Cómo mejorar la velocidad en baloncesto: fuerza, técnica, reacción y desplazamiento

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En baloncesto, la velocidad es la capacidad que permite realizar una acción en el menor tiempo posible. No se trata de una cualidad independiente: está condicionada por la fuerza, la resistencia, la flexibilidad, la técnica, la coordinación y la toma de decisiones.

Por eso, resulta inútil trabajar única y exclusivamente la velocidad sin realizar paralelamente un trabajo de fuerza, resistencia y flexibilidad. En un deporte dinámico como el baloncesto, el jugador debe alternar rápidamente entre el sprint, el trote, el salto, las frenadas, los giros y los desplazamientos laterales, manteniendo el control técnico de cada acción.

Qué significa realmente la velocidad en baloncesto

La velocidad no existe como capacidad física aislada, dado que no es más que la relación entre la producción de fuerza y el tiempo, por lo que es un conjunto de cualidades físicas.

Debemos considerar la velocidad como la capacidad que hace que el jugador pueda realizar una acción, sea del tipo que sea, en el menor tiempo posible.

La velocidad gestual viene determinada por la rapidez con la que ejecuto un movimiento, ya sea genérico, como los apoyos de carrera, o específico, como un cambio de mano.

Cuanto menos tiempo necesitemos invertir en la realización de un gesto técnico concreto, más rendimiento podremos obtener del mismo.

En baloncesto, como en otros deportes colectivos, al hablar de “máxima velocidad” siempre hablaremos de “velocidad óptima”. No se trata de correr como en una prueba de 100 metros, porque las dimensiones de la pista, las reglas, los rivales y la presencia del balón condicionan constantemente la acción.

Hablar de velocidad es hablar de la relación del jugador con el tiempo y con el espacio, dos aspectos claves en el baloncesto.

En algunas ocasiones hay que acelerar, en otras frenar, en otras cambiar de dirección, y en otras temporizar o parar el juego. En cualquier caso, hablar de velocidad en baloncesto es hablar de gestionar de una manera inteligente la velocidad.

Velocidad, explosividad y potencia muscular

¿Es lo mismo velocidad que explosividad en el basket? No. La explosividad es la capacidad de aplicar mucha fuerza en muy poco tiempo, como en un salto o en una salida.

La velocidad es una forma de expresar fuerza: fuerza rápida o fuerza explosiva.

Debemos considerar la fuerza explosiva, más específicamente la potencia muscular, como contenido de trabajo fundamental en el desarrollo de la velocidad.

La potencia se expresa mediante la relación entre fuerza y velocidad: potencia = F. x V.

En definitiva, este contenido no es más que la velocidad de impulsión, relacionada con la fuerza rápida y la fuerza elástico-explosiva.

Existen varios factores determinantes de la velocidad cuya mejora lleva asociada, por norma general, una mejora de esta capacidad: la fuerza, la resistencia y la técnica.

  • Fuerza: influyen la longitud y resistencia de las fibras, la tonicidad muscular, la viscosidad muscular, la masa muscular y la estructura de las fibras.
  • Resistencia: condiciona la posibilidad de encadenar movimientos ejecutados a gran velocidad sin una reducción del rendimiento.
  • Técnica: influye en la velocidad en relación con la eficiencia del patrón de movimiento.

La velocidad dentro de la lógica del baloncesto

El baloncesto es un deporte de colaboración-oposición en el que se suceden acciones de ataque y defensa, donde reina la incertidumbre.

Según diversos estudios, en un partido de baloncesto se dan unas 1000 acciones diferentes y cambiamos de gesto, como salto, sprint, pasos laterales, frenadas o giros, cada 2-3 segundos.

Las acciones de máxima intensidad tienen una duración de 2 a 5 segundos. Las relaciones entre tiempo de trabajo y recuperación se alternan con una proporción 1:1, por ejemplo, 15 segundos de trabajo y 15 segundos de recuperación.

