El Palacio de Manzanares el Real, conocido también como Castillo de los Mendoza o Castillo Nuevo, es una de las construcciones históricas más importantes de la Comunidad de Madrid. Se trata de un palacio-fortaleza del siglo XV situado junto al embalse de Santillana, al pie de la sierra de Guadarrama y cerca de La Pedriza.
Este castillo es una importante muestra de la arquitectura militar castellana del siglo XV y uno de los últimos ejemplos de este tipo de construcción en España. Construido durante el siglo XV, el palacio-fortaleza de los Mendoza es una de las mejor conservadas de España.

Ubicación y entorno del palacio
En el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, a los pies de La Pedriza, se encuentra el castillo de Manzanares el Real, también conocido como castillo de los Mendoza o castillo nuevo. El castillo se alza majestuoso entre las aguas del embalse de Santillana y las alturas rocosas de La Pedriza.
Manzanares El Real se ubica en el Parque Nacional de la Sierra del Guadarrama, a 53 kilómetros de Madrid. Se trata de una tranquila localidad serrana que mantiene su urbanismo rural y donde muchos edificios están construidos con sólidos bloques de roca granítica.
Manzanares es una de las puertas de entrada al Parque Nacional de Guadarrama, a través de La Pedriza. Ésta supone, sin duda, uno de los parajes naturales más espectaculares Sistema Central.
La escenografía del embalse de Santillana, a los pies mismos de la localidad, lo convierte en uno de los lugares obligados que ver en Manzanares el Real. Sin duda, es la mejor bienvenida a la localidad cuando se llega desde Madrid y regala fantásticas panorámicas, con un interesante enfoque acuático.
Historia del castillo de los Mendoza
El origen de esta construcción es el señorío nobiliario del “Real de Manzanares”, creado por la Corona para solucionar los pleitos sin fin entre el Concejo segoviano y el madrileño por la jurisdicción de estas ricas tierras de bosques y pastos. Un largo proceso de alianzas convertirían a los Mendoza en una de las familias más poderosas del Reino de Castilla.
En 1445, Juan II les concedió el título de marqués de Santillana y conde del Real de Manzanares, que se personificó en Íñigo López de Mendoza, famoso como gran hombre de estado, guerrero, así como poeta, autor de composiciones populares como las serranillas.
La construcción, que comenzó en 1475, se debe a Diego Hurtado de Mendoza, primer duque del Infantado, hijo de Íñigo de Mendoza, primer Marqués de Santillana. El primer duque del Infantado, Diego Hurtado de Mendoza, es quien impulsa la construcción del castillo nuevo de Manzanares el Real, encomendada al célebre arquitecto Juan Guas.
Su construcción la inició el primer Duque del Infantado, Diego Hurtado de Mendoza y la finalizó su hijo, Íñigo López de Mendoza que incorporó al arquitecto Juan Guas, uno de los máximos representantes del gótico tardío en Castilla y arquitecto de los Reyes Católicos.
Su diseño y construcción se debe a Juan Guas y sustituyó a otro anterior cuyos restos aún se pueden ver en las inmediaciones. El promotor del mismo fue Diego Hurtado de Mendoza y de la Vega. Y su hijo, Íñigo López de Mendoza y de la Vega, sería quien continuara con las obras, añadiendo un nuevo cuerpo de habitaciones.
El palacio quedaría acabado a mediados del siglo XVI, pero poco duró su uso, ya que la familia decidió trasladar su centro de poder a Guadalajara. Así, el castillo de los Mendoza en Manzanares el Real cayó en el abandono y fue deteriorándose poco a poco.
Diego vivió en el nuevo castillo hasta sus últimos años, y murió en él en 1497. Sin embargo, su hijo y heredero, Íñigo, decidió el traslado de la sede principal de la familia a Guadalajara, donde radicaban las casas de origen de los Mendoza en Castilla, y donde se estaban iniciando ya las obras del nuevo palacio ducal, el del Infantado.
El Castillo fue utilizado por la familia Mendoza durante poco menos de un siglo y a partir de 1530 fue abandonado. El recinto fue deteriorándose con el tiempo y utilizándose como almacén, cuadra e incluso como cine y escuela durante la Guerra Civil.
