Linux Mint es una distribución GNU/Linux especialmente adecuada para quienes llegan desde Windows o quieren comenzar con el software libre sin enfrentarse desde el primer día a una configuración compleja. Ofrece una interfaz familiar, herramientas gráficas para las tareas habituales, una instalación guiada y acceso a una amplia biblioteca de aplicaciones.
Linux Mint combina la estabilidad y la enorme biblioteca de software de sus distribuciones madre con un escritorio propio - Cinnamon - que ofrece una experiencia familiar, elegante y lista para usar desde el primer momento. En esta guía encontrarás los conceptos esenciales, los requisitos, la instalación, la configuración inicial, la gestión de programas, la personalización y las nociones básicas que te ayudarán a utilizarlo con seguridad.
Qué es Linux Mint
Linux Mint es una distribución GNU/Linux comunitaria de origen franco-irlandés que se define a sí misma como «un sistema operativo moderno, elegante y cómodo que sea tanto potente como fácil de usar».
Fue creada en 2006 por Clément Lefèbvre, un desarrollador francés que buscaba ofrecer una alternativa que funcionase «de fábrica», con todos los codecs multimedia, drivers y herramientas básicas preinstaladas.
La filosofía de Mint se resume en tres pilares fundamentales que la distinguen del resto de distribuciones.
- En primer lugar, la facilidad de uso: todo debe funcionar inmediatamente después de la instalación, sin que el usuario tenga que buscar e instalar paquetes adicionales para tareas cotidianas como reproducir un vídeo MP4 o conectar una impresora.
- En segundo lugar, la estabilidad: Mint se basa siempre en versiones LTS (Long Term Support) de Ubuntu, lo que garantiza cinco años de actualizaciones de seguridad sin cambios bruscos en la interfaz.
- Y en tercer lugar, la tradición del escritorio: mientras otras distribuciones experimentan con interfaces táctiles o diseños minimalistas, Mint mantiene un paradigma clásico de barra de tareas inferior, menú de inicio y bandeja del sistema que resulta inmediatamente familiar para cualquier usuario procedente de Windows.
Esta combinación de factores ha convertido a Linux Mint en una de las distribuciones más populares según DistroWatch, donde ha ocupado frecuentemente el primer puesto en número de visitas.
Su comunidad es especialmente activa en los foros oficiales, donde tanto principiantes como usuarios avanzados comparten soluciones, configuraciones y consejos.
Linux Mint fue la distribución que popularizó la idea de incluir codecs multimedia propietarios de serie.
Cuando otras distros obligaban al usuario a instalarlos manualmente por razones legales, Mint los ofrecía directamente en la instalación, priorizando la experiencia de usuario.
Linux, GNU/Linux y las distribuciones
Una de las características del mundo de GNU/Linux es que es muy modular, y que por lo tanto tienes que familiarizarte con diferentes "partes" que componen un sistema operativo.
Porque Linux no es un sistema operativo completo sino un Kernel, y por lo tanto, primero tienes que entender qué significa esto.
El Kernel o Núcleo es una pieza fundamental en cualquier sistema operativo.
Ya tengas Windows, macOS o GNU/Linux, todos ellos tienen su propio núcleo, que se encarga de que el software y el hardware de cualquier ordenador trabajen juntos.
El Kernel administra la memoria que utilizan los procesos y las aplicaciones que se ejecutan en tu ordenador.
También se encarga de administrar y utilizar los drivers que tiene, de forma que las aplicaciones y programas puedan utilizar correctamente los componentes físicos del equipo como el procesador o la tarjeta gráfica.
Por lo tanto, podemos pensar en un Kernel como esa pieza de código central y fundamental, el controlador, el corazón y cerebro desde el que se administran todas las tareas que corren dentro de un sistema operativo.
El Kernel de por sí no puede funcionar como sistema operativo si no se le añaden herramientas y aplicaciones.
Es aquí donde nacen las diferencias entre diferentes sistemas operativos basados en Linux.
Por ejemplo, los sistemas de escritorio utilizan el proyecto GNU para completar un sistema operativo funcional, mientras que Google utiliza sus propios recursos y controladores partiendo de Linux para crear Android.
El corazón y el cerebro son los mismos, pero todo lo demás cambia.
Linux nació en 1991, y es un Kernel libre y abierto creado por Linus Torvalds, a quien le debe su nombre.
Empezó como un hobby, pero poco a poco ha ido ganando repercusión mundial.
Este núcleo hoy es utilizado por distribuciones como Debian, Ubuntu, Arch Linux o Red Hat, y también te lo puedes encontrar en el interior de Android de tu móvil.
La gran fortaleza de Linux es que, mientras Apple o Microsoft trabajan con Kernels cerrados y exclusivos en sus sistemas operativos, el de Linux es abierto y utiliza la Licencia Pública General de GNU (GPL).
Esto quiere decir que cualquiera puede cogerlo y utilizarlo en sus propios sistemas operativos, que es precisamente lo que hacen empresas como Google.
Que su código sea abierto significa que cualquiera pueda mirarlo y revisarlo, lo que también hace que se busquen errores y mejoras de forma cooperativa entre desarrolladores de todo el mundo, haciéndolo así también un poco más seguro.
Pero Linux es el kernel, y GNU/Linux es el sistema operativo, esta es la diferencia.