Elemento del juegoReferencia
Acciones diferentes durante un partidoUnas 1000
Cambio de gestoCada 2-3 s
Acciones de máxima intensidad2” a 5”
Relación trabajo-recuperación15” de trabajo-15” de recuperación
Desplazamientos específicos de velocidadAcciones no superiores a 15 m

Este contexto explica por qué la velocidad del jugador no puede entrenarse únicamente mediante carreras lineales. El jugador debe acelerar, detenerse, cambiar de dirección, reaccionar ante estímulos, proteger el balón, superar a un defensor, ocupar un espacio y finalizar la acción.

La característica más esencial de cualquier jugador de baloncesto puede ser la agilidad. Se refiere a la capacidad de alternar entre diferentes velocidades y movimientos para burlar a los oponentes y realizar un tiro en dirección al aro.

Velocidad individual y velocidad colectiva

La velocidad de las acciones individuales está bajo el contexto del “timing” del equipo. Hablar del tiempo del equipo no es más que hablar de la velocidad del equipo.

En las tareas orientadas hacia la mejora de la jugadora se presta atención en la optimización de la persona. Se focaliza la atención en la calidad de ejecución técnica, la eficiencia de los movimientos y la velocidad de ejecución en las acciones técnicas.

En las tareas orientadas hacia la mejora de los equipos se presta atención en la optimización de la interacción de los jugadores y las jugadoras.

Hablar de máxima calidad significa sincronizar en el mismo espacio y en el mismo tiempo la intervención de los jugadores dentro de una organización colectiva.

Incluso hay personas que manifiestan poca velocidad individual, o la han ido perdiendo con una edad elevada, pero son capaces de hacer jugar rápido al equipo. Eso es increíblemente positivo, porque lo que realmente importa en baloncesto es que el equipo juegue rápido más que los jugadores sean rápidos individualmente.

La velocidad colectiva también aparece en la ocupación de los espacios, la velocidad de los pases, la sincronización de los movimientos y la capacidad para ejecutar los sistemas de juego en el momento adecuado.

Alta velocidad no significa precipitación

Cuando quieres aumentar la velocidad en los entrenamientos, la gente se confunde y entonces ejecuta mal las técnicas, toma malas decisiones, comete errores de imprecisión y precipitación.

Ejecutar a alta velocidad no es lo mismo que ejecutar “de prisa”. El concepto “ir de prisa” va asociado a algo que debe ser realizado con urgencia, incluso con precipitación.

Al hablar de la gestión inteligente de la velocidad tenemos que hablar de la pausa. Cuando enseñamos a acelerar también debemos enseñar a frenar desde todas las perspectivas: física, técnica y decisional.

Cuando el juego está alborotado y excesivamente descontrolado, el entrenador pide pausa para mejorar el control. Para mandar un sistema de juego, en ocasiones frenamos la velocidad momentáneamente para ordenar al equipo y después iniciamos la situación de juego correspondiente.

En algunas ocasiones, bajamos la velocidad para poner el foco en un aspecto concreto. Eso, sin duda, es bueno. El problema aparece cuando la calidad del trabajo no es la que el entrenador desea porque esa velocidad es menor a la que exige la competición.

Si al entrenar para la mejora de la jugadora entrenamos lento sistemáticamente, nuestros movimientos se acabarán enlenteciendo, nuestro sistema nervioso central se enlentecerá y nuestros procesos de toma de decisiones también.

Si al entrenar para la mejora del equipo entrenamos lento y repetimos demasiadas veces la lentitud, nos convertiremos en un equipo lento.

La importancia de la calidad de ejecución

La dosificación del trabajo debe realizarse en función de la calidad con la que los jugadores son capaces de ejecutar las tareas y de la capacidad que tienen de repetirlas.

En este contexto, hablar de gestión óptima de fuerza no es más que hablar de eficiencia técnica. Técnica, fuerza aplicada y calidad de movimiento pueden ser interpretados como sinónimos.

En este tipo de entrenamientos deberemos cada vez ser más eficientes en el movimiento y, en muchos casos, ser capaces de reducir el tiempo de ejecución: tirar más rápido manteniendo el nivel de precisión, aumentar la velocidad en un gesto técnico para sacar una ventaja sobre un adversario, aumentar la velocidad en el spot-up, realizar un step back o alcanzar una altura de vuelo importante en una bandeja.

