Fernando Torres no jugó en el Real Madrid ni formó parte de su plantilla, sino que desarrolló su carrera principalmente en el Atlético de Madrid, el Liverpool, el Chelsea, el Milan y el Sagan Tosu japonés. Su relación con el Real Madrid aparece vinculada a la rivalidad histórica entre ambos clubes madrileños y al contexto en el que el delantero se convirtió en uno de los grandes símbolos rojiblancos.
El futbolista nació en Madrid el 20 de marzo de 1984, se formó en las categorías inferiores del Atlético de Madrid y debutó con el primer equipo el 27 de mayo de 2001, cuando el club competía en Segunda División. Desde sus primeros partidos fue identificado con los valores del Atlético y con la esperanza de una afición que veía cómo su eterno rival, el Real Madrid, fichaba ese mismo verano a Zinedine Zidane.
Fernando Torres y su vínculo con el Atlético de Madrid
Fernando José Torres Sanz (Fuenlabrada, Madrid, 20 de marzo de 1984) debutó con el Atlético de Madrid el 27 de mayo de 2001. El futbolista tenía entonces 17 años y el Atlético de Madrid jugaba en Segunda División. Corría la jornada número 39 y sólo faltaban 4 partidos para terminar el campeonato.
En La LIGA subían los tres primeros y el Atleti iba cuarto. Todo era un drama para la entidad, cuya pérdida económica por continuar en Segunda una temporada más tenía consecuencias impredecibles. Fernando Torres jugaba en las categorías inferiores del club y destacó desde joven por su increíble capacidad goleadora.
El club necesitaba estímulos del algún tipo. La afición necesitaba pensar que había algún futuro en el caso de permanecer en la división de plata del fútbol español por un periodo de tiempo indeterminado. Torres se convirtió en ese estímulo, en ese sueño, en esa promesa futura en la que apalancar el cambio de una situación desesperada.
Madrileño, de la casa, luchador, profesional, sufridor, humilde… encarnaba todos los valores del club. Era, como se decía en el Calderón antaño: ´Uno de los nuestros´.
El debut de Torres con el Atlético
Torres saltó al terreno de juego en uno de esos días de verano adelantado que suelen suceder por mayo en Madrid. Le hizo debutar Carlos García Cantarero, quien venía de remplazar a Marcos Alonso.
El Atleti jugaba contra el Leganés en su estadio y no podía perder ningún partido más si quería mantener opciones para ascender. Más de 56,000 personas aclamaban a Torres. Estaban desesperados y se aferraron al símbolo de la emergente estrella para edulcorar una situación trágica.
Fernando jugó 20 minutos y no desentonó. Algo que en la Segunda División no es poco, debido a la dureza del juego que implica esa competición. Le cosieron a faltas a modo de bienvenida. Y casi marca…
Pero no fue hasta la jornada siguiente en la que pudo anotar su primer gol, contra el Albacete, de cabeza y dándole opciones al primer equipo del Atlético de Madrid. Torres había llegado al primer equipo.
Fiel al estilo del club, el Atlético no consiguió ascender de categoría. En la última jornada, de manera dramática pero la realidad es que en la temporada 2001-2002 el Atleti militaría en Segunda División otra vez.
El apodo de «El Niño» y la llegada de Luis Aragonés
Cara a la planificación de la siguiente temporada, Torres aún estaba verde para construir un proyecto deportivo alrededor de él. Así que el aliciente tenía que ser otro.
Fue Luis Aragonés, hombre de la casa, atlético de corazón quien renunció a muchos millones de euros por regresar al Atleti, en Segunda, cuando venía de triunfar con el Valencia y el Mallorca en Primera División. Le dio igual: ´El único que puede sacar al Atleti del foso soy yo, así que he de ir, no es sólo cuestión de dinero´, dijo Luis ese verano.
En el Club, tenían miedo de que Luis no quisiera llevar a Torres con el primer equipo a la concentración de verano. Hay que tener en cuenta que Torres solo había jugado 3 partidos con el Atlético, en Segunda y todavía era un juvenil.
Además, Luis trajo a Diego Alonso para formar dupla de ataque con el también uruguayo el ´Petete´ Correa. Aragonés conformó un equipo de gladiadores, curtidos en mil batallas, que no tuvieran miedo a la dureza de la competición y capaces de meter el pie más fuerte que los rivales aunque fuera en campos medio de arena.