Arquitectura del Palacio de Manzanares el Real
Este edificio madrileño representa el ideal de fortaleza señorial. Es una de las joyas del último gótico civil hispano aunque con influencias renacentistas italianas.
Se edificó en estilo Gótico "Isabelino". Su diseño combina elementos góticos y mudéjares, mientras que la rica decoración, con motivos geométricos y vegetales, y la elegancia de sus líneas hacen del castillo de Manzanares el Real una obra maestra de la arquitectura tardomedieval que sirvió de precedente al palacio del Infantado en Guadalajara.
Se trata de un edificio mezcla de estilo gótico isabelino, mudéjar e hispano-musulmán. Este edificio es la plasmación arquitectónica de una sociedad a caballo entre dos épocas, la caballeresca medieval con sus elementos defensivos como el antemuro o la entrada acodada, y la renacentista humanista con sus grandes salones, fachadas decoradas y magníficos miradores, más propio de un palacio.
Planta, torres y murallas
En cuanto a la estructura del castillo, su planta es un cuadrado casi perfecto, rematado en las puntas por esbeltas torres circulares, a excepción de la zona Sureste, donde se levanta la torre del homenaje.
Arquitectónicamente hablando el castillo es de planta cuadrangular con torres en los ángulos menos en el ángulo sureste donde se encuentra la torre del Homenaje. De sillería de granito, el núcleo, es un cuadrado con tres torres cilíndricas adosadas, siendo la torre cuadrada del homenaje otro cuerpo conectado con el recinto donde se encuentra la capilla.
El cuerpo del castillo tiene 30 metros de lado y las torres 6,50 de diámetro en la base. Cuenta con troneras defensivas y siete plantas, incluido el sótano.
Este recinto está rodeado por la barbacana, más baja, con adarve almenado. La entrada cuenta con matacanes, flanqueada de torreones con saeteras.
El castillo está rodeado por una barbacana con saeteras en las que se ha esculpido en bajorrelieve la cruz del Santo Sepulcro de Jerusalén, en homenaje a que el hermano del primer duque, el Cardenal Mendoza, había obtenido en 1480 de los Reyes Católicos el titulo de Cardenal Presbítero de la Basílica de Santa Cruz de Jerusalén.
Este carácter de fortaleza exterior, en una época tan avanzada, sólo pudo ser posible por las estrechas relaciones de los Mendoza con los Reyes Católicos, ya que éstos habían prohibido erigir nuevas construcciones defensivas a fin de controlar el poder militar de la nobleza.
De fortaleza militar a residencia palaciega
Como ya hemos dicho, el castillo de Manzanares el Real más que una fortaleza se concibió como un palacio. De hecho, apenas tuvo una función defensiva y muy pronto se convirtió en la residencia palaciega de esa dinastía nobiliaria.
La importante novedad está en el interior del castillo, al utilizarse el gran espacio central, no ya como el tradicional patio de armas, sino como un patio residencial con doble galería de arcos carpaneles, de estilo gótico, contrastando su levedad con la contundencia pétrea de la fachada exterior.
La estructura del castillo de los Mendoza en Manzanares el Real es el resultado de la necesidad que tenía esta familia noble de mostrar su poder ante el resto de casas nobles. Y, pese a ser una fortaleza, tiene en cuenta aspectos propios de un palacio renacentista como la simetría, la decoración y la proporción.
Qué ver durante la visita
La visita al Castillo se realiza sobre la base de dos conjuntos expositivos: el centro de interpretación y las salas palaciegas. Los principales atractivos del palacio son las salas de exposiciones, sus tapices flamencos del siglo XVII y las armaduras de estilo Gótico.
Acceso, zaguán y patio palaciego
Todo el edificio se realza con el robusto antemuro defensivo y el paseo de ronda. Una gran puerta flanqueada por torretas nos da paso al interior tras atravesar el antiguo foso, hoy colmatado.
El zaguán, o entrada al edificio principal, servía de primera defensa y de organización del interior. En el patio de armas, presidido por el escudo nobiliario de los Mendoza, dos hermosas galerías porticadas con columnas y balaustradas de estilo gótico tardío, nos introducen en la zona palaciega.