El tiempo está al servicio de la calidad. Lo que manda en un ejercicio no es hacerlo durante un tiempo predeterminado, sino hacerlo bien durante el tiempo que las jugadoras o jugadores puedan.

Por tanto, no deberíamos repetir excesivamente acciones de baja calidad, de baja velocidad o de baja producción de fuerza aplicada, que es lo mismo.

A medida que los jugadores progresan en su nivel, el tiempo de decisión y de ejecución se reduce. Por tanto, como hay menos tiempo para lanzar, hay que aumentar la velocidad y eso supone, al principio, una pérdida de rendimiento. Es decir, suelen bajar los porcentajes de lanzamiento.

Cómo organizar el entrenamiento de velocidad

En el planteamiento de ejercicios para trabajar la velocidad u otro tipo de capacidad u objetivo, se plantean dos diferentes tipos de trabajos. Estas actividades, en función del periodo de temporada en que nos encontremos, serán de un modo u otro.

La diferenciación entre ejercicios de velocidad de pies y de desplazamiento será muy difícil, sobre todo cuando planteemos trabajos simulando el contexto, ya que en acción real de juego muy pocas veces se dan de manera aislada. Normalmente, una acción rápida de pies va seguida de un desplazamiento y viceversa.

El trabajo de velocidad debe realizarse siempre antes del trabajo principal de la sesión, después del calentamiento.

Medios básicos de trabajo

A través de estas tareas se busca desarrollar los diferentes componentes de la velocidad de desplazamiento que posteriormente serán requeridos en competición.

Este tipo de actividades se planteará sin oponente y se diseñará de manera muy específica para conseguir un aspecto concreto propio de ese contenido de trabajo: reacción, impulso o aceleración.

Los medios básicos permiten construir un amplio repertorio motriz y mejorar elementos como la postura, la técnica de carrera, la frecuencia de apoyos, la aceleración y la capacidad de impulsión.

Medios específicos de trabajo

En este caso, el diseño del trabajo se realiza teniendo en cuenta acciones propias del contexto real de juego: habrá balón y habrá oponente.

Desde este punto de vista, este tipo de trabajo es el mejor medio para conseguir incrementar el rendimiento de la propia velocidad, ya sea de pies o de desplazamiento.

La progresión adecuada consiste en ir de lo más general a lo más específico con el objetivo de mejorar la velocidad de desplazamiento de los jugadores.

Velocidad según el periodo de la temporada

Pretemporada

En pretemporada se parte de medios básicos buscando ampliar los recursos motrices y desarrollar los elementos propios de la velocidad, como aceleración, impulso y técnica.

Posteriormente, con o sin balón, se buscan acciones propias de la competición.

La teoría dice que el trabajo de fuerza en pretemporada debe evolucionar desde acciones excéntricas, isométricas y concéntricas hacia acciones pliométricas y acciones estético-dinámicas.

Durante la temporada

En temporada se deja de lado el trabajo básico y se centra el entrenamiento en el trabajo específico, reduciendo el volumen y buscando intensidad.

El objetivo es conseguir calidad en la acción.

A lo largo de la temporada se afina la velocidad a través del trabajo de pliometría, multisaltos y acciones cortas de aceleración.

Periodos largos de descanso

Cuando aparece un periodo largo de descanso dentro de la temporada, como Navidad, se pueden aplicar cargas básicas para volver a conseguir un pico de forma al comienzo del siguiente periodo.

En ese caso sí se hace incidencia en el volumen para recuperar progresivamente las capacidades necesarias.

Fuerza y pliometría para mejorar la velocidad

Es importantísimo llevar un adecuado trabajo de fuerza paralelo al objetivo de la velocidad.

Un buen elemento que debe ser trabajado tanto en temporada como en pretemporada son los multisaltos o acciones pliométricas.

Todo el trabajo de mejora de la fuerza explosiva puede considerarse pliometría, ya que supone acciones excéntrico-concéntricas.

Sobre este conjunto de ejercicios, el entrenador, junto con el preparador físico, puede diseñar ejercicios pliométricos específicos de acciones concretas del baloncesto.

