La esquizofrenia es un trastorno mental grave que causa psicosis y puede afectar a las esferas personal, familiar, social, educativa y ocupacional de la vida. A escala mundial, afecta a unos 23 millones de personas, es decir, a una de cada 345 personas (el 0,29 %).
La esquizofrenia se caracteriza por una alteración significativa en la percepción de la realidad y por cambios de comportamiento como las ideas delirantes, las alucinaciones, el pensamiento desorganizado, el comportamiento muy desorganizado y los síntomas negativos. Existen diversas opciones eficaces de atención, entre ellas la medicación, la psicoeducación, las intervenciones familiares y la rehabilitación psicosocial.
Qué es la esquizofrenia
La esquizofrenia se caracteriza por una importante deficiencia en la percepción y por cambios de comportamiento. Los síntomas psicóticos implican una pérdida de contacto con la realidad.
La esquizofrenia es un trastorno mental crónico y grave que puede causar una discapacidad considerable incluso con un tratamiento adecuado. Puede afectar la capacidad de las personas para cuidar de sí mismas, socializar, completar su educación y obtener y conservar un empleo.
La enfermedad puede durar toda la vida, con un mal funcionamiento psicosocial a largo plazo en la mayoría de los casos. Sin embargo, en al menos un tercio de los casos, los síntomas remiten por completo.
Magnitud mundial e impacto
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), hay al menos 20 millones de personas que viven con esquizofrenia en todo el mundo. A escala mundial, la esquizofrenia afecta a unos 23 millones de personas, es decir, a una de cada 345 personas (el 0,29 %).
Entre los adultos, la tasa es de una de cada 233 personas (el 0,43 %). La esquizofrenia afecta a poco menos del 1% de la población mundial, y es igualmente frecuente en hombres y mujeres.
La prevalencia e incidencia de la esquizofrenia es menor que la de otras enfermedades, incluyendo otros trastornos mentales importantes como la ansiedad y la depresión. Sin embargo, la esquizofrenia es un trastorno mental crónico y grave que puede causar una discapacidad considerable incluso con un tratamiento adecuado, por lo que no es menos importante.
| Indicador | Dato |
|---|---|
| Personas afectadas a escala mundial | Unos 23 millones |
| Prevalencia mundial | Una de cada 345 personas (0,29 %) |
| Prevalencia entre adultos | Una de cada 233 personas (0,43 %) |
| Incidencia media estimada | Alrededor de 15 personas por cada 100 000 habitantes |
| Rango estimado de incidencia | Aproximadamente 7 a 43 personas por cada 100 000 habitantes |
Prevalencia e incidencia
Al intentar determinar con exactitud cuántas personas padecen esquizofrenia, no hay una respuesta sencilla. Depende del estudio que se analice y de cómo se diseñó y ejecutó.
También depende de cómo se definió el diagnóstico de esquizofrenia, sobre todo porque sus síntomas a veces pueden solaparse con los de otras afecciones de salud mental. El número de personas afectadas por esquizofrenia puede expresarse en términos de prevalencia o incidencia y presentarse como porcentaje o número de la población afectada.
Prevalencia
La prevalencia de la esquizofrenia se refiere al número total de personas con esquizofrenia en una población. Se ha reportado que entre el 0,3 % y el 0,9 % de la población mundial padece esquizofrenia o un trastorno psicótico y que la esquizofrenia afectará a alrededor del 1 % de la población mundial en algún momento de su vida.
Incidencia
La incidencia de la esquizofrenia se refiere al número de personas que reciben un nuevo diagnóstico de esquizofrenia. Se estima que el promedio es de alrededor de 15 personas por cada 100 000 habitantes.
Esto según una revisión sistemática de múltiples estudios, pero dentro de esta, la incidencia de la esquizofrenia se estimó en un rango de aproximadamente 7 a 43 personas por cada 100 000.
Edad de inicio y evolución
La esquizofrenia suele manifestarse al final de la adolescencia o entre los 20 y los 30 años y en los hombres aparece generalmente antes que en las mujeres. El inicio durante la infancia es poco frecuente, pero la esquizofrenia puede comenzar durante la adolescencia o, rara vez, al final de la vida.
La edad media de inicio es a principios o mediados de los 20 años para los hombres, aunque el 40% de los varones tienen su primer episodio antes de los 20 años. Para las mujeres, la edad promedio de inicio es durante la segunda mitad de la veintena, con un máximo adicional de diagnóstico en la treintena.
