Lagarto sin cola: autotomía, regeneración y vida después de perderla

Un lagarto puede quedarse sin cola como mecanismo de defensa frente a un depredador: este fenómeno se llama autotomía caudal. La cola separada continúa moviéndose durante unos minutos, distrae al atacante y permite que el reptil escape hasta un sitio seguro.

Perder la cola salva la vida, pero tiene costes importantes. El animal pierde una estructura que puede servirle para almacenar nutrientes, mantener el equilibrio, correr, trepar o desplazarse por las ramas, y después debe invertir energía en regenerarla.

Lagarto sin cola y cola regenerada

Qué es la autotomía caudal

La pérdida de la cola en los lagartos y algunos anfibios es un mecanismo de defensa llamado autotomía caudal. Cuando un predador los persigue o los atrapa, estos animales tienen la facultad de deshacerse de su cola, que queda moviéndose durante unos minutos sobre la tierra o en la boca del cazador. Esto constituye una distracción que permite que el lagarto escape hasta un sitio seguro.

Los lagartos no se deshacen de su cola así como así, poseen un método sutil y perfeccionado, una adaptación de la que existen dos versiones. Algunos lagartos poseen lo que se considera la forma primitiva del sistema automutilante, que no es ni más ni menos que la separación de la cola por el espacio que hay entre dos vértebras; pero otros han desarrollado puntos especiales en medio de cada vértebra en los cuales la pared del hueso es mucho más fina.

En estos puntos es donde va a producirse la ruptura de la cola, aproximadamente tres vértebras por delante de la zona que está recibiendo la presión de, por ejemplo, las mandíbulas de un ave decidida a almorzar reptil.

La pérdida de la cola está muy presente en los reptiles; se da, incluso, en algunas serpientes, aunque de forma diferente, pues no son capaces de regenerarla. A partir de ahora dejaremos de lado estos ejemplos y nos centraremos en los lagartos, que incluyen no sólo lagartos y lagartijas como tal, sino también a geckos, eslizones, etc.

Por qué algunos lagartos pierden la cola

Las colas son de lo más variado en el mundo de los reptiles: las hay cortas, largas, de diferentes grosores y con diferentes funciones. Hay colas que sirven de remo, de látigo, colas prensiles y colas que hacen las veces de almacén de nutrientes.

El caso es que no todos los reptiles son capaces de deshacerse de la cola, y esto depende, básicamente, de dos razones: o el linaje evolutivo de dicha especie nunca ha tenido esta capacidad, como ocurre con las tortugas, o la cola es tan útil en la vida del animal que dejó de ser una ventaja deshacerse de ella.

Por ejemplo, los camaleones hacen un uso extensivo de sus colas prensiles para desplazarse por las ramas, las iguanas marinas necesitan sus colas para bucear y, por tanto, encontrar alimento de forma eficiente, y los varanos, en lugar de amedrentarse, soltar sus colas y salir por patas, optan por defenderse, atizando con ellas a sus depredadores como si se tratara de un látigo.

Todos estos animales no realizan la llamada «autotomía» en sus colas. Las iguanas y gecos en general tienen esta capacidad de autotomía, mientras que la mayoría de los agámidos no.

Mientras tanto, la cola de otros reptiles parece estar específicamente destinada a ser comida por los depredadores; y es así, literalmente: algunos lagartos tienen colores de lo más llamativos en su cola y, al ser asustados, salen corriendo agitándolas en el aire.

A pesar de que los hacen más visibles, estos vistosos colores incitan a los predadores, sobre todo a las aves, a atacar a la cola, evitando que picoteen zonas con órganos vitales como la cabeza o el tronco, y permitiendo al reptil huir mediante la autotomía del rabo.

La decisión de desprenderse de la cola

Ha llegado el momento: a nuestro reptil lo tienen cogido por el rabo, nunca mejor dicho. Ahora tiene que tomar la decisión de intentar escapar de una pieza o separarse en dos.

La autotomía es un proceso voluntario, que se da raramente en animales domesticados o anestesiados. A nadie le gusta deshacerse de un apéndice corporal de buenas a primeras.

Es por esto que, incluso dentro de una especie o de una población, unos individuos son más proclives o menos a perder su amada cola. Hay varios factores que influyen en la decisión final, pero uno de los principales es la presión depredadora en el hábitat.

Algunos lagartos viven en zonas con alto índice de depredadores: aves, serpientes, otros lagartos, carnívoros y todos ellos con ganas de convertirlos en un bocado. Los lagartos que intentan sobrevivir en esta situación son mucho más proclives a dejarse de tonterías y salvarse de la forma más fácil, deshaciéndose de su cola rápidamente.

