFL abre la puerta a un efecto dominó en el deporte profesional estadounidense. La decisión marca un antes y un después dentro de una de las ligas más importantes del país, y coloca sobre la mesa una pregunta incómoda para MLB, NBA y NHL, cuyos juegos de estrellas enfrentan críticas similares por falta de competitividad, desgaste de formato y desinterés creciente de la fanaticada.
La NBA es quizá el espejo más claro de este desgaste. Su All-Star Game acumula años de experimentos para recuperar la intensidad perdida, desde partidos con marcadores disparados hasta el minitorneo de cuatro equipos estrenado en 2025, que ni siquiera convenció a sus propias figuras.
Kevin Durant llegó a decir que odiaba el formato, Draymond Green lo calificó con un cero sobre diez y Trae Young se quejó de tantas pausas que el baloncesto quedaba en segundo plano.
MLB parece la más estable del grupo, aunque sus números cuentan otra historia por dentro. Su All-Star Game sigue siendo el más visto de las cuatro ligas, pero en 2025 empató su rating más bajo de la historia con 7.19 millones de espectadores, y solo en 2026 logró repuntar en televisión.
Con la NFL dando el primer paso al frente de todos, la presión ahora está del otro lado del escritorio. Si la liga más poderosa del país admitió que su partido de estrellas ya no funcionaba y prefirió celebrar a sus figuras sin partido, los argumentos para que el resto se quede sin actuar se acaban de hacer mucho más difíciles de sostener.