El primer gran fichaje fue el ´Mono´Burgos, actualmente segundo entrenador del club. Le siguieron Movilla, Armando, Otero, Carreras, Hibic, García Calvo, Stankovic, Colsa, Nagore… y Fernando Torres, quien finalmente fue a la concentración veraniega para ser inscrito en el primer equipo.
Fue en esos primeros entrenamientos en dónde le pusieron el apodo de ´El Niño´ Torres. Fue algo espontáneo. En los primeros partidillos eso le gritaban sus compañeros para que pasara el balón.
Comenzó a ser el grito más escuchado, porque Torres, ya convertido en ´El Niño Torres´, manejaba el balón con descaro, como uno más en medio de esos mercenarios del fútbol capaces de pegarse con quién fuera en dónde fuera.´¡Niño, niño, niño…!´, se escuchaba todo el tiempo en San Rafael (lugar de la sierra madrileña en dónde el club rojiblanco hace las pretemporadas).
La primera temporada completa y el ascenso
Luis lo observaba a todo. Le molestaba profundamente que la prensa estuviera escribiendo ya de Torres como la nueva estrella del equipo.
Cuando le preguntaban, decía: ´eso son teorías de ustedes que no le ayudan en absoluto a la formación del chaval. Está joven y verde, le queda mucho´, calmaba a la prensa que necesitaba vender ilusión a una afición que veía como su eterno rival, el Real Madrid, fichaba ese mismo verano a Zinedine Zidane…
Ese año ´El Niño Torres´ participó en 37 partidos con su club, marcó 7 goles y realizó 4 asistencias para acabar primeros y lograr el ascenso a Primera División.
| Dato | Registro |
|---|---|
| Partidos con el club durante esa temporada | 37 |
| Goles | 7 |
| Asistencias | 4 |
| Resultado colectivo | Ascenso a Primera División |
Ya nadie le movería del primer equipo hasta su venta al Liverpool por 37 millones de euros en el verano del 2007, tras cinco temporadas con el Atleti en Primera, en dónde anotó 87 goles.
Su venta era necesaria, el futbolista tenía demasiados límites para seguir creciendo en el Atlético de Madrid, cuya mejor plaza fue séptimo clasificado en esos años. Torres tenía su explosión fuera del club y todos los sabían.
Fue entonces cuando Rafa Benítez le llamó y ´El Niño´ se convirtió en ´The Kid´ en Liverpool. Ganó todo lo que pudo con sus clubes y la Selección para regresar al Atlético en la temporada 2015.
La rivalidad con el Real Madrid como contexto
El Real Madrid aparece en la historia de Torres como el gran rival local del Atlético y como referencia del contexto deportivo en el que el delantero empezó a convertirse en un símbolo rojiblanco.
La afición atlética veía como su eterno rival, el Real Madrid, fichaba ese mismo verano a Zinedine Zidane. Mientras el Real Madrid incorporaba a una de las grandes estrellas internacionales, el Atlético apostaba por un jugador de su cantera que representaba el futuro del club.
Torres no fue jugador del Real Madrid, pero su figura adquirió una dimensión especial dentro de la rivalidad madrileña porque encarnaba una identidad distinta: la del futbolista formado en casa, vinculado emocionalmente al Atlético y convertido en referente de su afición.
Diez años después, es el Atleti el que debe seguir creciendo. Torres lo sabe. Y por eso se va. Eso sí, siempre será ´El Niño y ´uno de los nuestros´.
La formación de Fernando Torres
Fernando Torres nace en Madrid el 20 de marzo de 1984. El menor de tres hermanos, reside con su familia en la localidad madrileña de Fuenlabrada, donde transcurre toda su infancia como un niño más: entre su evolución escolar y las primeras experiencias deportivas junto a familia y amigos.
El disfrute de las vacaciones veraniegas en Galicia también juega un papel importante en su desarrollo personal. En 1991 se une a su primer equipo de fútbol sala local: el Mario’s Holanda.
En 1994 Fernando Torres ingresa en las categorías inferiores del Atlético de Madrid, tras destacar sus cualidades en las pruebas de acceso celebradas en el Parque de las Cruces.
Desde entonces y durante los siguientes seis años, evoluciona en su rendimiento impregnado de los valores del esfuerzo, el compañerismo y, ante todo, el sentimiento atlético inculcado en primera instancia por su abuelo Eulalio.
Durante esta etapa ya comienza a recoger los frutos en forma de títulos y logros individuales que lo conducen hasta las puertas del primer equipo.