Esto es así porque al Kernel de Linux se le añadieron programas y herramientas escritos por o para el proyecto GNU, desarrollado por Richard Stallman.
GNU buscaba ser un sistema operativo libre completo, y Linux era un Kernel que necesitaba todo lo demás, por lo que la unión vino como anillo al dedo para las ambiciones de ambos.
Por lo tanto, podemos decir que GNU/Linux es el nombre de un sistema operativo que utiliza el Kernel Linux con componentes heredados de GNU.
Qué es una distribución de Linux
Cuando hablamos de distribuciones o distros de Linux, nos referimos a las distribuciones de GNU/Linux.
Este es un sistema operativo muy básico, por lo que diferentes grupos de desarrolladores lo adaptan añadiéndole la última capa de chapa y pintura.
Vamos, que las distribuciones cogen un sistema operativo que es básicamente algo básico y basado en consola de comandos, y le añaden todo lo necesario para poder usarlo con teclado y ratón.
Evidentemente, esto es una simplificación, pero en rasgos generales es lo que es.
Existen diferentes mentalidades y puntos de vista en una comunidad tan grande e independiente como la de Linux, y por eso, cada distribución suele tener un enfoque diferente, y una manera distinta de hacer las cosas.
Algunas distribuciones como Arch son básicas, empiezas también con la consola de comandos y tú le vas instalando manualmente cada contenido.
Mientras, hay otras distribuciones pensadas para los usuarios menos experimentados, y buscan la mayor sencillez posible y una experiencia parecida a la que tienes en Windows y macOS: encender, configuración inicial y ya está.
Además de esto, también debes saber que existen distribuciones basadas en otras distribuciones.
Por ejemplo, el mencionado Arch es muy básico, y hay algunas distribuciones que cogen su código con su lenguaje y sus distintos componentes y lo convierten en una distribución que ya tiene un entorno de escritorio y varias aplicaciones preinstalados.
Por qué Linux Mint es una buena opción para empezar
La elección de la distribución de Linux es una decisión sumamente importante para los principiantes.
Puede suponer una barrera de entrada insalvable si no se elige una distro que se adapte a ti.
Por eso, las primeras distros recomendadas suelen ser Ubuntu y Linux Mint ya que destacan por su interfaz sencillo y amigable, y tienen un amplio soporte y documentación.
Su instalación es sencilla, proporcionando una puerta de entrada suave al mundo de Linux.
Si vienes de Windows, otra de las opciones clásicas sería Linux Mint, que está basada en Ubuntu tiene versiones con tres entornos de escritorio diferentes, y todas ellas tienen el clásico menú de inicio al estilo de Windows.
Es una distribución pensada para usuarios noveles, por lo que tendrás todo muy simplificado para ti.
Estas tres distribuciones que te he recomendado son las más populares de entre las que están enfocadas a usuarios noveles.
Esto quiere decir que lo vas a tener todo preparado tras instalarlas, tendrás las aplicaciones preinstaladas esenciales para poder empezar a funcionar y no echarás de menos demasiadas cosas.
Historia de Linux Mint
La historia de Linux Mint comienza de una forma inusual: no nació en un laboratorio de investigación ni en una empresa tecnológica, sino en un blog personal sobre Linux.
En 2006, Clément Lefèbvre - conocido en la comunidad simplemente como «Clem» - mantenía el sitio web linuxmint.com como un portal de noticias donde publicaba reseñas y tutoriales sobre distintas distribuciones Linux.
Clem, que había obtenido un máster en Ciencias de la Computación en la Universidad del Sur de París en 2001, había trabajado como desarrollador Java, arquitecto J2EE e ingeniero de software en bancos y empresas de telecomunicaciones entre Francia e Irlanda.
Linux siempre fue su hobby, y un día decidió poner a prueba si era capaz de tomar las mejoras que reseñaba en su blog y aplicarlas él mismo sobre un Live CD de Ubuntu.
El resultado fue Linux Mint 1.0 «Ada», publicado en agosto de 2006 y basado en Kubuntu 6.06.
Aquella primera versión era poco más que un experimento, pero el feedback de la comunidad fue tan positivo que Clem continuó el desarrollo.
En noviembre de ese mismo año llegó Linux Mint 2.0 «Barbara», esta vez basada en Ubuntu con escritorio GNOME, que marcó el verdadero inicio del proyecto.
| Año | Versión | Hito |
|---|---|---|
| 2006 | 1.0 «Ada» | Primera versión, basada en Kubuntu 6.06 |
| 2006 | 2.0 «Barbara» | Cambio a base Ubuntu con GNOME |
| 2007 | 3.0 «Cassandra» | Primer crecimiento significativo de usuarios |
| 2010 | LMDE 1 | Nace Linux Mint Debian Edition |
| 2011 | 12 «Lisa» | Nace el escritorio Cinnamon y el fork MATE |
| 2012 | 13 «Maya» LTS | Primera versión con soporte a largo plazo |
| 2014 | 17 «Qiana» | Base Ubuntu 14.04 LTS; estabilidad consolidada |
| 2018 | 19 «Tara» | Integración de Timeshift para copias del sistema |
| 2020 | 20 «Ulyana» | Warpinator para compartir archivos en red local |
| 2024 | 22 22.3 | Base Ubuntu 26.04 LTS; soporte hasta 2029 |
| 2025 | 22.2 «Zara» | Kernel 6.14, Fingwit, mejoras Cinnamon |
Un momento clave en la historia de Mint fue 2011, cuando GNOME lanzó su versión 3 con un diseño radicalmente nuevo que abandonaba el escritorio tradicional.