A menudo es difícil determinar cuándo se inicia la esquizofrenia, ya que el escaso conocimiento de los síntomas puede retrasar varios años la atención médica. La esquizofrenia puede aparecer de forma repentina, en el curso de días o semanas o, por el contrario, de forma gradual, desarrollándose a lo largo de un periodo de años.
Aunque la gravedad y las características de los síntomas varían entre las diferentes personas que padecen esquizofrenia, los síntomas suelen ser suficientemente graves para interferir con la capacidad laboral, las interacciones sociales y el autocuidado. Sin embargo, los síntomas a veces son leves al principio.
Síntomas principales
La esquizofrenia se caracteriza por una alteración significativa en la percepción de la realidad y por cambios de comportamiento como los siguientes:
- Persistencia de ideas delirantes: la creencia errónea de que algo es cierto, a pesar de las pruebas que demuestran lo contrario.
- Persistencia de alucinaciones: la persona oye, huele, ve, toca o siente cosas que no están presentes.
- Vivencia de influencias, control o pasividad: sensación de que los propios sentimientos, impulsos, acciones o pensamientos no son generados por uno mismo, sino colocados o retirados por otros, o de que los pensamientos se transmiten a otras personas.
- Pensamiento desorganizado, que a menudo se manifiesta mediante un discurso confuso o incoherente.
- Comportamiento muy desorganizado, por ejemplo, realizar actos que parecen extraños o carentes de propósito, o mostrar una reactividad emocional impredecible o inapropiada que interfiere en la capacidad de organizar el comportamiento.
- Síntomas negativos, como una limitación notable del habla, una vivencia y una expresión restringidas de las emociones, incapacidad para experimentar interés o placer y retraimiento social.
- Agitación extrema o lentitud de movimientos, y adopción de posturas extrañas.
Las personas que padecen esquizofrenia suelen presentar también dificultades persistentes en las funciones cognitivas o del pensamiento, como la memoria, la atención y la resolución de problemas.
En general, los síntomas de esquizofrenia se agrupan en 5 categorías principales:
- Alucinaciones.
- Delirios.
- Discurso y pensamiento desorganizados.
- Movimientos desorganizados.
- Síntomas negativos.
Las personas pueden tener síntomas de cualquiera o de todas las categorías, así como deterioro cognitivo.
Delirios y otros síntomas positivos
Los síntomas positivos implican una distorsión de las funciones normales. Los delirios son falsas creencias que generalmente implican una interpretación errónea de percepciones o experiencias.
Además, las personas mantienen estas creencias a pesar de la evidencia clara que las contradice. Existen muchos tipos de delirios.
Por ejemplo, las personas con esquizofrenia pueden tener delirios de persecución, creyendo que son objeto de vigilancia, persecución, engaños o tormentos. Pueden tener delirios de referencia y creer que ciertos pasajes de libros, periódicos o canciones se dirigen específicamente a ellos.
También pueden tener delirios de robo o de inserción de pensamiento, creyendo que otros son capaces de leer sus mentes, que sus pensamientos pueden transmitirse a otras personas, o que fuerzas externas a ellos les imponen pensamientos o impulsos.
Los delirios en la esquizofrenia pueden ser extraños o no. Las ideas delirantes extrañas son claramente inverosímiles y no derivan de experiencias de la vida ordinaria.
Las ideas delirantes no extrañas implican situaciones que podrían darse en la vida real, como ser perseguido o tener un cónyuge o pareja que es infiel.
Las alucinaciones implican oír, ver, saborear o notar físicamente cosas que nadie más percibe. Las alucinaciones que se oyen, o alucinaciones auditivas, son, con diferencia, las más comunes.
Las personas pueden oír voces en su cabeza que comentan su comportamiento, conversan entre sí o hacen comentarios críticos y abusivos.
Desorganización del pensamiento y del comportamiento
La desorganización implica la existencia de trastornos del pensamiento y de comportamiento extravagante. El trastorno del pensamiento se refiere a la desorganización del pensamiento, que se manifiesta a través de la incoherencia del lenguaje o de cambios constantes de un tema a otro.
El lenguaje puede ser levemente desorganizado o totalmente incoherente e incomprensible. El comportamiento desorganizado puede adoptar la forma de tonterías infantiloides, agitación o bien aspecto, higiene o conductas inapropiados.
La catatonia es una forma extrema de comportamiento extravagante en la que la persona mantiene una postura rígida y resiste los esfuerzos para ser movida o, por el contrario, se mueve de manera aleatoria.