La irrupción profesional y la Selección Española
En la temporada 2000-01 se desencadenan los éxitos que derivan en su debut con el primer equipo a la edad de 16 años.
A pesar de someterse a una operación de rodilla en plena temporada, su excepcional rendimiento con la Selección Sub-16 -ganando el Europeo en Inglaterra con su gol a Francia en la final- y la conquista de la Copa de Campeones juvenil dan pie a la llamada de Paulo Futre para entrenar con el primer equipo, el debut frente al Leganés en el Vicente Calderón y el primer gol en Albacete tras sustituir a ídolo goleador Kiko Narváez.
Conseguido el ascenso a Primera división del Atlético con Luis Aragonés, llegan las convocatorias de la Selección española absoluta y la participación en grandes citas internacionales como la Eurocopa de Portugal y el Mundial de Alemania.
Torres con las categorías inferiores de España
Referente en todas las categorías con la Selección Española desde que David Gordo le hizo debutar en 2001 para ganar el Europeo Sub-16 de Inglaterra con su gol a Francia en la final.
Un año después, Iñaki Sáez le convocaría para ganar el Europeo Sub-19 de 2002 en Noruega, donde marcó el gol decisivo de la final ante Alemania.
El Seleccionador español también le hace debutar en la Absoluta con 19 años, el 06 de septiembre de 2003 en un partido amistoso ante Portugal.
Su primer gol con la Absoluta lo consiguió el 28 de abril de 2004 en un Italia 1-1 España, un partido amistoso preparatorio de la Eurocopa de Portugal 2004.
| Etapa | Logro |
|---|---|
| 2000/01 | Campeón de Europa con la Selección Sub-16 |
| 2002/03 | Campeón de Europa con la Selección Sub-19 |
| 06 de septiembre de 2003 | Debut con la Selección Absoluta |
| 28 de abril de 2004 | Primer gol con la Selección Absoluta |
Los grandes éxitos con España
Entre sus mejores momentos con la Selección destacan, sobre todo, el inolvidable gol en la final a Alemania la final de la Eurocopa de 2008 en Austria-Suiza; y su actuación en la Eurocopa de 2012 en Polonia-Ucrania, donde marcó el tercer gol de la final ante Italia y dio la asistencia a Juan Mata para marcar el definitivo 4-0.
Una carrera de éxitos con España que terminó el 23 de junio de 2014 en el Mundial de Brasil ante Australia con un 0-3, en el que además marcó su último gol.
| Competición | Reconocimiento |
|---|---|
| Eurocopa Austria-Suiza 2008 | Mejor jugador y autor de gol en la final España-Alemania |
| Mundial Sudáfrica 2010 | Campeón del Mundo con la Selección Absoluta |
| Eurocopa Polonia-Ucrania 2012 | Campeón de Europa, máximo goleador y Bota de Oro |
| Copa Confederaciones de Brasil 2013 | Máximo goleador y Bota de Oro |
Datos de Fernando Torres con la Selección Española
| Registro | Dato |
|---|---|
| Partidos | 110 |
| Goles | 38 |
| Titular | 75 |
| Suplente | 35 |
| Ganados | 82 |
| Empatados | 16 |
| Perdidos | 12 |
La etapa internacional: Liverpool, Chelsea y Milan
En julio de 2007 Fernando Torres toma la difícil decisión de fichar por el ‘Spanish Liverpool’ de Rafa Benítez, donde con extraordinaria rapidez se convierte en un referente del fútbol inglés: entre Liverpool y Chelsea llega a marcar 85 goles en 212 partidos de Premier League.
Su explosión se expande a la Selección española, conquistando dos Eurocopas y un Mundial con la generación de oro del fútbol español, además de dos Botas de Oro.
A nivel de clubes también logra la Champions y Europa League, ambas con el Chelsea, al igual que una FA Cup. Cuatro meses en el A.C. Milan cierran este periodo internacional de siete años antes de su regreso a casa: el Atlético de Madrid.

El regreso al Atlético de Madrid
La exitosa etapa internacional toca a su fin con la reincorporación de Fernando al club de su vida: el Atlético de Madrid.
Tras un caluroso recibimiento por parte de club y afición, logra en esta segunda etapa numerosos hitos de goles y partidos jugados que lo sitúan entre las grandes leyendas del club.