Mientras la comunidad Linux se dividía, el equipo de Mint tomó una decisión audaz: por un lado, crearon un fork de GNOME 2 llamado MATE para preservar la interfaz clásica; por otro, comenzaron a desarrollar Cinnamon, un escritorio completamente nuevo construido sobre las tecnologías de GNOME 3 pero con la filosofía tradicional de Mint.
Aquella decisión definió la identidad del proyecto y atrajo a miles de usuarios descontentos con la dirección de GNOME y Unity (el escritorio de Ubuntu en aquella época).
Ediciones de Linux Mint
Linux Mint se distribuye en tres ediciones oficiales, cada una con un entorno de escritorio diferente pero compartiendo la misma base de paquetes, las mismas herramientas Mint y la misma filosofía.
La elección entre una u otra depende fundamentalmente de los recursos de tu equipo y de tus preferencias visuales.
| Edición | Características principales |
|---|---|
| Cinnamon | Escritorio principal, tradicional, moderno y altamente personalizable. |
| MATE | Interfaz clásica y consumo moderado de recursos. |
| Xfce | Entorno ligero y eficiente para equipos antiguos o con hardware limitado. |
Las tres ediciones comparten las mismas herramientas desarrolladas por el equipo de Mint: el Software Manager para instalar aplicaciones de forma gráfica, Timeshift para crear copias de seguridad del sistema, Warpinator para compartir archivos entre equipos de la red local, el Update Manager que clasifica las actualizaciones por nivel de riesgo, y Nemo (en Cinnamon) o Caja (en MATE) como gestores de archivos.
Cinnamon
Cinnamon es el entorno de escritorio insignia de Linux Mint y una de las contribuciones más significativas del proyecto al ecosistema Linux.
Nació en 2011 como un fork de GNOME Shell con un objetivo claro: ofrecer las tecnologías modernas de GNOME 3 - como Clutter para la aceleración gráfica y Muffin como gestor de ventanas - pero presentadas en una interfaz de escritorio tradicional con panel inferior, menú de inicio y bandeja del sistema.
La versión actual de Cinnamon (6.x, incluida en Linux Mint 22.x) ha alcanzado un grado de madurez notable.
Sus animaciones de ventana son suaves y rápidas, el consumo de recursos se ha optimizado significativamente respecto a versiones anteriores, y cuenta con soporte para escalado fraccional en pantallas HiDPI, gestos multitáctiles en el touchpad y una integración cada vez mejor con Wayland (aunque X11 sigue siendo la sesión predeterminada y más estable).
Los applets son pequeños programas que se colocan en el panel: reloj, monitor de sistema, control de volumen, selector de espacios de trabajo, indicador de red, etc.
Los desklets, por su parte, son widgets que viven directamente sobre el escritorio: notas adhesivas, relojes analógicos, monitores de CPU, previsiones meteorológicas.
Y las extensiones modifican el comportamiento del propio escritorio: añadir un dock tipo macOS, habilitar la vista de exposición, personalizar las animaciones de las ventanas, entre muchas otras opciones.
Puedes explorar cientos de applets, desklets, extensiones y temas directamente desde el apartado «Especias» (Spices) en la configuración de Cinnamon, o visitando cinnamon-spices.linuxmint.com desde el navegador.
MATE
MATE nació como un fork de GNOME 2 para preservar la interfaz clásica.
La edición MATE mantiene una disposición tradicional y puede resultar adecuada para quienes prefieren un entorno sencillo, familiar y con un consumo moderado de recursos.
Xfce
XFCE es conocido por su ligereza y eficiencia.
Diseñado para ser rápido y consumir pocos recursos del sistema, XFCE es una excelente opción para computadoras más antiguas o con hardware limitado.
Aunque ofrece menos efectos visuales en comparación con GNOME o KDE, brinda un entorno de escritorio estable y funcional.
Requisitos de hardware
Linux Mint tiene unos requisitos de hardware muy modestos, lo que lo convierte en una excelente opción para dar nueva vida a equipos antiguos.
| Elemento | Requisito |
|---|---|
| Memoria RAM mínima | 2 GB |
| Memoria RAM recomendada | 4 GB |
| Espacio mínimo en disco | 20 GB |
| Espacio recomendado | 100 GB |
| Resolución mínima | 1024×768 píxeles |
| Medio de instalación | USB o DVD |
Antes de instalar Linux Mint
Antes de instalar, es recomendable respaldar o hacer una copia de seguridad de todos tus datos y, si es posible, es mejor realizar una instalación de prueba en un entorno virtual para familiarizarte con el proceso.
La instalación de Linux se ha simplificado muchísimo en los últimos años con instaladores gráficos intuitivos.
No todas las distribuciones comparten los mismos sistemas de instalación, pero en todas ellas se busca la sencillez para no suponer una barrera de entrada importante a los usuarios principiantes.
Estos instaladores gráficos guían a los usuarios paso a paso, facilitando la transición desde otros sistemas operativos.