El preparador físico debe ser capaz de saber aplicar qué tipo de trabajo conviene realizar en cada momento de la temporada.

Ejercicios de fuerza

Como jugador de baloncesto, puedes desarrollar la cantidad necesaria de fuerza corporal mediante el entrenamiento con pesas.

  • Levantamiento de peso muerto con barra trampa: este ejercicio trabaja los isquiotibiales y los glúteos, músculos importantes para ser más rápido y fuerte en la cancha.
  • Push press: implica realizar un press por encima de la cabeza y hace que las piernas se muevan en cierta medida; entrena los tríceps, los hombros y el tronco.
  • Sentadillas: fortalecen los cuádriceps y también pueden trabajar los isquiotibiales y los glúteos si se realizan con mayor profundidad.

Ejercicios pliométricos

  • Salto de caída: permite transformar la energía elástica almacenada en el cuerpo en energía cinética.
  • Saltos de choque: ayudan a almacenar energía durante la fase descendente y consisten en saltar desde una superficie alta a otra más baja.
  • Multisaltos: desarrollan la capacidad de impulsión y la coordinación aplicada a los desplazamientos.
  • Acciones pliométricas verticales: permiten incidir en la capacidad de salto y en la producción rápida de fuerza.

Velocidad de reacción

La velocidad de reacción consiste en responder lo más rápidamente posible ante un estímulo visual, auditivo o táctil.

Con este tipo de trabajo, en el que hacemos que el jugador salga ante un estímulo concreto, formamos la acción de desplazamiento.

Para la velocidad de reacción, se pueden realizar entre 4 y 8 ejercicios de entre 6 y 10 repeticiones, con descansos de entre 2 y 3 minutos.

Ejercicios de reacción

  1. Con una pelota de tenis, lanzar la pelota y ejecutar un determinado cambio de mano tantas veces como sea posible.
  2. Por parejas, un compañero sostiene dos pelotas de tenis con los brazos extendidos y el jugador coloca sus manos sobre las del compañero.
  3. Colocar tres conos y situar al entrenador en una posición visible; el entrenador levanta la mano derecha o izquierda y los jugadores reaccionan para tocar el cono del lado indicado.
  4. Colocar dos filas enfrentadas en el centro del campo, una con balón y otra sin balón; ambas salen a la vez hacia un punto de encuentro y no pueden abandonar la línea del centro del campo hasta que el jugador con balón rompa hacia uno de los dos aros.
  5. Realizar un zigzag rodeando los conos y luchar por un solo balón.
  6. El jugador sale desde distintas posiciones estáticas y comienza la acción de desplazamiento ante una señal.
  7. Repetir el ejercicio anterior introduciendo un desequilibrio previo.

Velocidad de pies

En la propuesta de ejercicios para mejorar la velocidad de pies se engloban diferentes aspectos de esta manifestación: ejercicios para mejorar la frecuencia, ejercicios para trabajar conjuntamente frecuencia y coordinación y ejercicios que finalmente se unen a las acciones técnicas individuales.

Los tiempos de los ejercicios han de ser cortos.

Frecuencia y coordinación

  1. Sobre una línea, alternar la siguiente frecuencia: derecha adelante, izquierda adelante, derecha atrás e izquierda atrás.
  2. Cuando el jugador adquiere el ritmo, pedirle que aplique la mayor frecuencia posible de trabajo.
  3. Introducir el balón y realizar botes cambiando cada “x” segundos el balón de mano.
  4. Con una pelota de tenis, soltarla y realizar un cambio de mano una sola vez; la clave está en conseguir el éxito soltando la pelota de tenis a la menor altura posible.
  5. Realizar un zigzag tocando el cono con la mano exterior.
  6. Utilizar picas o cuerdas para marcar tramos de frecuencia que se variarán en función de las necesidades.
  7. Conforme se vaya adquiriendo el control de estas acciones, introducir un balón, primero con uno y luego con dos.

Un buen trabajo para mejorar la acción de pies consiste en facilitar la acción utilizando pendientes descendentes.

Este trabajo también se debe plantear de manera dificultada, hacia arriba, para provocar un aumento de la carga y dificultar la acción.

