La etapa de los primeros pasos es uno de los momentos más emocionantes y esperados tanto para los padres como para los bebés. Es el inicio de una nueva fase en el desarrollo de tu pequeño, donde empezará a ganar independencia y explorar el mundo desde una nueva perspectiva: de pie y en movimiento.
Aprender a caminar es un hito fundamental en el desarrollo y el crecimiento de los hijos. El niño se prepara para andar semanas antes de dar su primer paso sin ayuda de muebles o de la mano de sus padres. El proceso es complejo para el niño y apasionante para sus progenitores.
¿Cuándo empieza a caminar un bebé?
No hay una respuesta única a la pregunta de cuándo comenzará tu bebé a dar sus primeros pasos. Cada niño tiene su propio ritmo de desarrollo, pero generalmente, los bebés comienzan a caminar entre los 9 y 18 meses.
Durante los dos primeros años de vida, tu guagua crece a gran velocidad. A veces parece que aprende algo nuevo cada día. Dentro de este proceso de desarrollo, los primeros pasos de tu bebé son un hito lleno de simbolismo y emoción.
Cada guagua tiene su propio ritmo de desarrollo y aprender a caminar depende de diversos factores, como la genética o la curiosidad que sienta tu pequeño por explorar. De ahí que no exista una edad exacta para dar los primeros pasos.
Cada niño tiene su propio ritmo de aprendizaje. Unos empiezan temprano y otros se lanzan a la aventura un poco más tarde. En ocasiones esas fases pueden solaparse y en otras el pequeño salta de una a otra con rapidez.
Ten en cuenta que las edades que aquí se indican son aproximadas. Y es que cada guagua se desarrolla a su propio ritmo y aprende de forma única.
Las etapas antes de caminar
El proceso para caminar comienza mucho antes de los primeros pasos del bebé. Este camino pasa por diversas etapas clave que ayudan a que tu guagua fortalezca sus músculos, desarrolle su coordinación y gane la confianza que necesita para caminar.
Las principales etapas por las que pasa un niño para aprender a caminar son la reptación, el gateo, la marcha asistida y la marcha independiente.
Rodar: entre los 4 y 6 meses
Alrededor de los 4 meses, tu bebé comienza a girar sobre sí mismo, es decir, puede pasar de estar boca abajo a boca arriba y viceversa.
Sentarse: alrededor de los 6 meses
En esta etapa, los bebés logran sentarse sin apoyo, ganando mayor estabilidad y control sobre su postura.
La reptación
La primera señal de que el niño se prepara para aprender a caminar es la capacidad de permanecer estirado boca abajo.
Atrás quedan los juegos con las extremidades al aire y la nuca en el suelo, los músculos de sus piernas y espalda han ganado la fuerza suficiente como para mantenerse boca abajo durante varios minutos seguidos.
Justo después de adoptar esta posición, el bebé querrá empezar a desplazarse. Levantará suavemente las manos y con la ayuda de sus pies logrará moverse por el suelo o la alfombra. Descubre que la coordinación de brazos y piernas le permite realizar más movimientos de los que ejercía estando solamente boca arriba.
Gatear: entre los 6 y 9 meses
El gateo, además de ayudar en el desarrollo de la coordinación de brazos y piernas, estimula la percepción espacial y la habilidad para esquivar obstáculos.
El niño entra en la fase de gateo cuando aprende a levantar la barriga del suelo y a coordinar sus movimientos con mayor velocidad alternando mano y rodilla contrarias.
Adoptar esta posición requiere tensión en los abdominales y los glúteos. Durante un tiempo intercambiará la postura de gateo con la de reptación, hasta que sus músculos ganen la fuerza necesaria para impulsarse y desplazarse.
Existen diferentes estilos de gateo y todos se consideran normales: el gateo estándar, de oso, de arrastre, de glúteos y de remo. Un mismo niño puede adoptar una sola postura de gateo o desarrollar diferentes formas antes de iniciar la marcha bípeda. Esta diversidad depende de la edad, la maduración neuronal, las dimensiones corporales o del desarrollo músculo esquelético.