Descargar la imagen ISO
Antes de poder instalar Linux Mint, necesitas descargar la imagen del sistema operativo.
Esa imagen es un archivo con extensión .iso que contiene todo lo necesario para hacer la instalación.
Comenzamos por descargar la última imagen ISO desde la web oficial de Linux Mint, eligiendo un servidor espejo cercano a nuestra ubicación o usando el enlace Torrent si disponemos de algún cliente instalado.
Puedes conseguirla desde la página oficial de Linux Mint y tienen tres versiones dependiendo del entorno que quieras.
En este caso usaremos Cinnamon que es el entorno gráfico por defecto para Linux Mint.
Verificar la ISO
En primer lugar, hay que descargar la ISO oficial desde linuxmint.com, verificar la suma de control SHA256 para asegurar la integridad de la descarga, grabar la ISO en un USB con herramientas como Balena Etcher o el comando dd y, finalmente, arrancar desde el USB y seguir el asistente gráfico de instalación.
Para verificar la suma de control desde Linux o macOS puedes utilizar:
sha256sum linuxmint-22.2-cinnamon-64bit.iso
Después debes comparar el hash con el publicado en linuxmint.com.
Crear el USB de instalación
A continuación debemos copiar/grabar dicha imagen a una memoria USB de una de las siguientes formas:
- Ventoy permite copiar imágenes a un disco o memoria sin necesidad de grabar, instalar Linux Mint y eliminarlas fácilmente cuando ya no las necesitemos.
- Además podemos agregar todo tipo de archivos y directorios de forma que el dispositivo no queda inutilizable para otros fines.
- Grabar desde Linux Mint: hacemos clic derecho sobre el archivo ISO y seleccionamos 'Crear un USB arrancable', o ejecutamos la aplicación 'Menú / Accesorios / Grabador de imágenes USB'.
- Grabar desde cualquier otro OS: descargar, instalar y ejecutar la aplicación Etcher.
También puedes utilizar el comando dd desde Linux o macOS:
sudo dd bs=4M if=linuxmint-22.2-cinnamon-64bit.iso of=/dev/sdX conv=fsync status=progress
¡Sustituye /dev/sdX por tu dispositivo USB real!
El comando dd sobrescribe el dispositivo de destino sin confirmación.
Asegúrate de que /dev/sdX corresponde a tu USB y no a tu disco duro del sistema.
Puedes verificarlo con lsblk antes de ejecutar el comando.
Arrancar desde el USB
Con el USB preparado, es hora de conectarlo al ordenador donde vas a instalar Linux Mint y reiniciar ese equipo.
Al encenderlo, debes entrar a la BIOS o al menú de arranque.
Normalmente eso se hace presionando una tecla justo al encender el PC, como F2, F12, ESC o Supr.
Allí tienes que decirle que arranque desde el USB que preparaste.
Durante la carga de la BIOS/UEFI, la mayoría de equipos muestran una serie de atajos de teclado entre los que debería encontrarse 'Boot Menu' (F12 por ejemplo, dependiendo del fabricante), que nos permite indicarle al equipo desde qué unidad debe iniciar el sistema operativo.
Debemos seleccionar USB-HDD o HDD en el caso de ser un pendrive o disco y DVD o USB-DVD si se trata de un disco óptico.
Si no conseguimos acceder a dicho menú, tendremos que entrar a la BIOS/UEFI y alterar el orden de inicio de las unidades.
Secure Boot y Fast Boot
Otro factor que debes tener en cuenta al elegir distribución es si puede funcionar con la protección de arranque Secure Boot de Windows.
Es una protección que se asegura de que no se ejecuten aplicaciones extrañas antes de arrancar Windows, y que puede bloquear el inicio de algunas distros linux.
Algunas distribuciones importantes como Ubuntu ya están adaptadas para funcionar con esta protección, de forma que si quieres empezar por ellas no deberías tener problemas.
Sin embargo, puede que tengas problemas para arrancar algunas distros si las instalas junto a Windows, y esto puede ser debido a este elemento.
Antes de proceder a la instalación y para evitar problemas, se recomienda desactivar 'Secure Boot' y 'Fast Boot' en la UEFI e Inicio rápido en Windows.
Por lo tanto, mejor informarte si esta distro está adaptada o no para el Secure Boot.
Eso sí, ten en cuenta que la decisión de permitir desactivar el modo depende de los fabricantes, por lo que es posible que haya casos y ordenadores en los que directamente no puedas hacerlo.
Probar Linux Mint en modo live
Cuando el sistema arranque desde el USB, te aparecerá un menú con varias opciones.
La que debes elegir es "Start Linux Mint".
Es la opción más fácil de seguir porque te muestra ventanas y botones, como cualquier otro instalador.
Una vez iniciado el equipo con la sesión 'live' de Linux Mint, debemos comprobar que todo funciona: ethernet, wifi, bluetooth, gráficos, sonido, webcam, micrófono, etc.
Si encontramos algún problema, podemos iniciar sesión en el foro y tratar de buscar una solución sin miedo a romper nada, que además quedará por escrito y nos será útil tras la instalación.
Si en la sesión 'live' se nos solicitan las credenciales para llevar cabo alguna acción, el nombre de usuario es 'mint' y la contraseña está vacía.