Las posibilidades de frecuencia son infinitas y dependen de la imaginación de cada entrenador. Todas estas acciones se pueden combinar con aceleraciones.

Por ejemplo, tras realizar la frecuencia, el entrenador dice derecha, izquierda o adelante y el jugador debe salir; también se puede situar al entrenador detrás del jugador y lanzar un balón que este deberá buscar lo más rápido posible.

Escalera de velocidad y acciones técnicas

  1. Con escaleras de velocidad, realizar carreras para coger pelotas de la mano del entrenador y anotar.
  2. Combinar ejercicios de frecuencia con botes y cambios de mano.
  3. Realizar una frecuencia rápida y salir hacia el lado elegido lo más rápido posible buscando el aro.
  4. Finalizar la secuencia con una entrada a canasta o un tiro en suspensión.

Velocidad de desplazamiento

La velocidad de desplazamiento debe entrenarse mediante acciones breves y específicas. En competición rara vez se dan acciones superiores a 15 metros, por lo que los desplazamientos específicos no deben superar normalmente esa distancia.

Salidas y aceleraciones

  1. Desde diferentes posiciones estáticas, hacer que el jugador comience la acción de desplazamiento.
  2. Realizar la misma acción después de un desequilibrio previo.
  3. Recorrer trayectorias con cambios de dirección.
  4. Salir ante un estímulo visual, auditivo o relacionado con el movimiento del balón.
  5. Realizar una salida de contraataque sin botar.

En las salidas de contraataque sin botar, se puede organizar un 2 x 2 continuo de lado a lado del campo sin botar, acabando con una acción de canasta.

También se puede marcar en el terreno de juego el desplazamiento que debe realizar el jugador siguiendo una de las jugadas propias del equipo.

El objetivo del trabajo es realizar esa acción al máximo de sus posibilidades.

Cambios de dirección

Si alguien preguntara cuál es la forma más rápida de llegar del punto A al punto B, la respuesta sería correr en línea recta y tan rápido como sea posible.

Pero este no suele ser el caso en baloncesto: el jugador tendrá que tomar varias curvas para eludir a los jugadores y llegar al punto deseado.

  • Recorridos de cambios de dirección: realizar aceleraciones y frenadas en trayectorias previamente definidas.
  • 2-4-6 Shuffle con bastón: perfeccionar la mecánica de aceleración y desaceleración.
  • Salto lateral con una sola pierna y retención: desarrollar el control lateral y la potencia de las piernas.
  • Zigzag y perseguir: un jugador realiza un zigzag con balón y un compañero sale inmediatamente a perseguirlo con la intención de taponarle.

Cuanto más cerca estén los conos, más incidencia habrá sobre el movimiento rápido de pies; cuanto más separados estén, mayor incidencia habrá sobre el desplazamiento.

Ejercicios de velocidad con balón

El bote de velocidad es el recurso técnico que permite recorrer la pista en el menor tiempo posible manteniendo el control del balón.

Qué es el bote de velocidad

Es un tipo de bote alto y adelantado que se utiliza en situaciones de campo abierto, generalmente en contraataques donde no hay un defensor cercano que pueda meter la mano.

Claves mecánicas del bote de velocidad

El balón debe empujarse hacia delante, no botarse únicamente hacia abajo.

A diferencia del bote de protección, que se realiza bajo la rodilla, en el bote de velocidad el balón debe subir hasta la altura de la cadera o el pecho para permitir una zancada de carrera fluida.

La acción debe coordinar el avance del cuerpo, la longitud de la zancada, el control del balón y la percepción del espacio disponible.

Ejercicios con balón y estímulos

  1. Introducir el balón como elemento de juego en las salidas de desplazamiento.
  2. Coger el balón del compañero sin que caiga al suelo, variando las posiciones de salida y de envío.
  3. Lanzar el balón a la derecha o a la izquierda para que el jugador arranque hacia el lado correspondiente.
  4. Situarse de espaldas al compañero y tratar de recepcionar el balón que lanza por encima.
  5. Realizar un sprint a cancha completa mezclando crossovers, giros y vacilaciones antes de finalizar con una bandeja o un tiro en suspensión.