Síntomas negativos
Los síntomas negativos comportan una disminución o pérdida de las funciones emocionales y sociales normales. La expresión reducida de las emociones implica una muestra de poca o ninguna emoción.
El rostro puede parecer inmóvil. Las personas mantienen un contacto visual escaso o nulo. No utilizan las manos o la cabeza para dar énfasis emocional mientras hablan.
Los hechos que habitualmente producirían risa o llanto no provocan en ellos respuesta alguna. La pobreza del habla se refiere a la existencia de una disminución en la productividad del lenguaje.
Las respuestas a las preguntas pueden ser lacónicas, de una o dos palabras, dando la impresión de reflejar un vacío interior. La anhedonia se refiere a una disminución en la capacidad de experimentar placer.
Las personas pueden mostrar poco interés por sus anteriores actividades y emplear más tiempo en actividades que carecen de propósito. La falta de sociabilidad es la ausencia de interés por relacionarse con los demás.
La falta de motivación se refiere a un deseo reducido de participar en actividades orientadas a objetivos. Estos síntomas negativos a menudo se encuentran asociados a una pérdida general de la motivación, de los objetivos y del sentido de propósito.
Deterioro cognitivo
El deterioro cognitivo se refiere a la dificultad para concentrarse, recordar, organizar, planificar y resolver problemas. En algunas personas con esquizofrenia, se produce una disminución de la función mental, a veces desde el mismo comienzo de la enfermedad.
Algunas personas son incapaces de concentrarse suficientemente para poder leer, seguir el hilo de una película o de un programa de televisión, o seguir instrucciones. Otras son incapaces de ignorar distracciones o de permanecer centradas en una tarea.
Por lo tanto, las tareas que implican atención a los detalles, desarrollo de procedimientos complicados, toma de decisiones y comprensión de interacciones sociales pueden ser imposibles de llevar a cabo.
La gravedad del deterioro cognitivo determina en gran medida la discapacidad global de las personas esquizofrénicas.
Causas y factores asociados
No se ha encontrado una única causa de la esquizofrenia. Se considera que resulta de la interacción entre la dotación genética y diversos factores ambientales.
La causa de la esquizofrenia es desconocida pero se piensa que es multifactorial, y que involucra tanto factores genéticos como ambientales. Sin embargo, es sobre todo un problema biológico que comporta alteraciones moleculares y funcionales en el cerebro.
Los factores psicosociales también pueden influir en su desencadenamiento y evolución, y el consumo excesivo de cannabis se asocia con un mayor riesgo de que aparezca. No se considera que la causa principal sean los acontecimientos vitales, aunque ciertos factores externos, como situaciones de mucho estrés y el consumo de sustancias, especialmente cannabis, pueden servir como desencadenantes en una persona que ya está predispuesta a desarrollar esquizofrenia.
Predisposición genética y factores ambientales
Entre los factores que determinan que algunas personas tengan una mayor predisposición a desarrollar esquizofrenia se incluyen los siguientes:
- Predisposición genética.
- Problemas que ocurrieron antes, durante o después del nacimiento.
- Infecciones virales del cerebro.
- Trauma y negligencia infantil.
La esquizofrenia se presenta en familias y parece tener un componente genético. Las personas que tienen un progenitor o un hermano con esquizofrenia corren un riesgo entre 5 y 11 veces mayor de sufrirla que las personas sin antecedentes familiares del trastorno.
En gemelos idénticos, el riesgo de que uno desarrolle esquizofrenia es del 40 al 80% si el otro la padece. Los factores fuertemente asociados incluyen la enfermedad mental parental, particularmente si la madre de la persona tenía un historial de psicosis.
Los factores relacionados con el embarazo y el nacimiento incluyen estrés materno durante el embarazo, complicaciones del embarazo, estación del año en el momento del nacimiento, bajo peso al nacer y defectos de nacimiento.
Otros factores incluyen exposición a hambruna o deficiencias nutricionales y ciertas infecciones, como el virus del herpes simple tipo 2.
Diagnóstico
Los médicos diagnostican la esquizofrenia basándose en criterios diagnósticos psiquiátricos estándar después de realizar pruebas para descartar otras posibles causas de psicosis.
No existen pruebas de laboratorio definitivas para diagnosticar la esquizofrenia. El médico establece el diagnóstico basándose en una evaluación integral de los antecedentes y síntomas de la persona.