La sesión live permite probar el sistema sin instalarlo en el disco interno.
Instalar Linux Mint paso a paso
Hacemos doble clic sobre el icono del escritorio "Install Linux Mint" para iniciar el instalador.
Idioma y teclado
Al comenzar, lo primero que verás será una pantalla para seleccionar el idioma.
Puedes elegir “Español” si es tu lengua materna, o cualquier otro idioma con el que te sientas más cómodo.
A continuación, deberás seleccionar el tipo de teclado que utilizas.
Si estás en España, lo habitual es elegir la opción "Español" (a veces aparece como "Spanish - Spain").
Si tienes dudas, puedes utilizar la herramienta que permite escribir texto de prueba para asegurarte de que las teclas coinciden con lo que aparece en pantalla.
Códecs multimedia
En esta pantalla puedes activar la opción adicional llamada "Instalar los códecs multimedia".
Esto permite instalar software de terceros para la compatibilidad para formatos multimedia que te permite reproducir archivos de audio y vídeo en formatos populares como MP3, MPEG4 o AAC, que no están incluidos por defecto por razones legales.
Si durante la instalación no seleccionaste la opción de instalar los códecs multimedia, este es el momento de hacerlo.
Abre una terminal y ejecuta el siguiente comando:
sudo apt install mint-meta-codecs
Esto instalará los códecs necesarios para reproducir formatos multimedia comunes en tu sistema.
Elegir el tipo de instalación
A continuación, el instalador te preguntará cómo deseas instalar Linux Mint.
Verás dos opciones disponibles:
- Borrar disco e instalar Linux Mint: esta opción detecta el disco disponible, elimina todo su contenido y utiliza el espacio completo para instalar Linux Mint.
- Más opciones: esta opción te permite definir manualmente las particiones, ideal si deseas tener un mayor control sobre cómo se organiza el sistema, conservar datos existentes o usar un esquema de particionado específico.
El instalador gráfico de Mint, heredado de Ubuntu (Ubiquity), te guiará paso a paso: selección de idioma, configuración de teclado, opción de instalar codecs multimedia, particionamiento del disco (con opciones de borrar todo, dual boot con Windows, o particionamiento manual) y creación de la cuenta de usuario.
El proceso de instalación consta de varios pasos claramente definidos.
Todo el proceso suele completarse en 15-25 minutos en un equipo moderno con SSD.
Instalar junto a otro sistema
Instalar Linux Mint junto a. Si contamos con otro sistema operativo ya instalado en el disco (como Windows u otra distribución Linux) y queremos conservarlo.
A continuación debemos reservar el espacio destinado a cada sistema arrastrando el separador con el cursor de ratón.
Por último pulsamos 'Instalar ahora'.
Si el espacio obtenido tras arrastrar es insuficiente para instalar Linux Mint, debemos iniciar sesión en el otro sistema operativo (habitualmente Windows) y reducir desde allí el tamaño de la partición que ocupa.
En algunos casos es necesario desactivar el archivo de paginación de éste, reducir la partición y luego volver a activar.
El peso de Linux Mint recién instalado suele ser de 15 GB, pero necesitamos más espacio para nuestros archivos personales, aplicaciones instaladas, etc. y no llegar a saturar el sistema de archivos.
El tamaño mínimo recomendado de la partición es de 50 GB, ó 30 GB si no se van a tomar instantáneas de Timeshift (no recomendado).
Borrar el disco
Si el disco es nuevo, está vacío o queremos eliminar su contenido, podemos elegir «Borrar disco e instalar Linux Mint».
A continuación debemos seleccionar el dispositivo correcto, comprobando 2 veces que no nos equivocamos.
Por último pulsamos 'Instalar ahora'.
El instalador creará automáticamente una partición EFI (si es un sistema UEFI) y dedicará el resto del disco a una partición root (/) en la que residirán boot, home, tmp, un archivo de intercambio y el directorio de instantáneas de Timeshift.
Una configuración adecuada para la inmensa mayoría de usuarios y que facilita el mantenimiento y reparación del sistema.
Particionado manual
Para este tutorial, seleccionaremos la segunda opción, ya que crearemos las particiones manualmente.
Si el disco está vacío, verás todo el espacio como “espacio libre”, listo para ser utilizado en la instalación de Linux Mint.
También es posible que tengas un disco sin tabla de particiones como se muestra en la imagen de arriba.
Para ello primero tendremos que crear una "Nueva tabla de particiones".
Nos indicará si queremos crear una tabla de particiones vacía para este disco, indicaremos que Continuar para seguir con ello.
A partir de aquí, vamos a crear manualmente las particiones necesarias, tal como mencionamos al principio.
Selecciona el espacio libre y haz clic en el botón “+” para añadir una nueva partición.
En la ventana que aparece, deberás indicar:
- El tamaño de la partición (en MB).
- Tipo de la nueva partición.
- Ubicación de la nueva partición.
- El sistema de archivos (por ejemplo, ext4).
- El punto de montaje, que define para qué se usará la partición dentro del sistema.
Por ejemplo, para la partición raíz se debe utilizar /.
En la captura de más arriba, es el ejemplo para crear la partición de /boot de 5GB de espacio disco.
Una vez hemos creado la partición para /boot, continuamos con el resto del disco para montar la partición donde estará /.