Sin embargo, es importante recordar que no todas las guaguas pasan por esta fase, y esto no supone ningún problema. Algunas se saltan el gateo y caminan directamente, sin que esto afecte a su desarrollo ni sea motivo de preocupación. Y es que cada bebé vive este proceso de manera única.
Aunque tradicionalmente se ha venido diciendo que gatear retrasa el inicio de la marcha, Moya explica que evitar el gateo nos puede traer problemas. Este es un proceso natural que el bebé realiza para poder desplazarse por el suelo y que sirve para que los músculos vayan cogiendo fuerza.
Levantarse con apoyo: alrededor de los 9 meses
Tu guagua busca apoyo en muebles para ponerse de pie. Al principio, es probable que practique a levantarse y se vuelva a sentar rápido. Poco a poco, ganará confianza y permanecerá más tiempo de pie.
Alrededor de los 9 a 12 meses, muchos bebés empiezan a levantarse apoyándose en muebles o en los padres.
Ese aumento del radio de visión acrecienta sus necesidades de aventura. Pronto empezará a levantar las manos y buscará sujetarse en muebles un poco más altos para ponerse en pie.
La marcha asistida
El gateo fortalece los brazos y las piernas del niño hasta tal punto que en poco tiempo será capaz de permanecer sentado.
En ese momento, el niño ya es capaz de plantar los pies e impulsarse por sí mismo con la ayuda de una superficie vertical: realizar este paso implica una gran potencia muscular y una buena dosis de equilibrio.
La marcha asistida es la etapa en la que el bebé es capaz de desplazarse apoyándose en las manos de un adulto, sillas, sofás u otros muebles. El niño está aprendiendo a caminar con más autonomía, gracias a su propia iniciativa e interés por descubrir su entorno.
Los bebés suelen empezar a desplazarse de lado, usando los muebles como soporte.
Los primeros pasos independientes: entre los 12 y 18 meses
Cuando se sienta seguro estando de pie, tarde o temprano, tu bebé querrá empezar a moverse más e intentará dar sus primeros pasos. Al principio serán pocos y tambaleantes, y lo más seguro es que termine sentadito en el piso.
El paso de la marcha asistida a la marcha independiente es para el niño un salto al vacío. Necesita asegurarse de que puede hacerlo por sí mismo y lo hará poco a poco, intentándolo primero en distancias cortas entre muebles, para después experimentar con trechos más largos.
Los primeros días que la criatura quiere caminar sola busca soluciones porque sabe que su equilibrio es precario. Da pasitos muy cortos y al hacerlo separa mucho las piernas, más de lo normal, por eso su andar parece mecánico.
Poco a poco irá mejorando la técnica y aprenderá a controlar la trayectoria además de la estabilidad, pues irá juntando las piernas en cada paso, y aprenderá a agacharse y pasar de estar de pie a sentado.
Finalmente, llega el momento en que el bebé se atreve a soltar las manos y dar esos ansiados primeros pasos sin ayuda.

Las caídas y los tropiezos son normales
El proceso de dar los primeros pasos es emocionante, pero también puede generar inseguridad en los bebés.
En las primeras semanas, el niño se caerá constantemente. Es absolutamente normal. Incluso cuando lleve meses caminando tropezará consigo mismo de forma natural en situaciones muy particulares, como cuando intente cambiar bruscamente de dirección o quiera corregir una trayectoria dando marcha atrás.
Es normal que haya caídas y tropiezos en el camino, ya que el equilibrio y la coordinación aún están en desarrollo.
Con la práctica aumentará su habilidad, y a los cuatro o cinco meses de haber aprendido a andar, el retoño alargará los pasos, elevará la velocidad, juntará las piernas y disminuirá el tiempo de apoyo entre cada zancada.