En cambio, los lagartos de zonas más tranquilas, con los que nadie suele meterse, se resisten más a autotomizarse cuando son atrapados por el rabo, llegando incluso a girarse sobre sí mismos para morder al animal o a la persona que los ha atrapado.

Estas diferencias llegan a ser muy sutiles: en una misma población, los lagartos de zonas cerradas con mucha vegetación se resisten más a perder la cola, mientras que los que viven en el mismo lugar, pero en zonas más abiertas, muestran una resistencia menor a deshacerse de su apéndice caudal, ya que en dichas zonas, al ser más visibles, reciben con más frecuencia visitas indeseadas.

Existen otros muchos factores, como la edad: los jóvenes suelen deshacerse más fácilmente de sus colas, sea porque recurren más a usarla como señuelo o porque son expulsados por los adultos a zonas más abiertas; pero, en último término, el motivo principal que afecta a la frecuencia de autotomía es la presión de los depredadores.

Al fin y al cabo, para los lagartos, perder la cola es una especie de «vida extra» que les da la oportunidad de sobrevivir a un ataque puntual que terminaría en muerte segura.

Qué sucede cuando se separa la cola

Cuando un predador atrapa la cola, esta puede desprenderse y continuar moviéndose durante unos minutos. El movimiento funciona como una distracción y puede hacer que el atacante se concentre en el apéndice separado en vez de mantener la presión sobre el cuerpo del lagarto.

La cola amputada no genera un individuo nuevo. Un apéndice separado puede continuar moviéndose, pero simplemente termina pudriéndose en el suelo.

El corte no se produce en cualquier punto. La separación tiene lugar en zonas anatómicas preparadas para la fractura, donde la estructura ósea, los nervios y los vasos sanguíneos están modificados para permitir la amputación.

La cola perdida casi siempre se regenera. Esto depende del sitio del corte, que debe ser en los planos de fractura de los cuerpos de las vértebras, donde existe un disco cartilaginoso que permite la rotura.

¿Puede un lagarto perder la cola más de una vez?

La cola regenerada no es más que un conjunto de paquetes musculares sostenidos no por vértebras, sino por varillas calcificadas y continuas de cartílago, por lo que es cierto que la cola regenerada no tiene la capacidad de «partirse» del mismo modo.

Como la cola de un lagarto se autotomiza unas tres vértebras por delante de donde se ha ejercido la presión, este mecanismo minimiza la cantidad de tejido perdido y permite que, aunque se haya perdido el extremo de la cola, la parte que aún siga siendo «cola original» pueda volver a autotomizarse.

Evidentemente, un lagarto que sea atrapado por la punta de la cola habrá tenido suerte, en comparación con uno que haya sido atrapado en la base, pues podrá realizar la autotomía en más ocasiones, teniendo «más vidas extra».

Cómo es la cola regenerada

La nueva cola crece a un ritmo de aproximadamente 0,5 cm por día, pero no es igual a la original. En general, su textura es más rugosa, es más corta y de un color más opaco que el original.

Las escamas son más pequeñas y se ubican irregularmente, la cresta en las iguanas no se regenera y, si hay algún patrón de colores o un dibujo, en general queda alterado.

La cola nueva no es igual funcionalmente que la cola original, por lo que el reptil ha de pasar por un proceso de aprendizaje en el que se acostumbra al nuevo miembro, más aparatoso.

CaracterísticaCola originalCola regenerada
EstructuraVértebrasVarillas calcificadas y continuas de cartílago
LongitudOriginalMás corta
TexturaOriginalMás rugosa
ColorMás llamativoMás opaco
EscamasDistribución originalMás pequeñas y ubicadas irregularmente
AutotomíaPuede realizarla en planos de fracturaNo tiene la misma capacidad de «partirse»

La vida de un lagarto sin cola

La cola tiene una cierta importancia en los reptiles en el ciclo de movimiento, actuando como balancín para el equilibrio. Un lagarto sin cola no queda inválido, pero, por desgracia, no corre igual de bien, por lo que muchas especies ven reducida su velocidad cuando no tienen cola.

El rabo es realmente importante a la hora de mantener el equilibrio escalando o desplazándose por ramas; esto, unido a la reducida velocidad, hace que estos reptiles sean menos efectivos huyendo de los depredadores.

Por eso, las lagartijas desrabadas se ven forzadas a habitar lugares más frondosos, más resguardados y, por desgracia, con menos recursos.

En otras especies la situación es algo diferente: los geckos, que almacenan grasa en sus colas, ven reducido su peso con la pérdida de esta y son capaces de moverse de forma más eficiente.