También participa en momentos para la historia rojiblanca, como el adiós al Vicente Calderón y la inauguración del Metropolitano, para después hacer realidad su gran sueño desde niño: celebrar un gran título en Neptuno.
El homenaje de toda la familia rojiblanca en una tarde para el recuerdo da paso a su última y enriquecedora etapa deportiva en el fútbol japonés.
El final de su carrera en Japón
Fernando Torres se asienta como referente del Sagan Tosu tras jugar un papel clave para mantener al equipo en la J1-League, donde coincide con sus compañeros de la Selección española Andrés Iniesta y David Villa, jugadores del Vissel Kobe.
Contra ellos y en jornada oficial, Fernando Torres disputa su último partido como profesional y recibe en su despedida los honores unánimes del mundo del fútbol.
A continuación toma posesión de su nuevo cargo como embajador del Sagan Tosu y retoma sus proyectos empresariales y personales.
La transición hacia los banquillos
Fernando toma un nuevo rumbo en su carrera profesional. Sobre el amplio bagaje de toda la experiencia adquirida como jugador, emprende su formación como entrenador a través del curso en la Federación Española de Fútbol y las prácticas en el Atlético de Madrid.
En varias temporadas al frente del Juvenil A rojiblanco logra dos títulos de División de Honor, una histórica clasificación para la Final a Cuatro de la UEFA Youth League y una Copa de Campeones.
Siguiente paso, el banquillo del filial: el Atlético de Madrid B.
Tras retirarse en 2019, el madrileño decidió regresar al Atlético de Madrid, club en el que se formó y en el que acabó convirtiéndose en uno de los grandes ídolos de la afición rojiblanca. Allí comenzó una nueva etapa como entrenador y fue asumiendo responsabilidades hasta hacerse con las riendas del filial, una experiencia que le ha permitido seguir vinculado al deporte.
En 2021 asumió el mando del Juvenil A del Atlético de Madrid y, tras varias temporadas de aprendizaje, en 2024 fue nombrado entrenador del Atlético de Madrid B, cargo que desempeña en la actualidad.
Su contrato se ha ampliadohasta 2027, reflejo de la confianza que la entidad deposita en su capacidad para formar jugadores y transmitir la identidad rojiblanca.
"Estoy en casa y tengo la responsabilidad de seguir aprendiendo cada día", afirmó en una de sus primeras declaraciones como técnico del filial.
El legado de Torres dentro del Atlético
Fernando Torres se convirtió en uno de los símbolos de toda una generación después de triunfar en el Atlético de Madrid, el Liverpool, el Chelsea, el Milan o el Sagan Tosu japonés y de formar parte de la selección española que conquistó dos Eurocopas y un Mundial.
A lo largo de su carrera levantó algunos de los títulos más importantes del fútbol y se ganó el cariño de miles de aficionados, pero hace tiempo que la vida de 'El Niño' tomó un rumbo muy distinto y el balón dejó de ser el único protagonista de su día a día.
Él siempre fue del Atlético de Madrid. Es uno de esos jugadores icónicos que jueguen donde jueguen siempre pertenecen a un club, y eso que él pasó por varios en sus últimos años: Liverpool, Chelsea, Milan y Sagan Tosu, en Japón.
Su historia en Madrid quedó ligada al Atlético desde la infancia, al debut en Segunda División, al ascenso junto a Luis Aragonés y a la identificación con una afición que lo consideró siempre «uno de los nuestros».
La vida después del fútbol
En paralelo a su trayectoria deportiva Torres decidió emprender en el sector del fitness. En 2014 fundó, junto a varios socios, la cadena de gimnasios Nine Fitness, con centros en Madrid, Pinto, Valdebebas, Aranjuez y otros puntos de la Comunidad.
Los primeros años fueron de crecimiento: en 2019 la empresa facturó cerca de 1,9 millones de euros, un 8,7% más que el ejercicio anterior. Sin embargo, los beneficios se redujeron a poco más de 100.000 euros debido al incremento de inversiones y a un aumento del gasto de personal.
La llegada de la pandemia golpeó de lleno a la compañía, que en 2020 sufrió una caída del 43% enla facturación y pérdidas superiores a los 200.000 euros.
Lejos de abandonar el proyecto, Torres decidió apostar fuerte. En los últimos años ha impulsado varias ampliaciones de capital con inyecciones que superan los 750.000 euros, elevando el capital social de la empresa hasta 1,6 millones.