Cómo ayudar al bebé a dar sus primeros pasos
Los niños que aprenden a caminar necesitan confianza y seguridad. Los padres pueden promover una estimulación temprana cuando se lancen a esta gran aventura que es criar a un hijo.
Asegura el espacio
Los primeros pasos del bebé, además de ser un hito de su desarrollo, también suponen una revolución en la casa. Ahora tu pequeño se mueve de forma independiente y tiene ganas de descubrir el mundo. Para que pueda hacerlo de forma tranquila, es fundamental crear un entorno seguro.
Procura que el espacio en el que el bebé se mueve sea seguro, eliminando cualquier objeto que pueda representar un riesgo de caída.
Escoger un lugar seguro. Ningún objeto por el suelo. Es importante que la zona escogida no tenga obstáculos.
Crear un espacio seguro en casa es fundamental: tapa enchufes, cubre esquinas de muebles y asegura los objetos inestables.
Proporciónale apoyo estable
Ofrece tu mano o deja que el bebé se apoye en muebles firmes y estables mientras practica.
Al ver a nuestra guagua intentar dar sus primeros pasos, es muy tentador querer agarrarle de las manos. Si se hace de forma puntual, no tiene por qué suponer un problema. Sin embargo, esta ayuda a la larga puede hacerle dependiente de las manos.
Ofrecerle las manos o caminadores solo de forma ocasional.
Respeta su ritmo
No le presiones: cada bebé tiene su propio ritmo para caminar. Evita presionarlo o compararlo con otros niños.
Seguir su ritmo. Nunca obligarle a caminar. Es muy importante respetar sus propios tiempos y jamás obligarle a caminar o a practicar si no le apetece: es posible que todavía no esté listo y prefiera hacer una pausa porque su cerebro no consigue controlar el equilibrio y su maduración muscular no ha terminado.
Es bastante frecuente que los progenitores traten de animar a su bebé a empezar a caminar. Sin embargo, según recomienda la experta, en ningún caso hay que forzarles a hacerlo. Esto se debe a que los huesos y músculos podrían no estar preparados y estarían soportando una carga mayor de la que son capaces.
Déjalo explorar y practicar
Acompañar a tu bebé en esta etapa tan vital es fundamental para que se sienta seguro y apoyado. Es importante que fomentes esta práctica a diario, deja que el bebé tenga tiempo suficiente para moverse y practicar.
Dale libertad para explorar. Asegura el espacio para que pueda moverse con libertad y practicar sus habilidades motoras.
Juega con él, enséñale objetos o juguetes que sepas que le gustan y ponlos a cierta distancia para que intente cogerlos acercándose a ellos.
Fortalece sus piernas de forma suave
Puedes realizar ejercicios para ayudar a tu guagua a desarrollar la fuerza en sus piernas.
- Estiramientos con resistencia.
- Brincos.
- Además, puedes fortalecer sus piernas con ejercicios suaves, como estiramientos con resistencia o sostenerle para que haga pequeños brincos.
Celebra sus avances sin exigirle
Cuando tu pequeño logre dar sus primeros pasitos o avance en el proceso, celebra con entusiasmo.
Intenta no alarmarte por las caídas. En este aprendizaje, habrá muchas caídas y es importante que tu guagua las integre como parte del proceso. Por este motivo, trata de mantener la calma, para evitar generarle miedo.
Elige ropa cómoda
Elige ropa cómoda.
El calzado durante los primeros pasos
Evita el calzado dentro de casa: mientras el bebé esté en interiores, es recomendable que practique caminar descalzo o con calcetines antideslizantes.
Generalmente permitimos a los bebés andar descalzos solo cuando pisan sobre un suelo completamente liso, lo que carece de estimulación sensorial. Moya aclara que para aumentar este estímulo, existen distintas opciones como alfombras, discos sensoriales, cojines o bolas de equilibrio.