A pesar de esta ventaja, para un gecko perder la cola significa una desventaja, pues pierde buena parte de los nutrientes que había almacenado.

Gecko con pérdida de cola

Los costes de perder y regenerar la cola

Si perder la cola tiene unos costes elevados, por ejemplo, por la pérdida de la grasa almacenada, regenerarla es incluso un proceso más costoso. Generar un órgano nuevo requiere una gran cantidad de energía.

Los animales que están recuperando su cola toman el sol más a menudo para aumentar su metabolismo, lo que también hace que necesiten más tiempo para buscar recursos. Ambas cosas los exponen más a los depredadores.

Los machos de especies que utilizan sus colas para impresionar a las hembras son, además, dominados por los machos que aún tienen cola.

Las hembras grávidas producen camadas menos numerosas y huevos de menor tamaño, además de ser menos fértiles; todo ello debido a que destinan parte de la energía a la regeneración de la cola.

Las crías sufren los mismos problemas, pero acentuados, pues no sólo utilizan gran cantidad de energía en regenerar el rabo, sino que también la gastan en desarrollar el cuerpo adulto, por lo que los cambios de comportamiento después de perder la cola se hacen más extremos en los individuos jóvenes.

Cuando la cola regenerada ofrece una ventaja

El lagarto de cola regenerada seguirá teniendo más problemas que el resto para desplazarse y para encontrar pareja, pues su cola es más pequeña y mucho menos llamativa que la original.

Aun así, no todo es siempre negativo en estas colas prostéticas: en ocasiones una cola regenerada puede ser incluso mejor que la original.

Por ejemplo, en el agama común, una especie en la que los machos luchan a latigazos entre sí por las hembras, la cola a veces regenera de forma inusual.

Si el macho tiene suerte, la nueva cola puede estar acabada en un ensanchamiento en forma de maza, lo que puede proporcionarles una ventaja sobre los demás a la hora de propinar coletazos.

Este hecho puede tener importantes consecuencias evolutivas, y parece ser que no siempre son llantos y lágrimas cuando uno pierde el rabo en el mundo de los reptiles.

La sorprendente habilidad de la lagartija que pierde su cola

Qué hacer si un reptil pierde la cola

Si tu lagarto ha perdido la cola, no hay que alarmarse. Lo que debes hacer es esperar a que la naturaleza haga lo suyo y la cola se regenere.

Sin embargo, sí puedes ayudar a que no haya contratiempos, como infecciones. Durante los primeros días verás que la herida está abierta y húmeda.

Desinféctala con yodo-povidona a diario. Puedes sumergir el muñón, o el lagarto completo, en un recipiente con agua tibia con yodo y dejarlo por unos minutos para que se limpie bien.

Si defeca en el agua, tendrás que sacarlo y cambiarla. Después rocía un poco del desinfectante directamente sobre la herida y por la noche aplica un ungüento con antibiótico.

El terrario debe estar bien limpio para evitar en lo posible que proliferen bacterias que puedan infectar la herida. Si es necesario, retira algunos elementos decorativos.

Sigue así hasta que veas que se ha formado una capa seca sobre el muñón de la cola.

Si en algún momento notas que la herida se pone rojiza o se inflama y esto no mejora luego de 4 o 5 días, será mejor que consultes con un veterinario especialista.

Condiciones de recuperación en el terrario

Para favorecer que el proceso de regeneración se lleve a cabo sin complicaciones deberás asegurarte de que las condiciones ambientales sean óptimas para no agregar ningún factor estresante más.

Cuida muy bien de darle a tu reptil un rango de temperaturas apropiado, más bien altas dentro de su preferencia, una humedad ambiental acorde a sus necesidades y un ciclo de horas de luz y oscuridad que favorezca un buen descanso.

No olvides controlar que esté recibiendo la radiación UVA/UVB suficiente para un buen metabolismo del calcio.

Procura que el ambiente esté tranquilo, sin ruidos molestos, siempre intentando eliminar factores que puedan molestar a tu mascota durante su recuperación.

También puedes ayudar dando una excelente nutrición a tu mascota durante todo el tiempo que dure el crecimiento de su cola. Dale los alimentos frescos que correspondan a su especie y supleméntalos con un buen complejo de vitaminas y minerales para reptiles.

En los terrarios no hay predadores, pero, de todos modos, se pueden producir autotomías, muchas veces debido al estrés de un animal muy asustado o sorprendido. Incluso se pueden dar sin que haya un estímulo determinado y simplemente puedes encontrarte con tu lagarto sin cola sin que nada extraño haya ocurrido.

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