Una vez hayas creado todas las particiones necesarias, en la parte inferior de la ventana verás una opción para seleccionar el dispositivo donde se instalará el cargador de arranque (GRUB).
Asegúrate de elegir el mismo disco en el que vas a instalar Linux Mint (por ejemplo, /dev/sda).
Esto es fundamental para que el sistema pueda arrancar correctamente una vez completada la instalación.
Hacemos clic en Continuar, para que aplique los cambios en el disco y procedamos a la instalación de Linux Mint.
Zona horaria y usuario
Después, deberás configurar la zona horaria, lo cual es importante para que el reloj del sistema se sincronice correctamente.
Para ello, simplemente selecciona tu ubicación en el mapa o escribe el nombre de tu ciudad o país en el campo de búsqueda.
El instalador ajustará automáticamente la hora y la fecha en función de la zona seleccionada.
A continuación, deberás configurar tu cuenta de usuario.
En esta pantalla se te pedirá que completes los siguientes campos:
- Tu nombre completo: se usará para identificar al usuario en el sistema.
- Nombre del equipo: será el hostname, es decir, el nombre con el que el equipo se identificará en la red.
- Nombre de usuario: el nombre que utilizarás para iniciar sesión.
- Contraseña y confirmación de la contraseña: asegúrate de elegir una contraseña segura y fácil de recordar.
Este usuario será el administrador principal del sistema (con privilegios de superusuario mediante sudo).
Finalizar la instalación
Ahora solo queda esperar a que se complete la instalación y aparezca el botón para reiniciar con el nuevo sistema.
Este proceso puede tardar unos minutos, dependiendo de la velocidad de tu conexión a internet.
Una vez reiniciemos el ordenador, se iniciará Linux Mint y veremos la pantalla de inicio de sesión.
Solo tendremos que introducir la contraseña que configuramos durante la instalación para acceder al sistema.
Haz clic sobre tu nombre de usuario y escribe la contraseña para iniciar sesión.
Al iniciar Linux Mint por primera vez, aparecerá un mensaje de bienvenida junto con algunos consejos útiles para terminar de configurar el sistema a tu gusto.
Primeros pasos después de instalar Linux Mint
Después de instalar Linux Mint, la pantalla de bienvenida te guiará por las tareas iniciales más importantes.
Sin embargo, hay una serie de pasos que conviene seguir en orden para asegurar que tu sistema está optimizado y listo para el trabajo diario.
1. Actualizar el sistema
Lo primero que debes hacer al terminar de instalar Linux Mint es actualizar todo el sistema.
Abre el gestor de actualizaciones y verifica si hay nuevas versiones de software o parches de seguridad.
Asegúrate de seleccionar todas las actualizaciones y aplicar los cambios.
Si es necesario, reinicia el equipo para que las actualizaciones se apliquen correctamente.
También puedes actualizar desde la terminal:
sudo apt update && sudo apt upgrade -y
2. Elegir servidores locales
Linux Mint te permite cambiar los repositorios a servidores locales, lo que puede acelerar las descargas.
Ve a «Gestor de actualizaciones» y selecciona «Cambiar a un servidor local».
Elige el servidor que tenga la mejor velocidad en tu región y aplica los cambios.
3. Comprobar los controladores
Asegúrate de que tu sistema esté utilizando los controladores adecuados, ya sean nativos o propietarios.
Ve al «Gestor de controladores» y verifica si es necesario instalar algún controlador adicional.
Si no encuentras ninguno, tu sistema probablemente ya esté configurado correctamente.
Para consultar los controladores disponibles también puedes ejecutar:
driver-manager
4. Crear una instantánea con Timeshift
A continuación, es recomendable crear una instantánea del sistema con Timeshift: esta herramienta guarda una imagen del estado actual del sistema operativo, permitiéndote revertir cualquier cambio problemático con un solo clic.
Es el equivalente a los puntos de restauración de Windows, pero mucho más robusto.
Crear la primera instantánea desde la terminal:
sudo timeshift --create --comments "Instalación limpia"
Otros pasos recomendados incluyen configurar las copias automáticas con Timeshift (una instantánea diaria o semanal es suficiente).
5. Comprobar la versión instalada
Para verificar la versión de Linux Mint instalada puedes utilizar:
cat /etc/linuxmint/info
Para consultar la versión del kernel:
uname -r
6. Instalar aplicaciones
Linux Mint viene con muchas aplicaciones preinstaladas, pero es posible que necesites otras.
Abre el «Gestor de software» y busca programas como VLC para reproducir videos u otros que utilices regularmente.
Si hay aplicaciones que no necesitas, puedes desinstalarlas fácilmente desde el menú.
Explora el Software Manager para instalar las aplicaciones que necesites: desde LibreOffice (ya preinstalado) hasta VS Code, VLC, GIMP, Steam o cualquier otra herramienta de tu elección.
7. Revisar las aplicaciones de inicio
Revisa qué aplicaciones se inician automáticamente con el sistema.
Muchas de ellas no son necesarias y pueden ralentizar el arranque.
Ve a «Aplicaciones al inicio» y desactiva las que no utilices, como el gestor de conexiones Bluetooth o el servicio de impresión si no los necesitas.
8. Limpiar el sistema
Con el tiempo, el sistema acumula paquetes innecesarios.