La esquizofrenia se diagnostica cuando se cumplen todas las condiciones siguientes:
- Dos o más síntomas característicos, como delirios, alucinaciones, lenguaje desorganizado, comportamiento desorganizado o síntomas negativos, siendo al menos uno de los síntomas delirios, alucinaciones o lenguaje desorganizado.
- Estos síntomas causan deterioro en el funcionamiento laboral, escolar o social desde el inicio de la enfermedad.
- Estos síntomas de la enfermedad son continuos durante al menos 6 meses.
La información procedente de familiares, amigos o profesores suele ser importante para establecer la fecha de inicio del trastorno. Con frecuencia se realizan pruebas de laboratorio con el fin de descartar un trastorno por uso de sustancias o la existencia de un trastorno médico subyacente, neurológico u hormonal, que pueda tener características coincidentes con las de la psicosis.
Diversos trastornos, como los de la glándula tiroidea, tumores cerebrales, trastornos convulsivos y otros trastornos cerebrales, pueden causar síntomas similares a los de la esquizofrenia.
Ejemplos de estos trastornos son los tumores cerebrales, la epilepsia del lóbulo temporal, los trastornos tiroideos, las enfermedades autoinmunitarias, la enfermedad de Huntington, los trastornos hepáticos, los efectos adversos de algunos fármacos y las carencias de vitaminas.
En algunos casos se realizan pruebas para descartar un trastorno por consumo de sustancias.
Tratamiento y apoyo
Tras el diagnóstico de esquizofrenia, el médico mantendrá una conversación con la persona diagnosticada para iniciar un plan de tratamiento. La detección y el tratamiento tempranos mejoran el funcionamiento a largo plazo.
El tratamiento consiste en medicamentos antipsicóticos, programas de entrenamiento en habilidades cognitivas y sociales, actividades de apoyo comunitario, psicoterapia y educación familiar.
Hay diversas opciones eficaces de atención para las personas con esquizofrenia, entre ellas los medicamentos, la psicoeducación, las intervenciones familiares, la terapia cognitivo-conductual y la rehabilitación psicosocial, por ejemplo, la capacitación en habilidades para la vida.
Entre las opciones esenciales de atención que deben ofrecerse figuran las viviendas con distintos grados de asistencia y el empleo asistido. Las personas con esquizofrenia, sus familias y sus cuidadores necesitan que se adopte un enfoque orientado a la recuperación que les permita participar en las decisiones relacionadas con el tratamiento.
La mejora del paciente puede estar influida por el hecho de tomar o no los medicamentos según lo prescrito. La adherencia al tratamiento farmacológico y psicosocial debe mantenerse pese a que la persona ya se sienta mejor.
Servicios comunitarios y acceso a la atención
La gran mayoría de las personas que padecen esquizofrenia no recibe atención de salud mental. Solo el 29 % de quienes padecen psicosis recibe atención especializada en salud mental.
Más de dos de cada tres personas que padecen psicosis no reciben atención de salud mental especializada. La mayor parte de los recursos destinados a este ámbito se emplea de forma ineficiente en la atención que prestan los hospitales psiquiátricos.
Existen pruebas claras de que estos hospitales no ofrecen la atención que necesitan las personas con trastornos mentales y de que en ellos se violan reiteradamente los derechos humanos básicos de quienes padecen esquizofrenia.
Es necesario ampliar y agilizar la transferencia de la atención desde las instituciones de salud mental hacia el entorno social habitual de la persona, comenzando por ofrecer una gama adecuada de servicios de salud mental de calidad fuera de dichos centros.
Estos servicios deben tender a integrarse con la atención primaria y la atención hospitalaria general, los centros comunitarios de salud mental, los centros de día, las viviendas asistidas y los servicios de proximidad para ofrecer apoyo en el hogar.
Además, es fundamental que las personas con esquizofrenia, sus familiares y su entorno social participen activamente en la prestación de ese apoyo.
Impacto en la salud física y esperanza de vida
En promedio, las personas con esquizofrenia fallecen nueve años antes que la población general, a menudo por enfermedades físicas de tipo cardiovascular, metabólico o infeccioso.
También se ha reportado que padecer esquizofrenia acorta la esperanza de vida entre 15 y 20 años y que las personas con esquizofrenia tienen entre dos y tres veces más probabilidades de morir a una edad más temprana que la población general.