El patio porticado y la galería de la primera planta, de estilo gótico y con una brillante factura, son dos de las zonas más interesantes que ver en este conjunto residencial. El patio del palacio es de doble galería de arcos carpaneles.
Galería de Juan Guas
Además, cuenta con una galería gótica que se asoma al río Manzanares, toda una joya arquitectónica obra de Juan Guas a la que se le conoce como el Paseador o la Galería de Juan Guas.
La galería gótica del primer piso está considerada como la más bella de arquitectura militar gótica de toda España y es la que tenéis que ver sí o sí.
En las alturas, el mirador de Juan Guas nos recibe para contemplar las mansas aguas del embalse de Santillana. Desde aquí las vistas son inmejorables, especialmente al embalse de Santillana y todo el mundo se queda unos minutos admirando la naturaleza y haciendo fotos.

Salas interiores y colecciones
Un segundo zaguán nos conduce al interior donde se exhibe la colección de tapices y algunos cuadros de la Virgen y bodegones. La reproducción de una gran caja de caudales nos habla del modo en que los administradores de la Casa depositaban los ingresos de rentas e impuestos.
Su interior alberga, entre otros elementos, una colección de tapices flamencos, pinturas, armaduras y muebles de los siglos XVI al XIX. Cuenta con una interesante colección de tapices del siglo XVII, todos ellos flamencos, hechos sobre cartones de Rubens, algunas armaduras y mobiliario de la época.
Hay una buena colección de alfombras, tapices, pinturas, armaduras y armas medievales. Si te gustan los tapices hay unos de estilo barroco del siglo XVII que proceden de los talleres de Bruselas.
Las principales obras de arte son las que forman la colección de tapices flamencos realizados en Bruselas sobre diseños de Rubens. Eran propiedad de la Diputación de Madrid, que los cedió al palacio.
| Elemento | Contenido |
|---|---|
| Tapices flamencos | Realizados en Bruselas sobre diseños de Rubens |
| Serie Vida de César | Cinco tapices de Ian Van Leefdael y Gerardo Van der Strecken |
| La vida del hombre | Se conservan dos tapices, obras de Ian Francis y Franz Van den Hecke |
| Otros bienes | Pinturas, armaduras, armas medievales, muebles y alfombras |
Salas del Infantado y Santillana
Subiendo la escalinata nos encontramos los grandes salones donde se desarrollaba la vida cotidiana de los señores. En la Sala Santillana encontramos una copia del retrato del Marqués de Santillana, Don Íñigo, a partir del incluido dentro del Retablo de los Gozos de Santa María, obra de Jorge Inglés, que puede verse en el Museo del Prado.
En la Sala del Infantado, encontramos más imágenes de personajes históricos relacionados con el Castillo. Álvaro de Luna fue el favorito del rey Juan II y acérrimo enemigo del Marqués de Santillana y de la familia Mendoza.
Sin embargo, en 1460, con el matrimonio de su hija María con Íñigo López de Mendoza, II Duque del Infantado, se confirmó el predominio de la Casa Mendoza.
Estrado de Damas, alcoba y oratorio
El Estrado de Damas es una recreación de la sala de reunión social de las mujeres españolas hasta el siglo XVIII, ambientada en la estética de los palacios andalusíes.
Entre esteras, alfombras y cojines, las señoras y sus damas pasaban las jornadas bordando, tocando instrumentos o leyendo, rodeadas de los baúles donde guardaban sus ropas y ajuares, los primitivos armarios.
También es interesante el Estrado de Damas o salón del Ochavo, un lugar exclusivo femenino que en este caso representa a alta sociedad donde la señora se reunía con familiares, amigas o vecinas y se mantuvo en uso hasta el siglo XVIII.
Una ligera escalera de madera nos traslada a la zona más privada e íntima, el dormitorio y vestidor, así como el oratorio, recreados con mobiliario y vestuario procedentes de escenografías teatrales.
Las estancias más íntimas del castillo son los dormitorios o alcobas en esa época, con zona de aseo y lo importante en su época, su oratorio. Están figuradas para que te hagas una idea como era la parte de la vida privada de los nobles.
Torres, adarve y panorámicas
Siguiendo con la visita y las vistas, luego irás ascendiendo a las murallas por una escalera de caracol y sobre todo a las torres, para poder admirar el paisaje y tomar unas buenas fotos de La Pedriza, la sierra madrileña, el embalse o el pueblo.