Puedes hacer una limpieza usando los siguientes comandos en la terminal:
sudo apt autoremove
sudo apt autoclean
Esto eliminará paquetes obsoletos y liberará espacio en tu disco.
Para una limpieza más profunda, puedes utilizar herramientas como BleachBit, pero ten cuidado con lo que eliminas.
9. Configurar la energía en notebooks
Si estás utilizando Linux Mint en una notebook, optimizar el uso de energía es clave para mejorar la duración de la batería.
Linux Mint cuenta con una herramienta de gestión de energía que te permite configurar varios aspectos importantes.
Dirígete al Menú y busca «Gestor de Energía» o «Power Management».
Desde esta ventana, tendrás acceso a las opciones para personalizar el comportamiento energético de tu notebook.
Podrás ajustar las acciones para cuando tu equipo esté conectado a la corriente o funcionando con batería.
- Suspender al cerrar la tapa: habilita esta opción para que la notebook entre en suspensión automáticamente al cerrar la tapa, ahorrando batería.
- Reducir brillo en batería: disminuye el brillo de la pantalla cuando estés usando la batería para extender su duración.
- Suspensión automática tras inactividad: puedes establecer un tiempo tras el cual el equipo se suspenderá si no se detecta actividad, especialmente útil cuando se alimenta por batería.
10. Hacer una copia de seguridad
Es importante tener una copia de seguridad de tu sistema en caso de que algo salga mal.
Puedes utilizar Timeshift, que viene preinstalado en Linux Mint, para crear una imagen del sistema.
Así, si en algún momento necesitas restaurarlo, podrás hacerlo fácilmente.
Gestión de software en Linux Mint
Linux Mint hereda el sistema de paquetes APT (Advanced Package Tool) de Debian y Ubuntu, utilizando paquetes en formato .deb.
Esto significa que tienes acceso a los vastos repositorios de Ubuntu, más los repositorios propios de Mint que contienen software parcheado o exclusivo.
Existen varias formas de instalar software en Linux Mint.
La más visual es el Software Manager, una tienda de aplicaciones gráfica que permite buscar, instalar y desinstalar programas con un clic.
Para usuarios que prefieren la terminal, los comandos apt ofrecen un control más directo y potente.
Y para aplicaciones que no están en los repositorios, se pueden usar paquetes .deb descargados, PPAs (repositorios de terceros) o Flatpak.
Comandos APT básicos
Buscar un paquete por nombre:
apt search gimp
Instalar un paquete:
sudo apt install gimp
Desinstalar un paquete conservando su configuración:
sudo apt remove gimp
Desinstalar completamente, incluyendo la configuración:
sudo apt purge gimp
Instalar un paquete .deb descargado:
sudo dpkg -i paquete-descargado.deb
Resolver dependencias si falta alguna:
sudo apt install -f
Listar paquetes instalados:
dpkg -l | grep "nombre"
Limpiar paquetes huérfanos:
sudo apt autoremove
Flatpak y Snap
A diferencia de Ubuntu, Linux Mint ha tomado la decisión deliberada de no incluir snap por defecto.
En su lugar, favorece Flatpak (con Flathub como repositorio) para aplicaciones sandboxed.
La razón principal es que Mint considera que los snaps tienen un modelo demasiado centralizado (controlado por Canonical) y que su rendimiento de arranque es inferior.
Flatpak puede habilitarse desde el Software Manager.
Personalización del escritorio
Una de las grandes fortalezas de Linux Mint es su alto grado de personalización.
El escritorio Cinnamon ofrece opciones que van mucho más allá de lo que permiten Windows o macOS, y todo se puede configurar desde la interfaz gráfica sin necesidad de editar archivos de configuración manualmente.
Los temas de Mint se organizan en cuatro componentes independientes:
- El tema de ventanas, que controla las decoraciones y los bordes.
- El tema de controles GTK, que define botones, barras de desplazamiento y menús.
- El tema de iconos.
- El tema del puntero del ratón.
El tema predeterminado Mint-Y viene en tres variantes de luminosidad (claro, oscuro y mixto) y en múltiples colores de acento (verde, azul, rojo, naranja, etc.).
Desde la versión 22.2, Mint-Y también aplica sus estilos a las aplicaciones GTK4/libadwaita, logrando una coherencia visual sin precedentes en todo el escritorio.
Más allá de los temas, puedes personalizar prácticamente cada aspecto del escritorio: la posición y el tamaño del panel (puede estar arriba, abajo, a los lados, o tener varios paneles simultáneamente), los applets que aparecen en él, los atajos de teclado, las acciones de las esquinas activas (hot corners), los efectos de escritorio, las fuentes del sistema, y mucho más.
Todo desde la aplicación Configuración del sistema.
El sistema de colores de acento merece una mención aparte.
Desde Cinnamon 6.x, los colores de acento se propagan no solo a los controles GTK3 sino también a las aplicaciones Flatpak basadas en libadwaita, gracias a la integración con el portal XDG Desktop.
Esto significa que al cambiar el color de acento en la configuración de Mint, todas las aplicaciones - tanto nativas como Flatpak - se adaptan automáticamente, algo que pocas distribuciones logran de forma tan transparente.
Conceptos básicos para el uso diario
El entorno de escritorio
Linux también ofrece una amplia variedad de entornos de escritorio, cada uno con su propia estética y enfoque.