Las razones de esta menor esperanza de vida podrían deberse a una mayor tasa de suicidio en comparación con la población general, especialmente en las primeras etapas de la enfermedad. Conductas poco saludables, como el tabaquismo o el consumo de sustancias, y afecciones coexistentes, como enfermedades cardíacas, hepáticas o diabetes, también podrían contribuir.
Esto hace que sea aún más importante no solo controlar la esquizofrenia en las primeras etapas de la enfermedad, sino también abordar cualquier comportamiento u otra afección que pueda reducir el riesgo de muerte prematura.
Suicidio y seguridad
Aproximadamente entre el 4 y el 10% de las personas con esquizofrenia mueren por suicidio, alrededor del 35% lo intentan y muchos más tienen pensamientos significativos de suicidio.
El suicidio es la principal causa de muerte prematura entre las personas jóvenes con esquizofrenia y es una de las principales razones por las que este trastorno reduce el promedio de vida en 15 años.
El riesgo de suicidio es más elevado en hombres jóvenes con esquizofrenia, especialmente en caso de trastorno por uso de sustancias. El riesgo también es mayor cuando la persona presenta síntomas depresivos o sentimientos de desesperanza, está desempleada o acaba de sufrir un episodio psicótico o ha recibido el alta hospitalaria.
El riesgo de suicidio es mayor en las personas que desarrollan esquizofrenia en etapas tardías de su vida y que presentaban un funcionamiento normal antes de la aparición de la enfermedad. Estas personas conservan la capacidad de sufrir dolor y angustia.
Por lo que es más probable que actúen llevados por la desesperación al ser conscientes de los efectos de su trastorno. Estas personas son también a menudo las que tienen un mejor pronóstico de recuperación.
Violencia y estigma
Contrariamente a la opinión popular, las personas con esquizofrenia presentan solamente un ligero aumento del riesgo de comportamiento violento. Las amenazas violentas y los arrebatos agresivos menores son mucho más frecuentes que los comportamientos gravemente peligrosos.
En muy pocos casos, personas gravemente deprimidas, aisladas y paranoicas atacan o asesinan a quienes perciben como la única fuente de sus dificultades, por ejemplo, una autoridad, una celebridad o su propio cónyuge.
Las personas más propensas a actuar con un grado significativo de violencia son las siguientes:
- Las que consumen alcohol o drogas ilícitas.
- Personas con delirios de que están siendo perseguidas.
- Personas en cuyas alucinaciones se les insta a cometer actos violentos.
- Personas que no toman los medicamentos que se les han prescrito.
Sin embargo, incluso teniendo en cuenta los factores de riesgo, a los médicos les resulta difícil predecir con exactitud si una determinada persona con esquizofrenia cometerá un acto violento.
La estigmatización es intensa y generalizada, provoca exclusión social y afecta a las relaciones, especialmente con familiares y amigos. Por ello, en ocasiones los afectados son objeto de discriminación y se limita su acceso a la atención médica general, la educación, la vivienda y el empleo.
Las personas que padecen enfermedades mentales de larga duración, incluida la esquizofrenia, encuentran obstáculos para trabajar debido al estigma. El deterioro del funcionamiento social puede conducir a un trastorno por consumo de sustancias, a la pobreza y a la falta de vivienda.
Derechos humanos y situaciones de emergencia
Con frecuencia, los derechos humanos de estas personas se ven vulnerados tanto en las instituciones de salud mental como fuera de ellas. Las personas con esquizofrenia, sus familias y sus cuidadores necesitan que se adopte un enfoque orientado a la recuperación que les permita participar en las decisiones relacionadas con el tratamiento.
Durante las emergencias humanitarias y de salud pública, pueden presentarse tensiones y temores extremos, una pérdida de apoyos sociales, un mayor aislamiento y una interrupción de los servicios de salud y el suministro de medicamentos.
Estos cambios pueden afectar la vida de las personas con esquizofrenia y agravar sus síntomas. En tales situaciones, son más vulnerables que otras personas a diversas formas de violación de los derechos humanos, como la desatención, el abandono, la falta de vivienda, el maltrato y la exclusión.
Carga de enfermedad
Una de las maneras en que el impacto de una enfermedad en las personas y la sociedad en general se refleja en la medición de la llamada «carga de enfermedad» mediante una medida llamada «años de vida ajustados por discapacidad» o AVAD.
En esencia, un AVAD representa un año de vida sana perdido debido a una enfermedad; esto puede deberse a muerte prematura, enfermedad o discapacidad causada por la enfermedad.