Gracias a esos esfuerzos, en 2024 la compañía volvió a números positivos, con un beneficio cercano a los 9.000 euros y unos ingresos de 1,8 millones.
Aunque modestos, esos resultados reflejan un cambio de tendencia y el inicio de laconsolidación de la cadena.
El modelo de negocio combina gimnasios completos y centros más pequeños bajo el concepto Space by Nine Fitness y él mismo es la imagen con la que han decidido atraer a los clientes, su fotografía es la cara principal de los carteles ycuando uno paga su inscripción, que ronda entre los 65 y los 110 euros mensuales según el plan elegido, sabe que está entrenando en el gimnasio de FernandoTorres.
La familia y la vida privada
Y lejos de focos y máquinas de correr, Torres también tiene mucha vida, aunque siempre ha sido muy discreto en cuanto a su familia y su privacidad se refiere.
En 2002 conoció a Olalla Domínguez durante unas vacaciones en Galicia. Ella tenía 16 años y él 18. Desde entonces se han mantenido inseparables.
La pareja se casóen 2009 en una ceremonia íntima en El Escorial, con apenas dos testigos. Ese mismo año nació su primera hija, Nora.
Posteriormente llegaron Leo en 2010 y Elsa en 2015, completando una familia que ha acompañado al ex futbolista en cada etapa, desde Liverpool hasta Madrid.
Olalla ha optado por un perfil bajo, pero siempre ha sido un apoyo fundamental. De hecho, participa como socia en algunos de los proyectos empresariales del ex delantero.
"La familia es el motor de todo lo que hago", ha dicho Torres subrayando la importancia de ese equilibrio entre su faceta pública y su intimidad.
La pérdida de su padre en abril de 2024 supuso un duro golpe para el entrenador. "Él fue quien me llevó de la mano al fútbol y quien siempre me apoyó en cada decisión", confesó.
La actividad empresarial
Sin embargo, Torres ha ido ampliando las inversiones que comenzó durante su etapa como futbolista y ha terminado construyendo un patrimonio repartido entre distintos sectores, desde el deporte hasta el mercado inmobiliario, pasando por la hostelería y la sanidad.
A través de la sociedad Fernando 9 Torres S. L., 'El Niño' también ha desarrollado una importante actividad inmobiliaria centrada en algunas de las zonas con mayor poder adquisitivo del oeste de Madrid, especialmente en municipios como Majadahonda, Pozuelo de Alarcón y Villanueva de la Cañada.
En estas localidades cuenta con viviendas, parcelas y locales comerciales, una estrategia con la que busca combinar la estabilidad del mercado inmobiliario con la revalorización de los activos a largo plazo.
Entre todas las zonas destaca La Finca, la exclusiva urbanización situada en Pozuelo en la que residen varios empresarios, artistas y deportistas de élite.
Además de estas inversiones, Fernando Torres, que ahora tiene 42 años, también ha decidido diversificar su actividad con proyectos relacionados con la hostelería, el ocio y el cuidado de la salud.
Entre ellos se encuentra su participación en distintos establecimientos y en una clínica podológica ubicada en Madrid.
El presente de Fernando Torres
Hoy, Fernando Torres combina tres papeles exigentes: el de entrenador del filialrojiblanco, el de empresario en el sector del fitness y el de padre de familia.
Suvida se organiza en torno a esos ejes, con la disciplina que le caracterizó en los terrenos de juego. En el Atlético B se enfrenta al reto de moldear a jóvenes futbolistas que sueñan con llegar al primer equipo.
Su objetivo es inculcar no solo técnica, sino también valores como el esfuerzo, la humildad y la pertenencia al club.
Al mismo tiempo, trabaja para que Nine Fitness se consolide en un mercado saturado, donde la diferenciación y la calidad del servicio son esenciales.
A diferencia de otros exfutbolistas, Torres no ha buscado la exposición mediática permanente. Prefiere un segundo plano, centrado en el trabajo diario.
Esa discreción, sin embargo, no le resta admiración entre los aficionados, que lo siguen viendo como un símbolo del Atlético y de la selección española.
De joven prodigio a campeón del mundo, de goleador temido a empresario que arriesga su patrimonio y a entrenador que construye futuro: Torres ha sabido reinventarse sin renunciar a sus raíces.
El niño ya no es un chaval, pero conserva intacto el espíritu de superación que lo llevó a lo más alto. Y ahora, desde los banquillos y los gimnasios, demuestra que la vida después del fútbol también puede estar llena de goles.