Los entornos de escritorio son la interfaz del sistema operativo, esa con la que tú interactúas cuando lo estás utilizando.
Hay distros que vienen con un único entorno de escritorio o tienen uno propio, mientras que otras ofrecen versiones con varios de ellos.
Para que te hagas una idea, un entorno de escritorio puede hacer que la distribución tenga una estética como la de Windows, con el mismo menú de inicio, mientras que otro puede ser como macOS.
No solo el menú de inicio, sino otros menús, opciones y en definitiva cualquier aspecto que condicione cómo interactúas con el sistema operativo pueden ser controladas o dependientes del entorno de escritorio.
Como último apunte, debes saber que diferentes distribuciones pueden tener un mismo entorno de escritorio.
Cuando esto pasa, lo que tú ves del sistema operativo puede ser igual, pero lo que hay por debajo, parte del código, puede ser diferente incluso si ambos han partido de GNU/Linux.
Probar y familiarizarte con estos entornos te permitirá encontrar el equilibrio perfecto entre estilo y rendimiento, adaptando Linux a tus preferencias personales.
Muchas distribuciones te permiten probar diferentes entornos antes de comprometerte, lo que facilita la personalización de tu experiencia con Linux.
La terminal
Aunque los entornos gráficos simplifican muchas tareas, familiarizarte con algunos comandos básicos de la terminal es bastante importante.
No tienes que hacer todas las tareas con la terminal pero yo te recomendaría que al menos las opciones básicas, si deberías conocerlas.
Navegar por directorios, copiar archivos y actualizar el sistema mediante la línea de comandos proporciona un mayor entendimiento y control sobre el sistema operativo.
La gestión de paquetes
La gestión de paquetes es una característica distintiva de Linux.
Aprender a utilizar el sistema de gestión de paquetes de tu distribución te permitirá instalar, actualizar y desinstalar software de manera eficiente.
Las distribuciones se dividen por familias, por ejemplo Debian, Arch Linux o Red Hat, y cada una de las familias tiene unos sistemas de gestión de paquetes diferentes, por eso dependiendo de tu elección de distro, sería recomendable que te informaras de la familia a la que pertenece.
Esta capacidad es esencial para mantener tu sistema seguro y actualizado, asegurando un rendimiento óptimo y la disponibilidad de las últimas funciones y correcciones de seguridad.
Actualizaciones y versiones
Una última cosa que debes saber sobre las distribuciones de Linux es que hay diferentes filosofías a la hora de actualizarse.
Hay algunas distros que están basadas en versiones, como Windows o macOS, y con cada nueva versión llegan nuevas características.
Esto te da un poco más de emoción a la hora de recibir novedades.
Muchas distribuciones tienen a su vez diferentes tipos de versiones.
Tienes las versiones normales, una nueva versión de la distro con sus correspondientes novedades, y las LTS, que significa Long-term support o de soporte a largo plazo.
Lo normal es que cada pocas versiones normales se lance una de soporte a largo plazo.
La idea es la siguiente: los lanzamientos normales son mantenidos hasta que llega la próxima versión, entonces todo el mundo actualiza y los desarrolladores se desentienden de la anterior.
Mientras, las de soporte a largo plazo son mantenidas hasta que llega otra LTS, y la frecuencia puede ser de un par de años.
La idea detrás de este concepto es que los ordenadores del ámbito profesional o que necesitan más estabilidad no tengan que estar actualizando cada dos por tres.
Así, si quieres estabilidad puedes instalar una LTS.
Es verdad que no estarás recibiendo novedades cada dos por tres ni nuevas características, pero se mantendrá siempre actualizada internamente solucionando bugs, errores o vulnerabilidades.
Y luego están las rolling releases o de lanzamientos continuos.
Estas distros no están basadas en nuevas versiones que traigan las nuevas versiones de sus distintos componentes, sino que simplemente se van actualizando según estas nuevas versiones de características son lanzadas o según se implementan nuevas funciones.
Si no tienes interés en las versiones, este tipo de distribuciones muy comunes en Arch Linux y sus derivadas pueden ser interesantes para ti.
Quizá su punto débil es que habrá actualizaciones más continuas que cambien cosas, pero lo bueno es que tu distribución siempre estará actualizada.
Cómo continuar aprendiendo
Iniciar tu viaje con Linux puede parecer desafiante al principio, pero con paciencia y exploración, descubrirás un sistema operativo poderoso y flexible.
La clave está en dar pasos pequeños, experimentar y disfrutar del proceso de aprendizaje.
La gran ventaja que tienes con Linux es la gran diversidad de distribuciones que existen, lo que te permite seleccionar una que se ajuste a tus preferencias y necesidades específicas.
Sin embargo, tampoco tienes que conformarte con estas porque son solo un punto de partida.
Lo mejor es que pruebes distribuciones, aprendas lo que te gusta y disgusta de ellas, y explores si tienes alternativas mejores.
Si quieres mayor control, hay distribuciones modulares como Arch o las basadas en ellas que te vendrán un poco mejor, y si tienes un ordenador de más de 10 o 15 años también hay otras alternativas más ligeras.
Linux Mint es una excelente forma de comenzar, y la comunidad está llena de recursos para ayudarte.
¡Bienvenido al emocionante mundo del software libre!