Durante los últimos 30 años, el Proyecto de Carga Mundial de Enfermedad ha recopilado estadísticas sobre la carga de diversas enfermedades. En uno de los informes recientes de este estudio sobre trastornos de salud mental, se observa que, si bien la esquizofrenia afecta a una proporción menor de la población mundial, la discapacidad debida a la psicosis aguda fue la más alta de todo el estudio.
Además, la esquizofrenia ocupó el tercer lugar en la lista de las 10 afecciones de salud mental que contribuyen al mayor porcentaje de AVAD, superada solo por la depresión y la ansiedad.
Orientaciones de la OMS
En el Plan de Acción Integral sobre Salud Mental 2013-2030 de la OMS se establecen las etapas necesarias para ofrecer servicios adecuados a las personas con trastornos mentales, incluidas las que padecen esquizofrenia.
El Plan tiene cuatro objetivos principales:
- Reforzar un liderazgo y una gobernanza eficaces en el ámbito de la salud mental.
- Proporcionar servicios de asistencia social y de salud mental integrales, integrados y adaptables en entornos comunitarios.
- Poner en práctica estrategias de promoción y prevención en el campo de la salud mental.
- Fortalecer los sistemas de información, los datos científicos y las investigaciones sobre la salud mental.
Una de las recomendaciones principales de este plan es trasladar los servicios desde las instituciones hacia la comunidad. Por otra parte, la Iniciativa Especial de la OMS sobre Salud Mental tiene por objetivo avanzar hacia el cumplimiento de las metas fijadas en el Plan de Acción Integral sobre Salud Mental 2013-2030, a fin de que 100 millones de personas más tengan acceso a una atención asequible y de calidad para los trastornos mentales.
Programa mhGAP
El Programa de Acción de la OMS para Superar las Brechas en Salud Mental, mhGAP, se apoya en orientaciones, instrumentos y métodos de capacitación basados en datos científicos para ampliar los servicios en los países, especialmente en entornos de escasos recursos.
Se centra en un conjunto prioritario de afecciones, entre ellas la psicosis, y orienta la creación de capacidad entre los proveedores de atención de salud no especializados dentro de un enfoque integrado que promueve la salud mental en todos los niveles de atención.
Este programa se aplica en más de 100 Estados Miembros de la OMS. La Guía de intervención 2.0 del mhGAP de la OMS forma parte de este programa y proporciona orientación a personal médico y de enfermería y a otros trabajadores de la salud en entornos de atención no especializados sobre la evaluación y el tratamiento de los trastornos mentales.
Proyecto QualityRights
El Proyecto QualityRights de la OMS contribuye a mejorar la calidad de la atención y el respeto de los derechos humanos en los establecimientos de salud mental y de asistencia social, además de fortalecer las organizaciones que defienden la salud de las personas con trastornos mentales y discapacidades psicosociales.
Las orientaciones de la OMS sobre servicios comunitarios de salud mental y los enfoques centrados en la persona y basados en los derechos ofrecen información y apoyo a todas las partes interesadas que deseen desarrollar o transformar sus sistemas y servicios de salud mental para armonizarlos con las normas internacionales de derechos humanos, en particular con la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.
Apoyo a la persona y a la familia
Conocer el diagnóstico es importante. Es importante informarse en qué consiste la esquizofrenia y su sintomatología; pues se tiende a cuestionar lo que el usuario relata, generando que se aleje de sus redes de apoyo, en vez de acudir a éstas.
Informarnos también permite reconocer los signos tempranos de una crisis. Estar presente y acompañarlo en sus sesiones con profesionales especializados en salud mental puede facilitar la continuidad de la atención.
Es importante ayudarlo a que siga recomendaciones de su equipo profesional tratante. También es necesario promover un rol activo y autónomo en torno a su condición de salud, es decir, ayudar a que la persona conozca su condición y tratamiento asociado.
Promover hábitos saludables incluye supervisar que la persona no consuma alcohol ni drogas y que tampoco esté sometida a altos niveles de estrés. Participar de grupos de apoyo permite apoyarse en las experiencias de otras personas, a fin de comprender la esquizofrenia y sentirse acompañado.
También es importante que las redes de apoyo se autocuiden. Es recurrente que redes de apoyo o cercanos se sientan culpables o agobiados por la situación de la persona, tendiendo a relaciones conflictivas o actitudes de sobreprotección.
Importante es cuidar la salud mental y generar redes de apoyo, para no asumir solos la responsabilidad de su cuidado.

tags: #organizacion #mundial #de #la #salud #esquizofrenia