Velocidad de pies aplicada al uno contra uno

  1. Realizar un 1 x 1, con un jugador con balón y otro defensor pasivo sobre una canasta.
  2. El objetivo no es defender, sino superar al defensor mediante frecuencia y cambio de ritmo.
  3. En un 1 x 1, cuando el defensor indique la acción mediante una palmada, el jugador con balón realiza una frecuencia rápida y sale hacia el lado que quiera lo más rápido posible buscando el aro.
  4. Por parejas, un jugador sube el balón hasta el medio campo y allí actúa en función del movimiento del defensor.
  5. Si el defensor mueve el pie hacia la derecha, el atacante dribla por la izquierda y viceversa.
  6. Realizar un 1 x 1 con dos conos a modo de puerta; se juega al mismo aro y se puede ordenar que el defensor toque el cono contrario o el mismo cono en función del nivel de los jugadores.
  7. En la competición flash, los jugadores deben realizar un cambio concreto antes de poder ir a tirar.

Ejercicios de velocidad gestual

La velocidad gestual es cada vez más importante en el baloncesto, porque permite reducir el tiempo necesario para realizar un gesto técnico y obtener ventaja sobre el adversario.

El objetivo es desarrollar la rapidez de los movimientos sin perder precisión, coordinación, control postural ni capacidad de decisión.

Cambios de mano y control del balón

  1. Con una pelota de tenis, lanzar la pelota y ejecutar un determinado cambio de mano tantas veces como sea posible.
  2. Soltar la pelota de tenis y realizar un único cambio de mano, intentando tener éxito a la menor altura posible.
  3. Realizar un zigzag tocando el cono con la mano exterior.
  4. Ejecutar un cambio de mano concreto antes de poder ir a tirar.
  5. Combinar el bote de velocidad con crossovers, giros y vacilaciones.

Reacción y finalización

  1. Con escaleras de velocidad, correr para coger pelotas de la mano del entrenador y anotar.
  2. Realizar tres desplazamientos defensivos y romper al aro.
  3. El ejecutante recibe del pasador y finaliza en entrada a canasta.
  4. Después de la finalización, olvidar el rebote y realizar una salida hacia el cono para recibir de otro pasador.
  5. En finalizaciones interiores, el jugador con balón realiza un gesto concreto, por ejemplo un bloqueo directo, y después arranca el jugador interior.
  6. El defensor debe tocar al jugador con balón antes de poder ir a defender al jugador interior.
  7. El jugador con balón no puede pasar hasta que no es tocado.

Ejercicios específicos de competición

Los medios específicos deben reproducir las demandas del juego: balón, oposición, incertidumbre, toma de decisiones y finalización.

  1. Por grupos de tres jugadores, a la señal, salir desde la línea de fondo en busca del balón situado en cancha contraria a tres cuartos.
  2. Sobre un circuito de cambio de dirección, salir al 105% y, tras acabar el circuito, recibir el balón y entrar a canasta.
  3. Realizar un zigzag y luchar por un solo balón.
  4. Jugar un 1 x 1 con dos conos como puerta y reaccionar al comportamiento del defensor.
  5. Realizar salidas de contraataque sin botar en un 2 x 2 continuo de lado a lado del campo, terminando con una acción de canasta.
  6. Marcar en el terreno de juego el desplazamiento correspondiente a una jugada del equipo y ejecutarlo al máximo de las posibilidades.

Descansos, volumen e intensidad

El entrenador y el preparador físico deben tener en cuenta que, en función del tiempo de descanso que se deja, se incide sobre un parámetro fisiológico u otro.

Si se quiere trabajar velocidad de desplazamiento y calidad, se debe descansar teniendo en cuenta la recuperación propia de este trabajo.

Si no se deja descansar lo suficiente, el ejercicio puede convertirse en un trabajo orientado a la capacidad de recuperación ante esfuerzos intermitentes, es decir, a la resistencia propia de los deportes colectivos.