En la parte alta del castillo puedes hacer una ronda como los soldados, meterte en las torres y vigilar o admirar el enclave hasta el infinito. Mientras vamos rodeando el castillo vemos las cuatro torres y la torre “ochavada” por fuera.
Desde sus torres y galería podrás contemplar el paisaje impresionante en el que se encuentra, configurado por el río y el embalse, así como la sierra.
La capilla y la ermita románico-mudéjar
La fortaleza fue levantada sobre una antigua ermita románico-mudéjar que aún se conserva adosada al este del edificio en estado ruinoso. El conjunto contaba con una capilla de la que solo se conservan sus restos.
Esta, de estilo románico mudéjar, era anterior al palacio, pues data del siglo XIII. Advocada a Santa María de la Nava, fue la única parte del castillo que no fue restaurada.
Por tanto, el castillo actual es una restauración del segundo castillo de la familia Mendoza. Por la fecha de construcción del castillo se suprimió la torre del homenaje y aunque también había proyectada una capilla se dejó varado ambos proyectos.
El castillo viejo y la Plaza de Armas
No muy lejos del Castillo Nuevo está la primigenia construcción defensiva militar: el Castillo Viejo, que es uno de los lugares más interesantes que ver en Manzanares el Real. Lo que hoy queda en pie es parte del perímetro amurallado y una de las torres que lo protegían.
Un rectángulo que los habitantes de esta localidad conocen como Plaza de Armas. Lo mandó construir, en el siglo XIV, la misma familia Mendoza que posteriormente levantó el nuevo castillo.
Fue aquí donde, inspirado por la belleza del lugar, creó el Marqués de Santillana, y también Duque del Infantado, buena parte de sus composiciones poéticas. Pero antes fue la residencia de Leonor de Guzmán, amante del rey Alfonso XI de Castilla.
Hoy son muchos los visitantes que se acercan hasta este lugar, sobre todo para disfrutar de las fantásticas panorámicas sobre el embalse de Santillana.
El embalse de Santillana y su torreón
Buena parte de la espectacularidad de este reservorio de agua se lo aporta su torreón, superviviente del embalse de 1907. El Duque del Infantado de aquel momento pretendió que dicha torre fuera un anticipo estético del propio Castillo de Manzanares el Real y, por eso, ordenó que se construyera en un llamativo estilo neogótico.
Al ampliarse la capacidad del embalse durante los años 60 del pasado siglo la presa original fue cubierta por las aguas. No así el torreón que, durante los periodos de máxima afluencia hídrica, parece flotar sobre la superficie del agua.
Además, el embalse de Santillana es un destacable punto de interés que ver en Manzanares el Real para amantes de la naturaleza, pues éste es un punto de nidificación y avituallamiento para todo tipo de aves.
Entre ellas, destaca la garza real, una de las mayores que surcan los cielos de la Península Ibérica. Pero también hay ánades reales, gaviotas de varias especies, somormujos lavancos, garcetas, picapinos, aviones roqueros, además de varias rapaces: buitres leonados, águilas reales, halcones peregrinos y búhos reales.

Jardines, huerto y recinto exterior
La reciente rehabilitación del entorno paisajístico del castillo ha creado un espacio que recoge diferentes aspectos de la vida desarrollada a finales del siglo XV. Todas las plantas y materiales utilizados aquí se han seleccionado a partir de la documentación histórica existente.
Hay un huerto específico para el cultivo de plantas medicinales e industriales: aromáticas para el aderezo de las comidas, textiles para la fabricación de paños y cestos, medicinales para sanar enfermedades y curar heridas.
También hay cultivos y huertas básicos en la dieta de personas y animales, con cereales, vides para el consumo de uvas y la producción de vino, y hortalizas y frutos variados.
Y un guiño al hermoso jardín de frutales que tuvo el Duque, y que quizá dio nombre a la Villa, el pomar donde, junto a los manzanos, crecen también perales, cerezos o almendros.
Los espacios ajardinados fueron también lugares de juego y escenario de torneos. El jardín del castillo cuenta con un laberinto y un palenque, el espacio en el que se desarrollan en la actualidad algunas actividades que recrean las justas y juegos de antaño.