Por último, no se puede dejar pasar la cuestión del calzado. Los pequeño tienden a quitarse los zapatos, puesto que se sienten incómodos con ellos. El calzado que escojamos para el bebé, deberá respetar la fisiología y evolución de sus pies.
Más adelante, los zapatos cumplirán una función de protección, aunque deberán seguir siendo flexibles y sin ningún tipo de rigidez. La podóloga recomienda que sean de suela fina y sin altura en el talón.
Cada hueso del pie necesita su tiempo para osificarse, siendo el más tardío a la edad de 10 años. Durante todo este tiempo, el pie pasa por diferentes etapas y cada una de ellas tiene unas necesidades.
Andadores y dispositivos para los primeros pasos
Un andador primeros pasos es un dispositivo diseñado para ayudar a los bebés a mantenerse en pie mientras aprenden a caminar. A diferencia de los takatás tradicionales que rodean al niño, estos son más similares a un carrito que el bebé empuja mientras camina.
Es importante tener en cuenta que, si bien pueden ser de gran ayuda, no son imprescindibles. Algunos bebés prefieren aprender a caminar sin ellos, y ambos caminos son igual de válidos.
El andador o tacatá sirve para mantener al bebé en una posición erguida, lo que es perjudicial para un correcto desarrollo. La experta explica que con el andador la cadera se coloca en una posición abierta con posibles problemas rotacionales en los miembros inferiores.
Por ello, ofrecerle las manos o caminadores solo de forma ocasional.
Otros aspectos relacionados con el desarrollo de los pies
Durante los procesos de embarazo es muy frecuente que los progenitores sean atormentados por un sinfín de dudas y preocupaciones que consultan en libros, charlas o directamente con su médico. De todas las cuestiones que giran en torno al correcto y saludable crecimiento del bebé, hay una a la que quizá no se presta tanta atención como debería, los pies.
Según recoge la podóloga clínica y profesora de la Universidad Miguel Hernández Coral Moya Cuenca en un artículo publicado en The Conversation, las patologías del pie se pueden empezar a desarrollar en nuestros primeros meses de vida.
Una correcta prevención en el primer gateo y en las primeras pisadas puede resultar fundamental en su desarrollo, explica Moya.
El uso de la mochila portabebé
Una mochila portabebé permite transportar al pequeño pegado al cuerpo y tener los brazos libres. Resulta de gran utilidad para los progenitores pero según explica la podóloga, los portabebés no ergonómicos no son aconsejables, puesto que obligan a los bebés a llevar las piernas totalmente abiertas.
Las bicicletas de equilibrio
Estas bicicletas han sustituidos a las antiguas bicis con ruedines, puesto que aportan mayores beneficios. Con el tiempo cogerá más equilibrio y velocidad y los pies pasarán cada vez menos tiempo en el suelo.
Cuando el bebé aún no muestra interés por caminar
Falta de interés por caminar: algunos bebés prefieren seguir gateando y no muestran interés en caminar.
Sí, es normal. Algunas guaguas se saltan la etapa del gateo y pasan directamente a caminar. Esto no afecta su desarrollo ni debería ser motivo de preocupación.
Antes de caminar, tu guagua alcanzará hitos como rodar, sentarse sin apoyo y levantarse usando muebles como soporte.
Aunque la mayoría de los bebés desarrollan la habilidad de empezar a andar de manera natural, algunos pueden tener ciertas dificultades.
Guiar a tu bebé en esta etapa de su desarrollo puede ser un proceso maravilloso, lleno de descubrimientos.
Los primeros pasos de tu bebé marcan el comienzo de una vida llena de descubrimientos y desafíos, en la que tú eres su mayor apoyo. Cada caída, intento y avance son una oportunidad para fortalecer el vínculo que les une.
Una vez empiece el proceso, el niño aprenderá a caminar en pocos meses y la etapa pasará muy rápido para sus padres.