El volumen puede cuantificarse de diferentes maneras:

  • En tiempo, mediante minutos u horas.
  • En número de repeticiones realizadas, como 1000 lanzamientos a canasta o 300 saltos.
  • En kilometraje realizado durante un entrenamiento o partido.
  • En tiempo total de sesión o tiempo de cada ejercicio.
  • En número total de lanzamientos, saltos y acciones específicas.

Una de las variables con las que se puede medir la intensidad de las tareas es la velocidad de ejecución con la que cada jugadora ejecuta dicha tarea.

En la actualidad existen instrumentos como GPS, acelerómetros y pulsómetros que proporcionan información sobre la carga de entrenamiento y su posible efecto sobre los deportistas.

Sin embargo, incluso sin estos recursos, el entrenador necesita saber si el equipo está mejorando, manteniéndose o empeorando.

La carga debe ajustarse a la calidad de ejecución. El preparador debe hacer que el jugador descanse del primer periodo de competición, pero también debe conseguir que adquiera un nivel alto para afrontar la siguiente parte de la temporada.

Velocidad, anticipación y toma de decisiones

La velocidad puede evolucionar con los años. Hay jugadoras y jugadores que, gracias a su experiencia, mejoran su velocidad cognitiva, es decir, la lectura y la toma de decisiones, porque mejoran su anticipación.

La anticipación es una variable clave de la relación con el tiempo que debe gestionar el jugador de baloncesto.

La velocidad no depende únicamente de correr o mover las manos rápidamente. También depende de percibir antes, decidir antes y comenzar la acción en el momento adecuado.

Un jugador que interpreta antes una situación puede parecer más rápido aunque su velocidad física individual no sea la mayor.

Prevención de lesiones y control del movimiento

El control total sobre la ejecución de todas las habilidades necesarias durante el desarrollo del juego ayuda principalmente a la prevención de lesiones.

El jugador debe moverse con agilidad, responder rápidamente a los intentos de los adversarios por hacerse con el balón y poseer una gran cantidad de fuerza corporal.

Todos estos atributos están ligados a un entrenamiento riguroso y a la perfección de la técnica.

La técnica eficiente permite aplicar fuerza en la dirección adecuada, frenar con mayor control, cambiar de dirección con menor pérdida de equilibrio y ejecutar acciones rápidas sin comprometer la estabilidad.

Errores frecuentes al entrenar la velocidad

  • Trabajar la velocidad de forma aislada y descuidar la fuerza, la resistencia o la flexibilidad.
  • Confundir velocidad con precipitación.
  • Repetir acciones cuando la calidad técnica ya se ha reducido.
  • Utilizar únicamente carreras lineales sin oposición ni balón.
  • Mantener demasiado volumen durante la temporada cuando el objetivo debería ser la intensidad y la calidad.
  • No adaptar las distancias a las demandas reales del baloncesto.
  • Ignorar la necesidad de frenar, pausar y cambiar de dirección.
  • Aplicar el mismo tipo de carga en todos los momentos de la temporada.
  • No controlar el descanso entre repeticiones.
  • Entrenar la velocidad sin relacionarla con la toma de decisiones.

Progresión práctica para mejorar la velocidad

  1. Desarrollar los recursos motrices generales y la técnica básica.
  2. Mejorar la fuerza aplicada y la capacidad de impulsión.
  3. Trabajar la frecuencia de pies y la coordinación.
  4. Introducir aceleraciones y frenadas.
  5. Incorporar cambios de dirección.
  6. Añadir estímulos visuales, auditivos y táctiles.
  7. Introducir el balón.
  8. Incluir oposición pasiva.
  9. Progresar hacia el 1 x 1 y las finalizaciones.
  10. Integrar las acciones en situaciones específicas de competición.
  11. Regular el volumen, la intensidad y los descansos según la calidad de ejecución.

Las posibilidades de este tipo de ejercicios son infinitas y el entrenador o preparador físico debe ser creativo para dar variedad a las acciones, un elemento fundamental para no caer en la monotonía del entrenamiento.

Todos los ejemplos expuestos son una muestra de los diferentes trabajos que se pueden plantear para mejorar la velocidad. Lo que el preparador debe tener claro y saber aplicar a la perfección son las cargas y la intensidad de cada ejercicio.

Ejercicios de velocidad para baloncesto

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