Restauración y conservación
Tras siglos de abandono, el conjunto fue objeto de una primera restauración en 1914, por el arquitecto Vicente Lampérez. En 1931 fue declarado Monumento Histórico-Artístico y en 1964 se realizó la última restauración, a cargo de Manuel González Valcárcel.
El castillo fue reconstruido en 1914 por Lampérez y en 1977 por D. Manuel González de Valcárcel. En 2005 se llevaron a cabo unas obras de mejora, desarrollado por la Dirección General de Turismo, que supuso la restauración de las colecciones artísticas, que ha puesto al día las instalaciones y ha mejorado los accesos al Monumento.
Un dato interesante es que aquí se firmó, en 1983, el Estatuto de Autonomía de la Comunidad de Madrid. En 1982, el edificio acogió la ponencia redactora y la firma del Estatuto de Autonomía de la Comunidad de Madrid, que entró en vigor en 1983.
Es propiedad de la Casa Ducal del Infantado y administrado por la Dirección General de Turismo de la Comunidad de Madrid. En la actualidad, el Castillo sirve también como lugar de reuniones, conferencias y salas de exposiciones.
Actividades culturales
A lo largo del año se suceden numerosas actividades como exposiciones temporales, conciertos, espectáculos de luz y sonido que se mezclan con la iluminación exterior propia del edificio, un campamento y mercado medieval, etc. con el objetivo ofrecer a los madrileños y a los turistas una variada oferta de turismo cultural.
Durante todo el año existe la posibilidad de disfrutar de las actividades que se desarrollan en el castillo, como conciertos o visitas teatralizadas. Estas se llevan a cabo durante los fines de semana, por la mañana y especialmente en los meses con clima más benigno.
En verano también hay conciertos de música medieval y no dudes en acudir el fin de semana Medieval, con exhibiciones de cetrería, torneos medievales, pasacalles y el tradicional mercado.
En Navidad se hace mercadillo y alguna actividad concerniente a esta época tan especial, lo cual recomendamos ir con los más pequeños.
Cómo llegar a Manzanares el Real
Si vas en coche, puedes salir por la autovía de Colmenar M-607 y luego el desvío hacia la M-609, dirección Colmenar Viejo. Después solo tendrás que enlazar con la M-862 que te llevará hasta el pueblo.
Una vez llegues al municipio, busca el centro histórico: en las calles adyacentes hay zonas de aparcamiento. Además, hay un parking público y gratuito en la calle Real s/n, cerrado del 1 al 5 de agosto por fiestas locales.
Si quieres usar el transporte público, desde Madrid, Plaza de Castilla, puedes tomar el autocar de la línea 724 o, desde Colmenar Viejo, la línea 720.

Estado de la visita y datos prácticos
Las visitas al castillo se encuentran suspendidas temporalmente. El Castillo Manzanares El Real está cerrado al público en este momento.
La propiedad ha vuelto a manos de sus propietarios originales, la duquesa del Infantado, y el contrato de gestión y uso público con la Comunidad de Madrid ha vencido.
Antes de que lo cerraran podrías descubrir el interior del castillo, disfrutar sus talleres infantiles y visitas teatralizadas y presenciar los combates medievales.
Los horarios y precios que se indican a continuación corresponden al régimen de visita anterior al cierre y pueden no estar vigentes cuando el monumento vuelva a abrir.
| Servicio | Información anterior al cierre |
|---|---|
| Castillo | Martes a viernes de 10:00 a 17:30; sábados, domingos y festivos de 10:00 a 18:00 |
| Jardín y recinto exterior | De 10:00 a 18:00 |
| Entrada general | 5€ |
| Entrada reducida | 3€ para menores de 14 y mayores de 60 años |
| Entrada teatralizada | 8€ |
| Teléfonos de información y reserva | 918 530 008 y 918 528 685 |
Era necesario reservar previamente para cualquiera de las actividades que se realizaban en el Castillo, como representaciones y talleres, en los teléfonos 918 530 008 y 918 528 685, de 10:00 a 17:00.
El castillo de Manzanares el Real es un lugar único situado a escasos kilómetros de la ciudad de Madrid y que puede constituir una excelente excursión de un día saliendo desde la capital.